ENTRE EL 80% Y EL 90 % DE LAS CONSULTAS A ESPECIALISTAS EN ESTRÉS Y TRAUMAS SON DE PERSONAS SANAS
Las conductas hipocondríacas, otro mal que podría instalarse
Los especialistas advierten que el comportamiento fóbico aumentó exageradamente.
Por: Guillermina de Domini
Para Laura, estar fuera de su casa es sinónimo de contaminación. Desde que apareció la pandemia, tiene un nuevo ritual. Primero: se pone alcohol en gel en las manos por séptima vez cuando sale del trabajo. Segundo: llama a su casa para que sus hijas, de cuatro años y de cuatro meses, se queden en sus dormitorios y para que la empleada la espere mirando por la ventana.
Laura le da el OK desde afuera para que abra la puerta. Va derecho al baño. Se desviste y pone la ropa a lavar. Está 40 minutos bajo la ducha. Desinfecta el baño y pasa un trapo en el recorrido que hizo hasta el baño. Último paso: se lava las manos con jabón por 20 minutos y recién ahí saluda a sus hijas.
La Gripe A modificó la vida cotidiana de los argentinos. Según los expertos consultados por Clarín, las personas sin patologías neuróticas están propensas a tener conductas hipocondríacas u obsesivas a la higiene. Y los que son hipocondríacos, como Laura, están pasando los peores días de su vida. "Con la Gripe A es posible que alguien frágil y sensible recurra al médico seguido y exagere en el lavado de manos. Y quizás esas conductas hipocondríacas queden instaladas", explicó Roberto Sivak, psiquiatra, director del Instituto de Estrés y Trauma de Buenos Aires. Dijo, además, que entre el 80 y 90% de las consultas son de personas sin trastornos, que están comenzando a tenerlos. "Es porque los infectólogos se muestran inseguros. La gente ya no entiende bien qué pasa y eso genera más miedo", aseguró Hugo Marietán, psiquiatra del Hospital Borda.
Pero los hipocondríacos y obsesivos de contacto, aquellos que –explicó Marietán–, construyen una realidad irracional: creen que hay peligro de contagio de enfermedades o de contaminación, la pasan peor. Sivak da ejemplos: en vez de ir al médico una vez por semana van tres y hasta obligan a su familia a ir. Y se lavan las manos exageradamente. "El alcohol en gel les da el permiso de hacerlo", aseguró Gustavo Bustamante, director de Fobia Club. Les aumenta la frecuencia cardíaca, la fatiga, la sensación de ahogo o sudoración. "Al cortar con la vida social, las calles vacías potencian su grado de neurosis o psicosis y hay que medicarlos más", admitió Marietán.
"La Gripe A se convirtió en la excusa o la justificación de las personas con algún tipo de neurosis para exacerbar sus conductas y comportamientos", dijo. "Con la Gripe A, la reconfirman", admitió Sivak. En su mayoría, son madres con hijos adolescentes y padres de edad intermedia. Son demandantes, dependientes y sobreprotegidos. Para ellos, la Gripe A es su enemigo invisible.
fuente: Clarín
domingo 12 de julio de 2009
ENTRE EL 80% Y EL 90 % DE LAS CONSULTAS A ESPECIALISTAS EN ESTRÉS Y TRAUMAS SON DE PERSONAS SANASLas conductas hipocondríacas, otro mal que podría ins
sábado 11 de julio de 2009
Psicosis
Psicosis
Rosa Regás
laverdad.es
Es triste que la gripe A, llamada primero porcina, se haya llevado en este último año a decenas de personas, aunque alguna de ellas haya muerto no sólo por la gripe sino supuestamente por no ser debidamente atendida cuando ha ido a pedir auxilio y atención a los servicios públicos. Una enfermedad que ha suscitado la atención pormenorizada de los medios de Occidente, cuyos países han habilitado un presupuesto millonario para comprar una vacuna que nos salve de los peligros de esta pandemia.
Porque estamos hablando de una pandemia, según ha afirmado categóricamente la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, ni los medios ni los gobiernos dan tanta importancia a otras enfermedades, verdaderas pandemias que se arrastran por el planeta desde hace siglos: la malaria, por ejemplo, que se lleva a la tumba cada año a dos millones de personas, lo que en buena parte se podría prevenir con un barato mosquitero. Dos millones de niños y niñas mueren también al año de diarrea, que sólo necesita un suero oral de un valor de 20 céntimos de euro. Y sarampión, neumonía y otras muchas enfermedades prevenibles con vacunas baratas provocan la muerte de diez millones cada año. La famosa gripe aviar causó la muerte de 250 personas en todo el mundo durante 10 años, o sea, un promedio de 25 muertes por año. Y sin embargo se armó un verdadero escándalo con aquella gripe de los pollos y también en aquel caso, como en el de la gripe A que sufrimos hoy, se comercializaron unas vacunas específicas a precios exorbitantes. La farmacéutica transnacional Roche, con su famoso Tamiflú, vendió millones de dosis a los países asiáticos a 50 dólares la caja. La empresa norteamericana Gilead Sciences, cuyo primer accionista es Donald Rumsfeld, tiene la patente del Tamiflú, un producto que no se ha demostrado totalmente eficaz aunque el Gobierno británico compró 14 millones de dosis para su población. Es fácil entender los miles de millones de dólares que ganaron con la gripe de los pollos Roche y Relenza, las dos grandes empresas farmacéuticas que venden los antivirales, según se ha publicado en mil informes en la Red, pero qué no ha recogido ningún otro medio.
Antes psicosis con los pollos y ahora con los cerdos. Pero si de verdad es una pandemia tan alarmante, ¿por qué la OMS no la declara un problema de salud pública mundial y autoriza la fabricación de medicamentos genéricos para combatirla?
Rosa Regás
laverdad.es
Es triste que la gripe A, llamada primero porcina, se haya llevado en este último año a decenas de personas, aunque alguna de ellas haya muerto no sólo por la gripe sino supuestamente por no ser debidamente atendida cuando ha ido a pedir auxilio y atención a los servicios públicos. Una enfermedad que ha suscitado la atención pormenorizada de los medios de Occidente, cuyos países han habilitado un presupuesto millonario para comprar una vacuna que nos salve de los peligros de esta pandemia.
Porque estamos hablando de una pandemia, según ha afirmado categóricamente la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, ni los medios ni los gobiernos dan tanta importancia a otras enfermedades, verdaderas pandemias que se arrastran por el planeta desde hace siglos: la malaria, por ejemplo, que se lleva a la tumba cada año a dos millones de personas, lo que en buena parte se podría prevenir con un barato mosquitero. Dos millones de niños y niñas mueren también al año de diarrea, que sólo necesita un suero oral de un valor de 20 céntimos de euro. Y sarampión, neumonía y otras muchas enfermedades prevenibles con vacunas baratas provocan la muerte de diez millones cada año. La famosa gripe aviar causó la muerte de 250 personas en todo el mundo durante 10 años, o sea, un promedio de 25 muertes por año. Y sin embargo se armó un verdadero escándalo con aquella gripe de los pollos y también en aquel caso, como en el de la gripe A que sufrimos hoy, se comercializaron unas vacunas específicas a precios exorbitantes. La farmacéutica transnacional Roche, con su famoso Tamiflú, vendió millones de dosis a los países asiáticos a 50 dólares la caja. La empresa norteamericana Gilead Sciences, cuyo primer accionista es Donald Rumsfeld, tiene la patente del Tamiflú, un producto que no se ha demostrado totalmente eficaz aunque el Gobierno británico compró 14 millones de dosis para su población. Es fácil entender los miles de millones de dólares que ganaron con la gripe de los pollos Roche y Relenza, las dos grandes empresas farmacéuticas que venden los antivirales, según se ha publicado en mil informes en la Red, pero qué no ha recogido ningún otro medio.
