los cambios en la cultura adolescente a partir de cromañón
Jóvenes desamparados y con miedo
Un estudio sociológico analiza las consecuencias que la noche del 30 de diciembre de 2004 tuvo sobre la juventud argentina. La precariedad del cuidado institucional y la falta de lugares de expresión. La conciencia del autocuidado.
Por primera vez los jóvenes han tomado conciencia de los riesgos eventuales que corren.
“Los adolescentes están desamparados después de Cromañón”. Sobre eso trabajan las investigadoras Violeta Rosemberg y Cecilia Flachsland, quienes desde hace dos años estudian lo que sucedió en la noche de aquel 30 de diciembre y sus implicancias en la cultura argentina. Para eso han recorrido escuelas secundarias rastreando “el comportamiento de los jóvenes a partir de conocer los riesgos eventuales que corren”.
Los adolescentes tienen nuevos miedos, “porque las instituciones que antes se encargaban ya no están, y eso se vio en Cromañón”. Ante esa circunstancia, las investigadoras creen que hay un autocuidado de los jóvenes parecido al que existió aquella noche, donde el 60% de los muertos fueron chicos que entraron a salvar a otros. “Había cierta solidaridad que hay que tener en cuenta”, aseguran las especialistas.
“No hubo una gran enseñanza para la sociedad y los jóvenes en particular, sino sobre todo miedo”, dicen. Y agregan que eso se ve en que las cláusulas que se hicieron cumplir a rajatabla luego de la tragedia hoy ya no se cumplen. “Es pedirle a las culturas juveniles que se comporten bien cuando nadie se los enseñó, y cumplir con reglamentaciones de países centrales en la Argentina, se sabe, es imposible”, aseguran las profesionales que están compilando su trabajo para un libro de próxima aparición.
Según Rosemberg, “las condiciones, quizás no en la ciudad de Buenos Aires pero sí en Buenos Aires, están dadas para que Cromañón vuelva a pasar en cualquier lado, en cualquier momento. Aunque, sin dudas, hay sectores más proclives”.
“Ante la muerte masiva de jóvenes, la sociedad se ciega o prefiere no mirar”, asegura Rosemberg. Esto trae como consecuencia que Cromañón aparezca sólo como un hecho judicial, y eso se hace patente –al decir de las investigadoras– cuando el movimiento Cromañón convoca a una marcha: sólo participan los sobrevivientes, los familiares y los amigos.
Al visitar escuelas medias, notaron que los jóvenes que van hoy al secundario lo ven como algo distante y “no sienten que les haya pasado como generación”. Para Rosemberg, “nadie se quiere apropiar de lo que pasó”, y el fenómeno “quedó muy aislado y no pudo hacer alianza con nadie”.
Rosemberg y Flachsland dicen que en los recitales de Callejeros se ve que “los pibes siguen yendo y entiendieron que no pueden llevar más bengalas”, lo que genera un marco de diversión más cuidado. Aunque, aclaran, “no todos lo entendieron”. No obstante, “la idea de que la muerte está cerca y uno no se puede sentir tan seguro”, dicen las investigadoras, permite que resurja la frase que decía el Indio Solari: “Cada uno tiene que cuidar su culito”.
Otro problema que surge unido al incendio del boliche es el de los “pibes que hacen rock”, porque las nuevas bandas no tienen dónde tocar, “el fenómeno rock chabón bajó su popularidad”, y eso, “unido al aumento de los consumos tecnológicos”, hace que sea difícil encontrar lugares donde los jóvenes se junten y puedan sentirse cómodos. Muchas veces, ellos, y sus padres, prefieren la seguridad hogareña.
“Es notorio que después de Cromañón un montón de bandas quedaron de lado y si no podés tocar en el Pepsi Music no tenés dónde –asegura Rosemberg-. Entonces, muchos jóvenes se escapan de espacios de expresión y diversión como la música porque no tienen dónde tocar”.
Para las investigadoras se pueden comparar las muertes de jóvenes en Cromañón con Malvinas y el terrorismo de Estado –si bien no de manera directa–, porque “las muertes de los jóvenes en la Argentina son recurrentes”. Y aseguran que así como en aquel momento aparecía el “por algo será”, hoy se impone el “a mí no me hubiera pasado”.
“Cromañón está muy mal leído por la sociedad, porque no quiere ver lo que sucedió y prefiere no hacerse cargo de las muertes de los jóvenes”, aseguran las investigadoras que se dedicaron al tema porque percibían que “no había nada escrito” que buscara una reflexión sobre Cromañón y lo viera “como una problemática social y no como un mero accidente o una tragedia de la cual las ciencias sociales no deberían ocuparse”, en la que el lugar de los adolescentes quedaba pegado a la vulnerabilidad. Y a eso le sumaron su diagnóstico, que dice que los teóricos no pudieron explicar lo que pasó desde la caída de De la Rúa a hoy.
“Cromañón llega con tres años de demora al 2001 –asegura Rosemberg– y puede ser leído de esa forma, porque muestra las consecuencias de un Estado que no se hace cargo ni de una generación ni de las condiciones necesarias para que los jóvenes se junten y salgan a divertirse. Llega tarde al 2001 y, de hecho, Ibarra, que era el único político que había zafado, con Cromañón tiene que retirarse. Es un quiebre absoluto en el que se ve el desamparo de los sectores populares como consecuencia de las políticas neoliberales de los 90”.
El caso Cromañón y la comunicación en la era de la precariedad
Tras el dolor causado por estas muertes, sobrevino la perplejidad: esta vez los jóvenes no habían caído en manos de las fuerzas represivas del Estado directamente sino que quedaron atrapados en lo que consideraban su propia fiesta.
Tanto el grupo musical, cultor de un género conocido como “rock barrial”, como el dueño del boliche, pertenecían a una escena artística que intentaba buscar alternativas –precarias, y por ende en más de un caso fuera de la ley– en una ciudad trazada por la vocación privatista y por una marcada ausencia de políticas de Estado que incluyan a los jóvenes de sectores populares. El 60% de las víctimas provenía del Gran Buenos Aires, el cordón que bordea a la ciudad capital en el que viven sectores humildes de la población.
En esa misma ciudad que los expulsa es donde los familiares y amigos de los jóvenes muertos y los sobrevivientes han establecido su lucha por la justicia y por la memoria. Las luchas derivadas de Cromañón tienen lugar en diferentes frentes: el judicial, el político y el comunicacional.
El rock, en tanto práctica comunicacional que se mueve entre la conspiración cultural y el diseño mercantil, es uno de los lenguajes con los que habla la mercancía, y por ende una superficie posible para pensar las tensiones entre culturas massmediáticas, populares y subalternas, y las formas en que los jóvenes negocian y expresan dichas tensiones.
En la Argentina especialmente, porque el rock nacional ha sido tematizado como un espacio de resistencia a los disciplinamientos impuestos a los jóvenes durante el período del terrorismo de Estado.
Por Florencia Enghel, Cecilia Flachsland y Violeta Rosemberg
La mirada de las ciencias sociales
Violeta Rosemberg y Cecilia Flachsland investigan hace dos años el caso Cromañón desde las ciencias sociales. Rosemberg es politóloga y Flachsland es licenciada en Ciencias de la Comunicación, ambas de la UBA. Entrevistaron a padres, sobrevivientes y especialistas, fueron a recitales de Callejeros, estudiaron con detenimiento el santuario intentando responder por qué Cromañón quedó como un hecho aislado en la sociedad argentina y bajo la premisa de que las 194 muertes se dieron en el marco de un Estado que se retiró en la década del 90.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
domingo, 14 de septiembre de 2008
El estrés gasta las neuronas
El estrés gasta las neuronas
Las situaciones de tensión permanente pueden causar un daño cerebral, ya que el cuerpo no está preparado para hacerles frente.
Federico Kukso14.09.2008 Futuro. Refojo trabajará cinco años en Alemania al frente de un equipo de investigadores.
Médico, biólogo, 24 papers publicados, un libro, tres premios, 16 ponencias en congresos internacionales, una esposa y un hijo de tres años: el currículum de Damián Refojo, 36 años, es impresionante por donde se lo mire. Y como si fuera poco, acaba de recibir una nueva ampliación después de resultar ganador de la beca del Programa de Formación de Jóvenes Investigadores que llevan adelante el Ministerio de Ciencia de la Nación, la Sociedad Max Planck de Alemania, el Conicet y la Fundación Volkswagen. Con la seguridad que le dan los cien mil euros de financiamiento que recibirá y el hecho de saber que dirigirá por cinco años un equipo de investigación joven en Munich, Refojo podrá enfocarse en el tema que lo apasiona: la biología del estrés. “Los seres humanos no estamos preparados para soportar las permanentes tensiones de la sociedad moderna”, dice este científico que en 2014 volverá al país para continuar sus investigaciones en el Instituto de Ciencias Biomédicas de Max Planck, que funcionará en el Polo Científico en las ex Bodegas Giol.
–¿Cómo maneja el organismo el estrés?
–El cerebro tiene un sistema complejo no localizado en una única región que permite que el organismo se adapte a una situación estresante. Todos los seres vivos precisan de él para decidir rápidamente entre luchar o escapar ante un evento amenazador. Un choque o cruzar una calle donde el semáforo no funciona son situaciones de estrés donde el cuerpo se adapta para responder fisiológicamente. Ese estrés es un tipo de estrés agudo que puede durar dos minutos. Es el mismo estrés que utiliza una cebra para escapar de un depredador. El problema aflora cuando esas situaciones de tensión, como la presión continua de un jefe o la presión social por tener trabajo o el tránsito porteño, por ejemplo, se prolongan indefinidamente.
–Se convive con el estrés.
–Claro. El problema en las sociedades actuales es que no nos adaptamos al estrés crónico, un fenómeno reciente. Estamos activando un sistema que no está preparado para eso. Sucede algo similar con los trastornos metabólicos: el cuerpo no está preparado para ingerir la cantidad de calorías que consumimos.
–¿Y tanto estrés daña el cerebro?
–Absolutamente. De todos modos, hay una interacción entre lo genético y lo ambiental. Dos personas que trabajan en la misma oficina, una al lado de la otra, con un mismo jefe pueden sufrir el estrés de distintas maneras.
–¿Existe algún vínculo entre estrés y enfermedades neurológicas?
–Nuestras investigaciones indican que está muy clara la correlación entre estrés crónico y el desencadenamiento de síntomas depresivos.
–¿Y cómo se investiga esto?
–Uno puede centrarse en una familia de moléculas que ya se sabe que están involucradas en este proceso o analizar todas las moléculas disponibles para encontrar nuevos actores. Yo trabajo con ratones transgénicos y cultivos celulares, pero hoy en día hay metodologías que nos permiten acompañar nuestras investigaciones en humanos.
–¿Qué ocurre en el cerebro de una persona con estrés?
–Primero se activan ciertos tipos de nervios en la periferia del cerebro y ciertas hormonas tienden a que el cuerpo se adapte a esa situación: que aumente la frecuencia cardíaca, que la sangre se redirija hacia los músculos y no al sistema gastrointestinal, o sea, el cuerpo se adapta a una situación de lucha o huida que uno puede imaginar en cualquier calle de Buenos Aires. Al mismo tiempo, hay un correlato conductual. Si queremos pelear vamos a necesitar una serie de “programas” de agresión tanto innatos como adquiridos que van a condicionar nuestra respuesta.
–O sea, lo que sugiere es que cualquier persona, por más pacífica que sea, en una situación de estrés se vuelve agresiva. ¿No?
–Siempre hay una conducta agresiva innata. Pero en nuestro caso está esculpida por la cultura.
–¿Y hormonalmente qué sucede?
–Se libera una cantidad de hormonas llamadas glucocorticoides y de adrenalina que ejercen efectos sobre el sistema nervioso central y modulan conductas como la agresión, la huida, y que influyen en la memoria. Por eso ante un evento muy traumático muchas veces uno no recuerda lo que pasó, quién era el agresor, cómo era.
–¿Y qué no saben?
–Por ejemplo, la manera en que las neuronas modifican su capacidad de interconectarse, la sinapsis. Se sabe ahora que estas conexiones se modifican por la experiencia y a lo largo del desarrollo. Una de las hipótesis es que el estrés altera la función de la sinapsis o incluso la elimina definitivamente. Los mecanismos moleculares a través de los cuales esto ocurre son desconocidos. Precisamos conocerlos para desarrollar medicamentos más eficaces.
–¿Y estos conocimientos le ayudaron a manejar sus situaciones de estrés? ¿Tiene algún secreto?
–La frase que dice “No hay peor paciente que un médico” es totalmente cierta. No importa cuánto sepa sobre el estrés; lo sigo sufriendo igual. Nuestra sociedad impone límites que tarde o temprano son evidentes: infarto, colesterol alto o una esposa que te dice “Hasta la vista, baby”.
Las situaciones de tensión permanente pueden causar un daño cerebral, ya que el cuerpo no está preparado para hacerles frente.
Federico Kukso14.09.2008 Futuro. Refojo trabajará cinco años en Alemania al frente de un equipo de investigadores.
Médico, biólogo, 24 papers publicados, un libro, tres premios, 16 ponencias en congresos internacionales, una esposa y un hijo de tres años: el currículum de Damián Refojo, 36 años, es impresionante por donde se lo mire. Y como si fuera poco, acaba de recibir una nueva ampliación después de resultar ganador de la beca del Programa de Formación de Jóvenes Investigadores que llevan adelante el Ministerio de Ciencia de la Nación, la Sociedad Max Planck de Alemania, el Conicet y la Fundación Volkswagen. Con la seguridad que le dan los cien mil euros de financiamiento que recibirá y el hecho de saber que dirigirá por cinco años un equipo de investigación joven en Munich, Refojo podrá enfocarse en el tema que lo apasiona: la biología del estrés. “Los seres humanos no estamos preparados para soportar las permanentes tensiones de la sociedad moderna”, dice este científico que en 2014 volverá al país para continuar sus investigaciones en el Instituto de Ciencias Biomédicas de Max Planck, que funcionará en el Polo Científico en las ex Bodegas Giol.
–¿Cómo maneja el organismo el estrés?
–El cerebro tiene un sistema complejo no localizado en una única región que permite que el organismo se adapte a una situación estresante. Todos los seres vivos precisan de él para decidir rápidamente entre luchar o escapar ante un evento amenazador. Un choque o cruzar una calle donde el semáforo no funciona son situaciones de estrés donde el cuerpo se adapta para responder fisiológicamente. Ese estrés es un tipo de estrés agudo que puede durar dos minutos. Es el mismo estrés que utiliza una cebra para escapar de un depredador. El problema aflora cuando esas situaciones de tensión, como la presión continua de un jefe o la presión social por tener trabajo o el tránsito porteño, por ejemplo, se prolongan indefinidamente.
–Se convive con el estrés.
–Claro. El problema en las sociedades actuales es que no nos adaptamos al estrés crónico, un fenómeno reciente. Estamos activando un sistema que no está preparado para eso. Sucede algo similar con los trastornos metabólicos: el cuerpo no está preparado para ingerir la cantidad de calorías que consumimos.
–¿Y tanto estrés daña el cerebro?
–Absolutamente. De todos modos, hay una interacción entre lo genético y lo ambiental. Dos personas que trabajan en la misma oficina, una al lado de la otra, con un mismo jefe pueden sufrir el estrés de distintas maneras.
–¿Existe algún vínculo entre estrés y enfermedades neurológicas?
–Nuestras investigaciones indican que está muy clara la correlación entre estrés crónico y el desencadenamiento de síntomas depresivos.
–¿Y cómo se investiga esto?
–Uno puede centrarse en una familia de moléculas que ya se sabe que están involucradas en este proceso o analizar todas las moléculas disponibles para encontrar nuevos actores. Yo trabajo con ratones transgénicos y cultivos celulares, pero hoy en día hay metodologías que nos permiten acompañar nuestras investigaciones en humanos.
–¿Qué ocurre en el cerebro de una persona con estrés?
–Primero se activan ciertos tipos de nervios en la periferia del cerebro y ciertas hormonas tienden a que el cuerpo se adapte a esa situación: que aumente la frecuencia cardíaca, que la sangre se redirija hacia los músculos y no al sistema gastrointestinal, o sea, el cuerpo se adapta a una situación de lucha o huida que uno puede imaginar en cualquier calle de Buenos Aires. Al mismo tiempo, hay un correlato conductual. Si queremos pelear vamos a necesitar una serie de “programas” de agresión tanto innatos como adquiridos que van a condicionar nuestra respuesta.
–O sea, lo que sugiere es que cualquier persona, por más pacífica que sea, en una situación de estrés se vuelve agresiva. ¿No?
–Siempre hay una conducta agresiva innata. Pero en nuestro caso está esculpida por la cultura.
–¿Y hormonalmente qué sucede?
–Se libera una cantidad de hormonas llamadas glucocorticoides y de adrenalina que ejercen efectos sobre el sistema nervioso central y modulan conductas como la agresión, la huida, y que influyen en la memoria. Por eso ante un evento muy traumático muchas veces uno no recuerda lo que pasó, quién era el agresor, cómo era.
–¿Y qué no saben?
–Por ejemplo, la manera en que las neuronas modifican su capacidad de interconectarse, la sinapsis. Se sabe ahora que estas conexiones se modifican por la experiencia y a lo largo del desarrollo. Una de las hipótesis es que el estrés altera la función de la sinapsis o incluso la elimina definitivamente. Los mecanismos moleculares a través de los cuales esto ocurre son desconocidos. Precisamos conocerlos para desarrollar medicamentos más eficaces.
–¿Y estos conocimientos le ayudaron a manejar sus situaciones de estrés? ¿Tiene algún secreto?
–La frase que dice “No hay peor paciente que un médico” es totalmente cierta. No importa cuánto sepa sobre el estrés; lo sigo sufriendo igual. Nuestra sociedad impone límites que tarde o temprano son evidentes: infarto, colesterol alto o una esposa que te dice “Hasta la vista, baby”.
La fuente y el alba
La fuente y el alba
Por Osvaldo Bayer
Desde Río Gallegos
Aquí estoy, con los docentes patagónicos. Hemos celebrado el Día del Maestro. Una reunión con música y más de ochocientos docentes. De pronto, alguien brindó por ellos y dijo: “Sois la fuente del saber, sois el alba de una sociedad más digna. Fuentealba, salud”.
Fuentealba, el maestro asesinado por la policía de Neuquén. Hubo un momento de silencio. La emoción cubrió los rostros y paralizó los cuerpos. El héroe de la docencia. El héroe de dar la mano a los niños y guiarlos en el camino de la solidaridad y de la vida sin violencias.
En esta semana que termina me ocurrió algo que nunca me había sucedido. Me recibió por primera vez en mi vida un presidente de la Nación, en este caso la presidenta Cristina. Es decir, que en ese sentido perdí mi virginidad política –en términos anarquistas– para expresarme en conceptos recientes expresados por el “padre” Grassi, quien sostuvo recientemente que es virgen desde los 19 años, claro, en otra cosa.
Fue el martes pasado. Entré en la Rosada, pero de acuerdo con el principio de pedir sólo cuando se trate de defender a los comedores infantiles, siempre sólo cuando se trate de defender a las bibliotecas populares, siempre sólo cuando se trate de defender los derechos de los pueblos originarios y de los presos políticos. Sí, entonces sí hay que aguardar en la sala de espera de quienes representan al poder.
