(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

sábado, 22 de octubre de 2016

Brasil


    El Gobierno quiere imponer una nueva estructura social, sin derecho y con una nueva ideología empresarial para explotar aún más.

    El Gobierno quiere imponer una nueva estructura social, sin derecho y con una nueva ideología empresarial para explotar aún más. | Foto: Google


    Unas 835 escuelas y 14 universidades albergan manifestaciones estudiantiles en oposición al decreto de reforma de la enseñanza.

    Estudiantes de Paraná, estado del sur de Brasil, ocuparon casi mil escuelas para manifestar su oposición a la enmienda constitucional que congelaría los gastos sociales y el decreto de reforma de la enseñanza.
    La mayoría de las instituciones educativas tomadas por los alumnos para protestar en contra de la enmienda constitucional están ubicadas en Paraná, en total, según el movimiento "Ocupa Paraná", son 835 escuelas y 14 universidades.

    domingo, 16 de octubre de 2016

    Lucía viva

    FEMICIDIOS

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    A los 16 años hay adolescentes que aún no han debutado, y otras que ya están embarazadas de su tercer hijo, las hay delgadas y gordas, morochas y pelirrojas, estudiosas y analfabetas, soñadoras y concretas, con un techo y un lindo colchón o durmiendo en taperas, cartoneando o comprando en el shopping, militando o bailando reggaetón.
    A los 16 años las chicas suelen tener sueños: casarse con algún/a ídolo/a o con alguien del colegio, no casarse jamás, viajar a Japón a dibujar comics, ir a Disney, tener la panza chata para usar bikini, comprarse una moto, tener una beca de algo, tener hijxs, no tener nunca hijxs, vivir solas, irse de vacaciones sin sus madres/padres.
    A los 16 años las chicas suelen ser confiadas, sentir que el mundo es un lugar seguro, les gusta conocer personas, suelen desear ser más libres –siempre un poco más-, no quieren ser controladas, son superpoderosas, y pueden llorar toda la noche por un comentario de Facebook.
    A los 16 años la vida es intensa: bailar, comer, no comer, tatuarse, perforarse, la música, el arte, la ropa, los cambios en el pelo, reir, llorar, cortarse, pasear, dormir, no dormir nunca, publicar fotos en Instagram, los cien grupos de wassap, el celular como parte del cuerpo, las paredes pintadas de la pieza, beber más de la cuenta, probar algunas sustancias, netflix, el maldito colegio, los adultos insoportables, pensar en la vejez como algo que sucede luego de los 25 años, odiar la “vejez”.
    Lucía Perez tenía justo eso: 16 años. No sé de ella, no la conocí. Veo una foto donde sonríe, tiene un piercing, el pelo enmarañado, rastas, chaleco, buzo. Es muy linda y sonríe con ganas. No hay miedo en la foto. Es una adolescente que cursa el último año del secundario, hija de una familia trabajadora, que vive en Mar del Plata. Las rastas ¿serán porque escucha reggae? El piercing del labio,¿se lo habrá hecho algún amigo? ¿Le gustará lengua, historia o físico-química?
    Releo: hablo de Lucía en presente. Y no lo está: el domingo 9 de octubre –el día que fusilaron al Che Guevara, el día que nacieron John Lennon y PJ Harvey- fue drogada, violada y asesinada por empalamiento. Ese mismo día en Rosario 100.000 mujeres –donde seguramente habría muchas chicas de su misma edad- debatían todo el día en talleres, eventos artísticos, marchaban, vivían.
    Creo que no conocería el término “empalamiento” si no fuera por mi temprana lectura de Drácula, quien fuera apodado “el empalador” por cierta afición a empalar enemigos y dejarlos como trofeo en un bosque.
    No es un término de la vida moderna, hasta que dos ¿hombres? matan a Lucía –con un dolor inimaginable, esto es seguro-, lavan el cadáver, la llevan a un centro médico y se “disculpan” con la excusa de la sobredosis. Parece que estos femicidas venden drogas, y sospecho que intentarán “atenuar” lo bestial de su acto bajo el mote de “adictos”.
    Yo tengo una larga y extensa formación y experiencia en trabajo clínico con adolescentes y con adictos: lxs adolescentes suelen confiar a veces un poco más de lo debido, y ningún consumo justifica o “disculpa” delitos de crueldad tan extrema. Así como no cualquiera puede linchar a una persona hasta matarla, tampoco por el consumo de drogas una adolescente de 16 años es violada, sodomizada y empalada hasta la muerte. Una conducta tan regresiva, con tanta perversidad, habla de una sociedad donde el vale todo cada vez más tiene nada de freno: acá no hay ley, no hay salud, no hay lazo social. Tampoco aplicaría el término “animal”, ya que los animales matan para alimentarse, sobrevivir, escapar de amenazas: no aplica.
    El mismo domingo que Lucía Perez pasó de la vida a la muerte, en Rosario reprimían a mujeres, adolescentes y jóvenes con balas y fuerza bruta. Los muros y los foros se llenaban de voces a favor y en contra: que las tetas al aire, que los graffitis, que cuan sucias son las mujeres cuando se juntan por miles, que si la iglesia, que la policía, en fin…puros “que”.
    En la morgue de un hospital un cuerpo muerto ya no se llamaba Lucía, ni tenía presente: no terminaría el secundario, no tendría hijxs, no recorrería el mundo, no sonreiría más.
    Hay algo que no estamos viendo, me parece.
    Yo estoy muda: solo escribo.
    A los 16 años me gustan las adolescentes despeinadas, sonrientes, con planes, con proyectos.
    Vivas, ¿entienden?
    Vivas.
    …….
    autora: Miriam Maidana, Psicoanalista, investigadora UBACyT en Consumos Problemáticos.
    fuente: Pajaro rojo