Antes psicosis con los pollos y ahora con los cerdos. Pero si de verdad es una pandemia tan alarmante, ¿por qué la OMS no la declara un problema de salud pública mundial y autoriza la fabricación de medicamentos genéricos para combatirla?
¿Cómo surgió? ¿Dónde? ¿Por qué?
¿Cómo surgió? ¿Dónde? ¿Por qué?
Por Sandra Russo
Edgar Hernández, de cinco años, fue el primer portador sano de la gripe A registrado en La Gloria, México. En estos días, en ese poblado de poco más de 2000 habitantes del estado de Veracruz van a poner un monumento a Edgar Hernández. Suena un poco incongruente, pero el niño tendrá su estatua en la plaza del pueblo, quizá para recordarles a los vecinos que la gripe A no mata: Edgar se recuperó completamente.
No fue el caso de Judy Trunnell, la maestra norteamericana de 33 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A H1N1. Murió el 5 de mayo en Harlingen, una pequeña localidad vecina a la mexicana La Gloria. Su esposo, Steven Trunnell, presentó una demanda al día siguiente, 11 de mayo, contra la empresa productora de carne porcina más grande del mundo, la Smithfield Foods Inc., dueña del 50 por ciento de Granjas Carroll. Las enormes plantas de las granjas son la principal fuente de ingresos de La Gloria, el pueblo cuyas autoridades recordarán la pandemia con el monumento de Edgar, el sobreviviente.
El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En ese extenso artículo, se recogen muchas otras fuentes, como artículos firmados y publicados en los diarios mexicanos La Jornada y El Universal. Fuera de ese universo de fuentes informativas, hay también estudios de la Universidad John Hopkins de Nueva York y denuncias de muchas organizaciones ambientalistas mexicanas que sin embargo no han logrado generar un discurso que penetre en los grandes medios mundiales, para los que la pandemia de gripe A H1N1 se reduce a su profilaxis y sus estadísticas. No parece ser un tema menor cuál fue el origen de la pandemia y la pregunta es si ese origen puede estar relacionado con formas de producción incompatibles con la vida sobre la Tierra. No parece ser menor puesto que resignar ese punto supone un altísimo riesgo a futuro, ya que dispensa a los responsables y somete a la población mundial a quedar a merced de nuevas pestes.
El 10 de mayo, en el diario El Universal, Francisco Reséndiz escribió una crónica sobre La Gloria, ubicada entre Puebla y Veracruz. En ese momento, el interés periodístico estaba puesto en esa localidad por un dato puntual: el 60 por ciento de la población se había contagiado la gripe A. Y de allí hacía tiempo que llegaban denuncias sobre la actividad de las Granjas Carroll y sus lagunas de oxidación de excrementos y cadáveres de cerdos. Dice Reséndiz, que se entrevistó con Víctor Manuel Ochoa Calderón (director general de Granjas Carroll), que la empresa produce 1.100.000 cerdos anuales, y que sólo tiene 900 empleados en 16 granjas. “Los que se han quedado tienen miedo a la influenza, a quejarse, a la empresa, a ir a la cárcel y a la peste. Pero se sienten agradecidos porque en un semana cambió su panorama: ahora hay muchos doctores y les dieron material para arreglar y pintar sus casas y calles, servicio médico, comida caliente y café.” El Estado mexicano fue al rescate de los pobladores de La Gloria y les pondrá ahora el monumento de Edgar.
“Pero la gente insiste en que son los cerdos los que provocan las enfermedades. Cada módulo de producción de Carroll tiene una laguna de oxidación –una especie de alberca a cielo abierto donde se depositan el excremento y la orina de los cerdos– y contenedores con cientos de cadáveres porcinos cubiertos de moscas”, observó Reséndiz.
Por su parte, Ramonet, en su investigación, rescata lo publicado en otros medios mexicanos independientes: el corresponsal del diario La Jornada, Andrés Timoteo, se desplazó al poblado para describir el ambiente en el que viven los habitantes: “Nubes de moscas emanan de las lagunas de oxidación donde la empresa Granjas Carroll vierte los desechos fecales de sus granjas porcícolas; y la contaminación a cielo abierto ya generó una epidemia de infecciones respiratorias (...) El vector epidémico serían las nubes de moscas que despiden las granjas porcícolas y las lagunas de oxidación donde la empresa mexicano-estadounidense arroja toneladas de estiércol”. Otro reportero, Jorge Morales Vázquez, contó en Milenio cómo los pobladores llevan años protestando contra la expansión indiscriminada de la empresa porcícola y cómo han sufrido persecución policíaca, represión y amenazas. El periodista constató “el fétido olor proveniente de las granjas de cerdos que se respira durante todo el día en la pequeña comunidad de apenas tres mil habitantes, así como la existencia de enjambres de moscas que infestan los domicilios de las familias”. Verificó asimismo la proximidad de las “lagunas de oxidación” en las que se someten a un proceso de descomposición aéreo los desechos fecales de los cerdos –que se convierten en gas metano–, responsables del nauseabundo hedor que inunda la zona.
En algún momento entre que fue dado el alerta a la OMS y el que transitamos hoy, con la gripe A sobre el territorio austral en invierno, hubo equipos de investigación de la FAO que viajaron desde Roma a La Gloria para determinar si efectivamente el origen de la pandemia puede ubicarse en ese modo de producción que, como firma Ramonet, “desanimaliza” a los cerdos y los convierte en objetos de producción, sometiéndolos a niveles de estrés desconocidos. En toda su vida, los cerdos que nacen y mueren en esos criaderos permanecen a oscuras y hacinados: de esas ciudadelas de cerdos enloquecidos salen luego los cadáveres y los excrementos que se transforman en gas.
Los resultados todavía no fueron publicados. No hay certezas, pero sí hay evidencias de contaminación a escala tercermundista. La Smithfield Foods no opera en territorio norteamericano porque en los ’90 fue millonariamente multada por contaminación, de modo que decidió trasladar sus plantas a países con leyes medioambientales más flexibles. Es de este modo en que ahora se divide el mundo: con territorios sustentables y basureros. Pero el origen de la pandemia debe determinarse claramente, toda vez que ya dejamos atrás la época en la que los daños eran colaterales para las poblaciones centrales. La pandemia dice que se ha globalizado algo más que el capital.
Por Sandra Russo
Edgar Hernández, de cinco años, fue el primer portador sano de la gripe A registrado en La Gloria, México. En estos días, en ese poblado de poco más de 2000 habitantes del estado de Veracruz van a poner un monumento a Edgar Hernández. Suena un poco incongruente, pero el niño tendrá su estatua en la plaza del pueblo, quizá para recordarles a los vecinos que la gripe A no mata: Edgar se recuperó completamente.
No fue el caso de Judy Trunnell, la maestra norteamericana de 33 años que fue la primera víctima mortal de la gripe A H1N1. Murió el 5 de mayo en Harlingen, una pequeña localidad vecina a la mexicana La Gloria. Su esposo, Steven Trunnell, presentó una demanda al día siguiente, 11 de mayo, contra la empresa productora de carne porcina más grande del mundo, la Smithfield Foods Inc., dueña del 50 por ciento de Granjas Carroll. Las enormes plantas de las granjas son la principal fuente de ingresos de La Gloria, el pueblo cuyas autoridades recordarán la pandemia con el monumento de Edgar, el sobreviviente.
