(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

lunes, 28 de enero de 2019

Venezuela

Un militar norteamericano asesor de Trump, le recordaba que esto no es Panamá. En el gobierno de Roanld Reagan, primero utilizaron a Noriega (general de Panamá), luego lo encarcelaron por narcotraficante y corrupto, previa invasión con marines y todo el aparato de propaganda.
Como en la época de Nixon, mientras estaba de su lado, no importaba lo que fuere; si se pasaba al otro bando en política internacional lo perseguían. Esa es la política exterior norteamericana, que han repetido con Sadam. Mientras les sirvió lo utilizaron frente a otras 'tribus'. Luego lo invadieron, lo persiguieron y lo mataron.

La situación actual de Venezuela, le informaban al actual presidente no será como en Panamá en caso de una invasión. Ya saben del apoyo de China y Rusia, y del actual no reconocimiento de la Unión Europea, como de la resistencia del pueblo venezolano.
Las clases medias (ascendidas y las que no tienen para la nafta) son las que han salido detrás del que se autoconvocó como presidente. La imágenes que vemos en los canales oficialistas, junto a los comites 'por la libertad' de los venezolanos que viven en Argentina, se parecen mucho a los cubanos que fueron a Miami y de allí criticaban al gobierno de la revolución cubana. El modelo de paraíso que predican.
De por qué hay desabastecimiento en Venezuela no se informa.

Lo peligroso por venir, es que se esté preparando a países vecinos para el inicio del conflicto en la Región. Todo se va pareciendo a la década del 60, con los misiles cubanos que tuvo dividido al mundo. De la OEA nada se puede esperar, porque repite lo mismo de aquella época: aislar al país que no calza en el modelo neoliberal.
Es interesante observar como los países y sus candidatos políticos (en Argentina) se han alineado rápido detrás de Trump, y los sindicatos y organizaciones sociales están con el pueblo bolivariano


LAS ÚLTIMAS 48 HORAS

En sus últimos dos días intercambió 146 mensajes de Whatsapp con periodistas, 99 con modelos y representantes vinculados a la prostitución VIP, 29 con dirigentes del PRO y sólo 21 con sus colaboradores. Lejos de lo difundido, él mismo borraba el rastro de sus mensajes.
por Raul Kollmann
Después de almorzar el viernes 16 con un periodista de La Nación, el fiscal volvió a su departamento en el piso trece del edificio Le Parc. Bajó las cortinas, se puso el pijama y no volvió a salir más. Sólo recibió una visita brevísima de su madre. El domingo 18 a la noche apareció su cuerpo, con un disparo en la sien derecha, tirado en el baño. Las pericias indican que la muerte se produjo ese domingo a la mañana. El departamento estaba cerrado por dentro, no había rastros de pelea ni desorden, el cuerpo no tenía lesiones defensivas, no había pisadas ni una gota de sangre fuera del baño. Le había pedido un arma prestada a dos personas y en sus manos se encontraron partículas consistentes con disparo de arma de fuego. Son todos elementos que sustentan la evidencia de que Nisman se disparó a sí mismo. 
Después de estar en la cumbre de la popularidad opositora el miércoles 14 por haber presentado la denuncia contra Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum, las malas noticias se empezaron a suceder: los jueces le dieron la espalda al texto del fiscal, el gobierno kirchnerista exhibió documentos sobre la falsedad de la acusación, el ex titular de Interpol, el norteamericano Ronald Noble dijo que la denuncia era falsa. La pelea con Arroyo Salgado trepó hasta la explosión, las hijas virtualmente cortaron toda comunicación. Su soporte durante años, el ex jefe de Operaciones de la SIDE Jaime Stiuso, no le contestaba los llamados y para colmo, debía ir al Congreso el lunes 19 a enfrentar al bloque del Frente para Victoria ante las cámaras de televisión.
Ese fue el ambiente de sus whatsapp del viernes 16 y el sábado 17.

