ENTREVISTA CON SYGMUNT BAUMAN
Un mundo nuevo y cruel
El sociólogo que sacudió a las ciencias sociales con su concepto de "modernidad líquida" advierte, en una entrevista exclusiva, que hay un temible divorcio entre poder y política, socios hasta hoy inseparables en el estado-nación. En todo el mundo, dice, la población se divide en barrios cerrados, villas miseria y quienes luchan por ingresar o no caer en uno de esos guetos. Aún no llegamos al punto de no retorno, dice con un toque de optimismo.
Por: Héctor Pavón
How to spend it.... Cómo gastarlo. Ese es el nombre de un suplemento del diario británico Financial Times. Ricos y poderosos lo leen para saber qué hacer con el dinero que les sobra. Constituyen una pequeña parte de un mundo distanciado por una frontera infranqueable. En ese suplemento alguien escribió que en un mundo en el que "cualquiera" se puede permitir un auto de lujo, aquellos que apuntan realmente alto "no tienen otra opción que ir a por uno mejor..." Esta cosmovisión le sirvió a Zygmunt Bauman para teorizar sobre cuestiones imprescindibles y así intentar comprender esta era. La idea de felicidad, el mundo que está resurgiendo después de la crisis, seguridad versus libertad, son algunas de sus preocupaciones actuales y que explica en sus recientes libros: Múltiples culturas, una sola humanidad (Katz editores) y El arte de la vida (Paidós). "No es posible ser realmente libre si no se tiene seguridad, y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad", sostiene desde Inglaterra por escrito.
Bauman nació en Polonia pero se fue expulsado por el antisemitismo en los 50 y recaló en los 60 en Gran Bretaña. Hoy es profesor emérito de la Universidad de Leeds. Estudió las estratificaciones sociales y las relacionó con el desarrollo del movimiento obrero. Después analizó y criticó la modernidad y dio un diagnóstico pesimista de la sociedad. Ya en los 90 teorizó acerca de un modo diferente de enfocar el debate cuestionador sobre la modernidad. Ya no se trata de modernidad versus posmodernidad sino del pasaje de una modernidad "sólida" hacia otra "líquida". Al mismo tiempo y hasta el presente se ocupó de la convivencia de los "diferentes", los "residuos humanos" de la globalización: emigrantes, refugiados, parias, pobres todos. Sobre este mundo cruel y desigual versó este diálogo con Bauman.
Uno de sus nuevos libros se llama Múltiples culturas, una sola humanidad . ¿Hay en este concepto una visión "optimista" del mundo de hoy?
Ni optimista ni pesimista... Es sólo una evaluación sobria del desafío que enfrentamos en el umbral del siglo XXI. Ahora todos estamos interconectados y somos interdependientes. Lo que pasa en un lugar del globo tiene impacto en todos los demás, pero esa condición que compartimos se traduce y se reprocesa en miles de lenguas, de estilos culturales, de depósitos de memoria. No es probable que nuestra interdependencia redunde en una uniformidad cultural. Es por eso que el desafío que enfrentamos es que estamos todos, por así decirlo, en el mismo barco; tenemos un destino común y nuestra supervivencia depende de si cooperamos o luchamos entre nosotros. De todos modos, a veces diferimos mucho en algunos aspectos vitales. Tenemos que desarrollar, aprender y practicar el arte de vivir con diferencias, el arte de cooperar sin que los cooperadores pierdan su identidad, a beneficiarnos unos de otros no a pesar de, sino gracias a nuestras diferencias.
Es paradójico, pero mientras se exalta el libre tránsito de mercancías, se fortalecen y construyen fronteras y muros. ¿Cómo se sobrevive a esta tensión?
Eso sólo parece ser una paradoja. En realidad, esa contradicción era algo esperable en un planeta donde las potencias que determinan nuestra vida, condiciones y perspectivas son globales, pueden ignorar las fronteras y las leyes del estado, mientras que la mayor parte de los instrumentos políticos sigue siendo local y de una completa inadecuación para las enormes tareas a abordar. Fortificar las viejas fronteras y trazar otras nuevas, tratar de separarnos a "nosotros" de "ellos", son reacciones naturales, si bien desesperadas, a esa discrepancia. Si esas reacciones son tan eficaces como vehementes es otra cuestión. Las soberanías locales territoriales van a seguir desgastándose en este mundo en rápida globalización.
Hay escenas comunes en Ciudad de México, San Pablo, Buenos Aires: de un lado villas miseria; del otro, barrios cerrados. Pobres de un lado, ricos del otro. ¿Quiénes quedan en el medio?
¿Por qué se limita a las ciudades latinoamericanas? La misma tendencia prevalece en todos los continentes. Se trata de otro intento desesperado de separarse de la vida incierta, desigual, difícil y caótica de "afuera". Pero las vallas tienen dos lados. Dividen el espacio en un "adentro" y un "afuera", pero el "adentro" para la gente que vive de un lado del cerco es el "afuera" para los que están del otro lado. Cercarse en una "comunidad cerrada" no puede sino significar también excluir a todos los demás de los lugares dignos, agradables y seguros, y encerrarlos en sus barrios pobres. En las grandes ciudades, el espacio se divide en "comunidades cerradas" (guetos voluntarios) y "barrios miserables" (guetos involuntarios). El resto de la población lleva una incómoda existencia entre esos dos extremos, soñando con acceder a los guetos voluntarios y temiendo caer en los involuntarios.
¿Por qué se cree que el mundo de hoy padece una inseguridad sin precedentes? ¿En otras eras se vivía con mayor seguridad?
Cada época y cada tipo de sociedad tiene sus propios problemas específicos y sus pesadillas, y crea sus propias estratagemas para manejar sus propios miedos y angustias. En nuestra época, la angustia aterradora y paralizante tiene sus raíces en la fluidez, la fragilidad y la inevitable incertidumbre de la posición y las perspectivas sociales. Por un lado, se proclama el libre acceso a todas las opciones imaginables (de ahí las depresiones y la autocondena: debo tener algún problema si no consigo lo que otros lograron ); por otro lado, todo lo que ya se ganó y se obtuvo es nuestro "hasta nuevo aviso" y podría retirársenos y negársenos en cualquier momento. La angustia resultante permanecería con nosotros mientras la "liquidez" siga siendo la característica de la sociedad. Nuestros abuelos lucharon con valentía por la libertad. Nosotros parecemos cada vez más preocupados por nuestra seguridad personal... Todo indica que estamos dispuestos a entregar parte de la libertad que tanto costó a cambio de mayor seguridad.
Esto nos llevaría a otra paradoja. ¿Cómo maneja la sociedad moderna la falta de seguridad que ella misma produce?
Por medio de todo tipo de estratagemas, en su mayor parte a través de sustitutos. Uno de los más habituales es el desplazamiento/trasplante del terror a la globalización inaccesible, caótica, descontrolada e impredecible a sus productos: inmigrantes, refugiados, personas que piden asilo. Otro instrumento es el que proporcionan las llamadas "comunidades cerradas" fortificadas contra extraños, merodeadores y mendigos, si bien son incapaces de detener o desviar las fuerzas que son responsables del debilitamiento de nuestra autoestima y actitud social, que amenazan con destruir. En líneas más generales: las estratagemas más extendidas se reducen a la sustitución de preocupaciones sobre la seguridad del cuerpo y la propiedad por preocupaciones sobre la seguridad individual y colectiva sustentada o negada en términos sociales.
¿Hay futuro? ¿Se puede pensarlo? ¿Existe en el imaginario de los jóvenes?
El filósofo británico John Gray destacó que "los gobiernos de los estados soberanos no saben de antemano cómo van a reaccionar los mercados (...) Los gobiernos nacionales en la década de 1990 vuelan a ciegas." Gray no estima que el futuro suponga una situación muy diferente. Al igual que en el pasado, podemos esperar "una sucesión de contingencias, catástrofes y pasos ocasionales por la paz y la civilización", todos ellos, permítame agregar, inesperados, imprevisibles y por lo general con víctimas y beneficiarios sin conciencia ni preparación. Hay muchos indicios de que, a diferencia de sus padres y abuelos, los jóvenes tienden a abandonar la concepción "cíclica" y "lineal" del tiempo y a volver a un modelo "puntillista": el tiempo se pulveriza en una serie desordenada de "momentos", cada uno de los cuales se vive solo, tiene un valor que puede desvanecerse con la llegada del momento siguiente y tiene poca relación con el pasado y con el futuro. Como la fluidez endémica de las condiciones tiene la mala costumbre de cambiar sin previo aviso, la atención tiende a concentrarse en aprovechar al máximo el momento actual en lugar de preocuparse por sus posibles consecuencias a largo plazo. Cada punto del tiempo, por más efímero que sea, puede resultar otro "big bang", pero no hay forma de saber qué punto con anticipación, de modo que, por las dudas, hay que explorar cada uno a fondo.
Es una época en la que los miedos tienen un papel destacado. ¿Cuáles son los principales temores que trae este presente?
Creo que las características más destacadas de los miedos contemporáneos son su naturaleza diseminada, la subdefinición y la subdeterminación, características que tienden a aparecer en los períodos de lo que puede llamarse un "interregno". Antonio Gramsci escribió en Cuadernos de la cárcel lo siguiente: "La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos". Gramsci dio al término "interregno" un significado que abarcó un espectro más amplio del orden social, político y legal, al tiempo que profundizaba en la situación sociocultural; o más bien, tomando la memorable definición de Lenin de la "situación revolucionaria" como la situación en la que los gobernantes ya no pueden gobernar mientras que los gobernados ya no quieren ser gobernados, separó la idea de "interregno" de su habitual asociación con el interludio de la trasmisión (acostumbrada) del poder hereditario o elegido, y lo asoció a las situaciones extraordinarias en las que el marco legal existente del orden social pierde fuerza y ya no puede mantenerse, mientras que un marco nuevo, a la medida de las nuevas condiciones que hicieron inútil el marco anterior, está aún en una etapa de creación, no se lo terminó de estructurar o no tiene la fuerza suficiente para que se lo instale. Propongo reconocer la situación planetaria actual como un caso de interregno. De hecho, tal como postuló Gramsci, "lo viejo está muriendo". El viejo orden que hasta hace poco se basaba en un principio igualmente "trinitario" de territorio, estado y nación como clave de la distribución planetaria de soberanía, y en un poder que parecía vinculado para siempre a la política del estado-nación territorial como su único agente operativo, ahora está muriendo. La soberanía ya no está ligada a los elementos de las entidades y el principio trinitario; como máximo está vinculada a los mismos pero de forma laxa y en proporciones mucho más reducidas en dimensiones y contenidos. La presunta unión indisoluble de poder y política, por otro lado, está terminando con perspectivas de divorcio. La soberanía está sin ancla y en flotación libre. Los estados-nación se encuentran en situación de compartir la compañía conflictiva de aspirantes a, o presuntos sujetos soberanos siempre en pugna y competencia, con entidades que evaden con éxito la aplicación del hasta entonces principio trinitario obligatorio de asignación, y con demasiada frecuencia ignorando de manera explícita o socavando de forma furtiva sus objetos designados. Un número cada vez mayor de competidores por la soberanía ya excede, si no de forma individual sin duda de forma colectiva, el poder de un estado-nación medio (las compañías comerciales, industriales y financieras multinacionales ya constituyen, según Gray, "alrededor de la tercera parte de la producción mundial y los dos tercios del comercio mundial").
La "modernidad líquida", como un tiempo donde las relaciones sociales, económicas, discurren como un fluido que no puede conservar la forma adquirida en cada momento, ¿tiene fin?
Es difícil contestar esa pregunta, no sólo porque el futuro es impredecible, sino debido al "interregno" que mencioné antes, un lapso en el que virtualmente todo puede pasar pero nada puede hacerse con plena seguridad y certeza de éxito. En nuestros tiempos, la gran pregunta no es "¿qué hace falta hacer?", sino "¿quién puede hacerlo?" En la actualidad hay una creciente separación, que se acerca de forma alarmante al divorcio, entre poder y política, los dos socios aparentemente inseparables que durante los dos últimos siglos residieron –o creyeron y exigieron residir– en el estado nación territorial. Esa separación ya derivó en el desajuste entre las instituciones del poder y las de la política. El poder desapareció del nivel del estado nación y se instaló en el "espacio de flujos" libre de política, dejando a la política oculta como antes en la morada que se compartía y que ahora descendió al "espacio de lugares". El creciente volumen de poder que importa ya se hizo global. La política, sin embargo, siguió siendo tan local como antes. Por lo tanto, los poderes más relevantes permanecen fuera del alcance de las instituciones políticas existentes, mientras que el marco de maniobra de la política interna sigue reduciéndose. La situación planetaria enfrenta ahora el desafío de asambleas ad hoc de poderes discordantes que el control político no limita debido a que las instituciones políticas existentes tienen cada vez menos poder. Estas se ven, por lo tanto, obligadas a limitar de forma drástica sus ambiciones y a "transferir" o "tercerizar" la creciente cantidad de funciones que tradicionalmente se confiaba a los gobiernos nacionales a organizaciones no políticas. La reducción de la esfera política se autoalimenta, así como la pérdida de relevancia de los sucesivos segmentos de la política nacional redunda en el desgaste del interés de los ciudadanos por la política institucionalizada y en la extendida tendencia a reemplazarla con una política de "flotación libre", notable por su carácter expeditivo, pero también por su cortoplacismo, reducción a un único tema, fragilidad y resistencia a la institucionalización.
¿Cree que esta crisis global que estamos padeciendo puede generar un nuevo mundo, o al menos un poco diferente?
Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", si bien impresionante y hasta revolucionaria, es "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa no estén aún del todo agotadas: un esfuerzo por recapitalizar a quienes prestan dinero y por hacer que sus deudores vuelvan a ser confiables para el crédito, de modo tal que el negocio de prestar y de tomar crédito, de seguir endeudándose, puedan volver a lo "habitual". El estado benefactor para los ricos volvió a los salones de exposición, para lo cual se lo sacó de las dependencias de servicio a las que se había relegado temporalmente sus oficinas para evitar comparaciones envidiosas.
Pero hay individuos que padecen las consecuencias de esta crisis de los que poco se habla. Los protagonistas visibles son los bancos, las empresas...
Lo que se olvida alegremente (y de forma estúpida) en esa ocasión es que la naturaleza del sufrimiento humano está determinada por la forma en que las personas viven. El dolor que en la actualidad se lamenta, al igual que todo mal social, tiene profundas raíces en la forma de vida que aprendimos, en nuestro hábito de buscar crédito para el consumo. Vivir del crédito es algo adictivo, más que casi o todas las drogas, y sin duda más adictivo que otros tranquilizantes que se ofrecen, y décadas de generoso suministro de una droga no pueden sino derivar en shock y conmoción cuando la provisión se detiene o disminuye. Ahora nos proponen la salida aparentemente fácil del shock que padecen tanto los drogadictos como los vendedores de drogas: la reanudación del suministro de drogas. Hasta ahora no hay muchos indicios de que nos estemos acercando a las raíces del problema. En el momento en que se lo detuvo ya al borde del precipicio mediante la inyección de "dinero de los contribuyentes", el banco TSB Lloyds empezó a presionar al Tesoro para que destinara parte del paquete de ahorro a los dividendos de los accionistas. A pesar de la indignación oficial, el banco procedió impasible a pagar bonificaciones cuyo monto obsceno llevó al desastre a los bancos y sus clientes. Por más impresionantes que sean las medidas que los gobiernos ya tomaron, planificaron o anunciaron, todas apuntan a "recapitalizar" los bancos y permitirles volver a la "actividad normal": en otras palabras, a la actividad que fue la principal responsable de la crisis actual. Si los deudores no pudieron pagar los intereses de la orgía de consumo que el banco inspiró y alentó, tal vez se los pueda inducir/obligar a hacerlo por medio de impuestos pagados al estado. Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad de consumo y crédito. La "vuelta a la normalidad" anuncia una vuelta a las vías malas y siempre peligrosas. De todo modos todavía no llegamos al punto en que no hay vuelta atrás; aún hay tiempo (poco) de reflexionar y cambiar de camino; todavía podemos convertir el shock y la conmoción en algo beneficioso para nosotros y para nuestros hijos.
Traduccion: Joaquin Ibarburu
Fuente: Revista Ñ – Diario Clarín – sábado 18 de julio de 2009.
domingo, 19 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
Mensajes contradictorios en medio de la epidemia
Mensajes contradictorios en medio de la epidemia
Especialistas y entidades vinculadas con la salud pública reclaman la prohibición de las publicidades de antigripales, que pese a los consejos por la influenza A promueven la automedicación. Está en juego un negocio que ronda los 715 millones de pesos por año.
Por Mariana Carbajal
El guión publicitario es más o menos similar: un hombre o una mujer sienten un malestar generalizado, les duele el cuerpo y la cabeza, tienen fiebre, congestión nasal y tosen. Ingieren una píldora de un antigripal de venta libre, mágicamente se recuperan y pueden continuar con sus rutinas laborales o familiares. Van a la oficina a trabajar y hasta pueden participar de la celebración de un cumpleaños infantil, rodeados de niños y niñas, sin consultar a un médico ni hacer reposo durante varios días. Las publicidades de este tipo pululan en las pantallas de televisión. Y en los afiches callejeros. A veces, incluso, son los conductores de programas de chimentos o talk shows quienes sugieren el remedio. En un momento en que el mensaje de las autoridades sanitarias es que la población realice una consulta médica precoz frente a la aparición de síntomas gripales por la amenaza del virus H1N1, diversos especialistas y organizaciones vinculadas con la salud pública se preguntan si no deberían prohibirse o restringirse las promociones, muchas veces engañosas, de medicamentos que prometen una cura imposible y que, además, incitan a la automedicación y pueden poner en riesgo la salud de personas enfermas que demoren la visita a un especialista. El negocio en juego es grande: las ventas de antigripales de venta libre, jarabes para la tos, remedios para el resfrío y gotas nasales rondan los 715 millones de pesos anuales, según estimaciones de la Confederación Farmacéutica Argentina.
El médico epidemiólogo, investigador y docente de la Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos, Gonzalo Moyano, es contundente: “Hay que levantar las publicidades de antigripales: son riesgosas porque apelan a la automedicación. La industria farmacéutica no piensa en los procesos complejos de una enfermedad sino en una lógica de venta”, señaló en diálogo con Página/12. Moyano es también coordinador adjunto para el Cono Sur de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames). “Ninguno de esos productos cura la gripe. En realidad, no hay ningún medicamento que cure la gripe. Ni la nueva influenza H1N1 ni la gripe estacional. ¿Qué efecto tienen? Lo único que pueden hacer es atenuar los síntomas. Pero muchas veces los mensajes publicitarios llevan a engaño. No son claros”, advirtió.