Bien, allí llegamos. En primer término solicité a la señora Kirchner que creo que ha llegado el momento de que el país revea la política efectiva con los pueblos originarios. Hacer una profunda autocrítica histórica. Como lo acaban de llevar a cabo los gobiernos de Canadá y de Australia, que han tenido el coraje de reconocer los crímenes cometidos con los pueblos originarios de esos lugares, política caracterizada por el crimen, la opresión y el robo de sus tierras, en la conquista que llevó a cabo el hombre blanco de paisajes que jamás les pertenecieron. Le dije que en nuestro país siempre se ha rehuido esa autocrítica. Todo se tapa con monumentos y honores a los ejecutores de esa política. Hay que comenzar por un documento básico que podría ser el resultado final de un congreso de historiadores. En segundo lugar, propuse a la Presidenta que su gobierno de raigambre peronista debiera reconocer el error brutal de 1946, en que se reprimió violentamente el “malón de la paz”, cuando un grupo de 147 kollas vino caminando desde Abra Pampa para pedir la devolución de sus tierras comunitarias, robadas por el blanco. Ese “malón pacífico” terminó en Buenos Aires cuando esos hombres silenciosos fueron reprimidos y embarcados por la fuerza en un tren de carga por la Gendarmería y la policía, y se los arrojó nuevamente en Abra Pampa. Y de eso no se habló más. Le solicitamos a Cristina Kirchner que por lo menos se diera una pensión de 500 pesos a los cuatro últimos kollas que quedan con vida de aquel “malón”, que se encuentran en la miseria más absoluta, y a los cuales hasta ahora se les ha negado toda ayuda.
Mi tercer pedido fue que la Presidenta apoye el proyecto de la SEA, Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos, por el cual se otorgaría una pensión a escritores que en su vejez no tienen medios de subsistencia. En el proyecto se menciona el nombre de escritores de profundo talento que murieron en la extrema pobreza. Ante la actual inmoralidad de las jubilaciones de privilegio, nada más justo y ético que dar la mano a profundos pensadores y artífices de la poesía que desatendieron sus propias vidas para pensar en un mundo abierto con jardines en el cielo.
El cuarto pedido fue para los presos paraguayos. Son campesinos guaraníes que los argentinos tenemos presos desde hace más de dos años y medio en una cárcel común junto a los criminales de la desaparición de personas. Los tenemos presos a esos trabajadores de la tierra por “pedido de la Justicia paraguaya”. La Justicia de los Stroessner y los Duarte Frutos. Se los acusa de un crimen que no cometieron. Son auténticos campesinos que lucharon por su tierra y su gente. Actualmente llevan treinta días de huelga de hambre. El tema ha sido muy poco difundido y es casi desconocido en el ambiente político argentino. Las familias de esos campesinos –con numerosos hijos– padecen toda clase de privaciones.
Pero nadie se define. Todos se callan la boca. La huelga de hambre avanza en las últimas reservas de esos cuerpos color de la tierra. La Presidenta me señala que estudiará cada uno de los casos.
Salgo a la Plaza de Mayo. La palabra tiene que servir de algo, pienso. Me detengo ante la Pirámide y me viene, de pronto, la letra del Himno: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.
Los héroes de Mayo nos entregaron esa consigna. ¿Qué hemos hecho hasta ahora de estas tierras tan fructíferas y exuberantes? Me siento en un banco cercano. En mí entran las imágenes del domingo pasado en la Biblioteca Nacional. Los niños de la villa de emergencia de la Cárcova presentaron su libro Corcoveando, de cuentos y relatos, nada menos que en el gran salón Jorge Luis Borges. Sí, las fantasías de la realidad: los chicos de una villa miseria, en la Biblioteca Nacional, con sus maestras. Hablaron, hicieron teatro –dos de ellos se disfrazaron de Romeo y Julieta– y cuando terminó todo fueron agasajados en el restaurante de la bilioteca con sandwiches de miga y gaseosas. Para ellos fue tocar el cielo con las manos. Los sueños algunas veces también se cumplen.
La Plaza de Mayo ha quedado vacía, me levanto del asiento y canto otra vez: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.
Viene gente que me mira. Alguno se detiene. A lo mejor me acompaña y se siente como yo, en 1810.
Por Osvaldo Bayer
Desde Río Gallegos
Aquí estoy, con los docentes patagónicos. Hemos celebrado el Día del Maestro. Una reunión con música y más de ochocientos docentes. De pronto, alguien brindó por ellos y dijo: “Sois la fuente del saber, sois el alba de una sociedad más digna. Fuentealba, salud”.
Fuentealba, el maestro asesinado por la policía de Neuquén. Hubo un momento de silencio. La emoción cubrió los rostros y paralizó los cuerpos. El héroe de la docencia. El héroe de dar la mano a los niños y guiarlos en el camino de la solidaridad y de la vida sin violencias.
En esta semana que termina me ocurrió algo que nunca me había sucedido. Me recibió por primera vez en mi vida un presidente de la Nación, en este caso la presidenta Cristina. Es decir, que en ese sentido perdí mi virginidad política –en términos anarquistas– para expresarme en conceptos recientes expresados por el “padre” Grassi, quien sostuvo recientemente que es virgen desde los 19 años, claro, en otra cosa.
Fue el martes pasado. Entré en la Rosada, pero de acuerdo con el principio de pedir sólo cuando se trate de defender a los comedores infantiles, siempre sólo cuando se trate de defender a las bibliotecas populares, siempre sólo cuando se trate de defender los derechos de los pueblos originarios y de los presos políticos. Sí, entonces sí hay que aguardar en la sala de espera de quienes representan al poder.
Bien, allí llegamos. En primer término solicité a la señora Kirchner que creo que ha llegado el momento de que el país revea la política efectiva con los pueblos originarios. Hacer una profunda autocrítica histórica. Como lo acaban de llevar a cabo los gobiernos de Canadá y de Australia, que han tenido el coraje de reconocer los crímenes cometidos con los pueblos originarios de esos lugares, política caracterizada por el crimen, la opresión y el robo de sus tierras, en la conquista que llevó a cabo el hombre blanco de paisajes que jamás les pertenecieron. Le dije que en nuestro país siempre se ha rehuido esa autocrítica. Todo se tapa con monumentos y honores a los ejecutores de esa política. Hay que comenzar por un documento básico que podría ser el resultado final de un congreso de historiadores. En segundo lugar, propuse a la Presidenta que su gobierno de raigambre peronista debiera reconocer el error brutal de 1946, en que se reprimió violentamente el “malón de la paz”, cuando un grupo de 147 kollas vino caminando desde Abra Pampa para pedir la devolución de sus tierras comunitarias, robadas por el blanco. Ese “malón pacífico” terminó en Buenos Aires cuando esos hombres silenciosos fueron reprimidos y embarcados por la fuerza en un tren de carga por la Gendarmería y la policía, y se los arrojó nuevamente en Abra Pampa. Y de eso no se habló más. Le solicitamos a Cristina Kirchner que por lo menos se diera una pensión de 500 pesos a los cuatro últimos kollas que quedan con vida de aquel “malón”, que se encuentran en la miseria más absoluta, y a los cuales hasta ahora se les ha negado toda ayuda.
Mi tercer pedido fue que la Presidenta apoye el proyecto de la SEA, Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos, por el cual se otorgaría una pensión a escritores que en su vejez no tienen medios de subsistencia. En el proyecto se menciona el nombre de escritores de profundo talento que murieron en la extrema pobreza. Ante la actual inmoralidad de las jubilaciones de privilegio, nada más justo y ético que dar la mano a profundos pensadores y artífices de la poesía que desatendieron sus propias vidas para pensar en un mundo abierto con jardines en el cielo.
El cuarto pedido fue para los presos paraguayos. Son campesinos guaraníes que los argentinos tenemos presos desde hace más de dos años y medio en una cárcel común junto a los criminales de la desaparición de personas. Los tenemos presos a esos trabajadores de la tierra por “pedido de la Justicia paraguaya”. La Justicia de los Stroessner y los Duarte Frutos. Se los acusa de un crimen que no cometieron. Son auténticos campesinos que lucharon por su tierra y su gente. Actualmente llevan treinta días de huelga de hambre. El tema ha sido muy poco difundido y es casi desconocido en el ambiente político argentino. Las familias de esos campesinos –con numerosos hijos– padecen toda clase de privaciones.
Pero nadie se define. Todos se callan la boca. La huelga de hambre avanza en las últimas reservas de esos cuerpos color de la tierra. La Presidenta me señala que estudiará cada uno de los casos.
Salgo a la Plaza de Mayo. La palabra tiene que servir de algo, pienso. Me detengo ante la Pirámide y me viene, de pronto, la letra del Himno: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.
Los héroes de Mayo nos entregaron esa consigna. ¿Qué hemos hecho hasta ahora de estas tierras tan fructíferas y exuberantes? Me siento en un banco cercano. En mí entran las imágenes del domingo pasado en la Biblioteca Nacional. Los niños de la villa de emergencia de la Cárcova presentaron su libro Corcoveando, de cuentos y relatos, nada menos que en el gran salón Jorge Luis Borges. Sí, las fantasías de la realidad: los chicos de una villa miseria, en la Biblioteca Nacional, con sus maestras. Hablaron, hicieron teatro –dos de ellos se disfrazaron de Romeo y Julieta– y cuando terminó todo fueron agasajados en el restaurante de la bilioteca con sandwiches de miga y gaseosas. Para ellos fue tocar el cielo con las manos. Los sueños algunas veces también se cumplen.
La Plaza de Mayo ha quedado vacía, me levanto del asiento y canto otra vez: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.
Viene gente que me mira. Alguno se detiene. A lo mejor me acompaña y se siente como yo, en 1810.
CARTA ABIERTA DEBATIO EL CONTENIDO DE SU CUARTO DOCUMENTO
CARTA ABIERTA DEBATIO EL CONTENIDO DE SU CUARTO DOCUMENTO
Un laberinto intelectual
El texto será difundido la semana que viene. Intelectuales, artistas y académicos se reunieron ayer en la Biblioteca Nacional para discutir los últimos detalles de su redacción. La mayoría avaló el borrador que circuló por Internet.
Unos trescientos miembros del espacio Carta Abierta, compuesto por intelectuales, artistas y académicos, discutieron ayer en la Biblioteca Nacional su cuarto documento, que se conocerá la semana próxima y se titulará “El laberinto argentino”. La mayoría dio su visto bueno, no sin notas al pie, al borrador que circuló en la web. Las intervenciones incluyeron desde elogios a la abstinencia de cámaras de la banda rockera La Renga, pasando por reclamos de criticar “al corrupto de Jaime” y de no simplificar el lenguaje para TN, hasta ironías sobre el “bloque sojero sindical” de la CTA.
Gran parte de las intervenciones se refirieron a cuál es el rol del espacio en la actual coyuntura. “Carta Abierta no tiene nada que enseñar al pueblo. Se debe hablar con el lenguaje propio, sin travestirse. Ya nos proletarizamos y nos fue mal. Este es un espacio que trabaja con la palabra y, como no estamos dentro de una campana de cristal, ponemos el cuerpo”, explicó un orador. La referencia alude a las manifestaciones de las que participan los miembros del espacio. La próxima, el lunes a las 15, partirá desde Diagonal Norte y 9 de Julio hacia la Embajada de Bolivia. El miércoles marcharán a la Jefatura de Gobierno porteño.
El cantante y compositor Juan “Tata” Cedrón destacó la calidad literaria de los textos difundidos y en elaboración, pero planteó el problema que implica llegar al gran público. “El encanto literario de la carta es un hito político. Pero en un país con tanta autodestrucción, con tantos espacios devorados, pienso cómo ganar la opinión pública. Me sorprendió (el autor volvió del exilio el año pasado) saber que un grupo, La Renga, rechaza aparecer en los medios”, admitió. Cedrón recordó que “la intelectualidad liberal se reunió en Rosario a debatir qué hacer con América latina”, hecho que le recordó el acercamiento de la UCeDé al peronismo. El músico advirtió sobre la necesidad de “anticipar las crisis” y señaló que “el Gobierno todavía no supo ver la crisis de representatividad política de 2001”.
El filósofo Ricardo Forster, uno de los tres miembros de la comisión de redacción junto a Horacio González y Jaime Sorin, también se refirió al valor de la palabra. “Kant mencionó como acontecimientos parteaguas de la humanidad a la Revolución Francesa y al Emilio de Rousseau, 500 páginas densas sobre educación. Sabe que las masas no lo leerán pero ve allí una nueva fraternidad posible. No tenemos un Kant ni un Rousseau pero sí intencionalidad, queremos decir algo que no estaba presente. No hay que simplificar el lenguaje para TN. Los medios lanzaron la palabra al zócalo de la historia. Carta Abierta reclama la posibilidad de pensar sin complacencia la complejidad del drama argentino y latinoamericano”, explicó.
No faltaron críticas al borrador. “Las tres primeras cartas estaban escritas desde el interior de los acontecimientos. La cuarta, desde un escritorio”, fue una de las más duras. Las reacciones no se hicieron esperar. “Lo que cambió entra la primera y la última carta es el proceso político. El diálogo con las centrales sindicales es lo central del momento. Discutir con la CGT o la CTA es tan importante como con los movimientos sociales”, replicaron. González también remarcó que “escribir es estar en la acción, no hay nada contradictorio”.
Uno de los ejes centrales del nuevo documento es la valorización de la política de derechos humanos como “nudo troncal de la época” y la crítica al agravio gratuito de quienes hablan de su “uso” para desconectar el ciclo post 2003 de sus bases expresivas y sus raíces de legitimación profundas. “Hay algo de miserable en quienes critican la política de derechos humanos que es difícil de perdonar”, advirtió un orador.
“La legitimidad es el tema en juego de la política argentina. La carta lo dice pero vacila. Si CGT y CTA cuestionan la movilidad jubilatoria es porque algo hay. Atrás hay decisiones políticas. Falta definir quiénes son los amigos”, fue otro de los cuestionamientos. Tampoco faltaron críticas a funcionarios: “El tema ferrocarriles implica resolver la situación de doce millones de personas que viajan todos los días desde el GBA. Elijamos el modo pero digámoslo: Jaime es un corrupto”.
“Un problema a incorporar es el de la renta urbana”, planteó un arquitecto de la comisión de hábitat. “Vivimos en un mundo construido, aunque los cientistas sociales lo ignoren. Techint tiene 400 hectáreas, desde el Riachuelo hasta Berazategui. Ahí hay un plus de valor que merece retenciones. La renta inmobiliaria es enorme”, reclamó.
Un laberinto intelectual
El texto será difundido la semana que viene. Intelectuales, artistas y académicos se reunieron ayer en la Biblioteca Nacional para discutir los últimos detalles de su redacción. La mayoría avaló el borrador que circuló por Internet.
Unos trescientos miembros del espacio Carta Abierta, compuesto por intelectuales, artistas y académicos, discutieron ayer en la Biblioteca Nacional su cuarto documento, que se conocerá la semana próxima y se titulará “El laberinto argentino”. La mayoría dio su visto bueno, no sin notas al pie, al borrador que circuló en la web. Las intervenciones incluyeron desde elogios a la abstinencia de cámaras de la banda rockera La Renga, pasando por reclamos de criticar “al corrupto de Jaime” y de no simplificar el lenguaje para TN, hasta ironías sobre el “bloque sojero sindical” de la CTA.
Gran parte de las intervenciones se refirieron a cuál es el rol del espacio en la actual coyuntura. “Carta Abierta no tiene nada que enseñar al pueblo. Se debe hablar con el lenguaje propio, sin travestirse. Ya nos proletarizamos y nos fue mal. Este es un espacio que trabaja con la palabra y, como no estamos dentro de una campana de cristal, ponemos el cuerpo”, explicó un orador. La referencia alude a las manifestaciones de las que participan los miembros del espacio. La próxima, el lunes a las 15, partirá desde Diagonal Norte y 9 de Julio hacia la Embajada de Bolivia. El miércoles marcharán a la Jefatura de Gobierno porteño.
El cantante y compositor Juan “Tata” Cedrón destacó la calidad literaria de los textos difundidos y en elaboración, pero planteó el problema que implica llegar al gran público. “El encanto literario de la carta es un hito político. Pero en un país con tanta autodestrucción, con tantos espacios devorados, pienso cómo ganar la opinión pública. Me sorprendió (el autor volvió del exilio el año pasado) saber que un grupo, La Renga, rechaza aparecer en los medios”, admitió. Cedrón recordó que “la intelectualidad liberal se reunió en Rosario a debatir qué hacer con América latina”, hecho que le recordó el acercamiento de la UCeDé al peronismo. El músico advirtió sobre la necesidad de “anticipar las crisis” y señaló que “el Gobierno todavía no supo ver la crisis de representatividad política de 2001”.
El filósofo Ricardo Forster, uno de los tres miembros de la comisión de redacción junto a Horacio González y Jaime Sorin, también se refirió al valor de la palabra. “Kant mencionó como acontecimientos parteaguas de la humanidad a la Revolución Francesa y al Emilio de Rousseau, 500 páginas densas sobre educación. Sabe que las masas no lo leerán pero ve allí una nueva fraternidad posible. No tenemos un Kant ni un Rousseau pero sí intencionalidad, queremos decir algo que no estaba presente. No hay que simplificar el lenguaje para TN. Los medios lanzaron la palabra al zócalo de la historia. Carta Abierta reclama la posibilidad de pensar sin complacencia la complejidad del drama argentino y latinoamericano”, explicó.
No faltaron críticas al borrador. “Las tres primeras cartas estaban escritas desde el interior de los acontecimientos. La cuarta, desde un escritorio”, fue una de las más duras. Las reacciones no se hicieron esperar. “Lo que cambió entra la primera y la última carta es el proceso político. El diálogo con las centrales sindicales es lo central del momento. Discutir con la CGT o la CTA es tan importante como con los movimientos sociales”, replicaron. González también remarcó que “escribir es estar en la acción, no hay nada contradictorio”.
Uno de los ejes centrales del nuevo documento es la valorización de la política de derechos humanos como “nudo troncal de la época” y la crítica al agravio gratuito de quienes hablan de su “uso” para desconectar el ciclo post 2003 de sus bases expresivas y sus raíces de legitimación profundas. “Hay algo de miserable en quienes critican la política de derechos humanos que es difícil de perdonar”, advirtió un orador.
“La legitimidad es el tema en juego de la política argentina. La carta lo dice pero vacila. Si CGT y CTA cuestionan la movilidad jubilatoria es porque algo hay. Atrás hay decisiones políticas. Falta definir quiénes son los amigos”, fue otro de los cuestionamientos. Tampoco faltaron críticas a funcionarios: “El tema ferrocarriles implica resolver la situación de doce millones de personas que viajan todos los días desde el GBA. Elijamos el modo pero digámoslo: Jaime es un corrupto”.
“Un problema a incorporar es el de la renta urbana”, planteó un arquitecto de la comisión de hábitat. “Vivimos en un mundo construido, aunque los cientistas sociales lo ignoren. Techint tiene 400 hectáreas, desde el Riachuelo hasta Berazategui. Ahí hay un plus de valor que merece retenciones. La renta inmobiliaria es enorme”, reclamó.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
El gran acelerador europeo de partículas arranca con éxito
El gran acelerador europeo de partículas arranca con éxito
El superacelerador de hadrones se ha puesto hoy en marcha con el objetivo de hallar el bosón de Higgs.- Es la última pieza del 'puzzle' subatómico y puede abrir por fin la ventana al 'Big Bang'
JAVIER SAMPEDRO / ELPAÍS.com - Madrid - 10/09/2008
Poco más de 50 minutos ha tardado el primer haz de protones en recorrer esta mañana, en el sentido de las agujas del reloj, los 27 kilómetros del túnel circular que constituye el Gran Colisionador de Hadrones (LHC en sus siglas inglesas), el acelerador de partículas europeo que busca reproducir las condiciones físicas que dieron lugar al Universo. Este primer paso, solventado con éxito, ha sido recibido con aplausos entre el público congregado en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN). A lo largo del día de hoy está previsto que se emita un segundo haz de protones en el sentido contrario a las agujas del reloj. Todavía habrá que esperar para el primer choque de partículas, informa Alicia Rivera desde Ginebra.
