(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

martes, 29 de mayo de 2012

La víctimas de Hula

La matanza de Siria fue a sangre fría

La mayoría de las víctimas de Hula fueron ejecutadas. Cerca de la mitad de los muertos son niños, según el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU

Jerusalén
Un observador de la ONU toma fotos de las víctimas de Hula. / AFP
Los datos comienzan a confirmar el horror que desde el viernes pasado llega desde Siria en forma de vídeos distribuidos por los grupos opositores. Las investigaciones preliminares del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU indican que la gran mayoría de los 108 sirios muertos en Hula, al oeste del país, el pasado viernes fueron ejecutados por milicias progubernamentales. Cerca de lamitad eran niños. El Gobierno sirio niega cualquier implicación en la matanza, que atribuye a “grupos terroristas”, términos con los que Damasco acostumbra a referirse a los opositores.
Naciones Unidas ha llegado a esa conclusión después de escuchar el testimonio de supervivientes de la matanza, que ha conmocionado a medio mundo y que ha provocado la condena casi en bloque de la comunidad internacional al régimen de Damasco, al que acusa de estar detrás de las muertes. “En este momento parece que [los milicianos leales al presidente El Asad] dispararon a familias enteras en sus casas”, ha indicado Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado en conferencia de prensa en Ginebra.
A primera hora de la tarde del pasado viernes, un grupo de habitantes de Hula salió a manifestarse en contra del régimen después de la oración. La represión gubernamental que siguió a la protesta y a un ataque de los grupos rebeldes a un control militar dejó más de un centenar de muertos, decenas de ellos niños, a los que se puede ver con aparentes disparos efectuados desde cerca en las imágenes procedentes de Hula. Algunos habitantes relataron a varios medios de comunicación que sobrevivieron haciéndose los muertos.
Resulta muy difícil comprobar la veracidad de las imágenes y los testimonios ya que el régimen de Damasco mantiene el país cerrado, salvo contadas excepciones, a reporteros e investigadores desde que estallara la revuelta que pide la apertura democrática desde hace más de un año.

Parte de las muertes “fueron ejecuciones sumarias”, dice la ONU

Más de 10.000 personas han muerto a consecuencia de la campaña represiva ordenada por el régimen de Damasco, según las estimaciones más conservadoras. Además medio millón de sirios han abandonado sus casas para huir de la violencia. El Alto comisionado de la ONU ha pedido hoy al Gobierno sirio que permita el acceso de los investigadores al país para poder aclarar lo ocurrido en Hula.
“Lo que está claro es que el hecho que tuvo lugar en Hula es abominable y que por lo menos una parte significativa de las muertes fueron ejecuciones sumarias”, indica un comunicado difundido por el Alto Comisionado. Según las investigaciones llevadas a cabo por Naciones Unidas, menos de una veintena del más del centenar de víctimas murieron por los disparos de artillería procedentes del Ejército sirio. “De acuerdo con testigos locales y supervivientes entrevistados, la mayoría del resto de víctimas en Taldu, una de las áreas de Hula, fueron ejecutadas de forma sumaria en dos incidentes separados que la población local atribuyó a la paramilitar Shabiha”, explica el comunicado del Alto Comisionado que recoge las conclusiones preliminares. El responsable de misiones de paz de la ONU, Hervé Ladous, ha ofrecido hoy en Nueva York conclusiones similares respecto a la autoría de los crímenes.
Algunas personas lograron sobrevivir al simular que estaban muertos
Al menos 49 de las víctimas eran niños y otros 34 eran mujeres. Colville ha indicado en Ginebra que aún no es posible ofrecer una cifra exacta de víctimas porque siguen llegando informaciones que podrían aumentar el número de muertos.

Activistas de Homs, ciudad convertida en bastión de la oposición y próxima a Hula, han indicado que el Ejército ha vuelto a bombardear hoy martes la localidad de la matanza y ha impedido el paso a coches cargados con harina, verduras y provisiones. Añaden que la electricidad sigue cortada en Hula por cuarto día consecutivo. Informan también de la muerte de una treintena de personas por todo el país a manos de las fuerzas de seguridad.
Kofi Annan, enviado de Naciones Unidas y de la Liga Árabe al conflicto sirio se ha entrevistado hoy en Damasco con el presidente sirio, Bachar el Asad. Annan le ha pedido al mandatario durante su encuentro “pasos claros ahora, no mañana, ahora” para que pueda prosperar el plan de paz de seis puntos pactado con el Gobierno sirio y los grupos opositores a mediados de abril, y que incluye un alto el fuego que no se ha respetado, como prueba la matanza de Hula.
Un total de 1.800 personas han muerto desde el supuesto inicio del alto el fuego en Siria, según el opositor Observatorio para los derechos Humanos sirio con sede en Londres.
Frente a Annan, el presidente Asad ha vuelto a ajustarse al guion que repite desde hace meses. “Señaló que grupos terroristas armados incrementaron notablemente sus actos terroristas últimamente en varias zonas de Siria, cometiendo asesinatos y secuestros contra ciudadanos sirios”, ha resumido con el habitual tono oficialista la agencia de noticias Sana tras la entrevista entre ambos.

sábado, 26 de mayo de 2012

Defensa

Alain Badiou y Elisabeth Roudinesco: defender al psicoanálisis

A propósito del 30° aniversario de la muerte de Lacan, el pensador y la historiadora se reunieron a conversar y alertaron sobre los tratamientos reaccionarios y la obsecuencia de algunos psicoanalistas. En marzo, lo publicaron en “Lacan, pasado y presente” (Seuil), pero la discusión siguió en los medios.

