(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

jueves, 29 de octubre de 2009

Infierno en el Borda

Infierno en el Borda

Al referirse a la situación del Hospital Borda, los autores advierten que los pacientes pueden pasar “horas y horas bajo contención”, atados, sin ser atendidos; afirman que existe una especie de “shopping, donde los profesionales eligen para que no les metan un paciente problemático”, y señalan el “aprendizaje vivencial” que el paciente efectúa “cuando un enfermero lo levanta a los gritos para insultarlo”.


Por Verónica Hollmann * y Juan Pedro Iribarne **

“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, arde, quema, arrasa como el fuego con la subjetividad del paciente y lo somete a una nueva cultura: la manicomial. Un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los poco precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico”, “ideación suicida”, entre otros. Esta persona llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora, o, en el peor de los casos, en un móvil policial, con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis, y no sería raro que haya recibido alguna golpiza. El paciente es llevado a la guardia, donde se realiza la entrevista psiquiátrica; en muchas ocasiones, la bienvenida es un medicamento inyectable. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión: servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia. Al llegar a la admisión, se le retiran las pertenencias, que van a parar al depósito hospitalario; no se le permite ver a los familiares, que a esta altura están angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Estos familiares, en la mayoría de los casos, no reciben contención verbal. Se pueden escuchar diálogos donde el familiar dice: “... Bueno, le dejo una toalla, un cepillo de dientes, algo para que se higienice”, en un intento de mantener hábitos que el paciente venía sosteniendo. “Sí”, se le responde, pero, a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen.

Eran las pertenencias que lo ligaban con su cotidianidad. A largo plazo desaparecerán también los hábitos adquiridos, en un proceso de desculturización. Los referentes identificatorios se van esfumando: corte de pelo compulsivo, ropa que no elige; no hay espejos ni relojes, puede pasar días sin mirarse y sin saber día y hora. Así se abre paso una nueva enfermedad: la enfermedad institucional.

A veces se aplica la contención física, método que anula por completo el decir del sujeto. Si bien en algunos casos puede ser necesaria para que no se lastime, pueden pasar horas y horas bajo “contención” –si tiene la mala suerte de ingresar un fin de semana– sin que nadie le pregunte sobre su padecer. Es usual escuchar gritos, dada la violentación institucional que sufren estos pacientes, lo cual lleva a más medicación. Todo esto sucede mientras los enfermeros, en ocasiones, juegan al truco al lado de la sala de contención.

Si uno ingresa en el servicio, puede ver expresiones de perplejidad en los rostros de los pacientes; confusión, miedo, mientras deambulan en círculo en un espacio enloquecedor. Condiciones estas que llevaron a un paciente, a causa de su delirio, a calmar el sufrimiento del compañero que, “contenido”, gritaba, asfixiándolo con una almohada hasta matarlo. Este paciente fue judicializado. Pacientes muertos, llevados en tablones por otros compañeros, se ven por el hospital, tapados con una frazada rota, tratando de que no se caiga; partes de este cuerpo que estuvo muerto para muchos, antes de la muerte física, cuelgan del tablón. Y bueno, total, como escuchamos decir por televisión al director del hospital, “siempre se muere algún paciente”. Desde la más alta jerarquía del hospital quedan naturalizadas las prácticas más aberrantes.

El servicio de admisión, por ser un lugar cerrado, también es usado como servicio de castigo. La frase “el que se porta mal va a ir a parar a admisión” es de uso común. En la misma admisión se ha escuchado: “Si seguís jodiendo te doy electroshock”. Y por si esto fuera poco, esta crónica delirante sigue.

Si se decide que el paciente pase al interior del hospital, el siguiente paso en el arrasamiento subjetivo es el shopping de pacientes. Sí, en el Borda también hay shopping. En lugar de productos, se eligen personas. Para el profesional, lo mejor es conocer a alguien en admisión, para que no le metan “un caño”: un paciente problemático, ya sea por su situación legal, sus conductas o sus pocas posibilidades de externación, que baja el promedio del giro-cama. Es frecuente escuchar frases como: “Yo soy amigo, así que me da algo bueno, un psicótico tranquilo, con familia”. También son comunes los intercambios de mercancías, del estilo de: “Me llevo dos psicóticos y te dejo un adicto”. O se puede escuchar: “Esperame hasta mañana que tengo uno bueno pero le falta”.

