martes, 9 de junio de 2009

El pato donald, la más popular creación de disney, cumple hoy 75 años

El pato donald, la más popular creación de disney, cumple hoy 75 años

La vida larga, cómica y casi feliz de un pato enojado

El personaje apareció por primera vez en 1934 y, desde entonces, se convirtió en mucho más que una imagen de merchandising. Los secretos de la vigencia y la popularidad de un tipo enojado al que no se le entiende una palabra.

Leonardo M. D’Espósito09.06.2009

Del dibujo a las 3D. Donald ha permanecido vigente y ya tiene, en televisión, su versión “con espesor”, que sigue fiel al diseño original de los años 30.

Los patos son animales bastante raros: el dibujo animado clásico norteamericano nos ha acostumbrado a que se parezcan más a nosotros que los ratones, los perros, los conejos (salvando Bugs Bunny, obviamente) y hasta los marinos musculosos. Quizás ése sea el secreto de la permanencia y la popularidad del Pato Donald, la criatura de Disney que cumple hoy 75 años. La primera aparición del personaje ocurrió en el corto en The Wise Little Hen (La gallinita sabia), un film de Disney en colores y sonoro de 1934. Ya tenía su traje marinero azul, su voz nasal e incomprensible y, salvo por un estilo un poco más “estirado”, el personaje estaba completo: junto con un cerdo llamado Pete, finge dolor de estómago para no ayudar a una gallina y a sus pollitos a plantar y cosechar maíz. Al final, claro, la mentira queda castigada. El personaje tuvo mucho éxito porque no sólo hablaba “gracioso” y a lo pato, sino también porque era la contracara exacta del optimista Mickey Mouse.

Mickey había conquistado al mundo rápidamente: de hecho, se lo puede considerar el primer ícono global de la cultura de masas. Nació casi con la Gran Depresión, en 1928. De ser un personaje travieso mutó, rápidamente, en un optimista colorido, en un bailarín sonriente, en un valiente e invencible duende que podía contra todos los males sin dejar de sonreír. Es decir, el personaje indicado cuando el mundo se hacía trizas. Pero Donald era otra cosa: sin ser malo del todo, representaba esa dimensión que nos hace fastidiar, la lucha contra el mundo de alguien que –como Lucas, su contrapartida en Warner– aspira a cosas por encima de sus capacidades. La gran diferencia entre Lucas y Donald es que Lucas primero fue un “loco” y después un ser mezquino y triste, solitario y envidioso. Donald siempre tuvo un costado enojoso, de ira fácil; siempre fue un personaje en busca de la pequeña ventaja, del dinero –siempre escaso–, de conquistar a su novia. Pero no era precisamente un tipo solitario: ahí estaban Daisy, sus sobrinos y algunos otros personajes episódicos en los cortos animados.

Donald era, pues, más humano. Por eso es que, durante la Segunda Guerra Mundial –y especialmente desde 1942– Donald le ganó en popularidad a Mickey. Eran tiempos de mayor realismo, de relajación en ciertas costumbres; tiempos donde Tex Avery mostraba chicas haciendo striptease en cortos con lobos libidinosos (Caperucita roja ardiente, 1942) y eso no despertaba las iras de padres, tutores o encargados. Tiempos de esfuerzo de guerra. Donald fue el protagonista de uno de los cortos más emblemáticos de la era, Der Fuehrer’s Face, donde el pobre pato vivía en Nutziland (todo tenía forma de esvástica) y sufría una pesadilla a lo Tiempos modernos en una fábrica de armas. El corto, aún cómico, cimentó la popularidad del personaje, que vivió varias peripecias bélicas y, además, era la cara de la propaganda Spirit of 43, donde explicaba por qué pagar impuestos (“los impuestos hunden al Eje”, decía con banderas estadounidenses de fondo).

Luego Donald comenzó a representar las angustias, las molestias y el humor de la era Eisenhower. Siempre corto de dinero, siempre intentando lidiar con las ardillas Chip y Dale o con sus sobrinos –que no pocas veces lo salvaban–, cuando no con la incipiente tecnología, reaccionaba con una bronca evidente, más allá de ser el único personaje de Disney con verdaderos problemas para comunicarse. Es cierto: Donald no era ni tan cómico ni tan cruel como el personaje típico de los competidores Looney Tunes, porque conservaba mucho del espíritu didáctico que animó a la firma Disney casi desde el principio. Pero fue, también, la segunda base de su fortuna: mientras los largos animados sufrieron un eclipse en los años 40, eran los cortos del pato los que generaban la mayor cantidad de ingresos para la empresa. Mickey iba en picada: el último corto cinematográfico del ratón fue The Simple Things (1953), mientras que Donald sobreviviría hasta 1965, cuando la Disney dejó de producir –en consonancia con la Warner, la MGM e incluso la Universal de Walter Lantz– cortometrajes animados para cine. También es cierto que la fama del pato tuvo que ver con haberse afianzado definitivamente como personaje de historietas gracias al dibujante y guionista Carl Barks, uno de los genios satíricos del noveno arte estadounidense, quien a partir de 1943 creó todo un universo de patos y, sobre todo, a Tío Rico McPato. Barks creaba historias largas, llenas de aventuras y peligros donde Donald accionaba con menos bronca y más inteligencia –siempre ayudado por sus sobrinos, a quienes Barks “inscribió” en el Club de los Cortapalos– en mundos llenos de guiños al universo real. Barks hacía los relatos largos, mientras que Al Tagliaferro –un genio del humor rápido y, por lo general, mudo– realizaba las tiras diarias y las planchas dominicales que se publicaban en los diarios.

La casta de patos se ha convertido en una de las grandes creaciones humorísticas del siglo XX, mucho más satírica y crítica de lo que, y dado el nombre Walt Disney como productor, permitiría pensar. Si hoy llega a 75 años sin perder un ápice de actualidad, como un personaje vivo más que como un ícono decorativo en juguetes y tazas –también lo es–, resulta mérito de los artistas que le dieron, como características fundamentales, su poca suerte y su ira explosiva. El Pato Donald es, después de todo, el padre palmípedo de Homero Simpson.

Cuando el enemigo de América Latina tenía plumas

“Detrás del azucarado Disney, el látigo”. Esta frase forma parte de Para leer al Pato Donald, libro faro de los años setenta, publicado en Chile en 1971 y escrito por el narrador y ensayista chileno Ariel Dorfman y el sociólogo belga Armand Mattelart, donde se acusaba al universo imaginario creado por los artistas de la Disney en general, y al mundo del Pato Donald en particular, de penetrar en la mente de los niños de todo el mundo con una ideología que perpetuaba los peores males del capitalismo. En ese libro –quemado en Chile en 1973 y prohibido en los Estados Unidos durante años– fue piedra de toque para una serie de análisis ideológicos de la cultura popular que exportaban los norteamericanos. En ella, Mattelart y Dorfman diseccionaban Patolandia y mostraban cómo la circulación económica, la concentración del dinero y la aventura monetaria eran los motores ideológicos de cada historieta. Lo que no se ponía en discusión –ni se mencionaba– era la dimensión satírica de estas historietas (especialmente las historietas, ya que el libro no se aplica a estudiar los cortos animados), que empleaban el capitalismo como paisaje, pero tenían en Tío Rico McPato más a un antihéroe que a un defensor –siquiera metafórico– de los valores de su clase. También se demostraba cómo toda sociedad no estadounidense –especialmente indígenas en algunas aventuras largas por tierras exóticas– era vista como inferior, algo poco discutible cuando se revisan las historietas. El libro fue reeditado hace poco por Siglo XXI Editores.

OPINIONES

“Yo lo prefiero antes que a Mickey”
Juan Sasturain (Escritor y periodista)

Como todos los personajes de Disney, cuando pasan del cine a la historieta cambian los roles: en los cortos animados, Donald es el chinchudo, el irascible, el contrapeso de Mickey; pero después en la historieta tiene una vida familiar muy similar a la de Mickey. Tiene novia y sobrinos. Yo tengo una novela que se llama Los dedos de Walt Disney donde una de las preguntas es: “¿Quién es el papá de los sobrinos de Donald?”. Sucede que en el universo Disney, como en el de García Ferré, no hay padres sino tíos, que son los que posibilitan la aventura. Lo mejor de Donald es ese universo de aventuras que se generan con Tío Patilludo (Tío Rico o Scrooge), Donald y los sobrinos. El tipo más importante de los universos de los patos de Disney fue Carl Baks, que se ocupaba de escribir las historietas largas de la revista de Donald. Eran historias muy particulares y originales; él era un gran narrador de los años 40. Y de una de esas historias, de la adaptación de “Cuento de Navidad”, de Dickens, surgió el personaje de Tío Patilludo o Tío Rico, que se llamaba Scrooge. Después también inventó al Primo Suertudo y a Gastón, el inventor. La genialidad de estas historias era la de conjugar varios talentos. Pero son muy distintos los mundos de la historieta y del dibujo animado. Los mejores dibujos, para mí, son probablemente aquellos donde Donald se enfrenta con adversarios ocasionales, como las ardillas, que son las que sacan la parte chichuda y cascarrabias del personaje. Yo prefiero a Donald sobre Mickey, no por el personaje en sí sino por el universo y las historias con el Tío Patilludo y los sobrinos, que son muy inteligentes y creativas. Ariel Dorfman después escribió ese libro emblemático, Para leer al pato Donald, pero en mi opinión es una lectura ideológica pobre y mecanicista, porque no encuentra más de lo que va a buscar: como en cualquier producto de cultura de masas de los 40, una visión imperiocentrista de la realidad. Son los lugares comunes de la ideología de su tiempo, y al análisis se le escapa la tortuga: no es capaz de ver a personas valiosas como Carl Baks. Porque lo que hace populares a los personajes no es la ideología, sino la calidad.