Borrado

El dato que surge de manera llamativa es la interminable secuencia de borrados. Nada menos que 55 veces en dos días. Durante cuatro años, quienes sustentaban y sustentan la hipótesis del homicidio alegaban que una de las pruebas centrales era que se habían borrado evidencias del celular. Lo que demuestra el listado de los whatsapp de Nisman es que él mismo borraba y lo hacía de manera permanente. Y no es que quería ocultar conversaciones con integrantes de los servicios de inteligencia o diálogos ultra secretos con la clase política: borraba casi todo. 
Por ejemplo, el viernes borró 15 veces antes del mediodía, fundamentalmente intercambios con periodistas de Clarín, Infobae y algunas radios; con dos integrantes de la fiscalía, con su asesor de prensa y con un abogado. Por la tarde siguió borrando.
Al día siguiente, el sábado, el último día en el que mantuvo actividad, borró todavía más que el día anterior. Un borrado llama la atención: el de sus diálogos con un escribano, Bruno Santin (ver aparte). Ese sábado arrasó con los intercambios concretados nuevamente con periodistas, en especial Nicolás Wiñazki y Natacha Niebieskikwiat de Clarín y Laureano Pérez Izquierdo de Infobae, otra vez con dos colaboradoras de la fiscalía, borró los diálogos por mensaje con Patricia Bullrich y Waldo Wolff y los numerosos cruces con Lagomarsino. 
Lo que queda claro de los 55 procesos de borrado en menos de 48 horas es que Nisman se ocupaba de hacerlo. Se percibe el mismo patrón en forma continua. Esa evidencia contrasta con lo que se venía afirmando desde el principio: que los supuestos asesinos tomaron el celular y borraron registros. En el aparato sólo se encontraron huellas del propio Nisman y ahora está claro que, además, fue él quien hizo los borrados. Otra prueba de la inexistencia del comando iraní-venezolano-kirchnerista que nadie vio entrar ni salir del edificio y sobre el cual no pudieron encontrar ningún indicio en cuatro años. 

Intereses

El listado de Whatsapp les da la razón a los familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA que, mucho antes de la muerte de Nisman, pedían que fuera apartado de la fiscalía. Argumentaban que investigaba poco. Eso se percibe en la nómina de intercambios del viernes y sábado en los que llama la atención la cantidad de mensajes dedicados a las modelos y a los periodistas, comparado con los pocos contactos con sus colaboradores. Más aún teniendo en cuenta que la denuncia venía fracasando por falta de pruebas y que, además, tenía que presentarse en el Congreso dos días después. 
Durante el viernes, el top del ranking de los mensajes fue el dedicado a las modelos, con ochenta whatsapp de ida y de vuelta, con seis chicas y dos representantes. El segundo puesto de contactos lo ocuparon ese viernes los periodistas, con 73 hatsapp. Y muy pero muy lejos, quedaron en el tercer lugar los intercambios con colaboradores de Nisman en la fiscalía: 21 whatsapp. Con los dirigentes del PRO se registraron once mensajes y hubo también intercambio con un par de abogados y hasta un dirigente de la comunidad judía internacional. No existieron vínculos con la DAIA o la AMIA algo que se condice con el poco respaldo que las entidades judías le dieron de entrada a la denuncia del fiscal. 
Ese viernes fue el último día que Nisman salió de su departamento. Después de almorzar en Puerto Madero con un periodista de La Nación, el fiscal volvió al Le Parc, bajó las cortinas del departamento y se recluyó allí. El argumento es que estaba trabajando en la presentación en el Congreso pero la realidad es que asistió a una durísima contraofensiva del gobierno y a una catarata de malas noticias. Eso incluyó un categórico desmentido de su denuncia por parte de Ronald Noble, el ex secretario general de Interpol, a quien Nisman citó en su texto diciendo que fue el que impidió que se levanten las órdenes de captura con alertas rojas de los sospechosos iraníes. El fallecido canciller Timerman dio a conocer un mail de Noble diciendo que el gobierno argentino nunca hizo ninguna gestión para aliviar la situación de los iraníes. Fue una irrupción demoledora.