Luego de ser elegido para un servicio, de las características de éste dependerá en gran medida la duración de su internación. Una internación puede durar un mes o varios años. En primer término, se le realizará una nueva entrevista de admisión. Esta debería ser interdisciplinaria, pero la gran mayoría son realizadas exclusivamente por psiquiatras. Cualquier persona con cierto sentido común supondría que se realiza en un consultorio cerrado, con una cierta intimidad y contención, donde el paciente pueda contar, nada más ni nada menos, qué lo trae por el hospital, relato generalmente cargado de angustia, confusión, bronca, enojo, depresión y otros sentires. Sumado a la crisis que llevó al paciente a ser internado, son esperables cierto temor y confusión sobre cómo será la internación, con toda la representación social alrededor de lo que es un manicomio, en este caso el Borda. Lo más lógico sería explicarle al paciente en qué servicio está, cómo va a ser su tratamiento, con qué actividades cuenta el servicio, mostrarle su cama y las instalaciones, presentarle a sus compañeros, asignarle un tutor que lo acompañe en los primeros días, explicarle las reglas de convivencia y demás cuestiones.

Pero la entrevista es generalmente un interrogatorio cuasi-policial plagado de preguntas, a veces de tal forma que la siguiente pregunta se superpone a la respuesta del paciente a la pregunta previa. En la entrevista puede haber hasta cinco psiquiatras, de estricto guardapolvo blanco, con una mesa de por medio, enfrentados –en los múltiples significados de la palabra– al paciente. Por supuesto que los entrevistadores se reservan el derecho de atender su teléfono celular y hablar a los gritos por sobre el discurso del paciente, discutir la medicación de otra persona, interrumpir, levantarse y salir del consultorio. A su vez, cualquier profesional del servicio tiene derecho a entrar y salir del consultorio u office donde se esté haciendo la entrevista. El paciente no recibirá ningún tipo de explicación sobre su situación ni sobre su internación, excepto cuando se trate de un paciente internado bajo juzgado penal, al que se le advierte que tiene prohibido salir del hospital. Las preguntas sobre los síntomas no suelen realizarse con la mayor sutileza:

–¿Y escuchás voces?

–No.

–¿Seguro?

–Sí.

–¿Y pensás que alguien te persigue?

–No.

–Bueno, no te escapes, eh.

Cuando el paciente crea que el suplicio de la entrevista de admisión finalmente terminó, se llevará la sorpresa de que puede repetirse ad aeternum, según el interés o dudas que su caso genere en los psiquiatras. Un mismo paciente puede tener hasta seis o siete entrevistas de admisión: un zoológico donde lo visitan estudiantes de diferentes carreras en diferentes universidades, arrasando su intimidad. Ya está instalado el poder psiquiátrico, ya está a merced de quien tiene en sus manos la decisión más importante para él: cuándo puede irse de este infierno. Es por esto que nunca se niegan a estos interrogatorios. Franco Basaglia lo explica muy claramente cuando dice: “En los manicomios cerrados el enfermo pregunta ‘¿Cuándo vuelvo a casa?’ y el médico responde: ‘Mañana’. Esta es la respuesta que quien tiene poder da siempre al oprimido” (La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio, Ed. Topía, Bs. As., 2008; Página/12 publicó un fragmento hace dos jueves).

Cuando salga de la entrevista deberá apelar a la solidaridad de algún compañero, de los que por suerte nunca faltan, que le cuente medianamente algunas mínimas cuestiones del servicio. Para conocer las reglas implícitas del mismo, siempre estará la irremplazable experiencia del aprendizaje vivencial: cuando un enfermero lo levante a los gritos para insultarlo por cambiarse de cama o porque no se levantó para tomar la medicación o porque no se bañó. Otro ingrediente de las lógicas manicomiales: la infantilización del paciente, en el marco del maltrato y la humillación.

* Psicóloga.

** Estudiante de Psicología en la UBA.

El texto es parte de un artículo que aparecerá en el próximo número de la revista Topía.