La hora de la verdad para 10.000 físicos de 80 países
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
La historia de este mastodóntico proyecto, que por fin echa a andar, se remonta a varias décadas en el pasado. La sala de reuniones del partido tory está llena de militantes que charlan tranquilamente cuando, de pronto, la señora Thatcher entra por la puerta. A medida que Thatcher camina por la habitación, los militantes más cercanos forman corrillos a su alrededor y, en consecuencia, dificultan el movimiento de su líder.
Los militantes representan el campo de Higgs, una forma de energía que impregna todo el espacio y confiere masa a las partículas (como Thatcher). Un protón, por ejemplo, no tendría masa si no fuera por el campo de Higgs. Sin ese campo misterioso, todos seríamos livianos como el fotón, y nos moveríamos, como él, a la velocidad de la luz.
La anterior parábola, debida al físico británico David Miller, es un pequeño clásico de la divulgación científica. En 1993, el ministro británico de Ciencia, William Waldegrave, reparó en que su departamento estaba gastando mucho dinero en la búsqueda de una cosa llamada "el bosón de Higgs", y lanzó el desafío: "No sé si financiaré la búsqueda del bosón de Higgs, pero le pago una botella de champán a quien logre explicarme qué es". Miller se ganó el champán con la historia de la señora Thatcher.
El Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, o LHC), que ha entrado hoy en funcionamiento, a las 9.30 de la mañana, junto a Ginebra, tiene también otros objetivos, pero el principal es encontrar el bosón de Higgs, apodado "la partícula-Dios" por el premio Nobel Sheldon Glashow. Es una predicción central del modelo estándar con el que los físicos describen el mundo subatómico, y observarlo requiere las altas energías de colisión que alcanzará el LHC, un esfuerzo de 6.000 millones de euros.
Esas altas energías también han llevado a algunas personas a temer que el LHC pueda causar una catástrofe planetaria, mediante la creación de un agujero negro u otros fenómenos. Estos catastrofistas han llegado a presentar dos demandas judiciales contra el acelerador de Ginebra.
El grupo de físicos reunidos en el Consejo Asesor de Seguridad del LHC (LHC Safety Assessment Group, o LSAG) ha concluido, sin embargo, que "incluso si el acelerador llegara a producir microagujeros negros -una posibilidad contraria al modelo estándar de la física de partículas-, estos serían "incapaces de agregar materia en torno a ellos de una forma que resultara peligrosa para la Tierra".
El campo de Higgs -el conjunto de los militantes tories que llenan la habitación- fue postulado en 1963 por media docena de físicos, de los que el británico Peter Higgs ni siquiera era el más destacado (de hecho, hay quien prefiere llamarlo "campo de Higgs-Brout- Englert-Guralnik-Hagen-Kibble"). Pero fue Higgs el primero en hablar del "bosón de Higgs".
El campo de Higgs y el bosón de Higgs son dos formas de ver el mismo fenómeno. Esta dualidad se deriva de uno de los principios más desconcertantes -pero también mejor establecidos- de la física cuántica (la antiguamente llamada "dualidad onda-corpúsculo"). El caso más familiar es el de la doble naturaleza de la luz, que consiste a la vez en un campo electromagnético y en un chorro de partículas, o fotones.
El modelo estándar de la física subatómica divide las partículas en dos grandes grupos: las que constituyen la materia (fermiones, como los quarks) y las que transmiten las fuerzas (bosones, como el fotón). El propuesto bosón de Higgs, por tanto, sería una partícula, y eso es lo que los físicos esperan observar en el nuevo superacelerador de Ginebra.
En la parábola de Miller, el bosón de Higgs se puede visualizar así: imaginemos que, en vez de la señora Thatcher, lo que llega a la habitación es el mero rumor de que Thatcher va a venir. Los militantes más cercanos a la puerta forman un corrillo para oír la noticia. Luego pasan el rumor a los siguientes, que forman un corrillo, etcétera. Ese corrillo virtual que se propaga es el bosón de Higgs. También tiene masa, pero esta vez gracias a sí mismo.
Fue el físico teórico norteamericano Steven Weinberg quien encajó los campos de Higgs en el mismo centro neurálgico del modelo estándar de la física de partículas (o más bien creó con ellos el modelo estándar). El trabajo de Weinberg y sus colegas Abdus Salam y Sheldon Glashow tiene que ver con uno de los principales objetivos de la física actual: la unificación entre las fuerzas fundamentales de la naturaleza, es decir, la formulación de una teoría que explique todas esas fuerzas de una sola tacada.
Los grandes avances en la comprensión científica del mundo suelen consistir en unificaciones de ese tipo. La misma física en su conjunto recibió el impulso definitivo cuando Newton desarrolló el concepto de gravedad, que explicaba a la vez la órbita de la Luna, los movimientos de los planetas y el comportamiento de los objetos en tierra firme: una unificación.
La revolución de la energía eléctrica se debe al trabajo de Faraday y Maxwell, que comprendieron que dos fuerzas previamente percibidas como dispares, la electricidad y el magnetismo, eran en realidad dos formas de mirar a una única fuerza: el electromagnetismo. La gravedad y el electromagnetismo se convirtieron en las dos "fuerzas fundamentales" de la naturaleza conocidas a finales del siglo XIX.
Pero la exploración interna de la estructura del átomo reveló pronto otras dos "fuerzas fundamentales" más. Se llaman fuerza nuclear "fuerte" y "débil", y son las que mantienen unido el núcleo atómico y provocan los varios tipos de desintegración radiactiva. En total, cuatro fuerzas a unificar.
Cada una de estas fuerzas se asocia a una partícula mensajera (denominada bosón, como vimos antes). La partícula mensajera de la fuerza electromagnética es el fotón. Weinberg y sus colegas se dieron cuenta de que la fuerza nuclear débil podría explicarse mediante una partícula idéntica al fotón en todo excepto en su masa. El fotón no interactúa con el campo de Higgs, y como consecuencia no tiene masa. Pero el nuevo mensajero debía interactuar con el campo de Higgs adquiriendo una masa considerable (unas 90 veces la masa del protón).
Los mensajeros de la fuerza nuclear débil (los bosones W y Z) aparecieron poco después en los aceleradores de partículas, y tenían las propiedades predichas por Weinberg: idénticos al fotón en todo excepto en que tenían cerca de 90 veces la masa del protón.
Weinberg, Salam y Glashow recibieron el premio Nobel en 1979. Su teoría había unificado las fuerzas electromagnética y nuclear débil. El mismo tipo de idea se puede extender a otras partículas y fuerzas fundamentales. El campo de Higgs es por ello un elemento central del modelo estándar de la física de partículas.
Si el bosón de Higgs aparece en el LHC en los próximos años, la última pieza habrá encajado y el modelo estándar habrá recibido el espaldarazo definitivo. En caso contrario, habrá que modificar el modelo en sus fundamentos más básicos.
En la parábola de Miller, la "masa del protón" no es una sustancia que acompaña al protón en su desplazamiento: ahora son estos diez militantes y un segundo después son otros diez distintos. Pero siempre son diez, porque ése es el atractivo típico de la señora Thatcher. Por eso todos los protones tienen la misma masa.
Y también por eso las distintas partículas tienen diferentes masas: porque su atractivo para el campo de Higgs tiene distinta magnitud. El físico teórico Brian Greene -un string theorist, o especialista en la "teoría de cuerdas" que aspira a unificar las cuatro fuerzas fundamentales, incluida la gravedad- lo ha explicado con una variante de la parábola de Miller en que los militantes tories son reemplazados por una turbamulta de paparazzi que esperan a la entrada de un estreno de Hollywood.
Si llega un coche y se baja Brad Pitt, los paparazzi se agregarán en torno a él y apenas le dejarán moverse: el actor habrá adquirido una gran masa. Pero si el que aparece es una vieja gloria de Hollywood de la que no se acuerda ni su agente artístico, los paparazzi le dejarán pasar sin apenas oponer resistencia. La masa de la vieja gloria será por tanto muy pequeña. Y uno puede imaginar todo un espectro de masas intermedias.
El bosón de Higgs es también un componente esencial de las actuales teorías sobre el origen del universo, conocidas genéricamente como "inflación cósmica" o "universo inflacionario". La inflación -el bang del big bang, en palabras de Greene- es una expansión cósmica rapidísima, más veloz que la velocidad de la luz, que según estos modelos ocurrió una fracción de segundo después del origen del cosmos.
La inflación parece una teoría extraña, pero es necesaria para explicar que el universo actual sea homogéneo a gran escala: es decir, que consista en todas partes del mismo tipo de agregados de galaxias y supercúmulos de galaxias, pese a que las regiones distantes del cosmos no han tenido ocasión de interactuar para ponerse de acuerdo sobre cuáles han de ser sus propiedades básicas.
La carrera de los físicos para experimentar en aceleradores de partículas cada vez más potentes puede verse como un viaje hacia atrás en el tiempo. Como el universo era en su origen inconcebiblemente pequeño y denso en energía, y a partir de ahí empezó a expandirse y enfriarse, cada nuevo acelerador emula al universo primigenio en una fase algo anterior de su evolución inicial.
Visto desde el prisma de la unificación de las fuerzas fundamentales, cada incremento en la energía de las colisiones en los aceleradores nos acerca un poco más a la época remota en que todas las fuerzas eran en realidad la misma: como la electricidad y el magnetismo son la misma fuerza en la actualidad, y como el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil resultan ser lo mismo a las energías de colisión que se alcanzaron en los años setenta.
En el origen del universo, todas las partículas y todas las fuerzas eran iguales: los campos de fuerza estaban evaporados a aquellas altísimas temperaturas, y sólo se fueron condensando después (donde "después" significa una fracción de segundo).
El campo (o una serie de campos) de Higgs fue el primero en condensarse, y ello eliminó en cascada la simplicidad del universo primitivo: las partículas elementales adquirieron distintas masas, y también los bosones mensajeros, con lo que la única fuerza primordial se separó en las actuales fuerzas fundamentales.
Todas las partículas elementales conocidas tienen masas distintas. Los protones y los neutrones que constituyen el núcleo atómico no son partículas elementales, sino que están hechos de dos tipos de quarks, up y down (un protón consiste en dos quarks up y uno down; un neutrón consiste en dos down y un up). Esto es lo que había predicho la teoría, pero los aceleradores han revelado además otros cuatro tipos de quarks, y todos tienen masas distintas, que cubren un intervalo entre 0,05 y 190 veces la masa del protón.
Todas esas partículas gratuitas con masas tan disparatadas quedarán explicadas si los experimentos proyectados en el LHC logran encontrar el bosón de Higgs. Quizá el apodo de "partícula Dios" que le puso Lederman le quede un poco grande, pero ni siquiera el santo grial ha sido tan buscado en la historia.
El superacelerador de hadrones se ha puesto hoy en marcha con el objetivo de hallar el bosón de Higgs.- Es la última pieza del 'puzzle' subatómico y puede abrir por fin la ventana al 'Big Bang'
JAVIER SAMPEDRO / ELPAÍS.com - Madrid - 10/09/2008
Poco más de 50 minutos ha tardado el primer haz de protones en recorrer esta mañana, en el sentido de las agujas del reloj, los 27 kilómetros del túnel circular que constituye el Gran Colisionador de Hadrones (LHC en sus siglas inglesas), el acelerador de partículas europeo que busca reproducir las condiciones físicas que dieron lugar al Universo. Este primer paso, solventado con éxito, ha sido recibido con aplausos entre el público congregado en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN). A lo largo del día de hoy está previsto que se emita un segundo haz de protones en el sentido contrario a las agujas del reloj. Todavía habrá que esperar para el primer choque de partículas, informa Alicia Rivera desde Ginebra.
La hora de la verdad para 10.000 físicos de 80 países
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La historia de este mastodóntico proyecto, que por fin echa a andar, se remonta a varias décadas en el pasado. La sala de reuniones del partido tory está llena de militantes que charlan tranquilamente cuando, de pronto, la señora Thatcher entra por la puerta. A medida que Thatcher camina por la habitación, los militantes más cercanos forman corrillos a su alrededor y, en consecuencia, dificultan el movimiento de su líder.
Los militantes representan el campo de Higgs, una forma de energía que impregna todo el espacio y confiere masa a las partículas (como Thatcher). Un protón, por ejemplo, no tendría masa si no fuera por el campo de Higgs. Sin ese campo misterioso, todos seríamos livianos como el fotón, y nos moveríamos, como él, a la velocidad de la luz.
La anterior parábola, debida al físico británico David Miller, es un pequeño clásico de la divulgación científica. En 1993, el ministro británico de Ciencia, William Waldegrave, reparó en que su departamento estaba gastando mucho dinero en la búsqueda de una cosa llamada "el bosón de Higgs", y lanzó el desafío: "No sé si financiaré la búsqueda del bosón de Higgs, pero le pago una botella de champán a quien logre explicarme qué es". Miller se ganó el champán con la historia de la señora Thatcher.
El Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, o LHC), que ha entrado hoy en funcionamiento, a las 9.30 de la mañana, junto a Ginebra, tiene también otros objetivos, pero el principal es encontrar el bosón de Higgs, apodado "la partícula-Dios" por el premio Nobel Sheldon Glashow. Es una predicción central del modelo estándar con el que los físicos describen el mundo subatómico, y observarlo requiere las altas energías de colisión que alcanzará el LHC, un esfuerzo de 6.000 millones de euros.
Esas altas energías también han llevado a algunas personas a temer que el LHC pueda causar una catástrofe planetaria, mediante la creación de un agujero negro u otros fenómenos. Estos catastrofistas han llegado a presentar dos demandas judiciales contra el acelerador de Ginebra.
El grupo de físicos reunidos en el Consejo Asesor de Seguridad del LHC (LHC Safety Assessment Group, o LSAG) ha concluido, sin embargo, que "incluso si el acelerador llegara a producir microagujeros negros -una posibilidad contraria al modelo estándar de la física de partículas-, estos serían "incapaces de agregar materia en torno a ellos de una forma que resultara peligrosa para la Tierra".
El campo de Higgs -el conjunto de los militantes tories que llenan la habitación- fue postulado en 1963 por media docena de físicos, de los que el británico Peter Higgs ni siquiera era el más destacado (de hecho, hay quien prefiere llamarlo "campo de Higgs-Brout- Englert-Guralnik-Hagen-Kibble"). Pero fue Higgs el primero en hablar del "bosón de Higgs".
El campo de Higgs y el bosón de Higgs son dos formas de ver el mismo fenómeno. Esta dualidad se deriva de uno de los principios más desconcertantes -pero también mejor establecidos- de la física cuántica (la antiguamente llamada "dualidad onda-corpúsculo"). El caso más familiar es el de la doble naturaleza de la luz, que consiste a la vez en un campo electromagnético y en un chorro de partículas, o fotones.
El modelo estándar de la física subatómica divide las partículas en dos grandes grupos: las que constituyen la materia (fermiones, como los quarks) y las que transmiten las fuerzas (bosones, como el fotón). El propuesto bosón de Higgs, por tanto, sería una partícula, y eso es lo que los físicos esperan observar en el nuevo superacelerador de Ginebra.
En la parábola de Miller, el bosón de Higgs se puede visualizar así: imaginemos que, en vez de la señora Thatcher, lo que llega a la habitación es el mero rumor de que Thatcher va a venir. Los militantes más cercanos a la puerta forman un corrillo para oír la noticia. Luego pasan el rumor a los siguientes, que forman un corrillo, etcétera. Ese corrillo virtual que se propaga es el bosón de Higgs. También tiene masa, pero esta vez gracias a sí mismo.
Fue el físico teórico norteamericano Steven Weinberg quien encajó los campos de Higgs en el mismo centro neurálgico del modelo estándar de la física de partículas (o más bien creó con ellos el modelo estándar). El trabajo de Weinberg y sus colegas Abdus Salam y Sheldon Glashow tiene que ver con uno de los principales objetivos de la física actual: la unificación entre las fuerzas fundamentales de la naturaleza, es decir, la formulación de una teoría que explique todas esas fuerzas de una sola tacada.
Los grandes avances en la comprensión científica del mundo suelen consistir en unificaciones de ese tipo. La misma física en su conjunto recibió el impulso definitivo cuando Newton desarrolló el concepto de gravedad, que explicaba a la vez la órbita de la Luna, los movimientos de los planetas y el comportamiento de los objetos en tierra firme: una unificación.
La revolución de la energía eléctrica se debe al trabajo de Faraday y Maxwell, que comprendieron que dos fuerzas previamente percibidas como dispares, la electricidad y el magnetismo, eran en realidad dos formas de mirar a una única fuerza: el electromagnetismo. La gravedad y el electromagnetismo se convirtieron en las dos "fuerzas fundamentales" de la naturaleza conocidas a finales del siglo XIX.
Pero la exploración interna de la estructura del átomo reveló pronto otras dos "fuerzas fundamentales" más. Se llaman fuerza nuclear "fuerte" y "débil", y son las que mantienen unido el núcleo atómico y provocan los varios tipos de desintegración radiactiva. En total, cuatro fuerzas a unificar.
Cada una de estas fuerzas se asocia a una partícula mensajera (denominada bosón, como vimos antes). La partícula mensajera de la fuerza electromagnética es el fotón. Weinberg y sus colegas se dieron cuenta de que la fuerza nuclear débil podría explicarse mediante una partícula idéntica al fotón en todo excepto en su masa. El fotón no interactúa con el campo de Higgs, y como consecuencia no tiene masa. Pero el nuevo mensajero debía interactuar con el campo de Higgs adquiriendo una masa considerable (unas 90 veces la masa del protón).
Los mensajeros de la fuerza nuclear débil (los bosones W y Z) aparecieron poco después en los aceleradores de partículas, y tenían las propiedades predichas por Weinberg: idénticos al fotón en todo excepto en que tenían cerca de 90 veces la masa del protón.
Weinberg, Salam y Glashow recibieron el premio Nobel en 1979. Su teoría había unificado las fuerzas electromagnética y nuclear débil. El mismo tipo de idea se puede extender a otras partículas y fuerzas fundamentales. El campo de Higgs es por ello un elemento central del modelo estándar de la física de partículas.
Si el bosón de Higgs aparece en el LHC en los próximos años, la última pieza habrá encajado y el modelo estándar habrá recibido el espaldarazo definitivo. En caso contrario, habrá que modificar el modelo en sus fundamentos más básicos.
En la parábola de Miller, la "masa del protón" no es una sustancia que acompaña al protón en su desplazamiento: ahora son estos diez militantes y un segundo después son otros diez distintos. Pero siempre son diez, porque ése es el atractivo típico de la señora Thatcher. Por eso todos los protones tienen la misma masa.
Y también por eso las distintas partículas tienen diferentes masas: porque su atractivo para el campo de Higgs tiene distinta magnitud. El físico teórico Brian Greene -un string theorist, o especialista en la "teoría de cuerdas" que aspira a unificar las cuatro fuerzas fundamentales, incluida la gravedad- lo ha explicado con una variante de la parábola de Miller en que los militantes tories son reemplazados por una turbamulta de paparazzi que esperan a la entrada de un estreno de Hollywood.
Si llega un coche y se baja Brad Pitt, los paparazzi se agregarán en torno a él y apenas le dejarán moverse: el actor habrá adquirido una gran masa. Pero si el que aparece es una vieja gloria de Hollywood de la que no se acuerda ni su agente artístico, los paparazzi le dejarán pasar sin apenas oponer resistencia. La masa de la vieja gloria será por tanto muy pequeña. Y uno puede imaginar todo un espectro de masas intermedias.
El bosón de Higgs es también un componente esencial de las actuales teorías sobre el origen del universo, conocidas genéricamente como "inflación cósmica" o "universo inflacionario". La inflación -el bang del big bang, en palabras de Greene- es una expansión cósmica rapidísima, más veloz que la velocidad de la luz, que según estos modelos ocurrió una fracción de segundo después del origen del cosmos.
La inflación parece una teoría extraña, pero es necesaria para explicar que el universo actual sea homogéneo a gran escala: es decir, que consista en todas partes del mismo tipo de agregados de galaxias y supercúmulos de galaxias, pese a que las regiones distantes del cosmos no han tenido ocasión de interactuar para ponerse de acuerdo sobre cuáles han de ser sus propiedades básicas.