El caso está amplia y suficientemente documentado en “Los culpables de la gripe porcina”, de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. En ese extenso artículo, se recogen muchas otras fuentes, como artículos firmados y publicados en los diarios mexicanos La Jornada y El Universal. Fuera de ese universo de fuentes informativas, hay también estudios de la Universidad John Hopkins de Nueva York y denuncias de muchas organizaciones ambientalistas mexicanas que sin embargo no han logrado generar un discurso que penetre en los grandes medios mundiales, para los que la pandemia de gripe A H1N1 se reduce a su profilaxis y sus estadísticas. No parece ser un tema menor cuál fue el origen de la pandemia y la pregunta es si ese origen puede estar relacionado con formas de producción incompatibles con la vida sobre la Tierra. No parece ser menor puesto que resignar ese punto supone un altísimo riesgo a futuro, ya que dispensa a los responsables y somete a la población mundial a quedar a merced de nuevas pestes.
El 10 de mayo, en el diario El Universal, Francisco Reséndiz escribió una crónica sobre La Gloria, ubicada entre Puebla y Veracruz. En ese momento, el interés periodístico estaba puesto en esa localidad por un dato puntual: el 60 por ciento de la población se había contagiado la gripe A. Y de allí hacía tiempo que llegaban denuncias sobre la actividad de las Granjas Carroll y sus lagunas de oxidación de excrementos y cadáveres de cerdos. Dice Reséndiz, que se entrevistó con Víctor Manuel Ochoa Calderón (director general de Granjas Carroll), que la empresa produce 1.100.000 cerdos anuales, y que sólo tiene 900 empleados en 16 granjas. “Los que se han quedado tienen miedo a la influenza, a quejarse, a la empresa, a ir a la cárcel y a la peste. Pero se sienten agradecidos porque en un semana cambió su panorama: ahora hay muchos doctores y les dieron material para arreglar y pintar sus casas y calles, servicio médico, comida caliente y café.” El Estado mexicano fue al rescate de los pobladores de La Gloria y les pondrá ahora el monumento de Edgar.
“Pero la gente insiste en que son los cerdos los que provocan las enfermedades. Cada módulo de producción de Carroll tiene una laguna de oxidación –una especie de alberca a cielo abierto donde se depositan el excremento y la orina de los cerdos– y contenedores con cientos de cadáveres porcinos cubiertos de moscas”, observó Reséndiz.
Por su parte, Ramonet, en su investigación, rescata lo publicado en otros medios mexicanos independientes: el corresponsal del diario La Jornada, Andrés Timoteo, se desplazó al poblado para describir el ambiente en el que viven los habitantes: “Nubes de moscas emanan de las lagunas de oxidación donde la empresa Granjas Carroll vierte los desechos fecales de sus granjas porcícolas; y la contaminación a cielo abierto ya generó una epidemia de infecciones respiratorias (...) El vector epidémico serían las nubes de moscas que despiden las granjas porcícolas y las lagunas de oxidación donde la empresa mexicano-estadounidense arroja toneladas de estiércol”. Otro reportero, Jorge Morales Vázquez, contó en Milenio cómo los pobladores llevan años protestando contra la expansión indiscriminada de la empresa porcícola y cómo han sufrido persecución policíaca, represión y amenazas. El periodista constató “el fétido olor proveniente de las granjas de cerdos que se respira durante todo el día en la pequeña comunidad de apenas tres mil habitantes, así como la existencia de enjambres de moscas que infestan los domicilios de las familias”. Verificó asimismo la proximidad de las “lagunas de oxidación” en las que se someten a un proceso de descomposición aéreo los desechos fecales de los cerdos –que se convierten en gas metano–, responsables del nauseabundo hedor que inunda la zona.
En algún momento entre que fue dado el alerta a la OMS y el que transitamos hoy, con la gripe A sobre el territorio austral en invierno, hubo equipos de investigación de la FAO que viajaron desde Roma a La Gloria para determinar si efectivamente el origen de la pandemia puede ubicarse en ese modo de producción que, como firma Ramonet, “desanimaliza” a los cerdos y los convierte en objetos de producción, sometiéndolos a niveles de estrés desconocidos. En toda su vida, los cerdos que nacen y mueren en esos criaderos permanecen a oscuras y hacinados: de esas ciudadelas de cerdos enloquecidos salen luego los cadáveres y los excrementos que se transforman en gas.
Los resultados todavía no fueron publicados. No hay certezas, pero sí hay evidencias de contaminación a escala tercermundista. La Smithfield Foods no opera en territorio norteamericano porque en los ’90 fue millonariamente multada por contaminación, de modo que decidió trasladar sus plantas a países con leyes medioambientales más flexibles. Es de este modo en que ahora se divide el mundo: con territorios sustentables y basureros. Pero el origen de la pandemia debe determinarse claramente, toda vez que ya dejamos atrás la época en la que los daños eran colaterales para las poblaciones centrales. La pandemia dice que se ha globalizado algo más que el capital.
jueves 9 de julio de 2009
Umberto Eco: "El problema de Italia no es Berlusconi, sino los italianos"
Umberto Eco: "El problema de Italia no es Berlusconi, sino los italianos"
El autor de El nombre de la rosa cargó otra vez con sus compatriotas. Dice que es una sociedad "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
EL FILOSOFO y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia.
El escritor y filósofo italiano Umberto Eco asegura que el problema de Italia no es el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi , sino una sociedad italiana "enferma" que le permite acumular poder. En un artículo titulado "El enemigo de la prensa", que publicará mañana la revista L'Espresso y que hoy ha sido parcialmente divulgado en su sitio web, Eco asegura que la sociedad italiana está "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
El filósofo indica que hasta ahora se resistía a escribir este artículo porque "cuando uno tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, quiere decir que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, ya está enferma".
Añade que "en las democracias que definiríamos robustas" no hace falta defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurriría limitarla. "La historia es rica en hombres aventureros, no faltos de carisma, con escaso sentido del Estado pero con un sentido altísimo de sus propios intereses, que deseaban instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores entre sus cortesanos y (en ocasiones) entre sus cortesanas", indica el novelista. Eco precisa que no siempre esos hombres conquistaron el poder al que aspiraban, "porque la sociedad no se lo permitió". "¿Cuando la sociedad se lo permite, por qué tomarla con ellos y no con la sociedad que les ha dejado actuar?", agrega.
Para él, es "inútil" acusar a Berlusconi, "que hace, por así decirlo, su trabajo", ya que es la mayoría de los italianos "la que acepta su conflicto de intereses (entre empresario y político), la que dice sí a las rondas de ciudadanos y al laudo Alfano (sobre su inmunidad) y que ahora habría aceptado tranquilamente la mordaza puesta a la prensa". "La misma nación aceptaría, sin dudar y con cierta maliciosa complicidad, que Berlusconi fuera con las bailarinas si ahora no hubiera intervenido la Iglesia para turbar la conciencia pública, aunque pronto eso estará también superado, ya que desde siempre los italianos, y los buenos cristianos en general, van de putas, aunque el párroco diga que no se debe", apunta Eco.
El filósofo y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia, y dice que "no fue la energía de (Benito) Mussolini", sino "la indulgencia" de los liberales del momento lo que llevó a éste al Gobierno. "He aquí por qué es necesario en ocasiones decir que no, aunque, de manera pesimista, se sepa que no sirve para nada. Al menos para que un día se pueda decir que se dijo", concluye.
Fuente: EFE<
El autor de El nombre de la rosa cargó otra vez con sus compatriotas. Dice que es una sociedad "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
EL FILOSOFO y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia.