Durante la gestión del ex ministro de Salud Ginés González García, se modificó una normativa que obligaba a los laboratorios a poner a consideración de la Anmat, la agencia estatal de control de medicamentos, el contenido de las publicidades de los remedios de venta libre. El organismo oficial debía autorizar los avisos. “A partir de la Disposición 4980/2005 de la Anmat, las publicidades se emiten sin fiscalización previa”, explicó a este diario el subinterventor del organismo, Daniel Gollán. Es decir, se controlan una vez que ya están en el aire en televisión y radio o impresos en una revista o un diario. Existe una Comisión de Publicidad en la Anmat, encabezada por la ingeniera María Elena Lafferriere, que monitorea los contenidos, para que los mensajes publicitarios no excedan lo que dice el prospecto o rotulado del fármaco, según explicó la funcionaria.
Los comerciales engañosos o que exageran los efectos de los antigripales de venta libre no son excepcionales. “Tenemos varios procesos sumariales. Muchas publicidades dicen que el medicamento es ‘para la gripe’, cuando deberían decir que es ‘para los síntomas de la gripe’”, reconoció Lafferriere a Página/12. La Anmat notifica al laboratorio para que levanten o modifiquen la publicidad engañosa. Pero mientras ese proceso avanza, el comercial estuvo “vendiendo” el medicamento masivamente a la población durante varias semanas, a veces meses, transmitiendo, cuanto menos, información confusa sobre sus propiedades. “En estos momentos de una epidemia hay que reforzar los mensajes claros sobre los efectos de los antigripales de venta libre y cómo deben ser usados. Se tienen que tomar por un período limitado. El problema es que las empresas farmacéuticas tratan de vender más con toda la parafernalia publicitaria. No se puede publicitar que un medicamento nos rehabilita a trabajar si estamos enfermos, porque están violando lo que sería los códigos de ética para promocionar un medicamento”, señaló Gollán.
En relación con la aprobación previa, también surge otro escollo: “Vemos que se cuidan mucho los laboratorios en cuanto a lo que se dice en off o con una leyenda impresa, pero las imágenes que se muestran en la publicidad pueden exagerar o inducir a engaños”, apuntó Lafferriere. “En este momento de una emergencia sanitaria con más razón las publicidades deberían estar mucho más acotadas. El Estado debería controlar más porque se puede prestar a una definición indebida de lo que es un medicamento. Los medicamentos no son otra cosa que un veneno en dosis terapéuticas. No pueden estar en cualquier parte, los deben prescribir los médicos y suministrar los farmacéuticos. Utilizar mal los medicamentos es peligroso. El gran éxito de la industria farmacéutica ha sido hacernos creer que el medicamento es inofensivo. Si no tiene efecto, no es medicamento”, reflexionó Mario Castelli, asesor de la Confederación Farmacéutica Argentina.
La proliferación de publicidades de antigripales de venta libre está atada a su comercialización en negocios como kioscos o almacenes, abierta a partir de la desregulación de la economía promovida por el ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo en 1993, durante el primer gobierno del ex presidente Carlos Menem.
En un artículo publicado en marzo de este año, la médica Beatriz Di Biasi y el doctor Carlos Damin, docente asociada y profesor titular, respectivamente, de la Primera Cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA abordaron el problema de las publicidades de los medicamentos de venta libre, tiempo antes de la llegada del virus H1N1 al país. “Es innegable el impacto de la publicidad de los medicamentos en la conducta de los consumidores, y de allí los potenciales riesgos que representa para la salud de la población”, consideraban Di Biasi y Damin, en el documento colgado en el sitio de la Confederación Farmacéutica Argentina. Recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) creo los “criterios éticos para la promoción de medicamentos”, un marco teórico donde se establecen recomendaciones sobre los anuncios dirigidos al público, que “deben contribuir a que la población pueda tomar decisiones racionales sobre la utilización de medicamentos que están legalmente disponibles sin receta”.
El negocio de los antigripales de venta libre es extenso. Si se suman las ventas de jarabes para la tos, los analgésicos utilizados para la gripe, los medicamentos recomendados para resfríos y las gotas nasales, representan una torta de unos 715 millones de pesos al año, según estimaciones de la Confederación Farmacéutica Argentina. Moyano se pregunta si algunas de las personas fallecidas por la gripe A en el país por neumonía pudieron haberse demoraron en una consulta y una atención médica adecuada por haber confiado o recurrido a algún antigripal de venta libre. “Los antigripales de venta libre mezclan un descongestivo, con un antifebril, vitamina C y a veces un energizante como la cafeína. El antifebril es lo único que sirve. El antihistamínico seca las secreciones y por lo tanto se espesan más. Y alojan mejor los bichos, las bacterias y otros gérmenes que pueden complicar el cuadro gripal de origen. Si hay una secreción transparente, blanca, el bicho pasa y no tiene capacidad de quedarse”, explicó el médico epidemiólogo, que trabaja en una unidad sanitaria de Wilde, partido de Avellaneda.
¿Quiénes ganan y quiénes pierden con comerciales a veces engañosos de antigripales? De Biasi y Damin advierten que según estudios realizados por la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (Iadaf), “la publicidad de medicamentos incita a la automedicación o al mal uso de fármacos, un problema que se cobra en el país unas 700 vidas por año”. Entre sus conclusiones, observan que la publicidad y promoción activa por los medios masivos de comunicación, aumenta la automedicación irresponsable y el uso irracional de medicamentos. Y alertan: “Los fármacos medicinales o medicamentos abandonan así su lugar de bien social, esencial para la salud pública, y pasan a ser un bien de consumo”.
Especialistas y entidades vinculadas con la salud pública reclaman la prohibición de las publicidades de antigripales, que pese a los consejos por la influenza A promueven la automedicación. Está en juego un negocio que ronda los 715 millones de pesos por año.
Por Mariana Carbajal
El guión publicitario es más o menos similar: un hombre o una mujer sienten un malestar generalizado, les duele el cuerpo y la cabeza, tienen fiebre, congestión nasal y tosen. Ingieren una píldora de un antigripal de venta libre, mágicamente se recuperan y pueden continuar con sus rutinas laborales o familiares. Van a la oficina a trabajar y hasta pueden participar de la celebración de un cumpleaños infantil, rodeados de niños y niñas, sin consultar a un médico ni hacer reposo durante varios días. Las publicidades de este tipo pululan en las pantallas de televisión. Y en los afiches callejeros. A veces, incluso, son los conductores de programas de chimentos o talk shows quienes sugieren el remedio. En un momento en que el mensaje de las autoridades sanitarias es que la población realice una consulta médica precoz frente a la aparición de síntomas gripales por la amenaza del virus H1N1, diversos especialistas y organizaciones vinculadas con la salud pública se preguntan si no deberían prohibirse o restringirse las promociones, muchas veces engañosas, de medicamentos que prometen una cura imposible y que, además, incitan a la automedicación y pueden poner en riesgo la salud de personas enfermas que demoren la visita a un especialista. El negocio en juego es grande: las ventas de antigripales de venta libre, jarabes para la tos, remedios para el resfrío y gotas nasales rondan los 715 millones de pesos anuales, según estimaciones de la Confederación Farmacéutica Argentina.
El médico epidemiólogo, investigador y docente de la Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos, Gonzalo Moyano, es contundente: “Hay que levantar las publicidades de antigripales: son riesgosas porque apelan a la automedicación. La industria farmacéutica no piensa en los procesos complejos de una enfermedad sino en una lógica de venta”, señaló en diálogo con Página/12. Moyano es también coordinador adjunto para el Cono Sur de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames). “Ninguno de esos productos cura la gripe. En realidad, no hay ningún medicamento que cure la gripe. Ni la nueva influenza H1N1 ni la gripe estacional. ¿Qué efecto tienen? Lo único que pueden hacer es atenuar los síntomas. Pero muchas veces los mensajes publicitarios llevan a engaño. No son claros”, advirtió.
Durante la gestión del ex ministro de Salud Ginés González García, se modificó una normativa que obligaba a los laboratorios a poner a consideración de la Anmat, la agencia estatal de control de medicamentos, el contenido de las publicidades de los remedios de venta libre. El organismo oficial debía autorizar los avisos. “A partir de la Disposición 4980/2005 de la Anmat, las publicidades se emiten sin fiscalización previa”, explicó a este diario el subinterventor del organismo, Daniel Gollán. Es decir, se controlan una vez que ya están en el aire en televisión y radio o impresos en una revista o un diario. Existe una Comisión de Publicidad en la Anmat, encabezada por la ingeniera María Elena Lafferriere, que monitorea los contenidos, para que los mensajes publicitarios no excedan lo que dice el prospecto o rotulado del fármaco, según explicó la funcionaria.
Los comerciales engañosos o que exageran los efectos de los antigripales de venta libre no son excepcionales. “Tenemos varios procesos sumariales. Muchas publicidades dicen que el medicamento es ‘para la gripe’, cuando deberían decir que es ‘para los síntomas de la gripe’”, reconoció Lafferriere a Página/12. La Anmat notifica al laboratorio para que levanten o modifiquen la publicidad engañosa. Pero mientras ese proceso avanza, el comercial estuvo “vendiendo” el medicamento masivamente a la población durante varias semanas, a veces meses, transmitiendo, cuanto menos, información confusa sobre sus propiedades. “En estos momentos de una epidemia hay que reforzar los mensajes claros sobre los efectos de los antigripales de venta libre y cómo deben ser usados. Se tienen que tomar por un período limitado. El problema es que las empresas farmacéuticas tratan de vender más con toda la parafernalia publicitaria. No se puede publicitar que un medicamento nos rehabilita a trabajar si estamos enfermos, porque están violando lo que sería los códigos de ética para promocionar un medicamento”, señaló Gollán.
En relación con la aprobación previa, también surge otro escollo: “Vemos que se cuidan mucho los laboratorios en cuanto a lo que se dice en off o con una leyenda impresa, pero las imágenes que se muestran en la publicidad pueden exagerar o inducir a engaños”, apuntó Lafferriere. “En este momento de una emergencia sanitaria con más razón las publicidades deberían estar mucho más acotadas. El Estado debería controlar más porque se puede prestar a una definición indebida de lo que es un medicamento. Los medicamentos no son otra cosa que un veneno en dosis terapéuticas. No pueden estar en cualquier parte, los deben prescribir los médicos y suministrar los farmacéuticos. Utilizar mal los medicamentos es peligroso. El gran éxito de la industria farmacéutica ha sido hacernos creer que el medicamento es inofensivo. Si no tiene efecto, no es medicamento”, reflexionó Mario Castelli, asesor de la Confederación Farmacéutica Argentina.
La proliferación de publicidades de antigripales de venta libre está atada a su comercialización en negocios como kioscos o almacenes, abierta a partir de la desregulación de la economía promovida por el ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo en 1993, durante el primer gobierno del ex presidente Carlos Menem.
En un artículo publicado en marzo de este año, la médica Beatriz Di Biasi y el doctor Carlos Damin, docente asociada y profesor titular, respectivamente, de la Primera Cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA abordaron el problema de las publicidades de los medicamentos de venta libre, tiempo antes de la llegada del virus H1N1 al país. “Es innegable el impacto de la publicidad de los medicamentos en la conducta de los consumidores, y de allí los potenciales riesgos que representa para la salud de la población”, consideraban Di Biasi y Damin, en el documento colgado en el sitio de la Confederación Farmacéutica Argentina. Recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) creo los “criterios éticos para la promoción de medicamentos”, un marco teórico donde se establecen recomendaciones sobre los anuncios dirigidos al público, que “deben contribuir a que la población pueda tomar decisiones racionales sobre la utilización de medicamentos que están legalmente disponibles sin receta”.
El negocio de los antigripales de venta libre es extenso. Si se suman las ventas de jarabes para la tos, los analgésicos utilizados para la gripe, los medicamentos recomendados para resfríos y las gotas nasales, representan una torta de unos 715 millones de pesos al año, según estimaciones de la Confederación Farmacéutica Argentina. Moyano se pregunta si algunas de las personas fallecidas por la gripe A en el país por neumonía pudieron haberse demoraron en una consulta y una atención médica adecuada por haber confiado o recurrido a algún antigripal de venta libre. “Los antigripales de venta libre mezclan un descongestivo, con un antifebril, vitamina C y a veces un energizante como la cafeína. El antifebril es lo único que sirve. El antihistamínico seca las secreciones y por lo tanto se espesan más. Y alojan mejor los bichos, las bacterias y otros gérmenes que pueden complicar el cuadro gripal de origen. Si hay una secreción transparente, blanca, el bicho pasa y no tiene capacidad de quedarse”, explicó el médico epidemiólogo, que trabaja en una unidad sanitaria de Wilde, partido de Avellaneda.
¿Quiénes ganan y quiénes pierden con comerciales a veces engañosos de antigripales? De Biasi y Damin advierten que según estudios realizados por la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (Iadaf), “la publicidad de medicamentos incita a la automedicación o al mal uso de fármacos, un problema que se cobra en el país unas 700 vidas por año”. Entre sus conclusiones, observan que la publicidad y promoción activa por los medios masivos de comunicación, aumenta la automedicación irresponsable y el uso irracional de medicamentos. Y alertan: “Los fármacos medicinales o medicamentos abandonan así su lugar de bien social, esencial para la salud pública, y pasan a ser un bien de consumo”.
domingo, 12 de julio de 2009
ENTRE EL 80% Y EL 90 % DE LAS CONSULTAS A ESPECIALISTAS EN ESTRÉS Y TRAUMAS SON DE PERSONAS SANASLas conductas hipocondríacas, otro mal que podría ins
ENTRE EL 80% Y EL 90 % DE LAS CONSULTAS A ESPECIALISTAS EN ESTRÉS Y TRAUMAS SON DE PERSONAS SANAS
Las conductas hipocondríacas, otro mal que podría instalarse
Los especialistas advierten que el comportamiento fóbico aumentó exageradamente.
Por: Guillermina de Domini
Para Laura, estar fuera de su casa es sinónimo de contaminación. Desde que apareció la pandemia, tiene un nuevo ritual. Primero: se pone alcohol en gel en las manos por séptima vez cuando sale del trabajo. Segundo: llama a su casa para que sus hijas, de cuatro años y de cuatro meses, se queden en sus dormitorios y para que la empleada la espere mirando por la ventana.
Laura le da el OK desde afuera para que abra la puerta. Va derecho al baño. Se desviste y pone la ropa a lavar. Está 40 minutos bajo la ducha. Desinfecta el baño y pasa un trapo en el recorrido que hizo hasta el baño. Último paso: se lava las manos con jabón por 20 minutos y recién ahí saluda a sus hijas.
La Gripe A modificó la vida cotidiana de los argentinos. Según los expertos consultados por Clarín, las personas sin patologías neuróticas están propensas a tener conductas hipocondríacas u obsesivas a la higiene. Y los que son hipocondríacos, como Laura, están pasando los peores días de su vida. "Con la Gripe A es posible que alguien frágil y sensible recurra al médico seguido y exagere en el lavado de manos. Y quizás esas conductas hipocondríacas queden instaladas", explicó Roberto Sivak, psiquiatra, director del Instituto de Estrés y Trauma de Buenos Aires. Dijo, además, que entre el 80 y 90% de las consultas son de personas sin trastornos, que están comenzando a tenerlos. "Es porque los infectólogos se muestran inseguros. La gente ya no entiende bien qué pasa y eso genera más miedo", aseguró Hugo Marietán, psiquiatra del Hospital Borda.
Pero los hipocondríacos y obsesivos de contacto, aquellos que –explicó Marietán–, construyen una realidad irracional: creen que hay peligro de contagio de enfermedades o de contaminación, la pasan peor. Sivak da ejemplos: en vez de ir al médico una vez por semana van tres y hasta obligan a su familia a ir. Y se lavan las manos exageradamente. "El alcohol en gel les da el permiso de hacerlo", aseguró Gustavo Bustamante, director de Fobia Club. Les aumenta la frecuencia cardíaca, la fatiga, la sensación de ahogo o sudoración. "Al cortar con la vida social, las calles vacías potencian su grado de neurosis o psicosis y hay que medicarlos más", admitió Marietán.
"La Gripe A se convirtió en la excusa o la justificación de las personas con algún tipo de neurosis para exacerbar sus conductas y comportamientos", dijo. "Con la Gripe A, la reconfirman", admitió Sivak. En su mayoría, son madres con hijos adolescentes y padres de edad intermedia. Son demandantes, dependientes y sobreprotegidos. Para ellos, la Gripe A es su enemigo invisible.
fuente: Clarín
Las conductas hipocondríacas, otro mal que podría instalarse
Los especialistas advierten que el comportamiento fóbico aumentó exageradamente.
Por: Guillermina de Domini
Para Laura, estar fuera de su casa es sinónimo de contaminación. Desde que apareció la pandemia, tiene un nuevo ritual. Primero: se pone alcohol en gel en las manos por séptima vez cuando sale del trabajo. Segundo: llama a su casa para que sus hijas, de cuatro años y de cuatro meses, se queden en sus dormitorios y para que la empleada la espere mirando por la ventana.
Laura le da el OK desde afuera para que abra la puerta. Va derecho al baño. Se desviste y pone la ropa a lavar. Está 40 minutos bajo la ducha. Desinfecta el baño y pasa un trapo en el recorrido que hizo hasta el baño. Último paso: se lava las manos con jabón por 20 minutos y recién ahí saluda a sus hijas.
La Gripe A modificó la vida cotidiana de los argentinos. Según los expertos consultados por Clarín, las personas sin patologías neuróticas están propensas a tener conductas hipocondríacas u obsesivas a la higiene. Y los que son hipocondríacos, como Laura, están pasando los peores días de su vida. "Con la Gripe A es posible que alguien frágil y sensible recurra al médico seguido y exagere en el lavado de manos. Y quizás esas conductas hipocondríacas queden instaladas", explicó Roberto Sivak, psiquiatra, director del Instituto de Estrés y Trauma de Buenos Aires. Dijo, además, que entre el 80 y 90% de las consultas son de personas sin trastornos, que están comenzando a tenerlos. "Es porque los infectólogos se muestran inseguros. La gente ya no entiende bien qué pasa y eso genera más miedo", aseguró Hugo Marietán, psiquiatra del Hospital Borda.