“Flasheaba con Tío Rico”
Tute (Dibujante y humorista)

El Pato Donald me trae inmediatamente recuerdos de la infancia. Pero el personaje que más me enganchaba era el Tío Rico. Tenía unos nietos-sobrinos que abrían la bóveda y se tiraban a nadar entre las monedas. Eso me flasheaba, me parecía absolutamente real. Es lo que tienen los dibujos de la infancia, que en ellos todo es posible. Hoy, con ojos de adulto, todo es diferente, todo más aburrido. Luego tengo un libro que me pasó Diego Parés, dibujante joven que publica en Barcelona, Fierro y La Nación, de quien creo es uno de los primeros dibujantes del Pato Donald, que tiene un dibujo menos infantil. Quizá no es el mejor dibujante del Pato ni del Tío Rico pero es más grotesco, ni parecido al que uno recuerda como definitivo. Se llama Don Rosa, y para el dibujante que soy hoy, es más interesante porque es más jugado, menos pensado para un chico. El Pato Donald que conocemos es, en cambio, un producto bien pensado para los chicos en el que todos los animales son agradables.

lunes, 8 de junio de 2009

Hebe y Moria

Hebe y Moria

Por Sandra Russo

Escribí hace poco tiempo que Moria Casán ya dejó de camuflar bajo sus mentadas transgresiones para exhibirse como una mujer de derecha. No descubrí la pólvora, ella lo dice públicamente. Pero la gente de la televisión tiene un fantasma tremendo: dejar de estar en televisión. Uno de los recursos para mantener “vigencia” es hacer escandaletes, para que Jorge Rial o similares les den pantalla. Estos días, Moria Casán protagonizó una de las escenas más obscenas que se han visto, fingiendo –encima espantosamente– un orgasmo después de basurear y humillar a Hebe de Bonafini, cuya fotografía habla en el programa de Pettinato.

Quedará eso de Moria Casán: una vedette entrada en años y en lucha abierta y feroz contra su propia vejez, escupiendo a una mujer que pasará a la historia, como todas las Madres y Abuelas. Pasarán años, siglos, y si este planeta sigue en su órbita nuevos argentinitos aprenderán en la escuela que hubo una vez un gobierno surgido de un golpe de Estado, que secuestró y asesinó a una generación de opositores políticos. Los niños verán luego, quién sabe en qué tipo de pantalla, imágenes de mujeres con el pañuelo blanco en la cabeza. Y sabrán que hubo unos años en los que todo este país, incluidos los grandes diarios y las radios, siguió viviendo como si en la otra cuadra nunca hubiera habido una frenada y disparos, como si el compañero de la oficina o la profesora de música o el almacenero o el abogado o el estudiante que todo el mundo conoció nunca hubiesen desaparecido. Leerán en sus libros de texto, los nuevos argentinitos, que cuando todas las puertas se habían cerrado, incluso las de muchos amigos, esas mujeres fueros las primeras que gritaron. Y que nunca pidieron venganza, y que decían la verdad cuando pedían justicia, porque era eso lo que pedían: que se juzgara a quienes habían matado a sus hijos y nunca lo confesaron. Nunca. Porque los niños deberán entender que un desaparecido, y fueron 30 mil, es entre otras cosas un muerto que nunca se deja de llorar.

Las Madres y las Abuelas han sido lo mejor de nosotros, en el único conjunto posible en la Argentina. Un nosotros que no admita que ellas son el símbolo de lo mejor que tenemos, que es su dolor, su lucha y su reclamo de justicia, el gesto más civilizado, más elaborado de todos los que nos ofrece nuestra historia reciente, plagada de violencia y desprecio por la vida.

De Moria Casán se perderán las fotos y las películas. Poco a poco el tiempo irá enterrando la imagen y el recuerdo de una mujer que tuvo una playa en Mar del Plata donde otras mujeres tomaban sol en tetas.

domingo, 7 de junio de 2009

"derecho a réplica"

Una jodita para Tinelli

Una jodita para Tinelli

El formato dice que es para “la gente” y todo es una caricatura de unos pocos gestos exagerados. A quién puede convencer y a quiénes no esta parodia de 25 puntos de rating.

Por José Natanson

Están los que sostienen que los medios son un reflejo ajustado de “la realidad”, “la verdad” o “la gente”, y están, en el extremo opuesto, aquellos que releen un ejemplar polvoriento de Para leer al Pato Donald y, 40 años después, descubren que los medios son un instrumento de los poderosos en su afán de manipular a los pueblos. Pero entre una y otra mirada hay formas más interesantes de identificar las complejidades, las contradicciones y las intencionalidades de la televisión y la prensa. Uno de los casos más notables, por su masividad, por la pasión que genera en los dirigentes de todos los partidos y por sus efectos más políticos que electorales es “Gran Cuñado”, la parodia de Marcelo Tinelli y sus 25 puntos de rating.

Almorzando con Mirtha
“Gran Cuñado” presenta a cada político en base a un puñado de atributos negativos exacerbados: un Kirchner exaltado, un Cobos peligrosamente parecido a De la Rúa, una Cristina de mirada helada y un Mauricio Macri quejoso porque la mucama no le lleva el desayuno.

Lo primero que llama la atención es la falta de reacción de los imitados. ¿Por qué dirigentes que han sacado millones de votos, que han sido refrendados más de una vez, a veces tres o cuatro, en elecciones masivas y limpias, tienen prohibido no ya acusar a Tinelli de injurias o enojarse con el programa o quejarse en Intrusos, sino simplemente admitir que su caricatura no les hace tanta gracia? ¿Por qué todos están obligados a forzar una risa cuando se los carea con su imitación? ¿Por qué ninguno se anima a decir que no están tan entusiasmados con la idea de verse ridiculizados para el consumo de las masas?

El lector dirá: porque si lo hacen pierden votos, son políticos en campaña y no pueden darse ese lujo. Es cierto, por supuesto, pero aun así resulta notable la resignada respuesta general, similar a la de los candidatos que se dejan maltratar por Mirtha Legrand, como si el hecho de ser una diva la habilitara para decir cualquier cosa. ¿Por qué a Francisco de Narváez no se le ocurre utilizar alguno de sus dos canales de televisión, o al Gobierno algunos de los medios oficiales, para presentar una caricatura de Tinelli como un conductor hambriento de rating o a Mirtha como una anciana reaccionaria?

El poder de los medios es enorme y no tiene mucho sentido enojarse por ello, al fin y al cabo un fenómeno mundial que excede largamente a la Argentina, pero de todos modos no deja de llamar la atención la timidez de una reacción sin excepciones.

Efectos electorales
La discusión sobre los efectos del programa recorre los despachos de Gobierno, los comités de campaña y las mesas de café. Los encuestadores refuerzan su ya de por sí interesante facturación consultando a la opinión pública, pero hasta ahora nadie sabe exactamente de qué modo “Gran Cuñado” influye en los votantes: a diferencia de lo que ocurre en los formatos electorales clásicos (desde una elección presidencial hasta Gran Hermano), no queda claro si a un político le conviene que lo voten o no, si es mejor salir pronto de la casa o quedarse y ser ridiculizado.

En una interesante nota publicada el domingo pasado en Página/12, José Luis Petris analizó con sensatez los posibles efectos electorales de “Gran Cuñado”. Petris explicó que el modo de construir las caricaturas elegido por Tinelli, a partir de la extrema exageración de muy pocos rasgos, tiene pocas posibilidades de influir en la valoración previa que cada uno tiene de los políticos. Así definidas, las imitaciones sólo confirman prejuicios construidos previamente. Y entonces sólo en los votantes indecisos, que en general son los menos politizados, “Gran Cuñado” puede tener un peso realmente electoral.

Tinelli y Pergolini
Si el efecto electoral de “Gran Cuñado” es irrelevante y en todo caso incomprobable, no sucede lo mismo con su efecto (anti) político, ni con el hecho de que constituye el punto más alto de la desfiguración política hacia el formato del espectáculo y el varieté, tendencia que lleva ya unos cuantos años.

Mucho antes de “Gran Cuñado”, Caiga Quien Caiga había adoptado los códigos propios del periodismo para crear un modelo de diálogo, forzarlo y supereditado, al que pocos políticos se resistieron: en el inicio de su carrera como líder nacional, Elisa Carrió había decidido no responder las preguntas de los irreverentes cronistas de CQC con el argumento de que se trata de un programa de humor y que, por lo tanto, lo que importan no son sus repuestas sino los chistes de los movileros. Daniel Malnatti la perseguía y ella respondía con el silencio. Naturalmente, no podía durar: el movilero utilizó diferentes estrategias –la llamaba por teléfono, se hacía pasar por otro– para obtener una respuesta, hasta que lo consiguió. Ahora Carrió se ha sumado a la claque del programa, tal como en su momento hiciera Kirchner, el político que llegó más lejos en su complicidad con Tinelli invitando al brillante imitador de De la Rúa a la Casa Rosada.

Raíces de la antipolítica
La espectaculización de la política y sus silenciosos efectos antipolíticos no son un fenómeno argentino. El escritor mexicano Carlos Fuentes suele usar el término “pipolización” (derivado de la revista People, modelo de publicaciones estilo Caras o Gente) para referirse a lo que aquí llamaríamos “tinellización” o “farandulización”.

Pero si la antipolítica es una tendencia mundial, también es verdad que en la Argentina tiene profundas y pluriideológicas raíces: hay una antipolítica originaria de izquierda, inspirada en las corrientes inmigratorias del siglo pasado, sobre todo anarquistas, que portaban un rechazo genético a la autoridad debido a las experiencias autoritarias en sus países de origen (Italia, España, Polonia); hay una antipolítica católico-integrista, según la cual la religión debería guiar y orientar a la política; hay, aunque a los peronistas no les guste, una antipolítica populista, de afán movimientista y negación del otro (usualmente la oligarquía); y hay finalmente una antipolítica noventista, liberal-tenocrática, de administración y gestión de las cosas y negación del conflicto bajo la ilusión de la racionalidad técnica.

Tinelli es el inventor del caño en televisión y de las nenas de diez años bailando reggaeton, pero es un interpretador y no un creador de macrotendencias sociales. La posibilidad y el éxito de “Gran Cuñado” se explican en buena medida por el profundo sentimiento antipolítico que prevalece en buena parte de la sociedad, que se alimenta de un elemento adicional: el mito del país rico que ya somos y la necesidad de responsabilizar a alguien por lo que ya no podemos ser.

