Demasiado chico para confesión de adulto
No sólo tenía 16 años y fue tratado como un adulto, sino que la policía lo golpeó para que confesara. Era el abanderado de la escuela, tal como lo habían dicho sus maestras. El otro chico que protagonizó la fuga con sponsors, se entregó y ahora está en La Plata.
Por Horacio Cecchi
La polémica desatada por el gobernador Daniel Scioli, sobre la solución manodurista a los problemas de inseguridad, ayer pasó por dos acontecimientos indicativos: uno, que el chico que protagonizó la fuga sospechosamente sponsoreada fue hallado a la madrugada del martes, en la casa de un tío, en Pontevedra, se entregó llorando y fue trasladado al instituto cerrado Almafuerte, en La Plata. Al respecto, el subsecretario de Investigaciones del Ministerio de Seguridad provincial, Paulo Starc, admitió que no tenían custodios en el exterior del instituto donde se protagonizó la supuesta fuga. Horas después, el Ministerio de Seguridad desmintió a su propio funcionario en una gacetilla en la que informaba que en el exterior había cuatro uniformados de la Bonaerense “cumpliendo funciones de policía adicional”, o sea, contratados por Desarrollo Social, como si eso los hiciera menos de la Bonaerense. El otro acontecimiento debería impactar (aunque esto es dudoso) en las informaciones oficiosas y el método en que se ventilan: un juez de menores de San Isidro anuló la supuesta confesión del otro chico detenido, porque había sido realizada ante un fiscal de mayores y porque la policía lo había golpeado y esposado durante 48 horas. Como mono con navaja, cuando Ruckauf alentó a “meter bala a los delincuentes” y ocurrió lo de Villa Ramallo, ahora se insufla odio contra los “menores” y se termina deteniendo a golpes al abanderado de una escuela.
El juez de Menores 1 de San Isidro, Fernando Ribeiro Cardadeiro, dispuso la nulidad de la declaración del chico detenido en la villa Puerta de Hierro, en Gregorio de Laferrère, La Matanza, señalado como participante del asalto y hasta del crimen del ingeniero Barrenechea. El chico es el mismo cuyas maestras salieron a decir, públicamente extrañadas, que el perfil del chico no coincidía con el monstruo construido entre informantes policiales y medios. En aquel momento, en diálogo con este cronista, una de las maestras aseguró que aunque no lo creían culpable, no defendían su inocencia, sino que exigían que la Justicia fuera justa y lo investigara a conciencia. La versión que lo encerró, divulgada siempre por fuentes policiales, sostenía que la mucama de Barrenechea lo había reconocido. La defensora del chico, María Florencia Arietto, sostuvo que en la rueda ante los familiares de Barrenechea nadie lo reconoció.
En aquel momento este diario consultó y fuentes cercanas al fiscal Gastón Garbus aseguraron que “el fiscal tiene la convicción de que tiene 18 años, pero de todos modos se está investigando por otros canales para chequear lo que denuncian los maestros y los padres”. Al parecer, la Justicia determinó que la convicción de Garbus fue convicta porque el chico tiene 16 y no debía declarar ante un fiscal de adultos, según se indica en los manuales universitarios. Por ese motivo y porque la policía lo golpeó para obligarlo a confesarse como autor material del homicidio y lo mantuvo esposado durante 48 horas, el juez dispuso anular la confesión de adulto y tomarle declaración él mismo, en el fuero de menores.
La suerte del otro chico, también de 16 años, es diferente: ayer, luego de su fuga sponsoreada, fue hallado en la casa de un tío, en Pontevedra. Se entregó llorando y fue trasladado al instituto cerrado Almafuerte, en La Plata. A todo esto, el subsecretario de Investigaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense, Paulo Starc, admitió ayer que “no teníamos custodia alrededor del instituto Malvinas Argentinas”, de donde había supuestamente fugado el chico a plena luz del día y abriendo un boquete entre la malla de la puerta grande. Horas después, Starc recibió una autodesmentida del escalón de arriba: una gacetilla sin firma del Ministerio de Seguridad aseguraba que en el instituto Islas Malvinas (no se llama Nuevo Dique), de Pablo Nogués, había cuatro policías, que cumplen horas adicionales y que sólo controlan el ingreso de visitas (lo que implica ubicarse en la puerta de entrada, por donde fugó el chico). La gacetilla sugiere que el servicio es contratado por Desarrollo Social, como si por ello dejaran de ser policías de la Bonaerense.
Hoy, desde las 11, como para poner el acento en el fondo del asunto y no en impulsos mandrakistas del manodurismo, la Comisión Provincial por la Memoria, el Foro por los Derechos por la Niñez, la APDH y una enorme cantidad de organizaciones sociales organizan una marcha desde la República de los Niños para concentrarse finalmente ante la Casa de Gobierno de Scioli, en reclamo de abandonar la idea de bajar la edad de imputabilidad y por la plena vigencia de la Ley Integral de Promoción de los Derechos de los Niños.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
una adolescente inglesa ganó la batalla legal sobre como terminar su vida
una adolescente inglesa ganó la batalla legal sobre como terminar su vida
A los 13 años eligió una muerte digna
Hannah Jones sufre leucemia y rechazó someterse a un trasplante de corazón. Los médicos que la trataban se presentaron en la Justicia para obligarla a la intervención, pero luego retiraron la demanda. Polémica entre especialistas.
12.11.2008 Convencida. La adolescente recibió a un funcionario de minoridad y le dio los motivos de su decisión.
Una adolescente inglesa que sufre leucemia ganó la batalla legal para tener una “ muerte digna” y, finalmente, no será sometida al trasplante de corazón que rechazaba por considerar que no mejoraría su calidad de vida. Hannah Jones, de 13 años, pasará sus últimos días con familiares y amigos, lejos de estudios y tratamientos médicos. La chica había tomado la decisión cuando supo que la intervención cardíaca era muy riesgosa, por lo que los médicos del hospital donde se atendía plantearon un recurso en la Justicia para obligarla a operarse. Ayer resolvieron retirar la demanda.
Hannah Jones fue diagnosticada con leucemia hace ocho años. Los medicamentos que tomó dañaron su corazón hasta provocarle un orificio. Para que no se deteriorara aún más, su familia decidió frenar la medicación y esperar que lo administrado hiciera efecto. La leucemia se detuvo, pero el cáncer no desapareció y su capacidad cardíaca quedó reducida al 10 por ciento. Hoy sólo camina unos metros sin agitarse.
Los médicos recomendaron como única solución el trasplante, pero no garantizaron que viviría después de la operación. De todas formas –si lo lograra– la leucemia podría retornar y su nuevo corazón duraría como mucho diez años. Hannah decidió que ya había tenido suficiente: le dijo a los médicos que prefería pasar el resto de sus días sin someterse a un nuevo y traumático tratamiento. Pero el hospital de Herefordshire, donde se atendía, se interpuso en el camino de los Jones. Los doctores le advirtieron a su madre Kirsty (enfermera de profesión) que aplicarían una orden del Tribunal Supremo de Londres para quitarle la custodia e intervenir a su hija.
Al día siguiente Hannah recibió en su habitación a un empleado de la oficina de protección del menor. Nadie sabe qué le dijo, pero horas después el equipo legal del hospital aconsejó no seguir adelante con los trámites. “La chica está firmemente decidida a no someterse a cirugía”, dijo el asesor de menores. “Es increíble que una persona tan joven, y que ha atravesado por tantas cosas, tenga el coraje para exigir sus derechos”, dijo orgulloso su padre Andrew.
La decisión de Hannah y la polémica con las autoridades hospitalarias fueron materia de debate entre especialistas argentinos. La abogada Marta Lachowicz recordó que “en situaciones límite, donde la prolongación de la vida puede tornarse en encarnizamiento terapéutico, corresponde respetar el derecho del paciente a rechazar tratamientos desproporcionados y fútiles”. En cambio, la psicoanalista Alicia Losoviz dejó algunas dudas: “Un especialista entrenado podría encontrar un eje conceptual en la interpretación del imaginario emocional de Hannah y su grupo familiar, para así priorizar otros argumentos, aunque sin coaccionar su decisión”. La directora de los cursos de Bioética en la Asociación Médica Argentina introdujo una pregunta inquietante: “Nadie aseguró que ella moriría: ¿qué sucedería si a corto plazo apareciera una terapia génica ‘curativa’?”
Para Sergio Gonorazky, jefe del departamento de Investigación del Hospital Privado de Comunidad de Mar del Plata, “la gran pregunta es si Hannah tomó una decisión competente y autónoma, y si su familia obró en consecuencia”. El especialista recordó que a veces no se justifican terapias de agresión que “prolongan la vida pero no mejoran su calidad” y situó el caso en un contexto filosófico: “La tendencia negadora de la muerte lleva a creer que hay que hacer todo lo posible para prolongar la vida, aunque se padezca una enfermedad terminal”.
Por último remarcó la importancia de “respetar la capacidad de decisión de los seres humanos sobre su destino”. En este sentido Hannah y su familia parecen tener las cosas claras. Ella sólo quiere estar en su casa, junto a sus padres y sus tres hermanos. “Deseamos tener a Hannah con nosotros tanto como sea posible –razonó su padre– pero no vamos a forzarla a hacer algo que no quiera.”
Los antecedentes en la Justicia argentina
En mayo de 2006 la Justicia neuquina autorizó la muerte de un chico de 11 años, a pedido de sus padres. Sufría mucopolisacaridosis, caracterizada por demencia, pérdida de la visión, sordera e imposibilidad de caminar. Recibió tratamientos médicos paliativos pero su familia se negó a que lo trasladaran a terapia intensiva. En el caso de Fausto Parodi, un juez marplatense respetó el deseo de un paciente diabético que no quiso sufrir la amputación de la única pierna que le quedaba. Tuvo cuidados paliativos y acompañamiento terapéutico. En la ciudad de Buenos Aires también se respetó la voluntad de los padres de Caren Bogado, una chica que padecía una atrofia muscular espinal infantil irreversible. La familia no quiso someterla a respiración artificial ni tratamientos invasivos. Este año Río Negro y Neuquén aprobaron la “muerte digna” de los pacientes terminales.
A los 13 años eligió una muerte digna
Hannah Jones sufre leucemia y rechazó someterse a un trasplante de corazón. Los médicos que la trataban se presentaron en la Justicia para obligarla a la intervención, pero luego retiraron la demanda. Polémica entre especialistas.
12.11.2008 Convencida. La adolescente recibió a un funcionario de minoridad y le dio los motivos de su decisión.
Una adolescente inglesa que sufre leucemia ganó la batalla legal para tener una “ muerte digna” y, finalmente, no será sometida al trasplante de corazón que rechazaba por considerar que no mejoraría su calidad de vida. Hannah Jones, de 13 años, pasará sus últimos días con familiares y amigos, lejos de estudios y tratamientos médicos. La chica había tomado la decisión cuando supo que la intervención cardíaca era muy riesgosa, por lo que los médicos del hospital donde se atendía plantearon un recurso en la Justicia para obligarla a operarse. Ayer resolvieron retirar la demanda.
Hannah Jones fue diagnosticada con leucemia hace ocho años. Los medicamentos que tomó dañaron su corazón hasta provocarle un orificio. Para que no se deteriorara aún más, su familia decidió frenar la medicación y esperar que lo administrado hiciera efecto. La leucemia se detuvo, pero el cáncer no desapareció y su capacidad cardíaca quedó reducida al 10 por ciento. Hoy sólo camina unos metros sin agitarse.
Los médicos recomendaron como única solución el trasplante, pero no garantizaron que viviría después de la operación. De todas formas –si lo lograra– la leucemia podría retornar y su nuevo corazón duraría como mucho diez años. Hannah decidió que ya había tenido suficiente: le dijo a los médicos que prefería pasar el resto de sus días sin someterse a un nuevo y traumático tratamiento. Pero el hospital de Herefordshire, donde se atendía, se interpuso en el camino de los Jones. Los doctores le advirtieron a su madre Kirsty (enfermera de profesión) que aplicarían una orden del Tribunal Supremo de Londres para quitarle la custodia e intervenir a su hija.
Al día siguiente Hannah recibió en su habitación a un empleado de la oficina de protección del menor. Nadie sabe qué le dijo, pero horas después el equipo legal del hospital aconsejó no seguir adelante con los trámites. “La chica está firmemente decidida a no someterse a cirugía”, dijo el asesor de menores. “Es increíble que una persona tan joven, y que ha atravesado por tantas cosas, tenga el coraje para exigir sus derechos”, dijo orgulloso su padre Andrew.
La decisión de Hannah y la polémica con las autoridades hospitalarias fueron materia de debate entre especialistas argentinos. La abogada Marta Lachowicz recordó que “en situaciones límite, donde la prolongación de la vida puede tornarse en encarnizamiento terapéutico, corresponde respetar el derecho del paciente a rechazar tratamientos desproporcionados y fútiles”. En cambio, la psicoanalista Alicia Losoviz dejó algunas dudas: “Un especialista entrenado podría encontrar un eje conceptual en la interpretación del imaginario emocional de Hannah y su grupo familiar, para así priorizar otros argumentos, aunque sin coaccionar su decisión”. La directora de los cursos de Bioética en la Asociación Médica Argentina introdujo una pregunta inquietante: “Nadie aseguró que ella moriría: ¿qué sucedería si a corto plazo apareciera una terapia génica ‘curativa’?”
Para Sergio Gonorazky, jefe del departamento de Investigación del Hospital Privado de Comunidad de Mar del Plata, “la gran pregunta es si Hannah tomó una decisión competente y autónoma, y si su familia obró en consecuencia”. El especialista recordó que a veces no se justifican terapias de agresión que “prolongan la vida pero no mejoran su calidad” y situó el caso en un contexto filosófico: “La tendencia negadora de la muerte lleva a creer que hay que hacer todo lo posible para prolongar la vida, aunque se padezca una enfermedad terminal”.
Por último remarcó la importancia de “respetar la capacidad de decisión de los seres humanos sobre su destino”. En este sentido Hannah y su familia parecen tener las cosas claras. Ella sólo quiere estar en su casa, junto a sus padres y sus tres hermanos. “Deseamos tener a Hannah con nosotros tanto como sea posible –razonó su padre– pero no vamos a forzarla a hacer algo que no quiera.”
Los antecedentes en la Justicia argentina
En mayo de 2006 la Justicia neuquina autorizó la muerte de un chico de 11 años, a pedido de sus padres. Sufría mucopolisacaridosis, caracterizada por demencia, pérdida de la visión, sordera e imposibilidad de caminar. Recibió tratamientos médicos paliativos pero su familia se negó a que lo trasladaran a terapia intensiva. En el caso de Fausto Parodi, un juez marplatense respetó el deseo de un paciente diabético que no quiso sufrir la amputación de la única pierna que le quedaba. Tuvo cuidados paliativos y acompañamiento terapéutico. En la ciudad de Buenos Aires también se respetó la voluntad de los padres de Caren Bogado, una chica que padecía una atrofia muscular espinal infantil irreversible. La familia no quiso someterla a respiración artificial ni tratamientos invasivos. Este año Río Negro y Neuquén aprobaron la “muerte digna” de los pacientes terminales.
domingo, 9 de noviembre de 2008
La victoria histórica de Obama
La victoria histórica de Obama
Howard Zinn
La Jornada
Aquellos de nosotros que desde la izquierda hemos criticado a Obama, como yo lo he hecho, porque no ha podido asumir posturas fuertes en torno a la guerra y la economía, debemos unirnos a las expresiones de júbilo de aquellos estadunidenses, negros y blancos, que gritaron y lloraron el martes por la noche al darnos cuenta de que había ganado las elecciones presidenciales. Es en verdad un momento histórico, que un hombre negro vaya a conducir a nuestro país. El entusiasmo de los jóvenes, negros y blancos, la esperanza de los viejos, simplemente no pueden ser ignorados.
Hubo un momento similar hace un siglo y medio, en 1860, cuando Abraham Lincoln fue electo presidente. Lincoln había sido criticado duramente por los abolicionistas, por el movimiento contra la esclavitud, por no haber logrado asumir una posición clara y valiente contra el esclavismo, por actuar como astuto político y no como fuerza moral. Pero cuando lo eligieron, el líder abolicionista, Wendell Phillips, que había sido un furioso crítico de la cautela de Lincoln, reconoció la posibilidad que yacía en haber logrado la presidencia.
Phillips escribió que por vez primera en la historia de la nación “los esclavos han escogido a un presidente de Estados Unidos”. Lincoln, dijo, no era un abolicionista, pero de algún modo “consiente representar la posición antiesclavista”. Para Phillips, como peón en un tablero de ajedrez, Lincoln tenía el potencial, si el pueblo de Estados Unidos actuaba vigorosamente, para moverse por todo el tablero, convertirse en reina y, como Phillips lo dijo, “barrer con todo”.
Obama, al igual que Lincoln, tiende a mirar primero sus fortunas políticas en vez de hacer decisiones basadas en principios morales. Pero, siendo el primer afroamericano en la Casa Blanca, elegido por una ciudadanía entusiasta que espera una jugada decisiva hacia la paz y la justicia social, él presenta la posibilidad de un cambio importante.
Obama se vuelve presidente en una situación que grita por un cambio de esa naturaleza. La nación se ha enfrascado en dos guerras fútiles e inmorales, en Irak y Afganistán, y el pueblo estadunidense se ha vuelto decididamente contrario a tales guerras. La economía está siendo sacudida por golpazos tremendos y corre el peligro de colapsarse, conforme las familias pierden sus hogares y la gente trabajadora, incluidos aquéllos de la clase media, pierden sus empleos. Así que la población está lista para un cambio. De hecho, está desesperada por un cambio, y “cambio” fue la palabra más utilizada por Obama en su campaña.
¿Qué tipo de cambio se necesita? Primero, anunciar la retirada de nuestras tropas de Irak y Afganistán, renunciar a la doctrina Bush de la guerra preventiva y a la doctrina Carter de la acción militar para controlar el petróleo de Medio Oriente. Obama necesita cambiar radicalmente la dirección de la política exterior estadunidense, declarar que Estados Unidos es una nación amante de la paz que no intervendrá militarmente en otras partes del mundo, y que comenzará a desmantelar las bases militares que mantenemos en más de cien países. Además, debe comenzar a reunirse con Medvediev, el líder ruso, para alcanzar acuerdos acerca del desmantelamiento de los arsenales nucleares, en cumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Esta retirada del militarismo liberará cientos de miles de millones de dólares. Un programa fiscal que incremente con decisión los impuestos para el uno por ciento más rico de la nación y que incida en su riqueza y no solamente en sus ingresos, arrojará más de cientos de miles de millones de dólares.