Cruce

Por la tarde de ese viernes se produjo, por Whatsapp, la terrible pelea con su ex pareja, Sandra Arroyo Salgado. Fueron trece intercambios con la jueza que estaba en España con las hijas de ambos. Los textos, surgidos de la pericia informática realizada en septiembre, fueron publicados en el libro Quién mató a Nisman, de Pablo Duggan. Aquí un extracto: 
Arroyo Salgado le escribió: “nuestras prioridades son distintas. Está a la vista que para vos lo importante es la puja de poder y salir en los diarios. Te felicito por haber conseguido lo que querías”.
Entre otras cosas, Nisman le contestó: “estoy hecho mierda y vos encima seguís”. Una demostración de que su estado de ánimo estaba en furibundo declive. No le dijo “estoy en plena batalla”, sino “estoy hecho mierda”.
Pero Arroyo Salgado terminó con munición gruesa. “No te preocupes, ni yo ni mis hijas somos tan basura como para hacer nada. Yo les estoy enseñando a ser felices con poco o con mucho. Para que sean mujeres de bien y para que a los 20 años no tengan que regalarse a un papá de 50 para tener un viaje, un auto, ropa, celular, carteras. Y para molestar, agredir, exponerlas o destratar olvidate de mis hijas. Gracias”. 
Es un texto con el que corta toda comunicación, tiene un toque amenazante y hace referencia al pago a modelos. De hecho, en las siguientes 24 horas hay cuatro mensajes de Nisman a una de sus hijas y recibe una sola brevísima respuesta. Un dato que llama la atención es que Nisman, que borró 55 conversaciones en 48 horas, no borró ese furioso intercambio con Arroyo Salgado. Lo dejó en su celular. En cambio borró un brevísimo diálogo con su madre, Sara Garfunkel. 

Ultimos

Los mensajes del sábado 17, día anterior al hallazgo del cuerpo, siguieron la tónica de la jornada anterior, aunque con más presencia de periodistas. Como se sabe, los diarios del día domingo son los más leídos y todos le pidieron la denuncia completa al fiscal. Hasta ese momento sólo se conocía una especie de informe para la prensa y el texto íntegro únicamente fue entregado a una funcionaria de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Rosario Miró. Una evidencia más de cuáles eran las alianzas políticas del fiscal. 
Ese sábado intercambió 73 mensajes con periodistas, buena parte con dos periodistas de Clarín. En combinación con su asesor de prensa, fueron entregando un poco de información a cada medio y llevaron a La Nación a transcribir al día siguiente uno de los papelones de su denuncia. El diario centenario publicó que la clave de la imputación de Nisman estaba en un espía de La Cámpora, Allan Bogado, quien habría participado en las negociaciones con los iraníes en Nueva York y en Zurich. Finalmente se probó que Bogado no era espía, no era de La Cámpora y en toda su vida había salido una sola vez del país, desde su provincia natal Misiones, a Paraguay. Meses antes el nuevo titular de la ex SIDE, Oscar Parrilli, lo había denunciado por hacerse pasar por miembro de la AFI, la Agencia Federal de Inteligencia. 
El texto de Nisman fue tan burdo, tan hecho a las apuradas, que ni siquiera chequeó datos elementales como pedirle a Migraciones las salidas del país de Bogado. Pese a todo, gracias a la justicia de Comodoro Py el texto del fiscal sigue con vida hasta hoy. 
El segundo puesto del ranking de mensajes de ese sábado siguieron ocupándolo los whatsapp con modelos y representantes acusados de promover prostitución VIP. En total, 29 mensajes. Con sus colaboradores sólo hubo cuatro intercambios y con dirigentes del PRO, Bullrich y Wolff, ocho. 
Un lugar importante en la tabla de posiciones lo ocupan los mensajes con Lagomarsino. En total, son 25 whatsapp, en tres secuencias: a la mañana, al caer la tarde y poco después de las 21 (ver aparte).
Los dos últimos actos que Nisman realiza en su celular son significativos. A las 21.18.48, es decir a las 21 horas, 18 minutos y 48 segundos le respondió un mensaje a Leandro Santos, representante de modelos. Y a las 21.18.55 borró el intercambio con Natacha Niebieskikwiat, de Clarín. Es una demostración más de dónde tenía puesta su atención –modelos y periodistas– y que el celular no fue manipulado, sino que él mismo borraba en forma constante. 
Después de esas dos operaciones, Nisman no volvió a contestar ningún whatsapp. A la mañana siguiente abrió su celular, al que dejó cargando durante la noche, pero ya no mandó mensajes ni realizó ningún borrado. Sí ingresó a su computadora a las siete de la mañana, leyó los diarios –con pésimas noticias sobre su denuncia–, incluyendo una entrevista en este diario a Noble con el título “La denuncia de Nisman es falsa”. Luego miró dos fotos de una de las modelos con las que había intercambiado mensajes y no está claro si mandó o recibió mails en su casilla de Yahoo. Esa información sobre sus mails es ocultada por las autoridades de Estados Unidos desde hace cuatro años con el argumento de que ellos no aportan información que pueda tener “relevancia política” sino “solo criminal”. Esa evaluación la debe hacer la justicia argentina, no la del país del norte.
El capítulo final fue que Nisman leyó una nota, posteada por Claudio María Domínguez en Infobae. Se trata de un texto de un médico norteamericano, Mellen-Thomas Benedict, quien contó cómo regresó de la muerte. 