Espacio común
Mario Wainfeld señala que los sketchs de “Gran Cuñado” portan un sesgo antipolítico que degrada el espacio común. El argumento puede estirarse un punto más, y sostener que la antipolítica es, a esta altura, parte constitutiva de la clase política, y no sólo un recurso fácil de los conductores televisivos exaltados o los periodistas de pensamiento simple.

Como el perro que se muerde la cola, los políticos alimentan todos los días este particular sentido común. Así, prácticamente cualquier iniciativa del Gobierno (desde la estatización de las AFJP a la nacionalización de Aerolíneas o las retenciones), es analizada por los líderes opositores en base a la figura multiuso de “la caja”. Del otro lado, el Gobierno descalifica a adversarios como Felipe Solá o Carlos Reutemann argumentando que se oponen a la política agropecuaria oficial simplemente porque tienen tierras (y por lo tanto intereses directos en el negocio).

En definitiva, ambas construcciones operan en el mismo sentido despolitizador. Porque, ¿qué sentido tiene encarar discusiones políticas –-como la reforma previsional o la regulación de los precios de los alimentos– si el único objetivo de cualquier iniciativa oficial es la corrupción? ¿Y para qué escuchar los argumentos de Solá si su único interés consiste en incrementar su rentabilidad de latifundista de pañuelo de seda?

La réplica
La semana pasada, en una reunión en la sede de Casa América en Madrid, los representantes de Carta Abierta se refirieron al discurso del Gobierno. Horacio González sostuvo que “el kirchnerismo no encuentra el lenguaje adecuado para comunicar sus programas progresistas”, y María Pía López señaló que “el Gobierno tiene enormes dificultades para explicar lo que hace: sus hechos no se corresponden con discursos capaces de narrarlos”.

Curiosa coincidencia. Tres semanas atrás, en una buena nota en La Nación, Beatriz Sarlo escribió que “Gran Cuñado” demuestra la dependencia mediática de la política no sólo en el sentido clásico (no hay política sin televisión) sino también en otro: “Ambos discursos, el de la caricatura y el de la mayoría de los políticos ‘reales’, son demasiado elementales, reducidos a un puñado de tics y de singularidades”.

Tinelli ha invitado a su programa a los políticos (reales) con la excusa del “derecho a réplica” (otra vez la apropiación de los códigos del periodismo). Aunque los 25 puntos de rating en plena campaña electoral son una oferta demasiado tentadora, rechazar una invitación es también una forma de decir algo; por si hiciera falta, la experiencia de De la Rúa demuestra que poner el cuerpo no siempre garantiza un trato más amigable.

lunes, 1 de junio de 2009

DIALOGO CON ERNESTO LACLAU, TEORICO POLITICO, AUTOR DE LA RAZON POPULISTA

DIALOGO CON ERNESTO LACLAU, TEORICO POLITICO, AUTOR DE LA RAZON POPULISTA

“Las amenazas a la democracia no vienen del populismo sino del neoliberalismo”
El populismo ha estado cargado de connotaciones negativas, pero para Laclau el populismo no es un movimiento que baje directamente del líder hacia el pueblo sino, a menudo, todo lo contrario, y puede convertirse en una opción genuinamente progresista para América latina.


Por Leonardo Moledo y Nicolás Olsevicki

–¿Qué representa para usted el populismo? ¿Qué es? ¿Qué papel juega en la transformación social? Porque es un movimiento que se asocia, generalmente, a lo irracional. Y es muy criticado desde las posturas más clásicas de la izquierda.

–Bueno, le voy a dar, para comenzar, un ejemplo. Supongamos que en una localidad hay un grupo de gente que le pide a la municipalidad que cree una línea de ómnibus para llevarlos desde el lugar donde viven al lugar donde trabajan. Supongamos, también, que la demanda no es satisfecha, con lo cual se genera una frustración. Si esa gente empieza a ver que alrededor de ellos hay una serie de otras demandas que tampoco son satisfechas (con respecto a la salud, a la escolaridad, a la seguridad, por ejemplo), entre todas esas demandas insatisfechas se empieza a crear una cierta solidaridad, y se empieza a ver que hay una especie de distancia entre el espacio en el cual se generan las demandas populares y el poder. Ese tipo de distancia empieza a crear una especie de división en el campo social entre el poder y el ámbito popular. Es decir: empezó a surgir el clima donde el populismo puede emerger.

–No está basado en relaciones de clase...

–No, o por lo menos no necesariamente. Está basado en una cantidad de demandas insatisfechas que se articulan espontáneamente de determinada manera. En cierto momento la gente empieza a advertir que entre todas las demandas insatisfechas se establece lo que yo llamo en mi teoría una “cadena de equivalencias”, porque todas ellas expresan un cierto rechazo respecto de un sistema. Ahí es donde se crean las bases para el populismo, la existencia de un pueblo que se enfrenta al poder establecido.

–Si la demanda es esa línea de ómnibus, y se puede articular con otras demandas parecidas, ¿por qué tenemos que pensar que es algo antisistema y no movilizador del sistema? En el sentido en que el sistema tendría que funcionar de todas maneras...

–Eso no determina cuál va a ser la naturaleza del enemigo. El populismo no es en sí ni malo ni bueno: puede avanzar en una dirección fascista o puede avanzar en una dirección de izquierda. El maoísmo, por ejemplo, fue un movimiento populista en el cual las masas de China, que estaban desorganizadas por la invasión japonesa, consiguen una expresión a través del Partido Comunista. Pero también fue populista el fascismo italiano. Otra vez: el populismo no es ni bueno ni malo: es el efecto de construir el escenario político sobre la base de una división de la sociedad en dos campos.

–¿Pero cómo puede ser un elemento de la acción política, si no es ni bueno ni malo?

–La acción política tiene siempre lugar entre dos polos: el institucionalismo y el populismo. El institucionalismo es la absorción individual de las demandas por parte de un sistema que impide que se cree la cadena de equivalencias. Ese es el caso de Disraeli en la Inglaterra del siglo XIX. El decía: “La sociedad inglesa está completamente dividida en dos campos, y si seguimos así vamos a acabar todos como Luis XVI. Lo que hay que hacer, cuando hay dos naciones, es crear una nación. Ahora bien: ¿cómo crear una nación? Sobre la base de la absorción individual de las demandas”. Toda la teoría política del torismo inglés estaba basada en la creación de una sola nación mediante la absorción individual de las demandas, impidiendo que se crearan cadenas equivalenciales que dividieran a la sociedad en dos campos. Toda esta ideología después pasa a la idea del Estado de Bienestar: absorber demandas para que no haya puntos de ruptura en la sociedad. Era el reemplazo de la política por la administración. La sociedad iba a ser dirigida de un modo administrativo sin que hubiera ningún punto de ruptura política. Ese era el lema que en el siglo XIX proclamaba Saint-Simon: hay que pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.

–Digamos que si reemplazamos la palabrita “administración” por “gestión”, eso tiene connotaciones bien actuales en la Ciudad de Buenos Aires...

–Sí. Ese fue el lema de todo el positivismo: en la bandera brasileña, aún hoy, el lema es “Orden y progreso”. Les doy un ejemplo opuesto: si pensamos en el fenómeno de Solidaridad en Polonia, aparece lo contrario. Al principio, las demandas eran muy individualizadas: eran los obreros de los astilleros Lenin que pedían determinadas cosas muy puntuales. Como esas demandas y esos símbolos se plantean en una sociedad en las cuales muchas demandas no están siendo satisfechas, empiezan a ser los símbolos de una totalidad social.

–Y comienza a formarse la cadena de equivalencias. ¿Qué es exactamente esa cadena?

–Pongo un ejemplo: si hay demandas con respecto a transporte, a vivienda, a seguridad, a educación, la gente empieza a percibir que entre todas esas demandas hay una cierta solidaridad, porque todas se refieren a algo que no es satisfecho. Lo que se necesita después es que toda esa cadena se cristalice en determinado símbolo...

–¿Por ejemplo?

–Perón. Esa forma de cristalización es, por un lado, lo que llamo un significante hegemónico. Hegemonía quiere decir que una cierta particularidad, en determinado momento, asume el rol de algo mucho más amplio de lo que la particularidad originaria representaba. Del otro lado, tiende a ser un significante vacío, puesto que para representar la totalidad de la cadena debe romper sus vínculos con la particularidad originaria (y entonces representa algo que la rebasa ampliamente). Cuando se da ese juego, por el cual ciertos significantes pasan a ser hegemónicos y vacíos, tenemos populismo.

–¿Y eso no se parece un poco al bonapartismo?

–Digamos que el bonapartismo es una de las formas posibles de eso, pero el fenómeno es mucho más amplio.

–¿Cómo se da el paso de la cadena de equivalencias a esa cristalización, ese paso de la particularidad a la universalidad?

–Bueno, es una transición que no tiene por qué ser lógica y que depende de muchos avatares históricos. A la cuestión de si hay algo en el significante originario que lo lleva a ser el punto de confluencia de todas las demandas, la respuesta es que no. Muchos significantes pueden actuar así. Como decíamos antes: podemos llegar a tener un populismo fascista, un populismo de izquierda...

–¿Y el peronismo qué tipo de populismo fue? ¿Un populismo fascista? ¿Un populismo de izquierda?

–Definitivamente no fue un populismo fascista... fue un populismo que se volcó hacia la izquierda en el proceso de devenir central. Si pensamos en el peronismo de los años ‘60 en la Argentina, ahí hay cada vez más cantidad de demandas insatisfechas. Y de otro lado, el significante del retorno de Perón adquiere una centralidad cada vez mayor. Eso no tuvo nada que ver con un populismo de tipo fascista.

–Bueno, en esa etapa no. Pero en un primer momento parecería ser que sí, que lo que hacía y lo que proponía era muy similar a lo de Disraeli.