La carrera de los físicos para experimentar en aceleradores de partículas cada vez más potentes puede verse como un viaje hacia atrás en el tiempo. Como el universo era en su origen inconcebiblemente pequeño y denso en energía, y a partir de ahí empezó a expandirse y enfriarse, cada nuevo acelerador emula al universo primigenio en una fase algo anterior de su evolución inicial.
Visto desde el prisma de la unificación de las fuerzas fundamentales, cada incremento en la energía de las colisiones en los aceleradores nos acerca un poco más a la época remota en que todas las fuerzas eran en realidad la misma: como la electricidad y el magnetismo son la misma fuerza en la actualidad, y como el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil resultan ser lo mismo a las energías de colisión que se alcanzaron en los años setenta.
En el origen del universo, todas las partículas y todas las fuerzas eran iguales: los campos de fuerza estaban evaporados a aquellas altísimas temperaturas, y sólo se fueron condensando después (donde "después" significa una fracción de segundo).
El campo (o una serie de campos) de Higgs fue el primero en condensarse, y ello eliminó en cascada la simplicidad del universo primitivo: las partículas elementales adquirieron distintas masas, y también los bosones mensajeros, con lo que la única fuerza primordial se separó en las actuales fuerzas fundamentales.
Todas las partículas elementales conocidas tienen masas distintas. Los protones y los neutrones que constituyen el núcleo atómico no son partículas elementales, sino que están hechos de dos tipos de quarks, up y down (un protón consiste en dos quarks up y uno down; un neutrón consiste en dos down y un up). Esto es lo que había predicho la teoría, pero los aceleradores han revelado además otros cuatro tipos de quarks, y todos tienen masas distintas, que cubren un intervalo entre 0,05 y 190 veces la masa del protón.
Todas esas partículas gratuitas con masas tan disparatadas quedarán explicadas si los experimentos proyectados en el LHC logran encontrar el bosón de Higgs. Quizá el apodo de "partícula Dios" que le puso Lederman le quede un poco grande, pero ni siquiera el santo grial ha sido tan buscado en la historia.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Política y periodismo en el límite del pecado
Política y periodismo en el límite del pecado
La línea entre lo público y lo íntimo se hace cada vez más difusa - Las elecciones de EE UU y los bulos sobre Aznar marcan el último capítulo
FRANCISCO PEREGIL 07/09/2008
Durante su reciente visita a Londres, el ex presidente del Gobierno José María Aznar cenó tres noches seguidas en el restaurante Paparazi, de Bond Street, en compañía de la modelo británica Naomi Campbell. El ex presidente y la modelo fueron vistos también practicando footing a primera hora de la mañana del miércoles en los alrededores de Buckingham Palace.
Pons, portavoz del PP: "Mi forma de vivir dice mucho de mi forma de pensar"
"El político no ha de hablar de sus sentimientos", dice el filósofo Innerarity
"Lo más importante de los políticos es su vida íntima", dice Javier Gomá
Rui Ferreira: "Es natural hurgar en el pasado de Palin, a quien nadie conoce"
Cualquier chisme en la Red toma en minutos dimensión planetaria
Alborch: "A las políticas nos hacen preguntas que nadie haría a un hombre"
¿Debería Aznar desmentir semejante patraña? ¿O debería hacerlo sólo en caso de que Campbell quedase embarazada y se le atribuyera la paternidad del hijo a Aznar? El párrafo anterior, inventado para la ocasión, adolece en principio de la misma solvencia que el artículo publicado por el diario digital marroquí L'Observateur el pasado miércoles en el que se aseguraba que el bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, soltera de 42 años, es hijo de Aznar.
En España sólo algún medio digital sin apenas resonancia se había hecho eco del infundio publicado por el diario marroquí. Pero Aznar a las seis y diez de la tarde del miércoles, a través de la fundación FAES, emitió un comunicado en el que amenazaba con "emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas". A partir de ese momento, los medios digitales recogieron la mentira y su desmentido. Y al día siguiente hubo diarios de difusión nacional que le dedicaron al chascarrillo hasta dos páginas con sus correspondientes análisis.
¿Tiene que desmentir el ex presidente el siguiente bulo en el que se le pueda vincular con una tenista bielorrusa, una profesora de inglés o una monitora de pádel? Ya el pasado 23 de noviembre, a las ocho menos cuarto de la tarde y ante otros infundios (como su posible separación de su esposa), llegó a las redacciones un comunicado del propio matrimonio: "Esta infamia forma parte de la campaña permanente de intento de desprestigio personal de don José María Aznar. El matrimonio Aznar-Botella ha dado ya instrucciones a sus abogados para que emprendan acciones legales con carácter inmediato contra todos aquellos que han vertido calumnias sobre ellos".
Los chascarrillos de cafetería que casi nunca lograban salir de la tasca de turno, y si lo hacían rara vez se les dejaba penetrar en las redacciones de los medios, ahora, gracias a Internet, adquieren una dimensión planetaria en cuestión de horas.
"Los medios digitales hacen más fácil que se propalen todo tipo de infundios", explica Ramón Salaverría, profesor de periodismo especializado de la Universidad de Navarra y autor del blog e-periodistas. "Cuando algo es publicado en un medio impreso es perfectamente detectable quién lo ha publicado en primer lugar. Pero en la Red al final no sabes quién ha escrito qué ni de dónde proviene. A cambio de eso, la Red ha traído más democratización, hay más pluralidad. Y nunca hay que olvidar que la información no habría pasado de simple chascarrillo si no hubiese entrado la FAES a desmentirlo".
¿Por qué nos interesa tanto la vida íntima de los políticos? "Lo único verdaderamente importante de los políticos es su vida privada", dice Javier Gomá, premio Nacional de Ensayo en 2003. "Cuando se contrata a una niñera uno no sólo se interesa por si sabe cocinar. No basta tampoco que los políticos te digan si cuentan con antecedentes penales. Ellos influyen sobre mi patrimonio, mi vida cotidiana, mi libertad. Por tanto, yo puedo pedirles lo que Cicerón llamaba decorum y podría traducirse como uniformidad de vida. Han de ser ejemplares en su vida íntima. Después, cada país interpreta la ejemplaridad de forma distinta, pero es esa cualidad la que los hace dignos de nuestra confianza".
Si Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, hace uso en política de su postura contra el aborto, se muestra contraria a los programas de educación sexual en las escuelas y al reparto de preservativos en los colegios... ¿es relevante y necesario informar sobre el hecho de que su hija de 17 años está embarazada de cinco meses?
Para el portavoz del PP, Esteban González Pons, sí que lo es. "Mi forma de vivir dice mucho sobre mi forma de pensar. Asumo que se debe informar sobre la intimidad de los políticos", sostiene Pons.
Para Daniel Innerarity, profesor de filosofía de la Universidad de Zaragoza y docente invitado en La Sorbona, no es necesario hablar sobre el estado de la hija de Palin, ni de los sentimientos de los políticos.
"El hecho de que un político te diga que es optimista me pone muy nervioso. No me interesan sus sentimientos; prefiero que hablen de las cosas. En ese sentido, que la hija adolescente de Palin tenga un comportamiento distinto del de su madre no me parece incoherente con lo que la candidata a vicepresidenta dice. Puedo pensar que no tiene autoridad moral para imponer sus convicciones sobre la hija. Pero eso no cambiará mi forma de pensar sobre ella. Otra cosa sería si ella misma hubiera abortado estando en contra del aborto o si hubiese presionado a la hija para abortar. Eso sería una incoherencia entre lo que defiende y lo que practica".
"En Francia", añade Innerarity, "todo el mundo sabía que el presidente François Mitterrand viajó de vacaciones a Egipto con dos aviones, uno en el que iba su familia oficial y otro con su amante y su hija no reconocida legalmente. Y la gente no lo veía ni bien ni mal. Lo habrían visto mal si Mitterrand hubiera defendido un modelo de familia tradicional. Ahí sí que habría una incoherencia".
Sin embargo, Innerarity cree que es necesario informar sobre la intimidad de los políticos. "Porque concederles un derecho a la intimidad sin limitaciones les aseguraría un poder excesivo de control sobre el discurso público y rebajaría la calidad del debate democrático. Pero habría que distinguir entre el chisme y la información relevante".
¿Y cómo distinguirlos? "Que Aznar salga con una modelo sería irrelevante. Que se divorcie, no. Como ciudadano tengo derecho a saber el estado civil de mis políticos. Pero si yo fuera periodista ese dato lo daría con una cierta moderación, casi de forma similar al del lugar donde haya nacido".
El filósofo cree que la desviación de la agenda pública a la esfera privada ha despolitizado a la sociedad. "Me temo que en la campaña americana se habla muy poco de política. Y que no se hable de economía, de política exterior, de la ONU, de seguridad social... beneficia a la derecha... Si yo fuera del Partido Demócrata no escarbaría en las cuestiones privadas. Obama tiene que hablar de política. Ni de raza, ni religión, ni familia".
"El affaire Clinton-Lewinsky desplazó en los medios a otras cuestiones como las nuevas propuestas políticas sobre la Seguridad Social, la financiación de las campañas, y la posición de Estados Unidos respecto a Irak, cuya preparación militar ya se estaba cociendo", añade el filósofo.
Rui Ferreira, periodista y bloguero de origen portugués afincado en Miami desde 1995, cree que Barack Obama tiene muy claro que desea hablar de política. "Pero ahora hay una natural curiosidad por hurgar en el pasado de una persona de quien hasta hace una semana nadie sabía quién era. Lo peor está por venir. Puede que salgan informaciones sobre si prohibió la difusión de algún libro clásico en la biblioteca pública de su pueblo. O si no pagaba los impuestos en algún negocio que tuviera. Y eso ya no sería una cuestión de vida íntima. Eso ha de interesarnos a todos".
El portavoz del PP Esteban González Pons asume que un político no tiene derecho a la intimidad. Pons está casado en segundas nupcias y en su familia conviven los hijos del primer matrimonio suyo y de su esposa y otro hijo común. "Yo estoy acostumbrado de que mi vida íntima salga a la palestra, porque se supone que no es la tradicional en un político del PP. Y he aceptado vivir con cierto grado de desnudez. ¿Dónde está el límite? Para mi persona, no puede haber ningún límite. Para mi familia, todos. Yo no tengo derecho a la intimidad. Pero mi familia no ha de cargar con mi decisión de dedicarme a la política".
Pons, experto en cuestiones de Internet durante su etapa como portavoz del partido en el Senado, cree que en España el tratamiento de los medios es "impecable". Y el adjetivo sirve para los medios digitales también. "Internet no es ninguna amenaza, es un campo abierto a la libertad. Lo que pasa es que aún no nos hemos acostumbrado a distinguir en los medios digitales entre cabecera con credibilidad o sin credibilidad, como lo hacemos con el resto de los medios".
González Pons considera que en España hay un doble rasero según se informe de hombres o mujeres. "En España la vida íntima de las políticas es más pública que la de los políticos. Nadie sitúa mi modelo familiar en primera línea de mi currículo. Si fuera mujer, sí que lo harían".
Carmen Alborch, ex ministra de Cultura (1993-1996), senadora socialista y concejal en el Ayuntamiento de Valencia, recuerda que a menudo las políticas han tenido que decir al periodista de turno: "¿Esa pregunta que usted me plantea sobre mi imagen se la plantearía a un ministro?". "A pesar de todo", asume Alborch, "en este país, hasta hace muy poco tiempo, ha habido un gran respeto hacia la vida privada de los políticos. Yo me he considerado una persona muy respetada. Y para una persona poco tradicional como yo eso es muy de agradecer".
Un lunes de 1994 el diputado conservador británico Stephen Milligan, de 45 años, fue hallado muerto en la cocina de su domicilio londinense. Vestía medias de mujer y una bolsa de plástico le cubría la cabeza. Tenía un cable eléctrico de espiral ceñido al cuello. Se le paró el corazón mientras intentaba asfixiarse en una compleja sesión masturbatoria. El caso, en medio de varias dimisiones que sufrió el Gobierno de John Major a causa de escándalos sexuales, sirvió para ilustrar cuánta distancia puede haber entre un político rodeado de apretones de manos, flashes, aplausos y abrazos y su intimidad. Incluso, la distancia entre la vida íntima de alguien y su vida interior. John Major declaró a su muerte: "Debió de ser un hombre muy infeliz, pero no dejó que lo notáramos".
Cazados 'in fraganti'
- El ex presidente Bill Clinton (1998) reconoció haber tenido "contactos íntimos inapropiados" con Monica Lewinsky en el Despacho Oval.
- James McGreenvey (2004). El gobernador de Nueva Jersey, casado y con dos hijas, dimitió tras anunciar una relación extraconyugal homosexual.
- El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa (2007), reconoció semanas después de separarse de su esposa, haber mantenido una relación con una reportera de televisión.
- El senador estadounidense Larry Craig (2007) fue denunciado por un policía que le acusó de acoso sexual.
- El alcalde de Detroit (2008), Kwame Kilpatrick, no podrá postularse a un cargo público en los próximos cinco años después de haber sido declarado culpable en una serie de delitos cometidos para encubrir su relación con una secretaria.
- El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi (2007) se topó una mañana con una carta escrita por su esposa, Veronica Lario, en la portada del diario opositor La Repubblica en la que ella le exigía disculpas públicas por los coqueteos con una diputada de Forza Italia durante una gala de televisión. Berlusconi escribió otra carta en la que pedía excusas en público.
- El ex concejal del PP en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca Javier Rodrigo de Santos (2008) gastó en clubes de alterne para gays 50.800 euros de la empresa pública que presidía.
- El gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer (2008) dimitió por su implicación como cliente en una red de prostitutas de lujo. Llevaba 16 meses en el cargo y se había fraguado una imagen como abanderado de la moralidad.
- François Miterrand, presidente de Francia desde 1981 a 1995, tuvo durante 20 años una amante y una hija ilegítima de la que no se hablaba en los medios. Para ocultar la existencia de su hija Mazarine a los medios llegó a organizar una red de escuchas ilegales. En 1994 la revista Paris Match publicó la noticia de la hija ilegítima de Miterrand
La línea entre lo público y lo íntimo se hace cada vez más difusa - Las elecciones de EE UU y los bulos sobre Aznar marcan el último capítulo
FRANCISCO PEREGIL 07/09/2008
Durante su reciente visita a Londres, el ex presidente del Gobierno José María Aznar cenó tres noches seguidas en el restaurante Paparazi, de Bond Street, en compañía de la modelo británica Naomi Campbell. El ex presidente y la modelo fueron vistos también practicando footing a primera hora de la mañana del miércoles en los alrededores de Buckingham Palace.
Pons, portavoz del PP: "Mi forma de vivir dice mucho de mi forma de pensar"
"El político no ha de hablar de sus sentimientos", dice el filósofo Innerarity
"Lo más importante de los políticos es su vida íntima", dice Javier Gomá
Rui Ferreira: "Es natural hurgar en el pasado de Palin, a quien nadie conoce"
Cualquier chisme en la Red toma en minutos dimensión planetaria
Alborch: "A las políticas nos hacen preguntas que nadie haría a un hombre"
¿Debería Aznar desmentir semejante patraña? ¿O debería hacerlo sólo en caso de que Campbell quedase embarazada y se le atribuyera la paternidad del hijo a Aznar? El párrafo anterior, inventado para la ocasión, adolece en principio de la misma solvencia que el artículo publicado por el diario digital marroquí L'Observateur el pasado miércoles en el que se aseguraba que el bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, soltera de 42 años, es hijo de Aznar.
En España sólo algún medio digital sin apenas resonancia se había hecho eco del infundio publicado por el diario marroquí. Pero Aznar a las seis y diez de la tarde del miércoles, a través de la fundación FAES, emitió un comunicado en el que amenazaba con "emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas". A partir de ese momento, los medios digitales recogieron la mentira y su desmentido. Y al día siguiente hubo diarios de difusión nacional que le dedicaron al chascarrillo hasta dos páginas con sus correspondientes análisis.
¿Tiene que desmentir el ex presidente el siguiente bulo en el que se le pueda vincular con una tenista bielorrusa, una profesora de inglés o una monitora de pádel? Ya el pasado 23 de noviembre, a las ocho menos cuarto de la tarde y ante otros infundios (como su posible separación de su esposa), llegó a las redacciones un comunicado del propio matrimonio: "Esta infamia forma parte de la campaña permanente de intento de desprestigio personal de don José María Aznar. El matrimonio Aznar-Botella ha dado ya instrucciones a sus abogados para que emprendan acciones legales con carácter inmediato contra todos aquellos que han vertido calumnias sobre ellos".
Los chascarrillos de cafetería que casi nunca lograban salir de la tasca de turno, y si lo hacían rara vez se les dejaba penetrar en las redacciones de los medios, ahora, gracias a Internet, adquieren una dimensión planetaria en cuestión de horas.
"Los medios digitales hacen más fácil que se propalen todo tipo de infundios", explica Ramón Salaverría, profesor de periodismo especializado de la Universidad de Navarra y autor del blog e-periodistas. "Cuando algo es publicado en un medio impreso es perfectamente detectable quién lo ha publicado en primer lugar. Pero en la Red al final no sabes quién ha escrito qué ni de dónde proviene. A cambio de eso, la Red ha traído más democratización, hay más pluralidad. Y nunca hay que olvidar que la información no habría pasado de simple chascarrillo si no hubiese entrado la FAES a desmentirlo".
¿Por qué nos interesa tanto la vida íntima de los políticos? "Lo único verdaderamente importante de los políticos es su vida privada", dice Javier Gomá, premio Nacional de Ensayo en 2003. "Cuando se contrata a una niñera uno no sólo se interesa por si sabe cocinar. No basta tampoco que los políticos te digan si cuentan con antecedentes penales. Ellos influyen sobre mi patrimonio, mi vida cotidiana, mi libertad. Por tanto, yo puedo pedirles lo que Cicerón llamaba decorum y podría traducirse como uniformidad de vida. Han de ser ejemplares en su vida íntima. Después, cada país interpreta la ejemplaridad de forma distinta, pero es esa cualidad la que los hace dignos de nuestra confianza".
Si Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, hace uso en política de su postura contra el aborto, se muestra contraria a los programas de educación sexual en las escuelas y al reparto de preservativos en los colegios... ¿es relevante y necesario informar sobre el hecho de que su hija de 17 años está embarazada de cinco meses?
Para el portavoz del PP, Esteban González Pons, sí que lo es. "Mi forma de vivir dice mucho sobre mi forma de pensar. Asumo que se debe informar sobre la intimidad de los políticos", sostiene Pons.
Para Daniel Innerarity, profesor de filosofía de la Universidad de Zaragoza y docente invitado en La Sorbona, no es necesario hablar sobre el estado de la hija de Palin, ni de los sentimientos de los políticos.
"El hecho de que un político te diga que es optimista me pone muy nervioso. No me interesan sus sentimientos; prefiero que hablen de las cosas. En ese sentido, que la hija adolescente de Palin tenga un comportamiento distinto del de su madre no me parece incoherente con lo que la candidata a vicepresidenta dice. Puedo pensar que no tiene autoridad moral para imponer sus convicciones sobre la hija. Pero eso no cambiará mi forma de pensar sobre ella. Otra cosa sería si ella misma hubiera abortado estando en contra del aborto o si hubiese presionado a la hija para abortar. Eso sería una incoherencia entre lo que defiende y lo que practica".
"En Francia", añade Innerarity, "todo el mundo sabía que el presidente François Mitterrand viajó de vacaciones a Egipto con dos aviones, uno en el que iba su familia oficial y otro con su amante y su hija no reconocida legalmente. Y la gente no lo veía ni bien ni mal. Lo habrían visto mal si Mitterrand hubiera defendido un modelo de familia tradicional. Ahí sí que habría una incoherencia".