    Loris Zanatta y el populismo

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    Su tesis central es que la democracia liberal está amenazada por los populismos tanto de derecha como de izquierda
    por Claudio Chaves
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    Loris Zanatta es un historiador italiano, profesor de la Universidad de Bolonia, especializado en temas iberoamericanos. Su foco de investigación es el peronismo, la Iglesia Católica y, en general el populismo, una categoría muy usada en la actualidad y manoseada por intelectuales de aliento corto. Suele visitar nuestro país, dar notas al periodismo, charlas en universidades y escribir artículos según se lo demanden. Está de moda. Su tesis central es que la democracia liberal está amenazada por los populismos tanto de derecha como de izquierda. En el diario La Nación(10/10/2016) afirmó: "Debemos defender la universalización de los valores modernos. Y hoy el populismo es el mayor desafío contra los principios iluministas. No interesa si se trata de populismo de derecha o de izquierda".
    Esta aseveración merece un análisis detallado, aunque más no sea por medio de un artículo periodístico de difusión general.
    El primer interrogante a despejar: ¿qué es el iluminismo? Para un lector no especializado en el tema y para no complicarle la existencia, el iluminismo fue y es una ideología que se potenció en Francia con aportes de intelectuales ingleses y norteamericanos. Hizo su aparición en el mundo en la primera mitad del siglo XVIII. Pueden usarse como sinónimos: racionalismo, enciclopedismo y, finalmente, liberalismo. Este cuerpo de doctrina habilitó los grandes cambios revolucionarios en los Estados Unidos, en 1776 y en Francia, en 1789. En esencia, el iluminismo se sostiene en la razón como único camino al conocimiento, al progreso, la convivencia social y al crecimiento económico, poseyendo, al mismo tiempo, un código ético. Como ideología, intenta cubrir todos los aspectos de la vivencia humana. En este sentido es totalitario, porque da respuestas a la totalidad de las dudas y las controversias. Para ser honesto, el racionalismo no admite la duda. Pero hay algo más importante que define al iluminismo y esto es la construcción de una idea, de una propuesta, de una forma de organización social cimentada en la cabeza, por medio de la razón y la especulación intelectual y llevada desde ahí hasta la realidad. Metida a presión. Desde arriba, por un gobierno omnímodo o desde abajo, por medio de una revolución de élites. Lo que podríamos llamar la construcción de la utopía que se impone a golpes de fuerza desde afuera de la historia con el afán de empezar de nuevo. Decía Friedrich Hegel acerca de la Revolución francesa: "Desde que el Sol está en el firmamento y los planetas giran a su alrededor, no se había visto que el hombre se sostuviera sobre su cabeza, es decir, sobre el pensamiento y construyera la realidad de acuerdo con él". Finalmente, Hegel tomó distancia de la revolución al transformarse esta en un baño de sangre.
    De modo que el iluminismo fue responsable de la utopía redentorista de Maximilien Robespierre y su período de terror. Como también lo fue de George W. Bush cuando decidió la invasión a Irak, pues en esa oportunidad afirmó: "Estamos dispuestos a extender la dignidad humana, la libertad de culto y la libertad de conciencia" (Tzvetan Todorov). En una palabra, hacer tabula rasa con la historia, la cultura y las tradiciones de los pueblos y empezar de nuevo. Aunque volveremos sobre esto, el papa Francisco criticó duramente a las potencias occidentales por tratar de exportar su propio estilo de democracia a países como Irak y Libia, sin respetar la cultura política local (La Nación, 17/05/2016).
    Aclarado en términos generales los males del iluminismo, pasemos a otra parte del texto de Zanatta: "El populismo, sea de izquierda o derecha, es el mayor desafío a los principios iluministas". Error, si de izquierda hablamos, hablamos de marxismo y este dogma es primo hermano del iluminismo. Construida en la cabeza la utopía comunista, su revolución se impone por la fuerza y desde afuera del desenvolvimiento histórico. Así mismo, la derecha, para Loris Zanatta, los nacionalismos como el fascismo y el nazismo, y su degradación en el resto del mundo, también son primos del iluminismo, aunque él lo ignore. Construida en la cabeza la utopía de la nación y la raza superior, se trata de imponerla por la fuerza. De modo que los tres cuerpos de doctrina son parientes, tienen un mecanismo similar. Y los tres han ocasionado catástrofes en el mundo.
     