El escritor y filósofo italiano Umberto Eco asegura que el problema de Italia no es el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi , sino una sociedad italiana "enferma" que le permite acumular poder. En un artículo titulado "El enemigo de la prensa", que publicará mañana la revista L'Espresso y que hoy ha sido parcialmente divulgado en su sitio web, Eco asegura que la sociedad italiana está "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.
El filósofo indica que hasta ahora se resistía a escribir este artículo porque "cuando uno tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, quiere decir que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, ya está enferma".
Añade que "en las democracias que definiríamos robustas" no hace falta defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurriría limitarla. "La historia es rica en hombres aventureros, no faltos de carisma, con escaso sentido del Estado pero con un sentido altísimo de sus propios intereses, que deseaban instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores entre sus cortesanos y (en ocasiones) entre sus cortesanas", indica el novelista. Eco precisa que no siempre esos hombres conquistaron el poder al que aspiraban, "porque la sociedad no se lo permitió". "¿Cuando la sociedad se lo permite, por qué tomarla con ellos y no con la sociedad que les ha dejado actuar?", agrega.
Para él, es "inútil" acusar a Berlusconi, "que hace, por así decirlo, su trabajo", ya que es la mayoría de los italianos "la que acepta su conflicto de intereses (entre empresario y político), la que dice sí a las rondas de ciudadanos y al laudo Alfano (sobre su inmunidad) y que ahora habría aceptado tranquilamente la mordaza puesta a la prensa". "La misma nación aceptaría, sin dudar y con cierta maliciosa complicidad, que Berlusconi fuera con las bailarinas si ahora no hubiera intervenido la Iglesia para turbar la conciencia pública, aunque pronto eso estará también superado, ya que desde siempre los italianos, y los buenos cristianos en general, van de putas, aunque el párroco diga que no se debe", apunta Eco.
El filósofo y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia, y dice que "no fue la energía de (Benito) Mussolini", sino "la indulgencia" de los liberales del momento lo que llevó a éste al Gobierno. "He aquí por qué es necesario en ocasiones decir que no, aunque, de manera pesimista, se sepa que no sirve para nada. Al menos para que un día se pueda decir que se dijo", concluye.
Fuente: EFE<
martes 7 de julio de 2009
Siguen las graves amenazas contra Pelota de trapo
Siguen las graves amenazas contra Pelota de trapo
Una militante fue secuestrada por cuatro horas. La fundación soporta intimidaciones de muerte desde el año pasado. Les retiraron la custodia.
Alberto Morlochetti, fundador de Pelota de Trapo, sospecha que la campaña que impulsó junto a la CTA "El Hambre es un Crimen" puede ser una de las causas de los constantes ataques. (DYN)
La Fundación Pelota de Trapo, que ayuda a chicos de bajos recursos en la provincia de Buenos Aires, volvió a sufrir el infierno de la intimidación. Esta vez, por el secuestro exprés de una de sus militantes, raptada por desconocidos cuando salía de su casa en la localidad de Rafael Calzada, y que se suma así a demás secuestros y torturas padecidos por distintos integrantes de esta organización durante el último año y medio.
El nuevo periplo del horror comenzó a las 7.45. La mujer, de 35 años, había salido temprano de su casa para ir, como todos los días, a colaborar en el mantenimiento de uno de los hogares de la Fundación. Después de caminar 200 metros, fue interceptada y cargada en una camioneta negra. Durante cuatro horas sufrió amenazas de muerte y otras intimidaciones para con la organización. “Te vamos a matar, se van a dejar de joder de una vez”, fue una de las advertencias que escuchó la joven, de quien no trascendió el nombre por motivos de seguridad.
Luego la liberaron, sin señales de violencia física, en las cercanías del Hospital Finochietto de Avellaneda, donde a pesar de su crisis nerviosa logró comunicarse desde un teléfono público para que la fueran a buscar. “Sólo se acuerda que la metieron en un portón”, señaló el fundador de la fundación Alberto Morlachetti a Críticadigital.
Morlachetti y el resto de sus compañeros recibieron dos señales preocupantes durante el período en el cual estuvo desaparecida. Desde el propio teléfono de la víctima, enviaron dos mensajes de texto. “La tenemos nosotros”, aseguró el primero. Dos horas después, llegó el más intimidatorio: ”Esta vez termina en el hospital; la próxima no sabemos”.
Para los integrantes de Pelota de Trapo, que junto con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo impulsan la campaña “El hambre es un crimen”, este tipo de mensajes mafiosos no son una novedad. Forman parte de un paisaje tenebroso con el que intentan lidiar desde abril del año pasado. Hasta diciembre de 2008 soportaron ocho ataques, todos en territorio bonaerense.
El 13 de ese mes, integrados a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), se movilizaron por la Ciudad de Buenos Aires para reclamar “una asignación universal por hijo para que no haya ningún hogar pobre”. “Después de la marcha, la cosa paró. Pero volvió este año hasta que Aníbal Fernández fue al hogar”, recordó Marochetti. A pesar de la visita del ministro de Seguridad y Justicia, en junio empezaron de nuevo los mensajes de texto, centrados especialmente en las mujeres. “Te conocemos, conocemos a tu novio, le vamos a pegar un tiro”, prometieron.
El fundador de la Fundación no encuentra explicación para tanta saña. “Quizá sea por la campaña que hicimos en el país contra el hambre. La verdad es que no sabemos exactamente que está ocurriendo”, se extrañó en diálogo con este diario. Tampoco parece quedar muy claro por qué luego de 16 meses de ataques, la causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 4 (UFI 4) de Avellaneda, a cargo de Guillermo Castro, no prospera. En ese sentido, Marochetti criticó el accionar de la Justicia porque “los teléfonos desde donde mandan las amenazas no son analizados. La Fiscalía no avanza.
“Nos sacaron la custodia policial. Dicen que no tienen recursos. Nos tienen que defender como deber de Estado”, sostuvo.
El nuevo caso pasó a engordar las fojas que maneja la UFI 4. Mientras tanto, el miedo se instala entre los referentes, militantes y niños de Pelota de Trapo.
Una militante fue secuestrada por cuatro horas. La fundación soporta intimidaciones de muerte desde el año pasado. Les retiraron la custodia.
Alberto Morlochetti, fundador de Pelota de Trapo, sospecha que la campaña que impulsó junto a la CTA "El Hambre es un Crimen" puede ser una de las causas de los constantes ataques. (DYN)
La Fundación Pelota de Trapo, que ayuda a chicos de bajos recursos en la provincia de Buenos Aires, volvió a sufrir el infierno de la intimidación. Esta vez, por el secuestro exprés de una de sus militantes, raptada por desconocidos cuando salía de su casa en la localidad de Rafael Calzada, y que se suma así a demás secuestros y torturas padecidos por distintos integrantes de esta organización durante el último año y medio.
El nuevo periplo del horror comenzó a las 7.45. La mujer, de 35 años, había salido temprano de su casa para ir, como todos los días, a colaborar en el mantenimiento de uno de los hogares de la Fundación. Después de caminar 200 metros, fue interceptada y cargada en una camioneta negra. Durante cuatro horas sufrió amenazas de muerte y otras intimidaciones para con la organización. “Te vamos a matar, se van a dejar de joder de una vez”, fue una de las advertencias que escuchó la joven, de quien no trascendió el nombre por motivos de seguridad.
Luego la liberaron, sin señales de violencia física, en las cercanías del Hospital Finochietto de Avellaneda, donde a pesar de su crisis nerviosa logró comunicarse desde un teléfono público para que la fueran a buscar. “Sólo se acuerda que la metieron en un portón”, señaló el fundador de la fundación Alberto Morlachetti a Críticadigital.