Con todo ese ahorro de dinero, el gobierno podrá otorgar una atención gratuita a la salud para todos, poner a millones de personas a trabajar (lo que el llamado libre comercio no ha conseguido). En suma, emular los programas del New Deal, en los que el gobierno otorgó empleo a millones. Esto es sólo un bosquejo de lo que podría transformar a Estados Unidos y hacerlo un buen vecino para el mundo.
Traducción: Ramón Vera Herrera.
* Howard Zinn creció en Brooklyn, sirvió como bombardero en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces está profundamente involucrado en los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra. Es autor de muchos libros, incluido A Power Governments Cannot Suppress (Un poder que los gobiernos no pueden suprimir) publicado por CityLights Books, 2007.
Howard Zinn
La Jornada
Aquellos de nosotros que desde la izquierda hemos criticado a Obama, como yo lo he hecho, porque no ha podido asumir posturas fuertes en torno a la guerra y la economía, debemos unirnos a las expresiones de júbilo de aquellos estadunidenses, negros y blancos, que gritaron y lloraron el martes por la noche al darnos cuenta de que había ganado las elecciones presidenciales. Es en verdad un momento histórico, que un hombre negro vaya a conducir a nuestro país. El entusiasmo de los jóvenes, negros y blancos, la esperanza de los viejos, simplemente no pueden ser ignorados.
Hubo un momento similar hace un siglo y medio, en 1860, cuando Abraham Lincoln fue electo presidente. Lincoln había sido criticado duramente por los abolicionistas, por el movimiento contra la esclavitud, por no haber logrado asumir una posición clara y valiente contra el esclavismo, por actuar como astuto político y no como fuerza moral. Pero cuando lo eligieron, el líder abolicionista, Wendell Phillips, que había sido un furioso crítico de la cautela de Lincoln, reconoció la posibilidad que yacía en haber logrado la presidencia.
Phillips escribió que por vez primera en la historia de la nación “los esclavos han escogido a un presidente de Estados Unidos”. Lincoln, dijo, no era un abolicionista, pero de algún modo “consiente representar la posición antiesclavista”. Para Phillips, como peón en un tablero de ajedrez, Lincoln tenía el potencial, si el pueblo de Estados Unidos actuaba vigorosamente, para moverse por todo el tablero, convertirse en reina y, como Phillips lo dijo, “barrer con todo”.
Obama, al igual que Lincoln, tiende a mirar primero sus fortunas políticas en vez de hacer decisiones basadas en principios morales. Pero, siendo el primer afroamericano en la Casa Blanca, elegido por una ciudadanía entusiasta que espera una jugada decisiva hacia la paz y la justicia social, él presenta la posibilidad de un cambio importante.
Obama se vuelve presidente en una situación que grita por un cambio de esa naturaleza. La nación se ha enfrascado en dos guerras fútiles e inmorales, en Irak y Afganistán, y el pueblo estadunidense se ha vuelto decididamente contrario a tales guerras. La economía está siendo sacudida por golpazos tremendos y corre el peligro de colapsarse, conforme las familias pierden sus hogares y la gente trabajadora, incluidos aquéllos de la clase media, pierden sus empleos. Así que la población está lista para un cambio. De hecho, está desesperada por un cambio, y “cambio” fue la palabra más utilizada por Obama en su campaña.
¿Qué tipo de cambio se necesita? Primero, anunciar la retirada de nuestras tropas de Irak y Afganistán, renunciar a la doctrina Bush de la guerra preventiva y a la doctrina Carter de la acción militar para controlar el petróleo de Medio Oriente. Obama necesita cambiar radicalmente la dirección de la política exterior estadunidense, declarar que Estados Unidos es una nación amante de la paz que no intervendrá militarmente en otras partes del mundo, y que comenzará a desmantelar las bases militares que mantenemos en más de cien países. Además, debe comenzar a reunirse con Medvediev, el líder ruso, para alcanzar acuerdos acerca del desmantelamiento de los arsenales nucleares, en cumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Esta retirada del militarismo liberará cientos de miles de millones de dólares. Un programa fiscal que incremente con decisión los impuestos para el uno por ciento más rico de la nación y que incida en su riqueza y no solamente en sus ingresos, arrojará más de cientos de miles de millones de dólares.
Con todo ese ahorro de dinero, el gobierno podrá otorgar una atención gratuita a la salud para todos, poner a millones de personas a trabajar (lo que el llamado libre comercio no ha conseguido). En suma, emular los programas del New Deal, en los que el gobierno otorgó empleo a millones. Esto es sólo un bosquejo de lo que podría transformar a Estados Unidos y hacerlo un buen vecino para el mundo.
Traducción: Ramón Vera Herrera.
* Howard Zinn creció en Brooklyn, sirvió como bombardero en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces está profundamente involucrado en los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra. Es autor de muchos libros, incluido A Power Governments Cannot Suppress (Un poder que los gobiernos no pueden suprimir) publicado por CityLights Books, 2007.
LOWEN
LA DEPRESIÓN, Alexander Lowen (Bionergética)
"La persona deprimida es una persona que ha perdido su fe"
Por qué nos deprimimos
Depresión e irrealidad
La depresión ha llegado a ser tan común que incluso en psiquiatría se la describe como una reacción “perfectamente normal”, con tal que, por supuesto, no interfiera en las reacciones diarias. Pero aunque se considere “normal”, en el sentido estadístico, no cabe decir que sea un estado saludable.
En realidad no podemos esperar que un ser humano esté siempre alegre. Ni siquiera los niños más cercanos a esta emoción por naturaleza, están continuamente alegres. Pero el hecho de que sólo ocasionalmente alcancemos altas cotas de alegría no explica la depresión. La condición mínima de un funcionamiento normalmente sano es el “sentirse bien”. Una persona sana se siente bien la mayor parte del tiempo en las cosas que hace, sus relaciones, su trabajo, su descanso y sus movimientos. Su placer alcanza en ocasiones gran alegría e incluso puede llegar al éxtasis, y de cuando en cuando experimentará también dolor, tristeza, pesar y decepción. Sin embargo, no llegará a deprimirse.
La condición de la persona deprimida es que es incapaz de responder. La incapacidad de responder es lo que distingue la situación del deprimido de cualquier otra condición emocional. La persona descorazonada recupera la fe y la esperanza al cambiar la situación. Una persona hundida se levantará de nuevo cuando la causa que lo ha producido desaparezca. Una persona triste se alegrará ante la expectativa de placer. Pero nada es capaz de evocar una respuesta en la persona deprimida; la perspectiva de placer o de pasarlo bien sólo servirá, a menudo, para ahondar su depresión.
En casos de depresión grave la pérdida de respuesta frente al mundo es claramente evidente. Una persona gravemente deprimida puede pasarse en la cama gran parte del día, incapaz de encontrar energía para integrarse en la corriente de la vida. Pero la mayoría de los casos no son tan graves. Otros pacientes deprimidos no están tan incapacitados. Pueden ser capaz de continuar con la rutina de sus vidas y parecer desenvolverse adecuadamente en su trabajo. Pero quienes les conocen bien se dan cuenta de su estado.
(...)
Lo común a toda reacción depresiva es la falta de realidad que impregna la actitud y conducta de la persona. La persona deprimida vive en función del pasado, con la correspondiente negación del presente. Aunque no se da cuenta de que está viviendo en el pasado porque también está viviendo en el futuro, un futuro irreal.
Cuando una persona ha experimentado una pérdida o trauma en su infancia que ha socavado sus sentimientos de seguridad y auto-aceptación, proyectará en su imagen de futuro la exigencia de que invierta en su experiencia pasada. El individuo que de niño experimentó una sensación de rechazo se representará un futuro lleno de aceptación y aprobación prometedoras. Si de niño luchó contra una sensación de desamparo e impotencia, su mente compensará este insulto a su ego con una imagen de futuro en la que se sienta poderoso y dominante. La mente, en sus fantasías y elucubraciones, intenta invertir una realidad desfavorable e inaceptable a base de crear imágenes que ensalcen al individuo e hinchen su ego. Si una parte importante de la energía de la persona se centra en estas imágenes y sueños, perderá de vista que su origen está en esa experiencia infantil y sacrificará el presente en aras de su cumplimiento. Estas imágenes son metas irreales, y su realización es un objetivo inalcanzable.
La búsqueda de la ilusión
Hoy en día hay tanta gente que persigue metas irreales, sin relación directa con sus necesidades básica como seres humanos, que la depresión es algo casi normal. Todo el mundo necesita amar y sentir que su amor es aceptado y en cierta medida correspondido. El amor y la estima nos relacionan con el mundo y nos dan la sensación de pertenecer a la vida. Ser amados es importante en la medida que facilita la expresión activa de nuestro propio amor. La gente no se deprime cuando ama. A través del amor uno se expresa y afirma su ser e identidad.
La auto-expresión, la expresión del self, es otra necesidad básica de todos los seres humanos. La necesidad de auto-expresión subyace en toda actividad creativa y es fuente de nuestro mayor placer. En un individuo deprimido la auto-expresión está muy limitada, por no decir enteramente bloqueada. En mucha gente se limita a una pequeña área de sus vidas, generalmente a su trabajo o negocios; e incluso incluso en esta área reducida la auto-expresión se restringe cuando la persona trabaja compulsiva o mecánicamente.
La auto-expresión, la expresión del self, significa la expresión de sentimientos. El sentimiento más profundo es el amor, aunque todos los sentimientos son parte del self y pueden ser apropiadamente expresados por la persona sana. De hecho, la amplitud de sentimientos que una persona puede expresar determina la amplitud de su personalidad. Es bien sabido que la persona deprimida está cerrada en sí misma y que al activar cualquier sentimiento –tal como tristeza o rabia- tiene un efecto inmediato y positivo sobre su estado depresivo. Las vías a través de las cuales se expresan los sentimientos son la voz, el movimiento corporal y los ojos. Cuando los ojos están apagados, la voz es monótona y la motilidad está reducida, estas vías se cierran y la persona se haya en un estado depresivo.
Otra necesidad básica para todos los individuos es la libertad. Sin ella es imposible la auto-expresión. Pero no me refiero precisamente a la libertad política, aunque ésta sea uno de sus aspectos esenciales. Uno debe ser libre en todas las situaciones de la vida, en casa, en la escuela, como empleado y en las relaciones sociales. No es libertad absoluta lo que se busca, sino libertad para expresarse uno mismo, para tener voz en la regulación de los propios asuntos. Toda sociedad humana impone ciertas restricciones a la libertad individual en aras de la cohesión social, y esas restricciones pueden ser aceptadas siempre y cuando no restrinjan excesivamente el derecho de auto-expresión.
Hay, sin embargo, prisiones interiores, además de las exteriores. Estas barreras interiores a la auto-expresión son a menudo más poderosas que las leyes o las restricciones forzosas a la hora de limitar la capacidad de expresión de una persona; y como a menudo son inconscientes o están racionalizadas, la persona se halla mucho más encerrada en ellas que si se tratara de fuerzas externas.
La persona deprimida está presa por las barreras inconscientes del “se debería” y “no se debería”, que la aíslan, la limitan y pueden incluso aplastar su espíritu. Mientras vive en esta prisión, la persona devana fantasías de libertad, trama planes para su fuga y sueña un mundo en que la vida será diferente. Estos sueños, como todas las fantasías, le sirven para mantener su espíritu, pero también le impiden confrontar de una manera realista las fuerzas internas que le atan. Antes o después se derrumba la ilusión, el sueño se desvanece, el plan falla y se encuentra cara a cara con la realidad. Cuando esto sucede el individuo se deprime y se siente desesperado.
Cuando perseguimos ilusiones nos proponemos metas poco realistas, creyendo que si las lográramos, automáticamente nos liberarían, restablecerían nuestra capacidad de auto-expresión y nos harían capaces de amar. Lo que es irreal no es la meta sino la recompensa que se supone sigue a este logro. Entre las metas que muchos de nosotros seguimos tan implacablemente están las riquezas, el éxito y la fama. Sin embargo el dinero no da las satisfacciones internas que son las que hacen que la vida merezca la pena vivirse. En muchos casos la tendencia a ganar dinero desvía la energía de actividades más creativas y auto-expresivas, con lo cual el espíritu se empobrece.
A su vez, la tendencia de la fama y el éxito se basa en la ilusión de que no sólo incrementarán nuestra autoestima, sino que además lograremos esa aceptación y aprobación de los demás que parece que necesitamos. Es cierto que el éxito y la fama aumentan nuestra autoestima e incrementan nuestro prestigio en la comunidad, pero estos logros aparentes contribuyen bien poco a la persona interior. Muchos triunfadores se han suicidado en la cumbre del éxito. Nadie ha encontrado el verdadero amor a través de la fama, y muy pocos han superado la sensación interna de soledad gracias a ella. La verdadera vida se vive a un nivel mucho más personal.
Por lo tanto, se puede definir como meta irreal aquella que conlleva expectativas poco realistas. El verdadero objetivo que hay tras la lucha por el dinero, el éxito o la fama es la auto-aceptación, la autoestima y la auto-expresión. (...) De hecho, cuando una persona tiene que proyectar la imagen de “ser alguien”, indica que en su interior se siente un “Don nadie”.
Si queremos encontrar a la verdadera persona tras la fachada de su conducta social tenemos que mirar a su cuerpo, sentir sus sentimientos y entender sus relaciones. Sus ojos nos dirán si puede amar, su cara nos dirá si es auto-expresivo y sus movimientos nos revelarán el grado de libertad interior. Cuando estamos en contacto con un cuerpo vivo y vibrante, sentimos inmediatamente que estamos en presencia de “alguien”, sin tener en cuenta su posición social. A pesar de lo que se no ha enseñado, la vida se vive realmente en este nivel personal donde un cuerpo se relaciona con otro o con su entorno natural. Todo lo demás es pura tramoya, y si confundimos el teatro con el drama de la vida, estamos en realidad bajo el dominio de la ilusión.
Una meta ilusoria exige una manera de ser, aprobada, porque detrás de esta meta está la necesidad de aceptación. La meta se fija inicialmente durante la infancia, con el deseo de aceptación de los padres, transferido más tarde a los demás.
(...) la lucha por conseguir la perfección reduce la humanidad el individuo y acaba siendo autodestructivo; sólo sirve para ver la imperfección de otra persona.
(...) la cantidad de energía y esfuerzo que se invierte en satisfacer metas irreales es enorme. La depresión se puede contemplar como un aviso que da la naturaleza para pedir que se detenga el insensato gasto de energía y dar tiempo para recuperarse. Aunque una depresión es patológica también es un fenómeno recuperativo. El derrumbamiento es como la vuelta a un estado infantil, y, con el tiempo, la mayoría de la gente se recupera espontáneamente.
La recuperación, por desgracia, no es permanente. Tan pronto como recobra la energía, la persona antes deprimida reanuda su esfuerzo por satisfacer su sueño. Ese rebote desde la depresión es a veces tan brusco e incontrolable que la persona sube tanto arriba como abajo había estado antes. Estos bruscos estado de ánimo que oscilan entre la depresión y la euforia e incluso la manía presagian la inevitabilidad de una nueva reacción depresiva. La euforia se debe a la exagerada presunción de que “esta vez todo será distinto”, de la misma forma que un alcohólico jura que no beberá ni una gota más. Mientras persista una meta ilusoria en el inconsciente y dirija la conducta, la depresión será inevitable.
Si la depresión es tan común hoy en día, es por la irrealidad en que trascurre buena parte de nuestras vidas, por la energía que se dedica a la persecución de metas irreales. Somos como espectadores en Bolsa, planeando beneficios de acciones cuyos dividendos nunca llegamos a disfrutar. Esta inversión en valores que están fuera de nosotros como seres humanos infla artificialmente su valor real. Una caso mayor, un coche más nuevo, etc., tienen cierta medida de valor positivo, ya que contribuyen de alguna manera al placer de la vida. Pero si consideramos estas cosas como una medida de nuestro valor personal, si esperamos que al poseerlas llenará el vacío de nuestras vidas, estamos montando el escenario para una inevitable deflación que de seguro nos deprimirá, igual que se deprime el especulador cuando la fiebre especuladora remite y el mercado quiebra.
Estamos expuestos a deprimirnos cuando buscamos fuentes externas a nosotros para realizarnos. Si pensamos que tener todos los adelantos materiales que posee el vecino nos va a hacer más personas, a reconciliarnos más con nosotros mismos y a ser más auto-expresivos, nos veremos lamentablemente desilusionados. Y cuando llegue la desilusión, nos deprimiremos. Puesto que esta actitud es hoy en día la de muchas personas, supongo que veremos aumentar la incidencia de la depresión y el suicidio.
Fuente: Lowen, Alexander. La depresión y el cuerpo. Alianza Editorial (Psicología), 2001. (1ª edición española 1982)
"La persona deprimida es una persona que ha perdido su fe"
Por qué nos deprimimos
Depresión e irrealidad
La depresión ha llegado a ser tan común que incluso en psiquiatría se la describe como una reacción “perfectamente normal”, con tal que, por supuesto, no interfiera en las reacciones diarias. Pero aunque se considere “normal”, en el sentido estadístico, no cabe decir que sea un estado saludable.
En realidad no podemos esperar que un ser humano esté siempre alegre. Ni siquiera los niños más cercanos a esta emoción por naturaleza, están continuamente alegres. Pero el hecho de que sólo ocasionalmente alcancemos altas cotas de alegría no explica la depresión. La condición mínima de un funcionamiento normalmente sano es el “sentirse bien”. Una persona sana se siente bien la mayor parte del tiempo en las cosas que hace, sus relaciones, su trabajo, su descanso y sus movimientos. Su placer alcanza en ocasiones gran alegría e incluso puede llegar al éxtasis, y de cuando en cuando experimentará también dolor, tristeza, pesar y decepción. Sin embargo, no llegará a deprimirse.
La condición de la persona deprimida es que es incapaz de responder. La incapacidad de responder es lo que distingue la situación del deprimido de cualquier otra condición emocional. La persona descorazonada recupera la fe y la esperanza al cambiar la situación. Una persona hundida se levantará de nuevo cuando la causa que lo ha producido desaparezca. Una persona triste se alegrará ante la expectativa de placer. Pero nada es capaz de evocar una respuesta en la persona deprimida; la perspectiva de placer o de pasarlo bien sólo servirá, a menudo, para ahondar su depresión.
En casos de depresión grave la pérdida de respuesta frente al mundo es claramente evidente. Una persona gravemente deprimida puede pasarse en la cama gran parte del día, incapaz de encontrar energía para integrarse en la corriente de la vida. Pero la mayoría de los casos no son tan graves. Otros pacientes deprimidos no están tan incapacitados. Pueden ser capaz de continuar con la rutina de sus vidas y parecer desenvolverse adecuadamente en su trabajo. Pero quienes les conocen bien se dan cuenta de su estado.