–Yo no lo veo para nada así. En primer lugar, Perón produjo un discurso en el cual él no estaba en contra de la lucha de clases. Cuando hablaba de “Braden o Perón”, lo que trataba de hacer era dividir a la sociedad en dos campos y, por lo tanto, hacía lo opuesto de Disraeli: en lugar de difuminar las fronteras internas, las creaba. Hay que pensar cómo funcionaba un sistema político en la Argentina en los años anteriores al peronismo: era absolutamente clientelista, todo se resolvía por las mediaciones de los punteros. Había, entonces, demandas que eran completamente individualizadas: no era un sistema como el de Disraeli, porque no se trataba de un clientelismo burocrático sino de un clientelismo clientelista, de un clientelismo de bases. Entre la demanda de la mujer que quería que atendieran primera a su hija en un hospital y la demanda de un hombre para casar rápido a su hijo no se formaba ninguna cadena equivalencial. Todo se resolvía a nivel local, por los punteros y los caudillos. El sistema funcionaba relativamente bien hasta 1930, cuando viene la crisis. En ese momento, las demandas que llegaban desde la base no podían ser satisfechas por el sistema institucional. Ahí se da una situación prepopulista, porque empieza a haber demandas insatisfechas por un lado y un aparato que no las puede absorber. En ese momento, a cierta altura, alguien de afuera del sistema empieza a interpelar a esos sectores de abajo por afuera de todo el sistema institucional. Ese es el origen del peronismo. Yo veo al peronismo como algo que creó un discurso de la ruptura interna de lo social, no como un discurso de la absorción individual de las demandas. Después empezaron a crear un sistema en donde esas demandas sí pudieran ser resueltas. Pero ese espacio que construyeron se daba siempre en oposición: en oposición a la oligarquía, al poder, a Estados Unidos. La mayor ruptura se da en esos años. Después empieza la gran apuesta, que es lo que viene después del ‘55. El argumento de la oligarquía restaurada sí era parecido al de Disraeli: absorber demandas individuales para que no se formaran las cadenas equivalenciales.

–¿Y por qué fracasó ese proyecto?

–Por muchas razones. Porque las inversiones extranjeras no representaron la fuente de desarrollo económico que se pensaba que iban a representar. Por el poder de la oligarquía ganadera en Argentina, que todavía están por acá dando vueltas y que exigían continuas devaluaciones. Faustino Fano, el presidente de la Sociedad Rural Argentina en 1960, usaba una palabra en todos sus comunicados que funcionaba como clave. Decía que los productores rurales se sentían “desalentados”. Cuando la gente leía eso en un comunicado, inmediatamente sabía que había que comprar dólares, porque sabía que lo que se pedía era una devaluación. Si la devaluación no se producía, el Ejército sacaba los tanques a la calle. Que el Ejército saque los tanques a la calle para imponer decisiones a un gobierno elegido democráticamente (al cual se supone que está subordinado) es lo que en cualquier país del mundo se llamaría “golpe de Estado”. Acá se llamaba “inquietud de las Fuerzas Armadas”. Al final, el juego semiológico había llegado a ser tan obvio que un día Fano salía del despacho presidencial y los periodistas le preguntaron: “¿Va a usar en su comunicado la palabra ‘desalentado’?”. El contestó: “Todavía no, pero dentro de una semana la vamos a usar si el gobierno no toma medidas”. Piensen que Frondizi, en efecto, sufrió 14 semigolpes de Estado.

–Ahora no sale el Ejército, los mismos ruralistas cortan las rutas.

–Sí, claro. Esas fuerzas no han dejado de existir, pero las podemos combatir mejor hoy en día. Aunque tienen un poder de convocatoria tremenda.

–¿Usted nota un proceso de derechización muy fuerte en la sociedad argentina?

–Creo lo contrario. Por un lado, a nivel del poder, se está evidentemente en una situación defensiva muy fuerte. Por otro lado, el poder popular se ha incrementado. Los Kirchner han representado un cambio importante desde esa perspectiva.

–Aparte en este momento, en Latinoamérica, hay una serie de gobiernos que se podrían denominar populistas de izquierda...

–Yo creo que este proceso habría que verlo en una secuencia histórica más amplia. Tradicionalmente, la democracia y el liberalismo no se dieron juntos. A principios del siglo XIX, la democracia era un término peyorativo, mientras que el liberalismo estaba perfectamente bien visto. Se requirió todo un largo proceso de revoluciones y reacciones para que liberal-democrático pasara a ser una unidad aceptada. Yo creo que en América Latina esa unificación nunca se dio. En primer lugar, el liberalismo fue la forma en que las oligarquías tradicionales organizaron la sociedad en la segunda mitad del siglo XIX. Esos regímenes eran liberales pero no eran democráticos en absoluto. Las demandas populares de los nuevos sectores a partir de comienzos del siglo XX empiezan a cristalizarse de maneras no liberales, como, por ejemplo, a través de las dictaduras nacionalistas. Entre liberalismo y democracia no se dio ningún tipo de articulación. Creo que en los últimos 30 años, después de las dictaduras más horripilantes que golpearon tanto la tradición liberal democrática, la base de esta unión empieza a ser plausible. Creo que hoy ya es evidente que ningún movimiento nacional y popular puede poner en cuestión las formas democráticas.

–¿Y se está formando una unión entre lo nacional popular y lo democrático como se formó en Europa y Estados Unidos entre lo liberal y lo democrático?

–Creo que estamos avanzando hacia ello. La gente muchas veces me pregunta si no creo que el populismo es una amenaza a la democracia. Yo creo que las amenazas a la democracia en América latina nunca han venido del populismo sino del neoliberalismo.

–Y una vez que estén dadas las condiciones para que emerja el populismo, ¿de qué depende que se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha?

–Es que no es que primero se dé el populismo y luego se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha. Las dos cosas se dan desde el comienzo mismo. Lo que sí se da es que a veces los movimientos comienzan de manera ambigua. Pongamos por ejemplo el caso del fascismo italiano: Mussolini era socialista originalmente. Lo que empieza a ocurrir es que después de la Primera Guerra Mundial la gente empieza a percibir que todo el orden institucional es un sistema que se está desintegrando, y que se necesita una refundación del sistema político. Es frecuente que la gente, en una situación de desorden generalizado, se sienta amenazada y demande un cierto orden. Cuál va a ser el contenido de ese orden es una consideración secundaria, en la medida en que haya un cierto orden.

–Esta manera de ver las cosas... ¿No nos hace depender demasiado de la figura del líder que aglutina las demandas?

–Yo no creo que el líder tenga ese tipo de centralidad. Si bien es cierto que la aglutinación de demandas depende un poco de la figura del líder, también es cierto que el ascenso de un líder (y no de otro) depende de las demandas que están en la base. Por un lado, los gobernantes se transforman en el símbolo de los gobernados, pero por otro lado los gobernados crean las bases para la constitución de este líder. Esto tiene que ver con la teoría freudiana de la distancia entre el “yo” y el “yo ideal”. El “yo ideal” es la figura del líder: si los particulares son débiles, el “yo ideal” ocupará un papel más central. Pero en otras circunstancias, la distancia entre el “yo” y el “yo ideal” no es tan grande, y entonces es un hermano el que ocupa el lugar del padre. Yo siempre tengo desconfianza de las teorías que hablan del “líder manipulador”. Porque para manipular a alguien, ese alguien tiene que dejarse manipular. Y muchas veces la acción del supuesto manipulado sobre el manipulador es una gran parte del proceso.

–Cuando uno piensa en el gran proceso de marginalización que se dio en Inglaterra, con los cerramientos, es inevitable pensar que toda esa gente pobre que era lanzada a los caminos iba a convertirse, sin siquiera imaginarlo, en la base de lo que iba a ser la Revolución Industrial. El proceso de marginalización que se está dando ahora: ¿puede ser parte de un proceso más grande, como la marginalización esa fue parte de la Revolución Industrial?

–Aquí lo que se está dando es una terciarización, por lo cual no parece haber ninguna forma obvia o equivalente a lo que fue la Revolución Industrial. La identidad de obrero industrial ya no es tan central ahora: estamos ante otro tipo de sociedad. El vínculo económico no tiene la misma importancia que tenía en la época de Marx. Yo creo que la forma de recomposición social no va a estar dada por la estructura económica simplemente, sino que va a estar dada por algún tipo de forma política.

–¿Cómo sería eso?

–Es lo que empezó a intuir Gramsci. La heterogeneidad social, según él, es un mundo que sólo puede reconstituirse a través de la hegemonía, es decir, de la acción política.

–En Hegemonía y estrategia socialista usted habla de “radicalizar la democracia”. ¿Por qué tenemos que radicalizar la democracia?

–Para vivir en un mundo mejor.

domingo, 31 de mayo de 2009

SOBRE EL CASO VARGAS LLOSA EN VENEZUELA

OTRA VEZ TENEMOS UN CLARO EJEMPLO DE COMO "LAS EMPRESAS DE COMUNICACIÓN" MANIPULAN LA INFORMACIÓN.
nADIE HA DICHO QUE MUCHOS DE LOS QUE INVITARON A VARGAS LLOSA A VENEZUELA HAN ESTADO EN EL GOLPE DE ESTADO CONTRA CHAVEZ, HACE VARIOS AÑOS. LA PROPAGANDA HACE EL RESTO- LA POBLACIÓN VE EL MUNDO POR PARTES Y SEGÚN QUIEN SE LO CUENTE

Noam Chomsky

Tortura y amnesia histórica (I)

Tortura y amnesia histórica (I)


Noam Chomsky
La Jornada

Los memorandos sobre tortura revelados por la Casa Blanca suscitaron asombro, indignación y sorpresa. El asombro y la indignación eran entendibles; la sorpresa, no tanto. Por principio de cuentas, aun sin investigación, era razonable suponer que Guantánamo era una cámara de tortura. ¿Para qué, si no, enviar prisioneros a un lugar donde estarían fuera del alcance de la ley; un lugar, por cierto, que Washington utiliza en violación de un tratado impuesto a Cuba a punta de pistola? Desde luego, se adujeron razones de seguridad, pero sigue siendo difícil tomarlas en serio. Las mismas sombrías expectativas se tuvieron acerca de los sitios negros, prisiones secretas del gobierno de Bush, y por la rendición extraordinaria, o captura extrajudicial de sospechosos en otros países, y se cumplieron.