Morlachetti y el resto de sus compañeros recibieron dos señales preocupantes durante el período en el cual estuvo desaparecida. Desde el propio teléfono de la víctima, enviaron dos mensajes de texto. “La tenemos nosotros”, aseguró el primero. Dos horas después, llegó el más intimidatorio: ”Esta vez termina en el hospital; la próxima no sabemos”.
Para los integrantes de Pelota de Trapo, que junto con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo impulsan la campaña “El hambre es un crimen”, este tipo de mensajes mafiosos no son una novedad. Forman parte de un paisaje tenebroso con el que intentan lidiar desde abril del año pasado. Hasta diciembre de 2008 soportaron ocho ataques, todos en territorio bonaerense.
El 13 de ese mes, integrados a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), se movilizaron por la Ciudad de Buenos Aires para reclamar “una asignación universal por hijo para que no haya ningún hogar pobre”. “Después de la marcha, la cosa paró. Pero volvió este año hasta que Aníbal Fernández fue al hogar”, recordó Marochetti. A pesar de la visita del ministro de Seguridad y Justicia, en junio empezaron de nuevo los mensajes de texto, centrados especialmente en las mujeres. “Te conocemos, conocemos a tu novio, le vamos a pegar un tiro”, prometieron.
El fundador de la Fundación no encuentra explicación para tanta saña. “Quizá sea por la campaña que hicimos en el país contra el hambre. La verdad es que no sabemos exactamente que está ocurriendo”, se extrañó en diálogo con este diario. Tampoco parece quedar muy claro por qué luego de 16 meses de ataques, la causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº 4 (UFI 4) de Avellaneda, a cargo de Guillermo Castro, no prospera. En ese sentido, Marochetti criticó el accionar de la Justicia porque “los teléfonos desde donde mandan las amenazas no son analizados. La Fiscalía no avanza.
“Nos sacaron la custodia policial. Dicen que no tienen recursos. Nos tienen que defender como deber de Estado”, sostuvo.
El nuevo caso pasó a engordar las fojas que maneja la UFI 4. Mientras tanto, el miedo se instala entre los referentes, militantes y niños de Pelota de Trapo.
lunes 6 de julio de 2009
EN LAS CARCELES, EL A H1N1 ENCUENTRA HACINAMIENTO, FRIO Y HUMEDAD
EN LAS CARCELES, EL A H1N1 ENCUENTRA HACINAMIENTO, FRIO Y HUMEDAD
El mejor caldo de cultivo
Dos adolescentes en un penal de Rosario fueron “confinados” en celdas de aislamiento, contagiados de gripe A. En Ezeiza entregaron 40 termómetros y analizan a los familiares. En Batán habría fallecido un jefe de traslados. Nueve internos de Ezeiza y Devoto hospitalizados.
Por Horacio Cecchi
El Estado empieza a descubrir que aquellos contenedores de desechos que vienen a ser las cárceles tienen vasos comunicantes con sus propias calles, pese a la presunta infranqueabilidad de sus muros, y que son verdaderos caldos de cultivo. El declamado distanciamiento social no sólo no se cumple sino que parece un discurso de patética ironía, hacinamiento mediante. Dos adolescentes detenidos en Santa Fe, en el Instituto para Adolescentes, IRAR, de Rosario, quedaron internados en sus celdas porque se les detectó gripe A. En Batán, del Servicio Penitenciario Bonaerense, según el boca a boca de presos y familiares, un jefe de traslados de la unidad murió con la carga viral del A H1N1. En las unidades federales de Ezeiza (presumiblemente en el resto de las federales también), los guardias usan barbijo y los presos, no. Más allá de la inutilidad del barbijo entre los sanos –según lo viene insistiendo la más alta autoridad de Salud del país–, el cuadro ambivalente no deja claro si es que los guardias están enfermos y trabajan a destajo, o si están sanos y presumen que los presos llevan el dramático virus, lo que pondría en complicaciones al sector de salud penitenciaria. El primer pasito para revertir la situación ya fue dado: la dirección del SPF compró 40 termómetros. Y en Ezeiza colocó cámaras gamma para controlar si las visitas entran con gripe. En caso de detectarla, rechazarán el ingreso. Obviamente, el control se hace después de la gratificante requisa.
Aunque en el país el alerta por el virus A H1N1 circula con formato alarma televisiva desde que se disparó la gripe en México, la idea de que los muros carcelarios no son asépticos demoró más de dos meses en abrirse a la luz. Organizaciones vinculadas con temas carcelarios aseguraron a Página/12 que llegaban pedidos y reclamos de familiares desde hace tiempo. En Rosario, el 25 de junio, en oportunidad de un motín con quema de colchones en la comisaría 21ª de esa ciudad, la Coordinadora de Trabajo Carcelario de Rosario denunciaba que “nos llama poderosamente la atención la falta de medidas preventivas con relación a la gripe A”. La denuncia agregaba que “atento las condiciones de detención en las comisarías y el hacinamiento que se vive en las mismas, difícilmente pueda sostenerse el ‘distanciamiento social’ que tanto pregonan las autoridades de salud provinciales”.
El 1º de julio pasado, la misma coordinadora rosarina envió una carta al ministro de Justicia santafesino, Héctor Superti, en el que se le informaba, en carácter de “urgente”, que dos jóvenes alojados en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario, IRAR, se habían contagiado de gripe A.
Usualmente, en una cárcel la custodia y protección se implementa como si se tratara de un castigo. El caso de los dos jóvenes del IRAR no parece una excepción. Las autoridades del IRAR decidieron seguir puntillosamente el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias del país en caso de detección de síntomas gripales: recluir al chico o paciente en su habitación. A la sazón, fueron recluidos en celdas individuales muy distantes de lo que es la habitación de un niño o una sala hospitalaria: “Como es de su conocimiento –le recuerda la CTC al ministro–, las celdas, que son lugares pequeños, húmedos y que carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad, en forma alguna garantizarán la salud de los mismos; más aún, implicarán un deterioro psicológico que puede desembocar en actitudes de autolesiones”.
La situación no parece diferente en ninguna unidad de ninguna jurisdicción. En ese aspecto, y como muestra de no discriminar los virus, el tratamiento en profundidad fue tan profundo para resolver tuberculosis como gripe A. Según informaron familiares a este diario, la semana pasada el director del SPF, Alejandro Marambio, entregó en el Complejo de Ezeiza un equipo de cámaras gamma, capaz de detectar las temperaturas corporales y con ello presumir estados febriles que identifiquen la gripe. El equipo de gammas se colocó para recibir a las visitas, siguiendo el presunto criterio de la asepsia intramuros. “Pero se puso después de la requisa. Si los rechazan, igual los desnudaron para revisarlos antes.” Para completar el alerta profundo contra la gripe, Marambio hizo entrega de 40 termómetros.
La ONG Grupo de Mujeres de la Argentina, Foro de VIH, Mujeres y Familia, denunció la semana pasada que en Ezeiza y Devoto “fueron realizados traslados a hospitales extramuros nueve casos sospechosos de haber contraído gripe A H1N1”.
Por otro lado, la Asociación de Familiares de Detenidos (del SPF) declaró su preocupación por “el hacinamiento en la U2 de Devoto”; por “el frío, la ausencia de calefacción y agua caliente, vidrios rotos en las ventanas”; “falta de jabón para lavar las manos y elementos de higiene”; “utensilios de cocina compartidos”; barbijos para los penitenciarios y no para los presos. Además agregaron que en el CPF I de Ezeiza, “para visitar a nuestros familiares, desde la puerta de entrada a los módulos, hay centenares de metros, que siempre recorríamos en micros especiales. Como se rompieron y no los arreglaron, ahora nos llevan en los mismos camiones donde trasladan a los presos, sin ventilación y sin condiciones de higiene”.