(...)
Lo común a toda reacción depresiva es la falta de realidad que impregna la actitud y conducta de la persona. La persona deprimida vive en función del pasado, con la correspondiente negación del presente. Aunque no se da cuenta de que está viviendo en el pasado porque también está viviendo en el futuro, un futuro irreal.
Cuando una persona ha experimentado una pérdida o trauma en su infancia que ha socavado sus sentimientos de seguridad y auto-aceptación, proyectará en su imagen de futuro la exigencia de que invierta en su experiencia pasada. El individuo que de niño experimentó una sensación de rechazo se representará un futuro lleno de aceptación y aprobación prometedoras. Si de niño luchó contra una sensación de desamparo e impotencia, su mente compensará este insulto a su ego con una imagen de futuro en la que se sienta poderoso y dominante. La mente, en sus fantasías y elucubraciones, intenta invertir una realidad desfavorable e inaceptable a base de crear imágenes que ensalcen al individuo e hinchen su ego. Si una parte importante de la energía de la persona se centra en estas imágenes y sueños, perderá de vista que su origen está en esa experiencia infantil y sacrificará el presente en aras de su cumplimiento. Estas imágenes son metas irreales, y su realización es un objetivo inalcanzable.
La búsqueda de la ilusión
Hoy en día hay tanta gente que persigue metas irreales, sin relación directa con sus necesidades básica como seres humanos, que la depresión es algo casi normal. Todo el mundo necesita amar y sentir que su amor es aceptado y en cierta medida correspondido. El amor y la estima nos relacionan con el mundo y nos dan la sensación de pertenecer a la vida. Ser amados es importante en la medida que facilita la expresión activa de nuestro propio amor. La gente no se deprime cuando ama. A través del amor uno se expresa y afirma su ser e identidad.
La auto-expresión, la expresión del self, es otra necesidad básica de todos los seres humanos. La necesidad de auto-expresión subyace en toda actividad creativa y es fuente de nuestro mayor placer. En un individuo deprimido la auto-expresión está muy limitada, por no decir enteramente bloqueada. En mucha gente se limita a una pequeña área de sus vidas, generalmente a su trabajo o negocios; e incluso incluso en esta área reducida la auto-expresión se restringe cuando la persona trabaja compulsiva o mecánicamente.
La auto-expresión, la expresión del self, significa la expresión de sentimientos. El sentimiento más profundo es el amor, aunque todos los sentimientos son parte del self y pueden ser apropiadamente expresados por la persona sana. De hecho, la amplitud de sentimientos que una persona puede expresar determina la amplitud de su personalidad. Es bien sabido que la persona deprimida está cerrada en sí misma y que al activar cualquier sentimiento –tal como tristeza o rabia- tiene un efecto inmediato y positivo sobre su estado depresivo. Las vías a través de las cuales se expresan los sentimientos son la voz, el movimiento corporal y los ojos. Cuando los ojos están apagados, la voz es monótona y la motilidad está reducida, estas vías se cierran y la persona se haya en un estado depresivo.
Otra necesidad básica para todos los individuos es la libertad. Sin ella es imposible la auto-expresión. Pero no me refiero precisamente a la libertad política, aunque ésta sea uno de sus aspectos esenciales. Uno debe ser libre en todas las situaciones de la vida, en casa, en la escuela, como empleado y en las relaciones sociales. No es libertad absoluta lo que se busca, sino libertad para expresarse uno mismo, para tener voz en la regulación de los propios asuntos. Toda sociedad humana impone ciertas restricciones a la libertad individual en aras de la cohesión social, y esas restricciones pueden ser aceptadas siempre y cuando no restrinjan excesivamente el derecho de auto-expresión.
Hay, sin embargo, prisiones interiores, además de las exteriores. Estas barreras interiores a la auto-expresión son a menudo más poderosas que las leyes o las restricciones forzosas a la hora de limitar la capacidad de expresión de una persona; y como a menudo son inconscientes o están racionalizadas, la persona se halla mucho más encerrada en ellas que si se tratara de fuerzas externas.
La persona deprimida está presa por las barreras inconscientes del “se debería” y “no se debería”, que la aíslan, la limitan y pueden incluso aplastar su espíritu. Mientras vive en esta prisión, la persona devana fantasías de libertad, trama planes para su fuga y sueña un mundo en que la vida será diferente. Estos sueños, como todas las fantasías, le sirven para mantener su espíritu, pero también le impiden confrontar de una manera realista las fuerzas internas que le atan. Antes o después se derrumba la ilusión, el sueño se desvanece, el plan falla y se encuentra cara a cara con la realidad. Cuando esto sucede el individuo se deprime y se siente desesperado.
Cuando perseguimos ilusiones nos proponemos metas poco realistas, creyendo que si las lográramos, automáticamente nos liberarían, restablecerían nuestra capacidad de auto-expresión y nos harían capaces de amar. Lo que es irreal no es la meta sino la recompensa que se supone sigue a este logro. Entre las metas que muchos de nosotros seguimos tan implacablemente están las riquezas, el éxito y la fama. Sin embargo el dinero no da las satisfacciones internas que son las que hacen que la vida merezca la pena vivirse. En muchos casos la tendencia a ganar dinero desvía la energía de actividades más creativas y auto-expresivas, con lo cual el espíritu se empobrece.
A su vez, la tendencia de la fama y el éxito se basa en la ilusión de que no sólo incrementarán nuestra autoestima, sino que además lograremos esa aceptación y aprobación de los demás que parece que necesitamos. Es cierto que el éxito y la fama aumentan nuestra autoestima e incrementan nuestro prestigio en la comunidad, pero estos logros aparentes contribuyen bien poco a la persona interior. Muchos triunfadores se han suicidado en la cumbre del éxito. Nadie ha encontrado el verdadero amor a través de la fama, y muy pocos han superado la sensación interna de soledad gracias a ella. La verdadera vida se vive a un nivel mucho más personal.
Por lo tanto, se puede definir como meta irreal aquella que conlleva expectativas poco realistas. El verdadero objetivo que hay tras la lucha por el dinero, el éxito o la fama es la auto-aceptación, la autoestima y la auto-expresión. (...) De hecho, cuando una persona tiene que proyectar la imagen de “ser alguien”, indica que en su interior se siente un “Don nadie”.
Si queremos encontrar a la verdadera persona tras la fachada de su conducta social tenemos que mirar a su cuerpo, sentir sus sentimientos y entender sus relaciones. Sus ojos nos dirán si puede amar, su cara nos dirá si es auto-expresivo y sus movimientos nos revelarán el grado de libertad interior. Cuando estamos en contacto con un cuerpo vivo y vibrante, sentimos inmediatamente que estamos en presencia de “alguien”, sin tener en cuenta su posición social. A pesar de lo que se no ha enseñado, la vida se vive realmente en este nivel personal donde un cuerpo se relaciona con otro o con su entorno natural. Todo lo demás es pura tramoya, y si confundimos el teatro con el drama de la vida, estamos en realidad bajo el dominio de la ilusión.
Una meta ilusoria exige una manera de ser, aprobada, porque detrás de esta meta está la necesidad de aceptación. La meta se fija inicialmente durante la infancia, con el deseo de aceptación de los padres, transferido más tarde a los demás.
(...) la lucha por conseguir la perfección reduce la humanidad el individuo y acaba siendo autodestructivo; sólo sirve para ver la imperfección de otra persona.
(...) la cantidad de energía y esfuerzo que se invierte en satisfacer metas irreales es enorme. La depresión se puede contemplar como un aviso que da la naturaleza para pedir que se detenga el insensato gasto de energía y dar tiempo para recuperarse. Aunque una depresión es patológica también es un fenómeno recuperativo. El derrumbamiento es como la vuelta a un estado infantil, y, con el tiempo, la mayoría de la gente se recupera espontáneamente.
La recuperación, por desgracia, no es permanente. Tan pronto como recobra la energía, la persona antes deprimida reanuda su esfuerzo por satisfacer su sueño. Ese rebote desde la depresión es a veces tan brusco e incontrolable que la persona sube tanto arriba como abajo había estado antes. Estos bruscos estado de ánimo que oscilan entre la depresión y la euforia e incluso la manía presagian la inevitabilidad de una nueva reacción depresiva. La euforia se debe a la exagerada presunción de que “esta vez todo será distinto”, de la misma forma que un alcohólico jura que no beberá ni una gota más. Mientras persista una meta ilusoria en el inconsciente y dirija la conducta, la depresión será inevitable.
Si la depresión es tan común hoy en día, es por la irrealidad en que trascurre buena parte de nuestras vidas, por la energía que se dedica a la persecución de metas irreales. Somos como espectadores en Bolsa, planeando beneficios de acciones cuyos dividendos nunca llegamos a disfrutar. Esta inversión en valores que están fuera de nosotros como seres humanos infla artificialmente su valor real. Una caso mayor, un coche más nuevo, etc., tienen cierta medida de valor positivo, ya que contribuyen de alguna manera al placer de la vida. Pero si consideramos estas cosas como una medida de nuestro valor personal, si esperamos que al poseerlas llenará el vacío de nuestras vidas, estamos montando el escenario para una inevitable deflación que de seguro nos deprimirá, igual que se deprime el especulador cuando la fiebre especuladora remite y el mercado quiebra.
Estamos expuestos a deprimirnos cuando buscamos fuentes externas a nosotros para realizarnos. Si pensamos que tener todos los adelantos materiales que posee el vecino nos va a hacer más personas, a reconciliarnos más con nosotros mismos y a ser más auto-expresivos, nos veremos lamentablemente desilusionados. Y cuando llegue la desilusión, nos deprimiremos. Puesto que esta actitud es hoy en día la de muchas personas, supongo que veremos aumentar la incidencia de la depresión y el suicidio.
Fuente: Lowen, Alexander. La depresión y el cuerpo. Alianza Editorial (Psicología), 2001. (1ª edición española 1982)
miércoles, 5 de noviembre de 2008
¿Quién es realmente Barack Obama?
¿Quién es realmente Barack Obama?
John Gerring y Joshya Yesnowitz
Le Monde Diplomatique
(artículo aparecido en www.rebelion.org)
El senador por Illinois aceptó ante las más de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisión, ser el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.
Va siendo hora de conocer, más allá del halo mediático, quién es realmente Barack Obama. El análisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retórica universalista y que la sitúa a la izquierda del Partido Demócrata. Sin embargo, en medio de la crisis económica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.
La candidatura de Barack Obama tiene tanto las características de un movimiento político como de una campaña electoral clásica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y más de un millón de pequeños donantes. Este movimiento movilizó a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrático, en particular a jóvenes e "independientes" (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participación en las primarias y en los caucus (comités electorales) demócratas ha alcanzado un récord histórico en todo el país (2).
Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la política estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espíritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejón sin salida de la política de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demócrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es más que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sería un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a través de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.
Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creció en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residió su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropología (y donde volvió a casarse, dándole un padrastro indonesio). Obama realizó sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabajó como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). Así, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.
Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demócrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demócratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demócrata se definió por su oposición a la concentración del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demócratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaña a favor del "pueblo" y contra los "intereses". Su visión plebiscitaria del poder político esperaba que la "gente común" se gobernara directamente (o lo más directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentración del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponiéndose a los privilegios de las elites, los demócratas pretendían ser los campeones del hombre corriente, al que se suponía blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).
Después de la Segunda Guerra Mundial se atenuó el populismo demócrata, como lo manifestaron las campañas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pasó a un segundo plano. Por cierto, los demócratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la época del desmantelamiento de los carteles ("Progressive era") y las del New Deal (4) después, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicación (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso público todas las referencias a la "lucha de clases"; las sustituyeron por un llamamiento a la unión universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.
En esos tiempos de Guerra Fría, esa estrategia retórica tenía especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociación con el comunismo, sinónimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demócratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideología universalista y aglutinadora expresaba el objetivo político, fundamentalmente nuevo, del Partido Demócrata. A partir de 1948 y con la adopción de las primeras medidas que garantizaban los derechos cívicos, el partido apoyó una intervención pública a favor de los derechos de las mujeres y de las "minorías". Inicialmente, los afroestadounidenses constituían la única minoría considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cívicos otorgados a los negros, el partido abrazó la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos según criterios étnicos o intereses particulares. La filosofía de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. Así, durante el curso del siglo XX, el partido pasó de una ideología de "gobierno de la mayoría" a otra que insistía más en los "derechos de las minorías".
En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia habían sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minorías a votar por los demócratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Después de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusión, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la acción. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convención demócrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significará, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demócrata. Su único rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandonó después de la primera serie de primarias. Pero éste había centrado su campaña en temas que insistían en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.
Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energía. Mientras que la señora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administración de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio médico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideología demócrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado únicamente con la edificante historia de su vida, sino también con su vuelo lírico. Presentado por primera vez ante un público nacional en julio de 2004, cuando pronunció un discurso en la convención demócrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquistó a los delegados (y a los medios de comunicación) instando, lejos de toda ideología precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadanía. Su discurso se hizo célebre:
"No hay una América progresista y una América conservadora, hay los Estados Unidos de América. No hay una América negra y una América blanca, una América latina y una América asiática, hay los Estados Unidos de América. (...) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayoría demócrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayoría republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un único pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de América".
En sus mítines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama señala sistemáticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: "(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir "bendito", pensando que en una América tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstáculo para el éxito. Pensaron que yo iría a las mejores escuelas del país, aunque ellos no fueran ricos, porque en una América generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene".
El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del "cambio". Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demócrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propósito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posición, porque prefieren la representación de conjunto que comunica su candidato.
En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan "Sí, podemos" (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusión y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradición participativa de la iglesia afro-americana (véase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demócrata que el partido afirma desde hace medio siglo.
Durante la campaña ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain después, lo han acusado de ser "únicamente retórico" y "elocuente pero vacío", con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas críticas expresan una inquietud legítima. Pero la política es también un asunto de lenguaje fuerte, evocador, "poético" (retomando este epíteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesión, porque la política es un arte retórico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oían. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.
De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los demás recientes candidatos demócratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicación, sin el cual el hombre o la mujer políticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabiduría popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesía, una nación se gobierna con el modo prosa. Pero en esta época de campaña electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los más grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.
Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaña para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado más de una vez para que tomara claramente posición sobre la abolición de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual había elegido hacer su campaña era la del nacionalismo; él se describía a sí mismo como salvador de la Unión y no como protector de los negros; profesaba aversión por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinión personal que no se traduciría en medidas significativas en caso de ser elegido.
Este ejercicio de equívoco electoral se cuenta entre los más notables de los anales de la política. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderían porque era la única estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.
Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene más oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados políticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demócrata. En todo caso, más a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto próximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois será tal vez clasificado por los historiadores como el demócrata más inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. ¿Elegirá hacer campaña como un claro progresista? ¿Le permitirán sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?
"Sí, podemos"
"Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estábamos listos, o que no había que intentar hacer algo, o que no podíamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espíritu de un pueblo.
Sí, podemos.
Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un país.
Sí, podemos.
Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la más tenebrosa de las noches.
Sí, podemos.
Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.
Sí, podemos.
Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaña y nos mostró el camino hacia la Tierra prometida.
Sí, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. Sí, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. Sí, podemos curar a esta nación. Sí, podemos reparar este mundo.
Sí, podemos".
Discurso de campaña en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008
Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia política se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qué primaria podrán participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como "demócrata", o como "republicano", no podrá participar en otra primaria que la de "su" partido. En la elección general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demográficos y a la participación electoral, véase el "United States Election Project", en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histórico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas económicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayoría de estadounidenses apoyaba la política del presidente George W. Bush, Obama participó en una manifestación anti-bélica y pronunció un discurso importante.
John Gerring es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston
John Gerring y Joshya Yesnowitz
Le Monde Diplomatique
(artículo aparecido en www.rebelion.org)
El senador por Illinois aceptó ante las más de 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco Field de Denver (Colorado) y cerca de 40.000.000 millones de espectadores por televisión, ser el candidato del Partido Demócrata a la Casa Blanca.
Va siendo hora de conocer, más allá del halo mediático, quién es realmente Barack Obama. El análisis de sus discursos revela una personalidad que seduce sobre todo por su retórica universalista y que la sitúa a la izquierda del Partido Demócrata. Sin embargo, en medio de la crisis económica que golpea a Estados Unidos, el senador por Illinois no ha propuesto hasta ahora nada para reducir el abismo que se ensancha entre ricos y pobres.
La candidatura de Barack Obama tiene tanto las características de un movimiento político como de una campaña electoral clásica, tal como lo muestran las multitudes electrizadas que se apretujan en sus mitines, las decenas de voluntarios que lo asisten y más de un millón de pequeños donantes. Este movimiento movilizó a muchos nuevos votantes hacia el proceso democrático, en particular a jóvenes e "independientes" (1). Como consecuencia de semejante entusiasmo y de la cerrada lucha por llegar a la candidatura del partido, la participación en las primarias y en los caucus (comités electorales) demócratas ha alcanzado un récord histórico en todo el país (2).
Y, sin embargo, las opiniones divergen sobre lo que representa la candidatura de Obama. Para sus partidarios, encarna en la política estadounidense, una fuerza fundamentalmente nueva que se eleva por encima del espíritu de partido y les ordena a los estadounidenses dar la espalda al callejón sin salida de la política de puertas cerradas de Washington. Para sus oponentes dentro del Partido Demócrata, que han apoyado la candidatura de su rival, la senadora por Nueva York Hillary Clinton, Obama no es más que grandilocuencia. Para colmo, es demasiado joven y le falta experiencia. En cuanto a los republicanos, juzgan que Obama es seductor, pero no ofrece ninguna sorpresa; sería un progresista de la vieja escuela, preocupado ante todo por redistribuir los ingresos a través de los impuestos, nada distinto de los que lo precedieron.
Cada uno de estos puntos de vista tiene una parte de verdad. La novedad del hombre, su frescura y su recorrido personal han brindado a los comentaristas mucha tela para cortar. Nacido de un padre originario de Kenia y de una madre proveniente de Kansas, Obama creció en Hawai, donde sus padres se conocieron, y en Indonesia, en donde residió su madre para proseguir las investigaciones que realizaba para su doctorado en antropología (y donde volvió a casarse, dándole un padrastro indonesio). Obama realizó sus estudios superiores en California (Occidental College) y en Nueva York (Columbia University), y luego trabajó como asistente social en los barrios del sur de Chicago antes de obtener su diploma de derecho en Massachussets (Harvard). Así, Obama aparece como un palimpsesto sobre el cual el mundo ha superpuesto numerosos temas.