Sin embargo, Innerarity cree que es necesario informar sobre la intimidad de los políticos. "Porque concederles un derecho a la intimidad sin limitaciones les aseguraría un poder excesivo de control sobre el discurso público y rebajaría la calidad del debate democrático. Pero habría que distinguir entre el chisme y la información relevante".
¿Y cómo distinguirlos? "Que Aznar salga con una modelo sería irrelevante. Que se divorcie, no. Como ciudadano tengo derecho a saber el estado civil de mis políticos. Pero si yo fuera periodista ese dato lo daría con una cierta moderación, casi de forma similar al del lugar donde haya nacido".
El filósofo cree que la desviación de la agenda pública a la esfera privada ha despolitizado a la sociedad. "Me temo que en la campaña americana se habla muy poco de política. Y que no se hable de economía, de política exterior, de la ONU, de seguridad social... beneficia a la derecha... Si yo fuera del Partido Demócrata no escarbaría en las cuestiones privadas. Obama tiene que hablar de política. Ni de raza, ni religión, ni familia".
"El affaire Clinton-Lewinsky desplazó en los medios a otras cuestiones como las nuevas propuestas políticas sobre la Seguridad Social, la financiación de las campañas, y la posición de Estados Unidos respecto a Irak, cuya preparación militar ya se estaba cociendo", añade el filósofo.
Rui Ferreira, periodista y bloguero de origen portugués afincado en Miami desde 1995, cree que Barack Obama tiene muy claro que desea hablar de política. "Pero ahora hay una natural curiosidad por hurgar en el pasado de una persona de quien hasta hace una semana nadie sabía quién era. Lo peor está por venir. Puede que salgan informaciones sobre si prohibió la difusión de algún libro clásico en la biblioteca pública de su pueblo. O si no pagaba los impuestos en algún negocio que tuviera. Y eso ya no sería una cuestión de vida íntima. Eso ha de interesarnos a todos".
El portavoz del PP Esteban González Pons asume que un político no tiene derecho a la intimidad. Pons está casado en segundas nupcias y en su familia conviven los hijos del primer matrimonio suyo y de su esposa y otro hijo común. "Yo estoy acostumbrado de que mi vida íntima salga a la palestra, porque se supone que no es la tradicional en un político del PP. Y he aceptado vivir con cierto grado de desnudez. ¿Dónde está el límite? Para mi persona, no puede haber ningún límite. Para mi familia, todos. Yo no tengo derecho a la intimidad. Pero mi familia no ha de cargar con mi decisión de dedicarme a la política".
Pons, experto en cuestiones de Internet durante su etapa como portavoz del partido en el Senado, cree que en España el tratamiento de los medios es "impecable". Y el adjetivo sirve para los medios digitales también. "Internet no es ninguna amenaza, es un campo abierto a la libertad. Lo que pasa es que aún no nos hemos acostumbrado a distinguir en los medios digitales entre cabecera con credibilidad o sin credibilidad, como lo hacemos con el resto de los medios".
González Pons considera que en España hay un doble rasero según se informe de hombres o mujeres. "En España la vida íntima de las políticas es más pública que la de los políticos. Nadie sitúa mi modelo familiar en primera línea de mi currículo. Si fuera mujer, sí que lo harían".
Carmen Alborch, ex ministra de Cultura (1993-1996), senadora socialista y concejal en el Ayuntamiento de Valencia, recuerda que a menudo las políticas han tenido que decir al periodista de turno: "¿Esa pregunta que usted me plantea sobre mi imagen se la plantearía a un ministro?". "A pesar de todo", asume Alborch, "en este país, hasta hace muy poco tiempo, ha habido un gran respeto hacia la vida privada de los políticos. Yo me he considerado una persona muy respetada. Y para una persona poco tradicional como yo eso es muy de agradecer".
Un lunes de 1994 el diputado conservador británico Stephen Milligan, de 45 años, fue hallado muerto en la cocina de su domicilio londinense. Vestía medias de mujer y una bolsa de plástico le cubría la cabeza. Tenía un cable eléctrico de espiral ceñido al cuello. Se le paró el corazón mientras intentaba asfixiarse en una compleja sesión masturbatoria. El caso, en medio de varias dimisiones que sufrió el Gobierno de John Major a causa de escándalos sexuales, sirvió para ilustrar cuánta distancia puede haber entre un político rodeado de apretones de manos, flashes, aplausos y abrazos y su intimidad. Incluso, la distancia entre la vida íntima de alguien y su vida interior. John Major declaró a su muerte: "Debió de ser un hombre muy infeliz, pero no dejó que lo notáramos".
Cazados 'in fraganti'
- El ex presidente Bill Clinton (1998) reconoció haber tenido "contactos íntimos inapropiados" con Monica Lewinsky en el Despacho Oval.
- James McGreenvey (2004). El gobernador de Nueva Jersey, casado y con dos hijas, dimitió tras anunciar una relación extraconyugal homosexual.
- El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa (2007), reconoció semanas después de separarse de su esposa, haber mantenido una relación con una reportera de televisión.
- El senador estadounidense Larry Craig (2007) fue denunciado por un policía que le acusó de acoso sexual.
- El alcalde de Detroit (2008), Kwame Kilpatrick, no podrá postularse a un cargo público en los próximos cinco años después de haber sido declarado culpable en una serie de delitos cometidos para encubrir su relación con una secretaria.
- El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi (2007) se topó una mañana con una carta escrita por su esposa, Veronica Lario, en la portada del diario opositor La Repubblica en la que ella le exigía disculpas públicas por los coqueteos con una diputada de Forza Italia durante una gala de televisión. Berlusconi escribió otra carta en la que pedía excusas en público.
- El ex concejal del PP en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca Javier Rodrigo de Santos (2008) gastó en clubes de alterne para gays 50.800 euros de la empresa pública que presidía.
- El gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer (2008) dimitió por su implicación como cliente en una red de prostitutas de lujo. Llevaba 16 meses en el cargo y se había fraguado una imagen como abanderado de la moralidad.
- François Miterrand, presidente de Francia desde 1981 a 1995, tuvo durante 20 años una amante y una hija ilegítima de la que no se hablaba en los medios. Para ocultar la existencia de su hija Mazarine a los medios llegó a organizar una red de escuchas ilegales. En 1994 la revista Paris Match publicó la noticia de la hija ilegítima de Miterrand
El periodismo ya no atrae multitudes
El periodismo ya no atrae multitudes
Las dificultades para encontrar una salida laboral y la falta de credibilidad en quienes ejercen el oficio son algunas de las causas de la caída de la matrícula. La mayoría de los alumnos que recién se inician no tiene referentes en la profesión.
Tamara Smerling 07.09.2008
Ser periodista está fuera de moda. Si hasta fines de los 90, estudiar Comunicación o Periodismo era la novedad, ahora ya no. En la era K, donde Cristina les pega todo el tiempo (las famosas “letras de molde” a las que hace referencia en cualquier discurso), la profesión ya no atrae a tantos: la matrícula cayó un 30% en las universidades de Buenos Aires, Rosario y La Plata en los últimos cuatro años. Docentes y alumnos creen que la baja se debe a las dificultades para encontrar una salida laboral, al desencanto con el oficio, a la ausencia de paradigmas en el periodismo o a la falta de credibilidad que se plasma en la frase de Luis Majul: “No creas todo lo que te dicen los medios”.
“Hubo una disminución de las inscripciones”, confirma el director de Comunicación de la UBA, Alejandro Kauffman, y el secretario académico, Jorge Lulo, precisa que el ingreso bajó de 1.200 a 800 alumnos por año: “El boom fue entre 2001 y 2004, donde había 10 mil alumnos que cursaban en la facultad. De 2004 a 2008 se produjo una baja en la matrícula que quedó en 25% y actualmente cursan sólo 7.700 estudiantes”.
Vera Adler tiene 27 años, está por rendir la última materia en la UBA y estudió periodismo en una escuela privada. “Quería ser periodista y me anoté en TEA porque me parecía que era una carrera práctica. Pero necesitaba el sustento teórico, arranqué Ciencia Política y en la mitad del CBC me cambié a Comunicación: lo que buscaba era abrir la cancha, darle un valor agregado a mi profesión”. Lo mismo piensa Gastón Bourdieu, 21 años, 3º de la UBA y DeporTEA: “Estudié Comunicación porque tenía miedo que sólo con un terciario me quedara corto. Quiero ser periodista pero la ‘chapa’ de la UBA todavía pesa, la formación que te da”.
En Rosario, los alumnos tampoco se inscriben como antes en Comunicación Social. El secretario de Planificación y Gestión, Franco Bartolacci, dice que el boom se dio entre 1998 y 2002: “En los últimos tres años se notó una disminución: de 600 estudiantes pasamos a 380, casi un 30% menos”. En la Facultad de La Plata, en 2001 ingresaron 819 alumnos y la cifra se mantuvo hasta 2003 –cuando hubo 1.194 estudiantes– pero el ingreso volvió a caer en 2007, cuando llegó a 841 chicos.
Bartolacci cree que entre las razones de la caída figura “la gran cantidad de institutos privados de periodismo que surgieron” ya que “se trata de carreras más cortas o específicas”. Bourdieu reflexiona: “Alguien que estudia Derecho sabe que va a trabajar en un juzgado, pero en Comunicación no tenés ni idea”.
En las escuelas privadas, el fenómeno es inverso: la mayor práctica, los cursos de 20 alumnos y la escasa carga horaria facilitan el aumento de la matrícula. “En TEA no bajó la inscripción. El año pasado, el mismo día que abrimos ya no quedaba cupo para las 900 vacantes”, dice el rector Fernando González. Lo mismo ocurre en la Universidad de Belgrano y en Palermo, donde el director Pablo Mendelevich sostiene que “hubo un aumento”.
Un profesor, que pide reserva de su nombre, dice que cuando arranca el año le pregunta a sus alumnos a qué periodistas se querrían parecer. La respuesta siempre lo sorprende: la mayoría no sabe qué contestar. “Los más ilustrados responden Lanata, pero la mayoría dice Pergolini o Fantino, que ni siquiera son periodistas. Nadie nombra a Santoro o Morales Solá porque no se fijan en ellos como modelos ni los leen”.
Adler agrega otro dato para justificar la caída: en la ceremonia de egreso de TEA un profesor recordó lo difícil que estaba el mercado “porque habían echado a 400 periodistas de Clarín”. La chica asegura que la falta de formación de los nuevos periodistas (“que se conforman con una carrera terciaria, porque nadie les exige más que eso”), el auge de los medios digitales (“donde hay que escribir corto”) y la falta de pretensiones de los lectores hacen el resto.
Antes éramos como héroes
Jorge Halperín: La revolución en las comunicaciones produjo un fenómeno mediático que llevó a 50 mil chicos a estudiar periodismo: veían en la profesión una actitud enigmática, un éxito social, el deseo de ser famosos. Eran como héroes que destapaban ollas podridas. Pero hoy ya no cumplen con ese papel, ya no se investiga, estamos viviendo una época gris, mediocre del oficio.
Hay menos romanticismo
Mónica Gutiérrez: Hoy hay una versión menos romántica de los medios. En los 90, el periodismo tenía una función de extremo protagonismo. Muchos actos de corrupción fueron develados con investigaciones. Ahora, el nivel bajó notablemente, ningún gobierno contó con tanto consenso del periodismo como el K. Bajó el nivel de denuncias. El periodismo tiene una mirada más expectante
y no crítica.
Se perdió la épica y la mística
Luis Majul: En los 90 el periodismo tenía épica y mística. Una profesión de carácter fuerte y atractivo. Ahora, muchos periodistas comparten algunas cosas que hizo el gobierno K. De hecho, las operaciones que hizo el Gobierno en los medios obligaron a dejar de lado las investigaciones periodísticas. Y justamente: el mayor atractivo para los estudiantes de periodismo es la práctica de la investigación.
Las dificultades para encontrar una salida laboral y la falta de credibilidad en quienes ejercen el oficio son algunas de las causas de la caída de la matrícula. La mayoría de los alumnos que recién se inician no tiene referentes en la profesión.
Tamara Smerling 07.09.2008
Ser periodista está fuera de moda. Si hasta fines de los 90, estudiar Comunicación o Periodismo era la novedad, ahora ya no. En la era K, donde Cristina les pega todo el tiempo (las famosas “letras de molde” a las que hace referencia en cualquier discurso), la profesión ya no atrae a tantos: la matrícula cayó un 30% en las universidades de Buenos Aires, Rosario y La Plata en los últimos cuatro años. Docentes y alumnos creen que la baja se debe a las dificultades para encontrar una salida laboral, al desencanto con el oficio, a la ausencia de paradigmas en el periodismo o a la falta de credibilidad que se plasma en la frase de Luis Majul: “No creas todo lo que te dicen los medios”.
“Hubo una disminución de las inscripciones”, confirma el director de Comunicación de la UBA, Alejandro Kauffman, y el secretario académico, Jorge Lulo, precisa que el ingreso bajó de 1.200 a 800 alumnos por año: “El boom fue entre 2001 y 2004, donde había 10 mil alumnos que cursaban en la facultad. De 2004 a 2008 se produjo una baja en la matrícula que quedó en 25% y actualmente cursan sólo 7.700 estudiantes”.
Vera Adler tiene 27 años, está por rendir la última materia en la UBA y estudió periodismo en una escuela privada. “Quería ser periodista y me anoté en TEA porque me parecía que era una carrera práctica. Pero necesitaba el sustento teórico, arranqué Ciencia Política y en la mitad del CBC me cambié a Comunicación: lo que buscaba era abrir la cancha, darle un valor agregado a mi profesión”. Lo mismo piensa Gastón Bourdieu, 21 años, 3º de la UBA y DeporTEA: “Estudié Comunicación porque tenía miedo que sólo con un terciario me quedara corto. Quiero ser periodista pero la ‘chapa’ de la UBA todavía pesa, la formación que te da”.
En Rosario, los alumnos tampoco se inscriben como antes en Comunicación Social. El secretario de Planificación y Gestión, Franco Bartolacci, dice que el boom se dio entre 1998 y 2002: “En los últimos tres años se notó una disminución: de 600 estudiantes pasamos a 380, casi un 30% menos”. En la Facultad de La Plata, en 2001 ingresaron 819 alumnos y la cifra se mantuvo hasta 2003 –cuando hubo 1.194 estudiantes– pero el ingreso volvió a caer en 2007, cuando llegó a 841 chicos.
Bartolacci cree que entre las razones de la caída figura “la gran cantidad de institutos privados de periodismo que surgieron” ya que “se trata de carreras más cortas o específicas”. Bourdieu reflexiona: “Alguien que estudia Derecho sabe que va a trabajar en un juzgado, pero en Comunicación no tenés ni idea”.
En las escuelas privadas, el fenómeno es inverso: la mayor práctica, los cursos de 20 alumnos y la escasa carga horaria facilitan el aumento de la matrícula. “En TEA no bajó la inscripción. El año pasado, el mismo día que abrimos ya no quedaba cupo para las 900 vacantes”, dice el rector Fernando González. Lo mismo ocurre en la Universidad de Belgrano y en Palermo, donde el director Pablo Mendelevich sostiene que “hubo un aumento”.
Un profesor, que pide reserva de su nombre, dice que cuando arranca el año le pregunta a sus alumnos a qué periodistas se querrían parecer. La respuesta siempre lo sorprende: la mayoría no sabe qué contestar. “Los más ilustrados responden Lanata, pero la mayoría dice Pergolini o Fantino, que ni siquiera son periodistas. Nadie nombra a Santoro o Morales Solá porque no se fijan en ellos como modelos ni los leen”.
Adler agrega otro dato para justificar la caída: en la ceremonia de egreso de TEA un profesor recordó lo difícil que estaba el mercado “porque habían echado a 400 periodistas de Clarín”. La chica asegura que la falta de formación de los nuevos periodistas (“que se conforman con una carrera terciaria, porque nadie les exige más que eso”), el auge de los medios digitales (“donde hay que escribir corto”) y la falta de pretensiones de los lectores hacen el resto.
Antes éramos como héroes
Jorge Halperín: La revolución en las comunicaciones produjo un fenómeno mediático que llevó a 50 mil chicos a estudiar periodismo: veían en la profesión una actitud enigmática, un éxito social, el deseo de ser famosos. Eran como héroes que destapaban ollas podridas. Pero hoy ya no cumplen con ese papel, ya no se investiga, estamos viviendo una época gris, mediocre del oficio.
Hay menos romanticismo
Mónica Gutiérrez: Hoy hay una versión menos romántica de los medios. En los 90, el periodismo tenía una función de extremo protagonismo. Muchos actos de corrupción fueron develados con investigaciones. Ahora, el nivel bajó notablemente, ningún gobierno contó con tanto consenso del periodismo como el K. Bajó el nivel de denuncias. El periodismo tiene una mirada más expectante
y no crítica.
Se perdió la épica y la mística
Luis Majul: En los 90 el periodismo tenía épica y mística. Una profesión de carácter fuerte y atractivo. Ahora, muchos periodistas comparten algunas cosas que hizo el gobierno K. De hecho, las operaciones que hizo el Gobierno en los medios obligaron a dejar de lado las investigaciones periodísticas. Y justamente: el mayor atractivo para los estudiantes de periodismo es la práctica de la investigación.
viernes, 5 de septiembre de 2008
¿Por qué fuimos injustamente arrestados sin motivo?
¿Por qué fuimos injustamente arrestados sin motivo?
Por Amy Goodman
SAINT PAUL, Minnesota. – La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.
Las Convenciones Nacionales demócrata y republicana se han convertido en caros y prolongados eventos de teatro político, básicamente, cuatro días enteros de publicidad para promocionar a los principales candidatos a la presidencia. Del otro lado de las rejas de seguridad, se han convertido en importantes encuentros para los movimientos de base, para que la gente se reúna–en medio de las banderas, banderines, banderolas y guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca la adopción de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación de agravios.”
Detrás de toda la hipérbole patriótica que acompaña a las Convenciones, y los miles de periodistas y trabajadores de los medios que acuden a cubrir los eventos organizados para la ocasión, ocurren serias violaciones del derecho básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar sobre los eventos oficiales de la Convención Nacional Republicana, pero no la libertad de informar sobre la violencia policial y los arrestos generalizados llevados a cabo contra aquellos que han venido a hacer una petición a su gobierno, manifestándose.
El 1º de septiembre era el Día del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba llevando a cabo una manifestación contra la guerra que contaba con una gran asistencia de gente, con familias de esta misma ciudad, estudiantes, veteranos y gente de todo el país que se había dado cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes superaban enormemente en número a los delegados republicanos.
Había un ambiente positivo y festivo, unido a una creciente ansiedad por la trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y por si Nueva Orleans sería devastada una vez más. Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una manifestación espontánea no autorizada. Los policías – uniformados con equipamiento antidisturbios, con cascos, protectores para la cara, porras y latas de gas pimienta—cargaron contra la manifestación. Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a esposarlos.
Nicole estaba grabando la escena. La grabación de su propio arresto, muy violento, resulta escalofriante. Policías con uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron: “Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa! ¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba atrapada entre los coches estacionados. La cámara cae al suelo en medio de los gritos de dolor de Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto, estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho; su brazo estaba sangrando.
Yo me encontraba en el Xcel Center, sede de la Convención, entrevistando a los delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada telefónica que me informaba que Sharif y Nicole habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido. El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban mis compañeros. Sin aliento, llegamos al estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo, diciéndoles que habían detenido a periodistas acreditados.
No habían pasado unos segundos cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro lado de la barrera policial, me retorcieron los brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y me esposaron con unas rígidas esposas de plástico que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de prensa colgándole del cuello. Volví a decir que éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó del cuello mi acreditación de prensa para la Convención. Me llevaron al garaje de la policía de St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para detener a los manifestantes. Se me acusó de obstrucción a las tareas de un oficial de paz. Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados de provocar disturbios.