Marambio los recibirá hoy a las 11. Allí le preguntarán qué atención reciben los enfermos de HIV, las mujeres embarazadas, las madres con hijos menores de cinco años. Cuántos médicos y enfermeros hay recorriendo el sistema; cuántos infectólogos tiene el servicio. En fin, le preguntarán si las medidas sanitarias se profundizan o alcanza con entregar 40 termómetros.
hcecchi@pagina12.com.ar
El mejor caldo de cultivo
Dos adolescentes en un penal de Rosario fueron “confinados” en celdas de aislamiento, contagiados de gripe A. En Ezeiza entregaron 40 termómetros y analizan a los familiares. En Batán habría fallecido un jefe de traslados. Nueve internos de Ezeiza y Devoto hospitalizados.
Por Horacio Cecchi
El Estado empieza a descubrir que aquellos contenedores de desechos que vienen a ser las cárceles tienen vasos comunicantes con sus propias calles, pese a la presunta infranqueabilidad de sus muros, y que son verdaderos caldos de cultivo. El declamado distanciamiento social no sólo no se cumple sino que parece un discurso de patética ironía, hacinamiento mediante. Dos adolescentes detenidos en Santa Fe, en el Instituto para Adolescentes, IRAR, de Rosario, quedaron internados en sus celdas porque se les detectó gripe A. En Batán, del Servicio Penitenciario Bonaerense, según el boca a boca de presos y familiares, un jefe de traslados de la unidad murió con la carga viral del A H1N1. En las unidades federales de Ezeiza (presumiblemente en el resto de las federales también), los guardias usan barbijo y los presos, no. Más allá de la inutilidad del barbijo entre los sanos –según lo viene insistiendo la más alta autoridad de Salud del país–, el cuadro ambivalente no deja claro si es que los guardias están enfermos y trabajan a destajo, o si están sanos y presumen que los presos llevan el dramático virus, lo que pondría en complicaciones al sector de salud penitenciaria. El primer pasito para revertir la situación ya fue dado: la dirección del SPF compró 40 termómetros. Y en Ezeiza colocó cámaras gamma para controlar si las visitas entran con gripe. En caso de detectarla, rechazarán el ingreso. Obviamente, el control se hace después de la gratificante requisa.
Aunque en el país el alerta por el virus A H1N1 circula con formato alarma televisiva desde que se disparó la gripe en México, la idea de que los muros carcelarios no son asépticos demoró más de dos meses en abrirse a la luz. Organizaciones vinculadas con temas carcelarios aseguraron a Página/12 que llegaban pedidos y reclamos de familiares desde hace tiempo. En Rosario, el 25 de junio, en oportunidad de un motín con quema de colchones en la comisaría 21ª de esa ciudad, la Coordinadora de Trabajo Carcelario de Rosario denunciaba que “nos llama poderosamente la atención la falta de medidas preventivas con relación a la gripe A”. La denuncia agregaba que “atento las condiciones de detención en las comisarías y el hacinamiento que se vive en las mismas, difícilmente pueda sostenerse el ‘distanciamiento social’ que tanto pregonan las autoridades de salud provinciales”.
El 1º de julio pasado, la misma coordinadora rosarina envió una carta al ministro de Justicia santafesino, Héctor Superti, en el que se le informaba, en carácter de “urgente”, que dos jóvenes alojados en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario, IRAR, se habían contagiado de gripe A.
Usualmente, en una cárcel la custodia y protección se implementa como si se tratara de un castigo. El caso de los dos jóvenes del IRAR no parece una excepción. Las autoridades del IRAR decidieron seguir puntillosamente el protocolo recomendado por las autoridades sanitarias del país en caso de detección de síntomas gripales: recluir al chico o paciente en su habitación. A la sazón, fueron recluidos en celdas individuales muy distantes de lo que es la habitación de un niño o una sala hospitalaria: “Como es de su conocimiento –le recuerda la CTC al ministro–, las celdas, que son lugares pequeños, húmedos y que carecen de las condiciones mínimas de habitabilidad, en forma alguna garantizarán la salud de los mismos; más aún, implicarán un deterioro psicológico que puede desembocar en actitudes de autolesiones”.
La situación no parece diferente en ninguna unidad de ninguna jurisdicción. En ese aspecto, y como muestra de no discriminar los virus, el tratamiento en profundidad fue tan profundo para resolver tuberculosis como gripe A. Según informaron familiares a este diario, la semana pasada el director del SPF, Alejandro Marambio, entregó en el Complejo de Ezeiza un equipo de cámaras gamma, capaz de detectar las temperaturas corporales y con ello presumir estados febriles que identifiquen la gripe. El equipo de gammas se colocó para recibir a las visitas, siguiendo el presunto criterio de la asepsia intramuros. “Pero se puso después de la requisa. Si los rechazan, igual los desnudaron para revisarlos antes.” Para completar el alerta profundo contra la gripe, Marambio hizo entrega de 40 termómetros.
La ONG Grupo de Mujeres de la Argentina, Foro de VIH, Mujeres y Familia, denunció la semana pasada que en Ezeiza y Devoto “fueron realizados traslados a hospitales extramuros nueve casos sospechosos de haber contraído gripe A H1N1”.
Por otro lado, la Asociación de Familiares de Detenidos (del SPF) declaró su preocupación por “el hacinamiento en la U2 de Devoto”; por “el frío, la ausencia de calefacción y agua caliente, vidrios rotos en las ventanas”; “falta de jabón para lavar las manos y elementos de higiene”; “utensilios de cocina compartidos”; barbijos para los penitenciarios y no para los presos. Además agregaron que en el CPF I de Ezeiza, “para visitar a nuestros familiares, desde la puerta de entrada a los módulos, hay centenares de metros, que siempre recorríamos en micros especiales. Como se rompieron y no los arreglaron, ahora nos llevan en los mismos camiones donde trasladan a los presos, sin ventilación y sin condiciones de higiene”.
Marambio los recibirá hoy a las 11. Allí le preguntarán qué atención reciben los enfermos de HIV, las mujeres embarazadas, las madres con hijos menores de cinco años. Cuántos médicos y enfermeros hay recorriendo el sistema; cuántos infectólogos tiene el servicio. En fin, le preguntarán si las medidas sanitarias se profundizan o alcanza con entregar 40 termómetros.
hcecchi@pagina12.com.ar
domingo 5 de julio de 2009
El virus que nos cambió la vida
El virus que nos cambió la vida
¿Qué hacer con los chicos en casa? ¿Se pueden juntar con amigos? Qué pasa con el shopping, los cíber, el pelotero. Ir a la cancha. Comer en un restaurante. La epidemia obliga a repensar cada actividad. Dos expertos ayudan a responder las preguntas y tomar decisiones.
Por Carlos Rodríguez
En pleno auge de la pandemia de influenza A, ¿cuáles deben ser las precauciones cotidianas? ¿Se puede ir sin problemas a un estadio de fútbol, a un recital, al cine, al teatro, a comer afuera o a bailar? ¿Qué hacer desde mañana con los chicos más pequeños que se quedarán en casa por la suspensión de las clases? ¿Pueden salir a jugar, juntarse con amiguitos o concurrir a un pelotero? Los expertos Marcelo Blumenfeld y Pedro Cahn, aunque tuvieron discrepancias en cuanto a si se puede concurrir o no a los espectáculos públicos, coincidieron en que lo primordial es que se produzca el aislamiento de las personas –menores o adultos– que presentenn síntomas gripales, aunque nunca se confirme que se trata de la del tipo A H1N1. “Los chicos y jóvenes no van a ir al colegio, pero muchas veces los adultos, por un exceso de responsabilidad, vuelven al trabajo en forma prematura, cuando todavía persisten los síntomas de la gripe. No deben hacerlo. Deben guardar cama, al menos por siete días”, sostuvo Blumenfeld. Sobre el uso de barbijos, que ambos consideraron ineficaces y hasta contraproducentes, Cahn recalcó que sólo son recomendables “para los que están enfermos, para que no contagien, pero no para los que están sanos y suponen que poniéndose el barbijo ya están protegidos”.