Más importante es que la tortura ha sido práctica de rutina desde los primeros días de la conquista del territorio nacional, y continuó empleándose a medida que las aventuras imperiales del imperio infante –como George Washington llamaba a la nueva república– se extendieron a Filipinas, Haití y demás lugares. Tengamos en mente también que la tortura fue el menor de muchos crímenes de agresión, terror, subversión y estrangulamiento económico que han oscurecido la historia estadunidense, como ocurre también con otras grandes potencias.

En consecuencia, lo sorprendente es ver las reacciones a la revelación de esos memorandos del Departamento de Justicia, incluso las de algunos de los críticos más francos y elocuentes del mal gobierno de Bush: Paul Krugman, por ejemplo, quien escribió que solíamos ser una nación de ideales morales y que nunca antes de Bush habían nuestros líderes traicionado en forma tan absoluta todo lo que esta nación ha postulado. Por decir lo menos, esta visión común refleja una versión bastante sesgada de la historia estadunidense.

De cuando en cuando se ha abordado en forma directa el conflicto entre lo que postulamos y lo que hacemos. Un distinguido académico que emprendió esa tarea fue Hans Morgenthau, fundador de la teoría de las relaciones internacionales realistas. En un estudio clásico, publicado en 1964 a la luz de Camelot, Morgenthau desarrollaba la visión convencional de que Estados Unidos tiene un propósito trascendental: instaurar la paz y la libertad en su territorio y de hecho en todas partes, puesto que la arena dentro de la cual Estados Unidos debe defender y promover su propósito ha alcanzado dimensiones mundiales. Pero, como académico escrupuloso, también reconoció que el registro histórico era radicalmente inconsistente con ese propósito trascendental.

No debemos dejarnos confundir por esa discrepancia, aconsejaba Morgenthau; no debemos confundir el abuso de la realidad con la realidad misma. La realidad es el propósito nacional incumplido, como se revela en la evidencia de la historia según la refleja nuestra mente. Lo que ocurría en los hechos no era más que el abuso de la realidad.

La revelación de los memorandos sobre tortura condujo a otros a reconocer el problema. En el New York Times, el columnista Roger Cohen reseñó un nuevo libro, The Myth of American Exceptionalism, del periodista británico Geoffrey Hodgson, quien concluye que Estados Unidos no es más que una nación grande, pero imperfecta, entre otras. Cohen concede que la evidencia apoya la opinión de Hodgson, pero de todos modos le parece que yerra al no entender que Estados Unidos nació como una idea, y por eso tiene que llevarla adelante. La idea de Estados Unidos se revela en el nacimiento de la nación como ciudad en una colina, noción inspiradora que reside muy en el fondo de la sique estadunidense, así como en el distintivo espíritu individualista y emprendedor de los estadunidenses, que se demuestra en la expansión hacia el oeste. El error de Hodgson, según eso, es apegarse a las distorsiones de la idea estadunidense, al abuso de la realidad.

Volvamos la atención hacia la realidad en sí: hacia la idea de Estados Unidos desde sus primeros días.

Vengan a ayudarnos

La frase inspiradora una ciudad en una colina fue acuñada en 1630 por John Winthrop, quien la tomó de los evangelios para esbozar el futuro glorioso de una nación ordenada por Dios. Un año antes la colonia de la Bahía de Massachusetts creó su Gran Sello, el cual mostraba un indígena de cuya boca salía un pergamino, en que se leían las palabras Vengan a ayudarnos. Así, los colonialistas británicos se representaban como humanistas benévolos que respondían a las súplicas de los miserables nativos para rescatarlos de su amargo destino pagano.

De hecho, el Gran Sello es la representación gráfica de la idea de Estados Unidos desde su nacimiento. Debe ser exhumada desde las profundidades de la sique y desplegada en los muros de todos los salones de clase. Debió aparecer sin duda en el fondo de toda la pleitesía estilo Kim Il-Sung que se le rendía a ese salvaje asesino y torturador llamado Ronald Reagan, quien alegremente se describía como el líder de una reluciente ciudad en la colina mientras orquestaba algunos de los crímenes más espantosos de sus años en el cargo, notoriamente en Centroamérica, pero también en otros lugares.

El Gran Sello fue una proclamación temprana de la intervención humanitaria, para usar una frase en boga. Como ha ocurrido comúnmente desde entonces, la intervención humanitaria condujo a una catástrofe para los supuestos beneficiarios. El primer secretario de Guerra, el general Henry Knox, describió la absoluta extirpación de todos los indios en las partes más populosas de la unión por medios más destructivos para los nativos indígenas que la conducta de los conquistadores de México y Perú.

Mucho después de que sus propias significativas aportaciones al proceso quedaran en el pasado, John Quincy Adams deploró el destino de “esa infortunada raza de americanos nativos, a quienes exterminamos con tanta crueldad pérfida y despiadada… entre los atroces pecados de esta nación, por los cuales creo que Dios algún día la llevará a juicio”. Esa crueldad pérfida y despiadada continuó hasta que se conquistó el oeste. En vez del juicio de Dios, los atroces pecados sólo han traído hoy elogios por la culminación de la idea estadunidense.

La conquista y colonización del oeste mostraron sin duda ese espíritu individualista y emprendedor tan elogiado por Roger Cohen. Así ocurre por lo regular con las empresas de colonización, la forma más cruel del imperialismo. Los resultados fueron ensalzados por el respetado e influyente senador Henry Cabot Lodge en 1898. Al convocar a la intervención en Cuba, Lodge elogió nuestro historial de conquista, colonización y expansión territorial, inigualado por ningún pueblo en el siglo XIX, y llamó a no detenerlo ahora, cuando los cubanos también suplicaban, según las palabras del Gran Sello, vengan a ayudarnos.

Su ruego fue atendido. Estados Unidos envió tropas, con lo cual impidió que Cuba se liberara de España y la convirtió en una colonia virtual, como continuó siéndolo hasta 1959.

La idea estadunidense fue ilustrada tiempo después por la notable campaña emprendida por el gobierno de Dwight D. Einsenhower para devolver a Cuba al lugar apropiado, luego que Fidel Castro entró en La Habana en enero de 1959 y liberó por fin a la isla del dominio extranjero, con enorme apoyo popular, como Washington reconoció a regañadientes. Lo que siguió fue: una guerra económica, con la mira claramente delineada de castigar al pueblo cubano para que derrocara al desobediente gobierno de Castro; una invasión; la dedicación de los hermanos Kennedy a llevar a Cuba los terrores de la Tierra (frase del historiador Arthur Schlesinger en su biografía de Robert Kennedy, quien tenía esa tarea entre sus máximas prioridades), y otros crímenes que continúan hasta el presente, en desafío a una opinión mundial prácticamente unánime.

Por lo regular los orígenes del imperialismo estadunidense se hacen remontar a la invasión de Cuba, Puerto Rico y Hawai en 1898. Pero eso es sucumbir a lo que el historiador del imperialismo Bernard Porter llama la falacia del agua salada, la idea de que la conquista sólo se vuelve imperialista cuando cruza agua de mar. Es decir, si el Misisipi hubiera semejado al mar de Irlanda, la expansión hacia el oeste habría sido imperialismo. De George Washington a Henry Cabot Lodge, los que participaron en la empresa tuvieron una visión más clara de lo que hacían.

Luego del éxito de la intervención humanitaria en Cuba, en 1898, el siguiente paso en la misión asignada por la Providencia fue conferir las bendiciones de la libertad y la civilización a todos los pueblos rescatados de Filipinas (en palabras de la plataforma del Partido Republicano de Lodge)… por lo menos a los que sobrevivieron a las matanzas y al uso extendido de la tortura y demás atrocidades que las acompañaron. Esas almas afortunadas fueron dejadas a la merced del gobierno filipino de paz instaurado por Estados Unidos dentro de un modelo recién ideado de dominio colonial, que se apoyaba en fuerzas de seguridad adiestradas y equipadas para aplicar avanzados métodos de vigilancia, intimidación y violencia. Modelos similares se adoptarían en muchas otras zonas donde Estados Unidos impuso brutales guardias nacionales y otras fuerzas a su servicio.

Paradigma de apremios

En los 60 años pasados, las víctimas en todo el mundo han soportado el paradigma de tortura de la CIA, desarrollado a un costo que llegó a mil millones de dólares anuales, según documenta el historiador Alfred McCoy en su libro A Question of Torture. Allí muestra cómo los métodos de tortura desarrollados por la CIA a partir de la década de 1950 aparecen, con pocas variantes, en las fotografías infames de la prisión de Abu Ghraib, en Irak. No hay hipérbole en el título del penetrante estudio de Jennifer Harbury sobre el historial de tortura estadunidense: Truth, Torture, and the American Way. Así pues, es sumamente engañoso, por decir lo menos, que los investigadores del descenso de la banda de Bush a las cloacas del mundo lamenten que al emprender la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos haya extraviado el rumbo.

No se quiere decir con esto que Bush-Cheney-Rumsfeld et al no hayan incorporado innovaciones importantes. En la práctica normal estadunidense, la tortura se encomendaba a subsidiarios, no la ejecutaban estadunidenses directamente en cámaras de tortura propias, instaladas por su gobierno. En palabras de Allan Nairn, quien ha llevado a cabo algunas de las investigaciones más reveladoras y valerosas sobre el tema: Lo que la [prohibición de la tortura] de Obama cancela es ese pequeño porcentaje de tortura que hoy realizan estadunidenses, pero conserva el conjunto abrumador de la tortura del sistema, que es llevado a cabo por extranjeros bajo patrocinio estadunidense. Obama podría dejar de apoyar a fuerzas extranjeras que torturan, pero ha elegido no hacerlo.

Obama no acabó con la práctica de la tortura, observa Nairn, sino sólo la cambió de lugar, restaurando la norma estadunidense de indiferencia hacia las víctimas. “Es un retorno al status quo anterior –escribe Nairn–, al régimen de tortura que va de Ford a Clinton, y que año con año produjo más agonía con respaldo estadunidense de la que se produjo durante los años de Bush/Cheney.”