Pero los hipocondríacos y obsesivos de contacto, aquellos que –explicó Marietán–, construyen una realidad irracional: creen que hay peligro de contagio de enfermedades o de contaminación, la pasan peor. Sivak da ejemplos: en vez de ir al médico una vez por semana van tres y hasta obligan a su familia a ir. Y se lavan las manos exageradamente. "El alcohol en gel les da el permiso de hacerlo", aseguró Gustavo Bustamante, director de Fobia Club. Les aumenta la frecuencia cardíaca, la fatiga, la sensación de ahogo o sudoración. "Al cortar con la vida social, las calles vacías potencian su grado de neurosis o psicosis y hay que medicarlos más", admitió Marietán.
"La Gripe A se convirtió en la excusa o la justificación de las personas con algún tipo de neurosis para exacerbar sus conductas y comportamientos", dijo. "Con la Gripe A, la reconfirman", admitió Sivak. En su mayoría, son madres con hijos adolescentes y padres de edad intermedia. Son demandantes, dependientes y sobreprotegidos. Para ellos, la Gripe A es su enemigo invisible.
fuente: Clarín
sábado, 11 de julio de 2009
Psicosis
Psicosis
Rosa Regás
laverdad.es
Es triste que la gripe A, llamada primero porcina, se haya llevado en este último año a decenas de personas, aunque alguna de ellas haya muerto no sólo por la gripe sino supuestamente por no ser debidamente atendida cuando ha ido a pedir auxilio y atención a los servicios públicos. Una enfermedad que ha suscitado la atención pormenorizada de los medios de Occidente, cuyos países han habilitado un presupuesto millonario para comprar una vacuna que nos salve de los peligros de esta pandemia.
Porque estamos hablando de una pandemia, según ha afirmado categóricamente la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, ni los medios ni los gobiernos dan tanta importancia a otras enfermedades, verdaderas pandemias que se arrastran por el planeta desde hace siglos: la malaria, por ejemplo, que se lleva a la tumba cada año a dos millones de personas, lo que en buena parte se podría prevenir con un barato mosquitero. Dos millones de niños y niñas mueren también al año de diarrea, que sólo necesita un suero oral de un valor de 20 céntimos de euro. Y sarampión, neumonía y otras muchas enfermedades prevenibles con vacunas baratas provocan la muerte de diez millones cada año. La famosa gripe aviar causó la muerte de 250 personas en todo el mundo durante 10 años, o sea, un promedio de 25 muertes por año. Y sin embargo se armó un verdadero escándalo con aquella gripe de los pollos y también en aquel caso, como en el de la gripe A que sufrimos hoy, se comercializaron unas vacunas específicas a precios exorbitantes. La farmacéutica transnacional Roche, con su famoso Tamiflú, vendió millones de dosis a los países asiáticos a 50 dólares la caja. La empresa norteamericana Gilead Sciences, cuyo primer accionista es Donald Rumsfeld, tiene la patente del Tamiflú, un producto que no se ha demostrado totalmente eficaz aunque el Gobierno británico compró 14 millones de dosis para su población. Es fácil entender los miles de millones de dólares que ganaron con la gripe de los pollos Roche y Relenza, las dos grandes empresas farmacéuticas que venden los antivirales, según se ha publicado en mil informes en la Red, pero qué no ha recogido ningún otro medio.
Antes psicosis con los pollos y ahora con los cerdos. Pero si de verdad es una pandemia tan alarmante, ¿por qué la OMS no la declara un problema de salud pública mundial y autoriza la fabricación de medicamentos genéricos para combatirla?
Rosa Regás
laverdad.es
Es triste que la gripe A, llamada primero porcina, se haya llevado en este último año a decenas de personas, aunque alguna de ellas haya muerto no sólo por la gripe sino supuestamente por no ser debidamente atendida cuando ha ido a pedir auxilio y atención a los servicios públicos. Una enfermedad que ha suscitado la atención pormenorizada de los medios de Occidente, cuyos países han habilitado un presupuesto millonario para comprar una vacuna que nos salve de los peligros de esta pandemia.
Porque estamos hablando de una pandemia, según ha afirmado categóricamente la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, ni los medios ni los gobiernos dan tanta importancia a otras enfermedades, verdaderas pandemias que se arrastran por el planeta desde hace siglos: la malaria, por ejemplo, que se lleva a la tumba cada año a dos millones de personas, lo que en buena parte se podría prevenir con un barato mosquitero. Dos millones de niños y niñas mueren también al año de diarrea, que sólo necesita un suero oral de un valor de 20 céntimos de euro. Y sarampión, neumonía y otras muchas enfermedades prevenibles con vacunas baratas provocan la muerte de diez millones cada año. La famosa gripe aviar causó la muerte de 250 personas en todo el mundo durante 10 años, o sea, un promedio de 25 muertes por año. Y sin embargo se armó un verdadero escándalo con aquella gripe de los pollos y también en aquel caso, como en el de la gripe A que sufrimos hoy, se comercializaron unas vacunas específicas a precios exorbitantes. La farmacéutica transnacional Roche, con su famoso Tamiflú, vendió millones de dosis a los países asiáticos a 50 dólares la caja. La empresa norteamericana Gilead Sciences, cuyo primer accionista es Donald Rumsfeld, tiene la patente del Tamiflú, un producto que no se ha demostrado totalmente eficaz aunque el Gobierno británico compró 14 millones de dosis para su población. Es fácil entender los miles de millones de dólares que ganaron con la gripe de los pollos Roche y Relenza, las dos grandes empresas farmacéuticas que venden los antivirales, según se ha publicado en mil informes en la Red, pero qué no ha recogido ningún otro medio.
Antes psicosis con los pollos y ahora con los cerdos. Pero si de verdad es una pandemia tan alarmante, ¿por qué la OMS no la declara un problema de salud pública mundial y autoriza la fabricación de medicamentos genéricos para combatirla?
¿Cómo surgió? ¿Dónde? ¿Por qué?
¿Cómo surgió? ¿Dónde? ¿Por qué?
Por Sandra Russo
Edgar Hernández, de cinco años, fue el primer portador sano de la gripe A registrado en La Gloria, México. En estos días, en ese poblado de poco más de 2000 habitantes del estado de Veracruz van a poner un monumento a Edgar Hernández. Suena un poco incongruente, pero el niño tendrá su estatua en la plaza del pueblo, quizá para recordarles a los vecinos que la gripe A no mata: Edgar se recuperó completamente.
No fue el caso de Judy Trunnell, la maestra norteamericana de 33 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A H1N1. Murió el 5 de mayo en Harlingen, una pequeña localidad vecina a la mexicana La Gloria. Su esposo, Steven Trunnell, presentó una demanda al día siguiente, 11 de mayo, contra la empresa productora de carne porcina más grande del mundo, la Smithfield Foods Inc., dueña del 50 por ciento de Granjas Carroll. Las enormes plantas de las granjas son la principal fuente de ingresos de La Gloria, el pueblo cuyas autoridades recordarán la pandemia con el monumento de Edgar, el sobreviviente.
El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En ese extenso artículo, se recogen muchas otras fuentes, como artículos firmados y publicados en los diarios mexicanos La Jornada y El Universal. Fuera de ese universo de fuentes informativas, hay también estudios de la Universidad John Hopkins de Nueva York y denuncias de muchas organizaciones ambientalistas mexicanas que sin embargo no han logrado generar un discurso que penetre en los grandes medios mundiales, para los que la pandemia de gripe A H1N1 se reduce a su profilaxis y sus estadísticas. No parece ser un tema menor cuál fue el origen de la pandemia y la pregunta es si ese origen puede estar relacionado con formas de producción incompatibles con la vida sobre la Tierra. No parece ser menor puesto que resignar ese punto supone un altísimo riesgo a futuro, ya que dispensa a los responsables y somete a la población mundial a quedar a merced de nuevas pestes.
El 10 de mayo, en el diario El Universal, Francisco Reséndiz escribió una crónica sobre La Gloria, ubicada entre Puebla y Veracruz. En ese momento, el interés periodístico estaba puesto en esa localidad por un dato puntual: el 60 por ciento de la población se había contagiado la gripe A. Y de allí hacía tiempo que llegaban denuncias sobre la actividad de las Granjas Carroll y sus lagunas de oxidación de excrementos y cadáveres de cerdos. Dice Reséndiz, que se entrevistó con Víctor Manuel Ochoa Calderón (director general de Granjas Carroll), que la empresa produce 1.100.000 cerdos anuales, y que sólo tiene 900 empleados en 16 granjas. “Los que se han quedado tienen miedo a la influenza, a quejarse, a la empresa, a ir a la cárcel y a la peste. Pero se sienten agradecidos porque en un semana cambió su panorama: ahora hay muchos doctores y les dieron material para arreglar y pintar sus casas y calles, servicio médico, comida caliente y café.” El Estado mexicano fue al rescate de los pobladores de La Gloria y les pondrá ahora el monumento de Edgar.
“Pero la gente insiste en que son los cerdos los que provocan las enfermedades. Cada módulo de producción de Carroll tiene una laguna de oxidación –una especie de alberca a cielo abierto donde se depositan el excremento y la orina de los cerdos– y contenedores con cientos de cadáveres porcinos cubiertos de moscas”, observó Reséndiz.
Por su parte, Ramonet, en su investigación, rescata lo publicado en otros medios mexicanos independientes: el corresponsal del diario La Jornada, Andrés Timoteo, se desplazó al poblado para describir el ambiente en el que viven los habitantes: “Nubes de moscas emanan de las lagunas de oxidación donde la empresa Granjas Carroll vierte los desechos fecales de sus granjas porcícolas; y la contaminación a cielo abierto ya generó una epidemia de infecciones respiratorias (...) El vector epidémico serían las nubes de moscas que despiden las granjas porcícolas y las lagunas de oxidación donde la empresa mexicano-estadounidense arroja toneladas de estiércol”. Otro reportero, Jorge Morales Vázquez, contó en Milenio cómo los pobladores llevan años protestando contra la expansión indiscriminada de la empresa porcícola y cómo han sufrido persecución policíaca, represión y amenazas. El periodista constató “el fétido olor proveniente de las granjas de cerdos que se respira durante todo el día en la pequeña comunidad de apenas tres mil habitantes, así como la existencia de enjambres de moscas que infestan los domicilios de las familias”. Verificó asimismo la proximidad de las “lagunas de oxidación” en las que se someten a un proceso de descomposición aéreo los desechos fecales de los cerdos –que se convierten en gas metano–, responsables del nauseabundo hedor que inunda la zona.
En algún momento entre que fue dado el alerta a la OMS y el que transitamos hoy, con la gripe A sobre el territorio austral en invierno, hubo equipos de investigación de la FAO que viajaron desde Roma a La Gloria para determinar si efectivamente el origen de la pandemia puede ubicarse en ese modo de producción que, como firma Ramonet, “desanimaliza” a los cerdos y los convierte en objetos de producción, sometiéndolos a niveles de estrés desconocidos. En toda su vida, los cerdos que nacen y mueren en esos criaderos permanecen a oscuras y hacinados: de esas ciudadelas de cerdos enloquecidos salen luego los cadáveres y los excrementos que se transforman en gas.
Los resultados todavía no fueron publicados. No hay certezas, pero sí hay evidencias de contaminación a escala tercermundista. La Smithfield Foods no opera en territorio norteamericano porque en los ’90 fue millonariamente multada por contaminación, de modo que decidió trasladar sus plantas a países con leyes medioambientales más flexibles. Es de este modo en que ahora se divide el mundo: con territorios sustentables y basureros. Pero el origen de la pandemia debe determinarse claramente, toda vez que ya dejamos atrás la época en la que los daños eran colaterales para las poblaciones centrales. La pandemia dice que se ha globalizado algo más que el capital.
Por Sandra Russo
Edgar Hernández, de cinco años, fue el primer portador sano de la gripe A registrado en La Gloria, México. En estos días, en ese poblado de poco más de 2000 habitantes del estado de Veracruz van a poner un monumento a Edgar Hernández. Suena un poco incongruente, pero el niño tendrá su estatua en la plaza del pueblo, quizá para recordarles a los vecinos que la gripe A no mata: Edgar se recuperó completamente.
No fue el caso de Judy Trunnell, la maestra norteamericana de 33 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A H1N1. Murió el 5 de mayo en Harlingen, una pequeña localidad vecina a la mexicana La Gloria. Su esposo, Steven Trunnell, presentó una demanda al día siguiente, 11 de mayo, contra la empresa productora de carne porcina más grande del mundo, la Smithfield Foods Inc., dueña del 50 por ciento de Granjas Carroll. Las enormes plantas de las granjas son la principal fuente de ingresos de La Gloria, el pueblo cuyas autoridades recordarán la pandemia con el monumento de Edgar, el sobreviviente.
El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En ese extenso artículo, se recogen muchas otras fuentes, como artículos firmados y publicados en los diarios mexicanos La Jornada y El Universal. Fuera de ese universo de fuentes informativas, hay también estudios de la Universidad John Hopkins de Nueva York y denuncias de muchas organizaciones ambientalistas mexicanas que sin embargo no han logrado generar un discurso que penetre en los grandes medios mundiales, para los que la pandemia de gripe A H1N1 se reduce a su profilaxis y sus estadísticas. No parece ser un tema menor cuál fue el origen de la pandemia y la pregunta es si ese origen puede estar relacionado con formas de producción incompatibles con la vida sobre la Tierra. No parece ser menor puesto que resignar ese punto supone un altísimo riesgo a futuro, ya que dispensa a los responsables y somete a la población mundial a quedar a merced de nuevas pestes.
El 10 de mayo, en el diario El Universal, Francisco Reséndiz escribió una crónica sobre La Gloria, ubicada entre Puebla y Veracruz. En ese momento, el interés periodístico estaba puesto en esa localidad por un dato puntual: el 60 por ciento de la población se había contagiado la gripe A. Y de allí hacía tiempo que llegaban denuncias sobre la actividad de las Granjas Carroll y sus lagunas de oxidación de excrementos y cadáveres de cerdos. Dice Reséndiz, que se entrevistó con Víctor Manuel Ochoa Calderón (director general de Granjas Carroll), que la empresa produce 1.100.000 cerdos anuales, y que sólo tiene 900 empleados en 16 granjas. “Los que se han quedado tienen miedo a la influenza, a quejarse, a la empresa, a ir a la cárcel y a la peste. Pero se sienten agradecidos porque en un semana cambió su panorama: ahora hay muchos doctores y les dieron material para arreglar y pintar sus casas y calles, servicio médico, comida caliente y café.” El Estado mexicano fue al rescate de los pobladores de La Gloria y les pondrá ahora el monumento de Edgar.
“Pero la gente insiste en que son los cerdos los que provocan las enfermedades. Cada módulo de producción de Carroll tiene una laguna de oxidación –una especie de alberca a cielo abierto donde se depositan el excremento y la orina de los cerdos– y contenedores con cientos de cadáveres porcinos cubiertos de moscas”, observó Reséndiz.
Por su parte, Ramonet, en su investigación, rescata lo publicado en otros medios mexicanos independientes: el corresponsal del diario La Jornada, Andrés Timoteo, se desplazó al poblado para describir el ambiente en el que viven los habitantes: “Nubes de moscas emanan de las lagunas de oxidación donde la empresa Granjas Carroll vierte los desechos fecales de sus granjas porcícolas; y la contaminación a cielo abierto ya generó una epidemia de infecciones respiratorias (...) El vector epidémico serían las nubes de moscas que despiden las granjas porcícolas y las lagunas de oxidación donde la empresa mexicano-estadounidense arroja toneladas de estiércol”. Otro reportero, Jorge Morales Vázquez, contó en Milenio cómo los pobladores llevan años protestando contra la expansión indiscriminada de la empresa porcícola y cómo han sufrido persecución policíaca, represión y amenazas. El periodista constató “el fétido olor proveniente de las granjas de cerdos que se respira durante todo el día en la pequeña comunidad de apenas tres mil habitantes, así como la existencia de enjambres de moscas que infestan los domicilios de las familias”. Verificó asimismo la proximidad de las “lagunas de oxidación” en las que se someten a un proceso de descomposición aéreo los desechos fecales de los cerdos –que se convierten en gas metano–, responsables del nauseabundo hedor que inunda la zona.
En algún momento entre que fue dado el alerta a la OMS y el que transitamos hoy, con la gripe A sobre el territorio austral en invierno, hubo equipos de investigación de la FAO que viajaron desde Roma a La Gloria para determinar si efectivamente el origen de la pandemia puede ubicarse en ese modo de producción que, como firma Ramonet, “desanimaliza” a los cerdos y los convierte en objetos de producción, sometiéndolos a niveles de estrés desconocidos. En toda su vida, los cerdos que nacen y mueren en esos criaderos permanecen a oscuras y hacinados: de esas ciudadelas de cerdos enloquecidos salen luego los cadáveres y los excrementos que se transforman en gas.
Los resultados todavía no fueron publicados. No hay certezas, pero sí hay evidencias de contaminación a escala tercermundista. La Smithfield Foods no opera en territorio norteamericano porque en los ’90 fue millonariamente multada por contaminación, de modo que decidió trasladar sus plantas a países con leyes medioambientales más flexibles. Es de este modo en que ahora se divide el mundo: con territorios sustentables y basureros. Pero el origen de la pandemia debe determinarse claramente, toda vez que ya dejamos atrás la época en la que los daños eran colaterales para las poblaciones centrales. La pandemia dice que se ha globalizado algo más que el capital.
jueves, 9 de julio de 2009
Umberto Eco: "El problema de Italia no es Berlusconi, sino los italianos"
Umberto Eco: "El problema de Italia no es Berlusconi, sino los italianos"
El autor de El nombre de la rosa cargó otra vez con sus compatriotas. Dice que es una sociedad "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
EL FILOSOFO y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia.
El escritor y filósofo italiano Umberto Eco asegura que el problema de Italia no es el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi , sino una sociedad italiana "enferma" que le permite acumular poder. En un artículo titulado "El enemigo de la prensa", que publicará mañana la revista L'Espresso y que hoy ha sido parcialmente divulgado en su sitio web, Eco asegura que la sociedad italiana está "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
El filósofo indica que hasta ahora se resistía a escribir este artículo porque "cuando uno tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, quiere decir que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, ya está enferma".