El ataque y posterior arresto contra mi persona y los productores de Democracy Now! no fue un suceso aislado. Una organización de videastas llamada I-Witness Video (Video soy testigo) había sufrido una redada dos días antes. Integrantes de otro grupo de documentalistas, el Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus cámaras y computadoras fueron confiscadas. El miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y finalmente fueron obligados a abandonar la casa en la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté al jefe de policía de St. Paul, John Harrington, cómo se supone que deben trabajar los periodistas en semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de patrullaje.”
La noche del lunes, horas después de que fuéramos arrestados, y después de una gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes del oficio.
———————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Por Amy Goodman
SAINT PAUL, Minnesota. – La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.
Las Convenciones Nacionales demócrata y republicana se han convertido en caros y prolongados eventos de teatro político, básicamente, cuatro días enteros de publicidad para promocionar a los principales candidatos a la presidencia. Del otro lado de las rejas de seguridad, se han convertido en importantes encuentros para los movimientos de base, para que la gente se reúna–en medio de las banderas, banderines, banderolas y guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca la adopción de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación de agravios.”
Detrás de toda la hipérbole patriótica que acompaña a las Convenciones, y los miles de periodistas y trabajadores de los medios que acuden a cubrir los eventos organizados para la ocasión, ocurren serias violaciones del derecho básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar sobre los eventos oficiales de la Convención Nacional Republicana, pero no la libertad de informar sobre la violencia policial y los arrestos generalizados llevados a cabo contra aquellos que han venido a hacer una petición a su gobierno, manifestándose.
El 1º de septiembre era el Día del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba llevando a cabo una manifestación contra la guerra que contaba con una gran asistencia de gente, con familias de esta misma ciudad, estudiantes, veteranos y gente de todo el país que se había dado cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes superaban enormemente en número a los delegados republicanos.
Había un ambiente positivo y festivo, unido a una creciente ansiedad por la trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y por si Nueva Orleans sería devastada una vez más. Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una manifestación espontánea no autorizada. Los policías – uniformados con equipamiento antidisturbios, con cascos, protectores para la cara, porras y latas de gas pimienta—cargaron contra la manifestación. Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a esposarlos.
Nicole estaba grabando la escena. La grabación de su propio arresto, muy violento, resulta escalofriante. Policías con uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron: “Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa! ¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba atrapada entre los coches estacionados. La cámara cae al suelo en medio de los gritos de dolor de Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto, estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho; su brazo estaba sangrando.
Yo me encontraba en el Xcel Center, sede de la Convención, entrevistando a los delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada telefónica que me informaba que Sharif y Nicole habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido. El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban mis compañeros. Sin aliento, llegamos al estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo, diciéndoles que habían detenido a periodistas acreditados.
No habían pasado unos segundos cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro lado de la barrera policial, me retorcieron los brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y me esposaron con unas rígidas esposas de plástico que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de prensa colgándole del cuello. Volví a decir que éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó del cuello mi acreditación de prensa para la Convención. Me llevaron al garaje de la policía de St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para detener a los manifestantes. Se me acusó de obstrucción a las tareas de un oficial de paz. Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados de provocar disturbios.
El ataque y posterior arresto contra mi persona y los productores de Democracy Now! no fue un suceso aislado. Una organización de videastas llamada I-Witness Video (Video soy testigo) había sufrido una redada dos días antes. Integrantes de otro grupo de documentalistas, el Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus cámaras y computadoras fueron confiscadas. El miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y finalmente fueron obligados a abandonar la casa en la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté al jefe de policía de St. Paul, John Harrington, cómo se supone que deben trabajar los periodistas en semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de patrullaje.”
La noche del lunes, horas después de que fuéramos arrestados, y después de una gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes del oficio.
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Pino Solanas, el último director político, presenta su documental más cinematográfico y conmovedor
Pino Solanas, el último director político, presenta su documental más cinematográfico y conmovedor
“Siempre amé al tren, es una pasión que heredé de mi padre”
El estreno, este jueves, de La próxima estación, nuevo documental del creador de La hora de los hornos, es una buena excusa para acercarse a una de las voces –y miradas– más lúcidas del cine argentino. Un señor capaz de transformar las ideas, la información y la emoción en una única cosa.
Leonardo M. D’Espósito 03.09.2008
El hombre que amaba a los trenes. “Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Esa pasión por el tren la heredé de mi padre.”
Para algunos –desgraciadamente menos de los que deberían–, Pino Solanas es como parte del paisaje. Se sabe que hizo películas, se sabe que es un señor importante en el mundo del cine. Se sabe, además, que es un político e incluso hay quien recuerda que fue diputado. Se sabe menos que es un andariego sin pausa.
Cuando vamos a entrevistarlo a su oficina del Moreno (Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora, la ONG de Solanas), la encargada de prensa de su última película nos confiesa su dificultad a la hora de armarle la agenda, porque el hombre recorre el país todo el tiempo. Hoy Córdoba, mañana Mendoza, pasado Cafayate, y así. Solanas viaja, filma, habla, da conferencias. Solanas no puede cortarse sólo como cineasta (aunque sea uno de los más importantes paridos por este país) ni como político (aunque su discurso mantenga ideas y coherencia poco habituales). Es ambas cosas o no es, y Pino es.
Embarcado desde 2001 en retratar la Argentina con una serie de documentales, presenta esta semana la cuarta entrega, La próxima estación, un film dedicado a los ferrocarriles. O más bien a lo que queda de ellos. “En la construcción de una nación –dice con esa mezcla de vehemencia y precisión tan suya–, el circuito ferroviario es esencial. Por eso la destrucción de los trenes fue una medida intencional para quebrar la integración económica del país.
Su desaparición fue el golpe más fuerte que se les dio a las economías regionales porque el ferrocarril permite el comercio de la carga difusa en el radio de influencia de la región, entonces pequeñas cantidades comercializadas con los pueblos vecinos. No en balde más de mil pueblos se empobrecieron al límite. Y un millón de personas emigró a las capitales de las regiones.”
Entonces el cine, que es además una herramienta política en manos –en ojos– de Solanas, implica una elección ética en cada imagen. En una escena, uno de los ferroviarios que narra el desguace se quiebra y llora ante cámara. Pino no corta. “Cuando uno está rodando –dice–, tiene que filmar todo hasta las últimas consecuencias, y después poner a consideración del protagonista si lo deja.
En ese caso, una vez que monté la película se la mostré en mi casa y le pregunté si para él había quedado bien, si lo dejábamos. Uno tiene que ser el puente, el vehículo para poder transmitir esa emoción que se relata: el hombre que, al cerrar un taller de los ferrocarriles, se sintió como en un ejército vencido que entrega las armas, y no puede aguantar y se quiebra con el recuerdo de esa idea de campo arrasado.
El verdadero conflicto que tiene el director de cine es inventar la película. La información o las ideas las pueden aportar otros. Lo difícil es qué selecciono de lo que miro a través de la cámara y luego qué lente, qué ojo le pongo a esa cámara para darle unidad estética y fuerza expresiva a la película, o qué personajes elegir, cómo rescatar su humanidad para que nos conmuevan.”
El hombre conoce el tema del que se ocupa; a la hora de dar números, no deja nada al azar. “Yo vine reflexionando sobre la Argentina en los últimos 50 años –cuenta–. Desde los 18, 19 años me preocupo por el tema recursos. Me la pasaba leyendo la historia de los ferrocarriles de Scalabrini Ortiz, de hecho lo he tratado a Scalabrini y fui amigo de sus hijos. Siempre me ocupé de esos temas.
Cuando se produce la hecatombe con la caída de De la Rúa, con la mitad del país quebrado, yo salí a hacer un testimonio de esa Argentina; mi intención era lograr un fresco de ese momento, un poco como hice con La hora de los hornos, que era un gran fresco histórico-político. Y entonces salgo a hacer algo en esa línea.
Ahora bien, el material que fui encontrando fue tan grande que surgió un conjunto de cinco películas. Y esta cuarta se la dedico a los ferrocarriles porque es imposible hablar de reconstrucción nacional sin pensar en esa fuerte herramienta de integración.” Hay más motivos, y por eso es que La próxima... es, de la serie de documentales, la que tiene mayor peso cinematográfico.
“Siempre amé los trenes. Nací en Olivos e iba a San Isidro al colegio o al centro por trabajo en tren. Iba de vacaciones en tren. Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Adoraba los trenes; esa pasión la heredé de mi padre.”
El viaje (después de todo, sus films siempre implican el desplazamiento constante) es mucho más que una figura de estilo para el director. “Yo tengo vocación de explorador –declara y sonríe–. Me gusta mucho encontrar, me gusta mucho el cine de descubrimiento. No sólo de lugares, sino de gente. Si vos ves todas estas películas juntas, hay cien personajes del pueblo argentino que te están diciendo ‘mirá con qué justicia pensamos, mirá cuánto conocemos de estos temas’. Cuando yo veo un guarda, un conductor de ferrocarril que me da una lección de historia, me produce una gran emoción y una gran esperanza. Esta película es el testimonio de 15 o 20 personajes que dan testimonio de esperanza permanente.”
La debacle del sistema ferroviario argentino es, efectivamente, la historia de esas personas que Solanas encuentra yendo a lugares donde la televisión no llega (“vivimos en una mediocracia, en una sociedad mediática: la agenda la fijan los intereses de los medios”), a buscar a las personas que tienen un conocimiento cierto de lo que realmente sucede en el país.“Esos personajes denuncian el destrozo –dice–, pero al mismo tiempo la película está conteniendo una propuesta. Y todo eso termina con una crítica fuerte al tren bala y el caos del transporte, diciéndote que la salida de la Argentina está, que Argentina puede.
Con la mitad de lo que sale el tren bala, el país puede reconstruir a cero toda su red ferroviaria. Si los gobiernos que pasaron hubieran tenido una política de información y comunicación, esto sería otra cosa. Canal 7 tiene tres señales satelitales que no utiliza. Y no has visto un programa de información o de debate en ese canal. Es complicidad: además el gobierno Kirchner les prorrogó la licencia diez años a los privados.”
Solanas hizo de su cámara una tribuna. Y considera al cine como una gran síntesis: por lo tanto, una herramienta poderosa. “Una buena proyección de esta película bien anunciada en horario nocturno tiene una audiencia fenomenal porque el tren lo padecemos todos. Es tan poderoso porque es perdurable. El cine es el único medio de expresión que congela momentos de la vida. Dentro de cien años, quien vea La próxima estación verá cómo hablaban, cómo vestían, cómo sufrían los argentinos. El cine es un verdadero desafío a la inmortalidad porque congela momentos de vida”.
Y el cine de Solanas sin duda implica ese desafío: el de conservar lo que se elude para cambiar el presente. ¿Cine de denuncia? Sí. Y de compromiso, en el sentido más amplio y artístico de esa palabra desprestigiada.
De la tierra a la vida de Scalabrini
El próximo film de Solanas es el quinto documental de la serie La tierra sublevada. “Es un proyecto para el año que viene y ya está la mitad filmada –cuenta–. Es la protesta de la tierra frente al saqueo y la contaminación que han hecho con sus recursos. Quiero descubrir a los argentinos los bienes de la tierra: la minería, que es apasionante y nadie tiene ni la más remota idea; el petróleo, la explotación agraria y la explotación marítima, más la protesta de los ambientalistas frente a la contaminación que está produciendo esto.
La cuestión es la defensa de la tierra y la recuperación de los recursos nacionales.” Cuando termine, seguirá con su primera ficción desde La nube, de 1998: una biografía de Scalabrini Ortiz que, en realidad, iba a ser La próxima estación. “La idea era mezclar la biografía con el documental, pero por cuestiones de presupuesto no se pudo.” La vida de Scalabrini según Pino Solanas llegará a las salas de cine en 2010.
Testimonio del crédito que se transformó en desencanto
En 2004, Solanas estrenó el film que comenzó la saga. Memoria del saqueo le valió un premio especial en Berlín. De allí partió el proyecto de estos cinco documentales: le siguieron La dignidad de los nadies (sobre la resistencia y la organización popular ante el vacío político, 2005); Argentina latente (2007, sobre las posibilidades del desarrollo científico en el país) y el último de ellos, La próxima estación, al que le seguirá La tierra sublevada en 2009.
Las cinco películas nacieron como una urgencia, pero se fueron articulando hasta convertirse en un documento de lo que hubo y lo que hay en el país, incluso como una esperanza de desarrollo.
El primero, estrenado cuando Néstor Kirchner fue electo presidente, culminaba con un fundido a negro donde se dejaba abierta la posibilidad de una esperanza, entonces encarnada de alguna manera en el patagónico. Pero el desencanto creció y estas películas son, al mismo tiempo, el tránsito desde el crédito abierto hacia un gobierno hasta el desencanto.
“Es una aberración que desde Menem hasta hoy, pasando por el desastre de De la Rúa y los cinco años de gobierno Kirchner, ninguno se pusiera a pensar en la reconstrucción del transporte –dice–. No hay mirada estratégica ni proyecto de reconstrucción. Hace cinco años que este gobierno sabe que Aerolíneas está quebrada, pero no sólo no la denuncia por el vaciamiento que nos hizo, sino que no reconstruye ninguna aerolínea de bandera y entrega el cabotaje a las compañías extranjeras.” Todos los films de la serie están editados en DVD y tienen más difusión allí que desde las salas de cine. La resistencia existe.
“Siempre amé al tren, es una pasión que heredé de mi padre”
El estreno, este jueves, de La próxima estación, nuevo documental del creador de La hora de los hornos, es una buena excusa para acercarse a una de las voces –y miradas– más lúcidas del cine argentino. Un señor capaz de transformar las ideas, la información y la emoción en una única cosa.
Leonardo M. D’Espósito 03.09.2008
El hombre que amaba a los trenes. “Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Esa pasión por el tren la heredé de mi padre.”
Para algunos –desgraciadamente menos de los que deberían–, Pino Solanas es como parte del paisaje. Se sabe que hizo películas, se sabe que es un señor importante en el mundo del cine. Se sabe, además, que es un político e incluso hay quien recuerda que fue diputado. Se sabe menos que es un andariego sin pausa.
Cuando vamos a entrevistarlo a su oficina del Moreno (Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora, la ONG de Solanas), la encargada de prensa de su última película nos confiesa su dificultad a la hora de armarle la agenda, porque el hombre recorre el país todo el tiempo. Hoy Córdoba, mañana Mendoza, pasado Cafayate, y así. Solanas viaja, filma, habla, da conferencias. Solanas no puede cortarse sólo como cineasta (aunque sea uno de los más importantes paridos por este país) ni como político (aunque su discurso mantenga ideas y coherencia poco habituales). Es ambas cosas o no es, y Pino es.
Embarcado desde 2001 en retratar la Argentina con una serie de documentales, presenta esta semana la cuarta entrega, La próxima estación, un film dedicado a los ferrocarriles. O más bien a lo que queda de ellos. “En la construcción de una nación –dice con esa mezcla de vehemencia y precisión tan suya–, el circuito ferroviario es esencial. Por eso la destrucción de los trenes fue una medida intencional para quebrar la integración económica del país.
Su desaparición fue el golpe más fuerte que se les dio a las economías regionales porque el ferrocarril permite el comercio de la carga difusa en el radio de influencia de la región, entonces pequeñas cantidades comercializadas con los pueblos vecinos. No en balde más de mil pueblos se empobrecieron al límite. Y un millón de personas emigró a las capitales de las regiones.”
Entonces el cine, que es además una herramienta política en manos –en ojos– de Solanas, implica una elección ética en cada imagen. En una escena, uno de los ferroviarios que narra el desguace se quiebra y llora ante cámara. Pino no corta. “Cuando uno está rodando –dice–, tiene que filmar todo hasta las últimas consecuencias, y después poner a consideración del protagonista si lo deja.
En ese caso, una vez que monté la película se la mostré en mi casa y le pregunté si para él había quedado bien, si lo dejábamos. Uno tiene que ser el puente, el vehículo para poder transmitir esa emoción que se relata: el hombre que, al cerrar un taller de los ferrocarriles, se sintió como en un ejército vencido que entrega las armas, y no puede aguantar y se quiebra con el recuerdo de esa idea de campo arrasado.
El verdadero conflicto que tiene el director de cine es inventar la película. La información o las ideas las pueden aportar otros. Lo difícil es qué selecciono de lo que miro a través de la cámara y luego qué lente, qué ojo le pongo a esa cámara para darle unidad estética y fuerza expresiva a la película, o qué personajes elegir, cómo rescatar su humanidad para que nos conmuevan.”
El hombre conoce el tema del que se ocupa; a la hora de dar números, no deja nada al azar. “Yo vine reflexionando sobre la Argentina en los últimos 50 años –cuenta–. Desde los 18, 19 años me preocupo por el tema recursos. Me la pasaba leyendo la historia de los ferrocarriles de Scalabrini Ortiz, de hecho lo he tratado a Scalabrini y fui amigo de sus hijos. Siempre me ocupé de esos temas.
Cuando se produce la hecatombe con la caída de De la Rúa, con la mitad del país quebrado, yo salí a hacer un testimonio de esa Argentina; mi intención era lograr un fresco de ese momento, un poco como hice con La hora de los hornos, que era un gran fresco histórico-político. Y entonces salgo a hacer algo en esa línea.
Ahora bien, el material que fui encontrando fue tan grande que surgió un conjunto de cinco películas. Y esta cuarta se la dedico a los ferrocarriles porque es imposible hablar de reconstrucción nacional sin pensar en esa fuerte herramienta de integración.” Hay más motivos, y por eso es que La próxima... es, de la serie de documentales, la que tiene mayor peso cinematográfico.
“Siempre amé los trenes. Nací en Olivos e iba a San Isidro al colegio o al centro por trabajo en tren. Iba de vacaciones en tren. Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Adoraba los trenes; esa pasión la heredé de mi padre.”
El viaje (después de todo, sus films siempre implican el desplazamiento constante) es mucho más que una figura de estilo para el director. “Yo tengo vocación de explorador –declara y sonríe–. Me gusta mucho encontrar, me gusta mucho el cine de descubrimiento. No sólo de lugares, sino de gente. Si vos ves todas estas películas juntas, hay cien personajes del pueblo argentino que te están diciendo ‘mirá con qué justicia pensamos, mirá cuánto conocemos de estos temas’. Cuando yo veo un guarda, un conductor de ferrocarril que me da una lección de historia, me produce una gran emoción y una gran esperanza. Esta película es el testimonio de 15 o 20 personajes que dan testimonio de esperanza permanente.”
La debacle del sistema ferroviario argentino es, efectivamente, la historia de esas personas que Solanas encuentra yendo a lugares donde la televisión no llega (“vivimos en una mediocracia, en una sociedad mediática: la agenda la fijan los intereses de los medios”), a buscar a las personas que tienen un conocimiento cierto de lo que realmente sucede en el país.“Esos personajes denuncian el destrozo –dice–, pero al mismo tiempo la película está conteniendo una propuesta. Y todo eso termina con una crítica fuerte al tren bala y el caos del transporte, diciéndote que la salida de la Argentina está, que Argentina puede.
Con la mitad de lo que sale el tren bala, el país puede reconstruir a cero toda su red ferroviaria. Si los gobiernos que pasaron hubieran tenido una política de información y comunicación, esto sería otra cosa. Canal 7 tiene tres señales satelitales que no utiliza. Y no has visto un programa de información o de debate en ese canal. Es complicidad: además el gobierno Kirchner les prorrogó la licencia diez años a los privados.”
Solanas hizo de su cámara una tribuna. Y considera al cine como una gran síntesis: por lo tanto, una herramienta poderosa. “Una buena proyección de esta película bien anunciada en horario nocturno tiene una audiencia fenomenal porque el tren lo padecemos todos. Es tan poderoso porque es perdurable. El cine es el único medio de expresión que congela momentos de la vida. Dentro de cien años, quien vea La próxima estación verá cómo hablaban, cómo vestían, cómo sufrían los argentinos. El cine es un verdadero desafío a la inmortalidad porque congela momentos de vida”.