lunes, 26 de octubre de 2009

Manifestaciones por el cambio climático en 181 países

Manifestaciones por el cambio climático en 181 países

www.democracynow.org/es

Activistas de todo el mundo se manifestaron el sábado para exhortar a los líderes mundiales a que tomen medidas estrictas en la próxima cumbre sobre el clima en Copenhague. En un día internacional de acciones, personas de 181 países organizaron más de 5.200 eventos. El principal grupo organizador, 350.org, dijo que el sábado había sido el día de acciones políticas más generalizadas en la historia del planeta. Todos los eventos se centraron en el número 350. Los científicos dicen que 350 partes por millón es el máximo límite seguro de dióxido de carbono en la atmósfera. Actualmente el nivel de dióxido de carbono es de 387 partes por millón. En las inmediaciones de la costa del mar Muerto los activistas israelíes representaron un 3 gigante, los palestinos un 5 y los jordanos un 0. En las Maldivas, los manifestantes participaron en una protesta bajo el agua para concientizar a la gente de cómo el nivel del mar en aumento puede afectar a estas islas. En Etiopia, aproximadamente 15.000 personas se congregaron en una protesta masiva el viernes para exigir un tratado internacional estricto sobre el cambio climático. Gopal Dayaneni, de “Movement Generation”, habló el sábado en una manifestación en San Francisco.

Gopal Dayaneni dijo: “La historia de la solución a nuestros problemas comienza con las comunidades del lugar, en las primeras líneas de la raíz de este problema. Las comunidades de Richmond que están luchando contra Chevron, las comunidades de los Apalaches que están luchando contra el carbón, las comunidades de Alberta que están luchando contra las arenas bituminosas, los pueblos indígenas de todo el planeta que luchan para proteger sus selvas y su sustento, los pescadores de todo el planeta que luchan contra la pesca industrial con aparejos. Estas comunidades en las primeras líneas de la batalla son la fuente de la solución”.

Lauren Thorpe, organizadora de campo de Greenpeace, también habló en San Francisco.

Lauren Thorpe dijo: “Vamos a tener más huracanes, más incendios forestales y, si no hacemos nada al respecto, el nivel del mar subirá en serio. Por lo tanto, hoy este movimiento exige soluciones para el calentamiento global que impidan que eso suceda. Es algo factible, pero debemos actuar ahora y debemos actuar con rapidez. Y necesitamos soluciones que estén a la altura del problema, por lo tanto, necesitamos un liderazgo firme y audaz por parte de nuestro presidente”.


Informe: Tratado sobre el cambio climático con “fallas fatales”


El periódico londinense The Independent informa que una medida crucial para proteger de la tala a las selvas tropicales del mundo se eliminó de un tratado de deforestación mundial que se firmaría en la cumbre sobre el clima, que se celebrará en Copenhague en diciembre. En virtud de las propuestas que se ratificarían en la cumbre, los países que talan las selvas tropicales y las convierten en plantaciones de árboles, como palmeras de aceite, podrán seguir clasificándolas como selvas y podrían recibir millones de dólares para preservarlas. Los ecologistas dicen que las plantaciones de ninguna manera sustituyen la selva natural perdida en lo que refiere a la vida silvestre, la producción de agua o, lo que es aún más importante, como reserva de dióxido de carbono, que es emitido a la atmósfera cuando se destruyen las selvas. La industria vinculada a las palmeras de aceite es una de las principales causas de la deforestación debido a que estas palmeras son utilizadas para producir biocombustibles

“Me discriminan por mujer y kolla”

“Me discriminan por mujer y kolla”

La dirigente social jujeña explica los motivos del ataque que recibe.
Alguien podrá, algún día, cuando las pasiones de estos tiempos se enfríen, escribir una novela que se base en la vida de Milagro Sala. Su historia tiene todos los elementos de un personaje que pasa por las situaciones más duras de la vida (la pobreza, el crimen, la cárcel), y en algún momento logra dar vuelta la página y volver a empezar. La propia Milagro contó que cuando estuvo presa por 8 meses, hace muchos años, se prometió a sí misma transformar su vida y ocuparse de los más pobres. Milagro tiene este componente distintivo, no sólo cambió ella sino que ayuda a otros. Miradas al Sur se comunicó con ella por teléfono, después de tres timbres atendió. Su voz se escuchaba agitada, es lógico, son días agitados. “Acá estoy, en Jujuy, tratando de retomar el trabajo y el resto de mis cosas, aunque es difícil”, dijo.

–¿Qué es lo que más le duele de lo que está pasando estos días?

–Anímicamente, me afecta mucho cuando nos acusan de estar metidos en el negocio de la droga. Nosotros hemos sido pioneros en ayudar a los adictos, sacamos a muchos jóvenes y compañeros de la droga. Tenemos el orgullo de contar con varios miembros de la agrupación que se recuperaron y ahora viven mejor.

–¿Cómo los ayudaron a recuperarse?