    Otro liberalismo. No iluminista
    Juan Bautista Alberdi fue uno de los más profundos pensadores argentinos del siglo XIX, si no fue el mayor. Formó parte de la élite liberal que dio forma y contenido a nuestra patria. Batalló infatigablemente contra otro sector del liberalismo representado por Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Su liberalismo, salvo honrosas excepciones, no fue comprendido. Si bien difirió esencialmente del que profesaron contemporáneos suyos como Castelli, Rivadavia, Mitre o Sarmiento, por caso, sesgados al racionalismo iluminista de la Revolución francesa que puso en manos de la idea y la razón los destinos de la historia. Alberdi pensaba distinto, no creía que la idea se imponía a la realidad. Su liberalismo vinculado con el romanticismo construyó lo que se conoce como historicismo. Ambos, iluminismo e historicismo, pertenecen a la vasta ideología liberal, ambos creen en el progreso indefinido. Sin embargo, este progreso se alcanza por caminos diferentes. El racionalismo lo promueve por golpes bruscos y cambios revolucionarios, puesto que la razón se impone a la historia, o, lo que es lo mismo, la idea crea la realidad. Formulados, entonces, los valores, estos fuerzan el contexto en el marco espiritual de una utopía revolucionaria. En consecuencia, creen en la revolución como motor del progreso. A manera de ejemplo, tomo al azar una frase de Sarmiento, expresión del iluminismo criollo: "Y el hecho práctico desmiente solemnemente la idea del progreso lento, paulatino, moderado. El progreso ha sido siempre exabrupto, repentino, rápido".
    Por el contrario, el historicismo entiende el progreso como un movimiento interior a la historia. Inmanente a ella, que, en un crescendo continuo y armonioso, alcanza el porvenir sin sobresaltos revolucionarios. Son leyes que responden a un sinfín de factores culturales, religiosos, históricos, geográficos o de costumbres las que impulsan la marcha. El progreso está en la naturaleza de la historia. Ínsito en ella. Creen en la evolución, no en la revolución. Esto hace que Alberdi afirmara: "Promover el progreso, sin precipitarlo; evitar los saltos y las soluciones violentas en el camino gradual de los adelantamientos; abstenerse de hacer, cuando no se sabe hacer, o no se puede hacer; proteger las garantías públicas, sin descuidar las individualidades […] cambiar, mudar, corregir conservando".
    Los iluministas, por el contario, no conservan, arrasan las tradiciones y las costumbres. Se sienten obligados a una higiene general para adecuar la realidad a su utopía y homogeneizar la sociedad en torno a sus valores universales. Igualando lo que por naturaleza es diferente. Y este liberalismo historicista que Zanatta ignora es el que profesaba el general Juan Domingo Perón junto al general José María Sarobe y el sector liberal del Ejército comandado por el general Agustín P. Justo.
    Veamos cómo eran el pensamiento y la comprensión que tenía de la realidad Juan Perón. Fue un lugar común en él la afirmación de "crear una montura y cabalgar la historia", o aquella otra de "ir con la marea". En su libro Conducción política escribía: "No hay recetas para conducir pueblos, ni hay libros que aconsejen cuáles son los procedimientos. Los pueblos se conducen vívidamente. Y las circunstancias son tan difíciles de apreciar que la inteligencia y el racionalismo son a menudo sobrepasados por la acción del propio fenómeno. Y para concebirlo hay solamente una cosa superior, que es la percepción intuitiva".