Añade que "en las democracias que definiríamos robustas" no hace falta defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurriría limitarla. "La historia es rica en hombres aventureros, no faltos de carisma, con escaso sentido del Estado pero con un sentido altísimo de sus propios intereses, que deseaban instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores entre sus cortesanos y (en ocasiones) entre sus cortesanas", indica el novelista. Eco precisa que no siempre esos hombres conquistaron el poder al que aspiraban, "porque la sociedad no se lo permitió". "¿Cuando la sociedad se lo permite, por qué tomarla con ellos y no con la sociedad que les ha dejado actuar?", agrega.
Para él, es "inútil" acusar a Berlusconi, "que hace, por así decirlo, su trabajo", ya que es la mayoría de los italianos "la que acepta su conflicto de intereses (entre empresario y político), la que dice sí a las rondas de ciudadanos y al laudo Alfano (sobre su inmunidad) y que ahora habría aceptado tranquilamente la mordaza puesta a la prensa". "La misma nación aceptaría, sin dudar y con cierta maliciosa complicidad, que Berlusconi fuera con las bailarinas si ahora no hubiera intervenido la Iglesia para turbar la conciencia pública, aunque pronto eso estará también superado, ya que desde siempre los italianos, y los buenos cristianos en general, van de putas, aunque el párroco diga que no se debe", apunta Eco.
El filósofo y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia, y dice que "no fue la energía de (Benito) Mussolini", sino "la indulgencia" de los liberales del momento lo que llevó a éste al Gobierno. "He aquí por qué es necesario en ocasiones decir que no, aunque, de manera pesimista, se sepa que no sirve para nada. Al menos para que un día se pueda decir que se dijo", concluye.
Fuente: EFE<
El autor de El nombre de la rosa cargó otra vez con sus compatriotas. Dice que es una sociedad "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
EL FILOSOFO y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia.
El escritor y filósofo italiano Umberto Eco asegura que el problema de Italia no es el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi , sino una sociedad italiana "enferma" que le permite acumular poder. En un artículo titulado "El enemigo de la prensa", que publicará mañana la revista L'Espresso y que hoy ha sido parcialmente divulgado en su sitio web, Eco asegura que la sociedad italiana está "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
El filósofo indica que hasta ahora se resistía a escribir este artículo porque "cuando uno tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, quiere decir que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, ya está enferma".
Añade que "en las democracias que definiríamos robustas" no hace falta defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurriría limitarla. "La historia es rica en hombres aventureros, no faltos de carisma, con escaso sentido del Estado pero con un sentido altísimo de sus propios intereses, que deseaban instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores entre sus cortesanos y (en ocasiones) entre sus cortesanas", indica el novelista. Eco precisa que no siempre esos hombres conquistaron el poder al que aspiraban, "porque la sociedad no se lo permitió". "¿Cuando la sociedad se lo permite, por qué tomarla con ellos y no con la sociedad que les ha dejado actuar?", agrega.
Para él, es "inútil" acusar a Berlusconi, "que hace, por así decirlo, su trabajo", ya que es la mayoría de los italianos "la que acepta su conflicto de intereses (entre empresario y político), la que dice sí a las rondas de ciudadanos y al laudo Alfano (sobre su inmunidad) y que ahora habría aceptado tranquilamente la mordaza puesta a la prensa". "La misma nación aceptaría, sin dudar y con cierta maliciosa complicidad, que Berlusconi fuera con las bailarinas si ahora no hubiera intervenido la Iglesia para turbar la conciencia pública, aunque pronto eso estará también superado, ya que desde siempre los italianos, y los buenos cristianos en general, van de putas, aunque el párroco diga que no se debe", apunta Eco.
El filósofo y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia, y dice que "no fue la energía de (Benito) Mussolini", sino "la indulgencia" de los liberales del momento lo que llevó a éste al Gobierno. "He aquí por qué es necesario en ocasiones decir que no, aunque, de manera pesimista, se sepa que no sirve para nada. Al menos para que un día se pueda decir que se dijo", concluye.
Fuente: EFE<
martes, 7 de julio de 2009
Siguen las graves amenazas contra Pelota de trapo
Siguen las graves amenazas contra Pelota de trapo
Una militante fue secuestrada por cuatro horas. La fundación soporta intimidaciones de muerte desde el año pasado. Les retiraron la custodia.
Alberto Morlochetti, fundador de Pelota de Trapo, sospecha que la campaña que impulsó junto a la CTA "El Hambre es un Crimen" puede ser una de las causas de los constantes ataques. (DYN)
La Fundación Pelota de Trapo, que ayuda a chicos de bajos recursos en la provincia de Buenos Aires, volvió a sufrir el infierno de la intimidación. Esta vez, por el secuestro exprés de una de sus militantes, raptada por desconocidos cuando salía de su casa en la localidad de Rafael Calzada, y que se suma así a demás secuestros y torturas padecidos por distintos integrantes de esta organización durante el último año y medio.
El nuevo periplo del horror comenzó a las 7.45. La mujer, de 35 años, había salido temprano de su casa para ir, como todos los días, a colaborar en el mantenimiento de uno de los hogares de la Fundación. Después de caminar 200 metros, fue interceptada y cargada en una camioneta negra. Durante cuatro horas sufrió amenazas de muerte y otras intimidaciones para con la organización. “Te vamos a matar, se van a dejar de joder de una vez”, fue una de las advertencias que escuchó la joven, de quien no trascendió el nombre por motivos de seguridad.
Luego la liberaron, sin señales de violencia física, en las cercanías del Hospital Finochietto de Avellaneda, donde a pesar de su crisis nerviosa logró comunicarse desde un teléfono público para que la fueran a buscar. “Sólo se acuerda que la metieron en un portón”, señaló el fundador de la fundación Alberto Morlachetti a Críticadigital.
Morlachetti y el resto de sus compañeros recibieron dos señales preocupantes durante el período en el cual estuvo desaparecida. Desde el propio teléfono de la víctima, enviaron dos mensajes de texto. “La tenemos nosotros”, aseguró el primero. Dos horas después, llegó el más intimidatorio: ”Esta vez termina en el hospital; la próxima no sabemos”.
Para los integrantes de Pelota de Trapo, que junto con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo impulsan la campaña “El hambre es un crimen”, este tipo de mensajes mafiosos no son una novedad. Forman parte de un paisaje tenebroso con el que intentan lidiar desde abril del año pasado. Hasta diciembre de 2008 soportaron ocho ataques, todos en territorio bonaerense.
El 13 de ese mes, integrados a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), se movilizaron por la Ciudad de Buenos Aires para reclamar “una asignación universal por hijo para que no haya ningún hogar pobre”. “Después de la marcha, la cosa paró. Pero volvió este año hasta que Aníbal Fernández fue al hogar”, recordó Marochetti. A pesar de la visita del ministro de Seguridad y Justicia, en junio empezaron de nuevo los mensajes de texto, centrados especialmente en las mujeres. “Te conocemos, conocemos a tu novio, le vamos a pegar un tiro”, prometieron.
El fundador de la Fundación no encuentra explicación para tanta saña. “Quizá sea por la campaña que hicimos en el país contra el hambre. La verdad es que no sabemos exactamente que está ocurriendo”, se extrañó en diálogo con este diario. Tampoco parece quedar muy claro por qué luego de 16 meses de ataques, la causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 4 (UFI 4) de Avellaneda, a cargo de Guillermo Castro, no prospera. En ese sentido, Marochetti criticó el accionar de la Justicia porque “los teléfonos desde donde mandan las amenazas no son analizados. La Fiscalía no avanza.
“Nos sacaron la custodia policial. Dicen que no tienen recursos. Nos tienen que defender como deber de Estado”, sostuvo.
El nuevo caso pasó a engordar las fojas que maneja la UFI 4. Mientras tanto, el miedo se instala entre los referentes, militantes y niños de Pelota de Trapo.
Una militante fue secuestrada por cuatro horas. La fundación soporta intimidaciones de muerte desde el año pasado. Les retiraron la custodia.
Alberto Morlochetti, fundador de Pelota de Trapo, sospecha que la campaña que impulsó junto a la CTA "El Hambre es un Crimen" puede ser una de las causas de los constantes ataques. (DYN)
La Fundación Pelota de Trapo, que ayuda a chicos de bajos recursos en la provincia de Buenos Aires, volvió a sufrir el infierno de la intimidación. Esta vez, por el secuestro exprés de una de sus militantes, raptada por desconocidos cuando salía de su casa en la localidad de Rafael Calzada, y que se suma así a demás secuestros y torturas padecidos por distintos integrantes de esta organización durante el último año y medio.
El nuevo periplo del horror comenzó a las 7.45. La mujer, de 35 años, había salido temprano de su casa para ir, como todos los días, a colaborar en el mantenimiento de uno de los hogares de la Fundación. Después de caminar 200 metros, fue interceptada y cargada en una camioneta negra. Durante cuatro horas sufrió amenazas de muerte y otras intimidaciones para con la organización. “Te vamos a matar, se van a dejar de joder de una vez”, fue una de las advertencias que escuchó la joven, de quien no trascendió el nombre por motivos de seguridad.
Luego la liberaron, sin señales de violencia física, en las cercanías del Hospital Finochietto de Avellaneda, donde a pesar de su crisis nerviosa logró comunicarse desde un teléfono público para que la fueran a buscar. “Sólo se acuerda que la metieron en un portón”, señaló el fundador de la fundación Alberto Morlachetti a Críticadigital.
Morlachetti y el resto de sus compañeros recibieron dos señales preocupantes durante el período en el cual estuvo desaparecida. Desde el propio teléfono de la víctima, enviaron dos mensajes de texto. “La tenemos nosotros”, aseguró el primero. Dos horas después, llegó el más intimidatorio: ”Esta vez termina en el hospital; la próxima no sabemos”.
Para los integrantes de Pelota de Trapo, que junto con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo impulsan la campaña “El hambre es un crimen”, este tipo de mensajes mafiosos no son una novedad. Forman parte de un paisaje tenebroso con el que intentan lidiar desde abril del año pasado. Hasta diciembre de 2008 soportaron ocho ataques, todos en territorio bonaerense.
El 13 de ese mes, integrados a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), se movilizaron por la Ciudad de Buenos Aires para reclamar “una asignación universal por hijo para que no haya ningún hogar pobre”. “Después de la marcha, la cosa paró. Pero volvió este año hasta que Aníbal Fernández fue al hogar”, recordó Marochetti. A pesar de la visita del ministro de Seguridad y Justicia, en junio empezaron de nuevo los mensajes de texto, centrados especialmente en las mujeres. “Te conocemos, conocemos a tu novio, le vamos a pegar un tiro”, prometieron.
El fundador de la Fundación no encuentra explicación para tanta saña. “Quizá sea por la campaña que hicimos en el país contra el hambre. La verdad es que no sabemos exactamente que está ocurriendo”, se extrañó en diálogo con este diario. Tampoco parece quedar muy claro por qué luego de 16 meses de ataques, la causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 4 (UFI 4) de Avellaneda, a cargo de Guillermo Castro, no prospera. En ese sentido, Marochetti criticó el accionar de la Justicia porque “los teléfonos desde donde mandan las amenazas no son analizados. La Fiscalía no avanza.
“Nos sacaron la custodia policial. Dicen que no tienen recursos. Nos tienen que defender como deber de Estado”, sostuvo.
El nuevo caso pasó a engordar las fojas que maneja la UFI 4. Mientras tanto, el miedo se instala entre los referentes, militantes y niños de Pelota de Trapo.
lunes, 6 de julio de 2009
EN LAS CARCELES, EL A H1N1 ENCUENTRA HACINAMIENTO, FRIO Y HUMEDAD
EN LAS CARCELES, EL A H1N1 ENCUENTRA HACINAMIENTO, FRIO Y HUMEDAD
El mejor caldo de cultivo
Dos adolescentes en un penal de Rosario fueron “confinados” en celdas de aislamiento, contagiados de gripe A. En Ezeiza entregaron 40 termómetros y analizan a los familiares. En Batán habría fallecido un jefe de traslados. Nueve internos de Ezeiza y Devoto hospitalizados.
Por Horacio Cecchi
El Estado empieza a descubrir que aquellos contenedores de desechos que vienen a ser las cárceles tienen vasos comunicantes con sus propias calles, pese a la presunta infranqueabilidad de sus muros, y que son verdaderos caldos de cultivo. El declamado distanciamiento social no sólo no se cumple sino que parece un discurso de patética ironía, hacinamiento mediante. Dos adolescentes detenidos en Santa Fe, en el Instituto para Adolescentes, IRAR, de Rosario, quedaron internados en sus celdas porque se les detectó gripe A. En Batán, del Servicio Penitenciario Bonaerense, según el boca a boca de presos y familiares, un jefe de traslados de la unidad murió con la carga viral del A H1N1. En las unidades federales de Ezeiza (presumiblemente en el resto de las federales también), los guardias usan barbijo y los presos, no. Más allá de la inutilidad del barbijo entre los sanos –según lo viene insistiendo la más alta autoridad de Salud del país–, el cuadro ambivalente no deja claro si es que los guardias están enfermos y trabajan a destajo, o si están sanos y presumen que los presos llevan el dramático virus, lo que pondría en complicaciones al sector de salud penitenciaria. El primer pasito para revertir la situación ya fue dado: la dirección del SPF compró 40 termómetros. Y en Ezeiza colocó cámaras gamma para controlar si las visitas entran con gripe. En caso de detectarla, rechazarán el ingreso. Obviamente, el control se hace después de la gratificante requisa.
Aunque en el país el alerta por el virus A H1N1 circula con formato alarma televisiva desde que se disparó la gripe en México, la idea de que los muros carcelarios no son asépticos demoró más de dos meses en abrirse a la luz. Organizaciones vinculadas con temas carcelarios aseguraron a Página/12 que llegaban pedidos y reclamos de familiares desde hace tiempo. En Rosario, el 25 de junio, en oportunidad de un motín con quema de colchones en la comisaría 21ª de esa ciudad, la Coordinadora de Trabajo Carcelario de Rosario denunciaba que “nos llama poderosamente la atención la falta de medidas preventivas con relación a la gripe A”. La denuncia agregaba que “atento las condiciones de detención en las comisarías y el hacinamiento que se vive en las mismas, difícilmente pueda sostenerse el ‘distanciamiento social’ que tanto pregonan las autoridades de salud provinciales”.
El 1º de julio pasado, la misma coordinadora rosarina envió una carta al ministro de Justicia santafesino, Héctor Superti, en el que se le informaba, en carácter de “urgente”, que dos jóvenes alojados en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario, IRAR, se habían contagiado de gripe A.
Usualmente, en una cárcel la custodia y protección se implementa como si se tratara de un castigo. El caso de los dos jóvenes del IRAR no parece una excepción. Las autoridades del IRAR decidieron seguir puntillosamente el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias del país en caso de detección de síntomas gripales: recluir al chico o paciente en su habitación. A la sazón, fueron recluidos en celdas individuales muy distantes de lo que es la habitación de un niño o una sala hospitalaria: “Como es de su conocimiento –le recuerda la CTC al ministro–, las celdas, que son lugares pequeños, húmedos y que carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad, en forma alguna garantizarán la salud de los mismos; más aún, implicarán un deterioro psicológico que puede desembocar en actitudes de autolesiones”.
La situación no parece diferente en ninguna unidad de ninguna jurisdicción. En ese aspecto, y como muestra de no discriminar los virus, el tratamiento en profundidad fue tan profundo para resolver tuberculosis como gripe A. Según informaron familiares a este diario, la semana pasada el director del SPF, Alejandro Marambio, entregó en el Complejo de Ezeiza un equipo de cámaras gamma, capaz de detectar las temperaturas corporales y con ello presumir estados febriles que identifiquen la gripe. El equipo de gammas se colocó para recibir a las visitas, siguiendo el presunto criterio de la asepsia intramuros. “Pero se puso después de la requisa. Si los rechazan, igual los desnudaron para revisarlos antes.” Para completar el alerta profundo contra la gripe, Marambio hizo entrega de 40 termómetros.
La ONG Grupo de Mujeres de la Argentina, Foro de VIH, Mujeres y Familia, denunció la semana pasada que en Ezeiza y Devoto “fueron realizados traslados a hospitales extramuros nueve casos sospechosos de haber contraído gripe A H1N1”.
Por otro lado, la Asociación de Familiares de Detenidos (del SPF) declaró su preocupación por “el hacinamiento en la U2 de Devoto”; por “el frío, la ausencia de calefacción y agua caliente, vidrios rotos en las ventanas”; “falta de jabón para lavar las manos y elementos de higiene”; “utensilios de cocina compartidos”; barbijos para los penitenciarios y no para los presos. Además agregaron que en el CPF I de Ezeiza, “para visitar a nuestros familiares, desde la puerta de entrada a los módulos, hay centenares de metros, que siempre recorríamos en micros especiales. Como se rompieron y no los arreglaron, ahora nos llevan en los mismos camiones donde trasladan a los presos, sin ventilación y sin condiciones de higiene”.
Marambio los recibirá hoy a las 11. Allí le preguntarán qué atención reciben los enfermos de HIV, las mujeres embarazadas, las madres con hijos menores de cinco años. Cuántos médicos y enfermeros hay recorriendo el sistema; cuántos infectólogos tiene el servicio. En fin, le preguntarán si las medidas sanitarias se profundizan o alcanza con entregar 40 termómetros.
hcecchi@pagina12.com.ar
El mejor caldo de cultivo
Dos adolescentes en un penal de Rosario fueron “confinados” en celdas de aislamiento, contagiados de gripe A. En Ezeiza entregaron 40 termómetros y analizan a los familiares. En Batán habría fallecido un jefe de traslados. Nueve internos de Ezeiza y Devoto hospitalizados.
Por Horacio Cecchi
El Estado empieza a descubrir que aquellos contenedores de desechos que vienen a ser las cárceles tienen vasos comunicantes con sus propias calles, pese a la presunta infranqueabilidad de sus muros, y que son verdaderos caldos de cultivo. El declamado distanciamiento social no sólo no se cumple sino que parece un discurso de patética ironía, hacinamiento mediante. Dos adolescentes detenidos en Santa Fe, en el Instituto para Adolescentes, IRAR, de Rosario, quedaron internados en sus celdas porque se les detectó gripe A. En Batán, del Servicio Penitenciario Bonaerense, según el boca a boca de presos y familiares, un jefe de traslados de la unidad murió con la carga viral del A H1N1. En las unidades federales de Ezeiza (presumiblemente en el resto de las federales también), los guardias usan barbijo y los presos, no. Más allá de la inutilidad del barbijo entre los sanos –según lo viene insistiendo la más alta autoridad de Salud del país–, el cuadro ambivalente no deja claro si es que los guardias están enfermos y trabajan a destajo, o si están sanos y presumen que los presos llevan el dramático virus, lo que pondría en complicaciones al sector de salud penitenciaria. El primer pasito para revertir la situación ya fue dado: la dirección del SPF compró 40 termómetros. Y en Ezeiza colocó cámaras gamma para controlar si las visitas entran con gripe. En caso de detectarla, rechazarán el ingreso. Obviamente, el control se hace después de la gratificante requisa.