domingo, 13 de enero de 2019

Las 15 pruebas falsas del caso Nisman

A lo largo de los cuatro años desde la muerte de Alberto Nisman, que se cumplen este viernes 18 de enero, se fueron derrumbando buena parte de los mitos que la utilización política construyó alrededor del caso. Hoy por hoy la causa judicial está en un atolladero porque se busca un comando inexistente y asesinos inventados sólo para imputar al gobierno kirchnerista, o a iraníes o venezolanos que nunca nadie vio. Los mitos hacen agua por todos lados y habrá que ver si pruebas que hoy ocultan el fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini –mensajes de whatsapp y mails– permiten avanzar en el expediente.

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 Estos son algunos de los mitos caídos. 

1 El disparo no fue en un lugar compatible con un suicidio

Debate terminado hace rato. El disparo fue en la sien, levemente por arriba y por delante de la oreja derecha. Lugar típico en el que se disparan los suicidas. Las manos del fiscal exhiben la sangre emanada como un chorro, lo que prueba que él se disparó. Tomó el arma con ambas manos, por eso la sangre está tanto en la derecha como la izquierda. En las pericias que se hicieron se demostró que lo más probable es que haya accionado la pistola varias veces porque el disparo no salía: el arma se trabó. En las pruebas falló las primeras siete veces. De manera que el tiro recién se concretó después de varios intentos, una razón más para que haya tomado la Bersa con las dos manos, algo que hacen muchos suicidas.

2 La pericia en Salta demostró que Nisman no disparó 

Falso. Efectivamente se hizo una pericia en el ministerio público de Salta que tiene uno de los aparatos más sofisticados para detectar residuos de disparo. El texto de la conclusión dice “sobre las muestras analizadas se hallaron partículas consistentes con residuos de disparo, las que son definidas  como aquellas que pueden estar asociadas con la descarga de un arma, pero también podrían originarse a partir de otras fuentes no relacionadas con una deflagración”. En una mano se encontraron 69 partículas consistentes y en la otra 19. O sea, el estudio dice que hay elementos, pero que no son categóricos. Y a continuación explica las razones por las que puede dar resultados no categóricos: las manos estaban llenas de sangre, pasó demasiado tiempo hasta que se tomó la muestra, la muestra se tomó mal o efectivamente no disparó. Pero las otras fuentes posibles de las partículas son imposibles en el caso de Nisman: no estuvo en contacto con fuegos artificiales ni con pistolas de la construcción que producen partículas semejantes. 

3 Las cámaras de seguridad del edificio no andaban y entonces pudo entrar el supuesto comando 

Del total de 101 cámaras que enfocaban a la Torre Boulevar, donde vivía Nisman, y las zonas comunes, andaban 80 y no funcionaban 21. El estudio fue realizado por la Dirección de Operaciones Técnicas Especiales (DOTE) de la Policía Federal. No falta quien desconoce el expediente y sostiene que, por ejemplo, no andaba la cámara del ascensor de servicio. Como se puede ver por la foto, efectivamente funcionó en forma perfecta (ver foto). Tratando de forzar todo lo posible una hipótesis, la Federal señaló que se podía acceder al edificio saltando la verja, en un momento en que el domo no enfocara hacia ese lado, llegando luego al edificio y subiendo por la escalera los trece pisos. Todo muy inverosímil. 

