viernes, 30 de septiembre de 2011

LA SIGNIFICACIÓN DEL TERRORISMO DE ESTADO


LA SIGNIFICACIÓN DEL TERRORISMO DE ESTADO
Primera parte

El actual embajador en Colombia- Martín Balza- declaró por teleconferencia en los Tribunales de Retiro: “No tengo ninguna duda que hubo una sistematización en este caso: si se han encontrado más de cien niños sometidos a sustracción de identidad, no es casual, no es un caso aislado. No fueron dos, ni cinco ni catorce: se está hablando de más de cien niños recuperados, de personas nacidas en cautiverio, creo que se debió no a una única decisión, la decisión existió en el proceder”. Entre las tres horas que habló fue el tema de la quema de documentos. Se había encontrado un documento reservado con una orden del General Cristino Nicolaides, a pocas horas de la asunción de Raúl Alfonsín. Nunca se encontraron todos los documentos, porque la consigna era quemarlos justamente, pero sí se encontró la orden firmada. Era también la época de los auto-indultos con que se había beneficiado la última junta militar. El general Bignone (puesto por Nicolaides) en su libro relata el acuerdo con otras fuerzas para no presentar listas, porque esto traería preguntas directas sobre los desaparecidos: quién los mató, dónde están.  El General Balza como en otras declaraciones que tuvo que hacer, siempre repite que él llegó al país en 1978 y no estuvo en la época más dura de la represión. Sobre Campo de Mayo dijo que había un ‘lugar de reunión de detenidos’. Eran los centros clandestinos con áreas restringidas. Explicaba un nuevo dato: la relación entre el Hospital Militar y el Comando de Sanidad: “De todo lo que leí había una sistematización y si mal no recuerdo no había un número, pero eran varias parturientas que entraban al hospital (de Campo de Mayo) con una guardia: la norma es que todo lo que entra y sale tiene que estar registrado en libros, en estos casos no se anotaba ni el vehículo”. Todas estas declaraciones estaban relacionadas con el robo de bebes.

El presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, presentó su libro ‘Derechos humanos: justicia y reparación’ en la Facultad de Derecho-UBA. En medio del aula repleta se escuchaban gritos y comenzaban a increparlo un grupo de familiares de represores: ‘Basta con los setenta!’; a lo que el juez de forma mesurada pidió tolerancia pero dejando en claro que con los juicios de lesa humanidad no hay marcha atrás. Todos los acusados tienen defensores, todos están sujetos a derecho. Esa legitimidad no se las dieron los jueces de la dictadura militar. El libro presentado contiene temas sobre los juicios por los crímenes dictatoriales. Desarrolla como desde el Poder judicial se fueron sacando los obstáculos (Leyes de Punto Final, Obediencia debida) para que se haga justicia. Se abre una nueva etapa- dijo Lorenzetti- de institucionalización definitiva de los juicios de lesa humanidad, garantizando su vigencia y continuidad y así desafiar una larga historia de proyectos temporarios o que cambian según las épocas. ‘El totalitarismo es una máquina que no descansa’ fue una de las frases contundentes; agregando: “El Holocausto no fue algo instalado de golpe. Fue una lenta degradación de la sociedad (en referencia a Alemania y Austria por el Estado nazi y luego por toda Europa) primero se instaló el fanatismo, luego actos de persecución, se terminó en la peor masacre. Cuando las sociedades se adormecen, se abre el camino para que el totalitarismo tenga lugar y vivamos las grandes tragedias humanas. No hay país sin estado de derecho, no hay país sin tolerancia” concluyó.

El libro de George Orwell, ‘1984’, sigue siendo la mejor representación novelada de los totalitarismos: en el tratar de borrar toda memoria histórica, en la pérdida de la identidad y la individualidad, en la falta de derechos- ya que todo está bajo el  ‘ojo’ del ‘Gran hermano’- que todo lo ve y vigila (como el viejo panóptico) para concluir en el manejo del pensamiento (el doblepensar). Las frases de los slogans del Estado totalitario se meten en el pensamiento invirtiendo las palabras; los carteles para la población decían en el relato de Orwell: ‘La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza’. Así como el cartel que estaba en la puerta del campo de concentración de Auschwitz decía: ‘El trabajo os hará libres’; así también un ‘Ministerio de Guerra’ pasa a llamarse (en Norteamérica, después de la Segunda Guerra) ‘Ministerio de Defensa’ y ya más cerca sigue el lenguaje (cambiado) donde las ‘guerras son preventivas’ en medio de las propagandas que tecnifican el lavando de millones de cerebros.

CARLOS LIENDRO


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