–No es tan difícil, aunque no lo creas. Si vos te acercás a los jóvenes y les preguntás por qué se drogan o roban, te van a decir que es porque les falta trabajo y los discriminan, te van a decir que les falta cariño. Nosotros, dándoles fuentes de trabajo los hemos ayudado a sentirse útiles y eso los saca de la droga.

–¿Por qué cree que la acusan?

–Morales me responsabiliza por los huevos que le tiraron. Yo no estuve allí. La organización que hizo el escrache, que yo repudio, es parte de la coordinadora general de organizaciones sociales de Jujuy donde también está la Túpac, pero no somos nosotros.

–¿Cree que todo esto tiene algo de discriminación?

–Sí. En primer lugar por ser mujer y en segundo por ser kolla. Además, me siento utilizada por Gerardo Morales para la interna radical que tiene con Cobos. Eso que dijo de que andamos armados es una locura. Quién puede imaginar que el Registro Nacional de Armas (Renar) nos va a autorizar a nosotros a tener 500 armas, es ridículo. Nosotros vamos a ir a la Justicia a ver quién dice la verdad.

–¿Estaría de acuerdo con una reforma del rol de los movimientos de desocupados?

–Por supuesto que sí. No tenemos problemas de trabajar con los partidos. Lo que pasa es que los partidos tradicionales nos ven crecer y se asustan.

–Si las organizaciones se transformaran en empresas sociales, ¿estaría de acuerdo?

–Claro que sí. Pero quiero decirte algo: los cinco mil cooperativistas que tienen trabajo fijo en la Túpac están en blanco. El objetivo principal que tenemos es que el cambio social que haya sea en beneficio de los que menos tienen, y te aclaro, yo no quiero ser candidata a nada. Las organizaciones sociales existimos porque los partidos políticos no hicieron nada durante la década del ’90. En esa época, muchos de nuestros compañeros perdieron el trabajo.

–¿Usted cree que el Estado debería ocupar el lugar de las organizaciones?

–Por supuesto. Sería importantísimo que se hicieran cargo de los pobres, hay tanta pobreza acá.

–¿Qué les dice a los que afirman que la Túpac práctica el clientelismo?

–Yo he visto cómo llevaban a los empleados públicos a los actos del radicalismo, conozco gente a la que echaron de la intendencia sólo por ser amiga de los movimientos de desocupados. Estos días que pasaron quedó claro que el que apretó a la justicia y a la policía fue el senador Morales, no nosotros.

“No podemos culpar al resto del mundo de nuestros problemas”

“No podemos culpar al resto del mundo de nuestros problemas”

Es investigador y miembro de una organización que promueve los derechos humanos y la justicia en América latina y el Caribe. Desde esa óptica, analiza el papel de su país en materia del combate al narcotráfico en la región y su incidencia geopolítica. Se entusiasma con la creación de una comisión de expertos que, al estilo argentino, podría introducir cambios en la legislación sobre drogas. Obama, Colombia, la DEA, los usuarios.


Por Emilio Ruchansky

–¿Como se conformará el comité que revisará las políticas de drogas en Estados Unidos?

–Los miembros van a ser nominados por el Congreso, cuatro por los demócratas y cuatro por los republicanos y dos por la administración Obama. Después, la comisión va a contratar un director ejecutivo que a su vez contratará a otras personas para hacer investigaciones y evaluaciones. Entonces, la comisión proveería recomendaciones que resulten un quiebre de la política actual, pero puede cerrarse y no hacer recomendaciones interesantes o útiles porque hay riesgos de que esto se paralice. Puede ser un gran paso... o sólo un gasto de dinero. Ya veremos.

–En Estados Unidos hay diferentes percepciones sobre las drogas, no es lo mismo California que Texas, por ejemplo. ¿Cómo influiría esto en el debate?

–Es un buen punto. Uno de los desafíos de cambiar la política de drogas es que el Congreso está representado por todos los estados, con diferentes culturas, como ser el Este o el Oeste, el Norte o el Sur. Hay lugares donde las leyes son mucho más severas, especialmente en estados como Texas, a diferencia con California. Una de las cosas interesantes es que la idea del comité fue apoyada por un senador de Virginia, que es un estado conservador. Es decir, políticos que no tienen por qué preocuparse de que la gente sea detenida por drogas. El tema más urgente es reducir los encarcelaciones.

–¿Cuál es la situación en ese sentido?

–La mayoría de las personas condenadas en Estados Unidos, sean en prisiones estatales o federales, no son sólo consumidores, tienen acusaciones por vender drogas como la marihuana. La realidad es que incluso aunque sean condenados sólo por posesión, muchos venden. Pero el punto es que muchos de los que distribuyen son consumidores, son dealers que hacen plata para pagar su droga. Estamos hablando de dealers chicos, de la calle, que encima, muchos de ellos tienen problemas de adicción.