    Observe el lector la valoración que Perón hace de la percepción y de la intuición como caminos al conocimiento. Tal como los románticos apreciaban el hecho cognitivo. Más adelante, en el mismo libro afirmaba: "La Revolución francesa fue preparada meticulosa y maravillosamente durante cuarenta años por los enciclopedistas, sin embargo no previeron un Danton ni un Marat que les cambió todos los papeles. Vale decir, no hay una continuidad segura entre el proyecto y la realización. Vale decir, no hay seguridad en el método ideal. Los acontecimientos suelen ser mucho más sabios".
    Ideas que revelan un pensamiento que aplica al historicismo liberal que cree en la existencia de una fuerza interior que mueve a la historia hacia el progreso. Marcha que el hombre no puede torcer modificando su rumbo. A lo sumo, podrá atrasarlo o adelantarlo. Lo que pone en evidencia cierta comunión intelectual entre el liberalismo de Alberdi y el de Perón. Y no creo necesario demostrar que el General estuvo más cerca de la idea de evolución que de revolución.
    Como otro de los puntos de vista de Zanatta tiene que ver con la Iglesia y el papa Francisco, le cuento al profesor de Bolonia que el investigador Austen Ivereigh, en su brillante libro sobre Francisco, El gran reformador, cita un trabajo del Papa de la década del setenta donde este afirma: "Lo peor que puede ocurrirle a un ser humano es dejarse arrastrar por las luces de la razón". Racionalismo que Jorge Bergoglio le atribuye tanto al iluminismo como al marxismo. Para el Papa, el pueblo posee una racionalidad y tiene su proyecto, que no se lo da nadie, descarta a las élites ilustradas que se oponen al "plan de Dios". En línea con su idea anteriormente citada de criticar a Occidente por imponer sus valores a sangre y fuego. Juan Carlos Scannone, teólogo jesuita, profesor de Bergoglio y padre, junto al sacerdote Lucio Gera, de la teología del pueblo, afirmaba: "La racionalidad sapiencial de la cultura popular no es la de la ilustración ni se corresponden con los cánones del razonamiento moderno tecnológico e instrumental". Y acotaba Gera: "No se trata de imponer categorías, sino de interpretar el proyecto del pueblo a la luz de la historia de la salvación".
    En síntesis, lo que para los historicistas agnósticos son las leyes inmanentes de la historia, para los religiosos como Francisco es el plan de Dios. Pero en ambos existe el rechazo al accionar de fuerzas exteriores a la historia para modificarla de cuajo. Restaría saber si el plan de Dios es un orden ya dado o es el ejercicio de la libertad para construir el futuro. Es importante desmenuzar este intríngulis justo en el momento de la historia universal cuando las ideologías de la salvación por todos han caído irremediablemente.
    Donde Ivereigh se equivoca es al atribuir al pensamiento de Bergoglio los colores y los sonidos del nacionalismo católico. Tanto el nacionalismo como el marxismo son cuerpos dogmáticos que deben su existencia al racionalismo y la ilustración, como afirma el filósofo francés Alain de Benoist (Comunismo y nazismo), al imponer tanto uno como otro la utopía de la sociedad sin clases o la utopía de la supremacía racial.
    Ambos pretendieron torcer por la violencia la realidad circundante al hacer tabula rasa de costumbres y tradiciones. Forzando la modernidad a golpes de archipiélagos y cámaras de gases. Finalmente, ha sido Isaiah Berlin quien mejor definió al romanticismo y su revolución: "La importancia del romanticismo se debe a que constituyó el mayor movimiento reciente destinado a transformar la vida y el pensamiento del mundo occidental en los siglos XIX y XX, todos los otros que tuvieron lugar durante ese período parecen, en comparación, menos importantes".