Es un mensajero, pero no un arquitecto del Partido Demócrata moderno. Novedades aparte, su candidatura retoma toda una serie de temas demócratas convertidos en tradicionales. Desde el final del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, el Partido Demócrata se definió por su oposición a la concentración del poder y la riqueza en la sociedad estadounidense. Los candidatos demócratas a la presidencia -entre los cuales podemos mencionar a William Jennings Bryan (candidato en 1896, 1900 y 1908), Woodrow Wilson (1912, 1916), Franklin Roosevelt (1932 a 1944) y Harry Truman (1948)- hicieron campaña a favor del "pueblo" y contra los "intereses". Su visión plebiscitaria del poder político esperaba que la "gente común" se gobernara directamente (o lo más directamente posible) y consideraba a los grupos de intereses como corruptos y codiciosos. Esos candidatos eran fulminantes contra la concentración del poder por los capitalistas, encarnados en los trusts o las grandes empresas. Oponiéndose a los privilegios de las elites, los demócratas pretendían ser los campeones del hombre corriente, al que se suponía blanco y de origen europeo. Era el auge de la era populista (3).
Después de la Segunda Guerra Mundial se atenuó el populismo demócrata, como lo manifestaron las campañas de Adlai Stevenson (1952, 1956), y luego las de John Kennedy (1960), Lyndon Johnson (1964) y Hubert Humphrey (1968). El antagonismo entre las clases sociales pasó a un segundo plano. Por cierto, los demócratas de la posguerra defendieron las reformas sociales de la época del desmantelamiento de los carteles ("Progressive era") y las del New Deal (4) después, y con frecuencia trataron de ampliar su campo de aplicación (especialmente en materia de jubilaciones). Sin embargo, desaparecieron de su discurso público todas las referencias a la "lucha de clases"; las sustituyeron por un llamamiento a la unión universal entre el conjunto de razas, creencias y clases.
En esos tiempos de Guerra Fría, esa estrategia retórica tenía especialmente el objetivo de alejarse de cualquier asociación con el comunismo, sinónimo de antiestadounidense, y del movimiento sindical, cada vez menos popular porque era percibido como corrupto. Los demócratas de la posguerra le exigieron cada vez menos al Estado que regulara el sector privado y ya no se encarnizaban con las grandes empresas. Esta nueva ideología universalista y aglutinadora expresaba el objetivo político, fundamentalmente nuevo, del Partido Demócrata. A partir de 1948 y con la adopción de las primeras medidas que garantizaban los derechos cívicos, el partido apoyó una intervención pública a favor de los derechos de las mujeres y de las "minorías". Inicialmente, los afroestadounidenses constituían la única minoría considerada como tal. Una vez establecido el precedente de los derechos cívicos otorgados a los negros, el partido abrazó la causa de las mujeres, los hispanos, los homosexuales, y de una multitud de grupos diversos definidos según criterios étnicos o intereses particulares. La filosofía de los derechos no terminaba nunca de ampliarse. Así, durante el curso del siglo XX, el partido pasó de una ideología de "gobierno de la mayoría" a otra que insistía más en los "derechos de las minorías".
En esta marcha hacia la unidad fraternal, tanto masculina como femenina, quedaba un paso por franquear. Hasta entonces, los abanderados del partido para ocupar la presidencia habían sido exclusivamente blancos y de sexo masculino. Se alentaba a las mujeres y a las minorías a votar por los demócratas, pero no se les confiaba la tarea suprema (aunque varios de sus representantes hayan tratado de conseguirlo, entre los cuales puede mencionarse a Jesse Jackson en 1984 y a Patricia Schroeder en 1988). Después de haber sostenido durante medio siglo un discurso a favor de la inclusión, el partido se encuentra hoy a punto de pasar a la acción. Cualquiera que sea el candidato designado en la Convención demócrata de Denver, a finales de agosto -Obama o Clinton-, significará, por su recorrido profesional y por su vida, un paso adelante del moderno Partido Demócrata. Su único rival serio, blanco y dotado de un cromosoma Y (masculino), era John Edwards, que abandonó después de la primera serie de primarias. Pero éste había centrado su campaña en temas que insistían en las disparidades sociales y en la desigualdad de los ingresos.
Los dos candidatos que han seguido en liza hasta el 3 de junio no han defendido el tema universalista con la misma energía. Mientras que la señora Clinton -copresidenta de hecho durante la Administración de su marido William Clinton (1993-2001)- se presenta como una experta en materia de gobierno y lucha por un servicio médico universal, Obama encarna de maravilla la nueva ideología demócrata. En esta era post-industrial, el favor del partido no lo ha conquistado únicamente con la edificante historia de su vida, sino también con su vuelo lírico. Presentado por primera vez ante un público nacional en julio de 2004, cuando pronunció un discurso en la convención demócrata, el que en ese momento era candidato a senador por el estado de Illinois conquistó a los delegados (y a los medios de comunicación) instando, lejos de toda ideología precisa, a creer en la comunidad y en la ciudadanía. Su discurso se hizo célebre:
"No hay una América progresista y una América conservadora, hay los Estados Unidos de América. No hay una América negra y una América blanca, una América latina y una América asiática, hay los Estados Unidos de América. (...) Nosotros veneramos a un Dios todopoderoso en los estados azules (de mayoría demócrata), y no nos gusta que los agentes federales husmeen en nuestras bibliotecas en los estados rojos (de mayoría republicana). Nosotros preparamos los campeonatos de baloncesto en los estados azules y tenemos amigos gays en los estados rojos. Hay patriotas que se han opuesto a la guerra de Irak y patriotas que la han apoyado. Somos un único pueblo, todos hemos prestado juramento de fidelidad a la bandera, todos defendemos a los Estados Unidos de América".
En sus mítines -que algunos observadores han comparado con sermones religiosos- Obama señala sistemáticamente a sus partidarios que todos los estadounidenses, independientemente de su raza, color y sexo, pueden conocer la prosperidad. Su propio nombre, nos explica, resume las ventajas de Estados Unidos: "(Mis padres me) dieron un nombre africano, Barack, que quiere decir "bendito", pensando que en una América tolerante, el nombre que uno lleva no es un obstáculo para el éxito. Pensaron que yo iría a las mejores escuelas del país, aunque ellos no fueran ricos, porque en una América generosa no hay necesidad de ser rico para realizar el potencial que se tiene".
El senador por Illinois presenta su candidatura como post-partidaria y post-racial, dirigida a reunir a todo el mundo en un consenso a favor del "cambio". Aunque vaga, la idea llega. Permite que los partidarios del candidato se creen una imagen de Obama independientemente del programa que propone. Eso no significa que el pretendiente demócrata evite comprometerse -lo ha demostrado a propósito de Irak (5)-, pero sus simpatizantes dejan a veces de lado sus tomas de posición, porque prefieren la representación de conjunto que comunica su candidato.
En su mensaje, la convergencia entre la forma y el contenido nunca es tan manifiesta como en el eslogan "Sí, podemos" (Yes, we can), que encarna los temas universalistas de la inclusión y de la tolerancia, en un estilo de pregunta y respuesta evocador de la tradición participativa de la iglesia afro-americana (véase el recuadro). En resumen, el candidato representa la apoteosis del universalismo demócrata que el partido afirma desde hace medio siglo.
Durante la campaña ha sufrido repetidos ataques: William Clinton primero y el senador republicano John McCain después, lo han acusado de ser "únicamente retórico" y "elocuente pero vacío", con falta de sustancia y de peso. Se le reprocha un conocimiento sumario del funcionamiento del aparato del Estado y la ausencia de un programa claro. Estas críticas expresan una inquietud legítima. Pero la política es también un asunto de lenguaje fuerte, evocador, "poético" (retomando este epíteto que pretende ser descalificante cuando se aplica a Obama). Las palabras, y la capacidad para pronunciarlas, representan el arte de la profesión, porque la política es un arte retórico. Los estadounidenses escuchaban a Ronald Reagan, y les gustaba lo que oían. No puede decirse lo mismo del actual presidente o de su padre.
De la misma manera, Hillary Clinton se distingue de casi todos los demás recientes candidatos demócratas a la presidencia (incluyendo a su esposo) por su dominio del arte de la comunicación, sin el cual el hombre o la mujer políticos no pueden llevar a cabo muchas cosas. La sabiduría popular (que Hillary Clinton siempre menciona) supone que aunque se logra movilizar a un electorado con el modo poesía, una nación se gobierna con el modo prosa. Pero en esta época de campaña electoral permanente, siempre es importante dominar ambos registros. No tiene nada de accidental que los dirigentes estadounidenses considerados como los más grandes sean aquellos a los que se recuerda por sus palabras.
Hace ya un siglo y medio, los adversarios de Abraham Lincoln lo acusaron de disimular sus verdaderas intenciones tras una bruma de palabras que sonaban bien, pero que eran sustancialmente ambiguas. Durante su campaña para la presidencia en 1860, Lincoln fue presionado más de una vez para que tomara claramente posición sobre la abolición de la esclavitud; pero la bandera bajo la cual había elegido hacer su campaña era la del nacionalismo; él se describía a sí mismo como salvador de la Unión y no como protector de los negros; profesaba aversión por la esclavitud, pero precisaba que se trataba de una opinión personal que no se traduciría en medidas significativas en caso de ser elegido.
Este ejercicio de equívoco electoral se cuenta entre los más notables de los anales de la política. Sin embargo, los estadounidenses de hoy, negros y blancos, probablemente lo defenderían porque era la única estrategia capaz de llevar a Lincoln a la candidatura republicana y, con un poco de suerte, a la presidencia.
Si los electores eligen a Obama en noviembre, su presunto progresismo tiene más oportunidades de estar sujeto a controversia que su raza. Sus votantes anteriores (primero para la Asamblea de Illinois y luego para el Senado de Estados Unidos), al igual que sus aliados políticos, lo ubican a la izquierda del Partido Demócrata. En todo caso, más a la izquierda que todos los candidatos nominados por este partido desde hace mucho tiempo. En este sentido, la modernidad de Obama no tiene nada que ver con la de Bill Clinton cuando fue elegido en 1992, con un programa de centro derecha. Si en agosto próximo, en Denver, consigue ser el candidato de su partido, el senador de Illinois será tal vez clasificado por los historiadores como el demócrata más inclinado a la izquierda desde George McGovern en 1972. ¿Elegirá hacer campaña como un claro progresista? ¿Le permitirán sus adversarios presentarse como si estuviera por encima de la pelea partidaria?
"Sí, podemos"
"Cuando hemos superado pruebas aparentemente insuperables; cuando nos han dicho que no estábamos listos, o que no había que intentar hacer algo, o que no podíamos, generaciones de estadounidenses respondieron con un simple credo que resume el espíritu de un pueblo.
Sí, podemos.
Este credo estaba inscrito en los documentos fundadores que declararon el destino de un país.
Sí, podemos.
Fue murmurado por los esclavos y los abolicionistas, abriendo un camino de luz hacia la libertad en la más tenebrosa de las noches.
Sí, podemos.
Fue cantado por los inmigrantes que dejaban lejanas costas y por los pioneros que avanzaban hacia el Oeste a pesar de una naturaleza despiadada.
Sí, podemos.
Fue el grito de los obreros que se sindicalizaban; de las mujeres que luchaban por el derecho a votar; de un presidente que hizo de la Luna nuestra nueva frontera; y de un rey que nos condujo a la cima de la montaña y nos mostró el camino hacia la Tierra prometida.
Sí, nosotros podemos lograr la justicia y la igualdad. Sí, podemos conseguir las oportunidades y la prosperidad. Sí, podemos curar a esta nación. Sí, podemos reparar este mundo.
Sí, podemos".
Discurso de campaña en el estado de New Hampshire, 10 de enero de 2008
Notas:
(1) Es decir, ciudadanos que eligen no estar afiliados a ninguno de los dos grandes partidos en el momento en que se inscriben en las listas electorales. La pregunta sobre su preferencia política se les plantea en ese momento, con el fin de determinar en qué primaria podrán participar. Porque en muchos Estados, un elector inscrito como "demócrata", o como "republicano", no podrá participar en otra primaria que la de "su" partido. En la elección general, naturalmente cada elector tiene la libertad de votar por el candidato del partido contrario.
(2) Para datos relativos a los grupos demográficos y a la participación electoral, véase el "United States Election Project", en http://elections.gmu.edu
(3) Este esbozo histórico se inspira en la obra de John Gerring, Party Ideologies in America, 1828-1996 , Cambridge University Press, Cambridge, 1998.
(4) Medidas económicas y sociales tomadas en Estados Unidos entre 1933 y 1939, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt.
(5) El 2 de octubre de 2002, mientras una mayoría de estadounidenses apoyaba la política del presidente George W. Bush, Obama participó en una manifestación anti-bélica y pronunció un discurso importante.
John Gerring es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Boston (Massachusetts, Estados Unidos) y autor de Party Ideologies in America, 1828-1996 (Cambridge University Press, Cambridge 1998). Yoshua Yesnowitz hace su doctorado en la Universidad de Boston
martes, 4 de noviembre de 2008
"La crisis financiera marca el fin de un modelo cultural cuya doctrina es el fundamentalismo del libre mercado"
"La crisis financiera marca el fin de un modelo cultural cuya doctrina es el fundamentalismo del libre mercado"
Agencia Reforma
La crisis financiera actual representa también la crisis de un modelo cultural que tiene como principal doctrina al fundamentalismo del libre mercado, aseguró en entrevista Noam Chomsky (Philadelphia, 1928), calificado como el intelectual más influyente del planeta por las revistas Foreign Policy y Prospect Magazine en 2005.
"Donde la liberación financiera ha tenido lugar, a menudo resulta ser desastrosa, un hecho que debe ser suficientemente familiar en América Latina", dijo el lingüista y profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
"Este modelo intelectual ha sufrido un duro golpe. Ha sido modificado radicalmente por la intervención del Estado, el mismo tipo de intervención que ha sido prohibida para los países pobres. El modelo será objeto de nuevas modificaciones de acuerdo a los intereses de los centros de poder económico que en gran medida controlan la política estatal".
Estados Unidos (EU) ha destinado 700 mil millones de dólares para salvar a los bancos, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo que cometió un error al confiar en el libre mercado, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz comparó la caída del sistema financiero con la caída del Muro de Berlín, a diario pierden las bolsas de valores y se dice que lo peor está por llegar.
-¿Cuál es la magnitud de la actual crisis económica?
Nadie sabe qué tan grave será. Y no es una sola crisis: hay varias. Una es la crisis financiera que se encuentra en las primeras páginas. Otra es la recesión en la economía real, es decir, la economía productiva. Una tercera, en EU, es la inminente crisis del ineficiente y costoso sistema privado de atención a la salud, que socavará el presupuesto federal a menos que se aborde en serio. Estos interactúan de manera compleja.
No veo ninguna utilidad en compararla con el Muro de Berlín. Ese fue un paso crucial para la caída de la URSS. No hay indicios de que las instituciones del Estado capitalista estén enfrentando un destino similar, excepto sectores como los bancos de inversión y algunas otras en el sector financiero, y por muy diferentes razones, sectores industriales como el automotriz en EU.
-¿Cuáles son las lecciones de esta crisis?
La más inmediata es que el fundamentalismo de mercado fue un desastre, lo cual no debería sorprender a los latinoamericanos o a otros sometidos a esta disciplina. Más específicamente, la liberalización financiera conduce al desastre. También, que la liberalización es un serio golpe c ontra la democracia. Otra lección subraya la sensible observación del principal filósofo social estadounidense del siglo 20, John Dewey: la política es "la sombra que las grandes empresas proyectan sobre la sociedad".
-¿Será el ocaso del poder de los Estados Unidos y el inicio de la hegemonía de China o la India?
Es muy poco probable, a pesar de que la crisis puede llevar adelante el proceso de diversificación de la economía mundial. Los EU tienen enormes ventajas, aparte de su abrumador poderío militar. Europa tiene una economía de escala comparable, pero es heterogénea, y ha sido renuente a dar un paso adelante en los asuntos mundiales, prefiere permanecer bajo la sombra de EU. China y la India han estado creciendo, al igual que otros países de Asia que desafían la ortodoxia neoliberal, pero tienen enormes problemas internos. Un indicador está dado por el Índice de Desarrollo Humano de la ONU: China ocupa el lugar 81; India, el 128 (apenas por encima de Laos y Camboya). Y eso es sólo la superficie.
-¿Es la crisis de las finanzas o la crisis de un modelo cultural?
Es la crisis de un "modelo cultural" si por esto nos referimos a un sistema doctrinal: el fundamentalismo del libre mercado. Pero, a pesar de las pretensiones, esa doctrina nunca fue aceptada por los mismos centros de poder occidentales, pese a que fueron felices en predicarlo a los demás. Esto es un patrón histórico que se remonta por siglos, y es un importante factor en la creación del Tercer Mundo en las regiones colonizadas.
Autor de "Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EU", Chomsky menciona que Ronald Reagan, quien es reconocido como el "sumo sacerdote de los libres mercados", incrementó el tamaño del gobierno, rescató el Continental Illinois Bank y fundó el consorcio Sematech para salvar a la industria de semiconductores estadounidense, entre otras acciones.
La crisis económica también ha evidenciado el "desmantelamiento" que sufre la democracia a causa del sistema del libre mercado, consideró Chomsky, quien se ubicó en la onceava posición de la lista de junio pasado sobre los intelectuales más influyentes del mundo. En la lista elaborada por Foreign Policy, editada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, los primeros 10 fueron musulmanes. "En una democracia, las organizaciones populares, sindicatos, partidos políticos y otros, podrían estar formulando soluciones y presionando a los representantes políticos para ponerlas en práctica y no hay ninguna señal de eso", sostuvo.
Es sorprendente, agregó el icono de la izquierda internacional, que los principales medios de comunicación estadounidenses insistan en invertir recursos públicos para salvar a los bancos, sin ningún tipo de control público, mientras que condenan el rescate de la industria automotriz.
Los empleados de la industria del auto ganan 56 mil 650 dólares al año, casi lo que gana en un día Robert Rubin, actual presidente del Comité Ejecutivo de Citigroup, y uno de los responsables del actual desastre económico, en su calidad de ex Secretario del Tesoro de Bill Clinton, apuntó.
-¿Qué puede esperar el mundo y Estados Unidos si Barak Obama gana las elecciones?
Las bases de Obama parecen ser las de un demócrata centralista, tal vez no como Clinton. Un análisis más detallado tendría que considerar caso por caso.
-¿Qué representa el que un afroamericano pueda llegar a ser presidente de EU?
Es bastante significativo, como el hecho de que en las elecciones del partido Demócrata los candidatos fueron una mujer y un negro. Hace 40 años habría sido prácticamente inconcebible. Este es uno de los muchos indicios de la militancia popular de la década de 1960 y sus secuelas.
-¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis económica en el ámbito cultural?
Eso es impredecible. Las crisis económicas a menudo se han visto acompañadas por la aparición del gran arte.
Agencia Reforma
La crisis financiera actual representa también la crisis de un modelo cultural que tiene como principal doctrina al fundamentalismo del libre mercado, aseguró en entrevista Noam Chomsky (Philadelphia, 1928), calificado como el intelectual más influyente del planeta por las revistas Foreign Policy y Prospect Magazine en 2005.
"Donde la liberación financiera ha tenido lugar, a menudo resulta ser desastrosa, un hecho que debe ser suficientemente familiar en América Latina", dijo el lingüista y profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
"Este modelo intelectual ha sufrido un duro golpe. Ha sido modificado radicalmente por la intervención del Estado, el mismo tipo de intervención que ha sido prohibida para los países pobres. El modelo será objeto de nuevas modificaciones de acuerdo a los intereses de los centros de poder económico que en gran medida controlan la política estatal".
Estados Unidos (EU) ha destinado 700 mil millones de dólares para salvar a los bancos, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo que cometió un error al confiar en el libre mercado, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz comparó la caída del sistema financiero con la caída del Muro de Berlín, a diario pierden las bolsas de valores y se dice que lo peor está por llegar.
-¿Cuál es la magnitud de la actual crisis económica?
Nadie sabe qué tan grave será. Y no es una sola crisis: hay varias. Una es la crisis financiera que se encuentra en las primeras páginas. Otra es la recesión en la economía real, es decir, la economía productiva. Una tercera, en EU, es la inminente crisis del ineficiente y costoso sistema privado de atención a la salud, que socavará el presupuesto federal a menos que se aborde en serio. Estos interactúan de manera compleja.
No veo ninguna utilidad en compararla con el Muro de Berlín. Ese fue un paso crucial para la caída de la URSS. No hay indicios de que las instituciones del Estado capitalista estén enfrentando un destino similar, excepto sectores como los bancos de inversión y algunas otras en el sector financiero, y por muy diferentes razones, sectores industriales como el automotriz en EU.
-¿Cuáles son las lecciones de esta crisis?
La más inmediata es que el fundamentalismo de mercado fue un desastre, lo cual no debería sorprender a los latinoamericanos o a otros sometidos a esta disciplina. Más específicamente, la liberalización financiera conduce al desastre. También, que la liberalización es un serio golpe c ontra la democracia. Otra lección subraya la sensible observación del principal filósofo social estadounidense del siglo 20, John Dewey: la política es "la sombra que las grandes empresas proyectan sobre la sociedad".
-¿Será el ocaso del poder de los Estados Unidos y el inicio de la hegemonía de China o la India?
Es muy poco probable, a pesar de que la crisis puede llevar adelante el proceso de diversificación de la economía mundial. Los EU tienen enormes ventajas, aparte de su abrumador poderío militar. Europa tiene una economía de escala comparable, pero es heterogénea, y ha sido renuente a dar un paso adelante en los asuntos mundiales, prefiere permanecer bajo la sombra de EU. China y la India han estado creciendo, al igual que otros países de Asia que desafían la ortodoxia neoliberal, pero tienen enormes problemas internos. Un indicador está dado por el Índice de Desarrollo Humano de la ONU: China ocupa el lugar 81; India, el 128 (apenas por encima de Laos y Camboya). Y eso es sólo la superficie.
-¿Es la crisis de las finanzas o la crisis de un modelo cultural?
Es la crisis de un "modelo cultural" si por esto nos referimos a un sistema doctrinal: el fundamentalismo del libre mercado. Pero, a pesar de las pretensiones, esa doctrina nunca fue aceptada por los mismos centros de poder occidentales, pese a que fueron felices en predicarlo a los demás. Esto es un patrón histórico que se remonta por siglos, y es un importante factor en la creación del Tercer Mundo en las regiones colonizadas.
Autor de "Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EU", Chomsky menciona que Ronald Reagan, quien es reconocido como el "sumo sacerdote de los libres mercados", incrementó el tamaño del gobierno, rescató el Continental Illinois Bank y fundó el consorcio Sematech para salvar a la industria de semiconductores estadounidense, entre otras acciones.
La crisis económica también ha evidenciado el "desmantelamiento" que sufre la democracia a causa del sistema del libre mercado, consideró Chomsky, quien se ubicó en la onceava posición de la lista de junio pasado sobre los intelectuales más influyentes del mundo. En la lista elaborada por Foreign Policy, editada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, los primeros 10 fueron musulmanes. "En una democracia, las organizaciones populares, sindicatos, partidos políticos y otros, podrían estar formulando soluciones y presionando a los representantes políticos para ponerlas en práctica y no hay ninguna señal de eso", sostuvo.
Es sorprendente, agregó el icono de la izquierda internacional, que los principales medios de comunicación estadounidenses insistan en invertir recursos públicos para salvar a los bancos, sin ningún tipo de control público, mientras que condenan el rescate de la industria automotriz.
Los empleados de la industria del auto ganan 56 mil 650 dólares al año, casi lo que gana en un día Robert Rubin, actual presidente del Comité Ejecutivo de Citigroup, y uno de los responsables del actual desastre económico, en su calidad de ex Secretario del Tesoro de Bill Clinton, apuntó.
-¿Qué puede esperar el mundo y Estados Unidos si Barak Obama gana las elecciones?
Las bases de Obama parecen ser las de un demócrata centralista, tal vez no como Clinton. Un análisis más detallado tendría que considerar caso por caso.
-¿Qué representa el que un afroamericano pueda llegar a ser presidente de EU?
Es bastante significativo, como el hecho de que en las elecciones del partido Demócrata los candidatos fueron una mujer y un negro. Hace 40 años habría sido prácticamente inconcebible. Este es uno de los muchos indicios de la militancia popular de la década de 1960 y sus secuelas.
-¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis económica en el ámbito cultural?
Eso es impredecible. Las crisis económicas a menudo se han visto acompañadas por la aparición del gran arte.
lunes, 3 de noviembre de 2008
En la provincia de Buenos Aires: la falta de políticas de Estado y sus consecuencias
En la provincia de Buenos Aires: la falta de políticas de Estado y sus consecuencias
No estudian ni trabajan 400.000 chicos
Tienen entre 14 y 20 años; calculan que, además, hay un millón de jóvenes socialmente vulnerables; críticas al gobierno
Por Sebastián Lalaurette y Pablo Morosi
De la Corresponsalía La Plata
LA PLATA.- La polémica por la iniciativa del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, de impulsar la reducción de la edad mínima de imputabilidad penal dejó al descubierto las falencias del sistema judicial y de asistencia juvenil.
Algunos datos provistos por fuentes oficiales demuestran el contraste entre la dimensión social del problema de la minoridad -tanto en lo penal como en lo asistencial- y la red de contención disponible para afrontarlo.
En la provincia, según una estimación del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, hay un millón de chicos en situación de vulnerabilidad y riesgo social debido a efectos de la exclusión y de la marginalidad. Unos 400.000 jóvenes, de entre 14 y 20 años, no estudian ni tienen trabajo.
El esquema de abordaje se basa en el sistema de promoción y protección integral de los derechos del niño (ley 13.298), que incorpora el subsistema de responsabilidad penal juvenil, sancionado hace casi dos años y que entró en vigor, sólo en forma parcial y progresiva, en julio pasado.
El modelo provee una legislación específica para procesar y sancionar a los menores en conflicto con la ley penal. Por otro, descentraliza las acciones asistenciales hacia las comunas al despejar el trabajo de los jueces de menores que, a partir de esta ley, sólo se ocupan del aspecto criminal.
El fuero penal juvenil funciona en menos de la mitad de los 134 distritos de la provincia. Así y todo, en varios de los 61 distritos que lo instrumentaron, que se corresponden con ocho de los 18 departamentos judiciales -Necochea, Azul, La Plata, Quilmes, San Martín, Mercedes, San Nicolás y Pergamino-, no se ha logrado una aplicación completa y efectiva. Según el cronograma oficial, el sistema debería estar funcionando totalmente en diciembre próximo.
Pero el principal inconveniente, además de la falta de recursos, radica en la ausencia de una política integral para la minoridad y en la ineficacia de los circuitos de tratamiento, algo que las propias autoridades del gobierno provincial reconocen.
La procuradora general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, María del Carmen Falbo, trazó un panorama crítico: apuntó la necesidad de una mayor capacitación policial para abordar el tema, la urgencia para buscar "lugares adecuados con tratamientos adecuados" y habló de la estéril función resocializadora de los centros de detención, de donde, dijo, los chicos "salen peor de lo que entran. Si hay cosas que no aprendieron bien, allí las aprenden peor. No hay capacitación para quienes los tienen que educar", dijo.
"Cuidar la infancia"
Según el titular del Instituto de Derechos del Niño de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Plata, Ernesto Domenech, "es inadmisible que en el gobierno se diga que no se cuenta con el circuito de instituciones. El Estado debe tener una estrategia de gestión y aplicar los recursos suficientes para hacer funcionar el sistema y lograr, efectivamente, cuidar la infancia".
La directora ejecutiva del Comité Argentino por los Derechos del Niño, Nora Schulman, dijo que si se baja la edad de imputabilidad "reventarán los institutos y cárceles de chicos. No son lugares de contención o donde se aprende algo, sino que [los jóvenes] salen peor de lo que entraron. La falta de inserción escolar y el descuido de la salud y de la alimentación son antecedentes para haber llegado a esto, y es de una gravedad extrema".
Hace una semana, un grupo de jueces de menores de San Isidro alertó sobre la falta de recursos "adecuados y suficientes" por parte del gobierno provincial para ejecutar las medidas judiciales que ordenan como parte de los procesos penales juveniles.
Los magistrados Patricia Klentak, Fernando Ribeiro Cardadeiro, Graciela Vega, Flavia Valgiusti, Silvia Chomiez y Mirta Ravera Godoy sostuvieron, en una presentación ante la Suprema Corte de Justicia provincial, que el Poder Ejecutivo bonaerense, "cuenta con escasos recursos humanos de sus equipos de profesionales, con lo cual no se logra socializar o integrar al niño en forma constructiva". Además, aseguraron que la internación es imposible, porque no existen "vacantes suficientes" y se adoptan decisiones de traslados, internaciones o externaciones sin la debida autorización de los jueces.
"No economizar derechos"
Pero el problema no se restringe a San Isidro. En diálogo con LA NACION, el juez de Garantías del Menor Marcelo Giacoia, del departamento judicial Mercedes, dijo que "en los servicios locales escasea el personal y hay una serie de conflictos".
El juez de menores de San Martín, Rómulo Peñoñori, también se quejó: "No podemos economizar los derechos de los niños y reducirlos a su mínima expresión. El diseño más maravilloso no sirve si no podemos sostenerlo en la realidad, y esto es lo que parece estar ocurriendo". Peñoñori calificó las políticas del Estado como esquizofrénicas y consideró que en institutos sin los recursos suficientes los chicos salen "más resentidos".
La propia Corte bonaerense, que analiza la denuncia presentada por los jueces de San Isidro, ya había alertado sobre las anomalías surgidas de la falta de recursos para el área. En un dictamen conocido hace una semana había intimado al Poder Ejecutivo a que proporcione "en lo inmediato" los recursos necesarios que permitan el funcionamiento del fuero de menores provincial. También dispuso que el gobierno deberá presentar un informe sobre lo actuado antes de los 60 días.
La orden tuvo como origen el planteo hecho por el Tribunal Nº 1 de Trenque Lauquen. La sentencia, con la rúbrica de Héctor Negri, Eduardo de Lazzari, Luis Genoud y Eduardo Pettigiani, ordena garantizar la defensa de los derechos "conculcados por su omisión" y asegurar el normal ejercicio de la función jurisdiccional.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, de quien depende el área de Niñez y Adolescencia, admitió que las limitaciones presupuestarias repercuten en el funcionamiento del sistema, pero se mostró "convencido de que los fondos van a aparecer". Los números oficiales son claros: sólo uno de cada diez pesos que maneja la cartera de Arroyo se destina a minoridad. Este año se calculó gastar 191 millones.
"Nos faltan aún muchos recursos; nos falta celeridad para ponerlos en marcha. Nos faltan designaciones, dispositivos concretos para trabajar no sólo medidas privativas de la libertad sino también medidas alternativas", dijo la subsecretaria de Niñez y Adolescencia de la provincia, Martha Arriola.
No estudian ni trabajan 400.000 chicos
Tienen entre 14 y 20 años; calculan que, además, hay un millón de jóvenes socialmente vulnerables; críticas al gobierno
Por Sebastián Lalaurette y Pablo Morosi
De la Corresponsalía La Plata
LA PLATA.- La polémica por la iniciativa del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, de impulsar la reducción de la edad mínima de imputabilidad penal dejó al descubierto las falencias del sistema judicial y de asistencia juvenil.
Algunos datos provistos por fuentes oficiales demuestran el contraste entre la dimensión social del problema de la minoridad -tanto en lo penal como en lo asistencial- y la red de contención disponible para afrontarlo.
En la provincia, según una estimación del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, hay un millón de chicos en situación de vulnerabilidad y riesgo social debido a efectos de la exclusión y de la marginalidad. Unos 400.000 jóvenes, de entre 14 y 20 años, no estudian ni tienen trabajo.
El esquema de abordaje se basa en el sistema de promoción y protección integral de los derechos del niño (ley 13.298), que incorpora el subsistema de responsabilidad penal juvenil, sancionado hace casi dos años y que entró en vigor, sólo en forma parcial y progresiva, en julio pasado.
El modelo provee una legislación específica para procesar y sancionar a los menores en conflicto con la ley penal. Por otro, descentraliza las acciones asistenciales hacia las comunas al despejar el trabajo de los jueces de menores que, a partir de esta ley, sólo se ocupan del aspecto criminal.
El fuero penal juvenil funciona en menos de la mitad de los 134 distritos de la provincia. Así y todo, en varios de los 61 distritos que lo instrumentaron, que se corresponden con ocho de los 18 departamentos judiciales -Necochea, Azul, La Plata, Quilmes, San Martín, Mercedes, San Nicolás y Pergamino-, no se ha logrado una aplicación completa y efectiva. Según el cronograma oficial, el sistema debería estar funcionando totalmente en diciembre próximo.
Pero el principal inconveniente, además de la falta de recursos, radica en la ausencia de una política integral para la minoridad y en la ineficacia de los circuitos de tratamiento, algo que las propias autoridades del gobierno provincial reconocen.
La procuradora general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, María del Carmen Falbo, trazó un panorama crítico: apuntó la necesidad de una mayor capacitación policial para abordar el tema, la urgencia para buscar "lugares adecuados con tratamientos adecuados" y habló de la estéril función resocializadora de los centros de detención, de donde, dijo, los chicos "salen peor de lo que entran. Si hay cosas que no aprendieron bien, allí las aprenden peor. No hay capacitación para quienes los tienen que educar", dijo.
"Cuidar la infancia"
Según el titular del Instituto de Derechos del Niño de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Plata, Ernesto Domenech, "es inadmisible que en el gobierno se diga que no se cuenta con el circuito de instituciones. El Estado debe tener una estrategia de gestión y aplicar los recursos suficientes para hacer funcionar el sistema y lograr, efectivamente, cuidar la infancia".
La directora ejecutiva del Comité Argentino por los Derechos del Niño, Nora Schulman, dijo que si se baja la edad de imputabilidad "reventarán los institutos y cárceles de chicos. No son lugares de contención o donde se aprende algo, sino que [los jóvenes] salen peor de lo que entraron. La falta de inserción escolar y el descuido de la salud y de la alimentación son antecedentes para haber llegado a esto, y es de una gravedad extrema".
Hace una semana, un grupo de jueces de menores de San Isidro alertó sobre la falta de recursos "adecuados y suficientes" por parte del gobierno provincial para ejecutar las medidas judiciales que ordenan como parte de los procesos penales juveniles.
Los magistrados Patricia Klentak, Fernando Ribeiro Cardadeiro, Graciela Vega, Flavia Valgiusti, Silvia Chomiez y Mirta Ravera Godoy sostuvieron, en una presentación ante la Suprema Corte de Justicia provincial, que el Poder Ejecutivo bonaerense, "cuenta con escasos recursos humanos de sus equipos de profesionales, con lo cual no se logra socializar o integrar al niño en forma constructiva". Además, aseguraron que la internación es imposible, porque no existen "vacantes suficientes" y se adoptan decisiones de traslados, internaciones o externaciones sin la debida autorización de los jueces.
"No economizar derechos"
Pero el problema no se restringe a San Isidro. En diálogo con LA NACION, el juez de Garantías del Menor Marcelo Giacoia, del departamento judicial Mercedes, dijo que "en los servicios locales escasea el personal y hay una serie de conflictos".
El juez de menores de San Martín, Rómulo Peñoñori, también se quejó: "No podemos economizar los derechos de los niños y reducirlos a su mínima expresión. El diseño más maravilloso no sirve si no podemos sostenerlo en la realidad, y esto es lo que parece estar ocurriendo". Peñoñori calificó las políticas del Estado como esquizofrénicas y consideró que en institutos sin los recursos suficientes los chicos salen "más resentidos".
La propia Corte bonaerense, que analiza la denuncia presentada por los jueces de San Isidro, ya había alertado sobre las anomalías surgidas de la falta de recursos para el área. En un dictamen conocido hace una semana había intimado al Poder Ejecutivo a que proporcione "en lo inmediato" los recursos necesarios que permitan el funcionamiento del fuero de menores provincial. También dispuso que el gobierno deberá presentar un informe sobre lo actuado antes de los 60 días.
La orden tuvo como origen el planteo hecho por el Tribunal Nº 1 de Trenque Lauquen. La sentencia, con la rúbrica de Héctor Negri, Eduardo de Lazzari, Luis Genoud y Eduardo Pettigiani, ordena garantizar la defensa de los derechos "conculcados por su omisión" y asegurar el normal ejercicio de la función jurisdiccional.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, de quien depende el área de Niñez y Adolescencia, admitió que las limitaciones presupuestarias repercuten en el funcionamiento del sistema, pero se mostró "convencido de que los fondos van a aparecer". Los números oficiales son claros: sólo uno de cada diez pesos que maneja la cartera de Arroyo se destina a minoridad. Este año se calculó gastar 191 millones.