–¿Cuántos años prevé la condena mínima para los dealers?

–Por vender se puede estar preso desde ocho hasta 20 años. Hay más de 500 mil personas presas por drogas desde que se endurecieron las leyes a fines de los ’80. Antes había 25 mil. La precios de la cocaína han caído, al igual que los de la heroína, cuando la idea es que pasara lo contrario. Falló esto. Hay muchas explicaciones, pero la más básica es que sacar un dealer de la calle no impide que aparezca otro enseguida, y en la misma esquina, quedándose con el puesto. Esto es un mercado y se rige por la demanda. La idea de que encarcelar es la salida fue equivocada, pero fue seguida siempre. La política en adelante sería otra. El gobierno no quiere gastar los esfuerzos federales en la gente que por ejemplo fuma para sentirse mejor, como en el caso de los usuarios medicinales de cannabis. Ahora buscarían a los grandes dealers.

–¿Cuál es la situación del autocultivo de marihuana?

–Si no está asociado al uso medicinal sería ilegal aunque sea para consumo personal. Aunque también depende del estado en que se viva.

–¿En Texas?

–Si la cantidad es para uso personal, la persona puede pasar casi un año en la cárcel y no sólo un mes. Si el juez cree que, por la cantidad, está vendiendo, sería mucho más tiempo. Hay algunos hechos que funcionan como agravantes. Depende de si tiene antecedentes penales o no, por ejemplo.

–¿Y si alguien es detenido por fumar marihuana en la calle?

–Esa persona puede ser arrestada y terminar en la cárcel. Pero si eso no pasa, ya el hecho de que sea arrestado o de que pase una noche en el departamento de policía es peligroso. Estamos hablando de prácticas que no hacen daño a los demás. Es la famosa “dosis personal”, es tu cuerpo. Tienes derechos en este sentido.

–¿Cómo son las leyes sobre crack y cocaína?

–El crack es más castigado. A fines de los ’80 hubo muchos problemas con los usuarios de crack, se creía que eran más peligrosos que los consumidores de cocaína, lo que es una exageración. Pero las penas se agrandaron. Desde entonces, la gente dice que esto es injusto, que esta ley está destinada a castigar a las poblaciones minoritarias, en especial, a los afroamericanos por usar o vender crack. El impacto era enorme y la ley desproporcionada. Entonces debemos cambiar, balancear la pena. Algunos congresistas propusieron, como para equiparar, subir las penas por cocaína, por lo tanto, el tema fue frenado por mucho tiempo. Pero tenemos una ley que tiene posibilidades de aprobarse que bajaría las penas por crack.

–Es una generalización, pero siempre se asoció el crack a los afroamericanos y la cocaína a los blancos de la clase alta.

–Era así al principio, pero ha cambiado. Aunque en verdad muchos de los que usan crack y terminan en la cárcel son afroamericanos y en menor parte latinos. El sistema es racista, es cierto. La ley actual fue motivada por hechos racistas, pero ya no importa eso. Todos sufrimos esto, porque se destruyen muchas familias.

–Obama contó en su autobiografía que probó cocaína y marihuana. ¿Cómo tomó esto la sociedad norteamericana?

–La percepción americana ha cambiado, se ha relajado, se ha hecho más tolerante. Veinte años atrás hubiera sido un escándalo. Pero por otro lado Obama escribió que hizo esto cuando era joven. Si hubiera dicho que actualmente fuma porro y de vez en cuando toma cocaína eso lo hubiera descalificado políticamente, pero claro... dijo que es algo que hizo en su juventud. Como quien dice: “No es algo que yo recomendaría, pero tampoco me hubiera gustado ir a la cárcel por esto en ese momento”. Creo que eso la gente lo puede entender.

–¿Lo dijo así?

–No, es algo que se infiere de lo que escribió. Está implícito.

–Pero todavía es joven, tiene 40 y pico.

–Sí, pero eso lo hizo cuando tenía 20. Y por el modo en que escribió esto, antes de ser presidente, dio a entender que ése no era el estilo de vida que quería, pero es algo que hizo. Es una parte de su historia personal que la gente puede entender. Creo que lo positivo es que viene de su historia, es como decir: “Mira, sólo porque una persona use marihuana o cocaína no quiere decir que su vida ya está arruinada”. Obama era una persona con un enorme potencial y eso no cambió porque se drogara. ¡Ey!, ahora es presidente de los Estados Unidos. Además Obama, al ser afroamericano, supongo que habrá sufrido la criminalización y la discriminación de las leyes penales referidas a las drogas.