4 La puerta de servicio estaba abierta y el comando pudo acceder por ese lado

Es un debate terminado: el departamento estaba cerrado por dentro como solía cerrarlo Nisman cuando estaba allí. La puerta principal estaba cerrada con un pasador que no cuenta con llave desde afuera. La puerta de servicio tenía dos cerraduras. La de arriba, con pasador, pero con llave, tuvo que ser abierta por la madre de Nisman con llaves que tenía ella. En la cerradura de abajo hubo que empujar la llave que estaba puesta del lado de adentro, cosa que hizo un cerrajero. O sea, el departamento estaba cerrado en los dos únicos accesos reales, ya que no hubo ingreso por el pasadizo del aire acondicionado. Nadie pudo salir y dejar el departamento cerrado desde adentro. 

5 No hubo pelea porque a Nisman lo maniataron dopándolo con ketamina

Hasta el juez Julián Ercolini desistió de la delirante hipótesis de la ketamina, armada por la Gendarmería bajo el mando de Patricia Bullrich. Los profesionales de esta fuerza no pudieron definir ni cuánto le suministraron  Nisman ni, sobre todo, cómo se lo suministraron. No se detectó pinchazo de una inyección ni forma de dejar al fiscal indefenso. Esto derriba una de las cuestiones sin solución: en el departamento no había ni desorden ni rastros de pelea de ningún tipo, de manera que queda sin explicación cómo el supuesto comando redujo al fiscal y lo llevó al baño. 

6 A Nisman le pegaron una paliza y le fracturaron la nariz

La hipótesis surge de la pericia de la Gendarmería que, curiosamente, está hecha por solo dos médicos, ninguno con vasta experiencia en autopsias. En cambio, el Cuerpo Médico Forense y luego la junta médica compuesta por 14 forenses dictaminó que no existía tal fractura. Un análisis posterior hecho por forenses del CMF sostiene que la Gendarmería confundió una foto tomada desde un ángulo en diagonal con una fractura, algo que no se verifica para nada: no hay marcas ni hematomas pronunciadas. Por otra parte, no se encontró en todo el departamento, salvo en el baño, una gota de sangre. O sea que resulta inconsistente que le hayan pegado una tremenda paliza sin desordenar nada y sin que cayera sangre. La junta médica, conducida por el CMF, que realiza 4.000 autopsias por año, redondeó de esta manera su mirada: “ninguna de las observaciones indican con certeza pericial médico-legal que se haya tratado de un hecho homicida”.  

7 Lo mataron tres hombres dentro del baño

No hay la menor evidencia de semejante hipótesis, entre otras cosas porque hubo manchas de sangre alrededor de Nisman, lo que indica que la sangre cayó hacia todos lados sin interferencia. Y, lo fundamental, la puerta del baño estaba cerrada. No existe prueba de que se haya podido entrar al baño, matar al fiscal, luego salir, y dejar cerrado desde afuera. Todo esto sin dejar pisadas, sin que haya quedado una gota de sangre fuera del baño. 

8 El informático Diego Lagomarsino estaba en la escena en el momento del disparo, participó del crimen

Otro debate terminado. Las cámaras exhiben a Lagomarsino saliendo de Le Parc el sábado a las 20.30 y entrando al edificio donde vive, en Martínez, a las 21.02. Había llevado la pistola Bersa a lo de Nisman, como lo testificó el primer día. Nisman, por su parte, chateó con la periodista de Clarín Natascha Niebieskikwiat hasta las 21.17. Además mantuvo diálogo con uno de sus custodios, con el periodista de Infobae Laureano Pérez Izquierdo y con el manager de modelos Leandro Santos. Todo quedó en su celular. La hipótesis de que Lagomarsino usó un arma a su propio nombre para participar de un supuesto crimen es descabellada. Nadie haría semejante cosa. Si se quería simular un suicidio, bastaba con ponerle a Nisman un arma de origen desconocido en la mano: no se necesita “un arma amiga”, como señalan el fiscal y el juez. La Bersa del informático ni siquiera estaba cerca de la mano del fiscal, de manera que el supuesto comando sofisticado hasta habría omitido ponerle la Bersa en la mano a Nisman. Nada tiene sentido.