POR Pablo E. Chacón


Lacan, pasado y presente es el título que Badiou y Roudinesco decidieron firmar juntos. El pensador y la historiadora dialogaron y editaron una serie de conversaciones sobre la invención freudiana. Y alertaron sobre los ataques permanentes que recibe esa práctica. Ya no se trata sólo de las diferencias políticas entre ambos, y de cada uno respecto, por ejemplo, de la organización empresarial del psicoanálisis después de la muerte de Jacques Lacan en 1981, sino de prender una luz roja sobre el carácter reaccionario de los tratamientos y los diagnósticos en un mundo cada vez más inclinado a las soluciones urgentes, sometido a las operaciones mediáticas de los laboratorios farmacéuticos, sus brazos ejecutores (los médicos y muchos analistas) y cierta prensa que encuentra en la publicidad de placebos una manera de continuar sus negocios por otros medios.
Se sentaron a discutir cuando se cumplieron los 30 años de la muerte de Lacan, hace ya unos meses. Y descubrieron, el filósofo de la izquierda radical, y la historiadora que supo (o sabe) construir una imagen de Jacques-Alain Miller como la de un usurpador al que no puede dejar de reconocerle inteligencia, capacidad de dirección y una legitimidad donada por el mismo Lacan, que además de los malentendidos, y de extrañar la transmisión sin par del autor de los “Escritos”, el problema era más grave que las disonancias personales: el problema era el psicoanálisis y su capacidad de supervivencia en un universo hostil al silencio, la paciencia, el trabajo a largo plazo (y con otros) que propone su práctica. Y algunos psicoanalistas de peso que bajo la excusa de seguir “a la letra” la enseñanza del maestro, o bien se convierten a la obsecuencia, esa pasión de multitudes, o bien, descartada la cura por la palabra, han optado por el aparato sanitario montado por la industria farmacéutica y sus voceros oficiales y oficiosos. Lacan mismo –recuerda Badiou– advirtió sobre la posibilidad de una regresión global que si se la traduce, implicaría el triunfo de la religión sobre la ciencia del inconsciente, que desde la lógica más rigurosa, puede entender, de los fundamentalismos y sus variantes “humanistas” o ecuménicas, su valor de consuelo, pero nunca, para cada quien, su valor de verdad. A menos de entender, como hacen cantidad de religiosos y psicoanalistas, que consuelo y verdad resultan equivalentes y universales. Pero no es el caso.
El 15 de marzo, Seuil publicó el libro. Badiou y Roudinesco se reunieron algunas veces más y continuaron la conversación y acordaron los términos. El primer punto: advertir que también durante el siglo XXI, el psicoanálisis corre el riesgo de diluirse en una especie de psicoterapia o de psicología para masas, perdiendo el filo subversivo que es la marca de Freud y de Lacan. Y también consideraron, el primero en recordar la presencia activa del psicoanalista, durante los 60, ajustando, si fuera posible todavía más sus conceptos (al igual que su escepticismo), contrario al de sus discípulos de la época, orientados por el filósofo Louis Althusser, y disidentes con su posición a favor del PCF. Eran abiertamente maoístas, normalistas que entre 1966 y 1969 publicaron los Cahiers pour l’Analyse –entre ellos Miller, Alain Grosrichard, Michel Tort, Francois Regnault, Jean Claude Milner, Luce Irigaray, Serge Leclaire, Jacques Derrida y el propio Badiou. La señora Roudinesco –que acaba de perder un juicio contra Miller y su esposa, Judith, hija de Lacan–, prefirió, en cambio, atender las causas por las cuales considera que el psicoanálisis corre peligro: burocratización, institucionalización empresarial, falta de consideración a los fenómenos psicopatológicos colectivos, pánicos inéditos, etcétera. Sobre los ataques que pudieron leerse en el Libro negro del psicoanálisis y la biografía novelada de Freud escrita por el profesor Michel Onfray, tomó posición en su momento, en dos libros, bien argumentados, desestimando falsedades e injurias diversas. Para la autora de la biografía (no autorizada) de Lacan, el psicoanálisis debería cuidarse no sólo del conductismo y las neurociencias sino de los mismos psicoanalistas. Sin embargo, la defensa de práctica tan compleja pasó sin pena ni gloria, al menos para los psicoanalistas de mayor nombre fuera de Francia.
Ese fenómeno es el que reprodujo hace dos semanas la revista parisina Le Nouvel Observateur. Dijo entonces Badiou: “Hoy en día se nos dice que ser un individuo es suficiente. Es el discurso del liberalismo supuestamente democrático, que produce individuos maleables y sumisos, atrapados, incapaces de acciones comunes (…) Ese también es el discurso de la neurociencia, que pretende reducir el sujeto a la neurona individual. La neurología dice que ‘el hombre es una gran bolsa de neuronas’. Se trata de un sistema científico para mejor despliegue del capital. En el campo de la psique, sólo el psicoanálisis, creo yo, es capaz de salvarnos. Pero parte de nuestro llamado es que los psicoanalistas, atrapados en sus peleas, no hacen lo necesario para defenderse. Se debe encontrar una manera de satisfacer la nueva demanda dirigida al psicoanálisis sin caer en el neo-positivismo. Y son ellos quienes pueden dar ese paso.
Roudinesco quizá sea más explícita (o menos simpática). “Los psicoanalistas deberían producir más teoría. Sus grupos funcionan como empresas, como corporaciones profesionales. Condenan a los padres del mismo sexo, la omnipotencia de la madre en contra de la función paterna. Los psicoanalistas no tienen que estar haciendo trabajo de policías en nombre del complejo de Edipo. Viven en el diagnóstico y en los medios. Y abandonaron la cuestión política: son escépticos, falsos estetas desvinculados de la sociedad. Dicen que curar el sufrimiento es un modelo antiguo. Sin embargo, las condiciones no han cambiado tanto. En la época de Freud, los pacientes eran de clase media y media alta, tenían tiempo y dinero. Es lo que no tiene la mayoría de las personas ahora. El problema es que de seguir así, los analistas sólo se analizarán entre ellos. Lo que dice Badiou es que habría que escuchar esta nueva demanda. Y creo que eso es posible. El análisis estándar estará reservado para quienes lo deseen. Porque hay que entender que no todo el mundo quiere explorar su inconsciente. No estamos en 1900. El psicoanálisis creció. Las personas saben algo del inconsciente. La demanda siempre es de saber, pero a menudo también es para resolver una situación específica. A eso también tienen que responder los nuevos analistas. Si no, tendrán cada vez menos pacientes”.

domingo, 20 de mayo de 2012

Campos de concentración

“Hubo otros campos de concentración de la Iglesia en la Argentina”

Con tono monocorde y reflexivo, el más emblemático periodista de investigación y presidente del CELS cuenta cómo nació su interés por la Iglesia y cómo lo transformó en libros. 

Horacio Verbitsky me recibió en su oficina de la calle Lavalle, en las proximidades del Palacio de Justicia, y charlamos a lo largo de dos horas. El más importante periodista de investigación no eludió ninguna de las preguntas. Con tono reflexivo, casi monocorde, desgranó con conocimiento riguroso algunos resultados de 15 años de trabajo sobre la Iglesia Católica argentina. Por cierto, la investigación sigue en curso, y así como el domingo 6 de mayo republicó, en Página/12, un documento exclusivo sobre la confesión de Videla (silenciado por toda la prensa “independiente”), otras novedades no menos explosivas (¿otros campos de concentración en terreno de la Iglesia?) serán oportunamente comunicadas.
Verbitsky es además presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que fundara Emilio Mignone, y desde tan comprometida atalaya libra su diario combate por la vigencia de los Derechos Humanos. Con una salvedad significativa, ni Verbitsky ni yo creemos que se trata de un problema del pasado, sino del impacto de ese pasado en nuestro presente, por una parte, y la necesidad de salvaguardar para la sociedad argentina el derecho a tener derechos.

