(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

lunes, 31 de mayo de 2010

Al menos 10 muertos en el ataque de Israel a una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza

Hay una veintena de heridos.- Algunos medios elevan la cifra de muertes a 19.- El convoy, que llevaba 10.000 toneladas de ayuda a la franja, estaba formado por seis barcos con 750 personas.- Entre los pasajeros viajaban tres españoles -dos cooperantes y un periodista- que están en buen estado

ANA CARBAJOSA / Ashdod 31/05/2010



El buque turco Mavi Marmara, campo de batalla principal del abordaje de soldados israelíes a la flotilla de ayuda a Gaza que ha costado la vida a una decena de activistas, ha atracado ya en el puerto de Ashdod. De las cerca de 750 personas que formaban la expidición flotilla de la libertad, unas 600 viajaban en el Mavi Marmara, última embarcación en atracar en Ashdod. El cerrojazo israelí dificulta el acceso a la información y por tanto a saber si todas las víctimas mortales han llegado en este barco. Según informa el diario israelí Haaretz, los activistas, tras el registro de las barcazas de la flotilla están siendo invitados a firmar un documento de deportación o, en caso de rechazo, a ir a prisión. Los tres españoles a bordo de la flotilla, David Segarra, Laura Arau y Manuel Tapial, se encuentran en buen estado. Algunos de los heridos están siendo trasladados al hospital de Bazilai, en la localidad de Ashkelon.

* Un escritor sueco, una Nobel de la Paz y varios parlamentarios europeos

* Una flotilla con ayuda humanitaria navega hacia Gaza
* Exteriores confirma que los tres españoles de la flotilla están bien y pide su repatriación
* Internet, una ventana para seguir al 'Mavi Marmara'
* Turquía habla de "terrorismo de Estado inhumano" y avisa a Israel de que asuma las "consecuencias"
* Israel se asoma al abismo
* Un desastre diplomático para Obama
* Israel pierde a su mejor aliado en el mundo islámico
* "Estoy orgullosa de mi hijo"
* El Consejo de Seguridad se reúne de urgencia por el ataque israelí
* "Voy a un viaje un poco complicado"


El asalto israelí a la flotilla de ayuda humanitaria


El asalto israelí a la flotilla de ayuda humanitaria. -
El Ejército de Israel ataca la 'Flota de la Libertad'


Esta madrugada la armada israelí ha abordado una flota de barcos que transportaba ayuda humanitaria hacia Gaza. - AGENCIA ATLAS
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Manifestaciones contra el ataque israelí


Barcelona. Manifestantes portan una gran bandera palestina en la protesta en frente a la Cámara de Comercio israelí en Barcelona.- REUTERS

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* Manifestaciones contra el ataque israelí - La HayaManifestaciones contra el ataque israelí - La Haya



Israel
Israel
A FONDO

Capital:
Tel Aviv.

Gobierno:
Democracia Parlamentaria.

Población:
7,112,359 (est. 2008)



Desde Canadá, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras cancelar su viaje a Washington, ha lamentado las muertes, aunque han argumentado que sus soldados "se vieron forzados a defenderse". El presidente estadounidense, Barack Obama -EE UU ha lamentado, pero no condenado la agresión-, ha instado a Netanyahu a investigar el ataque. Más tajantes han sido la ONU, UE y la Liga Árabe en la condena de la ofensiva israelí. De Jerusalén a Madrid, pasando por Atenas y Londres, cientos de personas han salido a las calles para protestar contra la ofensiva militar.

Condena internacional

Desde el "baño de sangre" pronunciado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hasta el "terrorismo de Estado inhumano" lanzado por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, la comunidad internacional ha denunciado de forma tajante la respuesta militar de Tel Aviv a la llamada flotilla de la libertad. En el horizonte, las reuniones de urgencia que celebran hoy el Consejo de Seguridad de la ONU, y mañana la Liga Árabe y la OTAN. El Mavi Marmara es de nacionalidad turca como lo es Insani Yardim Vakfi, la ONG que organizó la expedición a la franja.

Ankara ha advertido además a Israel de que tendrá"consecuencias irreparables" y ha llamado a consultas al embajadorisraelí en Ankara. Por su parte, Hamás ha llamado a la intifada contralas embajadas israelíes. El presidente palestino, Mahmud Abbás, hadecretado tres días de luto en los territorios palestinos. ElMinisterio de Exteriores español también ha llamado al embajador israelí Rafael Schutz,para pedirle explicaciones por los "inaceptables" y "gravísimos"hechos. Schutz ha justificado ante la prensa la respuesta israelí y hacalificado la actitud de los activistas de "violenta provocación".

"Brutalidad innecesaria"

Paul Wilder, estadounidense de unos 40 años, ha sido uno de los primeros heridos en llegar a tierra. Pelo cano y gran envergadura física, Wilder ha podido al menos defenderse de las acusaciones de Israel, que sostiene que los activistas que viajaban en la misión atacaron a sus soldados con fuego, cuchillos y palos. "No somos violentos, han utilizado una brutalidad innecesaria", ha subrayado mientras le bajaban de la ambulancia en una camilla. Fuentes oficiales israelíes han relatado incluso que sus soldados respondieron con fuego abierto tras arrebatar algunos activistas armas a los efectivos que abordaban las embarcaciones.

Con el ojo completamente morado, Paul Wilder, que viajaba el barco pequeño, el Sfendoni, ha agregado: "Somos todos palestinos, hace falta más libertad". Unos minutos después, otros dos activistas, dos treintañeros, uno de origen marroquí y otro griego, han entrado en el mismo centro sanitario. Uno de ellos llevaba el brazo en cabestrillo; el segundo, con un collarín, ha logrado decir antes de ser ingresado: "Me han pegado. ¡Piratas!". Poco después de las 22.00 (hora española) y tras la llegada del Mavi Marmara, cinco activistas más han sido ingresados al hospital Bazilai (Ashkelon). Todos varones y con aspecto abatido, uno de ellos llevaba el brazo ensangrentado, otro una mascarilla de oxígeno, y la mayoría sangre en las vestimentas.

Tel Aviv ha difundido dos vídeos montados en los que se muestra elabordaje y respuesta de los activistas a la llegada de los soldaos, y los momentos posteriores al ataque. En la segunda cinta, siempre según la versión elaborada por el Ejército, aparecen en la cubierta del barco tirachinas, canicas y unabarra de metal.

Ofrecimiento y deportaciones

El ataque del Ejército israelí se produjo esta madrugada en aguas internacionales, como ha reconocido el propio Ejército. Pese a que la cifra de muertos ofrecida por Netanyahu es de 10 -Defensa la rebaja a nueve-, algunos medios la elevan hasta 19. Las víctimas son activistas que viajaban en el buque turco Mavi Marmara. Los pasajeros españoles eran Laura Arau y Manuel Tapial, miembros de la organización Cultura, Paz y Solidaridad, y David Segarra, periodista del canal de televisión venezolano Telesur. Tapial ha estado durante los últimos días contando el viaje en su blog. El cooperante relataba detalles de la expedición. Pocos minutos antes del ataque, Segarra confesaba su inquietud ante la presencia de fragatas israelíes en torno a los barcos y el peligro de una ofensiva en plena noche.

Manuel Espinar, padre de Tapial, ha criticado la actitud del Gobierno español y la UE. "En los barcos había las mismas armas de destrucción masiva que en Irak", ha manifestado en rueda de prensa. Pinina Feiler, madre de otro de los activistas israelíes de la flotilla, ha relatado a EL PAÍS que habló con su hijo por última vez a las 5.30:"Nos contó que estaban rodeados por barcos militares israelíes. Desde entonces no hemos vuelto a saber nada de él".

La defensa de Israel

El Gobierno de Israel ha lamentado esta mañana, como ha hecho posteriormente Netanyahu, la muerte de los activistas pero ha asegurado que las intenciones de la flotilla eran "ilegales" y que desoyeron las advertencias hechas de "forma pacífica" por parte del Ejército para que abandonaran su intención de llegar hasta Gaza. Israel ha asegurado que dentro de los barcos interceptados han encontrado armas y que los militares israelíes han sido atacados por miembros del convoy, a los que acusan de pertenecer a "Hamás y Al Qaeda", con "fuego real, cuchillos y palos". Horas antes, el Ejército aseguró en una nota que no había atacado el convoy sino que se había limitado a hacer cumplir la orden del Ejecutivo de Tel Aviv de impedir cualquier entrada no autorizada al enclave palestino.

La confrontación se perfilaba anoche inevitable en el extremo este del Mediterráneo. El Ejército israelí ultimaba un impresionante dispositivo con el que pretendía interceptar a los cientos de activistas propalestinos que navegaban rumbo a la franja de Gaza a bordo de seis barcos. La tripulación de la llamada flotilla de la libertad reiteró que no tenían intención de rendirse. El Ejército insistió en que no permitiría a los activistas atracar en Gaza. Naciones Unidas y la Unión Europea habían llamado a la responsabilidad de las partes con el fin de evitar el incidente.

El objetivo de los activistas, de 60 nacionalidades distintas, era hacer llegar a la franja 10.000 toneladas de ayuda humanitaria. Las flota de barcos partió el 22 de mayo del puerto de Estambul y más allá de la entrega de materiales de construcción y de medicinas, a lo que aspiraban estos grupos de derechos humanos era a burlar el bloqueo que Israel mantiene sobre la población de Gaza desde que Hamás se hizo con el control de la franja hace tres años.
Un escritor sueco, una Nobel de la Paz y varios parlamentarios europeos

Los ocupantes de la flotilla atacada esta madrugada por el Ejército israelí pertenecen a más de 60 nacionalidades. Entre ellos se encuentran el escritor sueco Henning Mankell y varios parlamentarios de Alemania, Noruega, Suecia, Bulgaria e Irlanda. El autor de la saga del detective Wallander ha apoyado en ocasiones anteriores la causa palestina, la más reciente, el pasado día 9, cuando participó en un festival de literatura palestina en Jerusalén.

También viajaba a bordo de uno de los barcos la noirlandesa Mairead Corrigan Maguire. De 66 años y nacida en Belfast, ganó el Nobel de la Paz en 1976 junto con la activista Betty Williams, por su iniciativa The Peace People para lograr una salida no violenta al conflicto norirlandés.

Maguire ha viajado varias ocasiones a los territorios ocupados. De hecho, en 2007 recibió el impacto de una bala de plástico durante una protesta en la localidad palestina de Bilin. También participó en octubre de 2008 en el segundo viaje de Freegaza Movement, el movimiento que desde agosto de ese año ha organizado nueve flotillas con ayuda humanitaria -cinco de ellas lograron romper el bloqueo- con destino a Gaza.
PRIMER INFORME OFICIAL SOBRE EL IMPACTO DE LA ASIGNACION UNIVERSAL POR HIJO EN CHICAS Y CHICOS
Menos pobres e indigentes entre los menores de 18

Un informe de la Secretaría de Niñez revela que el pago de la Asignación Universal hizo que en el grupo que va de los recién nacidos a los que tienen 17 la pobreza descendiera del 64 por ciento en 2003 a un 14,6 por ciento ahora.