    A 70 años del suicidio de Hermann Göring, ¿quién le dio la cápsula de cianuro?

    La manera en que uno de los más importantes lugartenientes de Adolf Hitler logró eludir la horca tras ser condenado en Nuremberg es uno de los misterios de la historia del siglo XX

    por Nicolas GilardiHermann Göering eludió al verdugo y se suicidó ingiriendo cianuro



    "Göring hanged". Los diarios de todo el mundo tenían listo ese titular hace 70 años para informar que habían sido cumplidas las sentencias de muerte dictadas por el Tribunal Internacional de Nuremberg contra los jerarcas nazis. Si bien eran once los ex dirigentes del Tercer Reich, políticos y militares, condenados a morir en la horca por las atrocidades cometidas, claramente el Reichsmarschall iba a llevarse todas las portadas.
    Pero Göring se anticipó un par de horas a su ejecución y logró burlar al verdugo, quitándose la vida en su celda con una cápsula de cianuro minutos antes de las 11 de la noche del 15 de octubre de 1946. "Elijo morir como el gran Aníbal", escribió en una de las tres cartas que dejó, encontradas más tarde.
    Hermann Göring fue detenido por los americanos
    Hermann Göring fue detenido por los americanos
    La pregunta de cómo hizo para conseguir el veneno, cuando supuestamente estaba bajo estrictas medidas de seguridad, se la hicieron los aliados en ese momento –sin respuestas seguras– y los historiadores a lo largo de los años. En el medio aparecieron fabuladores en busca de fama, diciendo que le habían entregado la cápsula de cianuro a Göring. Pero, ¿alguno de ellos dijo la verdad? ¿Cómo llegó el veneno a manos del Mariscal del Aire nazi?
    Caída en desgracia y detención
    Göring, quien supo ostentar numerosos cargos durante el nazismo, entre ellos la dirección del plan cuatrienal y la conducción de la Luftwaffe, era claramente en el juicio de Nuremberg el exponente máximo de lo que había quedado de las ruinas del Reich.
    Hermann Göring junto a Adolf Hitler
    Hermann Göring junto a Adolf Hitler
    Adolf Hitler, Joseph Goebbels y Heinrich Himmler se habían suicidado y Martín Bormann estaba desaparecido. Por lo tanto, Göring era el nazi de más alta jerarquía que quedaba para rendir cuentas de uno de los capítulos más negros de la humanidad. A decir verdad, su estrella se había ido apagando lentamente en el último tramo de la guerra. El fracaso de la Luftwaffe, con las ciudades alemanas arrasadas por los aviones enemigos, los desaciertos de sus decisiones y su adicción a la morfina –producto de una vieja herida de guerra– lo alejaron del centro del poder.
    Incluso en el epílogo del conflicto bélico fue removido de todos sus cargos y arrestado por orden de Hitler, luego de un desafortunado telegrama que envió a la asediada cancillería de Berlín, ofreciendo asumir al frente del gobierno en caso de que el Führer se viera imposibilitado de seguir al frente del Reich. La sugerencia del Reichsmarschall pegó casi tan fuerte como las bombas soviéticas en la otrora imponente cancillería. Hitler, enfurecido, lo degradó de todos sus cargos y lo hizo detener.
     