Tanto Marcelo Blumenfeld, coordinador de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología, como Pedro Cahn, médico infectólogo y presidente de la Fundación Huésped, coincidieron en aprobar la suspensión de las clases o el adelantamiento de la feria judicial, como forma de evitar actividades –la educativa y la de los juzgados– que provocan grandes movilizaciones y concentraciones de personas en lugares cerrados. “Hay que manejarse con precaución cuando se concurra a lugares donde la actividad no es obligatoria, como ir al cine o al teatro, a los estadios de fútbol, a un restaurante o a un lugar bailable. Aunque hay espectáculos suspendidos o lugares que se cerraron en forma espontánea, yo no creo que haya que prohibir esas actividades. Son optativas y la gente puede ir, pero con ciertas precauciones”, opinó Blumenfeld.
Cahn, en cambio, consideró que “hay que postergar, al menos mientras dure el pico de la pandemia, la concurrencia al gimnasio, salir a comer afuera o ir al cine. Si yo tuviera que festejar un aniversario, con una novia o con mi mujer, optaría por quedarme en casa y llamar a un delivery. Si mi hija me dice que quiere salir a bailar el sábado por la noche, yo le recomendaría que no lo hiciera. No creo que se deban prohibir esas actividades, no lo sugiero, pero yo, en lo personal, preferiría evitarlas como una forma más de prevención”. Hay actividades imposibles de suspender, como ir al supermercado o al almacén. Lo que también limitó Cahn es el shopping y, sobre todo, en el caso de los más chicos, “pasar mucho rato en los juegos electrónicos” colectivos, porque el virus puede transmitirse de persona a persona, de mano en mano.
En lo que sí coincidieron los dos especialistas es en la recomendación específica y más contundente en cuanto a las restricciones para los sectores considerados de mayor riesgo, como las embarazadas, los mayores de 65 años y las personas de cualquier edad con enfermedades crónicas: respiratorias (sobre todo los asmáticos), cardiovasculares, diabetes, hepáticas y otras. “En esos casos –sostuvo Blumenfeld– yo recomiendo que no concurran a lugares donde hay grandes aglomeraciones, porque el contagio para ellos tiene un nivel de gravedad mayor.”
Ante la pregunta sobre si es recomendable o no que la gente vaya al cine, al teatro, al estadio de fútbol, a comer afuera o a bailar, Blumenfeld sostuvo que “sólo hay que manejarse con precaución”. Sólo se inclinó por impedir “que los enfermos salgan, porque se tienen que aislar para evitar el contagio. Si bajó la fiebre, pero siguen los síntomas gripales, hay que quedarse en casa, al menos por siete días. El virus se transmite más durante la manifestación de la enfermedad. Los enfermos no tienen que pensar sólo en ellos, en su responsabilidad de trabajar, sino en los demás, en los que pueden llegar a contagiar. Hay cuadros leves, en los que tal vez no aparezca la fiebre, pero igual se produce el contagio y por eso, hay que suspender todas las actividades fuera del hogar”.
“La primera precaución, para los que están sanos es el lavado de manos. La enfermedad no se transmite por el aire, como ocurre, por ejemplo, con la tuberculosis. Se transmite por goteo, es decir cuando alguien que está cerca de nosotros, a menos de un metro, nos tose o nos estornuda en la cara. También se transmite si tocamos algo, un pasamanos, el teclado de una computadora y nos llevamos las manos a la cara. A las manos nunca tenemos que llevarlas a la cara si las tenemos sucias”, fue la advertencia de Blumenfeld. “Hay que lavarse las manos y mantener la higiene en el hogar. Si hay un enfermo, hay que evitar contactos cercanos. A tres metros, por más que estornude o tosa, es muy difícil que nos contagiemos, pero si estamos muy cerca, el riesgo es real. Lo que hay que lavar con cuidado es la ropa de cama, si hay un enfermo. Cuando se retiran las sábanas, hay que evitar acercarlas al cuerpo y después hay que lavarse bien las manos. La ropa se lava como siempre, sin otra precaución adicional.”
Ante la pregunta sobre si representa un riesgo salir a comer afuera, en un bar o un restaurante, Blumenfeld respondió: “Me parece que el riesgo no es mucho, es menos que el de ir a un estadio de fútbol. Y en la cancha, también hay que ver cómo están de llenas las tribunas, si hay mucho contacto entre las personas. Pero insisto, se transmite por goteo, es decir cuando alguien estornuda o tose a 20 centímetros, cerca de nuestra cara”. El especialista advirtió que “otra cosa es si se trata de una mujer embarazada. Lo ideal es que no vaya a ningún lugar donde haya aglomeraciones. También deben cuidarse mucho los mayores de 65 años y los que tengan asma bronquial o los diabéticos. Sería bueno que ninguno de ellos vaya a un lugar donde se reúna mucha gente”.
Sobre el uso del barbijo, Blumenfeld aseguró que “no lo aconsejan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en algunos casos, hasta los desaconsejan. La gente no tiene idea sobre cómo se debe manejar el barbijo. Si es alguien que está enfermo y estornuda o tose, es probable que se lo saque tomándolo de la parte que cubre la nariz y la boca, y no desatando las tiras que lo sujetan. A veces se lo sacan, lo ponen en un bolsillo y luego se lo vuelven a colocar. Eso es riesgoso y además, no sirve para evitar el contagio”.
Respecto de cómo se debe actuar con los chicos que desde mañana dejan de concurrir a los colegios, Blumenfeld consideró que “la medida de suspender las clases es razonable, porque las actividades en un colegio, la forma en que se mueven los chicos, constituyen un peligro de transmisión altísimo de la enfermedad. En cuanto a qué hacer con ellos desde ahora, lo ideal es que respeten las recomendaciones en cuanto a la higiene personal y que hagan una vida lo más normal posible. No es necesario que estén encerrados en su casa”.
Cahn coincidió en la inutilidad de los barbijos. “Son innecesarios para la gente común. Sólo deberían usarlos los enfermos, con mucho cuidado para aquellos que tengan que manipularlos después de usados. Sólo son muy recomendables para los médicos que tienen que atender pacientes con gripe A. El resto de las personas no debería usarlos.” Sobre qué hacer con los más pequeños, desde mañana, Cahn recomendó “llevarlos a la plaza, a jugar en lugares al aire libre, que se junten con otros chicos, pero que no se formen grandes grupos. No hay que meterlos en un pelotero, ni en el shopping, ni en los juegos electrónicos, ni en un cíber. El aire libre es lo mejor. Hay que inclinarse por los lugares bien ventilados”.
¿Qué hacer con los chicos en casa? ¿Se pueden juntar con amigos? Qué pasa con el shopping, los cíber, el pelotero. Ir a la cancha. Comer en un restaurante. La epidemia obliga a repensar cada actividad. Dos expertos ayudan a responder las preguntas y tomar decisiones.