Por Martín Granovsky

En la población que comprende desde los recién nacidos hasta quienes no cumplieron los 18, el 14,6 por ciento está bajo la línea de pobreza y el 2 por ciento bajo la línea de indigencia. En 2003, esos números eran del 64,1 por ciento y del 30,3 por ciento, respectivamente. Las cifras forman parte del informe que la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia llevará al Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que sesionará el jueves y el viernes en Ginebra.

Antes del efecto de la Asignación Universal por Hijo, el índice de pobreza había bajado al 21 por ciento (en lugar del 14,6 post-Asignación) y el de indigencia al 5,1 por ciento (tres puntos más que el 2 por ciento alcanzado).

De acuerdo con la propia definición oficial, los hogares que están por debajo de la línea de pobreza no pueden satisfacer necesidades alimentarias y no alimentarias esenciales, como la vestimenta, la educación y la salud, incluidas en la llamada Canasta Básica Total.

Los hogares por debajo de la línea de indigencia no cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

Los números sobre pobreza e indigencia desde 2003 hasta 2009 y el cambio posterior que se operó surgen de un documento que calculó entre otras variables qué impacto tuvo la Asignación Universal por Hijo de manera específica en la población de 0 a 17 años.

Las cifras fueron elaboradas por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Paola Vessvessian, que encabeza la delegación argentina a Ginebra.

La Asignación es otorgada por el Estado desde 2009 a 3.518.000 niños de todo el país. Pueden cobrarla los menores de 18 años o discapacitados si sus padres están desempleados, trabajan en el mercado informal o perciben un salario menor al mínimo cuando trabajan en el servicio doméstico. La suma mensual por hijo es de 180 pesos y requiere una sola condición: el padre o la madre cobran primero el 80 por ciento. El Estado paga el 20 por ciento restante cuando recibe una constancia por parte de los mayores que verifique que el niño cumple con sus obligaciones escolares y los planes de vacunación y prevención sanitaria.

Sólo en la provincia de Buenos Aires, con eje de destinatarios en el Gran Buenos Aires, los beneficiarios directos superan el millón de personas.

La Asignación repercute sobre el poder adquisitivo de la familia cuyo hijo recibe la asistencia del Estado. Pero hasta ahora nadie había introducido en las estadísticas generales la proporción de población de entre 0 y 17 años para comenzar la estimación de hasta qué punto la ayuda mejora la situación de vida de la franja más joven de la Argentina.

El informe señala que la elaboración se realizó sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. El propio documento reporta que la encuesta “es un programa nacional de producción permanente de indicadores sociales, cuyo objetivo es conocer las características socioeconómicas de la población”. Añade que lo realizan de “forma conjunta el Indec y las direcciones provinciales de estadística”, que se efectúa “en 32 conglomerados urbanos” y que “representa aproximadamente a un 75 por ciento de la población urbana”.

“Desde 2003 hasta la fecha se ha logrado sacar de la pobreza a más de tres millones de niñas y niños, y de la indigencia a más de 1.700.000 personas”, dice el informe del Ministerio de Desarrollo Social.

Vessvessian dijo a este diario que la secretaría “lleva a Ginebra el resultado de varias políticas públicas que se vienen aplicando simultáneamente”, pero aclaró que de ninguna manera la delegación describirá un trabajo terminado.

“Como dice el informe que escribimos, el Estado alcanzó logros importantes; pero aún queda mucho por hacer porque, pese a la caída en las tasas de pobreza e indigencia, persisten niveles de pobreza intolerables y diferencias geográficas en los presentes indicadores que resultan preocupantes”, dijo la secretaria.

Tanto el progreso histórico como las diferencias geográficas son palpables a través de las estadísticas que muestra el propio informe.

Para la población de entre 0 y 17 años, los índices de pobreza medidos sin la Asignación muestran estas características:

- En el Gran Buenos Aires, la cifra pasó de 64 por ciento en 2003 a un 9,7 en 2006, hasta llegar al 8,8 de 2009.

- En la región del Noroeste argentino, los números de pobreza pasaron de 73,3 por ciento a 52,6 por ciento, y de ahí al 28,5 en 2009.

- En el Nordeste, las cifras habían llegado al punto más alto del país, con 74,8 por ciento en 2003. En 2006 eran de 60,4 por ciento y en 2009 de 37,8.

- En Cuyo, la evolución muestra un 64,7, un 39 y un 19,2 por ciento en 2009.

- En la Región Pampeana, 59,1 por ciento, 36,3 y 19 por ciento.

- En la Patagonia, 43,8, 21,9 y 5,9 por ciento.

La progresión total marca el paso de un 64,1 por ciento en 2003 a un 40,9 en 2006, hasta el mencionado 21 por ciento en 2009 antes de ponderar las estadísticas, introduciendo los cambios generados por la Asignación Universal por Hijo.

Los números de indigencia, en tanto, revelan este panorama histórico para la población de 0 a 17.

- En el Gran Buenos Aires, las cifras fueron de un 28,3 inicial a un 13,3 por ciento en 2006 hasta llegar al 5,4 en 2009.

- En el NOA, 36,2 por ciento, 19 y 7,6 en 2009.

- En el NEA, 44,1, 23,6 y 11,8 por ciento.

- En Cuyo, 27,6 por ciento, 12,3 y 4,4.

- En la Región Pampeana, 30,4, 13,3 y 5,2 por ciento en 2009.

- En la Patagonia, 18,3, 8,1 y 4,7 por ciento.

- Y el total antes de la Asignación muestra un 30,3 en 2003, un 14,3 de niños indigentes en 2006 y un 5,1 por ciento en 2009.

El informe destaca que con los más de 300 millones ejecutados en materia de Asignación Universal en noviembre y diciembre aumentó el Gasto Público Social Nacional dirigido a la niñez en un 0,2 por ciento para 2009. La ejecución prevista para 2010 lo haría aumentar alrededor de un 6,5 por ciento.

“La incorporación de la Asignación Universal por Hijo al cálculo del Gasto Público Social Nacional dirigido a la Niñez incrementaría por sí solo este indicador en un 14 por ciento para el ejercicio 2010”, señala el texto que la delegación lleva a Ginebra.

domingo, 30 de mayo de 2010

El pueblo del Bicentenario

Por Ricardo Forster *
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Los días argentinos no dejan de sorprendernos. Lo esperado y el azar se entrelazaron para devolvernos la imagen de una historia abierta, compleja, laberíntica, tumultuosa y aluvional. De a centenares de miles, viniendo de todas partes, cruzando las fronteras que separan la ciudad de los suburbios, subiéndose a colectivos y trenes, a subtes y autos o simplemente caminando para apurar las cuadras que los separaban de un centro que, por cuatro días de una intensidad increíble, se reencontró con su pasado mítico, con sus leyendas de arrabales tangueros y de marchas obreras, la multitud invisible se transformó en el pueblo del Bicentenario. Vinieron de esas geografías tematizadas como zonas del peligro, sortearon las prevenciones y los prejuicios de todos aquellos que asimilan masas andantes con disturbios y criminalidad, con violencia y agresión. Multitud abigarrada y festiva, colectivo social multiplicado en millones de personas que manifestaron con alegría y serenidad, que gozaron y cantaron, que bailaron y conversaron, que miraron y preguntaron, que se emocionaron y se sorprendieron. Todos, cada uno de nosotros, fuimos sintiendo la potencia de la transfiguración; pudimos percibir que algo inusual y extraordinario estaba sacudiendo las entrañas de un país siempre anómalo y extraño pero siempre intenso y desafiante.

La ciudad se abrió y los cuerpos se movieron con libertad desprendiéndose de los miedos impuestos, de esos trazos de ficción mediática que apabullaron desde pantallas y rotativas la cotidianidad de los argentinos hasta construir la imagen de una sociedad en estado de guerra y de intemperie, asolada por la inseguridad y prisionera de una violencia autodestructiva que, siempre, asumía el rostro del oscuro habitante de esos arrabales transformados, gracias a las retóricas del amarillismo y el racismo, en las zonas del mal. Desde allí vinieron de a miles y miles desmintiendo, como lo han hecho en otras ocasiones memorables de nuestra historia, a quienes, desde el desdén y la más cruda violencia del lenguaje discriminador, no se cansaron de repetir que los mueve el clientelismo y el choripán, la promesa de alguna dádiva o la obligación de no quedar mal con el puntero del barrio. Los velos se cayeron, se derrumbó el discurso hegemónico y monocorde de la corporación mediática. Estalló en mil pedazos la palabra “crispación”. Y las calles del centro mutaron en calles de fiesta y regocijo, de asombro y participación. Así de simple y de complejo... la multitud, los negros de la historia, los incontables, los que pujan desde el fondo de los tiempos por el reconocimiento y la igualdad hicieron acto de presencia y lo hicieron transformando durante cuatro días a Buenos Aires en una magnífica alquimia de ágora y carnaval, de imágenes monumentales desplegadas sin medir riesgos estéticos por la fuerza bruta de la invención artística y la inquieta interrogación por aquello del pasado que sigue insistiendo en el presente. Fue alegría compartida y conmoción ante los dolores y los horrores de nuestra historia, que también estuvieron allí, sin ocultamientos ni narraciones edulcoradas. Y estuvieron junto a las clases medias de los barrios porteños y del Gran Buenos Aires desmintiendo la lógica de los abroquelamientos y los muros invisibles que se fueron levantando utilizando los recursos culturales de medios de comunicación atravesados de lado a lado por la retórica de la ciudad neoliberal, privatizada y fragmentada, de esa que vivió de rapiñar el espacio público poniéndolo a su servicio. Los cuerpos se mezclaron, lo individual y lo colectivo se entrelazaron al riesgo de romper prejuicios y paradigmas dominantes, como recordando otras ciudades en la ciudad del Bicentenario (ciudades de los conventillos y de las esperanzas, de caminatas míticas narradas por la literatura de Borges y Marechal, de Martínez Estrada y Cortázar, de Sabato y Oesterheld, de alquimias de poetas y de vagos, de movilizaciones populares y de tozudas resistencias, de tardes futboleras y de antiguas devociones barriales... ciudades escritas con la diversidad de mil escrituras por sus habitantes que, como si hubieran venido de todos lados y de todas las épocas, se reunieron para recobrarse y mirarse a los ojos en estos días de mayo).
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Allí, en la ciudad libre y lúdica, tumultuosa y festiva, no estuvo la “gente”, ese nombre forjado para excluir e invisibilizar al otro, para restarle su humanidad transformándolo en una amenaza o en la plebe oscura y sin nombre. La “gente” quedó atragantada en la garganta de aquellos periodistas formateados para diferenciar a los lindos de los feos, a los limpios de los sucios, a los ciudadanos que se manifiestan espontáneamente de los oscuros objetos del clientelismo o del piqueterismo. Allí hubo pueblo, diverso y múltiple, portador de lenguas y tradiciones, amalgama de lo distinto y de lo semejante, tumulto de colores y de grafías. Pueblo que recuperaba sueños olvidados, que se dejaba agasajar después de tantas frustraciones y que rompía en mil pedazos el discurso que nos enseñó a establecer una brutal equivalencia entre multitud y homogeneidad, entre pueblo y monotonía autoritaria, entre la masa oscura y las personas pensantes y autónomas. No estuvo un pueblo bucólico, ni un pueblo virginal. No hubo ni hay pueblo puro. Hay luces y sombras danzando a contraluz de la historia argentina como esa que pudimos ver desfilar entre vanguardismos estéticos, giros brechtianos y arquitecturas monumentales que cruzaban, de un modo desafiante, lo artístico y lo político. Allí estuvo el pueblo de la independencia y el de las dictaduras, el de los anarquistas soñadores y el de la locura especulativa, el de la Constitución quemada y el de la fiesta democrática, el del dolor inconmensurable de las Madres, el del infinito reclamo de justicia y memoria y el de los silencios resignados. Pueblo manchado y vital. Como si en los claroscuros de la historia, en el interior de sus pasadizos secretos, la palabra pueblo pudiera narrar lo mítico y lo soñado, lo esperado y lo perdido, la fuerza del acontecimiento que parte aguas y la monotonía de los tiempos de la resignación y el olvido. El pueblo es, también, lo que bordea el peligro, lo que a veces se aventura detrás de lo inesperado que brota haciendo saltar los goznes de una realidad enturbiada y estancada. Otras veces ese nombre fue pronunciado, y algo de eso se contó en los muros del Cabildo y en las avenidas capturadas por el desfile de las carrozas y la contemplación entre deslumbrada y fervorosa de la multitud, para legitimar las páginas más ignominiosas. El pueblo es movimiento, mutación, herencia y memoria, es cuerpo sobre el que las escrituras de la historia van dejando sus huellas indelebles aunque se las intente borrar.