9 El informático no le prestó el arma a Nisman, sino que la entregó a un comando sofisticado que fue el que cometió el supuesto crimen 

Nuevamente, nadie entrega una pistola para cometer semejante asesinato, de repercusión mundial, que terminó en una catástrofe para Lagomarsino: imputado como partícipe, con una tobillera, perdió su trabajo en la fiscalía AMIA, le deterioró toda su situación laboral y social. A esta altura del expediente está probado que el fiscal también le pidió la pistola a su custodio de máxima confianza, Rubén Benítez, y que intentó hacerle un pedido a un comisario que estaba en Mar del Plata. No hay ningún registro de llamadas ni de encuentros entre Lagomarsino y Benítez que indiquen que pudieron armar la coartada. En verdad, a Lagomarsino lo estudiaron por todos lados y no le encontraron hasta ahora ningún elemento que lo pueda vincular con supuestos cómplices oscuros. 

10 ¿Se ocultan pruebas de importancia?

Según el testimonio de Lagomarsino del lunes 19 de enero de 2015, en la tarde del sábado 17 el fiscal le pidió prestada la pistola argumentando que necesitaba un arma por si estaba con sus hijas y alguien lo agredía o patoteaba. Llamó a Lagomarsino y le dijo que lo fuera a ver. El informático llegó a las 17.20 y se fue a las 17.50. Está probado que el Lagomarsino se fue desde Le Parc a su casa a buscar el arma, pero se demoró porque no quería sacar la pistola delante de la esposa. Entre las 19.11 y las 19.21 hubo 14 mensajes de whatsapp entre Nisman y Lagomarsino, en los que tal vez el fiscal le preguntó al informático si encontró el arma en su casa, si ya estaba regresando o preguntas de esa naturaleza. Si ese es el contenido de los mensajes, siete de Nisman a Lagomarsino y siete de respuesta, se derrumba la hipótesis de que Nisman no le pidió el arma prestada a Lagomarsino. Los mensajes fueron encontrados peritando el celular que el informático entregó al día siguiente de la muerte del fiscal. Sin embargo, el fiscal Taiano no entrega copia de esos mensajes. Podría ser una prueba decisiva y, al menos por ahora, se oculta.

11 ¿Cuando murió Nisman?

La Gendarmería incurre en una de los absurdos más increíbles de la historia pericial. Señala: “la muerte se debería haber producido aproximadamente a las 2,46 horas del día domingo 18 de enero de 2015”. Como se señala en el detallado libro Quién mató a Nisman, de Pablo Duggan, toda autopsia marca una franja horaria, que es lo que se hace habitualmente. Nadie se aventura a un horario exacto porque es científicamente imposible. El punto clave que, además, desmiente ese horario es que Nisman accedió a su computadora en la mañana del domingo, a las 7.01, algo que está en sintonía con lo dictaminado por la médica que revisó el cuerpo en el baño, luego por la autopsia y también por la junta médica: que el fiscal murió en la mañana del domingo 18 de enero.

12 El comando manejó la computadora de Nisman el domingo a la mañana

La desopilante hipótesis fue sostenida por la acusación porque la navegación de ese domingo concluyó con un ingreso a una nota sobre el regreso de la muerte, posteada por Claudio María Domínguez en Infobae, un indicio sólido de que Nisman se quitó la vida. La pericia informática dictaminó que la navegación no fue remota sino en la propia computadora de Nisman, conclusión firmada por todos los peritos. Este diario constató ese punto ya que el fiscal leyó largamente una nota de PáginaI12 a las 7.01.51, o sea siete de la mañana, un minuto, cincuenta y un segundos, lo que se verificó en el servidor de este diario. O sea, supuestamente, el comando se dedicó a navegar en la computadora de Nisman estando en el departamento de Le Parc, una movida que no se entendería. En lugar de huir se dedicaron a navegar en la computadora. Pero las piezas no encajan. Para desbloquear la computadora, los intrusos debieron poner la contraseña. Y luego hay una navegación en Instagram, donde Nisman se posó en dos fotografías de una chica con la que había salido. Para ingresar hubo que poner también la contraseña de Instagram, además de saber que él había salido con esa modelo. En ningún momento de la navegación se incurrió en errores, lo que sucede cuando se intrusa una máquina, y la “cadencia” fue la habitual de Nisman. Está dicho: su última lectura fue una nota sobre el regreso de la muerte. 