–La política exterior de Obama demuestra que algunas cosas no van a cambiar. La presencia militar en Colombia y Afganistán, productores de coca y opio, despierta muchas sospechas. Usted mismo dice que bajó el precio de la cocaína. ¿Realmente están combatiendo a los narcotraficantes? ¿La gente cree que no hay otros intereses detrás?

–Esa es percepción común. Es obvio que hay otras razones que llevan al gobierno a mantener militares en esos países, pero realmente el objetivo era combatir las drogas, la gente creía eso.

–¿Y los políticos?

–También creían eso. Hay otros motivos, yo no digo que no. Los hay. Pero originariamente la gente creyó que la guerra contra las drogas debía ser llevada hasta esos países. Los motivaciones del Plan Colombia fueron ésas, en serio.

–...

–Los políticos creían que iba a funcionar. Ahora la gente se dio cuenta de que eso no iba a funcionar. Es importante saber que, además de que había otras motivaciones, hubo gente que creía en la guerra en la droga.

–¿Qué opina de la expulsión de la DEA de Bolivia? ¿Cuán corruptas son las agencias antinarcóticas estadounidenses? Lo digo pensando en que su país es el principal consumidor de drogas ilegales del mundo.

–Incluso aunque quieran hacer lo correcto, todas las agencias antidrogas están corrompidas. Es inevitable. Es normal, y esto incluye a la DEA y a las patrullas que controlan la fronteras con México. Algunos serán más corruptos que otros, por ahí la DEA es menos corrupta porque está más entrenada y se les paga más. Igual la DEA espió e hizo política en Bolivia, por eso los echaron.

–¿Hacen cosas distintas en otros países?

–(Risas) Repito: todos son corruptos, las fuerzas antidrogas de cada país lo son. Es inevitable.

–Pero la DEA va a otros países. No hay guerra contra las drogas si no hay drogas. Sabemos que hay gente interesada en armar guerras, o mantenerlas, sólo para vender armamento, ¿por qué la DEA haría algo distinto?

–Veo una lógica en lo que dice, pero no creo que haya que llegar a ese nivel para cuestionar que esta respuesta armada es ineficiente. Es cierto que a estas agencias les interesa mantener el statu quo y que si esto va peor van a pedir más presupuesto. Es entendible, en ese sentido. Es cierto que cuanto más guerra, más dinero consiguen. Estoy de acuerdo, pero no creo que sea la primera motivación. No creo que haya que imaginar que la agenda sea fomentar el narcotráfico, más bien se fomenta la guerra contra las drogas.

–¿Cuál su balance a nueve meses de la gestión de Obama?

–Creo que ya han pasado cosas positivas. Pero tenemos una atmósfera polarizada. No creemos ser bien vistos si vamos directamente por la descriminalización o la legalización de la marihuana, porque eso haría crecer las posiciones más conservadoras que pueden bloquear toda la discusión. Lo que hacemos es ir por cosas más modestas. La cuestión del crack y la cocaína, por ejemplo. A principios del año que viene, el gobierno de Obama va a sacar su plan de drogas, ahí vamos a ver qué van a hacer. El plan va a ser un documento con las posturas y las estrategias en el tema. Por lo que sabemos ahora, las nuevas políticas serían dirigidas a la prevención y el tratamiento para atacar los daños colaterales que sufren los usuarios.

–Parecería que están viendo sus propios problemas en este punto.

–Ese es el cambio. Es la esperanza, la comprensión de que no podemos culpar al resto del mundo de nuestros problemas, tenemos que hacernos cargo. Y no sólo decir que es culpa de los mexicanos. Lo que hicimos no sirvió. No podemos seguir arrestando a todo el mundo. Creo que esta administración va a aclarar esto y a la vez querrá reducir el mercado, seguro, pero tendrá que solucionar el problema carcelario y buscar alternativas a este problema.

–Bueno, construir cárceles parece ser un buen negocio allá.

–La guerra a las drogas hizo que creciera el negocio de las cárceles en Estados Unidos, le decimos “la industria de la cárcel”. De hecho, tienen mucho peso político. Hay lugares donde las prisiones son los principales generadores de empleo. Por eso el sindicato de carceleros tiene tanto poder. Y no sólo en Texas, esto también sucede en California. En este sentido, el cambio no va a ser rápido porque hay una oposición política que va a complicar todo.