Pero el pueblo es también el giro de los tiempos que interpela siempre de un nuevo modo aquello que lo constituyó. Cada generación reinterpreta el pasado de acuerdo a sus necesidades, a sus prejuicios y a sus ensueños de aquello siempre esperado como reparación y oportunidad convirtiéndolo en fuerza vital y en actualidad, dándole sentidos tal vez impensados en otras encrucijadas de nuestra historia. Como si algo de lo excepcional se hubiera derramado sobre este presente para iluminar de otro modo nuestra travesía como nación. Como si eso inimaginado se hubiera encontrado con ese sujeto olvidado y ninguneado produciendo un acontecimiento sobre el que todavía no alcanzamos a descifrar su proyección. Intuimos que lo desplegado en estos últimos años, aquello que fue invirtiendo la marcha decadente y brutal de una Argentina que había sido capturada por la cultura del egoísmo y la especulación del capitalismo neoliberal, tuvo mucho que ver en las jornadas multitudinarias del Bicentenario. Como si lo inaugurado otro 25 de mayo, pero de 2003, con sus intensidades y sus dificultades, con sus apuestas riesgosas, sus aciertos y sus errores, hubiera encontrado el difícil camino que nos fue llevando, tal vez sin preverlo ni imaginarlo de este modo y con tal magnitud, a la reaparición del pueblo.

Una reaparición que se vincula directa y decisivamente con el también arduo ejercicio de rescatar a la política de su envilecimiento, de volver a ponerla en el centro de lo democrático como un instrumento sin el cual las sociedades quedan prisioneras de los arbitrios de las “gestiones empresariales” y de los tecnócratas del establishment. La política como lugar del litigio por la igualdad y como lengua que se instala para desmentir las falsas e ilusorias retóricas de la unidad y del consenso que suelen ocultar la perpetuación de las injusticias y las desigualdades. Porque este 25 de mayo no es apenas un acontecimiento festivo, un baile de máscaras sin rostros por detrás. Es, ha sido, la emergencia de una posibilidad que parecía saldada o extraviada, la posibilidad de situar lo político en el corazón de la democracia sin renunciar a dar la batalla por la distribución de la riqueza, la refundación del Estado, la recuperación imaginativa del espacio público, la reparación de las injusticias del pasado en los tribunales del presente y de inscribir este tiempo argentino en nuestro muchas veces olvidado destino sudamericano.

Hemos sido testigos y partícipes de días luminosos. Días irrepetibles, únicos, que dejarán su impronta en lo por venir. Días que nos de-safían y nos ofrecen el raro privilegio de ser actores de la historia, de esa misma cargada de fantasmas que fueron convocados por el arte y la política, que estuvieron en esa maravillosa galería de los patriotas latinoamericanos, que pasearon entre nosotros bajo los rostros de José Martí, del Che, de Emiliano Zapata, de Túpac Amaru, de Artigas, de Evita, de Allende, de Sandino, de Bolívar, de San Martín y de tantos otros que hacen a la memoria y a la trama subterránea de un continente caliente, desmesurado y libertario. Días del pueblo que dibuja los trazos de una Argentina que quiere ir en busca de la igualdad, la libertad, la justicia y la fraternidad. Algo de eso pudimos sentir en la piel, en el corazón y en la reflexión mientras, como escribió Elías Canetti en la encrucijada de otra historia, nos dejamos llevar por el vértigo y la fiesta de lo colectivo.

* Filósofo, profesor e investigador de la UBA

martes, 25 de mayo de 2010

Bicentenario

EL OTRO BICENTENARIO

“El otro Bicentenario”

Familias campesinas y comunidades indígenas participan de un espacio alternativo. Frente al Congreso nacional reclaman por los desalojos, desmontes y represiones.

Por Darío Aranda

Agustín Mamani tiene 90 años. Vivía en la misma tierra que sus padres, “desde siempre”, pero eso no impidió que en diciembre pasado fuera echado de su humilde rancho de adobe por productores sojeros y policías. Don Agustín “resistió a la autoridad”, según alegaron los efectivos, y por eso fue detenido e incomunicado 48 horas. Sucedió en la localidad de Palma Sola, monte jujeño. “El padecer de mi abuelo es el padecer de miles de campesinos e indígenas, familias que trabajan la tierra con sus manos, que nada piden, nada deben, pero sufren los mismos males desde hace 200 años”, resume Gloria Mamani, 28 años, de la Organización Campesina Agroganadera (OCA), que participa del encuentro “El otro Bicentenario. El Bicentenario de los pueblos”, donde dio testimonio de lo que sucede en el campo de Argentina.

Gastre y Corcovado en Chubut. Villa la Angostura en Neuquén. Las Lomitas en Formosa. Son sólo algunos de los lugares donde las comunidades ancestrales enfrentan a empresarios agrícolas, compañías mineras, petroleras y emprendimientos turísticos. Las historias parecen calcadas: campesinos y pueblos originarios tienen leyes a su favor, pero la gran mayoría de las veces llevan las de perder frente a hombres del poder.

Ayer por la tarde, las comunidades contaron su realidad en el espacio “Otro Bicentenario” –frente al Congreso Nacional– impulsado por organizaciones sociales, ambientales, medios de comunicación comunitarios y fábricas recuperadas. Se trata de un espacio alternativo al organizado por el Gobierno y que propone “no festejar, sino reflexionar sobre las políticas coloniales del pasado y el presente”.

El 12 de octubre de 2009, el comunero diaguita Javier Chocobar fue asesinado en Tucumán por defender su tierra. Desde el primer momento la comunidad indígena de Chuschagasta, donde pertenecía, denunció que se trató de una ejecución a sangre fría. Pero muchos medios de comunicación y la Policía hablaron de “enfrentamiento”. “Hay muchas pruebas, pero están todos libres. Sólo pedimos que la Justicia haga justicia de verdad”, reclama Delfín Cata, de la comunidad diaguita.

En la localidad salteña de Hipólito Yrigoyen, departamento de Orán, la comunidad guaraní comunidad La Loma El Tabacal mantiene un conflicto desde hace ocho años con el ingenio azucarero San Martín El Tabacal, de la compañía norteamericana Seaboard Corporation.

En 2008, la Justicia prohibió a la empresa realizar cambios en las 5000 hectáreas en disputa. “La empresa sigue arrasando, sembrando caña, arruinando nuestra tierra”, explicó Mónica Romero, integrante de la comunidad. “No tenemos qué festejar. Son 200 años de discriminación, de un Estado que nos margina y millonarios que nos tratan como esclavos.”

En el “Otro Bicentenario” participan integrantes de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI Vía Campesina), el Frente Popular Darío Santillán y la Organización de Comunidades de Pueblos Originarios (Orcopo), entre otras. Hoy será el turno de talleres y proyecciones sobre “las diferentes caras de la crisis” y se contarán las experiencias de resistencia de las organizaciones rurales y urbanas. La mayoría de las comunidades campesinas e indígenas que participan no se reunieron el jueves pasado con la Presidenta. Aunque sí comparten gran parte de las reivindicaciones: rechazo al modelo agropecuario actual, a la minería metalífera a gran escala y el avance de la frontera petrolera. También tienen pedidos en común, entre ellos el cumplimiento efectivo de las leyes que protegen sus territorios.

viernes, 21 de mayo de 2010

La plaza de los pueblos originarios

Los reclamos principales fueron por tierras y el rechazo a industrias extractivas. Fueron recibidos por CFK.

Por Darío Aranda

Nunca en doscientos años los pueblos indígenas habían llegado con tanta masividad hasta el centro del poder político de Argentina. Y el reclamo, unívoco y contundente, fue el mismo de los últimos dos siglos: tierra, rechazo a las empresas que los desalojan, respeto a su cultura ancestral y justicia frente a los atropellos del pasado y el presente. “La tierra, robada, será recuperada”, fue el canto con el que las comunidades indígenas de diez provincias ingresaron ayer a la tarde a Plaza de Mayo. Todos los discursos denunciaron el rol extractivo y contaminante de las compañías mineras, agropecuarias y petroleras, y también a la dirigencia política “que por acción u omisión permite nuestra opresión”. Aclararon que no marcharon para festejar el Bicentenario, sino para “mostrar que seguimos vivos”. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner los recibió en la Casa de Gobierno y prometió atender sus reclamos. Luego de ocho días de marcha, Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén, aseguró que esperaban “anuncios concretos a las históricas demandas”.

La movilización fue impulsada por la Confederación Mapuche de Neuquén, la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita (UPND de Tucumán), Kollamarka de Salta y el Consejo de Autoridades Indígenas de Formosa. También participó el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina) y contó con el apoyo fundamental de la organización Tupac Amaru, que dirige la jujeña Milagro Sala.

“Es una marcha histórica, nos animamos a llegar hasta este mundo de edificios, asfalto, y venimos con respeto pero también fuerza, queremos que les quede claro que los grandes negocios de las empresas arrasan nuestras tierras y se llevan nuestra vida”, graficó al comienzo de la marcha Félix Díaz, pilagá de la comunidad La Primavera de Formosa, uno de los ocho mil indígenas que llegaron hasta Buenos Aires.