–¿De dónde viene tu interés por la Iglesia Católica?
–De la confesión del capitán Scilingo; cuando el marino me dice que el método elaborado para el asesinato de prisioneros políticos había sido aprobado por la jerarquía eclesiástica. Arrojarlos vivos al río fue considerado una forma “cristiana” de muerte. El comandante de Operaciones Navales, contralmirante Luis Mendía, reunió en su momento a los oficiales y les dijo que se había decidido el método, y que la modalidad había sido aprobada por la Iglesia Católica. Los oficiales que participaban y tenían escrúpulos eran persuadidos por los capellanes navales; justificaban los asesinatos con parábolas bíblicas, se trataba, decían, de la separación de la cizaña del grano. Eso me motivó, me hizo pensar, antes que nada, en  la importancia del tema. Yo había escrito sobre el rol de los capellanes en la justificación política de la dictadura, y había publicado una nota en Página/30 sobre el funcionamiento de un campo de concentración en una propiedad eclesiástica, en el Tigre.
–¿Entonces arranca en 1995 con Scilingo?
–Sí. Impactado por los dichos de Scilingo se me ocurrió hacer un libro sobre el campo de concentración en terreno de la Iglesia Católica. Era el único caso en que había funcionado un campo en esas condiciones; descubrimos, investigación mediante, que no era el único. Hubo otros también en la Argentina. Por ahora me reservo esa información, oportunamente la voy a dar a conocer. Retomé el tema, y en 1995 publiqué El vuelo (texto donde Scilingo confiesa mortificado por la culpa y rompe por primera vez la cadena de silencio); hasta que publiqué el libro sobre el campo (se llamaba El Silencio), pasaron diez años; por ese entonces aparece la viuda del periodista Julián Delgado, y cuenta su entrevista con Pío Laghi (representante diplomático del Vaticano ante el gobierno argentino); Laghi le dice que hay un grupo de detenidos con vida. El almirante Lambruschini no quería matarlos, eran hombres y mujeres con habilidades especiales, pero temía dejarlos con vida y que contaran todo; entonces consultó con el embajador vaticano si matarlos o no. Vale la pena subrayar el poder del monseñor. Laghi le dijo a la viuda de Delgado que podía averiguar si el periodista se encontraba en ese grupo. Hace la diligencia y le dice que no. Podía averiguar con detalle, eso demuestra lo aceitada que era la relación. Primero la viuda le estuvo agradecida. Después pensó: los desaparecidos son de todos. Recién ahí comprende el papel de Laghi. El conflicto entre el cardenal Bergoglio y los sacerdotes Yorio y Jalics (que acusan a Bergoglio de poner en peligro sus vidas al no avisarles que los buscaba la Marina) también aportó lo suyo. Bergoglio me dio la información documental sobre el título de propiedad de El Silencio. Me hizo saber en qué juzgado se tramitaba la sucesión, así accedí al título. Esa información me la dio de su puño y letra; mas tarde lo negó, pero exhibí el documento y debate concluido. En el medio me di cuenta que no podía escribir un libro conociendo solamente el episodio del campo. La propiedad era el lugar de recreo del arzobispo de Buenos Aires. El cardenal Aramburu iba todos los fines de semana a comer un asado y dormir la siesta. Todos los fines de año se celebraba la fiesta de fin de curso, el egreso de los nuevos sacerdotes, los seminaristas que accedían al sacerdocio.
–Te pusiste a estudiar el tema.
–Me puse a estudiar sobre la Iglesia. Cómo puede ser que una institución que declara que su finalidad es la salvación del alma, pueda estar asociada a los crímenes más atroces. Cuando comencé no sabía siquiera quién era el Papa anterior a mi nacimiento. Conocía de Pío XII en adelante. Me atosigué de encíclicas, de historia de la Iglesia. Estuve años sumergido en un mundo completamente desconocido. Entre el ’95 y el 2005 pasó una cosa que tuvo una influencia decisiva: el Tercer Milenio, y el Vaticano decide el jubileo del Tercer Milenio, es decir, el pedido de perdón por los pecados de la Iglesia Católica; lo hace el Vaticano a escala universal y lo tienen que hacer los distintos episcopados nacionales. El francés lo hace con mayor sinceridad, pide perdón y se arrepiente por su colaboración con la deportación de judíos franceses. En la Argentina también el Episcopado se ve obligado por el Papa. En 2000 hacen una ceremonia en Córdoba, montan un gran palco en el Parque Sarmiento, muy bien iluminado, 100 obispos vestidos de blanco, a la noche, una ceremonia sumamente teatral, absolutamente hueca. Mencionan los pecados contra los Derechos Humanos. Era muy hipócrita, invitaron al general Brinzoni, jefe del Ejército, y no invitaron a nadie de los organismos de los Derechos Humanos. Yo acababa de asumir la presidencia del Cels, Angélica Sosa de Mignone, viuda de Emilio, me dijo que el nuevo presidente del Episcopado era Estanislao Karlic, y que era otra clase de persona. Había sido auxiliar del cardenal Primatesta en Córdoba, y sucedió a monseñor Tortolo en Paraná, le escribimos una carta y Chela se la entregó personalmente. Le planteamos que tras el pedido de perdón podían abrir los archivos, y facilitar la investigación. Contesta que el Episcopado no tiene archivo; supe desde el primer día que me estaba mintiendo. Si algo caracteriza a la Iglesia es el manejo de la información, es decir, de sus archivos. Está entre sus mejores tradiciones.
–Y las peores también (risas).
–Buena parte de la cultura occidental debe mucho a esa pasión por los archivos. Karlic me manda un folletito (Iglesia y derechos humanos, editado en 1982 y reeditado en el ’84), donde la Iglesia intenta lavarse la cara: un blanqueo de sepulcros. Mostrarle a la sociedad cuántas cosas dijeron en defensa de los Derechos Humanos. Me pareció una burla. Pero la curiosidad me ganó y lo miré. Una cosa me llamó la atención, no había documentos completos, sólo párrafos sueltos. Fui a los archivos de los diarios, y para mi sorpresa descubrí que habían mutilado los documentos, para embellecer y tergiversar. No es que los párrafos no existieran, pero estaban en un contexto que omitían. En mayo del ’76, un documento del Episcopado dice: “no puede pretenderse que las fuerzas de seguridad actúen con pureza química”. En ese texto declaran el apoyo al proceso que defiende los valores occidentales y cristianos. Y después en el párrafo 40 reza: “no obstante… deben respetarse los Derechos Humanos”. La tapa de los diarios, donde el respaldo es lo que cuenta, no está en el folleto, sólo el fragmentito. Eso me estimuló. Conseguí gente de la Iglesia que no estaba de acuerdo con esa mentira, que creía que era legítimo dar a conocer esa información, decir la verdad. En los años de trabajo con esos archivos descubrí que la metáfora del silencio era débil. Que hubo complicidad.
–¿Cómo se materializó esa complicidad?
–De varias maneras. Entregan la quinta del Arzobispado en el Tigre para que hagan un campo de concentración. Esas personas que el almirante Lambruschini no sabía si matar o dejar con vida, con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, debían ser reubicadas; camuflan las instalaciones, donde había una escalera ponen una pared, donde había oficinas, baños. Modifican el lugar para que no encuentren lo que están buscando, para confundir; para eso tienen que sacar de ahí a los prisioneros, y los esconden en El Silencio; es en ese lugar donde aguardan su suerte. El secretario del Vicariato castrense, monseñor Emilio Grasselli, mientras tanto, le vende esa propiedad al grupo de tareas de la ESMA. Grupo con el que colabora en forma abierta. Y el grupo de tareas compra la propiedad con el documento de un detenido desaparecido, que después quedó en libertad: Marcelo Hernández. El administrador de la curia figuraba en el título como propietario, y se la lega al Arzobispado; el Arzobispado se la vende a Grasselli y dos laicos, y Grasselli finalmente al grupo de tareas.

–¿Es una venta real o una “donación” encubierta?
–Es probable que el grupo de tareas haya pagado, esa información no la tengo. Con toda esa historia publico El Silencio en 2005. Hay otra fuente que manejo; los cables desclasificados por el Departamento de Estado norteamericano. A partir de un pedido que le hicimos a Madeleine Albright, el gobierno de Bill Clinton dijo que sí. Una suerte de venganza contra los republicanos por la acusación, el affaire de Mónica Lewinsky en la oficina oval, contra Clinton. En uno de los despachos desclasificados, el embajador de Washington en Buenos Aires muestra un gran conocimiento del “programa de recuperación” de prisioneros. El embajador dice a su gobierno que la fuente de su información procede de la Embajada de Francia y del nuncio apostólico del Vaticano. En 2006 publiqué Doble juego, es decir, la duplicidad de la Iglesia. De 2007 en adelante publiqué los cuatro tomos sobre la Iglesia Católica en la Argentina. Ese trabajo cubre el lapso de un siglo. El primer tomo, Cristo Vence, va desde 1884, cuando Roca expulsa al delegado apostólico, por oposición militante a la Ley 1420 (de educación laica), hasta el derrocamiento de Perón en el ’55. Derrocamiento que fue obra de la Iglesia. Fue el cerebro y el tejido conectivo de ese golpe. Suministra la justificación ideológica, organiza el terrorismo; los comandos civiles los impulsa la Iglesia, las armas se almacenan en colegios religiosos; el hombre que articula ese operativo es un marista, el hermano Septimio (primo hermano de Rodolfo Walsh). El segundo tomo, La violencia evangélica, va desde el ’55 hasta el Cordobazo (mayo del ’69). Está todo el proceso de cambio interno, influencia de los curas obreros, la experiencia de los curas franceses en Argentina, y sobre todo la autocrítica del golpe de Estado contra Perón (Mugica, De Nevares, Angelelli). Se trata de un proceso muy rico de participación en las luchas populares. La historia de la Juventud Obrera Católica (JOC), precursora de los sacerdotes del Tercer Mundo, comienza con los equipos interdiocesanos. El surgimiento en la Argentina de la Teología de la Liberación (documento de San Miguel), donde los obispos denuncian la opresión y enumeran: política, económica, social, por tanto el proceso de liberación tendrá que darse en todos los planos. En ese proceso los obispos participarán con la “violencia evangélica del amor”. Frase polisémica dicha para que el teólogo entienda una cosa y el lego otra. Una típica fórmula eclesiástica.
–¿De que se ocupa el tercer tomo de tu trabajo?
–El tercer tomo, Vigilia de armas, va desde el ’69 hasta el 23 de marzo del ’76. El documento de San Miguel es un mes anterior al Cordobazo, sin embargo cuando se produce no participan desde la “violencia evangélica”, sino que se alinean con el ultraconservador gobierno de Onganía. Ese tomo corresponde a las luchas populares que confluyen con el regreso de Perón a la Argentina en noviembre del ’72. Proceso donde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo juega un rol muy importante en contraposición al Episcopado, que se alinea con la dictadura del general Lanusse.
–Se trata de una cúpula aislada, la mayoría de los sacerdotes no le responde.
–La cúpula lo vive muy mal, enfrenta a los sacerdotes tercermundistas, mientras el Vaticano apoya el regreso de Perón a través de la logia P2. Esto tiene una dimensión política y otra económica. La política, el Vaticano entiende que Perón es el único que puede poner límite al proceso revolucionario. Y la económica, un proyecto de desarrollo impulsado con capitales europeos, principalmente italianos, que se expresa en tres documentos fundamentales. Un libro de Giancarlo Elia Valori (camarero de capa y espada del Papa), Iglesia y FF.AA., un documento que firma Perón con Rogelio Frigerio, “La única verdad es la realidad”, y por último, la plataforma del Frente Justicialista de Liberación. Los tres plantean lo mismo, un programa de desarrollo sin presencia norteamericana, y con rol protagónico para el capital italiano. Esto es, las grandes empresas en las que tiene invertido su dinero del Vaticano. Después de todo, la P2 es parte de la estructura vaticana. Perón le cuenta a Pavón Pereyra, su biógrafo oficial, que la restitución del cadáver de Evita  había sido  planteada por Licio Gelli, otro conspicuo integrante de la P2. El chárter que trae a Perón a la Argentina lo paga la Fiat. A bordo de ese avión vienen Gelli y Valori, quien actúa como vocero oficial. Además vienen dos sacerdotes M terceristas, Mugica y Bernaza. Cuando Perón está instalado en Gaspar Campos, recibe a 60 sacerdotes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Sacerdotes comprometidos con la lucha que implicó su regreso, y que participan activamente en el proceso de liberación. A esos sacerdotes, Perón les tira un balde de agua fría. Idéntico al que le tira a la JP. Ahora no quiere a los sacerdotes en la movilización, sino orando en los templos. Ahí se produce el fenómeno inesperado: Perón pasa a entenderse muy bien con el Episcopado, y a rechazar las prácticas revolucionarias del tercermundismo. El Episcopado entiende, con la ayuda del Vaticano, el rol de Perón. Y el 1 de julio del ’74, coincidiendo con la muerte de Perón, llega Pío Laghi a la Argentina. El Episcopado participa en el clima golpista del ’75. Y toman una preeminencia muy grande el vicario y el provicario castrense: Tortolo y Bonamín, autor de la famosa homilía donde habla del “festín de los corruptos”. Tortolo prácticamente anuncia el golpe a empresarios en la Nochebuena del ’75, participa en las gestiones para el alejamiento de Isabel. Y el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Raúl Primatesta, dice que no es profeta del castigo, pero la gravedad de la situación no permite quedarse en palabras, el remedio puede ser duro, la mano de Dios es paternal pero pesada:  la frase que da título al último tomo de la historia: La mano izquierda de Dios, y cubre toda la dictadura militar.