"Nos faltan aún muchos recursos; nos falta celeridad para ponerlos en marcha. Nos faltan designaciones, dispositivos concretos para trabajar no sólo medidas privativas de la libertad sino también medidas alternativas", dijo la subsecretaria de Niñez y Adolescencia de la provincia, Martha Arriola.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Se realiza la 17° edición de la Marcha del Orgullo Gay
Se realiza la 17° edición de la Marcha del Orgullo Gay
Bajo la consigna "Voten nuestras leyes", la edición XVII del tradicional recorrido se realizará entre la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos. Las actividades comenzarán a partir de las 15, cuando se realice ofrezcan souvenirs con leyendas que promueven la diversidad de sexo y género.
Bajo la consigna "Voten nuestras leyes", se desarrollará este sábado en Buenos Aires la XVII Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Trans entre la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos.
Como todos los años, las actividades comenzarán en Plaza de Mayo, donde a partir de las 15 se realizará la Feria del Orgullo, en la que se ofrecerán souvenirs con leyendas que promueven la diversidad de sexo y género, y que será musicalizada por bandas unders porteñas.
La XVII Marcha saldrá a las 18 desde Plaza de Mayo hacia la de los Dos Congresos, donde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) instaló el miércoles la primera Carpa del Orgullo Gay, Lésbico Trans y Bisexual (GLBT), que permanecerá hasta este sábado.
Miembros de la comunidad pronunciarán allí sus reclamos que este año, bajo el lema "Voten nuestras leyes", está dirigido a los legisladores, a quienes reclaman una ley antidiscriminatoria, la derogación de los Códigos de Faltas y la unión civil a nivel nacional, entre otras reinvidicaciones.
También habrá un evento artístico que incluye un espectáculo de Tango Queer, la actuación del músico Leo García y una representación de Evita a cargo de María Belén Correa, la activista travesti fundadora de la Asociación Argentina de Travestis y Transexuale (ATTA).
La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), que agrupa a más de 30 organizaciones de todo el país, convoca a la marcha que el año pasado convocó a casi 25.000 personas, y que cuenta con numerosas adhesiones de distintos legisladores.
El Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) indicó en un comunicado que participará de la Marcha del Orgullo como en los últimos años. El INADI recordó que la consigna "Voten nuestras leyes", es en alusión a los proyectos propuestos por las organizaciones de la sociedad civil que luchan por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans.
Entre esos proyectos, se encuentran el presentado por el INADI que propone "matrimonio para todos y todas, reconocimiento y respeto de la identidad de género y atención sanitaria para la reasignación de sexo de las personas trans".
Bajo la consigna "Voten nuestras leyes", la edición XVII del tradicional recorrido se realizará entre la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos. Las actividades comenzarán a partir de las 15, cuando se realice ofrezcan souvenirs con leyendas que promueven la diversidad de sexo y género.
Bajo la consigna "Voten nuestras leyes", se desarrollará este sábado en Buenos Aires la XVII Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Trans entre la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos.
Como todos los años, las actividades comenzarán en Plaza de Mayo, donde a partir de las 15 se realizará la Feria del Orgullo, en la que se ofrecerán souvenirs con leyendas que promueven la diversidad de sexo y género, y que será musicalizada por bandas unders porteñas.
La XVII Marcha saldrá a las 18 desde Plaza de Mayo hacia la de los Dos Congresos, donde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) instaló el miércoles la primera Carpa del Orgullo Gay, Lésbico Trans y Bisexual (GLBT), que permanecerá hasta este sábado.
Miembros de la comunidad pronunciarán allí sus reclamos que este año, bajo el lema "Voten nuestras leyes", está dirigido a los legisladores, a quienes reclaman una ley antidiscriminatoria, la derogación de los Códigos de Faltas y la unión civil a nivel nacional, entre otras reinvidicaciones.
También habrá un evento artístico que incluye un espectáculo de Tango Queer, la actuación del músico Leo García y una representación de Evita a cargo de María Belén Correa, la activista travesti fundadora de la Asociación Argentina de Travestis y Transexuale (ATTA).
La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), que agrupa a más de 30 organizaciones de todo el país, convoca a la marcha que el año pasado convocó a casi 25.000 personas, y que cuenta con numerosas adhesiones de distintos legisladores.
El Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) indicó en un comunicado que participará de la Marcha del Orgullo como en los últimos años. El INADI recordó que la consigna "Voten nuestras leyes", es en alusión a los proyectos propuestos por las organizaciones de la sociedad civil que luchan por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans.
Entre esos proyectos, se encuentran el presentado por el INADI que propone "matrimonio para todos y todas, reconocimiento y respeto de la identidad de género y atención sanitaria para la reasignación de sexo de las personas trans".
viernes, 31 de octubre de 2008
LA CARA ANTIDEMOCRÁTICA DEL CAPITALISMO, AL DESCUBIERTO
LA CARA ANTIDEMOCRÁTICA DEL CAPITALISMO, AL DESCUBIERTO
Noam Chomsky*
El desarrollo de una campaña presidencial norteamericana simultánea al desenlace de la crisis de los mercados financieros ofrece una de esas ocasiones en que los sistemas político y económico revelan vigorosamente su naturaleza.
Puede que la pasión por la campaña no sea una cosa universalmente compartida, pero casi todo el mundo puede percatarse de la ansiedad desatada por la ejecución hipotecaria de un millón de hogares, así como de la preocupación por los riesgos que corren los puestos de trabajo, los ahorros y la asistencia sanitaria.
Las propuestas iniciales de Bush para lidiar con la crisis apestaban a tal punto a totalitarismo, que no tardaron en ser modificadas. Bajo intensa presión de los lobbies, fueron reformuladas "para claro beneficio de las mayores instituciones del sistema… una forma de deshacerse de los activos sin necesidad de fracasar o casi", según describió el asunto James Rickards, quien negoció en su día, por parte del fondo de cobertura de derivados financieros Long Term Capital Managemen, su rescate federat en 1998, recordándonos ahora, de paso, que estamos pisando vía ya trillada. Los orígenes inmediatos del presente desplome están en el colapso de la burbuja inmobiliaria supervisada por el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien sostuvo la cuitada economía de los años de Bush amalgamando el gasto en consumo fundado en deuda con la toma de préstamos del exterior. Pero las raíces son más profundas. En parte, se hallan en el triunfo de la liberalización financiera de los últimos 30 años, es decir, en las políticas consistentes en liberar a los mercados lo más posible de regulación estatal.
Las medidas tomadas a este respecto, como era predecible, incrementaron la frecuencia y la profundidad de los reveses económicos graves, y ahora estamos ante la amenaza de que se desencadene la peor crisis desde la Gran Depresión.
También resultaba predecible que los reducidos sectores que se hicieron con los enormes beneficios dimanantes de la liberalización llamarían a una intervención masiva del estado, a fin de rescatar a las instituciones financieras colapsadas.
Tal intervencionismo es un rasgo característico del capitalismo de estado, aunque la escala actual es inaudita. Un estudio de los investigadores en economía internacional Winfried Ruigrok y Rob van Tulder encontró hace 15 años que, al menos 20 compañías entre las 100 primeras en el ranquin de la revista Fortune, no habrían sobrevivido si no hubieran sido salvadas por sus respectivos gobiernos, y que muchas, entre las 80 restantes, obtuvieron substanciales ganancias por la vía de pedir a los gobiernos que "socializaran sus pérdidas", como hoy en el rescate financiado por el sufrido contribuyente. Tal intervención pública "ha sido la regla, más que la excepción, en los dos últimos siglos", concluían.
En una sociedad democrática que funcionara, una campaña política tendría que abordar estos asuntos fundamentales, mirar a la raíz de las causas y de los remedios, y proponer los medios a través de los cuales el pueblo que sufre las consecuencias pudiera llegar a ejercer un control efectivo.
El mercado financiero "deprecia el riesgo" y es "sistemáticamente ineficiente", como escribieron hace ya una década los economistas John Eatwell y Lance Taylor, alertando de los peligros gravísimos que entrañaba la liberalización financiera y mostrando los costes en que, por su causa, se había ya incurrido. Además, propusieron soluciones que, huelga decirlo, fueron ignoradas. Un factor de peso es la incapacidad para calcular los costes que recaen sobre quienes no participan en las transacciones. Esas "externalidades" pueden ser enormes. La ignorancia del riesgo sistémico lleva a una aceptación de riesgos mayor de la que se daría en una economía eficiente, y eso incluso adoptando los criterios más estrictos.
La tarea de las instituciones financieras es arriesgarse y, si están bien gestionadas, asegurar que las pérdidas potenciales en que ellas mismas puedan incurrir quedarán cubiertas. El énfasis hay que ponerlo en "ellas mismas". Bajo las normas del capitalismo de estado, no es asunto suyo tomar en cuenta los costes que para otros puedan tener –las "externalidades" de una supervivencia decente— unas prácticas que lleven, como suelen, a crisis financieras.
La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Hace bastante tiempo que se comprendió que era un arma poderosa contra la democracia. El movimiento libre de los capitales crea lo que algunos han llamado un "parlamento virtual" de inversores y prestamistas que controlan de cerca los programas gubernamentales y "votan" contra ellos, si los consideran "irracionales", es decir, si son en beneficio del pueblo, y no del poder privado concentrado.
Los inversores y los prestamistas pueden "votar" con la fuga de capitales, con ataques a las divisas y con otros instrumentos que les sirve en bandeja la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las que el sistema de Bretton Woods, establecido por los EEUU y la Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial, instituyó controles de capitales y reguló el mercado de divisas. (1)
La Gran Depresión y la Guerra pusieron en marcha poderosas corrientes democráticas radicales que iban desde la resistencia antifascista hasta las organizaciones de la clase obrera. Esas presiones hicieron necesario que se toleraran políticas sociales democráticas. El sistema de Bretton Woods fue, en parte, concebido para crear un espacio en el que la acción gubernamental pudiera responder a la voluntad pública ciudadana, es decir, para permitir cierto grado de democracia.
John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró como el logro más importante de Bretton Woods el de haber establecido el derecho de los gobiernos a restringir los movimientos de capitales.
Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un "derecho fundamental", a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos "derechos" garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como "cartas a Santa Claus", "ridículos" o meros "mitos".
En los primeros años, la gente no se hizo mayores problemas con el asunto. Las razones de ello las ha estudiado Barry Eichengreen en su historia, impecablemente académica, del sistema monetario. Allí se explica que, en el siglo XIX, los gobiernos "todavía no estaban politizados por el sufragio universal masculino, el sindicalismo y los partidos obreros parlamentarios". Por consiguiente, los graves costes impuestos por el parlamento virtual podían ser transferidos a la población general.
Pero con la radicalización de la población y de la opinión pública acontecida durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se privó de ese lujo al poder y a la riqueza privados. De aquí que en el sistema de Bretton Woods "los límites a la democracia como fuente de resistencia a las presiones del mercado fueran substituidos por límites a la movilidad del capital".
El obvio corolario es que, tras la desmantelación del sistema de posguerra, la democracia se ha visto restringida. Se ha hecho, por consiguiente, necesario controlar y marginar de algún modo a la población y a la opinión pública, procesos particularmente evidentes en las sociedades más aproadas al mundo de los negocios, como los EEUU. La gestión de las extravagancias electorales por parte de la industria de relaciones públicas constituye una buena ilustración.
"La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", concluyó en su día el más grande filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".
Los EEUU tienen, en efecto, un sistema de un sólo partido, el partido de los negocios, con dos facciones, republicanos y demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio sobre La democracia desigual: la economía política de la nueva Era de la Codicia , Larry Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de clase media crecieron dos veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos, mientras que los ingresos reales de las familias pobres de clase trabajadora crecieron seis veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos".
Esas diferencias se pueden ver también en estas elecciones. Los votantes deberían tenerlas en cuenta, pero sin hacerse ilusiones sobre los partidos políticos, y reconociendo el patrón regular que, durante los últimos siglos, ha venido revelando que la legislación progresista y el bienestar social siempre han sido conquistas de las luchas populares, nunca regalos de los de arriba.
Esas luchas siguen ciclos de éxitos y retrocesos. Han de librarse cada día, no sólo cada cuatro años, y siempre con la mira puesta en la creación de una sociedad genuinamente democrática, capaz de respuesta dondequiera, en las urnas no menos que en el puesto de trabajo.
NOTA: (1) El sistema de Bretton Woods de gestión financiera global fue creado por 730 delegados procedentes de 44 naciones aliadas en la II Guerra Mundial que acudieron a una Conferencia Monetaria y Financiera organizada por la ONU en el hotel Mont Washington en Bretton Woods, New Hampshire, en 1944. Bretton Woods, que colapsó en 1971, era el sistema de normas, instituciones y procedimientos que regulaban el sistema monetario internacional y bajo cuyos auspicios se creó el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD, por sus siglas en inglés) –ahora una de las cinco instituciones que componen el Grupo del Banco Mundial— y el Fondo Monetario Internacional, que echaron a andar en 1945.El rasgo principal de Bretton Woods era la obligación de todos los países de adoptar una política monetaria que mantuviera dentro de unos valores fijos la tasa de cambio de su moneda. El sistema colapsó, cuando los EEUU suspendieron la convertibilidad al oro del dólar. Eso creó la insólita situación por la que el dólar llegó a convertirse en la "moneda de reserva" para los oros países que estaban en Bretton Woods.
*Noam Chomsky , el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.
Traducción para www.sinpermiso.info : Casiopea Altisench - Irish Times - Reproducido por [ATTAC] Informativo El Grano de Arena
Noam Chomsky*
El desarrollo de una campaña presidencial norteamericana simultánea al desenlace de la crisis de los mercados financieros ofrece una de esas ocasiones en que los sistemas político y económico revelan vigorosamente su naturaleza.
Puede que la pasión por la campaña no sea una cosa universalmente compartida, pero casi todo el mundo puede percatarse de la ansiedad desatada por la ejecución hipotecaria de un millón de hogares, así como de la preocupación por los riesgos que corren los puestos de trabajo, los ahorros y la asistencia sanitaria.
Las propuestas iniciales de Bush para lidiar con la crisis apestaban a tal punto a totalitarismo, que no tardaron en ser modificadas. Bajo intensa presión de los lobbies, fueron reformuladas "para claro beneficio de las mayores instituciones del sistema… una forma de deshacerse de los activos sin necesidad de fracasar o casi", según describió el asunto James Rickards, quien negoció en su día, por parte del fondo de cobertura de derivados financieros Long Term Capital Managemen, su rescate federat en 1998, recordándonos ahora, de paso, que estamos pisando vía ya trillada. Los orígenes inmediatos del presente desplome están en el colapso de la burbuja inmobiliaria supervisada por el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien sostuvo la cuitada economía de los años de Bush amalgamando el gasto en consumo fundado en deuda con la toma de préstamos del exterior. Pero las raíces son más profundas. En parte, se hallan en el triunfo de la liberalización financiera de los últimos 30 años, es decir, en las políticas consistentes en liberar a los mercados lo más posible de regulación estatal.
Las medidas tomadas a este respecto, como era predecible, incrementaron la frecuencia y la profundidad de los reveses económicos graves, y ahora estamos ante la amenaza de que se desencadene la peor crisis desde la Gran Depresión.
También resultaba predecible que los reducidos sectores que se hicieron con los enormes beneficios dimanantes de la liberalización llamarían a una intervención masiva del estado, a fin de rescatar a las instituciones financieras colapsadas.
Tal intervencionismo es un rasgo característico del capitalismo de estado, aunque la escala actual es inaudita. Un estudio de los investigadores en economía internacional Winfried Ruigrok y Rob van Tulder encontró hace 15 años que, al menos 20 compañías entre las 100 primeras en el ranquin de la revista Fortune, no habrían sobrevivido si no hubieran sido salvadas por sus respectivos gobiernos, y que muchas, entre las 80 restantes, obtuvieron substanciales ganancias por la vía de pedir a los gobiernos que "socializaran sus pérdidas", como hoy en el rescate financiado por el sufrido contribuyente. Tal intervención pública "ha sido la regla, más que la excepción, en los dos últimos siglos", concluían.
En una sociedad democrática que funcionara, una campaña política tendría que abordar estos asuntos fundamentales, mirar a la raíz de las causas y de los remedios, y proponer los medios a través de los cuales el pueblo que sufre las consecuencias pudiera llegar a ejercer un control efectivo.
El mercado financiero "deprecia el riesgo" y es "sistemáticamente ineficiente", como escribieron hace ya una década los economistas John Eatwell y Lance Taylor, alertando de los peligros gravísimos que entrañaba la liberalización financiera y mostrando los costes en que, por su causa, se había ya incurrido. Además, propusieron soluciones que, huelga decirlo, fueron ignoradas. Un factor de peso es la incapacidad para calcular los costes que recaen sobre quienes no participan en las transacciones. Esas "externalidades" pueden ser enormes. La ignorancia del riesgo sistémico lleva a una aceptación de riesgos mayor de la que se daría en una economía eficiente, y eso incluso adoptando los criterios más estrictos.
La tarea de las instituciones financieras es arriesgarse y, si están bien gestionadas, asegurar que las pérdidas potenciales en que ellas mismas puedan incurrir quedarán cubiertas. El énfasis hay que ponerlo en "ellas mismas". Bajo las normas del capitalismo de estado, no es asunto suyo tomar en cuenta los costes que para otros puedan tener –las "externalidades" de una supervivencia decente— unas prácticas que lleven, como suelen, a crisis financieras.
La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Hace bastante tiempo que se comprendió que era un arma poderosa contra la democracia. El movimiento libre de los capitales crea lo que algunos han llamado un "parlamento virtual" de inversores y prestamistas que controlan de cerca los programas gubernamentales y "votan" contra ellos, si los consideran "irracionales", es decir, si son en beneficio del pueblo, y no del poder privado concentrado.
Los inversores y los prestamistas pueden "votar" con la fuga de capitales, con ataques a las divisas y con otros instrumentos que les sirve en bandeja la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las que el sistema de Bretton Woods, establecido por los EEUU y la Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial, instituyó controles de capitales y reguló el mercado de divisas. (1)
La Gran Depresión y la Guerra pusieron en marcha poderosas corrientes democráticas radicales que iban desde la resistencia antifascista hasta las organizaciones de la clase obrera. Esas presiones hicieron necesario que se toleraran políticas sociales democráticas. El sistema de Bretton Woods fue, en parte, concebido para crear un espacio en el que la acción gubernamental pudiera responder a la voluntad pública ciudadana, es decir, para permitir cierto grado de democracia.
John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró como el logro más importante de Bretton Woods el de haber establecido el derecho de los gobiernos a restringir los movimientos de capitales.
Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un "derecho fundamental", a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos "derechos" garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como "cartas a Santa Claus", "ridículos" o meros "mitos".