Aunque en el país el alerta por el virus A H1N1 circula con formato alarma televisiva desde que se disparó la gripe en México, la idea de que los muros carcelarios no son asépticos demoró más de dos meses en abrirse a la luz. Organizaciones vinculadas con temas carcelarios aseguraron a Página/12 que llegaban pedidos y reclamos de familiares desde hace tiempo. En Rosario, el 25 de junio, en oportunidad de un motín con quema de colchones en la comisaría 21ª de esa ciudad, la Coordinadora de Trabajo Carcelario de Rosario denunciaba que “nos llama poderosamente la atención la falta de medidas preventivas con relación a la gripe A”. La denuncia agregaba que “atento las condiciones de detención en las comisarías y el hacinamiento que se vive en las mismas, difícilmente pueda sostenerse el ‘distanciamiento social’ que tanto pregonan las autoridades de salud provinciales”.
El 1º de julio pasado, la misma coordinadora rosarina envió una carta al ministro de Justicia santafesino, Héctor Superti, en el que se le informaba, en carácter de “urgente”, que dos jóvenes alojados en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario, IRAR, se habían contagiado de gripe A.
Usualmente, en una cárcel la custodia y protección se implementa como si se tratara de un castigo. El caso de los dos jóvenes del IRAR no parece una excepción. Las autoridades del IRAR decidieron seguir puntillosamente el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias del país en caso de detección de síntomas gripales: recluir al chico o paciente en su habitación. A la sazón, fueron recluidos en celdas individuales muy distantes de lo que es la habitación de un niño o una sala hospitalaria: “Como es de su conocimiento –le recuerda la CTC al ministro–, las celdas, que son lugares pequeños, húmedos y que carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad, en forma alguna garantizarán la salud de los mismos; más aún, implicarán un deterioro psicológico que puede desembocar en actitudes de autolesiones”.
La situación no parece diferente en ninguna unidad de ninguna jurisdicción. En ese aspecto, y como muestra de no discriminar los virus, el tratamiento en profundidad fue tan profundo para resolver tuberculosis como gripe A. Según informaron familiares a este diario, la semana pasada el director del SPF, Alejandro Marambio, entregó en el Complejo de Ezeiza un equipo de cámaras gamma, capaz de detectar las temperaturas corporales y con ello presumir estados febriles que identifiquen la gripe. El equipo de gammas se colocó para recibir a las visitas, siguiendo el presunto criterio de la asepsia intramuros. “Pero se puso después de la requisa. Si los rechazan, igual los desnudaron para revisarlos antes.” Para completar el alerta profundo contra la gripe, Marambio hizo entrega de 40 termómetros.
La ONG Grupo de Mujeres de la Argentina, Foro de VIH, Mujeres y Familia, denunció la semana pasada que en Ezeiza y Devoto “fueron realizados traslados a hospitales extramuros nueve casos sospechosos de haber contraído gripe A H1N1”.
Por otro lado, la Asociación de Familiares de Detenidos (del SPF) declaró su preocupación por “el hacinamiento en la U2 de Devoto”; por “el frío, la ausencia de calefacción y agua caliente, vidrios rotos en las ventanas”; “falta de jabón para lavar las manos y elementos de higiene”; “utensilios de cocina compartidos”; barbijos para los penitenciarios y no para los presos. Además agregaron que en el CPF I de Ezeiza, “para visitar a nuestros familiares, desde la puerta de entrada a los módulos, hay centenares de metros, que siempre recorríamos en micros especiales. Como se rompieron y no los arreglaron, ahora nos llevan en los mismos camiones donde trasladan a los presos, sin ventilación y sin condiciones de higiene”.
Marambio los recibirá hoy a las 11. Allí le preguntarán qué atención reciben los enfermos de HIV, las mujeres embarazadas, las madres con hijos menores de cinco años. Cuántos médicos y enfermeros hay recorriendo el sistema; cuántos infectólogos tiene el servicio. En fin, le preguntarán si las medidas sanitarias se profundizan o alcanza con entregar 40 termómetros.
hcecchi@pagina12.com.ar
domingo, 5 de julio de 2009
El virus que nos cambió la vida
El virus que nos cambió la vida
¿Qué hacer con los chicos en casa? ¿Se pueden juntar con amigos? Qué pasa con el shopping, los cíber, el pelotero. Ir a la cancha. Comer en un restaurante. La epidemia obliga a repensar cada actividad. Dos expertos ayudan a responder las preguntas y tomar decisiones.
Por Carlos Rodríguez
En pleno auge de la pandemia de influenza A, ¿cuáles deben ser las precauciones cotidianas? ¿Se puede ir sin problemas a un estadio de fútbol, a un recital, al cine, al teatro, a comer afuera o a bailar? ¿Qué hacer desde mañana con los chicos más pequeños que se quedarán en casa por la suspensión de las clases? ¿Pueden salir a jugar, juntarse con amiguitos o concurrir a un pelotero? Los expertos Marcelo Blumenfeld y Pedro Cahn, aunque tuvieron discrepancias en cuanto a si se puede concurrir o no a los espectáculos públicos, coincidieron en que lo primordial es que se produzca el aislamiento de las personas –menores o adultos– que presentenn síntomas gripales, aunque nunca se confirme que se trata de la del tipo A H1N1. “Los chicos y jóvenes no van a ir al colegio, pero muchas veces los adultos, por un exceso de responsabilidad, vuelven al trabajo en forma prematura, cuando todavía persisten los síntomas de la gripe. No deben hacerlo. Deben guardar cama, al menos por siete días”, sostuvo Blumenfeld. Sobre el uso de barbijos, que ambos consideraron ineficaces y hasta contraproducentes, Cahn recalcó que sólo son recomendables “para los que están enfermos, para que no contagien, pero no para los que están sanos y suponen que poniéndose el barbijo ya están protegidos”.
Tanto Marcelo Blumenfeld, coordinador de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología, como Pedro Cahn, médico infectólogo y presidente de la Fundación Huésped, coincidieron en aprobar la suspensión de las clases o el adelantamiento de la feria judicial, como forma de evitar actividades –la educativa y la de los juzgados– que provocan grandes movilizaciones y concentraciones de personas en lugares cerrados. “Hay que manejarse con precaución cuando se concurra a lugares donde la actividad no es obligatoria, como ir al cine o al teatro, a los estadios de fútbol, a un restaurante o a un lugar bailable. Aunque hay espectáculos suspendidos o lugares que se cerraron en forma espontánea, yo no creo que haya que prohibir esas actividades. Son optativas y la gente puede ir, pero con ciertas precauciones”, opinó Blumenfeld.
Cahn, en cambio, consideró que “hay que postergar, al menos mientras dure el pico de la pandemia, la concurrencia al gimnasio, salir a comer afuera o ir al cine. Si yo tuviera que festejar un aniversario, con una novia o con mi mujer, optaría por quedarme en casa y llamar a un delivery. Si mi hija me dice que quiere salir a bailar el sábado por la noche, yo le recomendaría que no lo hiciera. No creo que se deban prohibir esas actividades, no lo sugiero, pero yo, en lo personal, preferiría evitarlas como una forma más de prevención”. Hay actividades imposibles de suspender, como ir al supermercado o al almacén. Lo que también limitó Cahn es el shopping y, sobre todo, en el caso de los más chicos, “pasar mucho rato en los juegos electrónicos” colectivos, porque el virus puede transmitirse de persona a persona, de mano en mano.
En lo que sí coincidieron los dos especialistas es en la recomendación específica y más contundente en cuanto a las restricciones para los sectores considerados de mayor riesgo, como las embarazadas, los mayores de 65 años y las personas de cualquier edad con enfermedades crónicas: respiratorias (sobre todo los asmáticos), cardiovasculares, diabetes, hepáticas y otras. “En esos casos –sostuvo Blumenfeld– yo recomiendo que no concurran a lugares donde hay grandes aglomeraciones, porque el contagio para ellos tiene un nivel de gravedad mayor.”
Ante la pregunta sobre si es recomendable o no que la gente vaya al cine, al teatro, al estadio de fútbol, a comer afuera o a bailar, Blumenfeld sostuvo que “sólo hay que manejarse con precaución”. Sólo se inclinó por impedir “que los enfermos salgan, porque se tienen que aislar para evitar el contagio. Si bajó la fiebre, pero siguen los síntomas gripales, hay que quedarse en casa, al menos por siete días. El virus se transmite más durante la manifestación de la enfermedad. Los enfermos no tienen que pensar sólo en ellos, en su responsabilidad de trabajar, sino en los demás, en los que pueden llegar a contagiar. Hay cuadros leves, en los que tal vez no aparezca la fiebre, pero igual se produce el contagio y por eso, hay que suspender todas las actividades fuera del hogar”.
“La primera precaución, para los que están sanos es el lavado de manos. La enfermedad no se transmite por el aire, como ocurre, por ejemplo, con la tuberculosis. Se transmite por goteo, es decir cuando alguien que está cerca de nosotros, a menos de un metro, nos tose o nos estornuda en la cara. También se transmite si tocamos algo, un pasamanos, el teclado de una computadora y nos llevamos las manos a la cara. A las manos nunca tenemos que llevarlas a la cara si las tenemos sucias”, fue la advertencia de Blumenfeld. “Hay que lavarse las manos y mantener la higiene en el hogar. Si hay un enfermo, hay que evitar contactos cercanos. A tres metros, por más que estornude o tosa, es muy difícil que nos contagiemos, pero si estamos muy cerca, el riesgo es real. Lo que hay que lavar con cuidado es la ropa de cama, si hay un enfermo. Cuando se retiran las sábanas, hay que evitar acercarlas al cuerpo y después hay que lavarse bien las manos. La ropa se lava como siempre, sin otra precaución adicional.”
Ante la pregunta sobre si representa un riesgo salir a comer afuera, en un bar o un restaurante, Blumenfeld respondió: “Me parece que el riesgo no es mucho, es menos que el de ir a un estadio de fútbol. Y en la cancha, también hay que ver cómo están de llenas las tribunas, si hay mucho contacto entre las personas. Pero insisto, se transmite por goteo, es decir cuando alguien estornuda o tose a 20 centímetros, cerca de nuestra cara”. El especialista advirtió que “otra cosa es si se trata de una mujer embarazada. Lo ideal es que no vaya a ningún lugar donde haya aglomeraciones. También deben cuidarse mucho los mayores de 65 años y los que tengan asma bronquial o los diabéticos. Sería bueno que ninguno de ellos vaya a un lugar donde se reúna mucha gente”.
Sobre el uso del barbijo, Blumenfeld aseguró que “no lo aconsejan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en algunos casos, hasta los desaconsejan. La gente no tiene idea sobre cómo se debe manejar el barbijo. Si es alguien que está enfermo y estornuda o tose, es probable que se lo saque tomándolo de la parte que cubre la nariz y la boca, y no desatando las tiras que lo sujetan. A veces se lo sacan, lo ponen en un bolsillo y luego se lo vuelven a colocar. Eso es riesgoso y además, no sirve para evitar el contagio”.
Respecto de cómo se debe actuar con los chicos que desde mañana dejan de concurrir a los colegios, Blumenfeld consideró que “la medida de suspender las clases es razonable, porque las actividades en un colegio, la forma en que se mueven los chicos, constituyen un peligro de transmisión altísimo de la enfermedad. En cuanto a qué hacer con ellos desde ahora, lo ideal es que respeten las recomendaciones en cuanto a la higiene personal y que hagan una vida lo más normal posible. No es necesario que estén encerrados en su casa”.
Cahn coincidió en la inutilidad de los barbijos. “Son innecesarios para la gente común. Sólo deberían usarlos los enfermos, con mucho cuidado para aquellos que tengan que manipularlos después de usados. Sólo son muy recomendables para los médicos que tienen que atender pacientes con gripe A. El resto de las personas no debería usarlos.” Sobre qué hacer con los más pequeños, desde mañana, Cahn recomendó “llevarlos a la plaza, a jugar en lugares al aire libre, que se junten con otros chicos, pero que no se formen grandes grupos. No hay que meterlos en un pelotero, ni en el shopping, ni en los juegos electrónicos, ni en un cíber. El aire libre es lo mejor. Hay que inclinarse por los lugares bien ventilados”.
¿Qué hacer con los chicos en casa? ¿Se pueden juntar con amigos? Qué pasa con el shopping, los cíber, el pelotero. Ir a la cancha. Comer en un restaurante. La epidemia obliga a repensar cada actividad. Dos expertos ayudan a responder las preguntas y tomar decisiones.
Por Carlos Rodríguez
En pleno auge de la pandemia de influenza A, ¿cuáles deben ser las precauciones cotidianas? ¿Se puede ir sin problemas a un estadio de fútbol, a un recital, al cine, al teatro, a comer afuera o a bailar? ¿Qué hacer desde mañana con los chicos más pequeños que se quedarán en casa por la suspensión de las clases? ¿Pueden salir a jugar, juntarse con amiguitos o concurrir a un pelotero? Los expertos Marcelo Blumenfeld y Pedro Cahn, aunque tuvieron discrepancias en cuanto a si se puede concurrir o no a los espectáculos públicos, coincidieron en que lo primordial es que se produzca el aislamiento de las personas –menores o adultos– que presentenn síntomas gripales, aunque nunca se confirme que se trata de la del tipo A H1N1. “Los chicos y jóvenes no van a ir al colegio, pero muchas veces los adultos, por un exceso de responsabilidad, vuelven al trabajo en forma prematura, cuando todavía persisten los síntomas de la gripe. No deben hacerlo. Deben guardar cama, al menos por siete días”, sostuvo Blumenfeld. Sobre el uso de barbijos, que ambos consideraron ineficaces y hasta contraproducentes, Cahn recalcó que sólo son recomendables “para los que están enfermos, para que no contagien, pero no para los que están sanos y suponen que poniéndose el barbijo ya están protegidos”.
Tanto Marcelo Blumenfeld, coordinador de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología, como Pedro Cahn, médico infectólogo y presidente de la Fundación Huésped, coincidieron en aprobar la suspensión de las clases o el adelantamiento de la feria judicial, como forma de evitar actividades –la educativa y la de los juzgados– que provocan grandes movilizaciones y concentraciones de personas en lugares cerrados. “Hay que manejarse con precaución cuando se concurra a lugares donde la actividad no es obligatoria, como ir al cine o al teatro, a los estadios de fútbol, a un restaurante o a un lugar bailable. Aunque hay espectáculos suspendidos o lugares que se cerraron en forma espontánea, yo no creo que haya que prohibir esas actividades. Son optativas y la gente puede ir, pero con ciertas precauciones”, opinó Blumenfeld.
Cahn, en cambio, consideró que “hay que postergar, al menos mientras dure el pico de la pandemia, la concurrencia al gimnasio, salir a comer afuera o ir al cine. Si yo tuviera que festejar un aniversario, con una novia o con mi mujer, optaría por quedarme en casa y llamar a un delivery. Si mi hija me dice que quiere salir a bailar el sábado por la noche, yo le recomendaría que no lo hiciera. No creo que se deban prohibir esas actividades, no lo sugiero, pero yo, en lo personal, preferiría evitarlas como una forma más de prevención”. Hay actividades imposibles de suspender, como ir al supermercado o al almacén. Lo que también limitó Cahn es el shopping y, sobre todo, en el caso de los más chicos, “pasar mucho rato en los juegos electrónicos” colectivos, porque el virus puede transmitirse de persona a persona, de mano en mano.
En lo que sí coincidieron los dos especialistas es en la recomendación específica y más contundente en cuanto a las restricciones para los sectores considerados de mayor riesgo, como las embarazadas, los mayores de 65 años y las personas de cualquier edad con enfermedades crónicas: respiratorias (sobre todo los asmáticos), cardiovasculares, diabetes, hepáticas y otras. “En esos casos –sostuvo Blumenfeld– yo recomiendo que no concurran a lugares donde hay grandes aglomeraciones, porque el contagio para ellos tiene un nivel de gravedad mayor.”
Ante la pregunta sobre si es recomendable o no que la gente vaya al cine, al teatro, al estadio de fútbol, a comer afuera o a bailar, Blumenfeld sostuvo que “sólo hay que manejarse con precaución”. Sólo se inclinó por impedir “que los enfermos salgan, porque se tienen que aislar para evitar el contagio. Si bajó la fiebre, pero siguen los síntomas gripales, hay que quedarse en casa, al menos por siete días. El virus se transmite más durante la manifestación de la enfermedad. Los enfermos no tienen que pensar sólo en ellos, en su responsabilidad de trabajar, sino en los demás, en los que pueden llegar a contagiar. Hay cuadros leves, en los que tal vez no aparezca la fiebre, pero igual se produce el contagio y por eso, hay que suspender todas las actividades fuera del hogar”.
“La primera precaución, para los que están sanos es el lavado de manos. La enfermedad no se transmite por el aire, como ocurre, por ejemplo, con la tuberculosis. Se transmite por goteo, es decir cuando alguien que está cerca de nosotros, a menos de un metro, nos tose o nos estornuda en la cara. También se transmite si tocamos algo, un pasamanos, el teclado de una computadora y nos llevamos las manos a la cara. A las manos nunca tenemos que llevarlas a la cara si las tenemos sucias”, fue la advertencia de Blumenfeld. “Hay que lavarse las manos y mantener la higiene en el hogar. Si hay un enfermo, hay que evitar contactos cercanos. A tres metros, por más que estornude o tosa, es muy difícil que nos contagiemos, pero si estamos muy cerca, el riesgo es real. Lo que hay que lavar con cuidado es la ropa de cama, si hay un enfermo. Cuando se retiran las sábanas, hay que evitar acercarlas al cuerpo y después hay que lavarse bien las manos. La ropa se lava como siempre, sin otra precaución adicional.”