sábado, 19 de mayo de 2012

Polémica

Polémica por la decisión del joven que pidió que no le transfundan sangre

Pertenece a la religión de los Testigos de Jehová y firmó un documento ante un escribano. Su padre está en contra. Opinan especialistas.


Mi hijo respiró por sí solo, y despertó del coma. Pero esto no quiere decir que la necesidad de recibir sangre vaya a cambiar. Ha demostrado que tiene ganas de vivir, y esto mejoraría su calidad de vida de aquí a futuro”, dijo Jorge Albarracín, quien acudió a la justicia para que no se tuviera en cuenta la decisión de su hijo de no recibir transfusiones de sangre por ser Testigo de Jehová.
En 2008, Pablo Albarracín firmó una directiva anticipada en la que dejó asentado que por profesar esa religión, se niega a recibir una transfusión de sangre. El momento llegó, después de que el 4 de mayo pasado recibiera cinco tiros durante un intento de robo. Desde aquel día, permanece internado en terapia intensiva y necesita con urgencia una transfusión. Ayer Pablo Albarracín, que tiene 38 años, después de 14 días en coma, abrió los ojos. Sin embargo, los médicos continúan aconsejando una transfusión de sangre para garantizar una buena calidad de vida futura. Pablo se encuentra internado en el Hospital Bazterrica y, según el último parte médico, “evoluciona bien, con una infección controlada en los pulmones y un principio de meningitis que ya fue combatido”.
Ante el pedido del padre, el magistrado en primera instancia, Horacio Maderna Echegaray había autorizado que la transfusión se realizara, “alegando que el paciente no puede tomar sus propias decisiones y que no se puede permitir el suicidio lentificado”, contó Mariana Gallego, abogada del progenitor, a Tiempo Argentino. Sin embargo, la esposa de Pablo, quien también es Testigo de Jehová asistió al hospital acompañada por otros miembros de la religión, y presentó el acta firmada por su marido y luego apeló la decisión de Echegaray. En última instancia, la justicia negó la transfusión al argumentar que la Ley de Derechos del Paciente (26.529) permite dejar directivas anticipadas “salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas”.
La directiva anticipada o testamento vital es un instrumento jurídico firmado por el individuo frente a un escribano y puede contener estipulaciones referidas a la vida de la persona, a su cuidado, sus bienes y a la atención de su salud. “Los actos son voluntarios y exaltan la vida”, aseguró la escribana del Colegio de escribanos público de la Ciudad, Nelly Taiana de Brandi, en diálogo con Tiempo, y agregó que son actos por los que cualquier persona “ejercita sus más esenciales derechos personalísimos propios de su dignidad y libertad, hoy reconocidos a nivel universal por todos los tratados sobre Derechos Humanos, los que en nuestro país tienen jerarquía constitucional”.
“Quiero salvarlo, aunque después se enoje conmigo”, aseguró Jorge Albarracín, y contó que “cuando Pablo ingresó a la congregación le hicieron llenar una especie de formulario preimpreso donde no acepta transfusiones de sangre.” Asimismo, la letrada Gallego dijo a este diario que “es sabido que la firma de este documento suele ser un requisito para formar parte de la religión. De seguro, si recibiera la transfusión, sería expulsado.”<

Contra la OTAN

Los veteranos de guerra contra la OTAN


Amy Goodman
Los veteranos de guerra de las ocupaciones de Irak y Afganistán ahora luchan contra la ocupación de la ciudad de Chicago.