Las columnas de comunidades indígenas ocuparon siete cuadras de la avenida 9 de Julio. Lo ancho de todo un carril estaba desbordado de rostros curtidos, abuelos, muchas mujeres, niños y gran cantidad de jóvenes. En Diagonal Norte los esperaron organizaciones sociales, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Camino hacia la Plaza, desde algunos edificios tiraban papelitos, aplaudían el paso indígena y las banderas argentinas convivían con las wiphala, emblema multicolor de los pueblos originarios.

“Caminando por la verdad, hacia un Estado plurinacional”, fue la consigna de la marcha, que comenzó el 12 de mayo en Jujuy, Misiones y Neuquén, atravesó diez provincias y contó con la presencia de los pueblos kolla, mapuche, qom-toba, diaguita, lule, huarpe, wichí, mocoví, guaraní, vilela, sanavirones y guaycurú. Elías Maripan, de la Confederación Mapuche de Neuquén (CMN), arengó desde el escenario. “Los pueblos originarios están de pie, dignos y conscientes de sus derechos”, gritó con el puño en alto. La multitud lo ovacionó.

Desde el ingreso de las columnas a la ciudad de Buenos se hizo hincapié en el pliego consensuado antes de comenzar la marcha. Territorio, cultura-educación, “madre naturaleza” y reparación económica. En base a leyes ya vigentes, exigen inmediato reconocimiento y restitución de tierras, aplicar con urgencia el derecho a la consulta y consentimiento sobre los hechos y acciones que los afectan, y la aplicación efectiva de la ley 26.160, de emergencia territorial, ya vigente hace cuatro años y muy demorada en su aplicación.

En el plano cultural solicitaron reconocimiento de las lenguas indígenas como idiomas oficiales, incluir planes de estudio interculturales, crear universidades e institutos de formación indígena y suplantar el 12 de octubre por fechas significativas de los pueblos originarios. “Solicitamos la derogación del Código de Minería”, remarcan desde la convocatoria –como freno a la avanzada de la minería metalífera a gran escala– e impulsan la creación de un “tribunal de justicia climática”.

David Sarapura, de la Coordinadora de Organizaciones Kollas Autónomas (Kollamarka, de Salta), aclaró que la marcha “no es para festejar el Bicentenario, marchamos para demostrar que estamos vivos, que somos los antiguos pobladores de esta tierra y que hemos resistido y seguiremos resistiendo, eso es lo que nos llevó a todos los hermanos a estar en esta marcha. Lo que sí festejamos es que estamos vivos”.

La Presidenta recibió a una treintena de delegados durante una hora. “Propuso una agenda de trabajo para la primera quincena de junio. Dijo que está de acuerdo en muchos puntos, y en otros para nada. Suponemos que no comparte nuestro rechazo a la minería, las petroleras y empresas que saquean y contaminan nuestros territorios, no lo dijo pero lo dio a entender”, explicó Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche, y reconoció que esperan “anuncios concretos. Nos hubiera gustado respuestas claras a nuestras demandas, pero sabemos que al Estado les cuesta entender nuestra realidad, aunque tiene claro que estamos organizados y no bajaremos las demandas”. El derecho y la protección del territorio es la histórica demanda de todos los pueblos indígenas, sin distinción de etnias y regiones.

Una investigación de Página/12 reveló en 2007 que existen al menos 8,6 millones de hectáreas en conflicto entre comunidades indígenas y multinacionales mineras, los estados provinciales y nacional, privados multimillonarios –aunque también algunos menos acaudalados–, empresarios turísticos, plantas de celulosa, empresas sojeras, universidades nacionales y, según acotan las comunidades, “un sistema político y judicial que desobedece las leyes”. En la misma línea, un trabajo de la organización Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) relevó seis provincias del noreste argentino y aportó datos inéditos: cinco millones de hectáreas en conflicto, casi 600 mil personas afectadas, y confirma que el sector privado y estatal son los principales opositores a los campesinos e indígenas. El informe demuestra que la mayor conflictividad comenzó en la década del 90, de la mano del avance de la soja sobre el norte del país.

Jorge Nahuel, mapuche, aseguró que ahora los pueblos indígenas están “movilizados, se hacen escuchar y tienen una fortaleza mayor que hace décadas”.

martes, 18 de mayo de 2010

Noam Chomsky renuncia a viajar a Israel tras serle vetada la entrada el domingo
El célebre filósofo dará por videoconferencia, desde Jordania, el discurso que tenía previsto pronunciar en la universidad palestina de Bir Zeit

ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén -

Noam Chomsky, a quien fue prohibida la entrada en Israel el pasado domingo , no volverá a presentarse en la frontera. Dado que no se le permitió entrar en los territorios ocupados desde Jordania para pronunciar una conferencia en la universidad palestina de Bir Zeit, el célebre lingüista, filósofo y activista político estadounidense decidió que hablaría desde Amman en una videoconferencia que, además, Al Yazira pensaba retransmitir en directo.

* Israel deniega la entrada al filósofo Noam Chomsky

Noam Chomsky
Noam Chomsky
A FONDO

Nacimiento:
07-12-1928

Lugar:
Philadelphia

El rechazo a Chomsky se ha convertido en un problema para las autoridades israelíes, que se atribuyen la culpa unas a otras. El Ministerio del Interior afirmó el mismo domingo, cuando se conoció la noticia, que la prohibición se debía a "un malentendido" y responsabilizó implícitamente al oficial de fronteras que selló el pasaporte de Chomsky con las palabras "ingreso denegado". Más tarde, el Ministerio del Interior dijo que la decisión era competencia del Ejército, por tratarse de una frontera situada en los territorios ocupados. Pero un portavoz militar manifestó que el Ejército no había sido consultado en ningún momento.

El portavoz del primer ministro declaró que era "ridículo" pensar que el Gobierno prohibía la entrada a las personas que lo criticaban, pero tampoco supo dar explicaciones. En realidad, muchas personas a las que se deniega la entrada o sufren la expulsión de Israel se quedan sin saber los motivos. En diciembre de 2007, un tribunal de Jerusalén ordenó al Ministerio del Interior que hiciera públicas sus normas sobre la admisión o no admisión de ciudadanos extranjeros, señalando en la sentencia que el ministerio llevaba años desobedeciendo la ley, pero las normas siguen sin publicarse.

Noam Chomsky, de 81 años, se presentó en la frontera del puente Allenby el domingo sobre las 13,30. Fue sometido a un interrogatorio de más de tres horas, durante el cual, según el propio Chomsky, un oficial de fronteras le comentó que había leído todos sus libros y que sus opiniones, muy críticas con la política israelí y con la ocupación de los territorios palestinos, no gustaban nada al Gobierno. Chomsky, simpatizante con el anarquismo y receloso ante todo tipo de poder, empezando por el de Estados Unidos, respondió que sus opiniones no gustaban a ningún Gobierno. Al término del interrogatorio le fue denegado el acceso.

Chomsky regresó a Amman, desde donde concedió una entrevista a la televisión israelí Canal 10 y mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayyad. También recibió indicaciones por parte de autoridades israelíes de que podría entrar en el país si volvía a intentarlo, pero, ante la falta de garantías, tanto él como su hija, que le acompañaba en el viaje, consideraron mejor la opción de la videoconferencia. La hija de Chomsky explicó que el lingüista no tenía edad para someterse voluntariamente a otra experiencia como la vivida el domingo en el puente Allenby.

Las opiniones de Chomsky tienen un gran impacto en Israel. El profesor jubilado del Instituto Tecnológico de Massachussetts es judío, habla un hebreo fluido y vivió en Israel en los años 50. Mientras la derecha mayoritaria le considera prácticamente un traidor, lo que queda de la izquierda israelí siente hacia él un profundo respeto.

Dos días después del rechazo fronterizo a Chomsky, el músico británico Elvis Costello anunció la cancelación de los dos conciertos que tenía previstos a finales de junio en Cesarea, en la costa mediterránea de Israel. En un comunicado publicado en su sitio de Internet, Costello explicó su decisión por "la intimidación, la humillación y cosas muchos peores" ejercidas por Israel sobre los palestinos "en nombre de la seguridad nacional". El músico agregó que había dudado mucho antes de cancelar, porque estaba seguro de que gran parte del público que pensaba acudir a escucharle compartía sus ideas.
Israel no dejó pasar a Chomsky

El reconocido lingüista viajaba desde Amman hasta Ramalá, donde iba a hablar sobre la política exterior de los Estados Unidos. Un oficial israelí le negó la entrada. El gobierno de Netanyahu habló de “malentendido”.


Las autoridades israelíes le negaron la entrada a Cisjordania al reconocido lingüista Noam Chomsky. El intelectual estadounidense calificó al país como un régimen “totalitario” por su decisión de impedirle el acceso a los territorios palestinos, donde iba a dar una clase.

Chomsky tenía planeado brindar una charla en la universidad de Bir Zeit, pero no pudo llegar. En el puente de Allenby le negaron el domingo la entrada. El autor de El nuevo orden mundial viajaba desde Amman hasta Ramalá, donde iba a hablar sobre la política exterior de los Estados Unidos. Fue demorado durante cinco horas por un joven oficial que hablaba una y otra vez por teléfono a la espera de directivas del Ministerio del Interior, aparentemente. Durante ese tiempo a Chomsky le dijeron, entre otras cosas, que a Israel no le gustaba lo que él era, tal como reprodujo el diario Haaretz. “No le gustan las cosas que digo sobre este Estado”, precisó.

Según Chomsky, quien fue rechazado junto con su hija y tres acompañantes, los funcionarios israelíes le negaron el ingreso cuando se dieron cuenta de que su conferencia no sería –como creían inicialmente– en la Universidad de Tel Aviv, sino en los territorios palestinos. “Negar el ingreso a alguien porque debe dar una lección en Ramalá y no en Tel Aviv es algo que puede suceder, tal vez, sólo en un país stalinista”, denunció el lingüista nacido en 1928. Cuando la prensa le preguntó si en alguna oportunidad previa le habían cerrado las puertas de un país, respondió afirmativamente. Esa vez fue en 1968, después de la invasión soviética a Checoslovaquia. De allí su comparación con las prácticas stalinistas.

Inevitablemente, los responsables de la cartera del Interior de Jerusalén debieron salir a dar explicaciones. Alegaron que la denegación de entrada fue sólo un “malentendido”, ya que sus funcionarios habrían supuestamente explicado a Chomsky que sólo podían habilitarle el ingreso a Israel pero no a Cisjordania, para lo cual haría falta una autorización militar. Sin embargo, los voceros no aclararon por qué ese permiso no fue concedido al filósofo de 81 años.

Hace dos años, las autoridades israelíes impidieron el acceso del cientista político Norman Filkenstein, que, como Chomsky, profesa la fe judía. En esa oportunidad, al catedrático no lo dejaron ingresar por haber tenido contactos con personas “hostiles al Estado israelí”.

La última vez que Chomsky pisó ese territorio fue en 1997. El profesor de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y activista de izquierda ha sido muy crítico de las políticas de Israel, especialmente a partir de 1982, con la primera guerra del Líbano. El intelectual que escribió Líbano, desde adentro aboga por la solución de los dos Estados para el conflicto de Medio Oriente, pero está en contra del boicot que algunos docentes europeos impulsan frente a las universidades israelíes. El escritor denunció que la prohibición de ingreso que sufrió para impartir clases en los claustros palestinos era “un acto que interfiere con la independencia de la universidad”. Nunca había tenido problemas cuando dio conferencias simultáneamente en instituciones israelíes y palestinas, pero esta vez sólo iba a Cisjordania.