Ante la pregunta sobre si representa un riesgo salir a comer afuera, en un bar o un restaurante, Blumenfeld respondió: “Me parece que el riesgo no es mucho, es menos que el de ir a un estadio de fútbol. Y en la cancha, también hay que ver cómo están de llenas las tribunas, si hay mucho contacto entre las personas. Pero insisto, se transmite por goteo, es decir cuando alguien estornuda o tose a 20 centímetros, cerca de nuestra cara”. El especialista advirtió que “otra cosa es si se trata de una mujer embarazada. Lo ideal es que no vaya a ningún lugar donde haya aglomeraciones. También deben cuidarse mucho los mayores de 65 años y los que tengan asma bronquial o los diabéticos. Sería bueno que ninguno de ellos vaya a un lugar donde se reúna mucha gente”.
Sobre el uso del barbijo, Blumenfeld aseguró que “no lo aconsejan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en algunos casos, hasta los desaconsejan. La gente no tiene idea sobre cómo se debe manejar el barbijo. Si es alguien que está enfermo y estornuda o tose, es probable que se lo saque tomándolo de la parte que cubre la nariz y la boca, y no desatando las tiras que lo sujetan. A veces se lo sacan, lo ponen en un bolsillo y luego se lo vuelven a colocar. Eso es riesgoso y además, no sirve para evitar el contagio”.
Respecto de cómo se debe actuar con los chicos que desde mañana dejan de concurrir a los colegios, Blumenfeld consideró que “la medida de suspender las clases es razonable, porque las actividades en un colegio, la forma en que se mueven los chicos, constituyen un peligro de transmisión altísimo de la enfermedad. En cuanto a qué hacer con ellos desde ahora, lo ideal es que respeten las recomendaciones en cuanto a la higiene personal y que hagan una vida lo más normal posible. No es necesario que estén encerrados en su casa”.
Cahn coincidió en la inutilidad de los barbijos. “Son innecesarios para la gente común. Sólo deberían usarlos los enfermos, con mucho cuidado para aquellos que tengan que manipularlos después de usados. Sólo son muy recomendables para los médicos que tienen que atender pacientes con gripe A. El resto de las personas no debería usarlos.” Sobre qué hacer con los más pequeños, desde mañana, Cahn recomendó “llevarlos a la plaza, a jugar en lugares al aire libre, que se junten con otros chicos, pero que no se formen grandes grupos. No hay que meterlos en un pelotero, ni en el shopping, ni en los juegos electrónicos, ni en un cíber. El aire libre es lo mejor. Hay que inclinarse por los lugares bien ventilados”.
sábado, 4 de julio de 2009
Los que ponen el rostro
Los que ponen el rostro
Por Osvaldo Bayer
El sábado pasado, el rabino Daniel Goldman publicó en Página/12 sus apreciaciones con respecto a mi nota “El testículo izquierdo”, de un sábado antes.
En la misma, Goldman, con palabras amables y con mucho respeto, dijo no estar de acuerdo con la interpretación tanto de Adolfo Pérez Esquivel como la mía acerca de la detención de jóvenes manifestantes contrarios al acto a favor de Israel organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y la Embajada de Israel en adhesión a la independencia de ese Estado. Goldman da una versión diferente de la mía y de Pérez Esquivel señalando que “jóvenes de mi congregación, a quienes les tengo plena confianza, estaban en el lugar de los acontecimientos, fueron testigos y me relataron con lujo de detalles cómo los imputados salían de la boca del subte directamente con palos a pegar”.
Con esta versión, tal vez sin proponérselo, Goldman les da más ánimo a los que han aprovechado esta manifestación de protesta de jóvenes contra la política de Israel con respecto a Palestina para pedir una pena que va de dos a ocho años de prisión para ellos. Me llama mucho la atención que la policía no haya tomado fotos (aunque en el lugar de los hechos había uniformados con cámaras) que demostraran cabalmente que los jóvenes manifestantes hayan atacado con palos a los partidarios del acto. Los abogados de los jóvenes detenidos señalan que éstos sólo llevaban pancartas y banderas. Las otras pruebas son indiscutibles: las fotos periodísticas sólo muestran a jóvenes arrojados al suelo con notables golpes en el rostro. Y todos esos caídos son manifestantes y no los que estaban en el acto oficial. Y Goldman prejuzga al señalar que “... me da la impresión de que el antisemitismo disfrazado de antisionismo resulta más redituable que los auténticos reclamos que este conjunto parece olvidar”. Y agrega: “Porque es el ejercicio de la violencia lo que los hace más parecidos a un grupo de choque nacionalista filonazi anacrónicamente absorto en sí mismo que a una legión revolucionaria”. Sin quererlo, Goldman cae aquí en ese peligroso prejuzgar de que quienes critican la política de Israel contra Palestina son filonazis. No hay ninguna prueba fehaciente de que los manifestantes hayan insultado a los judíos por ser judíos sino que censuraron los ataques agresivos del Estado de Israel con bombardeos y armas a aldeas palestinas, y también la erección del muro entre Israel y Palestina.
Pero, claro, ésta sería una discusión infinita que sólo logra exacerbar los ánimos. Lo que yo censuré en mi nota fue la brutal represión de los guardaespaldas del embajador israelí, el mirar para otro lado de la policía argentina ante esa realidad, y luego la detención de estos manifestantes por esa policía argentina. Pero, bien, si el episodio hubiera terminado allí tal vez podría decirse que todo manifestante de protesta en la Argentina tiene que estar preparado para recibir los golpes represivos y ser trasladado detenido. Pero es que aquí todo pasó a mayores, los detenidos –todos jóvenes– fueron trasladados a una prisión de máxima seguridad y ahora la Justicia ha pedido una pena que va de dos a ocho años de prisión. Para ellos. Y eso, indiscutiblemente, sí que es crear violencia en la sociedad. Porque es una posición despiadada. Y eso sí que va a traer más reacción desde abajo porque es la reconocida violencia de quien ejerce el poder. Por eso mi propuesta de conversar el tema, de una búsqueda a través del diálogo, de encontrar una base para lograr soluciones mediante la actitud del pacifista. Es la única que puede tener futuro en un mundo que se sume cada vez más en la violencia. Sobre esta propuesta de mi nota, el rabino Goldman guarda silencio. Lástima, porque él siempre ha buscado el diálogo en situaciones muy difíciles y siempre ha defendido el derecho de todos a vivir en sus tierras y vivir en paz, sean el origen que fueren y cualquiera la religión que profesen. Más cuando en esas poblaciones hay niños desde siempre.
El martes próximo –7 de julio– va a haber una concentración ciudadana para pedir la libertad de los manifestantes presos. Espero que no sean reprimidos los que vayan a expresar su malestar por la forma en que se está tratando este tema. Y que nada lleve a la violencia. Con la palabra, nada más, que tiene que ser la forma de lograr la justicia y la ética. Sería importante y una muestra de sabiduría, si concurriesen miembros de la colectividad judía a ese lugar a solicitar también la libertad de los manifestantes presos, porque sería una muestra de sabiduría y de estrechar la mano y no el puño o la manopla.
De cualquier manera le agradezco profundamente al rabino Goldman que, en vez de mirar para otro lado, haya volcado su opinión en estas páginas. Puede ser, tal vez, un principio de diálogo entre quienes –sin ser racistas ni discriminatorios– quieren ver la paz verdadera en el Cercano Oriente y los que luchan por la subsistencia del Estado de Israel sobre la base de la convivencia entre todos los seres humanos. Cuando vuelva de mi viaje voy a invitar al rabino Goldman a visitar a los presos –si éstos siguen encarcelados– para iniciar así el diálogo.
Porque hay cosas que se consiguen con la palabra y la acción de la racionalidad. Por ejemplo, lo que acaba de ocurrir en la Patagonia. Sí, tal vez algunos lo consideren un hecho pequeño ante los grandes problemas del mundo. Además ocurrió en un lugar nada central: en Puerto Pirámides, Chubut. Pequeño pero bien grande porque nos dio una muestra de verdadera democracia de base. A nosotros, los de las grandes ciudades que tenemos en nuestras calles nombres de genocidas, de dictadores, de racistas, de colaboradores de las dictaduras. Allí, en Puerto Pirámides, el domingo pasado la población participó de un acto eleccionario para ponerles nombre a sus calles. A 31 calles y pasajes. Se hicieron tres listas con los nombres a elegir: antiguos pobladores y pobladoras de Península Valdés, Pueblos originarios y Hombres y Mujeres con un rol protagónico en la historia de la Patagonia. Y triunfaron vecinos fundadores y nombres que hacen justicia porque pertenecen a la historia de esa región. Por ejemplo, las calles pasaron a llamarse: “Tehuelches”, “Peones Patagónicos”, “Pueblos Originarios”, “Facón Grande”, el líder de las huelgas de peones rurales de 1921, fusilado por el Ejército Argentino, lo mismo que “Antonio Soto”. “Cacique Inacayal”, llevado por Roca a Buenos Aires y exhibido en el museo de La Plata por el perito Moreno, como si fuese una figura de zoológico, “Mario Abel Amaya”, el abogado asesinado por la dictadura de la desaparición de personas, “Aymé Payné”, “Cacique Sayhueque”, “Nancuyeo”, “Kintioqueo el Bueno”, es decir, respeto por los pueblos originarios y también por quienes vinieron a trabajar y a levantar esa población, con todos los esfuerzos que eso requirió. Una espejo de la historia de ese lugar. También se le puso a una calle el nombre del autor de La Patagonia rebelde, que al tomar conocimiento de ello señaló: “Pensar que mis libros fueron quemados y tuve que pasar ocho años de exilio, pero la verdad triunfó finalmente, y nadie ha votado por el nombre de algún fusilador de peones rurales en 1921, y nadie votó por ningún desaparecedor de los setenta”. El pueblo que votó estos nombres espera ahora la aprobación de los concejales, que no pueden de ninguna manera desconocer la voluntad de su propia gente.
Y por primera vez una ciudad patagónica no tendrá ninguna calle llamada Julio Argentino Roca. En historia se pueden falsear los hechos, elevar a héroes a grandes enemigos de la vida y conquistadores del provecho propio, pero al pasar los años todo queda en descubierto. En Buenos Aires, el macrismo sigue negándose a debatir el tema del monumento al genocida Roca, que es un insulto a la mayoría del pueblo argentino, que tiene sangre de los pueblos originarios. Pero a los crímenes se los puede disimular durante siglos, pero finalmente quedan al descubierto y dejan desnudos a los encubridores. El 14 de Julio se hará el acto oficial en Puerto Pirámides de la nominación de sus calles y será una verdadera fiesta popular. Porque fue el mismo pueblo el que resolvió recordar a los que verdaderamente hicieron historia local y regional.
Y sigamos con los que silenciosamente componen el verdadero núcleo de la sociedad que busca su verdadero progreso, y dejemos de interesarnos en si De Narváez usa zapatos Florsheim o Macri prefiere relojes Tag Heuer. Por ejemplo, he encontrado una agrupación que lleva el nombre de Jóvenes Científicos Precarizados. Que usan como lema “Investigar es trabajar”. Sí, son los que van observando el horizonte del progreso de la ciencia para el real beneficio de la humanidad, ya que consideran que “el conocimiento se ha convertido en un bien de mercado”, tomando en serio estas palabras de Marco Lattuada, vicepresidente del Conicet. Y para no caer en esa dependencia que lleva a la ciencia por caminos que nada tienen que ver con el progreso humano, reclaman que se los considere trabajadores, que se les reconozcan derechos fundamentales para no caer en dependencias conformistas. Por eso solicitan se les reconozca a los becarios el derecho a obra social, a la jubilación, a licencias reglamentadas, a la antigüedad, licencias por enfermedad, maternidad o paternidad. También el derecho a vacaciones, ya que se encuentran en esto siempre a voluntad del director correspondiente. El reconocimiento de todos esos derechos llevaría tranquilidad y seguridad a los investigadores y no la situación de mirar a otras posibilidades para el futuro. Creemos que hay que escucharlos en sus planteos. Porque ahí puede estar una parte importante del futuro de los conocimientos, que es el paso adelante para ir formando mundos más profundos en base a las enseñanzas de la ciencia. Buen nombre han elegido para bautizarse: Jóvenes Científicos Precarizados. Denuncian en ese título una realidad sin grandeza, egoísta. Escuchémoslos.
Por Osvaldo Bayer
El sábado pasado, el rabino Daniel Goldman publicó en Página/12 sus apreciaciones con respecto a mi nota “El testículo izquierdo”, de un sábado antes.
En la misma, Goldman, con palabras amables y con mucho respeto, dijo no estar de acuerdo con la interpretación tanto de Adolfo Pérez Esquivel como la mía acerca de la detención de jóvenes manifestantes contrarios al acto a favor de Israel organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y la Embajada de Israel en adhesión a la independencia de ese Estado. Goldman da una versión diferente de la mía y de Pérez Esquivel señalando que “jóvenes de mi congregación, a quienes les tengo plena confianza, estaban en el lugar de los acontecimientos, fueron testigos y me relataron con lujo de detalles cómo los imputados salían de la boca del subte directamente con palos a pegar”.
Con esta versión, tal vez sin proponérselo, Goldman les da más ánimo a los que han aprovechado esta manifestación de protesta de jóvenes contra la política de Israel con respecto a Palestina para pedir una pena que va de dos a ocho años de prisión para ellos. Me llama mucho la atención que la policía no haya tomado fotos (aunque en el lugar de los hechos había uniformados con cámaras) que demostraran cabalmente que los jóvenes manifestantes hayan atacado con palos a los partidarios del acto. Los abogados de los jóvenes detenidos señalan que éstos sólo llevaban pancartas y banderas. Las otras pruebas son indiscutibles: las fotos periodísticas sólo muestran a jóvenes arrojados al suelo con notables golpes en el rostro. Y todos esos caídos son manifestantes y no los que estaban en el acto oficial. Y Goldman prejuzga al señalar que “... me da la impresión de que el antisemitismo disfrazado de antisionismo resulta más redituable que los auténticos reclamos que este conjunto parece olvidar”. Y agrega: “Porque es el ejercicio de la violencia lo que los hace más parecidos a un grupo de choque nacionalista filonazi anacrónicamente absorto en sí mismo que a una legión revolucionaria”. Sin quererlo, Goldman cae aquí en ese peligroso prejuzgar de que quienes critican la política de Israel contra Palestina son filonazis. No hay ninguna prueba fehaciente de que los manifestantes hayan insultado a los judíos por ser judíos sino que censuraron los ataques agresivos del Estado de Israel con bombardeos y armas a aldeas palestinas, y también la erección del muro entre Israel y Palestina.
Pero, claro, ésta sería una discusión infinita que sólo logra exacerbar los ánimos. Lo que yo censuré en mi nota fue la brutal represión de los guardaespaldas del embajador israelí, el mirar para otro lado de la policía argentina ante esa realidad, y luego la detención de estos manifestantes por esa policía argentina. Pero, bien, si el episodio hubiera terminado allí tal vez podría decirse que todo manifestante de protesta en la Argentina tiene que estar preparado para recibir los golpes represivos y ser trasladado detenido. Pero es que aquí todo pasó a mayores, los detenidos –todos jóvenes– fueron trasladados a una prisión de máxima seguridad y ahora la Justicia ha pedido una pena que va de dos a ocho años de prisión. Para ellos. Y eso, indiscutiblemente, sí que es crear violencia en la sociedad. Porque es una posición despiadada. Y eso sí que va a traer más reacción desde abajo porque es la reconocida violencia de quien ejerce el poder. Por eso mi propuesta de conversar el tema, de una búsqueda a través del diálogo, de encontrar una base para lograr soluciones mediante la actitud del pacifista. Es la única que puede tener futuro en un mundo que se sume cada vez más en la violencia. Sobre esta propuesta de mi nota, el rabino Goldman guarda silencio. Lástima, porque él siempre ha buscado el diálogo en situaciones muy difíciles y siempre ha defendido el derecho de todos a vivir en sus tierras y vivir en paz, sean el origen que fueren y cualquiera la religión que profesen. Más cuando en esas poblaciones hay niños desde siempre.
El martes próximo –7 de julio– va a haber una concentración ciudadana para pedir la libertad de los manifestantes presos. Espero que no sean reprimidos los que vayan a expresar su malestar por la forma en que se está tratando este tema. Y que nada lleve a la violencia. Con la palabra, nada más, que tiene que ser la forma de lograr la justicia y la ética. Sería importante y una muestra de sabiduría, si concurriesen miembros de la colectividad judía a ese lugar a solicitar también la libertad de los manifestantes presos, porque sería una muestra de sabiduría y de estrechar la mano y no el puño o la manopla.
De cualquier manera le agradezco profundamente al rabino Goldman que, en vez de mirar para otro lado, haya volcado su opinión en estas páginas. Puede ser, tal vez, un principio de diálogo entre quienes –sin ser racistas ni discriminatorios– quieren ver la paz verdadera en el Cercano Oriente y los que luchan por la subsistencia del Estado de Israel sobre la base de la convivencia entre todos los seres humanos. Cuando vuelva de mi viaje voy a invitar al rabino Goldman a visitar a los presos –si éstos siguen encarcelados– para iniciar así el diálogo.
Porque hay cosas que se consiguen con la palabra y la acción de la racionalidad. Por ejemplo, lo que acaba de ocurrir en la Patagonia. Sí, tal vez algunos lo consideren un hecho pequeño ante los grandes problemas del mundo. Además ocurrió en un lugar nada central: en Puerto Pirámides, Chubut. Pequeño pero bien grande porque nos dio una muestra de verdadera democracia de base. A nosotros, los de las grandes ciudades que tenemos en nuestras calles nombres de genocidas, de dictadores, de racistas, de colaboradores de las dictaduras. Allí, en Puerto Pirámides, el domingo pasado la población participó de un acto eleccionario para ponerles nombre a sus calles. A 31 calles y pasajes. Se hicieron tres listas con los nombres a elegir: antiguos pobladores y pobladoras de Península Valdés, Pueblos originarios y Hombres y Mujeres con un rol protagónico en la historia de la Patagonia. Y triunfaron vecinos fundadores y nombres que hacen justicia porque pertenecen a la historia de esa región. Por ejemplo, las calles pasaron a llamarse: “Tehuelches”, “Peones Patagónicos”, “Pueblos Originarios”, “Facón Grande”, el líder de las huelgas de peones rurales de 1921, fusilado por el Ejército Argentino, lo mismo que “Antonio Soto”. “Cacique Inacayal”, llevado por Roca a Buenos Aires y exhibido en el museo de La Plata por el perito Moreno, como si fuese una figura de zoológico, “Mario Abel Amaya”, el abogado asesinado por la dictadura de la desaparición de personas, “Aymé Payné”, “Cacique Sayhueque”, “Nancuyeo”, “Kintioqueo el Bueno”, es decir, respeto por los pueblos originarios y también por quienes vinieron a trabajar y a levantar esa población, con todos los esfuerzos que eso requirió. Una espejo de la historia de ese lugar. También se le puso a una calle el nombre del autor de La Patagonia rebelde, que al tomar conocimiento de ello señaló: “Pensar que mis libros fueron quemados y tuve que pasar ocho años de exilio, pero la verdad triunfó finalmente, y nadie ha votado por el nombre de algún fusilador de peones rurales en 1921, y nadie votó por ningún desaparecedor de los setenta”. El pueblo que votó estos nombres espera ahora la aprobación de los concejales, que no pueden de ninguna manera desconocer la voluntad de su propia gente.