Esta semana, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) realiza la reunión más importante en sus 63 años de historia. Habrá manifestaciones y actos en contra de la cumbre, que deberán enfrentarse a una fuerte presencia policial y militar. El Departamento de Seguridad Nacional declaró a la cumbre de la OTAN, que durará dos días, un “Acontecimiento de Seguridad Nacional Especial” y le otorgó facultades al Servicio Secreto de Estados Unidos para que controle gran parte del centro de Chicago y para que emplee una autoridad sin precedentes para reprimir el derecho de la población a disentir, consagrado en la Constitución.
El tema central de la cumbre será Afganistán. La “Operación Libertad Duradera”, la denominación que el gobierno de Bush le dio a la guerra de Afganistán y que aún es utilizada por el gobierno de Obama, es oficialmente una operación de la OTAN. Mientras los generales y burócratas de los más poderosos gobiernos del mundo se preparan para reunirse en Chicago, el número de soldados de la OTAN muertos en Afganistán desde 2001 supera los 3.000. El Teniente Primero Alejo R. Thompson, de Yuma, Arizona, fue asesinado el 11 de mayo de este año. Tenía 30 años de edad. Se unió a las fuerzas armadas en el año 2000 y combatió en Irak y Afganistán. Poco después de su muerte, Associated Press informó que está previsto que le entreguen a Thompson, en forma póstuma, la condecoración Corazón Púpura y que también es candidato a recibir una “estrella de bronce”. El miércoles, el Presidente Barack Obama otorgó, también en forma póstuma, la Medalla de Honor a Leslie H. Sabo Jr., que murió en combate en Camboya en 1970.
Mientras que el presidente y el Pentágono entregan condecoraciones póstumas, un grupo de veteranos de las guerras de Irak y Afganistán marcharán, en formación militar, al centro de convenciones McCormick Place en Chicago para devolver sus medallas de combate. Aaron Hughes dejó la Universidad de Illinois en 2003 para unirse a las fuerzas armadas y fue enviado a Irak y a Kuwait. Desempeñó funciones en la Guardia Nacional de Illinois de 2000 a 2006. Desde que abandonó el servicio militar, Hughes se ha convertido en coordinador del grupo Veteranos de Irak contra la guerra (IVAW, por sus siglas en inglés). Me contó por qué devolverá sus medallas: “Porque cada día en este país, 18 veteranos de guerra se suicidan. Un 17 por ciento de las personas que están en combate en Afganistán, mis hermanos y hermanas, están tomando medicamentos psicotrópicos. Entre un 20 y un 50 por ciento de las personas que son enviadas a combatir a Afganistán ya fueron diagnosticadas con trastorno por estrés postraumático, traumas sexuales o lesiones cerebrales traumáticas. Actualmente, una tercera parte de las mujeres de las fuerzas armadas son abusadas sexualmente”.
La “Operación Recuperación”, una campaña lanzada por IVAW, pretende lograr mayor apoyo para los veteranos de guerra y poner fin al reenvío de soldados traumatizados a zonas de combate. Aaron Hughes explicó: “La gente pasa años estudiando acerca de la democracia, estudiando ciencia política y las diferentes culturas para tener mayor conciencia. Nosotros pasamos nueve semanas aprendiendo cómo matar gente y esa es la realidad. Eso es lo que nos piden y para lo que nos entrenan. Hay una desconexión moral, una verdadera desconexión moral entre la idea de que nuestras fuerzas armadas pueden construir una democracia y la idea de que nuestras fuerzas armadas son entrenadas y diseñadas para controlar, dominar y matar gente. Y es realmente atroz que cuando nuestros hermanos y hermanas regresan de la guerra y piden ayuda, el único tipo de ayuda que reciben es una serie de medicamentos como trazodona, Seroquel, Klonopin, que son prácticamente paralizantes, no les permiten conducirse en forma normal. Y esos son los procedimientos de funcionamiento habitual. Los soldados son enviados de vuelta a combatir y a realizar operaciones militares con esta medicación”.
Bernardine Dohrn, otra veterana, pero del movimiento contra la guerra en la década del 60, actual catedrática de derecho de la Universidad Northwestern y militante de trayectoria de Chicago, también saldrá a las calles a protestar. Dice que la OTAN es el “brazo militarizado del 1 por ciento del mundo” y critica al Alcalde de Chicago y ex jefe de Gabinete de Obama, Rahm Emanuel, por haber destinado fondos a la cumbre en forma indebida: “Utilizan nuestros recursos, una gran cantidad de dinero y recursos, y de pronto no hay dinero para las clínicas comunitarias de salud mental. No tenemos dinero para las bibliotecas públicas ni para las escuelas. No tenemos dinero para el transporte público. Sin embargo, de algún modo tenemos los millones de dólares que se necesitan, o el alcalde accedió a ese dinero, para realizar este evento aquí en la ciudad de Chicago”.
Occupy Chicago, que forma parte del movimiento Occupy Wall Street, ha centrado su atención en las manifestaciones contra la OTAN. El despliegue policial sin precedentes incluirá, además de a la policía de Chicago, al Servicio Secreto, agentes federales, la Guardia Nacional de Illinois y quizá también amplia vigilancia e infiltración de los movimientos sociales. Los documentos obtenidos por la organización militante legal Partnership for Civil Justice (Asociación por la Justicia Civil) a través de un pedido de información en virtud de la ley de libertad de información, señalan lo que el grupo denomina “una gran red de inteligencia que incluye centros de análisis de información saturados de financiamiento especial contra el terrorismo, que moviliza a miles de oficiales y agentes locales y federales que investigan y vigilan el movimiento por la justicia social”. Partnership for Civil Justice afirma que los documentos claramente contradicen las afirmaciones del Departamento de Seguridad Nacional de que nunca hubo una coordinación federal centralizada de la represión al movimiento Occupy Wall Street.
Aaron Hughes y los demás veteranos de guerra entienden de qué se trata la seguridad armada, ellos mismos la proporcionaron en el pasado. El veterano Hughes me dijo cuál el mensaje que llevará a las fuerzas armadas y a la policía que serán desplegadas en Chicago: “No defiendan al 1 por ciento del mundo. No defiendan los intereses de estos generales que maltratan a otros oficiales y luego hablan de construir democracia y promover la libertad”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2012 Amy Goodman

viernes, 18 de mayo de 2012

EL ÚLTIMO DIÁLOGO DE CARLOS FUENTES

El último diálogo de Fuentes



Toda novela verdadera es un ejercicio de imaginación. De imaginación y de memoria. Resulta curioso: el novelista nos propone imaginar otros mundos y a la vez no olvidarlos. Quizá por ello las grandes novelas, como los grandes poemas, al dispararnos la imaginación conjuran al olvido.
Carlos Fuentes estaba seguro que no podíamos imaginar un mundo sin Don Quijote de La Mancha o sin Hamlet. Tenía razón: si esas ficciones llenas de humanidad están atadas a nuestros días es porque fueron imaginadas.
Mejor aún: para Fuentes el mundo moderno empieza cuando Don Quijote de la Mancha sale de su aldea al mundo y descubre que el mundo no se parece a su lectura.
Los lectores de mi generación no podemos imaginar un México sin La región más transparente, sin Las buenas conciencias o sin La muerte de Artemio Cruz. Libros que vistos a la distancia son un mural del México moderno o el primer levantamiento de una película donde la superposición de planos, voces, tiempos, imágenes crean atmósferas, personajes que lo mismo se llaman Artemio Cruz –encarnación actualísima de la corrupción– o cuyo nombre simplemente es ciudad. En La región más transparente el protagonista principal no es Ixca Cienfuegos sino alguien o algo más ambiguo que él: la ciudad, la ciudad moderna que se inventa en su caos; la ciudad que con sus voces crea verdaderos laberintos, puntos de encuentro y desencuentro, sonoridad que enloquece a quien la escucha por todas partes y que se disipa en un instante.
A diferencia de muchos de sus contemporáneos Carlos Fuentes fue un escritor de tiempo completo. Un escritor profesional en el sentido moderno. No porque otros como Juan Rulfo no lo fueran sino por su clara decisión de vivir sólo de la literatura.
Gracias a esa decisión Fuentes desde muy joven pudo vivir de sus libros.
Pero más allá de su trabajo literario Carlos Fuentes también será recordado por su activa participación en la plaza pública para hacer política: si condenó a Gustavo Díaz Ordaz por la masacre del 2 de octubre de 1968, perdonó o justificó a su secretario de Gobernación, Luis Echeverría, cuando nos puso la falsa disyuntiva de Echeverría o el fascismo.
Si fue un intelectual enciclopédico a la manera de Victor Hugo que habló prácticamente de todo, fue a un tiempo centro de simpatías y diferencias, de cercanías y rechazos pero unas y otras nos hablan de un escritor interesado en la plaza pública con todos sus riesgos.
Pero más allá de su quehacer público nos dejó espléndidas novelas como Aura o La muerte de Artemio Cruz para disparar nuestra imaginación, para hacer de la palabra un hecho duradero. No es improbable que algunas de esas novelas lo sobrevivan por largo tiempo y estoy seguro que sus ensayos reunidos en Cervantes o la crítica de la lectura o El espejo enterrado seguirán animando la mesa de la cultura.
Su amigo Mario Vargas Llosa se preguntaba cómo le hacía para estar en todo a la vez y no ser tragados por la vorágine de la actualidad. Con disciplina y pasión por la literatura.
Su última conversación será la que imaginó que tuvo con Federico Nietzsche y que aparecerá en forma de novela y su última fantasía, escribir una novela sobre el famoso centenario porfiriano que imaginó transcurriría en 10 años y que no pudo iniciar.
Carlos Fuentes sabía que, terminado, el libro empieza.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/05/17/opinion/a08a1cul

martes, 15 de mayo de 2012

¿Prolongar la vida o la agonia?

¿Prolongar la vida o la agonía?