En ocasiones el involucramiento estadunidense en la tortura ha sido aún más indirecto. En un estudio realizado en 1980, el latinoamericanista Lars Schoultz descubrió que la ayuda exterior estadunidense “ha tendido a fluir en forma desproporcionada hacia gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos… a los mayores violadores de los derechos humanos fundamentales en el hemisferio”. Estudios más amplios de Edward Herman encontraron la misma correlación, y también sugirieron una explicación. No es sorprendente que la ayuda estadunidense tienda a correlacionarse con un clima favorable a los negocios, que por lo común mejora con el asesinato de organizadores de obreros y campesinos y activistas pro derechos humanos y otras acciones semejantes, lo cual produce una segunda correlación entre la ayuda y las monumentales violaciones a los derechos humanos.

Estos estudios se llevaron a cabo antes de los años de Reagan, cuando no valía la pena estudiar el tema porque esas correlaciones eran patentes. No es extraño, pues, que el presidente Obama nos aconseje mirar hacia delante y no hacia atrás, doctrina conveniente para los que blanden los garrotes. Los que son golpeados por ellos tienden a ver el mundo en forma diferente, con gran molestia de nuestra parte.

Noam Chomsky es autor de numerosas obras políticas de gran venta. Sus libros más recientes son Failed States, The Abuse of Power and the Assault on Democracy y What We Say Goes, libro de conversaciones con David Barsamian. La editorial New Press acaba de publicar The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), colección de sus escritos sobre política y lingüística de 1950 a la época actual.

Traducción: Jorge Anaya

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/30/index.php?section=mundo&article=032n1mun

sábado, 30 de mayo de 2009

CHEVRON, SHELL Y EL VERDADERO COSTO DEL PETRÓLEO

Se autoriza la publicación. Por favor escríbanos a spanish@democracynow.org para avisarnos donde se publica y también si hay estaciones de radio que quieran emitir el audio que se encuentra disponible todos los viernes en www.democracynow.org/es

Chevron, Shell y el verdadero costo del petróleo

Por Amy Goodman


La economía es un caos, el desempleo aumenta, la industria automotriz está colapsando. Pero las ganancias de las empresas petroleras Chevron y Shell son más altas que nunca. Sin embargo, alrededor del mundo—desde la selva ecuatoriana, hasta el Delta del Níger en Nigeria, pasando por los tribunales y las calles de Nueva York y San Ramón, California—la gente está luchando contra las gigantes petroleras del mundo. Shell y Chevron están en el centro de atención debido a sus asambleas de accionistas y a un juicio histórico, dos hechos que están ocurriendo esta semana.

El 13 de mayo, las Fuerzas Armadas nigerianas lanzaron un ataque contra poblados en el Delta del Níger, una zona del país rica en petróleo. Se teme que cientos de civiles hayan muerto en la ofensiva. Una celebración en el poblado de Oporoza, en el área del delta, fue atacada, según Amnistía Internacional. Un testigo le dijo a la organización: “Escuché el sonido de una aeronave; vi dos helicópteros militares disparando a las casas, al palacio, disparándonos a nosotros. Tuvimos que correr a un lugar seguro dentro de la selva. En los matorrales, escuché a adultos llorando, tantas madres que no podían encontrar a sus hijos; todos corrieron para salvar sus vidas”.

Shell afronta un juicio en un tribunal federal de Estados Unidos, el caso Wiwa contra Shell, en base a la supuesta colaboración de la petrolera en la violenta represión del movimiento de base del pueblo Ogoni, del Delta del Níger, llevada a cabo por la dictadura nigeriana durante la década del 90. Shell explota las riquezas petroleras del Delta del Níger, provocando desplazamientos, contaminación y deforestación. La demanda también afirma que Shell ayudó a eliminar el Movimiento por la Sobrevivencia del Pueblo Ogoni y a su carismático líder, Ken Saro-Wiwa. Saro-Wiwa había sido el guionista de la telenovela más popular de Nigeria, pero decidió unirse a los Ogoni, cuyo territorio cerca del Delta del Níger había sido surcado por oleoductos. Los niños de Ogonilandia, como se denomina su tierra, no sabían lo que era una noche oscura, vivían bajo los destellos de las llamaradas, llamaradas de gas del tamaño de un edificio de apartamentos que estaban encendidas día y noche, y que son ilegales en Estados Unidos.

Entrevisté a Saro-Wiwa en 1994. Me dijo: “A las empresas petroleras les gustan las dictaduras militares porque, básicamente, bajo estas dictaduras pueden estafar. Las dictaduras son brutales con la gente, y puedan negar los derechos humanos de las personas y de las comunidades muy fácilmente, sin escrúpulos", y agregó: “En lo que a mí respecta, soy un hombre marcado”.

Saro-Wiwa regresó a Nigeria y fue arrestado por la Junta Militar. El 10 de noviembre de 1995, luego de un juicio arreglado, fue colgado junto con otros ocho activistas Ogoni.

En 1998, viajé al Delta del Níger con el periodista Jeremy Scahill. Un ejecutivo de Chevron que se encontraba allí nos dijo que la empresa transportó tropas de la mal reputada Fuerza Policíal Móvil nigeriana–conocida por su política de “matar e irse”-, en un helicóptero que le pertenecía a la compañía, hasta una lancha petrolera que había sido ocupada por manifestantes no violentos. Dos manifestantes fueron asesinados, y muchos otros fueron arrestados y torturados.

Oronto Douglas, uno de los abogados de Saro-Wiwa, nos dijo: “Está muy claro que Chevron, al igual que Shell, utiliza a las Fuerzas Armadas para proteger sus actividades petroleras. Perforan y matan”.

Chevron es el segundo mayor accionista (después de la empresa petrolera francesa Total) del proyecto del campo de gas natural y gasoducto de Yadana, en Birmania (que la Junta Militar ha renombrado "Myanmar"). El gasoducto es la mayor fuente primaria de ingresos de la Junta Militar, y sus ganacias le sumaron un total de alrededor de mil millones de dólares en 2007. La Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, que fue elegida popularmente como líder de Birmania en 1990, ha estado bajo arresto domiciliario durante 14 de los últimos 20 años, y tendrá que comparecer ante los tribunales nuevamente esta semana (el martes, el gobierno dijo que había puesto fin al arresto domiciliario de Suu Kyi, pero permanece detenida, en espera del resultado del juicio). El gobierno de Estados Unidos prohibió a las empresas estadounidenses invertir en Birmania desde 1997, pero Chevron tiene una exoneración, que heredó cuando adquirió la empresa petrolera Unocal.

Una larga lista en la que se enumeran abusos similares cometidos por Chevron, desde Filipinas a Kazajistán, Chad, Camerún, Irak, Ecuador y Angola, y en todo Estados Unidos y Canadá, es detallada en un “informe anual alternativo” preparado por un consorcio de organizaciones no gubernamentales, que está siendo distribuido a los accionistas de Chevron en su asamblea anual de esta semana, y al público en TrueCostofChevron.com.

Chevron está siendo investigada por el Fiscal General del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, acerca de si la empresa fue “precisa y exhaustiva” en la descripción de sus potenciales responsabilidades legales. Sin embargo, goza de una larga tradición de contratar a gente con poder político. Condoleezza Rice fue directora de la empresa durante mucho tiempo (incluso había un buque petrolero con su nombre), y el nuevo asesor general recientemente contratado es nada menos que el desprestigiado abogado del Pentágono, William J. Haynes, quien defendió las “técnicas de interrogatorio severas”, incluso el submarino. El General James L. Jones, Asesor de Seguridad Nacional del Presidente Barack Obama, formó parte de la Junta de Directores de Chevron durante la mayor parte de 2008, hasta que recibió la designación de alto nivel en la Casa Blanca.

Saro-Wiwa dijo antes de morir: “Vamos a exigir nuestros derechos en forma pacífica, sin violencia, y venceremos”. Un movimiento popular mundial está creciendo para lograr justamente eso.

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Denis Moynihan colaboró en la investigación de esta columna.

Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es co-autora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times”, recientemente publicado en edición de bolsillo.

© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

POBRES CONTRA POBRES

Una batalla en la que todos perdieron

El conflicto arrastra cuatro meses. Unas 250 familias ocupan un predio al lado del Riachuelo. Los vecinos del barrio Villa Giardino dicen que trajeron inseguridad al barrio. Ayer, uno de ellos disparó contra los ocupantes y mató a un chico de 16 años.

Por Emilio Ruchansky

Los ocupantes del predio de Acumar en Lanús venían caminando después de otra ronda de negociaciones por esas tierras del organismo encargado de sanear la cuenca del Riachuelo, cuando se trenzaron con sus vecinos del barrio Villa Giardino. Dicen que ellos comenzaron a tirarles ladrillos desde las terrazas y los insultaron. Los vecinos de ese barrio sostienen lo contrario. Juran que “esos negros de mierda” rompían todo lo que encontraban a su paso y ellos respondieron la agresión. Lo cierto es que en medio de la pelea se asomó un vecino que disparó sobre la procesión de marginados. Un chico de 16 años recibió dos de esos balazos en la espalda y murió en el acto, cinco personas resultaron heridas. Anoche, ambos bandos se amenazaban barrera policial de por medio. Nadie sabe cómo terminará.

Los hechos ocurrieron al mediodía, en la esquina de 1º de Mayo y Florida. El francotirador tiene alrededor de 60 años, fue detenido pocas horas después y quedó alojado en la comisaría quinta de Lanús en calidad de “demorado” hasta que sea interrogado por el fiscal de turno. Según cuenta su vecina, Rosa, “es una excelente persona, un laburante”; las tres señoras que la acompañan hablan de él como un mártir. Francisco, un abuelo que se suma a la ronda, también lo apoya fervientemente. Todos repiten la versión oficial de Villa Giardino. Los marginados rompieron el auto de su hijo y él salió a defender... al vehículo.