Y por primera vez una ciudad patagónica no tendrá ninguna calle llamada Julio Argentino Roca. En historia se pueden falsear los hechos, elevar a héroes a grandes enemigos de la vida y conquistadores del provecho propio, pero al pasar los años todo queda en descubierto. En Buenos Aires, el macrismo sigue negándose a debatir el tema del monumento al genocida Roca, que es un insulto a la mayoría del pueblo argentino, que tiene sangre de los pueblos originarios. Pero a los crímenes se los puede disimular durante siglos, pero finalmente quedan al descubierto y dejan desnudos a los encubridores. El 14 de Julio se hará el acto oficial en Puerto Pirámides de la nominación de sus calles y será una verdadera fiesta popular. Porque fue el mismo pueblo el que resolvió recordar a los que verdaderamente hicieron historia local y regional.
Y sigamos con los que silenciosamente componen el verdadero núcleo de la sociedad que busca su verdadero progreso, y dejemos de interesarnos en si De Narváez usa zapatos Florsheim o Macri prefiere relojes Tag Heuer. Por ejemplo, he encontrado una agrupación que lleva el nombre de Jóvenes Científicos Precarizados. Que usan como lema “Investigar es trabajar”. Sí, son los que van observando el horizonte del progreso de la ciencia para el real beneficio de la humanidad, ya que consideran que “el conocimiento se ha convertido en un bien de mercado”, tomando en serio estas palabras de Marco Lattuada, vicepresidente del Conicet. Y para no caer en esa dependencia que lleva a la ciencia por caminos que nada tienen que ver con el progreso humano, reclaman que se los considere trabajadores, que se les reconozcan derechos fundamentales para no caer en dependencias conformistas. Por eso solicitan se les reconozca a los becarios el derecho a obra social, a la jubilación, a licencias reglamentadas, a la antigüedad, licencias por enfermedad, maternidad o paternidad. También el derecho a vacaciones, ya que se encuentran en esto siempre a voluntad del director correspondiente. El reconocimiento de todos esos derechos llevaría tranquilidad y seguridad a los investigadores y no la situación de mirar a otras posibilidades para el futuro. Creemos que hay que escucharlos en sus planteos. Porque ahí puede estar una parte importante del futuro de los conocimientos, que es el paso adelante para ir formando mundos más profundos en base a las enseñanzas de la ciencia. Buen nombre han elegido para bautizarse: Jóvenes Científicos Precarizados. Denuncian en ese título una realidad sin grandeza, egoísta. Escuchémoslos.
Gripe A: falta coordinación para combatir la pandemia
Gripe A: falta coordinación para combatir la pandemia
No hay un criterio uniforme. Cada provincia toma las medidas que cree más conveniente. Lo mismo pasa con organismos y municipios. Unos cierran lugares públicos y otros no. Igual que con los espectáculos y las competencias deportivas.
Por: Leo González Pérez
En plena pandemia de Gripe A, una recorrida por la Ciudad y por el Gran Buenos Aires muestra la total ausencia de medidas conjuntas y coordinadas respecto de los espacios públicos y de las actividades que reúnan a muchas personas. Lo mismo sucede con las provincias: algunas decretaron la emergencia sanitaria y otras no. El jueves, la Organización Panamericana de la Salud había señalado que las recientes elecciones legislativas aplazaron en el país la atención de la gripe. Pasados los comicios, cada municipio está tomando medidas de modo autónomo. Y se da la llamativa situación de que mientras que se clausura un local de comidas rápidas por no respetar la distancia entre mesas, a los pocos kilómetros todo sigue como cuando la nueva gripe no estaba.
El infectólogo Héctor Laplumé sostuvo que "se creó un clima loco. Los municipios parecen competir entre sí, como si el que cierra más lugares fuese el mejor". Esta es la situación, distrito por distrito.
Ciudad y Provincia: coordinaron el cierre de las escuelas. Pero en la Capital, además, cerraron universidades, y se aconseja evitar las aglomeraciones, pero no se restringió ninguna actividad o espacio.
San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz: trabajan en conjunto. Pero no todas las medidas se coordinan. En San Miguel, la Municipalidad ordenó cerrar los boliches y pubs, y prohibió los bailes en clubes. En tanto, José C. Paz sólo interrumpió todos los torneos deportivos. Y en Malvinas Argentinas hasta ayer no se comunicó la suspensión de ninguna actividad de importancia.
Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverría y Ezeiza: ordenaron cerrar discos, teatros, cines y circos. Lomas, cerró además los jardines municipales. Y en Almirante Brown, las piletas.
Quilmes: gran restricción de las actividades. Al cierre de todos los colegios y guarderías se sumó, desde el jueves y por 10 días, el de los pubs, boliches, bingos, teatros, cines y centros recreativos. A los restoranes les exigen al menos 2 metros de distancia entre mesas. Tanto, que un local de hamburguesas de la peatonal Rivadavia fue clausurado ayer luego de que inspectores corroborasen el incumplimiento de esta medida.
Berazategui: No muy lejos de Quilmes, el jueves al mediodía el bingo de la calle 14 estaba repleto de gente (aunque, eso sí, en la puerta había alcohol en gel). En ese municipio se prohibió el funcionamiento de los establecimientos que no dispusieran de una superficie que garantizara la permanencia de no más de una persona por metro cuadrado. Es para restauranes, pubs y boliches.
Florencio Varela: regularon todo tipo de actividades en lugares cerrados. También en el partido de General San Martín la comuna dispuso por diez días corridos el cierre de todos los sitios públicos donde exista concentración de gente, lo que incluye pubs, pools, cibercafés, clubes, natatorios, gimnasios. La medida también alcanza a eventos deportivos y espectáculos. Además, los restoranes deberán adoptar medidas especiales.
Morón: aunque los cines Plaza Oeste y Showcenter venden la mitad de las entradas para que la gente se siente dejando una butaca libre, el Municipio se limitó a interrumpir varios actos públicos.
Ituzaingó: la situación aquí es muy diferente a la de Morón. Hasta el 14 de julio se ordenó el cierre de peloteros, boliches, clubes, cibercafés y ferias. Además se dispuso que durante ese período, las casas de comida deberán mantener una distancia mínima de 2,5 metros entre las mesas y deberán cerrar antes de la 1 de la mañana.
Avellaneda: se dispuso que shoppings, bingos, hipermercados, restoranes y otros establecimientos recreativos en los que exista contacto físico entre concurrentes, deberán ofrecer las condiciones y materiales sanitarios suficientes para asegurar la salubridad. Además, todas las actividades públicas se suspendieron, y se cerraron boliches y pubs.
La Matanza: sólo fueron suspendidas las actividades municipales con público.
Vicente López: se cerraron las cinco piletas climatizadas municipales, se suspendieron todos los talleres comunales y el fútbol infantil. Pero pubs, restaurantes y boliches no cerrarán por ahora.
Informes: Eva Marabotto, Diego Etcheverry, Mariano Roa, Juan Tejedor, Ignacio Montivero y Victoria De Masi.
No hay un criterio uniforme. Cada provincia toma las medidas que cree más conveniente. Lo mismo pasa con organismos y municipios. Unos cierran lugares públicos y otros no. Igual que con los espectáculos y las competencias deportivas.
Por: Leo González Pérez
En plena pandemia de Gripe A, una recorrida por la Ciudad y por el Gran Buenos Aires muestra la total ausencia de medidas conjuntas y coordinadas respecto de los espacios públicos y de las actividades que reúnan a muchas personas. Lo mismo sucede con las provincias: algunas decretaron la emergencia sanitaria y otras no. El jueves, la Organización Panamericana de la Salud había señalado que las recientes elecciones legislativas aplazaron en el país la atención de la gripe. Pasados los comicios, cada municipio está tomando medidas de modo autónomo. Y se da la llamativa situación de que mientras que se clausura un local de comidas rápidas por no respetar la distancia entre mesas, a los pocos kilómetros todo sigue como cuando la nueva gripe no estaba.
El infectólogo Héctor Laplumé sostuvo que "se creó un clima loco. Los municipios parecen competir entre sí, como si el que cierra más lugares fuese el mejor". Esta es la situación, distrito por distrito.
Ciudad y Provincia: coordinaron el cierre de las escuelas. Pero en la Capital, además, cerraron universidades, y se aconseja evitar las aglomeraciones, pero no se restringió ninguna actividad o espacio.
San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz: trabajan en conjunto. Pero no todas las medidas se coordinan. En San Miguel, la Municipalidad ordenó cerrar los boliches y pubs, y prohibió los bailes en clubes. En tanto, José C. Paz sólo interrumpió todos los torneos deportivos. Y en Malvinas Argentinas hasta ayer no se comunicó la suspensión de ninguna actividad de importancia.
Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverría y Ezeiza: ordenaron cerrar discos, teatros, cines y circos. Lomas, cerró además los jardines municipales. Y en Almirante Brown, las piletas.
Quilmes: gran restricción de las actividades. Al cierre de todos los colegios y guarderías se sumó, desde el jueves y por 10 días, el de los pubs, boliches, bingos, teatros, cines y centros recreativos. A los restoranes les exigen al menos 2 metros de distancia entre mesas. Tanto, que un local de hamburguesas de la peatonal Rivadavia fue clausurado ayer luego de que inspectores corroborasen el incumplimiento de esta medida.
Berazategui: No muy lejos de Quilmes, el jueves al mediodía el bingo de la calle 14 estaba repleto de gente (aunque, eso sí, en la puerta había alcohol en gel). En ese municipio se prohibió el funcionamiento de los establecimientos que no dispusieran de una superficie que garantizara la permanencia de no más de una persona por metro cuadrado. Es para restauranes, pubs y boliches.
Florencio Varela: regularon todo tipo de actividades en lugares cerrados. También en el partido de General San Martín la comuna dispuso por diez días corridos el cierre de todos los sitios públicos donde exista concentración de gente, lo que incluye pubs, pools, cibercafés, clubes, natatorios, gimnasios. La medida también alcanza a eventos deportivos y espectáculos. Además, los restoranes deberán adoptar medidas especiales.
Morón: aunque los cines Plaza Oeste y Showcenter venden la mitad de las entradas para que la gente se siente dejando una butaca libre, el Municipio se limitó a interrumpir varios actos públicos.
Ituzaingó: la situación aquí es muy diferente a la de Morón. Hasta el 14 de julio se ordenó el cierre de peloteros, boliches, clubes, cibercafés y ferias. Además se dispuso que durante ese período, las casas de comida deberán mantener una distancia mínima de 2,5 metros entre las mesas y deberán cerrar antes de la 1 de la mañana.
Avellaneda: se dispuso que shoppings, bingos, hipermercados, restoranes y otros establecimientos recreativos en los que exista contacto físico entre concurrentes, deberán ofrecer las condiciones y materiales sanitarios suficientes para asegurar la salubridad. Además, todas las actividades públicas se suspendieron, y se cerraron boliches y pubs.
La Matanza: sólo fueron suspendidas las actividades municipales con público.
Vicente López: se cerraron las cinco piletas climatizadas municipales, se suspendieron todos los talleres comunales y el fútbol infantil. Pero pubs, restaurantes y boliches no cerrarán por ahora.
Informes: Eva Marabotto, Diego Etcheverry, Mariano Roa, Juan Tejedor, Ignacio Montivero y Victoria De Masi.
viernes, 3 de julio de 2009
“Un clima psicótico”
“Un clima psicótico”
Por Pedro Lipcovich
“Se ha creado un clima psicótico, un clima loco”, exclamó el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología –miembro de la comisión de expertos que asesora al Ministerio de Salud–, en relación con la gripe A. “Los municipios parecen competir entre sí, como si el que cierra más lugares fuese el mejor”, denunció. Y explicó que “las confiterías y restaurantes no son lugares de alto riesgo”, que “si alguien tose en un ascensor, es improbable que contagie a otro” y que “no tiene sentido que la gente sana use barbijos”. Sí, “hay que tomar precauciones, en especial lavarse las manos”. El experto acordó con la venta en farmacias de los medicamentos contra el virus de la gripe A, “bajo estricta receta médica”, y aceptó la estimación de 100.000 afectados con la salvedad de que “en la Argentina, a diferencia de países como Chile, no hay buena estadística, porque especialmente las clínicas privadas jamás notifican los casos”.
–El cierre de los colegios está justificado, pero no tiene sentido cerrar y cerrar –advirtió Héctor Laplumé, titular de la Sociedad Argentina de Infectología–: ¿vamos a cerrar los supermercados? ¿Cada uno va a quedar aislado en su casa, sin provisiones? Se ha creado una cosa psicótica, loca. Hay una especie de competencia entre municipios para cerrar lugares, como si fuera que “cuanto más cierro, mejor soy”. Y no es así. Tampoco tiene sentido usar barbijos en las calles, ni tener miedo por entrar a un hospital. Los sectores de los hospitales destinados a enfermos respiratorios están aislados, cuentan con advertencias.
–Se exageran los riesgos de contagio...
–Sin duda. Este virus no permanece flotando en el aire: si entro en una habitación donde alguien tosió, no me voy a contagiar por eso. El contagio requiere una permanencia de contacto: si alguien tose en un ascensor, es difícil que contagie a otro. La alta transmisibilidad se da en lugares cerrados donde la gente convive muchas horas, como los colegios. No en un supermercado ni en una cancha de fútbol. Un intendente llegó a decir que las confiterías y restaurantes son lugares “de alto riesgo” y eso no es cierto en términos epidemiológicos. Claro que hay que tomar precauciones, en especial lavarse las manos.
–¿En cuanto al faltante de alcohol en gel en las farmacias?
–No pasa nada: agua y jabón; lavado frecuente con agua y jabón. El alcohol en gel simplemente ofrece la comodidad de no necesitar pileta ni toalla.
–Respecto de la estimación de cien mil casos que dio el ministro Manzur (ver nota principal), ¿cómo se llega a ella?
–Es una estimación factible. Parte a su vez de una estimación de 15 o 20 casos reales por cada uno confirmado. De todos modos, esta estimación, como todas los datos epidemiológicos de este tipo en la Argentina, podría tener una aproximación mejor si se mejorara la comunicación de casos. El Ministerio de Salud de la Nación tiene desde hace muchos años un programa para el seguimiento de enfermedades febriles del tipo de la influenza, pero el subsistema privado jamás comunicó, y el estatal, más o menos.
–Esta deficiencia también se verifica en la epidemia actual.
–Seguramente. En abril, cuando el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos anunció la aparición de un nuevo virus, nos reunimos en el Ministerio de Salud para organizar la respuesta, y la Dirección de Epidemiología del ministerio lanzó el mensaje para que hospitales y clínicas privadas comunicaran los casos. En Chile tienen un mejor registro: las distintas zonas sanitarias están habituadas a comunicar los episodios de tipo influenza.
–¿La decisión de volver a entregar a las farmacias antivirales contra la gripe responde a una propuesta por la Comisión de Expertos del Ministerio de Salud?
–Conviene aclarar que, en este caso, la definición de “experto” es relativa, tratándose de un virus que circula hace poco más de dos meses, aunque parezcan dos años. Vamos aprendiendo todos los días. En cuanto a la medicación, además del stock dispuesto para la pandemia, se cuenta con la que se había previsto para la gripe estacional, que de hecho ha sido suplantada por el nuevo virus. Esta medicación puede aliviar la sintomatología, disminuir los días de enfermedad y las complicaciones. Es importante usarla dentro de las primeras 48 horas de comenzada la gripe. Después, su efecto se limita. No hay que recetar sin necesidad, por el riesgo de que el virus genere resistencia.
–¿Ustedes acuerdan en que se venda en farmacias?
–Sí, para lograr buena distribución: puede facilitar su accesibilidad. Pero la base es que la entrega sea sólo bajo receta médica. Lo peor sería la automedicación, y no sólo por razones de responsabilidad social, sino porque esta droga tiene efectos colaterales: no es inocua.
Por Pedro Lipcovich
“Se ha creado un clima psicótico, un clima loco”, exclamó el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología –miembro de la comisión de expertos que asesora al Ministerio de Salud–, en relación con la gripe A. “Los municipios parecen competir entre sí, como si el que cierra más lugares fuese el mejor”, denunció. Y explicó que “las confiterías y restaurantes no son lugares de alto riesgo”, que “si alguien tose en un ascensor, es improbable que contagie a otro” y que “no tiene sentido que la gente sana use barbijos”. Sí, “hay que tomar precauciones, en especial lavarse las manos”. El experto acordó con la venta en farmacias de los medicamentos contra el virus de la gripe A, “bajo estricta receta médica”, y aceptó la estimación de 100.000 afectados con la salvedad de que “en la Argentina, a diferencia de países como Chile, no hay buena estadística, porque especialmente las clínicas privadas jamás notifican los casos”.
–El cierre de los colegios está justificado, pero no tiene sentido cerrar y cerrar –advirtió Héctor Laplumé, titular de la Sociedad Argentina de Infectología–: ¿vamos a cerrar los supermercados? ¿Cada uno va a quedar aislado en su casa, sin provisiones? Se ha creado una cosa psicótica, loca. Hay una especie de competencia entre municipios para cerrar lugares, como si fuera que “cuanto más cierro, mejor soy”. Y no es así. Tampoco tiene sentido usar barbijos en las calles, ni tener miedo por entrar a un hospital. Los sectores de los hospitales destinados a enfermos respiratorios están aislados, cuentan con advertencias.
–Se exageran los riesgos de contagio...
–Sin duda. Este virus no permanece flotando en el aire: si entro en una habitación donde alguien tosió, no me voy a contagiar por eso. El contagio requiere una permanencia de contacto: si alguien tose en un ascensor, es difícil que contagie a otro. La alta transmisibilidad se da en lugares cerrados donde la gente convive muchas horas, como los colegios. No en un supermercado ni en una cancha de fútbol. Un intendente llegó a decir que las confiterías y restaurantes son lugares “de alto riesgo” y eso no es cierto en términos epidemiológicos. Claro que hay que tomar precauciones, en especial lavarse las manos.