 Por Daniel Goldman *

Con el respeto por los seres sufrientes y con la complacencia por la aprobación del proyecto de muerte digna, que significa el amparo legal de la decisión de los enfermos terminales o de familiares de solicitar la interrupción de los tratamientos terapéuticos y quirúrgicos que prolonguen el padecimiento, el dolor o el estado vegetativo, quisiera expresar sobre la misma algunas consideraciones desde la perspectiva judía.
El judaísmo establece la imperiosa obligación de proporcionar cura, con el objeto de salvaguardar y mantener la vida humana. Este concepto esencial de la teología judía es denominado pikuaj néfesh –preservación del alma–. Esta idea es tan relevante que el Talmud, tratado ético-legal compilado en el siglo VIII, determina que la observancia de la santidad del día sábado, pilar básico de la tradición judía (que entre otras cosas implica la cesación de todo tipo de tareas, viajes y traslados), queda suspendida cuando la vida de un ser humano está en riesgo. La protección de la existencia precede a cualquier otro tipo de precepto religioso.
Por otro lado, un individuo agonizante (gozez en hebreo) es considerado por la legislación judía como un ser-viviente. Para dar sólo un ejemplo de esta condición, está prohibido hacer arreglos post mortem, como su velatorio y entierro, porque subyace la idea de que siempre que hay vida, hay esperanzas.
Pero esta definición responde a una época en donde la agonía era un paso natural hacia la muerte y en la que no había ningún tipo de interferencia de sofisticados tratamientos ni de la intervención de alta tecnología. En nuestros días, en donde estos métodos forman parte de la práctica médica cotidiana, la discusión debería centrarse en el dilema de si lo que se hace es prolongar la vida o extender la agonía. Evidentemente estamos hablando de dos temas separados por un fino y delgado límite.
En el libro Shuljan Aruj, reconocido código legal del siglo XVI, el Rabi Moises Isserles establece que si hay algo que resulta un obstáculo en el desprendimiento del alma (momento de la muerte), como ser granos de sal puestos en la lengua del moribundo que dilatan la agonía, está permitido retirarlos, a fin de que el alma pueda encontrar reposo. Continuando con este criterio, el Rabi Jacob Ben Samuel, del siglo XVII, sugirió que debe prohibirse todo tipo de medicamentos que estorben el proceso natural de muerte. Si bien este concepto no goza de unanimidad, me atrevo a afirmar que en la tradición judía la idea de muerte digna ya está contemplada prácticamente desde el Medioevo. En lo personal, adhiero a la idea de que cuando un paciente sufre acuciantes e intolerables dolores, o simplemente vegeta sin posibilidad real de encontrar una situación de mejoría a través de métodos científicos, no es ni ética ni moralmente erróneo dejar de proporcionarle tratamiento. Porque la muerte digna debe ser parte de la vida digna.
* Rabino de la Comunidad Bet-El.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Amnistía Internacional

CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Amnistía Internacional desmiente a la Fiscalía ante una juez argentina

La organización entrega a la magistrada de Buenos Aires que lleva la causa por los crímenes del franquismo un informe que aclara que en España no se han investigado

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 
El director de Amnistía Internacional en España, Esteban Beltrán, se ha desplazado a Argentina para entregar este miércoles a la juez María Servini de Cubría, que lleva la denuncia presentada en Buenos Aires contra los crímenes del franquismo, un informe que demuestra “el total desamparo judicial” que las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura sufren en España. El documento, titulado Casos cerrados, heridas abiertas, desmiente el informe que la Fiscalía General del Estado envió a Buenos Aires en junio de 2011 —en respuesta a un exhorto de la juez argentina— en el que afirmaba que tales crímenes se estaban investigando en España, omitiendo incluso que el exjuez Baltasar Garzón estaba procesado precisamente por haber intentado abrir una investigación al respecto.

Amnistía Internacional ha constatado que la mayoría de los 47 juzgados territoriales que recibieron los casos tras la inhibición de la Audiencia Nacional en noviembre y diciembre de 2008 en la causa han “archivado de plano sin que se haya realizado ningún tipo de investigación” las denuncias de los familiares de los desaparecidos y que, además, los jueces ni se han molestado en comunicar a las víctimas y en muchos casos, a los propios fiscales, su decisión, anulando cualquier posibilidad de recurrir el archivo. Para Amnistía, esa actitud “constituye una violación evidente del derecho a la justicia, que incluye la obligación del Estado de investigar graves violaciones de derechos humanos, el derecho a conocer la verdad —de las víctimas y de la comunidad internacional— y el derecho a la reparación”.
Amnistía solicitó información de los juzgados territoriales que recibieron los casos tras la inhibición de la Audiencia Nacional y solo cuatro la facilitaron. La organización se dirigió entonces al Consejo General del Poder Judicial, a los fiscales de los tribunales superiores de justicia de las comunidades autónomas, a la Fiscalía General del Estado, y a la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la dictadura —que acaba de cerrar el Gobierno de Rajoy—, entre otros, y solo el Tribunal Superior de Justicia de País Vasco facilitó la información solicitada.De los 21 casos a los que Amnistía tuvo finalmente acceso, los juzgados territoriales archivaron 17 y otros cuatro quedaron en suspenso hasta el reciente fallo del Tribunal Supremo (28 de marzo) que resuelve la cuestión de la competencia, atribuyéndosela a los juzgados territoriales aunque sin posibilidad de abrir investigaciones penales.

Pese a "la obstrucción de las autoridades judiciales para obtener información" que denuncia Amnistía, la organización pudo constatar "el archivo sistemático" de casos sin practicar una sola diligencia alegando prescripción, ley de amnistía, fallecimiento de los responsables o existencia de la ley de memoria histórica.
En el informe que entrega este miércoles a la juez argentina, Amnistía Internacional analiza uno por uno los distintos motivos alegados por los jueces territoriales para archivar las denuncias presentadas por los familiares de los desaparecidos del franquismo. Así, respecto a la prescripción, explica que el Código Penal, en consonancia con el derecho internacional, consagra en su artículo 131 (4) que "los delitos de lesa humanidad y de genocidio y los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado (...) no prescribirán en ningún caso". La interpretación que hace el Supremo sobre la prescripción de estos crímenes, añaden, solo es posible si se califican de "delitos comunes", pese a que, según advierte Amnistía, el propio Tribunal Supremo "ha reconocido que los hechos denunciados serían hoy constitutivos de crímenes de lesa humanidad".La organización también recuerda que varios organismos de Naciones Unidas han advertido a las autoridades españolas que los delitos de desaparición forzada son imprescriptibles y que "el Estado debe tomar las medidas legislativas necesarias para garantizar el reconocimiento de la imprescriptibilidad de estos crímenes por los tribunales españoles".

Respecto a los archivos motivados por la ley de amnistía de 1977 y su papel fundamental para facilitar la Transición, la organización recuerda las recomendaciones internacionales hechas a España por el Consejo de Europa y el Comité de Derechos Humanos para que derogue recordando que la propia ley "excluye de su ámbito de aplicación aquellos delitos que han supuesto algún tipo de violencia grave contra la vida o la integridad de las personas". El derecho internacional, añade el informe, "niega reiteradamente la posibilidad de que un Estado pueda invocar la amnistía u otra causa para sustraerse a sus obligaciones de investigar y sancionar estos crímenes".

En cuanto al archivo de casos por fallecimiento de las personas responsables, Amnistía asegura que tal cosa "no es en absoluto un obstáculo que exima al Estado de su obligación de investigar los crímenes de derecho internacional". "En el caso de estos crímenes, los Estados tienen, en primer lugar, la obligación de investigar, y de seguido, si hay pruebas suficientes y admisibles, la obligación de enjuiciar a las personas presuntamente responsables de tales hechos".

Amnistía Internacional rebate finalmente los archivos que alegan a la ley de memoria histórica citando la propia ley, que expresamente afirma que sus previsiones "son compatibles con el ejercicio de las acciones y el acceso a los procedimientos judiciales ordinarios y extraordinarios".
El portazo de la justicia española y la avanzada edad de la mayoría de los denunciantes ha convertido la investigación abierta en Argentina como la única oportunidad hoy por hoy para las víctimas del franquismo de obtener justicia, explica el coordinador del informe de Amnistía Internacional, Ignacio Jovtis. “Confiamos en que la investigación argentina siga su curso y que el Tribunal Supremo rectifique, porque está incumpliendo el derecho internacional”.

domingo, 6 de mayo de 2012

CS&N

MUSICA › STEPHEN STILLS, DE CROSBY, STILLS & NASH

“Seguimos juntos porque el sonido de nuestras voces es único”

 

El cantante y guitarrista sale a la ruta junto a sus dos célebres compañeros desde hace más de cuatro décadas. Mañana, en el Luna Park, el trío se presentará por primera vez en la Argentina.