En una rueda de prensa, Mustafá Barghouti, el diputado de la Iniciativa Nacional Palestina (INP) que invitó a Chomsky, dijo que la decisión israelí fue un “acto muy estúpido”. “Ni Chomsky ni nosotros pediremos nunca permiso para que un visitante entre en Cisjordania para hablar en una universidad”, manifestó. El político dijo que la administración de Benjamín Netanyahu no quiere que el intelectual sea testigo de primera mano de las condiciones en las que viven los palestinos en los territorios ocupados.

La prohibición fue criticada también por la Asociación de Derechos Civiles en Israel (ACR) y por un ex integrante del Tribunal Supremo de Justicia. “Yo no prohibiría a nadie ingresar a no ser que tuviera información de que supone un peligro. Cualquier persona tiene derecho a entrar y salir de Israel”, manifestó el ex juez Yaakov Turkel.

domingo, 16 de mayo de 2010

VERDUGOS CIVILES DE LA DICTADURA

Verdugos civiles de la dictadura

Adalberto Krieguer Vassena, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Alemann y Jorge Zorreguieta.

Acantonados en instituciones de oscuro pasado alegan “inseguridad jurídica” y piden una “generosa amnistía”. Pasado y presente de los ideólogos de la represión.

Por Gabriel Bencivengo
politica@miradasalsur.com

A diferencia de los militares que les sirvieron de ariete, los mentores ideológicos del neoliberalismo local nunca rindieron cuentas ante la Justicia. El legado que dejaron –sangriento como el de los propios uniformados– quedó impune y se traduce todavía hoy en términos de pobreza, desocupación y deuda externa. Pero también en delitos de lesa humanidad, como el secuestro del empresario Federico Gutheim y su hijo, Miguel Ernesto, un hecho que tiene en José Alfredo Martínez su cara más visible, pero que hunde sus raíces en un proceso que comenzó antes.
Vinculados con los sectores trasnacionalizados de la economía, tras el golpe militar de junio del ’66 dieron el primer zarpazo. Agazapados en la Acción Coordinadora de las Instituciones Empresarias Libres (Aciel), en la Unión Industrial Argentina (SRA) y en la Sociedad Rural Argentina (UIA) saludaron la llegada de Juan Carlos Onganía, tomaron por asalto el poder y desembarcaron de la mano de Adalbert Krieger Vasena en el Ministerio de Economía. Años después, desde la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (Apege) impulsaron el paro empresario del 16 de febrero del ’76, prolegómeno del golpe del 24 de marzo.

Sus cuadros se esparcieron rápidamente por el Estado. Martínez de Hoz y Jaime Peirraux –que había sido ministro de Justicia de Roberto Levigstone– diseñaron el plan y repartieron los de poder. Guillermo Walter Klein (h) –mano derecha de Martínez de Hoz– asumió al frente de la Secretaría de Programación Económica, un puesto que su padre había ocupado en dos ocasiones y que alternó con sus trabajos para la cerealera Dreyfus y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Juan Ernesto Alemann, hermano de Roberto –futuro ministro de Economía de Roberto Viola– quedó a cargo de la Secretaría de Comercio Exterior.

La representación de lo más concentrado de la oligarquía agropecuaria quedó a cargo de Mario Cadenas Madariaga y Jorge Zorreguieta, otros dos integrantes del grupo Perriaux. Ambos entrerrianos y vocales de las ultraliberales Aciel y Apege. Cadenas Madariaga se hizo cargo de las Secretaría de Agricultura y Ganadería, hasta que Zorreguieta lo reemplazó al frente del organismo en abril del ’79. El día de jura, mientras en las calles arreciaban el secuestro y la tortura, Zorreguieta puso en claro el papel que jugó la Sociedad Rural Argentina. “En el momento de la prueba –afirmó–, el campo fue el primero en ponerse en pie y decirle sí a la convocatoria del Proceso de Reorganización Nacional.”

Actores de reparto. Otros actores clave son menos conocidos. Uno de ellos es Christian Zimmermann, un economista que –tras casarse con Inés Pereyra Iraola– pasó por el Banco Galicia e integró el grupo que lideraron Martínez de Hoz y Perriaux. Sus servicios fueron recompensados con la vicepresidencia del Bcra, cargo que ocupó durante la gestión de Adolfo Diz. Otro caso emblemático lo constituye Juan Alfredo Etchebarne, un íntimo amigo de Martínez de Hoz, quien lo ubicó al frente de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Juntos operaron para saciar la codicia propia y la sus protectores.

El caso quedó al descubierto con el regreso de la democracia, cuando un grupo de abogados y ex directivos del liquidado Banco de Hurlingham y de Industrias Siderurgias Grassi declaró ante la Cámara Federal de Apelaciones durante el juicio de los ex comandantes. Los hechos comenzaron en agosto del ’78, poco después de que la CNV –por orden de Etchebarne– demandara a los directivos de ambas sociedades. Unos días más tarde, varios de ellos fueron secuestrados.

La causa, radicada en el juzgado federal a cargo de Daniel Rafecas, quedó reactivada el año pasado por pedido de Abuelas de Plaza de Mayo. Entre los imputados se encuentran el ex coronel Roberto Roualdes –quien habría ordenado los secuestros– y los ex tenientes coroneles Francisco Obdulio D’Alessandri y Raúl Gattica, además del ex comandante de Gendarmería Víctor Rei, quien se desempeñó como oficial de Inteligencia. Los secuestros, según se desprende de los hechos, ocurrieron después de que la Junta Militar difundiera la supuesta vinculación de Montoneros con el Grupo Graiver, dueño hasta fines del ’76 del paquete accionario del Banco de Hurlingham.

La versión, abordada por los diarios de la época, señalaba que la entidad había recibido 17 millones de dólares que la organización había cobrado por el rescate de los hermanos Juan y Jorge Born, y que lo sucesores de Graiver habían venido el banco al Grupo Chavanne, que a su vez cedió el paquete accionario a Siderúrgica Grassi. Luis Grassi, presidente de la firma, declaró ante los camaristas federales que Zimmermann y Etchebarne quisieron apoderarse del banco y que intentaron provocar la quiebra de la siderúrgica con el objetivo de beneficiar a Acindar, una de las tantas firmas que Martínez de Hoz había presidido antes de llegar al Ministerio de Economía.
Grassi, sin embargo, no fue la única víctima de la codicia uniformada y su brazo civil. Juan Claudio Chavanne –titular del Grupo Chavanne– también cayó secuestrado. En su caso por un grupo de tareas al mando de Raúl Guglielminetti. Al igual que el resto de las víctimas, fue trasladado a un centro clandestino ubicado en Campo de Mayo, ámbito donde reinaban Videla y el entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy; ambos investigados –al igual que Martínez de Hoz– por al secuestro de los Gutheim.

Los reciclados. Si Etchebarne y Zimmermann no consiguieron reciclarse, otros sí pudieron. Algunos, incluso, apuntalando al menemismo y travestidos en demócratas, reforzaron la densa trama de vasos comunicantes que urdieron desde mediados de los sesenta. Los más eficientes diseñaron el andamiaje técnico que dio lugar a las privatizaciones de Roberto Dromi y Rodolfo Barra. Los menos presentables, como José Alfredo Martínez de Hoz (h) y Mariano Grondona (h), prefirieron el bajo perfil y se ubicaron del otro lado del mostrador. Hoy, representan a empresas como American Energy, Mobil Argentina y RGA Reinsurance; o a grupos como Enersis y Wintershall, firmas que presentaron demandas ante el Ciadi luego de la salvaje transferencia de pasivos privados al conjunto de la sociedad que gestionó Eduardo Duhalde.

No menos paradigmático es el caso del abogado Roberto Durrieu, subsecretario de Justicia entre 1978 y 1981. Amigo de Alberto Rodríguez Varela –y al igual que este un connonato defensor de Videla– fundó el buffet que en la actualidad funciona frente a la Plaza San Martín y dirige su hijo. De activa participación en la American Chamber of Commerce, en el Club de Abogados de Empresas y en el Comité de Abogados de Bancos de la República Argentina, en su más reciente foja de servicios se destaca un encendido pedido de mano dura en pos de la criminalización de las protestas sociales.

Obviamente, Durrieu no está solo en la cruzada. Comunidad ideológica y afinidad de intereses mediante, otros colegas lo acompañan. Héctor Mairal –socio de Marval, O'Farrel & Mairal– es otro destacado del ambiente. Fundador con Guillermo Walter Klein del estudio Mairal & Klein, tuvo una influyente actuación hasta que, terminado los años de plomo, la comisión legislativa que investigó la estatización de la Italo lo obligó a disolver la sociedad. Similar trayectoria exhibe Horacio Tomás Liendo (h). En su caso, bajo el auspicio de su padre –ministro del Interior de Viola– acompañó a Domingo Cavallo al Bcra en la última etapa de la dictadura y lo secundó desde la Secretaría Legal y Técnica cuando el mediterráneo llegó al Ministerio de Economía.

Canteras de la dictadura. Reconvertida como una institución sin fines de lucro, el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores) nació bajo el influjo de Jaime Lamont Smart, uno de los más tenebrosos ideólogos de la represión. Ministro de Justicia en la provincia de Buenos Aires durante la dictadura, Lamont Smart impulsó la creación del Fores poco después de marzo del ’76 con la clara intención de proveer de cuadros técnicos a la dictadura. Hoy, entre sus socios figura Juan Carlos Cassagne, el abogado que eligió Martín Redrado para atrincherarse –barricada judicial mediante– en la presidencia del Bcra.

Entre sus miembros los socios Marval, O'Farrel y Mairal, Martínez de Hoz (h) y el Estudio Becar Varela. Entre sus miembros también figura Alberto Solanet, hermano de Manuel, el ex secretario de Leopoldo Fortunato Galtieri. Compañero de tertulias de Cecilia Pando y fundador de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, Solanet no dudó en febrero pasado –desde las páginas de La Nación– en definir como una “guerra” la represión ilegal y pedir “una generosa ley de amnistía”. Un objetivo que persiguen también muchos de los integrantes del oscuro Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, otra entidad con fuerte poder de lobby sobre la instituciones democráticas.

La idea, en definitiva, es congruente con la trayectoria que exhiben quienes violaron el estado de derecho, procuraron dotar de sustento ideológico a las dictaduras militares y saquearon al país.
Desmonumentar

Por Osvaldo Bayer

Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil. Pues bien, aquella iniciación se ve culminada ahora por el primer congreso nacional del movimiento “Desmonumentar a Roca, que se llevará a cabo el sábado próximo, 22 de mayo, día del Cabildo Abierto, y el domingo 23, en la ciudad bonaerense de Junín, al cual concurrirán delegaciones de todo el país de docentes, estudiantes, trabajadores, miembros de instituciones culturales, representantes de los pueblos originarios y todos los que quieran participar. Los actos serán públicos y culminarán con música del cada vez más joven conjunto Arbolito.