    Luego de la caída de Berlín, Göring dejó atrás a sus guardias y se entregó a los americanos, quienes en principio lo trataron cordialmente, e incluso llegó a dar una recordada rueda de prensa. Esto fastidió al alto mando aliado, que rápidamente cambió las condiciones de su detención de cara a lo que sería el juicio más famoso de la historia. El líder nazi entró a prisión derrotado, mal de salud y pesando 120 kilos. El duro régimen al que fue sometido por el comandante de la prisión, el coronel Burton Andrus, hizo que Göring bajara 35 kilos. Andrus ordenó que de a poco le redujeran las numerosas medicaciones que tomaba y gradualmente Göring fue recuperando la buena forma y su vivacidad.
    Göring en el proceso de Nuremberg
    Göring en el proceso de Nuremberg
    Su imagen cambió notablemente desde el día en que entró a la prisión y decidió asumir, en base a su fuerte personalidad, el liderazgo de los patéticos restos de la dirigencia nazi. Incluso por momentos Göring llegó a poner en apuros a los fiscales aliados durante las numerosas sesiones del proceso. De todos modos, esto no le alcanzó a Göring ni al resto de los acusados para convencer a los jueces que no estaban al corriente de los crímenes nazis y del Holocausto. El antiguo mariscal del Reich fue encontrado culpable de todos los cargos y el 1 de octubre de 1946 fue condenado a morir en la horca, al igual que otros diez acusados. Las sentencias se iban a cumplir dos semanas después.
    Muerte y misterio
    El 15 de octubre de 1946 no fue un día más en Nuremberg. Era la antesala de jornada de las ejecuciones, que se iban a llevar a cabo la madrugada del 16. Los prisioneros habían notado caras nuevas, ruidos y movimientos en la prisión. Estaban armando los cadalsos en el gimnasio.
    Cuando el doctor Ludwig Pflüker, un alemán que asistía a los reos, ingresó a la celda de Göring para darle sedantes como cada noche, el último le hizo un par de comentarios que lo llevaron a pensar que estaba al tanto de lo que se venía. "No hay dudas que preparan algo", fue una de las frases que escuchó el médico. En sus memorias, Pflüker dijo que sustituyó los sedantes por un placebo para evitar que Göring entre en un sueño profundo, ya que poco después debía ser llevado al patíbulo. Pero esto nunca ocurrió. Minutos después, a las 22.44, aproximadamente dos horas antes de la sentencia, el ex número dos de Hitler, observado permanente por la mirilla de la puerta de la celda por el soldado Harold Johnson, mordió la cápsula y poco después murió. Fueron vanos los intentos por reanimarlo.
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    ¿Göring siempre tuvo la cápsula en su poder?
    Fue una de las primeras teorías. Göring escribió tres cartas, fechadas el 11 de octubre. Una estaba dirigida al coronel Andrus, otra a la Comisión de Control de las potencias vencedoras y la tercera a su esposa, la actriz Emmy Sonnemann. En la primera, dijo haber tenido el veneno "siempre" con él, que mediante una artimaña la escondía en una percha al desvestirse y que luego la ponía en sus botas cuando concurría a las sesiones. Una versión difícil de creer por los exhaustivos y arbitrarios controles a los que era sometido. Tal vez su argumentación estaba orientada a que nunca se sepa quién le facilitó la ayuda.
    Un periodista y un general de las SS
    El primero en asegurar que había suministrado el veneno a Göring fue un periodista austríaco que cubría el juicio: Petermartin Bleibtreu. Este dijo que logró ingresar en la sala del tribunal cuando estaba vacío y que pegó la cápsula en el habitual asiento de Göring con goma de mascar. Una versión disparatada.
    Un periodista dijo que pegó con goma de mascar la cápsula de cianuro en el asiento de Göring
    Un periodista dijo que pegó con goma de mascar la cápsula de cianuro en el asiento de Göring