“¿Usted que hace si uno de estos negros le rompen el auto? Seguro que hace la denuncia. Bueno, yo le pongo 25 tiros al chorro. Cada uno defiende lo suyo. Es así”, dice Francisco. Las señoras no se inmutan. Lejos se escuchan los gritos de un pibe que está muy sacado: “¡Yo laburé para comprarme el auto, gil! ¡Qué tenemos que hacer para demostrar que somos gente!”. Un amigo lo aparta del cordón policial de la Bonaerense mientras el joven se despide diciéndoles: “¿Por qué no los matan de una vez?, si para eso le pagamos el sueldo”.

Las señoras siguen contando sus penas al cronista. “Vivimos en remis”, confiesa una de ellas; “nos tienen amenazadas”, completa otra. Rosa jura que trataron de meterse en su casa trepando los muros y le viven robando. “Ahora se va la policía y nos dejan en bolas”, dice la vecina del francotirador. Sus amigas deslizan que tal vez al muchacho de 16 los mataron los ocupantes de Acumar; un joven se acerca para confirmar esta nueva teoría. “Con tal de quedarse son capaces de cualquier cosa”, insinúa el joven después. Los vecinos permanecen en la esquina de Itapirú y 1º de Mayo y duplican en número a los marginados que están a solo una cuadra de allí, sobre la entrada del predio ocupan hace cuatro meses.

Pasadas las dos barreras policiales, solo hay un grupo de 30 personas que piden justicia. Dos policías toman declaración a los heridos que fueron hasta el hospital y volvieron; para ello, llevaron dos computadoras, mesas y banquillos. “Fijate cómo nos discriminan que ni siquiera los llevan a la comisaría a declarar”, dice una señora. A pocos metros arde un tronco que calefacciona a los vecinos. Enseguida se arma una ronda y la gente se presta a dar su versión de los hechos. Hay tanta o más bronca que del otro lado y cada tanto responden a los gritos con más gritos.

Gladys Soria, la mujer de Marcelo, el vocero del grupo, comenta que el francotirador es un comisario retirado y que disparó treinta tiros usando tres armas distintas: una Bersa 22, una 9 milímetros y una carabina. “Vació todos los cargadores que tenía”, dice la mujer. “Nosotros veníamos acompañados por el comisario de la (seccional) quinta de Villa Diamante. El loco este le disparó a la policía también. Lo que pasa es que saben que estábamos por llegar a un acuerdo y ellos lo único que quieren es poner un muro de Berlín. Saben que cuando hay quilombo nadie nos cree a nosotros.” El predio que ocupan es de la Asociación de Curtidores de Buenos Aires y sería destinado a una planta de efluentes que deberá construir la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar). Tiene cuarenta hectáreas y era usado por la Policía Bonaerense como depósito de chatarra. Ya hubo un desalojo negociado con la Gendarmería, que vigila a las 250 familias que viven allí con ayuda ocasional del municipio de Lanús, donde hace poco hubo incidentes entre estas familias y la policía (ver aparte).

“Somos negros, sucios, cartoneros, así nos llaman en el barrio”, dice alguien en la ronda. Otro agrega que los policías “los están cuidando a ellos, a nuestros heridos no los querían levantar”; también asegura que cuando sonaron los primeros disparos los uniformados los reprimieron en vez de ayudarlos. Un joven, que se presenta como Fernando, dice que es testigo directo y que tiró las mismas piedras que recibió de los vecinos. “¡Ladrillos!, con ladrillos nos tiraban, están realmente locos.”

Un pibe que cartonea y cursa como puede en la escuela media 12 de Valentín Alsina busca consentimiento en los ojos de su madre antes de contar cómo lo discriminan. “Cuando me vuelvo del colegio, una o dos veces por semana, paso por un lugar donde se reúnen los vecinos y escucho cómo hablan de nosotros. Dicen que somos unos negros de mierda, que sólo nos dedicamos a robar, que van a impedir que nos quedemos porque los ponemos en peligro”, dice el muchacho de 16 años.

Otra voz, la de una mujer, surge de la ronda para denunciar que los vecinos de Villa Giardino se burlaban de la madre del joven asesinado. Que eso fue lo que desató la pelea, los piedrazos posteriores, cuando un grupo se separó de la procesión para ir a buscar palos al asentamiento. Una señora mayor sostiene una radiografía y la pone a contraluz: “Estos dos puntos blancos son los balazos que le pusieron a mi hijo en las piernas”. De vez en cuando, se oye a un policía que pregunta si alguien quiere declarar. “Si ellos fueran pobres ya estaría presos”, comenta alguien.

En la calle que separa a un grupo del otro se ven las piedras que intercambiaron por la tarde. Marcelo, el vocero de los marginados, insiste con saber quién va a pagar el velatorio del chico de 16 años, cartonero y estudiante, como otros tantos que se salvaron de la balacera de ayer. Nadie le responde. Detrás de él la gente pide justicia; del otro lado, la gente pide seguridad.

viernes, 29 de mayo de 2009

La ONU estudia tratar el calentamiento como una amenaza para la paz

La ONU estudia tratar el calentamiento como una amenaza para la paz

Un organismo internacional calcula que en 2050 podría haber 200 millones de "refugiados climáticos"

ELPAÍS.com - Madrid - 29/05/2009

En los próximos días, la Asamblea General de la ONU aprobará previsiblemente una resolución que conectará por primera vez el cambio climático con la paz y la seguridad internacional, según publica el diario estadounidense The New York Times. La resolución, presentada por 12 pequeñas islas del Pacífico, asegura que el cambio climático justifica una mayor atención de la ONU. Se trata, básicamente, de hacer frente al hecho de que calentamiento global irá provocando desplazamientos de poblaciones que habrá que reubicar, con las pérdidas que eso supone y los conflictos que previsiblemente acarreará.


ONU
(Organización de las Naciones Unidas)

A FONDO
Sede: Nueva York (Estados Unidos) Directivo: Ban Ki-moon(Secretario General)
Ver cobertura completa


Si la Organización Internacional de las Migraciones calcula en un reciente trabajo que en 2050 habrá unos 200 millones de "refugiados climáticos", dependiendo del grado de alteraciones climáticas, el hecho es que las islas del Pacífico ya están perdiendo de manera preocupante terreno a favor del mar y que algunos expertos creen que las luchas de los nómadas por los recursos naturales en la región sudanesa de Darfur son el primer gran conflicto conectado con el cambio climático.

Algunos miembros de la ONU han considerado exagerada la resolución, sin embargo, está previsto que ésta se apruebe ya que no especifica medidas concretas, según el diario estadounidense. Fue el Reino Unido el país que en 2007 llevó al Consejo de Seguridad la cuestión del cambio climático, con el apoyo de Europa, pero el rechazo o el recelo de algunos miembros permanentes del consejo, como Estados Unidos, China o Rusia.

Pero ahora regresa el debate tras el cambio de política medioambiental de Estados Unidos con el nuevo presidente Barack Obama, y advertencias como la lanzada este mismo mes por el ministro de Defensa australiano en un informe que hablaba de posibles conflictos violentos en el Pacífico. Si fallan los intentos de mitigar los efectos humanitarios del cambio climático y los conflictos estallan, Australia debe usar el ejército "para luchar contra cualquier amenaza", dice el texto.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La CTA realiza un paro nacional

La CTA realiza un paro nacional

En una jornada donde la CTA realizará una movilización, la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) que nuclea a los docentes porteños, realizará una concentración frente a la jefatura de Gobierno de la Ciudad contra "la desinversión en materia educativa y de salud". En tanto, trabajadores del subte pararán para exigir al Gobierno la autorización para crear un nuevo gremio que los represente en pleno conflicto con la UTA.


Por un lado, la concentración de UTE junto a la seccional Capital de ATE será a las 12, en avenida de Mayo y Perú. Reclamarán contra "la desinversión de la Ciudad en materia educativa y de salud" y por el "aumento del presupuesto educativo, devolución de los días descontados, pago en tiempo y forma, convocatoria a la Mesa Salarial y Laboral, y mejoramiento integral de la infraestructura escolar".

Por otro lado, los trabajadores del subterráneo realizarán un nuevo paro de dos horas de duración, entre las 12 y las 14, para exigir al Gobierno Nacional la autorización para crear un nuevo gremio que los represente. La medida se llevará a cabo en sintonía con la protesta nacional que anunció la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

El servicio, que transporta por día más de un millón de pasajeros, se verá resentido en ese horario, aunque desde Metrovías, concesionaria de la red, se anticipó que buscarán implementar un esquema de emergencia para evitar la paralización total.

Segovia precisó que la protesta se producirá para exigir una recomposición futura del "salario, el reconocimiento de la inscripción gremial y el 82 por ciento móvil".

El dirigente sindical de base reclamó "terminar con la dictadura sindical", por lo que pidió que se "respete lo decidido en forma mayoritaria en un plebiscito" que se realizó semanas atrás, en el que se consultó a los trabajadores del subte si estaban de acuerdo con crear un nuevo gremio.

"La protesta se hará con un cese de actividades junto con la CTA, porque tenemos la mismas reivindicaciones y las hacemos hace muchos años", precisó Segovia.

Los sindicalistas de base de los trabajadores del subte rechazan la elección realizada a principios de año de nuevos delegados que responden a la Unión Tranviarios Automotor (UTA), comicios cuyo resultado y autoridades designadas fueron avalados por el ministerio de Trabajo de la Nación, que encabeza Carlos Tomada, y son reconocidos por Metrovías.

"No se puede creer que en democracia no se reconozca un nuevo sindicato, que no se nos otorgue la personería jurídica. Mientras el gobierno nacional dice que respeta los derechos humanos, no permite un trámite simple, que es la creación de un número de expediente. Eso preocupa bastante", consideró Segovia.

La pulseada que libran los sindicalistas de base, desplazados por la UTA tras las elecciones, con los actuales representantes gremiales, generó en las últimas semanas conflictos sorpresivos que derivaron en la paralización del servicio y la afectación de los pasajeros.