Cuando comenzamos hace años aquella tarea en el monumento a Roca de la Diagonal Sur fuimos demostrando lo que sosteníamos. Sobre el calificativo de genocida, mostramos el propio discurso de Roca ante el Congreso de la Nación, al finalizar su “Campaña al Desierto”: “La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida... El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”. No puede haber mejor definición del concepto oficial de genocidio que estos conceptos del propio genocida. (Frase en la cual se nota su increíble racismo acusando a los seres humanos que habitaban desde hacía siglos esas regiones de haber “inundado las fértiles llanuras”. Cuando la verdad es que si alguien había inundado eran los descendientes de los conquistadores europeos que un buen día habían “descubierto América”.) Respecto del racismo de Roca están todos sus discursos en los que siempre emplea los mismos términos calificándolos de “los salvajes, los bárbaros”, mientras San Martín varias décadas antes siempre hablaba de “nuestros paisanos los indios”. Una diferencia abismal. Sobre el clima previo que preparó la matanza de Roca se pueden consultar los diarios de la época. Basta un ejemplo. El diario La Prensa del 16/10/78: “La conquista es santa; porque el conquistador es el Bien y el conquistado el Mal. Siendo Santa la conquista de la Pampa, carguémosle a ella los gastos que demanda, ejercitando el derecho legítimo del conquistador”. Racismo para obtener ganancias.

Respecto de que Roca restableció la esclavitud casi setenta años después de que ésta hubiera sido eliminada por la gloriosa Asamblea del año XII, lo demuestran los avisos publicados en los diarios de la época. Por ejemplo, el del diario El Nacional del 31-XII-78: “Entrega de indios”, como título. Y como texto: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”. Con respecto a la crueldad empleada por Avellaneda, Roca y los miembros de ese gobierno, lo dice bien esta crónica del mismo diario porteño El Nacional de esa fecha: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esto lo hicieron los argentinos, como los españoles lo hicieron antes del glorioso Mayo de 1810. El mejor documento que nos habla de la traición de Roca y sus ayudantes del poder a esos principios de Mayo, por ejemplo, es si comparamos este estado de cosas con la declaración de Manuel Belgrano del 30 de diciembre de 1810, en su expedición al Paraguay, cuando proclamará la igualdad de derechos de los pueblos originarios, donde dice textualmente: “A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de Libertad, propiedad y seguridad, que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado he venido a determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro: 1) Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. 2) Desde hoy les liberto del tributo”. Y luego en los otros artículos los “habilita para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos” y les promete créditos para la compra de “instrumentos para la agricultura y para el fomento de las crías”. De la Igualdad y la Libertad a la esclavitud y la muerte. La absoluta traición a los principios de Mayo. Lo mismo hará ese extraordinario libertario que se llamó Juan José Castelli al llegar al Alto Perú, para no hablar de Mariano Moreno en su defensa valiente de la igualdad de los pueblos originarios de estas tierras americanas.

Pero, claro, con Roca comenzará el dominio del latifundio, luego de que después del exterminio de los pueblos del sur se repartan 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma que sigue hoy representando a los estancieros– se le entregarán nada menos que 2.500.000 hectáreas.

¿Y quién era él? José María Martínez de Hoz, el bisabuelo directo del Martínez de Hoz que fue ministro de Economía de la última dictadura militar, la de la desaparición de personas. Cómo el verdadero poder siempre se mantuvo en las mismas manos en nuestra historia. Ya que jamás se llevó a cabo una reforma agraria. A todos los miembros de la comisión directiva de esa Sociedad, Avellaneda-Roca les otorgó un mínimo de medio millón de hectáreas. Y ahí están los apellidos clásicos del Barrio Norte: los Pereyra Iraola, los Oromí, los Unzué, los Anchorena, Amadeo, Miguens, Real de Azúa, Leloir, Temperley, Llavallol, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar.

En el primer congreso de “Desmonumentando a Roca” que comenzaremos el sábado próximo en Junín sentaremos las bases para una propuesta de profundo sentido ético, terminar con el endiosamiento del genocidio y propender a que se quiten los monumentos a la persona de Roca, se reemplace su nombre a todas las calles que lo ostentan en nuestras ciudades.

Y también que la ciudad patagónica de General Roca pase a llevar el nombre que esa zona ostentaba antes del paso del genocida: Fiske Menuco.

Los argentinos jamás hicieron congresos de historiadores para hacer una autocrítica de los crímenes oficiales que se cometieron contra los pueblos que durante siglos habitaron estas generosas tierras. Al contrario, glorificaron con los nombres de los asesinos oficiales lugares públicos. Cuando propusimos a los representantes del pueblo de la Capital quitar el monumento a Roca y reemplazarlo por una obra escultórica que represente a la mujer originaria –ya que en su vientre se originó el criollo que fue el soldado de nuestros ejércitos de la Independencia–, ese proyecto fue rechazado por el macrismo, que señaló que en “historia hay que mirar hacia adelante”. Ante tal argumento señalé públicamente: “Entonces, con ese criterio, Alemania tendría que tener todos los monumentos a Hitler”. Más todavía, que justamente el monumento a Roca es el más grande y céntrico de nuestra ciudad, apenas a metros del Cabildo, donde se declaró nuestra Libertad y se sostuvo la igualdad de todos como principio. Además, ese monumento fue llevado a cabo por resolución de un gobierno no democrático, en la Década Infame durante el período del general Justo, elegido –como es sabido– por el llamado “fraude patriótico”, término argentino que debería avergonzarnos a todos. ¿Y quién era el vicepresidente del general Justo? Nada menos que el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (hijo), quien fue el verdadero inspirador de ese monumento a su padre.

Ese monumento es aún más injusto porque el general Roca, siendo presidente, aprobó la ley más cruel de la legislación argentina, la 4144, la llamada “Ley de Residencia”, por la cual se expulsaba a todo extranjero que perturbara el orden público. Que se aplicó principalmente a obreros que promovieron el avance de la justicia social, luchando por las ocho horas de trabajo. Pero la maldad de esta ley era que se expulsaba sólo al hombre y se dejaba aquí a su mujer y a sus hijos. Eso se hacía para que las esposas les aconsejaran a sus maridos no comprometerse en las luchas obreras porque corrían el peligro de ser expulsados y ellas quedaban aquí solas, con sus hijos, ¿y cómo podrían alimentarlos? También Roca fue el primer presidente que reprimió con extrema violencia un acto obrero del 1º de marzo, en memoria de los mártires de Chicago. Fue el 1º de mayo de 1904 y allí fue muerto el marinero Juan Ocampo, de 18 años de edad. El primer mártir del movimiento obrero argentino. De él no hay ni una callejuela en un barrio obrero. Pero el represor, Roca, tiene calles hasta en el último rincón urbano del país.

La ilustración de esta nota pertenece al libro Pedagogía de la Desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible, de Marcelo Valko. Y es una caricatura de Roca hecha por la publicación Don Quijote del 25/10/1891, en pleno auge político del genocida. Caricatura que demuestra toda la crueldad de su persona. El reciente libro de Valko deja bien al desnudo la verdadera personalidad de Roca. Y demuestra que en el curso de la historia cómo se justificó lo injustificable que ha quedado siempre oculto por más de un siglo y medio y hoy recién comienza a debatirse. Además se traen las citas del lenguaje de los políticos notables de la época y su racismo insoportable, con expresiones como “Raza estéril”, “enjambre de hienas” o “gusanos” como se calificaba a los pueblos originarios para facilitar el genocidio. Toda la línea de los pensadores “liberales positivistas” de la época. Se quería terminar con la nación mestiza para lograr la llamada “civilización europea”. Y también, otros aspectos, la posición dual de la Iglesia en esa época. No deja el autor de demostrar la corrupción oficial en la que se destaca las prebendas de los dos hermanos de Roca: Rudecindo y Ataliva. Sarmiento inventó el verbo “atalivar” que suplantaba al de “cobrar la coima”. En resumen, un libro fundamental para llegar a la verdad de ese pasado argentino. Y para interpretar el fracaso argentino posterior a ellos, que culminó con la dictadura de la desaparición de personas.

Por eso, por fin, una reunión nacional, los próximos sábado 22 y domingo 23 de mayo, en Junín, donde se debatirán en sucesivos encuentros todos los temas que hacen al pasado argentino que nos lleva a preguntarnos: ¿qué nos pasó a los argentinos después de esos principios de Mayo, plenos de generosidad y de la búsqueda de la Igualdad por medio de la Libertad?

sábado, 15 de mayo de 2010

LOS INDIOS

Los indios

Por Sandra Russo

Como muchos argentinos de mi generación, conocí primero a los siouxs que a los mapuches. De los indios no nos hablaban en la escuela, pero en la televisión pasaban películas del Far West. Las caravanas de colonos, llenas de mujeres, niños y cacharros, avanzaban siempre destartaladas en territorio hostil, custodiadas por los hombres del rifle. Acechaban los indios. Sus alaridos espantaban en la noche.

Los espectadores nos identificábamos con los colonos. La colonización era, así, visible como una cuña blanca en el enigma de un mundo desconocido, habitado por seres fascinantes que incluso eran coleccionables en sus versiones plásticas, pero que pese a su fascinación había que aniquilar. Reducían cabezas, arrancaban cueros cabelludos y hacían sacrificios humanos a sus dioses. Los blancos también, aunque siempre lo negaron. Aquí no hubo colonización sino conquista. Los blancos ofrecieron en sacrificio a su único dios a millones de seres humanos, como sin darse cuenta de lo que hacían, como simples inconscientes y amorales. Siempre hablaban de otra cosa. Una nación, una cultura, la civilización, la razón, la ciencia, la religión.

Cuando –hace tanto tiempo– yo era adolescente, en el ámbito rockero y literario en el que me movía, no se hacían fiestas de quince, pero había, a los dieciocho, viajes al Machu Picchu. Era un programita de valores de emergencia, toda vez que la política nos estaba prohibida. Fui adolescente en un país con miedo real, en un país en el que no se hablaba del miedo.

Entonces aquella generación tomó para sí algunos valores posibles, menores, cotidianos, y los convirtió en un modo de vida. En una identidad. Mi generación volvió militancia un ideario aplicado a la vida cotidiana. Fundió política con cultura para sobrevivir.

Las chicas de quince lo menos que queríamos era una fiesta de quince. No estaba bien visto el éxito en general. No íbamos a bailar. Amábamos a los antihéroes y a los perdedores. Nos identificamos con ellos.