En los primeros años, la gente no se hizo mayores problemas con el asunto. Las razones de ello las ha estudiado Barry Eichengreen en su historia, impecablemente académica, del sistema monetario. Allí se explica que, en el siglo XIX, los gobiernos "todavía no estaban politizados por el sufragio universal masculino, el sindicalismo y los partidos obreros parlamentarios". Por consiguiente, los graves costes impuestos por el parlamento virtual podían ser transferidos a la población general.
Pero con la radicalización de la población y de la opinión pública acontecida durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se privó de ese lujo al poder y a la riqueza privados. De aquí que en el sistema de Bretton Woods "los límites a la democracia como fuente de resistencia a las presiones del mercado fueran substituidos por límites a la movilidad del capital".
El obvio corolario es que, tras la desmantelación del sistema de posguerra, la democracia se ha visto restringida. Se ha hecho, por consiguiente, necesario controlar y marginar de algún modo a la población y a la opinión pública, procesos particularmente evidentes en las sociedades más aproadas al mundo de los negocios, como los EEUU. La gestión de las extravagancias electorales por parte de la industria de relaciones públicas constituye una buena ilustración.
"La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", concluyó en su día el más grande filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".
Los EEUU tienen, en efecto, un sistema de un sólo partido, el partido de los negocios, con dos facciones, republicanos y demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio sobre La democracia desigual: la economía política de la nueva Era de la Codicia , Larry Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de clase media crecieron dos veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos, mientras que los ingresos reales de las familias pobres de clase trabajadora crecieron seis veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos".
Esas diferencias se pueden ver también en estas elecciones. Los votantes deberían tenerlas en cuenta, pero sin hacerse ilusiones sobre los partidos políticos, y reconociendo el patrón regular que, durante los últimos siglos, ha venido revelando que la legislación progresista y el bienestar social siempre han sido conquistas de las luchas populares, nunca regalos de los de arriba.
Esas luchas siguen ciclos de éxitos y retrocesos. Han de librarse cada día, no sólo cada cuatro años, y siempre con la mira puesta en la creación de una sociedad genuinamente democrática, capaz de respuesta dondequiera, en las urnas no menos que en el puesto de trabajo.
NOTA: (1) El sistema de Bretton Woods de gestión financiera global fue creado por 730 delegados procedentes de 44 naciones aliadas en la II Guerra Mundial que acudieron a una Conferencia Monetaria y Financiera organizada por la ONU en el hotel Mont Washington en Bretton Woods, New Hampshire, en 1944. Bretton Woods, que colapsó en 1971, era el sistema de normas, instituciones y procedimientos que regulaban el sistema monetario internacional y bajo cuyos auspicios se creó el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD, por sus siglas en inglés) –ahora una de las cinco instituciones que componen el Grupo del Banco Mundial— y el Fondo Monetario Internacional, que echaron a andar en 1945.El rasgo principal de Bretton Woods era la obligación de todos los países de adoptar una política monetaria que mantuviera dentro de unos valores fijos la tasa de cambio de su moneda. El sistema colapsó, cuando los EEUU suspendieron la convertibilidad al oro del dólar. Eso creó la insólita situación por la que el dólar llegó a convertirse en la "moneda de reserva" para los oros países que estaban en Bretton Woods.
*Noam Chomsky , el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.
Traducción para www.sinpermiso.info : Casiopea Altisench - Irish Times - Reproducido por [ATTAC] Informativo El Grano de Arena
martes, 28 de octubre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
हॉवर्ड जिन्न सोब्रे लोस कान्दिदातोस estadounidenses
Parece que Barack Obama y John McCain están discutiendo qué guerra pelear. McCain dice: mantengamos las tropas en Irak hasta que “ganemos”. Obama dice: Retiremos algunas (no todas) las tropas de Irak y enviémoslas a pelear para que “ganemos” en Afganistán.
Como soy alguien que peleó en una guerra (la Segunda Guerra Mundial) y desde entonces me opongo a ella, debo preguntar: ¿Se han vuelto locos nuestros líderes políticos? ¿No han aprendido nada de la historia reciente? ¿No han aprendido que nadie “gana” en una guerra, sino que cientos de miles de seres humanos mueren, casi todos civiles, muchos de ellos niños?
¿Acaso “ganamos” yendo a la guerra contra Corea? El resultado fue un punto muerto, que dejó las cosas como estaban antes: una dictadura en Corea del Sur, una dictadura en Corea del Norte, pero murieron más de 2 millones de personas, casi todas civiles, le arrojamos napalm a los niños y 50 mil soldados estadunidenses perdieron la vida.
¿“Ganamos” acaso en Vietnam? La respuesta es obvia. Fuimos forzados a retirarnos, pero solamente después de que murieran 2 millones de vietnamitas, de nuevo civiles en su mayoría, otra vez dejamos a niños sin brazos, o sin piernas o quemados, además de que fallecieron 58 mil soldados estadunidenses.
¿“Ganamos” en la primera Guerra del Golfo? En realidad no. Sí, sacamos a Saddam Hussein de Kuwait con unos cuantos cientos de bajas estadunidenses solamente, pero matamos a decenas de miles de iraquíes en el proceso. Y las consecuencias fueron mortales para nosotros: que Saddam estuviera aún en el poder nos llevó a poner en efecto sanciones económicas que condujeron a la muerte de cientos de miles de iraquíes (de acuerdo con funcionarios de Naciones Unidas), y que plantaron el escenario de otra guerra.
En Afganistán, declaramos la “victoria” sobre los talibanes, pero los talibanes están de regreso, los ataques se incrementan y nuestras bajas en Afganistán ya exceden las de Irak. ¿Qué hace pensar a Obama que si envía más tropas a Afganistán obtendremos la “victoria”? Y si así fuera, en un sentido militar inmediato, ¿qué tanto duraría eso y a qué costo de vidas humanas de ambos bandos?
El resurgimiento de los combates en Afganistán es un buen momento para reflexionar sobre cómo comenzó nuestro involucramiento ahí. Permítanme ofrecer algunos pensamientos de sobriedad dirigidos a quienes dicen, como muchos, que atacar Irak estuvo mal, pero atacar Afganistán estuvo bien.
Regresemos al 11 de septiembre. Unos secuestradores dirigen los aviones que tienen en su poder contra el Centro de Comercio Mundial y el Pentágono, y matan a 3 mil personas. Un acto terrorista, inexcusable en cualquier código moral. La nación está enfurecida. El presidente Bush da la orden de invadir y bombardear Afganistán y una ola de aprobación recorre al público estadunidense encrespado de miedo y rabia. Bush anuncia entonces su “guerra contra el terror”.
Todos (excepto los terroristas) estamos contra el terrorismo. Así que una guerra contra el terrorismo suena bien. Al calor de los acontecimientos los estadunidenses no consideraron que no tenemos ni idea de cómo hacerle la guerra al terrorismo; tampoco Bush tenía idea, pese a su bravata.
Sí, aparentemente Al Qaeda –un grupo de fanáticos, relativamente pequeño pero implacable– era el responsable. Y había evidencia de que sus líderes, Osama Bin Laden y otros, tenían su base en Afganistán. Pero no sabíamos exactamente dónde. Así que invadimos y bombardeamos el país entero. Eso hizo que mucha gente se sintiera “justiciera”: “Teníamos que hacer algo”, escuchábamos decir a la gente.
Sí, teníamos que hacer algo. Pero no sin pensar, no en la irresponsabilidad. ¿Acaso aprobaríamos que un jefe de policía que, sabiendo que hay un criminal cebado en algún sitio del barrio, ordenara bombardear el barrio? Pronto eso produjo una cuota de muertes de civiles en Afganistán que rebasó los 3 mil –excediendo el número de muertos el 11 de septiembre. Numerosos afganos tuvieron que salir de sus hogares y se convirtieron en refugiados ambulantes.
Dos meses después de la invasión de Afganistán, un reportero del Boston Globe describió a un niño de 10 años que yacía en un hospital: “Perdió los ojos y las manos por una bomba que estalló en su casa luego de la cena dominical”. El médico que lo atendía dijo: “Estados Unidos debe pensar que él es Osama. Si él no es Osama, ¿por qué le hacen esto?”
Deberíamos preguntarle a los candidatos presidenciales: nuestra guerra en Afganistán, que ambos aprueban, ¿pone fin al terrorismo o lo provoca? ¿No es la guerra terrorismo en sí misma?
Se podría asumir, por lo que he dicho arriba, que no veo diferencia entre McCain y Obama, que los veo como equivalentes. No es así. Hay una diferencia, no es lo suficientemente significativa como para darme confianza en Obama como presidente, pero es suficiente como para votar por Obama en la esperanza de que derrote a McCain.
Sea quien sea el presidente, el factor crucial de un cambio es qué tanta agitación exista en un país en favor de un cambio. Yo supongo que Obama puede ser más sensible que McCain a esa agitación, dado que provendrá de sus simpatizantes, de los entusiastas que mostrarán su desilusión tomando las calles. Franklin D. Roosevelt no fue un radical, pero era más sensible a la crisis económica del país y más susceptible a la presión procedente de la izquierda que Herbert Hoover.
Aun para los más “puros” de los radicales, debería existir un reconocimiento de las diferencias que pueden significar la vida o la muerte de miles. En Francia, durante la guerra de Argelia, la elección de De Gaulle –que ni con mucho era un antimperialista pero estaba más consciente del inevitable declinar de los imperios– fue significativa en ponerle fin a aquella prolongada y brutal ocupación.
No tengo duda alguna de que con mucho, el más sabio, el más confiable, el que más integridad tiene de todos los candidatos recientes es Ralph Nader. Pero pienso que es un desperdicio de su fuerza política, un acto insignificante, desgastarlo en la arena electoral, donde el resultado sólo puede verse como debilidad. Su poder, su inteligencia, yacen en la movilización de la gente fuera de las urnas electorales.
Así que sí, votaré por Obama, porque el corrupto sistema político no me ofrece otra opción, pero sólo por un momento: cuando accione el dispositivo apropiado en la casilla de votación.
Antes y después de ese momento quiero usar toda mi energía para empujarlo a que reconozca que debe desafiar a los pensadores tradicionales y a los intereses corporativos que lo rodean, y a que rinda homenaje a los millones de estadunidenses que quieren un cambio de verdad.
Y una clarificación final. Las lecciones que saco de la historia acerca de la futilidad de “ganar” no deben entenderse en el sentido de que lo que está mal de nuestra política en Irak es que no podamos “ganar”. No es que no podamos ganar. Es que no deberíamos ganar, porque no es nuestro país.
Traducción: Ramón Vera Herrera.
Tomado de The Progre sive, octubre de 2008. Se reproduce con consent miento expreso del autor.
http://www.jornada.unam.mx/2008/10/25/index.php?section=opinion&article=028a1mun
Como soy alguien que peleó en una guerra (la Segunda Guerra Mundial) y desde entonces me opongo a ella, debo preguntar: ¿Se han vuelto locos nuestros líderes políticos? ¿No han aprendido nada de la historia reciente? ¿No han aprendido que nadie “gana” en una guerra, sino que cientos de miles de seres humanos mueren, casi todos civiles, muchos de ellos niños?
¿Acaso “ganamos” yendo a la guerra contra Corea? El resultado fue un punto muerto, que dejó las cosas como estaban antes: una dictadura en Corea del Sur, una dictadura en Corea del Norte, pero murieron más de 2 millones de personas, casi todas civiles, le arrojamos napalm a los niños y 50 mil soldados estadunidenses perdieron la vida.
¿“Ganamos” acaso en Vietnam? La respuesta es obvia. Fuimos forzados a retirarnos, pero solamente después de que murieran 2 millones de vietnamitas, de nuevo civiles en su mayoría, otra vez dejamos a niños sin brazos, o sin piernas o quemados, además de que fallecieron 58 mil soldados estadunidenses.
¿“Ganamos” en la primera Guerra del Golfo? En realidad no. Sí, sacamos a Saddam Hussein de Kuwait con unos cuantos cientos de bajas estadunidenses solamente, pero matamos a decenas de miles de iraquíes en el proceso. Y las consecuencias fueron mortales para nosotros: que Saddam estuviera aún en el poder nos llevó a poner en efecto sanciones económicas que condujeron a la muerte de cientos de miles de iraquíes (de acuerdo con funcionarios de Naciones Unidas), y que plantaron el escenario de otra guerra.
En Afganistán, declaramos la “victoria” sobre los talibanes, pero los talibanes están de regreso, los ataques se incrementan y nuestras bajas en Afganistán ya exceden las de Irak. ¿Qué hace pensar a Obama que si envía más tropas a Afganistán obtendremos la “victoria”? Y si así fuera, en un sentido militar inmediato, ¿qué tanto duraría eso y a qué costo de vidas humanas de ambos bandos?
El resurgimiento de los combates en Afganistán es un buen momento para reflexionar sobre cómo comenzó nuestro involucramiento ahí. Permítanme ofrecer algunos pensamientos de sobriedad dirigidos a quienes dicen, como muchos, que atacar Irak estuvo mal, pero atacar Afganistán estuvo bien.
Regresemos al 11 de septiembre. Unos secuestradores dirigen los aviones que tienen en su poder contra el Centro de Comercio Mundial y el Pentágono, y matan a 3 mil personas. Un acto terrorista, inexcusable en cualquier código moral. La nación está enfurecida. El presidente Bush da la orden de invadir y bombardear Afganistán y una ola de aprobación recorre al público estadunidense encrespado de miedo y rabia. Bush anuncia entonces su “guerra contra el terror”.
Todos (excepto los terroristas) estamos contra el terrorismo. Así que una guerra contra el terrorismo suena bien. Al calor de los acontecimientos los estadunidenses no consideraron que no tenemos ni idea de cómo hacerle la guerra al terrorismo; tampoco Bush tenía idea, pese a su bravata.
Sí, aparentemente Al Qaeda –un grupo de fanáticos, relativamente pequeño pero implacable– era el responsable. Y había evidencia de que sus líderes, Osama Bin Laden y otros, tenían su base en Afganistán. Pero no sabíamos exactamente dónde. Así que invadimos y bombardeamos el país entero. Eso hizo que mucha gente se sintiera “justiciera”: “Teníamos que hacer algo”, escuchábamos decir a la gente.
Sí, teníamos que hacer algo. Pero no sin pensar, no en la irresponsabilidad. ¿Acaso aprobaríamos que un jefe de policía que, sabiendo que hay un criminal cebado en algún sitio del barrio, ordenara bombardear el barrio? Pronto eso produjo una cuota de muertes de civiles en Afganistán que rebasó los 3 mil –excediendo el número de muertos el 11 de septiembre. Numerosos afganos tuvieron que salir de sus hogares y se convirtieron en refugiados ambulantes.
Dos meses después de la invasión de Afganistán, un reportero del Boston Globe describió a un niño de 10 años que yacía en un hospital: “Perdió los ojos y las manos por una bomba que estalló en su casa luego de la cena dominical”. El médico que lo atendía dijo: “Estados Unidos debe pensar que él es Osama. Si él no es Osama, ¿por qué le hacen esto?”
Deberíamos preguntarle a los candidatos presidenciales: nuestra guerra en Afganistán, que ambos aprueban, ¿pone fin al terrorismo o lo provoca? ¿No es la guerra terrorismo en sí misma?
Se podría asumir, por lo que he dicho arriba, que no veo diferencia entre McCain y Obama, que los veo como equivalentes. No es así. Hay una diferencia, no es lo suficientemente significativa como para darme confianza en Obama como presidente, pero es suficiente como para votar por Obama en la esperanza de que derrote a McCain.
Sea quien sea el presidente, el factor crucial de un cambio es qué tanta agitación exista en un país en favor de un cambio. Yo supongo que Obama puede ser más sensible que McCain a esa agitación, dado que provendrá de sus simpatizantes, de los entusiastas que mostrarán su desilusión tomando las calles. Franklin D. Roosevelt no fue un radical, pero era más sensible a la crisis económica del país y más susceptible a la presión procedente de la izquierda que Herbert Hoover.
Aun para los más “puros” de los radicales, debería existir un reconocimiento de las diferencias que pueden significar la vida o la muerte de miles. En Francia, durante la guerra de Argelia, la elección de De Gaulle –que ni con mucho era un antimperialista pero estaba más consciente del inevitable declinar de los imperios– fue significativa en ponerle fin a aquella prolongada y brutal ocupación.
No tengo duda alguna de que con mucho, el más sabio, el más confiable, el que más integridad tiene de todos los candidatos recientes es Ralph Nader. Pero pienso que es un desperdicio de su fuerza política, un acto insignificante, desgastarlo en la arena electoral, donde el resultado sólo puede verse como debilidad. Su poder, su inteligencia, yacen en la movilización de la gente fuera de las urnas electorales.
Así que sí, votaré por Obama, porque el corrupto sistema político no me ofrece otra opción, pero sólo por un momento: cuando accione el dispositivo apropiado en la casilla de votación.
Antes y después de ese momento quiero usar toda mi energía para empujarlo a que reconozca que debe desafiar a los pensadores tradicionales y a los intereses corporativos que lo rodean, y a que rinda homenaje a los millones de estadunidenses que quieren un cambio de verdad.
Y una clarificación final. Las lecciones que saco de la historia acerca de la futilidad de “ganar” no deben entenderse en el sentido de que lo que está mal de nuestra política en Irak es que no podamos “ganar”. No es que no podamos ganar. Es que no deberíamos ganar, porque no es nuestro país.
Traducción: Ramón Vera Herrera.
Tomado de The Progre sive, octubre de 2008. Se reproduce con consent miento expreso del autor.
http://www.jornada.unam.mx/2008/10/25/index.php?section=opinion&article=028a1mun
Jaque a la trata
Jaque a la trata
La voluntad política de combatir la trata y la herramienta que significa la nueva ley permitieron en los últimos seis meses concretar tres o cuatro procedimientos por semana. Un mapa de la prostitución posibilitó conocer la realidad en todo el país: hay zonas de reclutamiento, de “adiestramiento” y de distribución.
Por Mariana Carbajal
Ciento diez mujeres, casi la mitad niñas y adolescentes, fueron rescatadas en distintos allanamientos del infierno de las redes de trata para explotación sexual en los últimos seis meses, según las estadísticas del Ministerio de Justicia a las que tuvo acceso PáginaI12. La decisión política de combatir a las mafias que lucran con cuerpos femeninos, sumada a la aplicación de la nueva ley, está dando resultados. Cada semana se realiza un promedio de tres a cuatro procedimientos en cabarets y burdeles: en un total de 85 procedimientos practicados entre mayo y el jueves último fueron detenidas 82 personas, acusadas de formar parte de esas bandas en alguno de sus eslabones: como reclutadores, a cargo del traslado de mujeres o como proxenetas.