Por Carlos Rodríguez
En pleno auge de la pandemia de influenza A, ¿cuáles deben ser las precauciones cotidianas? ¿Se puede ir sin problemas a un estadio de fútbol, a un recital, al cine, al teatro, a comer afuera o a bailar? ¿Qué hacer desde mañana con los chicos más pequeños que se quedarán en casa por la suspensión de las clases? ¿Pueden salir a jugar, juntarse con amiguitos o concurrir a un pelotero? Los expertos Marcelo Blumenfeld y Pedro Cahn, aunque tuvieron discrepancias en cuanto a si se puede concurrir o no a los espectáculos públicos, coincidieron en que lo primordial es que se produzca el aislamiento de las personas –menores o adultos– que presentenn síntomas gripales, aunque nunca se confirme que se trata de la del tipo A H1N1. “Los chicos y jóvenes no van a ir al colegio, pero muchas veces los adultos, por un exceso de responsabilidad, vuelven al trabajo en forma prematura, cuando todavía persisten los síntomas de la gripe. No deben hacerlo. Deben guardar cama, al menos por siete días”, sostuvo Blumenfeld. Sobre el uso de barbijos, que ambos consideraron ineficaces y hasta contraproducentes, Cahn recalcó que sólo son recomendables “para los que están enfermos, para que no contagien, pero no para los que están sanos y suponen que poniéndose el barbijo ya están protegidos”.
Tanto Marcelo Blumenfeld, coordinador de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Argentina de Infectología, como Pedro Cahn, médico infectólogo y presidente de la Fundación Huésped, coincidieron en aprobar la suspensión de las clases o el adelantamiento de la feria judicial, como forma de evitar actividades –la educativa y la de los juzgados– que provocan grandes movilizaciones y concentraciones de personas en lugares cerrados. “Hay que manejarse con precaución cuando se concurra a lugares donde la actividad no es obligatoria, como ir al cine o al teatro, a los estadios de fútbol, a un restaurante o a un lugar bailable. Aunque hay espectáculos suspendidos o lugares que se cerraron en forma espontánea, yo no creo que haya que prohibir esas actividades. Son optativas y la gente puede ir, pero con ciertas precauciones”, opinó Blumenfeld.
Cahn, en cambio, consideró que “hay que postergar, al menos mientras dure el pico de la pandemia, la concurrencia al gimnasio, salir a comer afuera o ir al cine. Si yo tuviera que festejar un aniversario, con una novia o con mi mujer, optaría por quedarme en casa y llamar a un delivery. Si mi hija me dice que quiere salir a bailar el sábado por la noche, yo le recomendaría que no lo hiciera. No creo que se deban prohibir esas actividades, no lo sugiero, pero yo, en lo personal, preferiría evitarlas como una forma más de prevención”. Hay actividades imposibles de suspender, como ir al supermercado o al almacén. Lo que también limitó Cahn es el shopping y, sobre todo, en el caso de los más chicos, “pasar mucho rato en los juegos electrónicos” colectivos, porque el virus puede transmitirse de persona a persona, de mano en mano.
En lo que sí coincidieron los dos especialistas es en la recomendación específica y más contundente en cuanto a las restricciones para los sectores considerados de mayor riesgo, como las embarazadas, los mayores de 65 años y las personas de cualquier edad con enfermedades crónicas: respiratorias (sobre todo los asmáticos), cardiovasculares, diabetes, hepáticas y otras. “En esos casos –sostuvo Blumenfeld– yo recomiendo que no concurran a lugares donde hay grandes aglomeraciones, porque el contagio para ellos tiene un nivel de gravedad mayor.”
Ante la pregunta sobre si es recomendable o no que la gente vaya al cine, al teatro, al estadio de fútbol, a comer afuera o a bailar, Blumenfeld sostuvo que “sólo hay que manejarse con precaución”. Sólo se inclinó por impedir “que los enfermos salgan, porque se tienen que aislar para evitar el contagio. Si bajó la fiebre, pero siguen los síntomas gripales, hay que quedarse en casa, al menos por siete días. El virus se transmite más durante la manifestación de la enfermedad. Los enfermos no tienen que pensar sólo en ellos, en su responsabilidad de trabajar, sino en los demás, en los que pueden llegar a contagiar. Hay cuadros leves, en los que tal vez no aparezca la fiebre, pero igual se produce el contagio y por eso, hay que suspender todas las actividades fuera del hogar”.
“La primera precaución, para los que están sanos es el lavado de manos. La enfermedad no se transmite por el aire, como ocurre, por ejemplo, con la tuberculosis. Se transmite por goteo, es decir cuando alguien que está cerca de nosotros, a menos de un metro, nos tose o nos estornuda en la cara. También se transmite si tocamos algo, un pasamanos, el teclado de una computadora y nos llevamos las manos a la cara. A las manos nunca tenemos que llevarlas a la cara si las tenemos sucias”, fue la advertencia de Blumenfeld. “Hay que lavarse las manos y mantener la higiene en el hogar. Si hay un enfermo, hay que evitar contactos cercanos. A tres metros, por más que estornude o tosa, es muy difícil que nos contagiemos, pero si estamos muy cerca, el riesgo es real. Lo que hay que lavar con cuidado es la ropa de cama, si hay un enfermo. Cuando se retiran las sábanas, hay que evitar acercarlas al cuerpo y después hay que lavarse bien las manos. La ropa se lava como siempre, sin otra precaución adicional.”
Ante la pregunta sobre si representa un riesgo salir a comer afuera, en un bar o un restaurante, Blumenfeld respondió: “Me parece que el riesgo no es mucho, es menos que el de ir a un estadio de fútbol. Y en la cancha, también hay que ver cómo están de llenas las tribunas, si hay mucho contacto entre las personas. Pero insisto, se transmite por goteo, es decir cuando alguien estornuda o tose a 20 centímetros, cerca de nuestra cara”. El especialista advirtió que “otra cosa es si se trata de una mujer embarazada. Lo ideal es que no vaya a ningún lugar donde haya aglomeraciones. También deben cuidarse mucho los mayores de 65 años y los que tengan asma bronquial o los diabéticos. Sería bueno que ninguno de ellos vaya a un lugar donde se reúna mucha gente”.
Sobre el uso del barbijo, Blumenfeld aseguró que “no lo aconsejan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en algunos casos, hasta los desaconsejan. La gente no tiene idea sobre cómo se debe manejar el barbijo. Si es alguien que está enfermo y estornuda o tose, es probable que se lo saque tomándolo de la parte que cubre la nariz y la boca, y no desatando las tiras que lo sujetan. A veces se lo sacan, lo ponen en un bolsillo y luego se lo vuelven a colocar. Eso es riesgoso y además, no sirve para evitar el contagio”.
Respecto de cómo se debe actuar con los chicos que desde mañana dejan de concurrir a los colegios, Blumenfeld consideró que “la medida de suspender las clases es razonable, porque las actividades en un colegio, la forma en que se mueven los chicos, constituyen un peligro de transmisión altísimo de la enfermedad. En cuanto a qué hacer con ellos desde ahora, lo ideal es que respeten las recomendaciones en cuanto a la higiene personal y que hagan una vida lo más normal posible. No es necesario que estén encerrados en su casa”.
Cahn coincidió en la inutilidad de los barbijos. “Son innecesarios para la gente común. Sólo deberían usarlos los enfermos, con mucho cuidado para aquellos que tengan que manipularlos después de usados. Sólo son muy recomendables para los médicos que tienen que atender pacientes con gripe A. El resto de las personas no debería usarlos.” Sobre qué hacer con los más pequeños, desde mañana, Cahn recomendó “llevarlos a la plaza, a jugar en lugares al aire libre, que se junten con otros chicos, pero que no se formen grandes grupos. No hay que meterlos en un pelotero, ni en el shopping, ni en los juegos electrónicos, ni en un cíber. El aire libre es lo mejor. Hay que inclinarse por los lugares bien ventilados”.
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