Y el cine de Solanas sin duda implica ese desafío: el de conservar lo que se elude para cambiar el presente. ¿Cine de denuncia? Sí. Y de compromiso, en el sentido más amplio y artístico de esa palabra desprestigiada.
De la tierra a la vida de Scalabrini
El próximo film de Solanas es el quinto documental de la serie La tierra sublevada. “Es un proyecto para el año que viene y ya está la mitad filmada –cuenta–. Es la protesta de la tierra frente al saqueo y la contaminación que han hecho con sus recursos. Quiero descubrir a los argentinos los bienes de la tierra: la minería, que es apasionante y nadie tiene ni la más remota idea; el petróleo, la explotación agraria y la explotación marítima, más la protesta de los ambientalistas frente a la contaminación que está produciendo esto.
La cuestión es la defensa de la tierra y la recuperación de los recursos nacionales.” Cuando termine, seguirá con su primera ficción desde La nube, de 1998: una biografía de Scalabrini Ortiz que, en realidad, iba a ser La próxima estación. “La idea era mezclar la biografía con el documental, pero por cuestiones de presupuesto no se pudo.” La vida de Scalabrini según Pino Solanas llegará a las salas de cine en 2010.
Testimonio del crédito que se transformó en desencanto
En 2004, Solanas estrenó el film que comenzó la saga. Memoria del saqueo le valió un premio especial en Berlín. De allí partió el proyecto de estos cinco documentales: le siguieron La dignidad de los nadies (sobre la resistencia y la organización popular ante el vacío político, 2005); Argentina latente (2007, sobre las posibilidades del desarrollo científico en el país) y el último de ellos, La próxima estación, al que le seguirá La tierra sublevada en 2009.
Las cinco películas nacieron como una urgencia, pero se fueron articulando hasta convertirse en un documento de lo que hubo y lo que hay en el país, incluso como una esperanza de desarrollo.
El primero, estrenado cuando Néstor Kirchner fue electo presidente, culminaba con un fundido a negro donde se dejaba abierta la posibilidad de una esperanza, entonces encarnada de alguna manera en el patagónico. Pero el desencanto creció y estas películas son, al mismo tiempo, el tránsito desde el crédito abierto hacia un gobierno hasta el desencanto.
“Es una aberración que desde Menem hasta hoy, pasando por el desastre de De la Rúa y los cinco años de gobierno Kirchner, ninguno se pusiera a pensar en la reconstrucción del transporte –dice–. No hay mirada estratégica ni proyecto de reconstrucción. Hace cinco años que este gobierno sabe que Aerolíneas está quebrada, pero no sólo no la denuncia por el vaciamiento que nos hizo, sino que no reconstruye ninguna aerolínea de bandera y entrega el cabotaje a las compañías extranjeras.” Todos los films de la serie están editados en DVD y tienen más difusión allí que desde las salas de cine. La resistencia existe.
martes, 2 de septiembre de 2008
EMPIEZAN LAS JORNADAS INTERNACIONALES HEIDEGGER
EMPIEZAN LAS JORNADAS INTERNACIONALES HEIDEGGER
El filósofo más incómodo
La segunda edición de estos encuentros, que se darán cita desde hoy en la Biblioteca Nacional, convocará a prestigiosos intelectuales para reflexionar sobre un nombre que resulta fundamental para reinterpretar el pensamiento actual.
Por Silvina Friera
El autor de Ser y tiempo fue el filósofo más influyente del siglo XX. Y el más incómodo, por su adhesión explícita al gobierno nacionalsocialista de Hitler. Pero explorar y cuestionar ese pensamiento, excesivo en todos los sentidos, sigue siendo necesario para una reinterpretación de la filosofía actual. En las II Jornadas Internacionales Heidegger, que comienzan hoy en la Biblioteca Nacional y concluyen el próximo viernes, un grupo de reconocidos académicos e intelectuales, entre los que se encuentran Edgardo Castro, Mónica Cragnolini, Diego Tatián, Miguel Vedda, Horacio Benega, Alfredo Rocha de la Torre, Cristina López, Luis Alejandro Rossi y Jorge Fernández, entre otros, reflexionarán sobre Heidegger y la cuestión política, un tema no explícito en la meditaciones heideggerianas, pero que en su ocultamiento produce ecos en toda la filosofía contemporánea.
“Como renegaba de la fragmentación de la filosofía en ámbitos específicos, debería decirse que no hay una filosofía política en Heidegger, al igual que no hay una filosofía del lenguaje o de la historia”, señala Bernardo Ainbinder, uno de los organizadores de las II Jornadas, a PáginaI12. “Heidegger rehuyó más bien a asumir e interrogar en profundidad la clásica definición aristotélica del hombre como zóon politikón, como animal político. Pero no puede sino causar perplejidad que asumiera el rol de un funcionario político en la Alemania nazi, el rectorado de la Universidad de Friburgo, lo que hace aún más acuciante la pregunta por la relación entre la filosofía de Heidegger y la política.”
En la confluencia del silencio heideggeriano sobre lo político, sobre el que asienta su ulterior silencio sobre su propia actuación política, hay algo escandaloso que interroga insistentemente a la filosofía del siglo XX y que, en palabras de Derrida, asedia a los filósofos como su infierno: ¿por qué el mayor filósofo del siglo XX ha adherido al peor de sus totalitarismos? El único modo de hacer frente a estos interrogantes, según Ainbinder, especialista en Heidegger y docente de la Universidad de Buenos Aires, es volver sobre las presuntas certezas en que se fundan, “renunciando tanto a la denuncia y la imprecación en la que algunos críticos de Heidegger se solazan como a la exculpación de su filosofía, disociándola totalmente de todo contenido político que ensayan sus defensores”. Las jornadas pretenden deconstruir la idea de que la filosofía heideggeriana nada dice ni puede decir sobre la cuestión política. “No es una tarea demasiado compleja si nos atrevemos a hacerle frente –admite Ainbinder–. ¿No ha caracterizado Heidegger a la filosofía, desde comienzos ya de los años ’20, como una forma de praxis que, además, entraña una responsabilidad en el contexto de los saberes y las ciencias?”
Alejandro Boverio, sociólogo, filósofo y docente de la UBA, plantea que es indudable que la adhesión que Heidegger prestó al nacionalsocialismo marcó en muchos sentidos el abordaje de su obra filosófica durante gran parte del siglo XX y, en muchos casos, cerró cualquier posibilidad de interpretación en virtud de aquel episodio oscuro que nunca terminó de esclarecerse. “Más allá de cualquier posicionamiento político efectivo, y el más altamente significativo fue la asunción del rectorado de la Universidad de Friburgo en el año 1933, existe una insistencia y una deriva política de todo su pensamiento que lleva a preguntarse por la apertura comunitaria, como lo indican muchos de los trabajos del filósofo francés Jacques Derrida y, más recientemente, aquello que retoma Roberto Esposito en su ya renombrado Communitas. Lejos de estar agotada una indagación en torno a las implicaciones políticas del pensamiento filosófico de Heidegger, es preciso cuestionarse los alcances de las interpretaciones vigentes, inclusive las de aquellas que abren lecturas novedosas, y avanzar un poco más.”
Boverio observa que en el Discurso del Rectorado, Heidegger señala que “espíritu es el decidirse, originariamente templado y consciente, por la esencia del ser”, pero desde el llamado de una fuerte voluntad. “Aquello que hay de tosco voluntarismo espiritual en el texto, que podría hacer recaer a todo ese discurso en una metafísica de la subjetividad, tal vez sea el costo que decide pagar Heidegger para distanciarse del biologicismo nazi. Pero el llamado a la voluntad va de la mano de un llamado a la lucha. La lucha como el momento de acrecentamiento de la voluntad y como único medio de conservación de todas las capacidades corporales. ¿Estamos leyendo a Nietzsche o a Heidegger?”, pregunta Boverio. “Todas las facultades de la voluntad y del pensamiento, todas las fuerzas del corazón y todas las capacidades del cuerpo tienen que desarrollarse mediante la lucha, aumentar en la lucha y conservarse como lucha”, dice Heidegger. Es el conflicto el que lleva hacia adelante aquello que para el flamante rector es necesario para cumplir la misión histórica del pueblo alemán –subraya Boverio–. La posterior confesión que hace Heidegger citando a Clausewitz no es azarosa.”
Boverio baraja las cartas de la filosofía política del siglo XX. “Sabemos que la lucha, la guerra, el conflicto, fue aquello que unos años antes del discurso heideggeriano había señalado Carl Schmitt como el concepto específico de lo político en tanto distinción amigo-enemigo, y justamente también a partir de una cita de Clausewitz, o mejor dicho, de su puesta en cuestión. Aquella cita que dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios que, muchos años después, Foucault tuvo la audacia de invertir para afirmar que es la política la que es una continuación de la guerra por otros medios. Esos nuevos medios de la política están definidos hoy por la gestión biopolítica de los cuerpos, que la democracia formaliza y oculta bajo un manto de paz civil debajo del cual la guerra está latente. Si en los primeros meses de este año hemos visto en nuestro país cómo esa conflictividad puede aflorar con toda su fuerza, de un momento a otro, no podemos más que constatar la relevancia que, entonces, tienen las meditaciones de un pensador actual.”
El filósofo más incómodo
La segunda edición de estos encuentros, que se darán cita desde hoy en la Biblioteca Nacional, convocará a prestigiosos intelectuales para reflexionar sobre un nombre que resulta fundamental para reinterpretar el pensamiento actual.
Por Silvina Friera
El autor de Ser y tiempo fue el filósofo más influyente del siglo XX. Y el más incómodo, por su adhesión explícita al gobierno nacionalsocialista de Hitler. Pero explorar y cuestionar ese pensamiento, excesivo en todos los sentidos, sigue siendo necesario para una reinterpretación de la filosofía actual. En las II Jornadas Internacionales Heidegger, que comienzan hoy en la Biblioteca Nacional y concluyen el próximo viernes, un grupo de reconocidos académicos e intelectuales, entre los que se encuentran Edgardo Castro, Mónica Cragnolini, Diego Tatián, Miguel Vedda, Horacio Benega, Alfredo Rocha de la Torre, Cristina López, Luis Alejandro Rossi y Jorge Fernández, entre otros, reflexionarán sobre Heidegger y la cuestión política, un tema no explícito en la meditaciones heideggerianas, pero que en su ocultamiento produce ecos en toda la filosofía contemporánea.
“Como renegaba de la fragmentación de la filosofía en ámbitos específicos, debería decirse que no hay una filosofía política en Heidegger, al igual que no hay una filosofía del lenguaje o de la historia”, señala Bernardo Ainbinder, uno de los organizadores de las II Jornadas, a PáginaI12. “Heidegger rehuyó más bien a asumir e interrogar en profundidad la clásica definición aristotélica del hombre como zóon politikón, como animal político. Pero no puede sino causar perplejidad que asumiera el rol de un funcionario político en la Alemania nazi, el rectorado de la Universidad de Friburgo, lo que hace aún más acuciante la pregunta por la relación entre la filosofía de Heidegger y la política.”
En la confluencia del silencio heideggeriano sobre lo político, sobre el que asienta su ulterior silencio sobre su propia actuación política, hay algo escandaloso que interroga insistentemente a la filosofía del siglo XX y que, en palabras de Derrida, asedia a los filósofos como su infierno: ¿por qué el mayor filósofo del siglo XX ha adherido al peor de sus totalitarismos? El único modo de hacer frente a estos interrogantes, según Ainbinder, especialista en Heidegger y docente de la Universidad de Buenos Aires, es volver sobre las presuntas certezas en que se fundan, “renunciando tanto a la denuncia y la imprecación en la que algunos críticos de Heidegger se solazan como a la exculpación de su filosofía, disociándola totalmente de todo contenido político que ensayan sus defensores”. Las jornadas pretenden deconstruir la idea de que la filosofía heideggeriana nada dice ni puede decir sobre la cuestión política. “No es una tarea demasiado compleja si nos atrevemos a hacerle frente –admite Ainbinder–. ¿No ha caracterizado Heidegger a la filosofía, desde comienzos ya de los años ’20, como una forma de praxis que, además, entraña una responsabilidad en el contexto de los saberes y las ciencias?”
Alejandro Boverio, sociólogo, filósofo y docente de la UBA, plantea que es indudable que la adhesión que Heidegger prestó al nacionalsocialismo marcó en muchos sentidos el abordaje de su obra filosófica durante gran parte del siglo XX y, en muchos casos, cerró cualquier posibilidad de interpretación en virtud de aquel episodio oscuro que nunca terminó de esclarecerse. “Más allá de cualquier posicionamiento político efectivo, y el más altamente significativo fue la asunción del rectorado de la Universidad de Friburgo en el año 1933, existe una insistencia y una deriva política de todo su pensamiento que lleva a preguntarse por la apertura comunitaria, como lo indican muchos de los trabajos del filósofo francés Jacques Derrida y, más recientemente, aquello que retoma Roberto Esposito en su ya renombrado Communitas. Lejos de estar agotada una indagación en torno a las implicaciones políticas del pensamiento filosófico de Heidegger, es preciso cuestionarse los alcances de las interpretaciones vigentes, inclusive las de aquellas que abren lecturas novedosas, y avanzar un poco más.”
Boverio observa que en el Discurso del Rectorado, Heidegger señala que “espíritu es el decidirse, originariamente templado y consciente, por la esencia del ser”, pero desde el llamado de una fuerte voluntad. “Aquello que hay de tosco voluntarismo espiritual en el texto, que podría hacer recaer a todo ese discurso en una metafísica de la subjetividad, tal vez sea el costo que decide pagar Heidegger para distanciarse del biologicismo nazi. Pero el llamado a la voluntad va de la mano de un llamado a la lucha. La lucha como el momento de acrecentamiento de la voluntad y como único medio de conservación de todas las capacidades corporales. ¿Estamos leyendo a Nietzsche o a Heidegger?”, pregunta Boverio. “Todas las facultades de la voluntad y del pensamiento, todas las fuerzas del corazón y todas las capacidades del cuerpo tienen que desarrollarse mediante la lucha, aumentar en la lucha y conservarse como lucha”, dice Heidegger. Es el conflicto el que lleva hacia adelante aquello que para el flamante rector es necesario para cumplir la misión histórica del pueblo alemán –subraya Boverio–. La posterior confesión que hace Heidegger citando a Clausewitz no es azarosa.”
Boverio baraja las cartas de la filosofía política del siglo XX. “Sabemos que la lucha, la guerra, el conflicto, fue aquello que unos años antes del discurso heideggeriano había señalado Carl Schmitt como el concepto específico de lo político en tanto distinción amigo-enemigo, y justamente también a partir de una cita de Clausewitz, o mejor dicho, de su puesta en cuestión. Aquella cita que dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios que, muchos años después, Foucault tuvo la audacia de invertir para afirmar que es la política la que es una continuación de la guerra por otros medios. Esos nuevos medios de la política están definidos hoy por la gestión biopolítica de los cuerpos, que la democracia formaliza y oculta bajo un manto de paz civil debajo del cual la guerra está latente. Si en los primeros meses de este año hemos visto en nuestro país cómo esa conflictividad puede aflorar con toda su fuerza, de un momento a otro, no podemos más que constatar la relevancia que, entonces, tienen las meditaciones de un pensador actual.”
domingo, 31 de agosto de 2008
ENTREVISTA AL INVESTIGADOR ITALIANO FRANCO “BIFO” BERARDI
ENTREVISTA AL INVESTIGADOR ITALIANO FRANCO “BIFO” BERARDI
“Nos preparan para entender sólo los signos del poder”
Pionero de las radios comunitarias y militante de una vía comunicacional alternativa, sostiene respecto del Estado: “No puede solucionar por sí mismo muchas asimetrías, pero puede favorecer (o no) el contacto entre las bases y puede impedir (o no) que crezcan poderes”.
Por Facundo García
Una fábrica de infelicidad. Así ha definido Franco “Bifo” Berardi al capitalismo del siglo XXI. Ojo: amargos siembre hubo. Pero basta tomar cualquier transporte público o encender la TV para comprobar que vivimos una época que acerca cada vez más los glúteos y las caras, al menos en lo que a expresividad se refiere. Contra eso, contra la mala onda y el aislamiento, escribe este italiano que da clases en Bologna y que a pesar de hablar babélicamente sabe enfatizar el “vos” cuando se cruza a un argentino. Ante el inminente debate sobre el reemplazo de la Ley de Radiodifusión de la dictadura, PáginaI12 consultó al investigador y pionero de las radios comunitarias acerca de los lineamientos que, según él, debería respetar la nueva normativa argentina si pretende ser democrática.
–En Argentina no hay conciencia popular sobre lo importantes que son las regulaciones ligadas con la comunicación. ¿Cómo limita esto la construcción de un nuevo modelo?
–Hay que tener muy claro que una norma es una herramienta, pero la verdadera democratización de las comunicaciones es una apuesta mucho más amplia. Lo más importante es la conciencia y la capacidad de que sea capaz de vehiculizar la propia sociedad a la hora de exigir e inventar formas de relacionarse útiles para ella misma. Dicho esto, para conocer dónde debería hacer énfasis la ley habría que distinguir cuáles son los actores principales, que en este caso son los trabajadores de la comunicación, la sociedad civil con sus activistas, la economía –las iniciativas privadas– y evidentemente también el Estado. La primera pregunta que hay que hacer frente a las propuestas es qué espacio y qué tipo de relaciones se plantean para esas partes. Eso articulará en buena medida el grado de democracia posible bajo la nueva legislación.
Breve interrupción lírica. Escribió el poeta Alejandro Romay, en su libro Soliloquio (2004): “Era yo un barco joven/Un marinero/De líneas dinámicas (...) que encalló un día/Por falta de mantenimiento”. Podría pensarse que esta mezcla de artista (ejem...) y empresario del espectáculo es única en el mundo, pero el mismo día en que Bifo conversaba desde su recóndito teléfono boloñés, Silvio Berlusconi anunció que iba a editar un disco de canciones románticas escritas por él mismo. De todas formas, lo más siniestro de la situación italiana –y de la argentina– no es el contacto que mantienen los magnates de la comunicación con las musas, sino el que concretan con las masas. “Si hablamos de leyes y regulaciones, el presente italiano es muy interesante, en el sentido negativo –ironiza el entrevistado–. Aquí la energía económica de Berlusconi ha sido favorecida de todas las maneras, y esto ha creado una situación de conformismo generalizado. Es verdad que el Estado no puede solucionar por sí mismo muchas asimetrías, pero lo que aprendimos es que puede favorecer (o no) el contacto entre las bases y puede impedir (o no) que crezcan poderes como el que ha construido aquí la derecha.”
–Usted ha dicho que más que sumar voces, de lo que se trata en este momento es de dar espacios para poder escuchar con tranquilidad. Ofrecer tiempos para librarse de la saturación de mensajes...
–Efectivamente. Eso excede el tema de una ley y pasa a ser un objetivo social a largo plazo. Es un problema que involucra un replanteo de la política del trabajo, el tiempo libre, el enfoque que se le da a la educación, etc. No obstante, en Argentina ustedes tienen experiencias increíbles que pueden servir de guía. La escuela Creciendo Juntos, de Moreno, sin ir más lejos, es una cooperativa de padres y docentes en la que yo he visto cómo se propone otra relación entre la vida del barrio y la escuela y entre el estudio y la recreación...
– ...¿Y cómo es eso de que “el capitalismo es una fábrica de infelicidad”?