–¿Qué cree que piensa la gente sobre las drogas en su país?

–Para la mayoría de la gente en Estados Unidos las drogas están asociadas a la violencia. Es lo que preocupa a la gente. Creo que hay una forma de romper esto. Tal vez se pase de considerarlos delincuentes a considerarlos enfermos. Sería un paso para pensar que drogarse no es ser un criminal, después habrá que aclarar que drogarse no equivale a ser un adicto. Sólo hay una minoría que consume y se transforma en usuarios problemáticos.

–¿El problema es la polarización? ¿Pensar que se es criminal o se es enfermo?

–Sí. El nivel de la discusión es muy bajo, pero creo que se puede tener éxito al hablar sobre usuarios y no sólo sobre enfermos o delincuentes. Habría que explicar a la población que la droga, legal o no, es parte de sus vidas. Y lo más importante, sólo porque alguien se drogue no quiere decir que sea adicto y tampoco implica que les hace daño a los demás.

–¿Para una sociedad tan competitiva, el consumidor de drogas podría ser considerado como alguien “improductivo”?

–Tal vez. Habría que encontrar ejemplos en los usuarios de alcohol. A nadie le escandaliza el alcohol.

–Es que paga impuestos...

–(Risas) Es una opción con la marihuana también. Además es la droga más tolerada. Está en la televisión, en las películas y la gente le tiene menos miedo que a la cocaína o la heroína. Estados Unidos puede tener un mercado legal, sólo habría que imaginar la promoción de la marihuana como el tabaco, con propagandas y todo... ¿Se imagina qué pasaría? La gente más conservadora diría que si es legal por qué no hacer lo mismo con la cocaína. Esa sería la principal crítica. Es lo que hablábamos antes. El debate está polarizado, blanco o negro. Si algo es gris no podemos considerarlo como opción. Hay cuestiones morales también. Es difícil hablar de drogas. “Están mal.” Incluso hablar de buscar costos y beneficios de otra política es irrelevante. Muchos piensan: “Esto está mal y por eso es ilegal y por eso hay que mantenerlo así”. Eso es más o menos, la postura que se sostuvo por años. Sólo que estas leyes tienen consecuencias. Mostrar las consecuencias es una forma de mostrar la necesidad de una política más humana y eficaz.

–La gente debe ver el beneficio.

–Ese es el punto. Tener menos gente en la cárcel, por ejemplo.

–Además, hay lugares, como California, donde se avanzó en las libertades individuales en este y otro temas como el matrimonio gay.

–La autonomía es importante... Este es un país federal y cada estado fue ganando su autonomía.

–Texas tiene autonomía para ejecutar prisioneros...

–(Risas) Bueno, es cierto... es más complicado de lo que pensamos.

sábado, 24 de octubre de 2009

EL RETORNO DE CHARLY GARCÍA, un video con mercedes Sosa

Defensa de la educación sexual

Defensa de la educación sexual

Al exponer ante legisladores, el ministro Alberto Sileoni destacó la importancia de la educación sexual para prevenir el abuso sexual infantil y el embarazo adolescente. Además, explicó el nuevo paradigma para la prevención de adicciones.


Por Mariana Carbajal

El ministro de Educación, Alberto Sileoni, hizo ayer una fuerte defensa en el Congreso de la enseñanza de educación sexual integral en todas las aulas del país. “Hay sectores que se resisten porque creen que el Estado se mete en territorio de la familia. Nada más alejado”, señaló Sileoni frente a diputados nacionales y provinciales de las comisiones de Salud. El ministro consideró que los colegios católicos “pueden decir que es un valor la virginidad hasta el matrimonio, pero no tienen derecho a esconder información veraz, científicamente comprobada y previamente tienen que dar a conocer (a los adolescentes) todos los métodos anticonceptivos”. El funcionario también explicó a los legisladores los alcances del nuevo paradigma que se promoverá en las escuelas para prevenir las adicciones y que apunta a desterrar “estrategias prohibicionistas” y empezar a proponerles a los y las estudiantes “un camino de vida saludable”. En ese sentido, destacó la importancia de que los adultos escuchen a los adolescentes y comprendan sus valores.