Por Gloria Guerrero

Ya estaba listo para fichar como miembro de los Monkees, pero a último momento el mundo tuvo suerte: el jovencito renunció al flequillo por problemas de contrato, dobló la esquina, y junto al canadiense Neil Young formó Buffalo Springfield, uno de los más revolucionarios y más breves –dos años– grupos de los ’60. También estuvo a un paso de convertirse en el bajista de la Jimi Hendrix Experience, pero su manager “olvidó” pasarle los mensajes que le mandaba el guitarrista (y siguen apareciendo grabaciones olvidadas de aquellas reuniones de amigos, que la industria no cesará de exprimir). Pero todo salva. Al final, por decantación, Stephen Stills, David Crosby (ex The Byrds) y el inglés Graham Nash (ex The Hollies) terminaron consolidando el primer supergrupo de la historia –por supergrupo se entiende al amontonamiento de músicos que provienen de señeras bandas previas–. Su primer álbum, Crosby, Stills & Nash, apareció en mayo de 1969. Un importante activismo político en contra de las guerras y las injusticias sociales condimentó su fenomenal trabajo vocal, instrumental y compositivo.
Neil Young, igualmente calificado para el supertítulo, se les unió aquí y allá, convirtiendo de tanto en tanto a CSN en CSNY. De hecho, para animar las últimas décadas hubo otras yuntas, del tipo Stills-Young o Crosby-Nash. Pero ningún movimiento sísmico parece amenazar la misma base del trío. De hecho, después de más de cuarenta años de su formación, e insólitamente por primera vez, Crosby, Stills & Nash viene a cantar en la Argentina.
Stephen Stills lleva hoy un dispositivo en la oreja que le permite oír perfecto, pero que a veces interfiere en la comunicación telefónica con Página/12. No importa. Y arranca ¡hablando en castellano! Abandonará pronto el intento “de onda” para luego estar seguro, en inglés, de que se le entienda lo que quiere decir. Resulta que, hijo de un militar con destinos ping pong en América Central, Stills pasó básicamente su adolescencia en Costa Rica, y a partir de ese dato comienzan a comprenderse varias cosas: su ritmo interno, básicamente; su interés en llegar a la Argentina (lo repetirá mil veces, encendido), también. “Yo crecí en San José de Costa Rica... –dice toda la frase en español– y, desde entonces, lo que iba sucediendo en Sudamérica siempre me dolió mucho al escuchar las noticias. Toda mi vida me interesé por los asuntos latinoamericanos. Y sé que mis canciones ayudaron a mucha gente de allá, en tiempos difíciles. Conozco bastante de lo que sucedió antes en la Argentina y de lo que sucede ahora y estoy muy, muy orgulloso de aterrizar allí y ver todos los cambios positivos.”
–Las canciones y actitud antibelicistas de CSN han alimentado las mentes de varias generaciones del mundo. ¿Cómo se siente cantarlas hoy? ¿Le parece que siguen sirviendo?
–Bueno, por desgracia, nuestras canciones siguen siendo muy relevantes. Todavía hay una parte de la sociedad que es muy beligerante y belicosa, súper religiosa y súper rígida; esos tipos creen que lo saben todo. Así es imposible convivir. Deben respetar las diferentes culturas, deben respetar las diferencias y hasta celebrarlas, e incluso me refiero a la diversidad dentro de mi propio país. Cuando salimos de gira, nos fascina experimentar otras culturas: ése es el secreto para la paz mundial. De chico me tuve que mudar a un país extraño, sentirme un extranjero y vivir mi adolescencia en un lugar donde se hablaba un idioma distinto del mío. Y en Costa Rica resulta que la gente es muy formal, incluso hasta para hacer una cita con una muchacha, y lo era más aún a fines de los años ’50. Esas cosas hay que respetarlas. Y nuestras canciones siguen siendo relevantes, además, porque hablan acerca de elementos masculinos. Creo que si las mujeres dirigieran el mundo, estaríamos mucho mejor (se ríe). En mi patria aún existe la cultura del machismo.
–A propósito, ¿cómo ve hoy a Estados Unidos?
–Todavía estamos haciendo todo lo posible por recuperarnos de la tragedia de los años de los Bush, de las guerras, de las marginalidades económicas y sociales. Creo que progresamos bastante y espero que progresemos aún más. Me parece que el presidente Obama está haciendo todo lo que puede en esta situación imposible. Cada día se hace un poco menos imposible. Lo de Afganistán, por ejemplo: quien se haya informado un poco, sabe que es un país especialmente raro, un país de pequeñas pandillas. Hay un libro maravilloso de un escritor irlandés (N. de la R.: al parecer se refiere a The Places in Between, del escocés Rory Stewart), quien caminó Afganistán durante siete años desde los comienzos de la guerra... y no lo vio cambiar ni un ápice. Por eso se les dice a nuestros soldados: “Vuelvan a casa”. Mejor será ayudar a los afganos en las pequeñas formas que podamos, pero dejarlos vivir del modo en que quieren vivir. Todas las promesas que les fueron hechas, no se han cumplido durante todo este tiempo. Creo que Obama tiene las mejores intenciones y que hace lo mejor que puede, eso espero. De paso, le digo a usted: me encanta escuchar tan pocas malas noticias de Sudamérica; creo que ustedes están haciendo las cosas bien. No veo la hora de comprobarlo por mí mismo.
Eximio multinstrumentista (batería, bajo, guitarra, piano, todo), Stills no hizo tanto honor a la primera acepción del singular de su apellido (“quieto”) como a la segunda del mismo término en inglés, que lo define mucho mejor: “todavía”. “Empecé tocando la batería cuando era muy chico y después estuve en bandas de colegio; seguí con el piano... y recién agarré la guitarra cuando tenía unos 12 años. Ahí me di cuenta de que tocar la guitarra era más fácil (se ríe).”
–Usted ha sido distinguido como uno de los mejores guitarristas vivos del mundo pero en algún punto, según Crosby, resulta “uno de los más subvalorados”. Se sabe que fueron Neil Young y su amigo Jimi Hendrix quienes le dieron el primer espaldarazo para largarse a tocar en serio. Antes de ellos, ¿qué lo impulsó?
–A ver: la música de mi adolescencia no fue el rock & roll, sino la cumbia, la salsa y la rumba; siempre me interesó el territorio del Sur (fuera de los Estados Unidos), y por eso mis canciones siempre guardan un pulso latino. Mi primera influencia fue el jazz que escuchaba mi padre; él tenía una colección de discos gigantesca. También el blues y todo lo que tuviera que ver con Louisiana (N. de la R.: Stills nació en Texas, y Louisiana es la provincia lindera). Cuando yo era chico, durante el festival de Mardi Gras, escuchaba en la calle a los negros con sus tambores y esos ritmos... ¡Era fantástico! Yo tenía cinco años y eso produjo un profundo impacto en mí. Luego me influyó la salsa y toda la maravillosa música latina que escuchaba en mis tiempos de colegio en Costa Rica, las canciones clásicas de esa época. Toco la guitarra, pero (insiste) tengo demasiado de latino en mi música... Nos costó cuarenta años que este grupo viajara a Sudamérica; nunca se nos hizo posible hasta ahora. No veo la hora de llegar a la Argentina. (Vuelve a intentar en español): “Me encanto, ¿ah?”.
–De hecho, la célebre “Suite: Judy Blue Eyes” termina con versos en castellano... que se entienden raro, perdón (“¡Que linda! Me recuerdo a Cuba, la reina de la Mar Caribe, quiero sólo visitarla allí ¡y qué triste que no puedo vaya!”)
–Lo escribí en mi español propio y algunos me dijeron “¡No se entiende, es un cocoliche!” (se ríe). Quise poner algo lindo sobre Cuba porque estuve allí una vez cuando era chico. Después, en 1979, viajé para un intercambio cultural: ¡pasé una semana con músicos tremendos! (N. de la R.: el Havana Jam festival tuvo lugar en marzo de 1979 y participaron Weather Report, Trio of Doom, Faina All-Stars, Kris Kristoferson, Rita Coolidge, Billy Joel y otros, además de los cubanos Irakere) y después me costó tomarme el avión de vuelta a casa. Pero muero por ir a la Argentina (re-insiste): una de las razones fue que íbamos a ir al Brasil, pero yo les dije: “¡No voy a ninguna parte en Sudamérica si no me llevan a Buenos Aires!”.
La carrera de Stephen Stills quizá nunca exceda popularmente los laureles que ha ganado junto con Crosby y Nash (y con Young, claro, en sus momentos), pero también se dio el gran gusto del gran Manassas (a comienzos de los años ’70) y de grabar con Eric Clapton, con Hendrix, con Cass Elliot, con Booker T Jones y hasta con Ringo Starr (enmascarado). Ahora también tiene otra banda propia, con la que hace giras desde hace varios años rodeado por insignes como Joe Vitale, Todd Caldwell o Kenny Pasarelli. Cuando se le pregunta si alguna vez vendrá aquí con estos monstruos, se ríe: “¡Sé que los apellidos italianos son muy populares en la Argentina! ¡Es la conexión italiana! Me encantaría llevar mi banda para allá; espero que esta visita con CSN me dé la oportunidad de conseguir algunos amigos que hagan posible un concierto en un futuro cercano. Y, si se da, prometo hacer un show completo con canciones en castellano”.
–¿Y cómo es que sigue eligiendo girar con Crosby y con Nash, todavía (Still) después de tantísimos años?
–Seguimos juntos porque el sonido de nuestras voces es único. Es algo que no podemos negar. Y cada vez que nos reunimos a trabajar es como volver con nuestra familia. Tal vez, quién sabe, cuando nos ponemos viejos comenzamos a apreciar lo buenos que somos... Hemos pasado momentos maravillosos y de algún modo estamos dándole una vuelta a la esquina de la vida, y estamos muy felices de seguir cantando juntos, de ser capaces de seguir haciéndolo y, si me apura, le digo que estamos cantando mejor que antes (risas).
–¿Encaja usted ahora en la industria de la música?
–A ver: ahora contamos con una nueva tecnología que hace que cualquiera pueda grabar y que cualquiera pueda escuchar lo que otros graban; pero todo se confunde... Hay que enfocar bien. En cuanto a la industria en sí, tenemos, por un lado, a los chinos que, culturalmente, no están dispuestos a pagar regalías por la propiedad intelectual. Así es la historia en ese país desde hace milenios: ellos subvencionan las artes y consideran ofensivo que pidas una retribución por tu trabajo. Por el otro lado están los rusos: ellos no te pagan nunca por nada (se ríe). Entre esos dos extremos está la industria musical del resto del planeta. Pero creo que amén de los grandes-grandes, tipo Lady Gaga –o como se llame quien la reemplace luego–, a los músicos se les hace cada vez más difícil vivir de sus trabajos; la plata se la llevan los ejecutivos que viven en casas preciosas y tienen hermosas familias. Pero todos siguen intentando componer canciones. Y yo soy optimista. Ha sido una curva de aprendizaje. Otra vez estamos como estancados; tenemos que solucionarlo. La música es muy importante, sobre todo en tiempos de estrés, porque es la única forma de comunicación que puede llevarte a un abstracto emocional, te hace pensar y sentir al mismo tiempo. La música todavía conserva su lugar en el mundo y más le vale... porque no sé hacer ninguna otra cosa.
–¿Cree que algunas cosas cambiarán pronto o que, como dice una de las canciones que usted canta, habrá de pasar “mucho tiempo antes de que amanezca”?
–Creo que el mundo va a cambiar, incluso a pesar de sí mismo. Tengo mis dudas, claro. Igual, seguimos esperando que la gente recupere el sentido común.