    El segundo fue un antiguo general de las SS, Erich von dem Bach-Zeleweski. Según su narración, se cruzó con Göring en un pasillo de la prisión y le pudo dar una pieza de jabón, que contenía el veneno. Los dichos de Bach-Zeleweski fueron tomados como ciertos en los años 50. Con el correr de los años su historia perdió crédito.
    El general de las SS Bach-Zeleweski
    El general de las SS Bach-Zeleweski
    El amigo americano
    Mientras estuvo en la prisión, Göring logró cautivar con su personalidad a algunos de los militares americanos, entre ellos el teniente Jack Wheelis, un texano apasionado de la caza, al igual que él. Ben Swearingen, autor de El misterio del suicidio de Hermann Göring le atribuye a Wheelis haber sido la persona que le facilitó el veneno.
    Göring cultivó adrede la amistad del teniente Jack Wheelis
    Göring cultivó adrede la amistad del teniente Jack Wheelis
    El oficial americano tenía acceso al depósito de la prisión, donde estaba el equipaje de Göring. De esta manera, no habría tenido inconvenientes en tomar una de las fundas de latón del tamaño de una bala, que ocultaba una cápsula de cianuro. Una de las "balas" estaba dentro de un pote de crema. No fue el único favor de Wheelis a Göring. También llevó algunas de las cartas que el nazi le escribió a su esposa y a su pequeña hija, Edda. El militar estadounidense fue premiado, entre otras cosas, con una foto autografiada de Göring, una pluma estilográfica de oro macizo y un famoso reloj de pulsera con la firma del Reichsmarshall grabada.
    La firma de Göring, grabada en el reloj
    La firma de Göring, grabada en el reloj
    Wheelis murió pocos años después, en 1954. Se llevó sus secretos a la tumba, pero la versión del oficial texano ayudando a su amigo Göring a evitar la vergüenza de la horca sigue siendo una de las más aceptadas entre los expertos.
    "Yo le di el veneno a Göring"
    Herbert Lee Stivers era soldado raso en el final de la guerra mundial. Fue uno de los guardias encargados de custodiar a los prisioneros en Nuremberg. Casi 60 años después, en febrero de 2005, Stivers dijo que tenía un secreto que revelar y no quería llevárselo a la tumba. "Yo le di el cianuro a Göring", aseguró al diario Los Angeles Times.
    El ex soldado Herbert Lee Stivers
    El ex soldado Herbert Lee Stivers
    Según Stivers, conoció en un bar a una mujer llamada Mona, quien le presentó a dos hombres. Estos le preguntaron si tenía acceso a Göring, ya que estaba enfermo y necesitaban hacerle llegar "un medicamento". Los misteriosos hombres le habrían dado a Stivers una pluma con la "medicina" escondida dentro. El ex soldado contó que en realidad se trataba del cianuro, aunque en ese momento lo desconocía. Su historia fue rechazada incluso por otros ex guardias del juicio, que lo acusaron de oportunista.
    De esta manera, Stivers no logró sacar de la escena la figura de Wheelis, que sigue apareciendo como un personaje central en el suicidio de Göring. Tampoco debe descartarse alguna participación del médico Pflücker en el episodio. Ambos también podrían haber tenido relación con la aparición de las tres cartas que Göring escribió el 11 de octubre y que fueron halladas tras su muerte. En una de ellas -la dirigida a Andrus- Göring les retribuyó la ayuda a Wheelis y Pflücker, al asegurar que no se debía culpar a nadie del personal de la prisión, reiterando que siempre tuvo la cápsula consigo y que sólo "la podrían haber descubierto por azar". Fue el favor póstumo de Göring a sus cómplices, que lo ayudaron a escapar de John Clarence Woods, el verdugo de Nuremberg.
    El sargento John Clarence Woods, verdugo de los nazis sentenciados en Nuremberg
    El sargento John Clarence Woods, verdugo de los nazis sentenciados en Nuremberg