–¿En cuanto al faltante de alcohol en gel en las farmacias?
–No pasa nada: agua y jabón; lavado frecuente con agua y jabón. El alcohol en gel simplemente ofrece la comodidad de no necesitar pileta ni toalla.
–Respecto de la estimación de cien mil casos que dio el ministro Manzur (ver nota principal), ¿cómo se llega a ella?
–Es una estimación factible. Parte a su vez de una estimación de 15 o 20 casos reales por cada uno confirmado. De todos modos, esta estimación, como todas los datos epidemiológicos de este tipo en la Argentina, podría tener una aproximación mejor si se mejorara la comunicación de casos. El Ministerio de Salud de la Nación tiene desde hace muchos años un programa para el seguimiento de enfermedades febriles del tipo de la influenza, pero el subsistema privado jamás comunicó, y el estatal, más o menos.
–Esta deficiencia también se verifica en la epidemia actual.
–Seguramente. En abril, cuando el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos anunció la aparición de un nuevo virus, nos reunimos en el Ministerio de Salud para organizar la respuesta, y la Dirección de Epidemiología del ministerio lanzó el mensaje para que hospitales y clínicas privadas comunicaran los casos. En Chile tienen un mejor registro: las distintas zonas sanitarias están habituadas a comunicar los episodios de tipo influenza.
–¿La decisión de volver a entregar a las farmacias antivirales contra la gripe responde a una propuesta por la Comisión de Expertos del Ministerio de Salud?
–Conviene aclarar que, en este caso, la definición de “experto” es relativa, tratándose de un virus que circula hace poco más de dos meses, aunque parezcan dos años. Vamos aprendiendo todos los días. En cuanto a la medicación, además del stock dispuesto para la pandemia, se cuenta con la que se había previsto para la gripe estacional, que de hecho ha sido suplantada por el nuevo virus. Esta medicación puede aliviar la sintomatología, disminuir los días de enfermedad y las complicaciones. Es importante usarla dentro de las primeras 48 horas de comenzada la gripe. Después, su efecto se limita. No hay que recetar sin necesidad, por el riesgo de que el virus genere resistencia.
–¿Ustedes acuerdan en que se venda en farmacias?
–Sí, para lograr buena distribución: puede facilitar su accesibilidad. Pero la base es que la entrega sea sólo bajo receta médica. Lo peor sería la automedicación, y no sólo por razones de responsabilidad social, sino porque esta droga tiene efectos colaterales: no es inocua.
miércoles, 1 de julio de 2009
Sin clases para frenar la influenza A
Sin clases para frenar la influenza A
El gobierno bonaerense y el porteño anunciaron el agregado de dos semanas de receso a las vacaciones de invierno. Comenzarán el próximo lunes. Piden que los chicos permanezcan en las casas, aunque no cerrarán cines, teatros ni lugares concurridos.
Por Horacio Cecchi
Días antes de lo previsto, y en conferencia de prensa, los gobiernos porteño y bonaerense anunciaron la emergencia sanitaria y el adelanto del receso escolar en dos semanas, a partir del próximo 6 de julio. El anuncio lo hizo primero el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, acompañado por sus ministros de Salud, Jorge Lemus, y de Educación, Mariano Narodowski. Horas después, los jefes del área de Salud y Educación bonaerense, Claudio Zin y Mario Oporto, junto a sus pares porteños, anunciaron en conferencia de prensa conjunta el adelanto de las vacaciones en todo el territorio bonaerense. La idea de ganar tiempo para pasar el invierno, durante el pico de las gripes, quedó plasmada cuando Zin señaló que “el año próximo ya va a haber una vacuna, las personas ya habrán generado anticuerpos, será una gripe más. El asunto es ahora”. La coincidencia con el pico estacional de las enfermedades respiratorias fue uno de los argumentos más sostenidos para explicar el adelantamiento del receso.
Macri recomendó que “el que tenga síntomas se quede en su casa”, pidió que el receso no se tomara como vacaciones y descartó que se fueran a cerrar teatros, cines y shoppings, lo que generó más dudas. “Estamos haciendo todo lo necesario para controlar el virus”, añadió el jefe de Gobierno, en cuyo gabinete la pandemia parece un huracán tropical: uno de sus ministros cayó en cama con la gripe A, otro también en cama, está a punto de confirmarla, y un tercero se encuentra bajo sospecha en su domicilio (ver aparte). En el resto del país, de las 24 provincias sólo seis descartaron por ahora adelantar las vacaciones y Chaco, Río Negro y Corrientes se agregaron a la emergencia sanitaria.
Macri anunció la firma del decreto de la emergencia sanitaria y el agregado de dos semanas al receso escolar, a partir del próximo lunes 6 de julio. El receso concluirá el 3 de agosto, al final previsto de las vacaciones de invierno. “La idea es aislar el contagio de los chicos en las escuelas”, explicó el jefe de Gobierno porteño e hizo un llamado a las familias. La complejidad del llamado y de su cumplimiento quedó a cuenta de los padres. Que “no tomen estas dos semanas como vacaciones, los padres tienen que tratar de que sus hijos no salgan a pasear ni vayan a lugares concurridos durante este período”, dijo el jefe de Gobierno. La respuesta al control de los chicos, sin clases, y supuestamente dentro de la casa, con los padres en sus respectivos trabajos quedó a cuenta de las familias.
Narodowski, por su parte, explicó que los comedores escolares no permanecerán abiertos, pero que las familias podrán concurrir a retirar la comida “que se les entregará en viandas calientes”. Lemus buscó, además, explicar el sentido “administrativo” de la declaración de emergencia sanitaria, “un instrumento para facilitar la implementación de medidas rápidas que no tiene que ver con un estado de alarma”.
Horas más tarde, Claudio Zin, ministro de Salud bonaerense, y su par de Educación, Mario Oporto, dieron otra conferencia de prensa, acompañados por Lemus y Narodowski, cuyo aporte, especialmente, fue dar una imagen de acción conjunta. De hecho, ambas jurisdicciones se encuentran comprendidas dentro de la fase B, de contagio de la enfermedad dentro de sus fronteras, en contrario de lo que ocurre en el resto del país, donde hasta el momento los contagios se producían por transmisión del virus desde fuera (ayer, en Chubut, se detectó ayer el primer contagio autóctono).
Durante la conferencia que se desarrolló en la localidad de San Nicolás, y que básicamente consistió en la misma información (adelantamiento de las vacaciones en dos semanas y emergencia sanitaria), Zin dijo que “no hay un manual de procedimientos universal porque se está aprendiendo todo”. Desmintió que se estuviera siguiendo el modelo de acción mexicano, país de origen de la pandemia, que cerró durante dos semanas todas las actividades públicas, incluyendo escuelas, cines, estadios de fútbol y demás. “En México, cerraron todo dos semanas antes de la primavera. Acá no es lo mismo porque el virus A H1N1 nos tomó en pleno invierno. No es lo mismo, a nosotros nos faltan dos meses, no dos semanas. Allá los cierres los hicieron en forma gradual”, explicó Zin.
“¿Eso quiere decir que el próximo paso podría ser el cierre de cines, teatros...?”, le preguntaron. “Por ahora lo que aconseja el Estado es que no se vaya a lugares muy concurridos. Hay que asumir ciertas restricciones. El Estado formalmente desaconseja concurrir”, respondió.
“¿Si se hubieran tomado las mismas medidas antes, al inicio de la pandemia, se hubiera subsanado el problema?”, también quisieron saber. La respuesta la dieron tanto Zin como Lemus. “No. El cierre de escuelas se hace ahora porque es el momento. No hubiera resultado positivo cerrar hace dos meses, cuando el pico estacional de las influenzas se da en estas dos semanas.”
Oporto, igual que antes Narodowski, hizo hincapié en que las dos semanas que se agregaron a las vacaciones, dos semanas anticipadas, no debían tomarse como vacaciones sino como un receso con dos características principales: que los chicos no salgan de las casas y que mantengan actividades escolares. Para ello, tanto el área educativa provincial, como la porteña y de la Nación anunciaron en sus páginas web espacios dedicados a las actividades escolares “hogareñas”. También agregó que los comedores escolares permanecerán abiertos. “Es un costo grande para el aprendizaje pero priorizamos la prevención de la gripe”, dijo y luego agradeció al gremio de los docentes por su colaboración. Lo mismo hizo Zin en relación al gremio de la salud. Oporto también explicó los planes de recuperación de los días perdidos de clases. “Nueve, no diez, porque en el medio teníamos el 9 de Julio –dijo el ministro de Salud bonaerense–. Estos tres días antes del receso los docentes tienen instrucciones de trabajar en trabajos especiales para desarrollar en estas dos semanas. Y durante el mes de julio reprogramaremos el segundo cuatrimestre.” Narodowski, por su parte, anunció que una semana se recuperará anulando el receso de una semana que se había pautado en la primavera.
“La emergencia sanitaria no es porque estamos peor, es para que estemos mejor”, se lo escuchó decir en un momento a Lemus, a un lado de Zin. “Estamos haciendo un esfuerzo para bajar la circulación del virus en las vacaciones”, insistió. En términos operativos, se busca cortar o bajar la intensidad del contagio en los focos donde se registran los mayores índices, en las escuelas, e intentar que de ese modo la transmisión del virus por el país, durante las vacaciones, sea reducido. “No vamos a poder evitar la circulación del virus, estamos haciendo un esfuerzo para bajarla”, dijo Lemus.
Zin sostuvo que entre los especialistas se habían considerado una cifra (para la región) de 2 millones de probables contagiados en todo el período, y que el Estado estaba en condiciones de responder con dosis suficientes para esa cantidad.
El ministro de Salud, Juan Manzur, que hoy asume en sus funciones, trató de llevar tranquilidad. Dijo que “no hay que minimizar ninguna enfermedad, y menos una situación de pandemia. Hay que tener prudencia, llevar tranquilidad a la población”, dijo. “Hay medidas simples y concretas que hay que ir tomando en esa dirección que pasa desde ciertas medidas de higiene personal, de seguridad, y criterios estrictamente técnicos y sanitarios”, sostuvo. “Vamos a necesitar de todos. De los actores de la salud pública, de la seguridad social, académicos y expertos.”
En definitiva, las clases en la ciudad continuarán durante esta semana y el receso comenzará el lunes, con el mantenimiento del servicio de comedor ,a puertas cerradas. Las dos semanas se agregarán a las vacaciones que continuarán, como estaba estipulado, hasta el 3 de agosto.
hcecchi@pagina12.com.ar
El gobierno bonaerense y el porteño anunciaron el agregado de dos semanas de receso a las vacaciones de invierno. Comenzarán el próximo lunes. Piden que los chicos permanezcan en las casas, aunque no cerrarán cines, teatros ni lugares concurridos.
Por Horacio Cecchi
Días antes de lo previsto, y en conferencia de prensa, los gobiernos porteño y bonaerense anunciaron la emergencia sanitaria y el adelanto del receso escolar en dos semanas, a partir del próximo 6 de julio. El anuncio lo hizo primero el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, acompañado por sus ministros de Salud, Jorge Lemus, y de Educación, Mariano Narodowski. Horas después, los jefes del área de Salud y Educación bonaerense, Claudio Zin y Mario Oporto, junto a sus pares porteños, anunciaron en conferencia de prensa conjunta el adelanto de las vacaciones en todo el territorio bonaerense. La idea de ganar tiempo para pasar el invierno, durante el pico de las gripes, quedó plasmada cuando Zin señaló que “el año próximo ya va a haber una vacuna, las personas ya habrán generado anticuerpos, será una gripe más. El asunto es ahora”. La coincidencia con el pico estacional de las enfermedades respiratorias fue uno de los argumentos más sostenidos para explicar el adelantamiento del receso.
Macri recomendó que “el que tenga síntomas se quede en su casa”, pidió que el receso no se tomara como vacaciones y descartó que se fueran a cerrar teatros, cines y shoppings, lo que generó más dudas. “Estamos haciendo todo lo necesario para controlar el virus”, añadió el jefe de Gobierno, en cuyo gabinete la pandemia parece un huracán tropical: uno de sus ministros cayó en cama con la gripe A, otro también en cama, está a punto de confirmarla, y un tercero se encuentra bajo sospecha en su domicilio (ver aparte). En el resto del país, de las 24 provincias sólo seis descartaron por ahora adelantar las vacaciones y Chaco, Río Negro y Corrientes se agregaron a la emergencia sanitaria.
Macri anunció la firma del decreto de la emergencia sanitaria y el agregado de dos semanas al receso escolar, a partir del próximo lunes 6 de julio. El receso concluirá el 3 de agosto, al final previsto de las vacaciones de invierno. “La idea es aislar el contagio de los chicos en las escuelas”, explicó el jefe de Gobierno porteño e hizo un llamado a las familias. La complejidad del llamado y de su cumplimiento quedó a cuenta de los padres. Que “no tomen estas dos semanas como vacaciones, los padres tienen que tratar de que sus hijos no salgan a pasear ni vayan a lugares concurridos durante este período”, dijo el jefe de Gobierno. La respuesta al control de los chicos, sin clases, y supuestamente dentro de la casa, con los padres en sus respectivos trabajos quedó a cuenta de las familias.
Narodowski, por su parte, explicó que los comedores escolares no permanecerán abiertos, pero que las familias podrán concurrir a retirar la comida “que se les entregará en viandas calientes”. Lemus buscó, además, explicar el sentido “administrativo” de la declaración de emergencia sanitaria, “un instrumento para facilitar la implementación de medidas rápidas que no tiene que ver con un estado de alarma”.
Horas más tarde, Claudio Zin, ministro de Salud bonaerense, y su par de Educación, Mario Oporto, dieron otra conferencia de prensa, acompañados por Lemus y Narodowski, cuyo aporte, especialmente, fue dar una imagen de acción conjunta. De hecho, ambas jurisdicciones se encuentran comprendidas dentro de la fase B, de contagio de la enfermedad dentro de sus fronteras, en contrario de lo que ocurre en el resto del país, donde hasta el momento los contagios se producían por transmisión del virus desde fuera (ayer, en Chubut, se detectó ayer el primer contagio autóctono).
Durante la conferencia que se desarrolló en la localidad de San Nicolás, y que básicamente consistió en la misma información (adelantamiento de las vacaciones en dos semanas y emergencia sanitaria), Zin dijo que “no hay un manual de procedimientos universal porque se está aprendiendo todo”. Desmintió que se estuviera siguiendo el modelo de acción mexicano, país de origen de la pandemia, que cerró durante dos semanas todas las actividades públicas, incluyendo escuelas, cines, estadios de fútbol y demás. “En México, cerraron todo dos semanas antes de la primavera. Acá no es lo mismo porque el virus A H1N1 nos tomó en pleno invierno. No es lo mismo, a nosotros nos faltan dos meses, no dos semanas. Allá los cierres los hicieron en forma gradual”, explicó Zin.
“¿Eso quiere decir que el próximo paso podría ser el cierre de cines, teatros...?”, le preguntaron. “Por ahora lo que aconseja el Estado es que no se vaya a lugares muy concurridos. Hay que asumir ciertas restricciones. El Estado formalmente desaconseja concurrir”, respondió.
“¿Si se hubieran tomado las mismas medidas antes, al inicio de la pandemia, se hubiera subsanado el problema?”, también quisieron saber. La respuesta la dieron tanto Zin como Lemus. “No. El cierre de escuelas se hace ahora porque es el momento. No hubiera resultado positivo cerrar hace dos meses, cuando el pico estacional de las influenzas se da en estas dos semanas.”
Oporto, igual que antes Narodowski, hizo hincapié en que las dos semanas que se agregaron a las vacaciones, dos semanas anticipadas, no debían tomarse como vacaciones sino como un receso con dos características principales: que los chicos no salgan de las casas y que mantengan actividades escolares. Para ello, tanto el área educativa provincial, como la porteña y de la Nación anunciaron en sus páginas web espacios dedicados a las actividades escolares “hogareñas”. También agregó que los comedores escolares permanecerán abiertos. “Es un costo grande para el aprendizaje pero priorizamos la prevención de la gripe”, dijo y luego agradeció al gremio de los docentes por su colaboración. Lo mismo hizo Zin en relación al gremio de la salud. Oporto también explicó los planes de recuperación de los días perdidos de clases. “Nueve, no diez, porque en el medio teníamos el 9 de Julio –dijo el ministro de Salud bonaerense–. Estos tres días antes del receso los docentes tienen instrucciones de trabajar en trabajos especiales para desarrollar en estas dos semanas. Y durante el mes de julio reprogramaremos el segundo cuatrimestre.” Narodowski, por su parte, anunció que una semana se recuperará anulando el receso de una semana que se había pautado en la primavera.
“La emergencia sanitaria no es porque estamos peor, es para que estemos mejor”, se lo escuchó decir en un momento a Lemus, a un lado de Zin. “Estamos haciendo un esfuerzo para bajar la circulación del virus en las vacaciones”, insistió. En términos operativos, se busca cortar o bajar la intensidad del contagio en los focos donde se registran los mayores índices, en las escuelas, e intentar que de ese modo la transmisión del virus por el país, durante las vacaciones, sea reducido. “No vamos a poder evitar la circulación del virus, estamos haciendo un esfuerzo para bajarla”, dijo Lemus.
Zin sostuvo que entre los especialistas se habían considerado una cifra (para la región) de 2 millones de probables contagiados en todo el período, y que el Estado estaba en condiciones de responder con dosis suficientes para esa cantidad.
El ministro de Salud, Juan Manzur, que hoy asume en sus funciones, trató de llevar tranquilidad. Dijo que “no hay que minimizar ninguna enfermedad, y menos una situación de pandemia. Hay que tener prudencia, llevar tranquilidad a la población”, dijo. “Hay medidas simples y concretas que hay que ir tomando en esa dirección que pasa desde ciertas medidas de higiene personal, de seguridad, y criterios estrictamente técnicos y sanitarios”, sostuvo. “Vamos a necesitar de todos. De los actores de la salud pública, de la seguridad social, académicos y expertos.”
En definitiva, las clases en la ciudad continuarán durante esta semana y el receso comenzará el lunes, con el mantenimiento del servicio de comedor ,a puertas cerradas. Las dos semanas se agregarán a las vacaciones que continuarán, como estaba estipulado, hasta el 3 de agosto.
hcecchi@pagina12.com.ar
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