viernes, 4 de mayo de 2012

OSVALDO BAYER

Osvaldo Bayer: “En democracia, la autocrítica significa dar un paso adelante”

Una larga entrevista publicada por la Editorial Continente y una serie de TV en el Canal Encuentro repasan la vida del escritor argentino, que nos visitó en la Feria del libro.

POR Horacio Bilbao

La tapa de Osvaldo Bayer íntimo. Conversaciones con el eterno libertario, el libro de Julio Ferrer (Ed. Continente) que ambos presentaron en la Feria muestra a un joven Bayer saliendo de Alemania, con el fondo de una casa agujereada por las balas de la Segunda guerra. El está parado, posando, valija en mano. Es su regreso del exilio, el viaje de vuelta a su Argentina. Es el principio de otra historia, para él y para la Argentina.

“Estoy muy agradecido y feliz. De ser perseguido por mis libros, de tal manera que tuve que irme, ahora llega este reconocimiento”, dice Bayer. Se refiere al libro de Ferrer, claro, una gran entrevista que vuelve al texto casi una autobiografía autorizada, y también a una serie de cuatro capítulos titulados Mundo Bayer, que se ve los viernes en el canal Encuentro. Pero hace una pausa Bayer, y dice que también siente pena. “Por Rodolfo Walsh, Paco Urondo y Haroldo Conti, que como otros, no puedan disfrutar de los homenajes que también les hacen a ellos”.

Hay tiempo para hablar del pasado con Bayer, que esta bien presente. Entre esos temas, aparece la controversia por el libro de Ceferino Reato montado sobre una entrevista al genocida Jorge Rafael Videla. “No tomó mal el hecho de que Reato haya hecho un libro sobre Videla y se publiquen sus declaraciones. Se ve lo mezquino que es su pensamiento...su inhumanidad”, dice sobre el dictador. Y luego agrega que hay sólo un punto en el que le da la razón a Videla, en que fue una equivocación que los militares dieran el golpe, que hubiese sido mejor apoyar al gobierno peronista que estaba haciendo la misma represión pero con otras reglas. “Cuando uno piensa lo de la Triple A parece increíble que haya pasado eso en una democracia”, advierte Bayer, como lo advierten otros tantos.

Y vuelve sobre la necesidad de una autocrítica en los dos partidos mayoritarios de este país. “En el peronismo falta esa autocrítica sobre el gobierno de Isabel, sobre López Rega, ese personaje, y también falta preguntarse cómo Perón nombró como ministro a un ser así”, repite el autor de La Patagonia trágica. Falta esa autocrítica y muchas otras, como la que debieran hacer los radicales sobre algo que siempre han callado, las tres más grandes masacres obreras, que no fueron hechas por una dictadura si no por el gobierno de Irigoyen. “La Semana Trágica de enero del 19, la patagonia rebelde y el fusilamiento de los peones rurales y, luego, los hacheros de La Forestal”, enumera Bayer, tres temas a los que les ha dedicado buena parte de su obra, de su historia. “En democracia, la autocrítica no significa dar un paso atrás sino uno adelante”, avisa este hombre que como el alemán Günter Grass, Rodolfo Walsh y David Viñas, nació en 1927.


Un descendiente de alemanes que vio como en su barrio de Belgrano, en el terreno que ocupaba la juventud hitleriana, que era masiva en Buenos Aires, ahora hay una sinagoga. “Me da ganas de tocarles el timbre y contarles esa historia”, dice Bayer. Menos ganas tiene de hablar sobre el juicio millonario que los nietos de Martínez de Hoz le iniciaron por su película Awka Liwen (Bayer escribió el guión). Los Martínez de Hoz dicen que lesiona su “buen nombre”. Y Bayer contesta que fundamenta sus trabajos en documentos y fuentes fidedignas. “Tengo certeza de que voy a ganar ese juicio, pero como todavía hay un 30 por ciento de jueces que vienen de la dictadura, puede ocurrir cualquier cosa”, advierte.

Como también señala las deudas de la democracia actual, un reclamo que repite cada vez que puede. ¿Qué pide? Que ahondemos la democracia, que salgamos de los personalismos, y que empecemos a resolver problemas como el de las villas miseria. “Siempre sostengo, como eslogan, que mientras haya miseria no hay democracia”, dispara. Pero no todas son pálidas. Bayer celebra el presente: “Me pregunto que está pasando en la Argentina, que de perseguido por la Triple A, ahora me publican libros”.