–Pasa que en la actualidad, el ciclo de producción mediática del pánico produce una política de la agresión y el temor, que a su vez se retroalimentan. Vuelvo a lo que nos pasa aquí en Italia. Hoy, mis compatriotas se creen que son ricos, y como todos los pobres que consiguieron un billete, tienen un miedo terrible a que alguien venga a quitarles lo conseguido. ¿Qué hacen los políticos, la tele y las radios? En lugar de favorecer una relación tranquila y de diálogo con los inmigrantes –de los cuales tenemos necesidad económica–, tanto la izquierda como la derecha se han esforzado para incrementar la xenofobia. “Seguridad”, “control inmigratorio”: palabras como ésa han colonizado la política en casi todos los espectros. Motorizadas, justamente, por el pánico. La última gran idea del gobierno ha sido sacar el ejército a las calles. Tres mil tipos de verde ahí afuera no cambian nada. Sin embargo, sí dan una percepción. Son un mensaje: “Hay soldados en la calle, la situación debe ser terriblemente grave”.
Berardi cree que hay que empezar a decodificar esos discursos tramposos y proteger los ámbitos de “comunicación espontánea no oficial” porque pueden ser “cantera de críticas inteligentes y flujos de información alternativos”. “Los medios comunitarios –estima– son una forma indispensable para garantizar que sectores distintos se relacionen en paz, sin ser utilizados por intereses particulares.”
–Usted se ha interesado por las formas de expresión “independientes”. ¿Hay alguna manera en que una normativa oficial proteja la presencia de estas “estéticas autónomas”?
–No pueden ser objeto de una “promoción” legislativa directa, precisamente porque son independientes. En cambio, los espacios en los que tienden a emerger sí pueden ser protegidos. ¿Y qué es, después de todo, una “estética autónoma”? Significa una reactivación de la sensibilidad. Esto es muy importante, porque la sensibilidad es la capacidad de entender lo que los otros son y tal vez no pueden decir, o no estamos preparados para entender con palabras. Es algo que trasciende lo dicho. Cuando lo que se muestra es todo igual, comercial y homogeneizado, el organismo social se insensibiliza. Y ahí nos volvemos gente que sólo es capaz de entender conceptos como la inflación, los spots publicitarios: únicamente los signos del dinero y el poder. Como resultado, una porción mayor de la vida social se va confinando a un rincón en sombras, que produce temor. Una estética con conciencia histórica es un ejercicio de rescate de lo que no puede verse. Y hay que luchar por que se alienten los ámbitos donde crecen esos intentos.
–Teniendo en cuenta que una ley está hecha para durar unos cuantos años y que las tecnologías abren un panorama no previsible, ¿en función de qué sujeto histórico habría que pensar los proyectos a futuro?
–Yo creo que cuando nos movilizamos para democratizar espacios, para que nuestras acciones sean más fuertes siempre tenemos que tener en mente a la generación que no es aún visible en el territorio de la política. Me refiero a estos adolescentes que estamos dejando enterrar bajo una montaña de basura publicitaria, lingüística y emocional. Hay demasiados mensajes volando por ahí como para que alguien pueda procesarlos racionalmente, y menos si está en plena formación. Es indispensable pensar sobre todo en ellos.
–Mmm... complicado decirle a un adolescente que se desenchufe de la compu...
–Quizá. Ahora bien: una ley puede desestimular la soledad. Por ejemplo, favoreciendo explícitamente las formas de vincularse que no vienen impuestas por los demás sino por la vida cotidiana de los propios jóvenes. Ahí el Estado y la ley tienen un instrumento muy fuerte a través de la escuela. Los colegios necesitan más que nunca ser espacios de interacción social, de experimentación y de autoeducación. El gran peligro es que toda esta maquinaria infinita de voces nos gane de mano y que las nuevas generaciones queden anuladas por no haber podido producir sus propias formas de expresarse.
“Nos preparan para entender sólo los signos del poder”
Pionero de las radios comunitarias y militante de una vía comunicacional alternativa, sostiene respecto del Estado: “No puede solucionar por sí mismo muchas asimetrías, pero puede favorecer (o no) el contacto entre las bases y puede impedir (o no) que crezcan poderes”.
Por Facundo García
Una fábrica de infelicidad. Así ha definido Franco “Bifo” Berardi al capitalismo del siglo XXI. Ojo: amargos siembre hubo. Pero basta tomar cualquier transporte público o encender la TV para comprobar que vivimos una época que acerca cada vez más los glúteos y las caras, al menos en lo que a expresividad se refiere. Contra eso, contra la mala onda y el aislamiento, escribe este italiano que da clases en Bologna y que a pesar de hablar babélicamente sabe enfatizar el “vos” cuando se cruza a un argentino. Ante el inminente debate sobre el reemplazo de la Ley de Radiodifusión de la dictadura, PáginaI12 consultó al investigador y pionero de las radios comunitarias acerca de los lineamientos que, según él, debería respetar la nueva normativa argentina si pretende ser democrática.
–En Argentina no hay conciencia popular sobre lo importantes que son las regulaciones ligadas con la comunicación. ¿Cómo limita esto la construcción de un nuevo modelo?
–Hay que tener muy claro que una norma es una herramienta, pero la verdadera democratización de las comunicaciones es una apuesta mucho más amplia. Lo más importante es la conciencia y la capacidad de que sea capaz de vehiculizar la propia sociedad a la hora de exigir e inventar formas de relacionarse útiles para ella misma. Dicho esto, para conocer dónde debería hacer énfasis la ley habría que distinguir cuáles son los actores principales, que en este caso son los trabajadores de la comunicación, la sociedad civil con sus activistas, la economía –las iniciativas privadas– y evidentemente también el Estado. La primera pregunta que hay que hacer frente a las propuestas es qué espacio y qué tipo de relaciones se plantean para esas partes. Eso articulará en buena medida el grado de democracia posible bajo la nueva legislación.
Breve interrupción lírica. Escribió el poeta Alejandro Romay, en su libro Soliloquio (2004): “Era yo un barco joven/Un marinero/De líneas dinámicas (...) que encalló un día/Por falta de mantenimiento”. Podría pensarse que esta mezcla de artista (ejem...) y empresario del espectáculo es única en el mundo, pero el mismo día en que Bifo conversaba desde su recóndito teléfono boloñés, Silvio Berlusconi anunció que iba a editar un disco de canciones románticas escritas por él mismo. De todas formas, lo más siniestro de la situación italiana –y de la argentina– no es el contacto que mantienen los magnates de la comunicación con las musas, sino el que concretan con las masas. “Si hablamos de leyes y regulaciones, el presente italiano es muy interesante, en el sentido negativo –ironiza el entrevistado–. Aquí la energía económica de Berlusconi ha sido favorecida de todas las maneras, y esto ha creado una situación de conformismo generalizado. Es verdad que el Estado no puede solucionar por sí mismo muchas asimetrías, pero lo que aprendimos es que puede favorecer (o no) el contacto entre las bases y puede impedir (o no) que crezcan poderes como el que ha construido aquí la derecha.”
–Usted ha dicho que más que sumar voces, de lo que se trata en este momento es de dar espacios para poder escuchar con tranquilidad. Ofrecer tiempos para librarse de la saturación de mensajes...
–Efectivamente. Eso excede el tema de una ley y pasa a ser un objetivo social a largo plazo. Es un problema que involucra un replanteo de la política del trabajo, el tiempo libre, el enfoque que se le da a la educación, etc. No obstante, en Argentina ustedes tienen experiencias increíbles que pueden servir de guía. La escuela Creciendo Juntos, de Moreno, sin ir más lejos, es una cooperativa de padres y docentes en la que yo he visto cómo se propone otra relación entre la vida del barrio y la escuela y entre el estudio y la recreación...
– ...¿Y cómo es eso de que “el capitalismo es una fábrica de infelicidad”?
–Pasa que en la actualidad, el ciclo de producción mediática del pánico produce una política de la agresión y el temor, que a su vez se retroalimentan. Vuelvo a lo que nos pasa aquí en Italia. Hoy, mis compatriotas se creen que son ricos, y como todos los pobres que consiguieron un billete, tienen un miedo terrible a que alguien venga a quitarles lo conseguido. ¿Qué hacen los políticos, la tele y las radios? En lugar de favorecer una relación tranquila y de diálogo con los inmigrantes –de los cuales tenemos necesidad económica–, tanto la izquierda como la derecha se han esforzado para incrementar la xenofobia. “Seguridad”, “control inmigratorio”: palabras como ésa han colonizado la política en casi todos los espectros. Motorizadas, justamente, por el pánico. La última gran idea del gobierno ha sido sacar el ejército a las calles. Tres mil tipos de verde ahí afuera no cambian nada. Sin embargo, sí dan una percepción. Son un mensaje: “Hay soldados en la calle, la situación debe ser terriblemente grave”.
Berardi cree que hay que empezar a decodificar esos discursos tramposos y proteger los ámbitos de “comunicación espontánea no oficial” porque pueden ser “cantera de críticas inteligentes y flujos de información alternativos”. “Los medios comunitarios –estima– son una forma indispensable para garantizar que sectores distintos se relacionen en paz, sin ser utilizados por intereses particulares.”
–Usted se ha interesado por las formas de expresión “independientes”. ¿Hay alguna manera en que una normativa oficial proteja la presencia de estas “estéticas autónomas”?
–No pueden ser objeto de una “promoción” legislativa directa, precisamente porque son independientes. En cambio, los espacios en los que tienden a emerger sí pueden ser protegidos. ¿Y qué es, después de todo, una “estética autónoma”? Significa una reactivación de la sensibilidad. Esto es muy importante, porque la sensibilidad es la capacidad de entender lo que los otros son y tal vez no pueden decir, o no estamos preparados para entender con palabras. Es algo que trasciende lo dicho. Cuando lo que se muestra es todo igual, comercial y homogeneizado, el organismo social se insensibiliza. Y ahí nos volvemos gente que sólo es capaz de entender conceptos como la inflación, los spots publicitarios: únicamente los signos del dinero y el poder. Como resultado, una porción mayor de la vida social se va confinando a un rincón en sombras, que produce temor. Una estética con conciencia histórica es un ejercicio de rescate de lo que no puede verse. Y hay que luchar por que se alienten los ámbitos donde crecen esos intentos.
–Teniendo en cuenta que una ley está hecha para durar unos cuantos años y que las tecnologías abren un panorama no previsible, ¿en función de qué sujeto histórico habría que pensar los proyectos a futuro?
–Yo creo que cuando nos movilizamos para democratizar espacios, para que nuestras acciones sean más fuertes siempre tenemos que tener en mente a la generación que no es aún visible en el territorio de la política. Me refiero a estos adolescentes que estamos dejando enterrar bajo una montaña de basura publicitaria, lingüística y emocional. Hay demasiados mensajes volando por ahí como para que alguien pueda procesarlos racionalmente, y menos si está en plena formación. Es indispensable pensar sobre todo en ellos.
–Mmm... complicado decirle a un adolescente que se desenchufe de la compu...
–Quizá. Ahora bien: una ley puede desestimular la soledad. Por ejemplo, favoreciendo explícitamente las formas de vincularse que no vienen impuestas por los demás sino por la vida cotidiana de los propios jóvenes. Ahí el Estado y la ley tienen un instrumento muy fuerte a través de la escuela. Los colegios necesitan más que nunca ser espacios de interacción social, de experimentación y de autoeducación. El gran peligro es que toda esta maquinaria infinita de voces nos gane de mano y que las nuevas generaciones queden anuladas por no haber podido producir sus propias formas de expresarse.
sábado, 30 de agosto de 2008
Luz verde a la minería en La Rioja
Luz verde a la minería en La Rioja
El gobernador dejó sin efecto una ley que prohibía la minería a cielo abierto. Las asambleas ciudadanas declararon el estado de movilización. Las empresas del sector festejaron la vía libre.
Por Darío Aranda
“El verdadero tesoro del cerro Famatina es el agua. Estamos en contra de que nos contaminen la tierra y el agua. Estamos en defensa de la vida”, afirmó el 29 de agosto de 2006 el entonces vicegobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera. La crónica periodística lo muestra rodeado de alumnos y con una pancarta contundente: “No a la minería”. Herrera se había transformado en opositor al gobernador de entonces, Angel Maza –que fomentaba la minería en la provincia–, aprovechaba la movilización ambiental de los departamentos afectados y se mostraba como un ambientalista a ultranza. Seis meses después, impulsó la destitución de Maza y prohibió la minería a gran escala. Sólo dos años después, Beder Herrera –ahora como gobernador– vetó la ley que prohibía la minería, se reunió con funcionarios nacionales para impulsar la extracción de minerales y recibió elogios de empresarios del sector. La compañía canadiense Barrick Gold, líder mundial en minería, ya tiene permiso de exploración en el cerro Famatina, el mismo que Beder Herrera prometía proteger.
El valle de Famatina está ubicado a 230 kilómetros de la capital riojana, al norte provincial. Región turística y productiva, con viñedos, olivos, nogales y frutales, es una cadena montañosa con una altura máxima de 6250 metros, que atraviesa cinco departamentos. En esas mismas montañas, de donde bajan los ríos que proveen de agua a toda la región, Barrick Gold comenzó un proceso de exploración en 2006 con el fin de extraer oro, cobre y plata.
Para la obtención de este tipo de mineral se utiliza, por rentabilidad, un sistema de extracción llamado “a cielo abierto”. Se trata de continuas y enormes explosiones de rocas, millones de litros de agua y sopas ácidas (muchas veces con una sustancia contaminante como el cianuro) que producen un cóctel acusado de contaminar aire, suelo y napas subterráneas. Cuando a fines de 2006 los vecinos de Chilecito y Famatina comenzaron a observar las camionetas de Barrick, comenzó la organización, con movilizaciones y cortes de ruta.
Beder Herrera aprovechó la embestida contra el gobernador Maza y, desde la Legislatura que comandaba, apuntó a su (ex) socio político y compañero de fórmula. Lo sindicó como culpable de la avanzada minera, denunció negociados entre el gobierno provincial y Barrick, y sancionó tres leyes (reclamadas por las asambleas, pero con un contenido más suave) con mayoría propia en el recinto: la prohibición de explotación minera a cielo abierto con uso de cianuro o cualquier otra sustancia contaminante (Ley 8137), la convocatoria a consulta popular vinculante para el 29 de julio de 2007 en los departamentos de Chilecito y Famatina sobre la explotación minera (8138) y la creación de una comisión investigadora que indague los pormenores del contrato que une a Barrick y la provincia (8139). Aprobadas el 8 de marzo de 2007, fueron la antesala de la destitución del gobernador Maza, y posterior asunción de Herrera.
La desconfianza hacia la novedosa conciencia ambiental de la dirigencia política riojana comenzó a justificarse a poco de andar el gobierno. En noviembre de 2007, Beder Herrera se sinceró ante la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). Adelantó que su gobierno acompañaba el desarrollo minero y que en su provincia no habría prohibición para la actividad. El 8 de agosto último cumplió su palabra. Con mayoría en la Cámara, derogó dos de las tres leyes (prohibición minera y consulta popular vinculante).
“Imaginábamos que sucedería esto. Nunca se creyó en el discurso de los políticos. Nunca tuvieron en cuenta nuestras propuestas de ley”, explicó Marcela Crabbe, de la Asamblea Ciudadanos por la Vida de Chilecito. Afirmó que redoblarán la movilización vecinal, recordó que está en juego el agua de la región (según estudios de la organización, el río que baja del cerro tiene un caudal de 476 litros por segundo, mientras un proyecto minero necesitaría mil litros por segundo) y responsabilizó a los gobiernos (municipal, provincial y nacional) por las intimidaciones, atentados y judicialización que sufren a diario.
El gobernador Beder Herrera no habló sobre el tema, pero también se mostró activo. Seis días después de la anulación de las leyes firmó un convenio que permite la prospección y exploración minera en distintas zonas de La Rioja, entre ellas el cordón del cerro Famatina.
El gobernador dejó sin efecto una ley que prohibía la minería a cielo abierto. Las asambleas ciudadanas declararon el estado de movilización. Las empresas del sector festejaron la vía libre.
Por Darío Aranda
“El verdadero tesoro del cerro Famatina es el agua. Estamos en contra de que nos contaminen la tierra y el agua. Estamos en defensa de la vida”, afirmó el 29 de agosto de 2006 el entonces vicegobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera. La crónica periodística lo muestra rodeado de alumnos y con una pancarta contundente: “No a la minería”. Herrera se había transformado en opositor al gobernador de entonces, Angel Maza –que fomentaba la minería en la provincia–, aprovechaba la movilización ambiental de los departamentos afectados y se mostraba como un ambientalista a ultranza. Seis meses después, impulsó la destitución de Maza y prohibió la minería a gran escala. Sólo dos años después, Beder Herrera –ahora como gobernador– vetó la ley que prohibía la minería, se reunió con funcionarios nacionales para impulsar la extracción de minerales y recibió elogios de empresarios del sector. La compañía canadiense Barrick Gold, líder mundial en minería, ya tiene permiso de exploración en el cerro Famatina, el mismo que Beder Herrera prometía proteger.
El valle de Famatina está ubicado a 230 kilómetros de la capital riojana, al norte provincial. Región turística y productiva, con viñedos, olivos, nogales y frutales, es una cadena montañosa con una altura máxima de 6250 metros, que atraviesa cinco departamentos. En esas mismas montañas, de donde bajan los ríos que proveen de agua a toda la región, Barrick Gold comenzó un proceso de exploración en 2006 con el fin de extraer oro, cobre y plata.
Para la obtención de este tipo de mineral se utiliza, por rentabilidad, un sistema de extracción llamado “a cielo abierto”. Se trata de continuas y enormes explosiones de rocas, millones de litros de agua y sopas ácidas (muchas veces con una sustancia contaminante como el cianuro) que producen un cóctel acusado de contaminar aire, suelo y napas subterráneas. Cuando a fines de 2006 los vecinos de Chilecito y Famatina comenzaron a observar las camionetas de Barrick, comenzó la organización, con movilizaciones y cortes de ruta.
Beder Herrera aprovechó la embestida contra el gobernador Maza y, desde la Legislatura que comandaba, apuntó a su (ex) socio político y compañero de fórmula. Lo sindicó como culpable de la avanzada minera, denunció negociados entre el gobierno provincial y Barrick, y sancionó tres leyes (reclamadas por las asambleas, pero con un contenido más suave) con mayoría propia en el recinto: la prohibición de explotación minera a cielo abierto con uso de cianuro o cualquier otra sustancia contaminante (Ley 8137), la convocatoria a consulta popular vinculante para el 29 de julio de 2007 en los departamentos de Chilecito y Famatina sobre la explotación minera (8138) y la creación de una comisión investigadora que indague los pormenores del contrato que une a Barrick y la provincia (8139). Aprobadas el 8 de marzo de 2007, fueron la antesala de la destitución del gobernador Maza, y posterior asunción de Herrera.
La desconfianza hacia la novedosa conciencia ambiental de la dirigencia política riojana comenzó a justificarse a poco de andar el gobierno. En noviembre de 2007, Beder Herrera se sinceró ante la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). Adelantó que su gobierno acompañaba el desarrollo minero y que en su provincia no habría prohibición para la actividad. El 8 de agosto último cumplió su palabra. Con mayoría en la Cámara, derogó dos de las tres leyes (prohibición minera y consulta popular vinculante).
“Imaginábamos que sucedería esto. Nunca se creyó en el discurso de los políticos. Nunca tuvieron en cuenta nuestras propuestas de ley”, explicó Marcela Crabbe, de la Asamblea Ciudadanos por la Vida de Chilecito. Afirmó que redoblarán la movilización vecinal, recordó que está en juego el agua de la región (según estudios de la organización, el río que baja del cerro tiene un caudal de 476 litros por segundo, mientras un proyecto minero necesitaría mil litros por segundo) y responsabilizó a los gobiernos (municipal, provincial y nacional) por las intimidaciones, atentados y judicialización que sufren a diario.
El gobernador Beder Herrera no habló sobre el tema, pero también se mostró activo. Seis días después de la anulación de las leyes firmó un convenio que permite la prospección y exploración minera en distintas zonas de La Rioja, entre ellas el cordón del cerro Famatina.
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