13 ¿Se ocultan pruebas? Parte II

En aquella mañana del 18 de enero de 2015, Nisman accedió la página de ingreso a su casilla de mails, yahoo. Sin embargo, no se pudo determinar si entró, si leyó mails o incluso si escribió algún mail. El secreto está en Estados Unidos. Según trascendió, el FBI le dijo a la fiscalía y al juzgado que no aportaría ningún elemento de importancia política, no criminal. Pero resulta que todos los mails son de importancia política y criminal. Lo cierto es que el acceso a esa información, que habitualmente no tarda más que unos meses, fue imposible en cuatro años. Estados Unidos -el FBI y la CIA- están muy interesados en la causa por la muerte de Nisman. Les interesa mantener el caso como un homicidio y que se apunte a sospechosos –inexistentes–, por supuesto iraníes-venezolanos. 

14 El complot que no cierra

Los voceros oficiosos de la causa judicial ponen el acento en las comunicaciones del 17 de enero de 2015 entre hombres de la ex SIDE, el jefe del Ejército César Milani, el jefe de la Bonaerense Hugo Matzkin y hasta el fiscal Carlos Stornelli. Dice que nunca se cruzaron tantas llamadas. Las conversaciones no está grabadas de manera que es imposible reproducirlas y entonces –sin pruebas– dibujan un complot entre todos ellos. Todas las comunicaciones fueron hechas desde los celulares a nombre de cada uno de los protagonistas, es decir que no tiene la menor lógica que armaron un gran complot usando sus propios teléfonos. Pero, además, todos explican que ese fin de semana había tres temas serios en danza. Primero, la denuncia de Nisman y si iba a concurrir al Congreso o no. Segundo, el robo de un misil en el regimiento de Arana, en La Plata. Y, tercero, jugaban River y Boca, uno el sábado y el otro el domingo, y estaba el rumor de que se quería colocar un muerto en plena campaña electoral. Eso motivó -según dicen los protagonistas- las llamadas entre Jaime Stiuso, su hombre de confianza Alberto Mazzino, otro jefe de la ex SIDE, Fernando Pocino, el general Milani, el jefe de la Bonaerense, Milani y el fiscal Stornelli, hombre anti-kirchnerista, insospechado de participar de semejante complot que, además, quería resolver un problema surgido con un amigo de su hijo en Pinamar. Ante la ausencia de pruebas en el expediente, es posible que el fiscal y el juez se dediquen a especular sobre esta no-prueba. 

15 Homenajes, un débil residuo

El viernes próximo estará dedicado a homenajear al fallecido fiscal en Israel y Buenos Aires. El marco del aniversario es la caída de buena parte de los mitos y la contundencia de las pruebas que indican que el fiscal se quitó la vida envuelto en el rechazo inicial a su denuncia, la posibilidad de su despido de la fiscalía, la pelea familiar y los sórdidos conflictos personales que enfrentaba. El viernes 16 se encerró en su departamento, bajó las cortinas y no volvió a salir. Pero, además, en estos cuatro años aparecieron evidencias de que llevaba una vida ostentosa, con una fortuna inexplicable, algo que en aquel tiempo solo notaron los familiares de las víctimas de la AMIA que habían pedido públicamente su desplazamiento. Los homenajes son un débil residuo de los primeros tiempos. Hoy se basan simplemente en que siguen utilizando a Nisman en la geopolítica, contra Irán y “los gobiernos populistas”.