Con el testimonio de víctimas liberadas se armó el mapa de la trata en el país: hay regiones de reclutamiento, zonas con centros de “ablandamiento” o “adiestramiento”, ciudades en las que se produce la distribución y reventa de chicas y provincias receptoras (ver aparte).
“A las niñas las reservan como las frutillas del postre. Suena horrible pero lo que se cotiza es el genital joven”, graficó el destino de las menores chupadas por redes de trata para explotación sexual la abogada Silvina Zabala, jefa de Gabinete del Ministerio de Justicia y titular de la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas Damnificadas del Delito de Trata, creada luego de la sanción de la ley de trata. La norma, que tipificó el delito y lo puso en la órbita de la Justicia federal, entró en vigencia el 29 de abril. Desde ese día hasta el jueves último –cuando se rescató a una chica de 16 años–, se contabilizaron 85 procedimientos ordenados por la Justicia y realizados por distintas fuerzas de seguridad, principalmente Policía Federal y Gendarmería. De las 110 mujeres liberadas en seis meses, 55 son mayores y sobre 14 no se precisó la edad. El resto, 41 niñas y adolescentes, de acuerdo con las estadísticas oficiales, entre ellas las hermanitas de 11 y 14 años de Misiones, entregadas por su madre a un rufián y rescatadas a partir de la denuncia de su hermana de 16, que había podido escapar.
En uno de los allanamientos que se hicieron el sábado 18 de octubre en cabarets de la localidad bonaerense de Carlos Casares, al oeste de la provincia, encontraron un book con fotos en ropa interior de una de las niñas rescatadas. “Las deben ofrecer a determinados clientes a precios diferenciales”, señaló Zabala. En esos procedimientos fueron liberadas cinco chicas de 13 a 17 años que eran obligadas a prostituirse y detenidas seis personas acusadas de ser las encargadas de los prostíbulos. Esta semana tres mujeres fueron apresadas en otro operativo en un edificio del barrio porteño de Mataderos, después de que una mujer denunciara que su hija de 16 años era explotada sexualmente en ese lugar. Las cifras de liberadas y detenidos se acrecientan cada semana.
Las torturas a las que son sometidas las jóvenes y niñas al caer en las redes van desde violaciones sistemáticas para “ablandarlas” y “adiestrarlas”, ingesta compulsiva de drogas, quemaduras con cigarrillos si se resisten, poca alimentación, hasta “trabajo” sin respiro entre cliente y cliente. La descripción la brinda a PáginaI12 Claudia Lascano, la Susana Trimarco del noreste argentino, líder de la Coalición Alto a la Trata, que articula a varias ONG, entre ellas la que ella preside en Posadas y que está trabajando ahora en coordinación con el Ministerio de Justicia (ver aparte). Sabe de tantas atrocidades por el relato de decenas de víctimas que en los últimos años ha escuchado. “Aunque tengan documentos falsos y digan que son mayores, un cliente no puede no darse cuenta de que está teniendo sexo con una chica menor de edad. Lo que ven son chicas totalmente enajenadas, con la mirada perdida, que no saben si es de noche o de día, que no tienen frío ni calor. Es imposible que no sepan que son nenas. A una la encontramos con los talones cortados: se los habían cortado en el burdel para que no se escapara”, cuenta Lascano. Hace una semana y media hubo un operativo en Comodoro Rivadavia: rescataron a una adolescente de 17 años del cabaret La Casita de Amor. La muchacha contó que fue subida por la fuerza a un auto en Oberá, donde ejercía la prostitución en una plaza, y que la llevaron en auto hasta la ciudad chubutense, donde la mantenían en condiciones de esclavitud. Hubo cuatro detenidos. Otra joven, liberada de una parrilla que funcionaba como prostíbulo en la localidad de Lisandro Olmos, partido de La Plata, el 5 de septiembre junto con otras tres mujeres, todas paraguayas –una de ellas menor de edad–, declaró que la obligaron a hacerse un aborto con cinco meses de embarazo y que al feto lo enterraron en una caja el fondo del local. Efectivos de la Policía Federal volvieron al lugar y encontraron el pequeño cadáver. Se estimó que llevaba una semana bajo tierra. Tres personas involucradas en esa presunta red que traía chicas de Paraguay quedaron detenidas.
Una chica de 16 años rescatada hace un mes y medio de un prostíbulo de la localidad bonaerense de Lanús declaró en un juzgado de Lomas de Zamora que la obligaban a atender aun con menstruación y le daban una sucia esponja para que disimulara el sangrado. Su testimonio fue clave para dictar la prisión preventiva a un hombre y una mujer que regenteaban el local, informó a este diario Zabala. La oficina que encabeza la jefa de Gabinete del Ministerio de Justicia prepara emocionalmente y acompaña a las damnificadas por redes de trata hasta que prestan declaración en tribunales. Durante ese tiempo, son alojadas en hoteles o conventos religiosos –con los que tienen convenio–, con la asistencia de una psicóloga y custodia policial. Después pasan a la órbita de la Secretaría de Niñez del Ministerio de Desarrollo Social, donde lamentablemente todavía no se ha creado una estructura consistente para acogerlas, contenerlas y acompañarlas a su regreso a la vida después de la muerte.
Ese camino no es sencillo: muchas veces las propias familias las rechazan porque vuelven con el estigma de haber ejercido la prostitución o porque fueron los mismos hogares los que las entregaron o expulsaron. O porque en el vecindario vive la reclutadora que las engañó o las condiciones de vulnerabilidad y pobreza que las empujaron a entrar en esa noche eterna no han variado. “Se deberían crear áreas especiales para atenderlas en los hospitales: no son exactamente víctimas de violencia familiar ni de violación. Su problemática es distinta”, opinó Zabala.
En el Hospital Fátima, de Garupá, a 12 kilómetros de la ciudad de Posadas, hace más de tres meses está internada con un grave cuadro de estrés postraumático una adolescente de 16 años, argentina, rescatada de un prostíbulo en Brasil, de la localidad de Dionisio Cerqueira, fronteriza con la misionera Bernardo de Irigoyen, en el extremo oriental de la provincia. Hacía tres años que estaba desaparecida de su casa. “Vino por cinco días pero todavía la estamos atendiendo”, contó a PáginaI12 la médica psiquiatra Carolina Cobas, que se está especializando en la atención de víctimas de trata. “Son una caja de Pandora, no sabemos con qué nos vamos a encontrar”, describió. La muchachita es del interior de Misiones, su familia es muy pobre y no está en condiciones de contenerla, según evaluó la Justicia. Contó que tuvo un hijo, hace un año y medio, y que se lo sacaron.
–¿En qué condiciones llegó al hospital?
–Se hizo con ella lo que no hay que hacer: la tuvieron primero en una comisaría y después en una clínica psiquiátrica privada. Según la historia clínica, había intentado incendiar la sala de internación y escaparse y relataba que escuchaba voces de mujeres y varones que la maltrataban y sentía olor a alcohol. Yo lo interpreto como parte de su cuadro de estrés postraumático, por lo que debe haber sufrido en su cautiverio. Pero los médicos que la atendieron antes la medicaron. Llegó muy medicada. Yo empecé a sacarle la medicación. Cuando llegó estaba enajenada, disociada, no se comunicaba, respondía con monosílabos y a veces las respuestas no coincidían con lo que se le preguntaba. Tenía reacciones de desconfianza, de miedo. Sus dibujos eran muy rudimentarios, escribía solo la letra A. Ahora ya recuerda que hizo hasta 7º grado. Una consecuencia del estrés postraumático es quitar destrezas adquiridas. Lo que hacen con las víctimas de trata es una aniquilación de la personalidad.
–¿Se está recuperando?
–Tiene iniciativas, se comunica más. Desde el principio me impresionó que era una chica muy inteligente pero que se comunicaba muy poco. Sufre situaciones de reexperimentación de lo vivido. Según relató, antes de llegar a Brasil estuvo en boliches de Córdoba, Corrientes y Buenos Aires.
Así quedan las víctimas. Son cadáveres vivientes cuando estuvieron mucho tiempo privadas de su libertad. En el Nuevo Hospital de Río Cuarto atendieron a chicas con VIH y con embarazos de alto riesgo que estaban encerradas en prostíbulos. “Les ves la cara, les ves el cuerpito y lo primero que pensás es cómo las pueden consumir corporalmente”, dice a este diario una integrante de una red de ONG por los Derechos de la Infancia, de Río Cuarto, que trabajan contra la trata. Pide que su nombre se resguarde: tiene miedo. Ella y las demás activistas están amenazadas. En esa zona sojera, al borde de la A5 –la circunvalación que rodea a Río Cuarto– se suceden decenas de prostíbulos. Es una de las rutas principales del Mercosur.
–¿Cuántas chicas estiman que hay en estas redes explotadas sexualmente en el país? –le preguntó PáginaI12 a Zabala.
–Muchísimas ... Lejos, ellos están mejor organizados, pero por lo menos ahora no se pueden mover con tanta impunidad –plantea la funcionaria.
La voluntad política de combatir la trata y la herramienta que significa la nueva ley permitieron en los últimos seis meses concretar tres o cuatro procedimientos por semana. Un mapa de la prostitución posibilitó conocer la realidad en todo el país: hay zonas de reclutamiento, de “adiestramiento” y de distribución.
Por Mariana Carbajal
Ciento diez mujeres, casi la mitad niñas y adolescentes, fueron rescatadas en distintos allanamientos del infierno de las redes de trata para explotación sexual en los últimos seis meses, según las estadísticas del Ministerio de Justicia a las que tuvo acceso PáginaI12. La decisión política de combatir a las mafias que lucran con cuerpos femeninos, sumada a la aplicación de la nueva ley, está dando resultados. Cada semana se realiza un promedio de tres a cuatro procedimientos en cabarets y burdeles: en un total de 85 procedimientos practicados entre mayo y el jueves último fueron detenidas 82 personas, acusadas de formar parte de esas bandas en alguno de sus eslabones: como reclutadores, a cargo del traslado de mujeres o como proxenetas.
Con el testimonio de víctimas liberadas se armó el mapa de la trata en el país: hay regiones de reclutamiento, zonas con centros de “ablandamiento” o “adiestramiento”, ciudades en las que se produce la distribución y reventa de chicas y provincias receptoras (ver aparte).
“A las niñas las reservan como las frutillas del postre. Suena horrible pero lo que se cotiza es el genital joven”, graficó el destino de las menores chupadas por redes de trata para explotación sexual la abogada Silvina Zabala, jefa de Gabinete del Ministerio de Justicia y titular de la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas Damnificadas del Delito de Trata, creada luego de la sanción de la ley de trata. La norma, que tipificó el delito y lo puso en la órbita de la Justicia federal, entró en vigencia el 29 de abril. Desde ese día hasta el jueves último –cuando se rescató a una chica de 16 años–, se contabilizaron 85 procedimientos ordenados por la Justicia y realizados por distintas fuerzas de seguridad, principalmente Policía Federal y Gendarmería. De las 110 mujeres liberadas en seis meses, 55 son mayores y sobre 14 no se precisó la edad. El resto, 41 niñas y adolescentes, de acuerdo con las estadísticas oficiales, entre ellas las hermanitas de 11 y 14 años de Misiones, entregadas por su madre a un rufián y rescatadas a partir de la denuncia de su hermana de 16, que había podido escapar.
En uno de los allanamientos que se hicieron el sábado 18 de octubre en cabarets de la localidad bonaerense de Carlos Casares, al oeste de la provincia, encontraron un book con fotos en ropa interior de una de las niñas rescatadas. “Las deben ofrecer a determinados clientes a precios diferenciales”, señaló Zabala. En esos procedimientos fueron liberadas cinco chicas de 13 a 17 años que eran obligadas a prostituirse y detenidas seis personas acusadas de ser las encargadas de los prostíbulos. Esta semana tres mujeres fueron apresadas en otro operativo en un edificio del barrio porteño de Mataderos, después de que una mujer denunciara que su hija de 16 años era explotada sexualmente en ese lugar. Las cifras de liberadas y detenidos se acrecientan cada semana.
Las torturas a las que son sometidas las jóvenes y niñas al caer en las redes van desde violaciones sistemáticas para “ablandarlas” y “adiestrarlas”, ingesta compulsiva de drogas, quemaduras con cigarrillos si se resisten, poca alimentación, hasta “trabajo” sin respiro entre cliente y cliente. La descripción la brinda a PáginaI12 Claudia Lascano, la Susana Trimarco del noreste argentino, líder de la Coalición Alto a la Trata, que articula a varias ONG, entre ellas la que ella preside en Posadas y que está trabajando ahora en coordinación con el Ministerio de Justicia (ver aparte). Sabe de tantas atrocidades por el relato de decenas de víctimas que en los últimos años ha escuchado. “Aunque tengan documentos falsos y digan que son mayores, un cliente no puede no darse cuenta de que está teniendo sexo con una chica menor de edad. Lo que ven son chicas totalmente enajenadas, con la mirada perdida, que no saben si es de noche o de día, que no tienen frío ni calor. Es imposible que no sepan que son nenas. A una la encontramos con los talones cortados: se los habían cortado en el burdel para que no se escapara”, cuenta Lascano. Hace una semana y media hubo un operativo en Comodoro Rivadavia: rescataron a una adolescente de 17 años del cabaret La Casita de Amor. La muchacha contó que fue subida por la fuerza a un auto en Oberá, donde ejercía la prostitución en una plaza, y que la llevaron en auto hasta la ciudad chubutense, donde la mantenían en condiciones de esclavitud. Hubo cuatro detenidos. Otra joven, liberada de una parrilla que funcionaba como prostíbulo en la localidad de Lisandro Olmos, partido de La Plata, el 5 de septiembre junto con otras tres mujeres, todas paraguayas –una de ellas menor de edad–, declaró que la obligaron a hacerse un aborto con cinco meses de embarazo y que al feto lo enterraron en una caja el fondo del local. Efectivos de la Policía Federal volvieron al lugar y encontraron el pequeño cadáver. Se estimó que llevaba una semana bajo tierra. Tres personas involucradas en esa presunta red que traía chicas de Paraguay quedaron detenidas.
Una chica de 16 años rescatada hace un mes y medio de un prostíbulo de la localidad bonaerense de Lanús declaró en un juzgado de Lomas de Zamora que la obligaban a atender aun con menstruación y le daban una sucia esponja para que disimulara el sangrado. Su testimonio fue clave para dictar la prisión preventiva a un hombre y una mujer que regenteaban el local, informó a este diario Zabala. La oficina que encabeza la jefa de Gabinete del Ministerio de Justicia prepara emocionalmente y acompaña a las damnificadas por redes de trata hasta que prestan declaración en tribunales. Durante ese tiempo, son alojadas en hoteles o conventos religiosos –con los que tienen convenio–, con la asistencia de una psicóloga y custodia policial. Después pasan a la órbita de la Secretaría de Niñez del Ministerio de Desarrollo Social, donde lamentablemente todavía no se ha creado una estructura consistente para acogerlas, contenerlas y acompañarlas a su regreso a la vida después de la muerte.
Ese camino no es sencillo: muchas veces las propias familias las rechazan porque vuelven con el estigma de haber ejercido la prostitución o porque fueron los mismos hogares los que las entregaron o expulsaron. O porque en el vecindario vive la reclutadora que las engañó o las condiciones de vulnerabilidad y pobreza que las empujaron a entrar en esa noche eterna no han variado. “Se deberían crear áreas especiales para atenderlas en los hospitales: no son exactamente víctimas de violencia familiar ni de violación. Su problemática es distinta”, opinó Zabala.
En el Hospital Fátima, de Garupá, a 12 kilómetros de la ciudad de Posadas, hace más de tres meses está internada con un grave cuadro de estrés postraumático una adolescente de 16 años, argentina, rescatada de un prostíbulo en Brasil, de la localidad de Dionisio Cerqueira, fronteriza con la misionera Bernardo de Irigoyen, en el extremo oriental de la provincia. Hacía tres años que estaba desaparecida de su casa. “Vino por cinco días pero todavía la estamos atendiendo”, contó a PáginaI12 la médica psiquiatra Carolina Cobas, que se está especializando en la atención de víctimas de trata. “Son una caja de Pandora, no sabemos con qué nos vamos a encontrar”, describió. La muchachita es del interior de Misiones, su familia es muy pobre y no está en condiciones de contenerla, según evaluó la Justicia. Contó que tuvo un hijo, hace un año y medio, y que se lo sacaron.
–¿En qué condiciones llegó al hospital?
–Se hizo con ella lo que no hay que hacer: la tuvieron primero en una comisaría y después en una clínica psiquiátrica privada. Según la historia clínica, había intentado incendiar la sala de internación y escaparse y relataba que escuchaba voces de mujeres y varones que la maltrataban y sentía olor a alcohol. Yo lo interpreto como parte de su cuadro de estrés postraumático, por lo que debe haber sufrido en su cautiverio. Pero los médicos que la atendieron antes la medicaron. Llegó muy medicada. Yo empecé a sacarle la medicación. Cuando llegó estaba enajenada, disociada, no se comunicaba, respondía con monosílabos y a veces las respuestas no coincidían con lo que se le preguntaba. Tenía reacciones de desconfianza, de miedo. Sus dibujos eran muy rudimentarios, escribía solo la letra A. Ahora ya recuerda que hizo hasta 7º grado. Una consecuencia del estrés postraumático es quitar destrezas adquiridas. Lo que hacen con las víctimas de trata es una aniquilación de la personalidad.
–¿Se está recuperando?
–Tiene iniciativas, se comunica más. Desde el principio me impresionó que era una chica muy inteligente pero que se comunicaba muy poco. Sufre situaciones de reexperimentación de lo vivido. Según relató, antes de llegar a Brasil estuvo en boliches de Córdoba, Corrientes y Buenos Aires.
Así quedan las víctimas. Son cadáveres vivientes cuando estuvieron mucho tiempo privadas de su libertad. En el Nuevo Hospital de Río Cuarto atendieron a chicas con VIH y con embarazos de alto riesgo que estaban encerradas en prostíbulos. “Les ves la cara, les ves el cuerpito y lo primero que pensás es cómo las pueden consumir corporalmente”, dice a este diario una integrante de una red de ONG por los Derechos de la Infancia, de Río Cuarto, que trabajan contra la trata. Pide que su nombre se resguarde: tiene miedo. Ella y las demás activistas están amenazadas. En esa zona sojera, al borde de la A5 –la circunvalación que rodea a Río Cuarto– se suceden decenas de prostíbulos. Es una de las rutas principales del Mercosur.
–¿Cuántas chicas estiman que hay en estas redes explotadas sexualmente en el país? –le preguntó PáginaI12 a Zabala.
–Muchísimas ... Lejos, ellos están mejor organizados, pero por lo menos ahora no se pueden mover con tanta impunidad –plantea la funcionaria.
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