Los grandes perdedores de la historia argentina que está por cumplir 200 años eran los que en una enorme pincelada discriminatoria aún llamamos “indios”. Aquella inclinación juvenil por lo indígena no logró, por ser más reacción que iniciativa, perforar los prejuicios que estaban inscriptos hasta en la lengua. Sobre la palabra “indio”, Aiban Wagua, miembro de la comunidad kunayala, escribió sobre las innumerables naciones preexistentes al “descubrimiento” de América:

“Los blancos nos parieron a los indios y evitaron así considerar a los pueblos de Abia Yala como sujetos válidos en sí mismos, con sus sistemas sociopolíticos y religiosos bien diferenciados. Entonces, el indio fue un ente abstracto, sin carne, pero marginado, borracho, pobre entre los pobres. Nos simplificaron y abstrajeron tanto, y tanta fue la insistencia que prácticamente les creímos. A los mayas, a los kunayalas, a los aymaras, a los toltecas, a los totomayas, nos cortaron a todos por igual, porque la sociedad dominante quería simplificar las cosas, y corrimos todos la suerte de indios o indígenas. Tanto que hasta hay teólogos capaces de hablar con una ingenuidad tremenda de la creencia india de América, de una concepción india de la vida o de una cosmovisión india o de una mitología india. Millones de personas que conformamos pueblos o naciones de Abia Yala comenzamos a dar sentido y hueso a los indios. Siglos más tarde nos pareció bueno usarlo como signo de lucha. Y nuestros dirigentes nos dijeron: ‘Ya que nos hicieron indios, como indios vamos a luchar’”.

En estos días recorren el país las tres columnas de la Marcha de los Pueblos Originarios, que por primera vez en la historia plantean reformular su relación con el Estado y ser considerados estrictamente como lo que son: naciones y culturas preexistentes a las otras que se superpusieron en “lo argentino”.

Hasta ahora nuestra concepción del país los ha corrido del borde. No llegarán el 20 de mayo a Buenos Aires para que los porteños se saquen fotos con ellos, como cuando se van de vacaciones. No quieren seguir siendo una opción exótica para el turismo europeo. Vienen a hablar de mineras, de petroleras, de madereras, de producción a gran escala y medio ambiente, de tierras y de agua. Vienen a hablar de esas culturas subestimadas y arrasadas que jamás hubieran atentado contra el planeta. Quieren ser ciudadanos de derecho pleno e identidades colectivas resistentes, aptas para un debate político serio que tome en cuenta sus demandas. Escucharlas es profundizar un modelo hasta la tripa.

viernes, 14 de mayo de 2010

ATENAS- GRECIA

Marcha en defensa de los abusadores

Familiares y amigos de los tres acusados marcharon para minimizar la responsabilidad de los abusadores y culpabilizar en forma denigrante a la víctima, una chica de 14 años. Anoche, el fiscal pidió la detención de los tres hombres.


“Apoyamos a las tres víctimas de esta injusticia. Toda una ciudad sabe la verdad.” La leyenda estaba impresa en la pancarta que lideró la insólita marcha de familiares y vecinos de la localidad bonaerense de General Villegas para respaldar a tres hombres, de entre 20 y 30 años, acusados de filmar a una adolescente mientras tenían relaciones sexuales. Los manifestantes recorrieron las calles céntricas de la ciudad y se detuvieron frente a la casa del abogado de la adolescente que anteayer solicitó el cambio de carátula de la causa a “abuso sexual ultrajante”. Hasta el momento, la causa está caratulada como “abuso sexual simple” y la única que declaró fue la adolescente, que reconoció que aquella noche “no tenía salida” de la situación. Entre los vecinos movilizados no negaron la existencia de un abuso, pero resaltaron que “la chica es una ‘vaguita’ y ya participó de situaciones similares”. Uno de los hermanos de la adolescente resumió la jornada de ayer como “una apología de la injusticia”. Al final de la jornada de acusaciones cruzadas, el fiscal de Trenque Lauquen, Fabio Arcomano, solicitó la detención de los imputados.

“Abuso sí, violación no”, fue la frase que a través de mensajes de texto convocó a la marcha en respaldo de José María Narpe, Mario Magallanes y Mariano Piñero, que se filmaron teniendo relaciones sexuales con la adolescente, cuando tenía 14 años. Después del mediodía, poco más de cien personas se reunieron en la plaza central de General Villegas y frente a la casa de Luis Correa, abogado de la adolescente, quien consideró la concentración como “una amenaza”.

Correa solicitó ayer el cambio de carátula de la causa a “abuso sexual ultrajante con el concurso de más de dos personas”, sancionado con penas de entre 8 y 20 años. Hasta el momento la causa es investigada por “abuso sexual simple”, con penas de entre seis meses y cuatro años de cárcel, aunque anoche el fiscal pidió la detención por un delito más grave (ver aparte). El pedido de modificación, según el letrado, se debe a que en la declaración la adolescente indicó que fue invitada a la casa de uno de los hombres y una vez allí “no tenía otra salida: si quería irme, no hubiese podido”.

Entre los convocados que se pararon frente a la casa del abogado, las consideraciones eran otras: “Es una menor y los jóvenes tienen que pagar por el abuso, pero no está ni cerca de ser una violación. Querer cambiar la carátula es una locura. Era muy común que en Villegas se hicieran ferias y la llamaran porque la chica era una ‘vaguita’”, aseguró un vecino.

La movilización liderada por la esposa de uno de los imputados y el tío de otro de ellos recorrió el centro de la ciudad por las calles Moreno, Belgrano y Rivadavia, y se detuvo en la comisaría local, en la escuela a la que asiste la adolescente, y finalizó en la plaza central. “Mi sobrino tiene que pagar por lo que hizo”, aseguró el tío de uno de los acusados. Sin embargo, el familiar indicó que no siente vergüenza por lo ocurrido, ya que “vergüenza deberían sentir los padres (de ella), porque sabían lo que era”, en referencia a la adolescente.

Antes de la desconcentración también se escucharon otros ataques contra la adolescente –hoy de 15 años–, como que a los 12 años “escapó de su casa por un supuesto romance con un camionero de 35”, y que “todos sabían que tiene un problema de salud y por eso hace las cosas que hace”.

El mensaje de la movilización que pretende que se considere el delito, pero con el consentimiento de la adolescente, fue descartado por la fiscalía. Por su parte, Jorge Dispuro, abogado defensor de los tres acusados, prefirió no realizar declaraciones sobre los pasos que dará en la causa y explicó ante un medio local que “hay que ser prudentes”, sobre todo para “preservar a la menor”. Página/12 intentó comunicarse con el letrado, pero desde su oficina indicaron que “esperaran unos días antes de hablar”, ya que aún no se encontró de forma personal con sus defendidos.

Por su parte, Correa apuntó que “no hay que ser un extraordinario penalista para darse cuenta de que en este caso hay abuso ultrajante con la participación de más de dos personas. Que se puede atenuar contra las pruebas”.

Luego de la marcha de ayer, Luciano, uno de los cuatro hermanos de la adolescente, resaltó que le pareció “raro” ver a 150 personas promoviendo “el incumplimiento de las leyes”. El joven, que es profesor de matemáticas en la escuela a la que asiste su hermana, señaló que, aunque ahora todo el pueblo habla de su hermana, “cuando las cosas son grandes, las tapan”.

Blanca Lescano, madre de la adolescente, aseguró que su hija está “shockeada y con miedo de salir a la calle” y calificó de “aberrante y tristísimo” lo que le pasó a su hija. Respecto de los tres adultos, Lescano apuntó que “destruyeron dos familias: la mía y también las de ellos”.

jueves, 13 de mayo de 2010

Sepa lo que es el capitalismo

Atilio A. Boron
Rebelión


El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño.

Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!

A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios.

Población mundial: 6.800 millones, de los cuales

* 1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)

* 2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)

* 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)

* 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)

* 1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)

* 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)

* 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)

* 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)

* 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)

* Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.

* Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.

Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.

Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.

http://www.atilioboron.com

lunes, 10 de mayo de 2010

La furia de la franja industrial de Estados Unidos

Noam Chomsky
La Jornada


El 18 de febrero, Joe Stack, un ingeniero en computación de 53 años de edad, se suicidó estrellando su pequeño avión contra un edificio en Austin, Texas, destruyendo una oficina del Servicio de Recaudación Fiscal (IRS, por sus siglas en inglés), matando a otra persona y lesionando a varias más en el acto.

Stack dejó un manifiesto contra el gobierno que explicaba sus acciones. La historia empieza cuando él era un adolescente que vivía en la penuria en Harrisburg, Pensilvania, cerca del corazón de lo que alguna vez fue un gran centro industrial.

Su vecina, una octogenaria que sobrevivía con alimento para gatos, era la viuda de un obrero metalúrgico retirado. Su esposo había trabajado toda su vida en las fundidoras del centro de Pensilvania, confiado en las promesas de las grandes empresas y del sindicato de que, por sus 30 años de servicio, tendría una pensión y atención médica durante su retiro.

“En vez de ello, fue uno de los miles que no recibieron nada porque la incompetente administración de las fundidoras y el sindicato corrupto (por no mencionar al gobierno) incursionaron en sus fondos de pensiones y robaron su retiro. Lo único que ella tenía para vivir era la seguridad social”.

Podía haber añadido que los muy ricos y sus aliados políticos siguen tratando de acabar con la seguridad social.

Stack decidió que no podía confiar en las grandes empresas y que emprendería su propio camino, sólo para descubrir que tampoco podía confiar en un gobierno al que no le interesaba la gente como él, sino sólo los ricos y privilegiados; o en un sistema legal en el cual “hay dos ‘ interpretaciones’ de cada ley, una para los muy ricos y otra para todos nosotros”.

El gobierno nos deja con “el chiste al que llamamos sistema de salud estadounidense, incluidas las compañías farmacéuticas y de seguros (que) están asesinando a decenas de miles de personas al año”, pues racionan la atención en gran medida con base en la riqueza y no la necesidad.

Stack remonta el origen de estos males a un orden social en el cual “un puñado de rufianes y saqueadores pueden cometer atrocidades impensables ... y cuando es hora de que su fuente de dinero fácil se agote bajo el peso de su codicia y su abrumadora estupidez, la fuerza de todo el gobierno federal no tiene dificultad en acudir en su ayuda en cuestión de días, si no es de horas”.

El manifiesto de Stack termina con dos frases evocadoras: “El credo comunista: de cada quien según su capacidad, para cada uno según su necesidad. El credo capitalista: que cada cual dé según su credulidad, que cada cual reciba según su codicia”.

Estudios conmovedores de las zonas industriales abandonadas de Estados Unidos revelan una indignación comparable entre los individuos que han sido desplazados a medida que los programas corporativo-estatales cierran plantas y destruyen familias y comunidades.

Una aguda sensación de traición se percibe en la gente que creía que había cumplido su deber con la sociedad en un pacto moral con las empresas y el gobierno, sólo para descubrir que fueron instrumentos del lucro y el poder.

Existen semejanzas asombrosas en China, la segunda economía más grande del mundo, investigada por la experta de UCLA Ching Kwan Lee.

Lee ha comparado la indignación y desesperación de la clase obrera en los desechados sectores industriales de Estados Unidos con lo que ella llama la zona industrial de China: el centro industrial socialista estatal en el noreste, ahora abandonado por el desarrollo de la zona de rápido crecimiento en el sudeste.