Ludwig von Mises en Argentina



Ludwig von Mises, economista de la ultraliberal Escuela Austríaca.
El Dios Mercado
Con la llegada al poder de la alianza Cambiemos, la guía conceptual de Von Mises, economista referente de la Escuela Austríaca, es rescatada. Es la obsesión por la libertad de mercado luego de la niebla “populista”.
por Diego Gabriel Lifourrena
En junio de 1959, invitado por el Alberto Benegas Lynch, por entonces presidente del Centro de Difusión de la Economía Libre, el reconocido economista de la Escuela Austríaca, Ludwig von Mises, se encargó de dictar seis conferencias en la Universidad de Buenos Aires destinadas a estudiantes, empresarios y políticos. Esta escuela se caracteriza por sus profundas y extremas convicciones liberales. En aquella oportunidad, von Mises resaltó la solvencia de una economía libre. Asimismo, señaló los vicios derivados del intervencionismo estatal. En su tercera conferencia, von Mises afirmó que “la principal tarea del gobierno es proteger el aceitado funcionamiento de la economía de mercado”. 
Bajo aquella egida queda axiomáticamente fijado el camino: la libertad empresarial conduce al crecimiento económico. Hasta se podría argumentar que para crecer sólo alcanzaría con una política que asegure un “buen clima de negocios” que propicie una “lluvia de inversiones”. Por esa misma razón intentar atreverse a romper el paradigma liberal regulando sectores, actividades o precios, constituye una desviación que culminará inevitablemente en desabastecimiento, mercado negro, caída de producción. 
¿Qué acontecía hacia 1959 más allá de la ilustre visita? Derrocado Perón, el período 1955–1958 estuvo signado por un intento de desmontar la “pesada herencia” del aparato intervencionista vía restauración de los cánones liberales. En junio de 1959 asume como ministro de Economía Álvaro Alsogaray introduciendo políticas de neto corte liberal. Ferviente admirador de von Mises y firme detractor del Estado de Bienestar dimitió a su cargo en 1961 dejando un saldo negativo en términos económicos. 
Para la visión de Alsogaray y de los austríacos Perón fue la piedra en el camino pues “reglamentó” la actividad económica. En resumen, para Alsogaray el corolario 1946–1955 no podía ser menos que catastrófico: descenso estrepitoso del nivel de actividad, racionamiento de alimentos, escasez de mercancías, caída de las exportaciones, escaladas inflacionistas, corrupción monumental, fuertes reclamos sociales y sacudones políticos. Incluso aseveró que al momento de escribirse la historia de la “involución” del desarrollo argentino sin duda ubicaría al intervencionismo peronista como una de sus fuentes.
Evidentemente el liberalismo a ultranza plantea un correlato sociopolítico identificando la libertad de mercado con la libertad civil. Al establecer esta analogía de hierro a una economía libre le corresponde una sociedad soberana en términos políticos. Esta equiparación clausuraba toda iniciativa de regulación económica. En el terreno de los excesos, Alsogaray intentaba ligar al peronismo con un experimento nazi-fascista que coartaba la libertad individual y de mercado. 

Canonización

Con la llegada al poder de la alianza Cambiemos las palabras de von Mises son reinterpretadas y puestas en valor. Asistimos a la “canonización” del mercado como única salida del atolladero actual. Esta obsesión por la libertad de mercado luego de la niebla “populista” de los últimos setenta años, esta “purificación” luego después del “oscurantismo” es percibida por el establishment económico y mediático como un soplo de aire fresco que salvaguarda los valores capitalistas y sobre todo sus privilegios. 
A todo motor el espíritu “Mini-Davos”, la opulencia del G20, la estética “eficientista” del mundo empresarial y el stand-by del FMI continúan a paso firme. Entretanto la “Ceocracia” se pavonea sin ruborizarse y las trasferencias pornográficas de recursos hacia el capital concentrado no cesan. Paralelamente el salario real cae esperando una respuesta política que no llega ni llegara. El sacro “mercado” está de regreso. 
Hoy, a más de sesenta años de las conferencias de von Mises, muchos aspectos relevantes de la economía argentina permanecen en constante ebullición y disputa. Nada parece haber sido saldado totalmente. Por caso, la clásica tensión mercado–intervención no pudo ser superada convirtiéndose en el hilo conductor de la historia económica argentina. 
Obviamente tampoco pudo ser zanjado o consensuado políticamente un proyecto integral de país, en cambio, en más de una oportunidad se eyectaron ministros y presidentes. Otro factor central que tampoco halló acuerdo fue la distribución del ingreso, la restricción externa y la inflación. Sin más, la historia siempre está por escribirse, los frentes permanecen abiertos y las incógnitas abundan por doquier 
* Economista.