La última huelga se produjo el jueves 14 de mayo, cuando a raíz de la suspensión por una falta disciplinaria de uno de los trabajadores que impulsan el nuevo sindicato, todas las líneas se interrumpieron.

domingo, 24 de mayo de 2009

La prostitución con papeles

La prostitución con papeles

Uno de los ejemplos es Santa Rosa, en La Pampa. Allí la norma hasta exige libreta sanitaria para las “alternadoras”. El actual intendente quiere derogarla. En muchos otros lugares del país se repiten casos similares. La denuncia del fiscal que se ocupa de la trata.


Por Mariana Carbajal

La explotación reglamentada de la prostitución es un hecho en muchos lugares de la Argentina. Al menos dos municipios en La Pampa tienen reglamentado su ejercicio en abierta violación de leyes nacionales y tratados internacionales suscriptos por el país, denunció ante Página/12 el fiscal Marcelo Colombo, coordinador de la Unidad de Asistencia en Secuestro Extorsivo y Trata de Personas (Ufase) de la Procuración General de la Nación. Con distintas ordenanzas, Santa Rosa y General Acha normatizaron la actividad de “alternadoras” en locales de esparcimiento nocturno, una medida que “brinda protección a proxenetas y obstaculiza las investigaciones judiciales en causas abiertas por trata de mujeres”, advirtió Colombo. La misma situación se repite en todo el territorio de la provincia de Río Negro, a través de normas dictadas en cada intendencia, precisó Zulema Cancino, secretaria general de Ammar-Viedma (ver aparte).

Las normas no son nuevas pero han pasado inadvertidas por la naturalización imperante de la explotación sexual de cuerpos femeninos en burdeles. En Santa Rosa, el intendente Francisco Torroba impulsa la prohibición de la habilitación de whisquerías, que suele ser el eufemismo con el que se nombra a los burdeles, y ya suspendió, mientras se discute la reforma en el Concejo Deliberante, el requisito vigente para las “alternadoras” de tramitar una libreta sanitaria. Esa exigencia, sin embargo, se mantiene en General Acha, donde las mujeres que trabajan en esos locales tienen que inscribirse en la “comisaría local” y deben realizarse una vez por mes exámenes de flujo vaginal y otros estudios ginecológicos para determinar si son portadoras de hongos, parásitos o infecciones de transmisión sexual. Cada una tiene un carnet sanitario, cuyas tapas son de color rosado. Un relevamiento realizado sobre los registros de “alternadoras” otorgados por la Dirección de Sanidad y Control de Santa Rosa entre 2007 a 2008 –al que accedió este diario– detectó la “presencia de casos de trata” de mujeres en burdeles de la capital pampeana y “permite inferir que esa ciudad es lugar de destino y posterior pase de víctimas captadas” en otras provincias, mayoritariamente del norte, pero también provenientes de otros países como Paraguay y República Dominicana (ver aparte).

La Ufase tiene desde setiembre competencia para asistir a los fiscales en la investigación de delitos de trata de personas. Colombo abrió una investigación preliminar a partir de una producción periodística publicada en Página/12 el 22 de marzo sobre la problemática de la trata en Santa Rosa, donde se advertía ya de la existencia de los registros de “alternadoras” y del requisito de la libreta sanitaria, y un ex comisario denunciaba que había tenido que enfrentar numerosos obstáculos dentro de la policía provincial para seguir la pista de las redes de tratantes (ver aparte).

Así fue como Colombo se topó con las ordenanzas que reglamentan el ejercicio de la prostitución. “Lamentablemente es así acá como en la mayoría de los municipios del país. Hay que trabajar en forma conjunta en toda la provincia para eliminar las whisquerías, porque si se sacan de una ciudad las van abrir en otra. Está muy metido en la cultura que los prostíbulos son cosas necesarias. Además, muchos me dicen: si sacás de ahí a las mujeres, tenés que ocuparte de darles otro trabajo, contención psicológica, y la verdad es que no tenemos estructura para eso”, comentó a Página/12 Cleotilde Fuentes, subsecretaria de la Mujer de General Acha, muy preocupada por la situación: “Hay chicas muy jóvenes en esos lugares. Pero mucha gente piensa que están porque quieren y no son conscientes de que existen redes de trata que las engañan. Muchos me dicen: ocupate de otra cosa, no te metas con ese tema”, contó Fuentes. La funcionaria está en diálogo con su par de Santa Rosa, Mónica Molina, que viene bregando por visibilizar la problemática de la trata de mujeres para la explotación sexual en la capital pampeana, desde que llegó al cargo con la gestión de Torroba, un hombre del radicalismo que destronó al controvertido dirigente peronista Juan Carlos Tierno, al ganar las últimas elecciones con una coalición entre la UCR, el socialismo y ex frepasistas.

En Santa Rosa hay tres “whisquerías” habilitadas por el municipio. Hasta mediados de abril, las mujeres que allí son explotadas tenían que tramitar religiosamente su libreta sanitaria en la Dirección de Sanidad y Control de la intendencia. Y lo hacían habitualmente acompañadas por el regente del local. En General Acha, los cabarets “con licencia” son cuatro y están ubicados a la vera de la ruta. Según informó el fiscal Colombo, su funcionamiento está reglamentado por la ordenanza 1/93, aprobada por el Concejo Deliberante el 22 de enero de 1993 –casualmente durante el verano– y promulgada ese mismo día por el entonces intendente Omar Pedro Saborots, lo que denota mucho apuro. Sus objetivos son “velar por la salud de la población y de los pobladores de la comunidad de Acha”.

En su artículo 1 dispone que las alternadoras de clubes nocturnos y cabarets deberán realizarse examen de flujo vaginal para prevenir enfermedades tipo gonorrea, parásitos y hongos, una vez por mes y para determinar si son portadoras de patologías venéreas. El artículo 3 obliga a que tengan un “Carnet de Sanidad”, otorgado por la Dirección de Bromatología y Medio Ambiente. Es de color rosado. El artículo 6º dispone que los gastos que demanden los análisis correrán por cuenta de las “alternadoras”, y el 7º, que deben inscribirse como tales en la “Comisaría Local”. Sobre este último requisito, Colombo señaló: “También es un impedimento para que las causas por trata de personas progresen. A la policía local se les encarga la tarea administrativa y burocrática de inscripción. ¿Cómo podrían recibir denuncias investigar casos de trata?”. El titular de la Ufase no sale de su asombro por el alcance de esta ordenanza y las que tiene Santa Rosa. “Están violando abiertamente la ley nacional Nº 12.331 de Profilaxis, que en su artículo 15 establece que: ‘Queda prohibido en toda la República el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución, o se incite a ella’. También infringen el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, suscripto en 1949 por la ONU. Por este último, la Argentina se comprometió a castigar la explotación de la prostitución ajena –recordó–. De alguna manera, estas regulaciones plantean un sistema reglamentista de la prostitución, cuando desde el año 1937 la Argentina tiene un sistema abolicionista, es decir, respeta el ejercicio de la prostitución de manera individual, pero no se adscribe a respetar la explotación de la prostitución, sino que reprime y sanciona penalmente al proxenetismo.”

En la capital pampeana la prostitución está reglamentada a través de las ordenanzas municipales Nº 1537/94 de Obligatoriedad de la Libreta Sanitaria y Nº 3218/2004, llamada Código de Espectáculos Públicos y sus locales.

“La Dirección de Sanidad y Control municipal es la dependencia encargada del registro y entrega de las libretas sanitarias a quienes realizan una actividad comercial en la ciudad. En la práctica, se otorgan dos tipos de libretas, es decir, se registran de diferente forma a comerciantes y a quienes trabajan en locales nocturnos, como alternadoras, barman y bailarines de pista”, detalló Molina.

Quienes trabajan en relación de dependencia en un comercio o son comerciantes, solamente abonan un sellado, se les solicita una foto carnet, se les hace entrega de la libreta firmada y luego deben realizar un control médico que consiste en la revisión de las manos y la cara. La renovación de estas libretas se realiza cada seis meses. Según la norma, las personas que trabajan en locales nocturnos deben presentar para el otorgamiento de la libreta sanitaria tres fotos carnet, fotocopia de DNI, certificado de antecedentes otorgado por la policía y en el caso de las personas extranjeras, la solicitud de residencia precaria (por seis meses) o permanente, realizado ante la Dirección Nacional de Migraciones. Una vez reunida esta documentación y el apto físico firmado por los médicos, con la presentación de análisis clínicos –ginecológicos y bacteriológicos–, vuelven a la Dirección de Sanidad, donde se les pone un número de libreta, se forma una ficha, se asienta en el “registro de alternadoras” y se entrega con la firma de la directora de Sanidad y Control. En este caso, las libretas sanitarias deben renovarse cada tres meses.

Hace pocas semanas, el intendente Torroba dispuso suspender el registro de “alternadoras”: ya no tienen que tramitar una libreta sanitaria, informó Molina. La medida se inscribe en el compromiso asumido por el jefe comunal de prohibir las “whisquerías” en el territorio de la capital pampeana, un proyecto que se está discutiendo en el Concejo Deliberante, y que tendría acuerdo de la oposición también para ser aprobado. “El riesgo es que se vayan desplazando estas whisquerías a otras localidades cercanas”, coincidió Colombo. Y advirtió que las ordenanzas en cuestión finalmente son un “obstáculo” para las investigaciones de casos de trata de mujeres: “Se llega al último eslabón de la cadena, el burdel, pero el proxeneta alega que tiene todos los papeles en orden. Te dice: ‘Tengo a mis chicas sanas’. No sólo conspira contra las investigaciones judiciales sino que protege a los proxenetas”.

El coordinador de la Ufase destacó que en la discusión parlamentaria de 1937, cuando el Congreso aprobó la Ley de Profilaxis, uno de los legisladores impulsores de la reforma, el senador Serrey, citó como aval para la prohibición de las “casas de tolerancia” un estudio de la Sociedad de las Naciones, anterior a la creación de la ONU, que ya en esa época decía que esos locales eran terrenos fértiles para la “trata de personas”, en aquel momento llamada “trata de blancas”. Ocurrió 72 años atrás. Y la advertencia se escuchó poco. O lo que es peor, se escuchó pero no importó.