En ambas regiones, Lee encontró protestas laborales masivas, pero diferentes en carácter. En la zona industrial abandonada, los obreros expresan la misma sensación de traición que sus contrapartes en EE.UU.; en su caso, la traición de los principios maoístas de solidaridad y dedicación al desarrollo de la sociedad que ellos consideraban un pacto social, sólo para descubrir que fuera lo que fuera, ahora es un amargo fraude.

En todo el país, veintenas de millones de millones de trabajadores separados de sus unidades de trabajo “están embargados por una profunda sensación de inseguridad” que engendra “furia y desesperación”, escribe Lee.

El trabajo de Lee y estudios de la zona industrial abandonada de Estados Unidos ponen en claro que no deberíamos subestimar la profundidad de la indignación moral que radica detrás de la amargura furiosa, a menudo autodestructiva, hacia el gobierno y el poder empresarial.

En Estados Unidos, el movimiento populista llamado Tea Party –y aun más los círculos más amplios a los que llega– refleja el espíritu de la desilusión. El extremismo antifiscal del Tea Party no es tan inmediatamente suicida como la protesta de Joe Stack, pero no obstante es suicida.

Actualmente, California es un ejemplo dramático. El mayor sistema público de educación superior del mundo está siendo desmantelado.

El gobernador Arnold Schwarzenegger dice que tendrá que eliminar los programas estatales de salud y beneficencia a menos que el gobierno federal aporte unos 7.000 millones de dólares. Otros gobernadores se le están uniendo.

Mientras tanto, un poderoso movimiento reciente por los derechos de los estados está demandando que el gobierno federal no se meta en nuestros asuntos, un buen ejemplo de lo que Orwell llamó “doble pensar”: la capacidad para tener en mente dos ideas contradictorias mientras se creen ambas, prácticamente un lema de nuestros tiempos.

La situación de California es el resultado, en gran parte, de un fanatismo antifiscal. Es muy similar en otras partes, incluso en suburbios ricos.

Alentar el sentimiento antifiscal ha sido característico de la propaganda empresarial. La gente debe ser adoctrinada para odiar y temer al gobierno por buenas razones: de los sistemas de poder existentes, el gobierno es el único que en principio, y en ocasiones de hecho, responde al público y puede restringir las depredaciones del poder privado.

Sin embargo, la propaganda antigubernamental debe ser matizada. Las empresas, por supuesto, favorecen un estado poderoso que trabaje para las instituciones multinacionales y financieras, e incluso las rescate cuando destruyen la economía.

Pero, en un ejercicio brillante de doble pensamiento, la gente es llevada a odiar y temer al déficit. De esa forma, los asociados de las empresas en Washington podrían acordar la reducción de beneficios y derechos como la seguridad social (pero no los rescates).

Al mismo tiempo, la gente no debería oponerse a lo que en gran medida está creando el déficit: el creciente presupuesto militar y el sistema de atención médica privatizado completamente ineficiente.

Es fácil ridiculizar cómo Joe Stack y otros como él expresan sus inquietudes, pero es mucho más apropiado comprender lo que está detrás de sus percepciones y acciones en una época en que las personas con verdaderos motivos de queja están siendo movilizadas en formas que representan un gran peligro para ellas mismas y para otros.

Noam Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/09/index.php?section=opinion&article=028a1mun

rJV

domingo, 9 de mayo de 2010

GALASSO VS FEINMANN

Galasso vs. Feinmann

El historiador le responde al filósofo por un artículo publicado en Página 12.

“Sorprende que Feinmann adjudique el antinacionalismo a Moreno y San Martín”, dice Galasso.

Por Norberto Galasso
Historiador

El artículo se titula Cómo se conquistó el pacto neocolonial (18/04/2010, Página 12) y sorprende que José Pablo Feinmann no mencione a Bartolomé Mitre (trazado de ferrocarriles ingleses en abanico hacia el puerto, empréstitos e instalación de bancos ingleses) y en cambio, le adjudique ese protagonismo antinacional a la Revolución de Mayo, a Mariano Moreno y al General San Martín. Por eso, paso a reseñar lo fundamental del artículo donde encuentro graves errores.

Feinmann reproduce una cita de Mariátegui fundando así su tesis descalificatoria de la Revolución de Mayo: “Los ingleses habían financiado la fundación de las nuevas repúblicas”. Pero esa cita es aplicable a 1824 y no a 1810. Proviene del libro El congreso de Verona, del vizconde de Chateaubriand, quien sostiene: “De 1822 a 1826, diez empréstitos han sido hechos en Inglaterra en nombre de las colonias españolas”. Chateaubriand explica el objetivo colonialista de esos 10 empréstitos, por un total de 20.078.000 de libras y después de demostrar que fueron una estafa –Inglaterra quedó como acreedora por 35.745.000 libras– concluye: “Las colonias españolas se volvieron una especie de colonia inglesa”. Esto se produce entre 1822 y 1826 y se corresponde con la política de la burguesía comercial portuaria expresada por Rivadavia en el período que Vicente López y Planes llama “de la contrarrevolución”, respecto al período de Mayo (1810-1821) que fue, según señala, el de “la revolución”, cuando se hablaba “de patriotismo” mientras que en la época rivadaviana “se proclamó el principio de habilidad o riqueza” (Carta a San Martín del 4/1/1830). Con esos empréstitos quedaron encadenados al Imperio varios países latinoamericanos –fue el inicio, con Baring Brothers, de nuestra deuda externa– y no existe relación alguna con la Revolución de Mayo. Scalabrini Ortiz enseñó, en Las dos rutas de Mayo, que la de Moreno (nacional y revolucionaria) era antagónica a la de Rivadavia (colonialista). Puede sostenerse que en 1824 nace ese pacto semicolonial que consolida luego Mitre a partir de 1862.
Como al pasar, Feinmann sostiene que “hay quienes afirman que la revolución de Mayo, a diferencia de la otras de América, tomó el espíritu de las Juntas españolas que luchaban contra la España absolutista” y agrega: “Corrijamos esto: no se puede comparar a las Juntas Populares de la España rebelde, popular y antibonapartista con la mera individual Junta de Mayo [...], junta de mayo que nunca fue popular ni tenía cómo serlo”. En primer término, no hay diferencia entre la revolución de Mayo y “las otras de América”, pues en todos los movimientos entre 1809 y 1810, se forman Juntas Populares, como en España, para desplazar a los virreyes, y en todas ellas se jura por Fernando VII, lo que prueba que no tenían inicialmente un propósito separatista y que al igual que las juntas españolas, confiaban en Fernando VII como el posible modernizador de España. Esa revolución española declara que las tierras de América no son colonias, sino provincias, y propicia la formación de Juntas, cuyo contenido inicial es democrático, no independentista y se tornan separatistas a partir de 1814 cuando la revolución española es derrotada por el absolutismo (hasta 1814 flameó la bandera española en el Fuerte de Buenos Aires). En segundo lugar, es correcto que nos faltó una burguesía nacional unificadora, capaz de consolidar la revolución hispanoamericana. Ni Moreno ni Bolívar ni San Martín tuvieron burguesía nacional en que apoyarse o cuando la había, era muy débil y estaba mentalmente colonizada, como le ocurrió después a Perón en la Argentina. Pero también faltó –o fue muy débil– la española, y por eso volvió el absolutismo a España en 1814. Sin embargo, Moreno sostenía la necesidad del rol del Estado que podría reemplazarla como se ha planteado un siglo y medio más tarde en varios países del tercer mundo (por eso, Moreno, al igual que San Martín, gesta fábricas estatales de armas y de pólvora).

Otro error consiste en afirmar que “la Junta de Mayo nunca fue popular ni tenía como serlo [...] que sus compañeros (los de Moreno) eran básicamente dos”. Por el contrario, eran sectores populares dirigidos por los chisperos o manolos de la Revolución como French, Beruti, Donado, Arzac, Orma, Dupuy, Cardozo, Planes y muchos otros que movieron mil personas en la plaza (el 2% al 2,5% de Buenos Aires; en valores actuales sería una concentración de 80.000 a 100.000 personas). Los enemigos del pueblo tenían en claro lo que era el morenismo: Arroyo y Pinedo lo aborrecía porque “Moreno sostiene que ya todos somos iguales, máxima que así vertida en la generalidad ha causado tantos males” y agregaba: “En estas circunstancias en que el susodicho Moreno se había arrastrado a la multitud”.

El morenismo se continúa después de 1810 con Monteagudo y San Martín. Son los continuadores de Moreno, después de su muerte y tanto es así que la Asamblea del año XIII adopta importantísimas medidas democráticas y antiabsolutistas, iguales a las que aplica San Martín cuando es Protector del Perú: principios fundamentales como la destrucción de los instrumentos de tortura, la abolición de títulos y escudos nobiliarios, la abolición de los tributos que pesaban sobre los indios y la libertad de vientres, entre otras. La confrontación de clases y de proyectos es evidente en esa época. Que la izquierda abstracta pregone que son luchas interburguesas pues ninguno aspiraba al socialismo y, por tanto, despreciables, resulta coherente con su desvinculación con la clase obrera real, pero que lo haga un filósofo de la talla de Feinmann, es lamentable y peligroso.

Asimismo, sorprende que Feinmann no acuse a Mitre del pacto semicolonial y en cambio defenestre a Moreno y, al mismo tiempo, descalifique a Lenin y niegue el protagonismo popular –justamente cuando se multiplican hoy las concentraciones populares– para luego caer en la versión de Sejean de que San Martín fue sobornado en Londres en 1811, y no le interesaba la unión latinoamericana –justamente hoy cuando avanzamos hacia ella con la Unasur y otras expresiones de la Patria Grande–.

Advierto en el artículo de Feinmann algunos otros errores. Por ejemplo, sostener que los terratenientes deseaban exportar trigo en 1810, cuando ello sólo empezó a manifestarse siete décadas después, desacierto que proviene seguramente de las urgencias periodísticas. Pero no puedo dejar de criticar el final donde afirma: “Acaso en Guayaquil –si Bolívar le confió sus sueños sobre la gran nación bolivariana– le dijo no, lo que yo vine a hacer a este continente ya está hecho. Y se fue”. Con esta suposición sugiere (previamente señala dos veces que vino en una fragata inglesa) que San Martín, al igual que los revolucionarios de Mayo, es también responsable del pacto semicolonial, dando aliento así a la tesis de Sejean de que San Martín era un agente inglés. En este aspecto existen proclamas, cartas y en especial el tratado “Pacto de unión, liga y confederación perpetua”, firmado el 6/7/1822, entre Monteagudo, en representación de San Martín, y Mosquera, en representación de Bolívar, por una “asociación para formar una nación de repúblicas”. Este tratado aparece en los textos como entre Perú y Colombia, pero Perú incluía el territorio que luego fue Bolivia y tenía el apoyo de Chile (O’Higgins) y Colombia se integraba con Venezuela, Ecuador, Colombia y Panamá, que formaba parte de esta última, y en él se comprometen los firmantes a “interponer buenos oficios con los gobiernos de los demás estados de la América antes española para entrar en este pacto”. Por supuesto, el probritánico Rivadavia no apoya esta política.