Sileoni adelantó los lineamientos durante el IX Encuentro de legisladores nacionales y provinciales de Salud sobre prevención de adicciones y educación sexual, que se realizó en la Cámara de Diputados. También concurrió el ministro de Salud, Juan Manzur (ver aparte) y la titular de la Comisión Nacional de Políticas de Prevención y control del Narcotráfico, Mónica Cuñarro. La reunión estuvo encabezada por el diputado kirchnerista Juan Sylvestre Begnis, presidente de la Comisión de Salud.

Sileoni destacó la importancia de la educación sexual. Sonó como advertencia a los sectores más conservadores vinculados con la Iglesia Católica que cada tanto expresan abiertamente su oposición a una enseñanza de la temática con una visión integral. Una de los últimos en manifestar su rechazo a los contenidos básicos curriculares, aprobados en 2008 en el Consejo Federal de Educación, fue el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer. Pero también hay resistencia en algunas provincias, dijo Sileoni, aunque no mencionó en cuáles. “La ley no es opinable”, afirmó. La ley de Educación Sexual aprobada en 2006 por el Congreso, fijó un plazo de cuatro años para la implementación de la enseñanza transversal y desde el nivel inicial, con contenidos adecuados a la edad de los alumnos. Aunque algunas jurisdicciones han avanzado más que otras en la incorporación de los contenidos a través de distintas materias, un amplio porcentaje de estudiantes todavía no acceden al derecho que tienen de recibir educación sexual integral. Ayer, Página/12 dio cuenta de la situación en la ciudad de Buenos Aires, donde la promoción de la educación sexual integral dista de ser una prioridad para el gobierno macrista.

“No está reducida a la mera genitalidad. La educación sexual integral es afecto, es amor”, detalló el ministro. Y destacó la importancia de su inclusión desde el preescolar para trabajar en la prevención del abuso sexual infantil. “El 50 por ciento de los niños abusados vive con sus abusadores. En el 75 por ciento de los casos los abusos son llevados a cabo por familiares de las víctimas”, precisó.

Sileoni señaló que además de la violencia sexual hay otras dos grandes preocupaciones para las autoridades educativas: el embarazo temprano y las enfermedades de transmisión sexual. En relación con el primero, dijo que el 34 por ciento de los adolescentes no se cuida en el debut sexual y que el 97 por ciento de las adolescentes que quedan embarazadas abandona la escuela.

Sobre el nuevo paradigma para prevenir las adicciones que impulsará el ministerio, Sileoni explicó –tal como ya informó Página/12– que consiste en promover una “prevención inespecífica” que significa “fundamentalmente la construcción permanente de espacios más saludables”, con propuestas de actividades vinculadas con el deporte y el arte. “Las tesis de la prohibición no han dado resultado: hasta son una incitación para asumir el camino de las drogas”, opinó el ministro. “Hoy es imposible de sostener que la policía vaya a una escuela a dar charlas de prevención de adicciones. No es creíble”, subrayó.

viernes, 23 de octubre de 2009

Feroz resistencia al aborto legal en América Latina

Feroz resistencia al aborto legal en América Latina

Tímidos intentos de despenalización chocan con la Iglesia - Miles de muertas y millones de operaciones clandestinas
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 23/10/2009


María Silva y María Díaz tenían 22 y 21 años, eran madres de uno y de dos niños y no querían tener más. Murieron a finales de septiembre y principios de octubre en Santa Fe y en Córdoba (Argentina), víctimas de infecciones provocadas por abortos clandestinos, realizados en pésimas condiciones sanitarias. La única periodista que lo contó fue Mariana Carvajal, en Página12. El resto de los medios argentinos ignoraron prácticamente las dos muertes.



Altos cargos de Perú amenazan con la dimisión por una legalización parcial
La negativa a debatir los terribles efectos de la ilegalización del aborto, el hecho de que constituye un grave problema de salud pública, es una de las peores maldiciones que sufren las mujeres de casi todo América Latina, uno de los sitios más peligrosos del mundo para ser mujer y uno de los que más tarde ha llegado el cambio cultural sobre la sexualidad y la reproducción. De nada sirve que las estadísticas hablen de cuatro millones de abortos clandestinos al año o de 4.000 mujeres muertas que pudieron haberse evitado. Imposible conseguir que los parlamentos discutan la situación o que políticos de peso se pronuncien a favor de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Increíblemente, en algunos casos las leyes aprobadas en los años treinta para autorizar abortos terapéuticos (por riesgo de la vida de la madre o por violación) han sido revisadas, pero para endurecerlas más. Y en los pocos países en los que se intenta avanzar, la reacción es furibunda.

Esta semana ha habido incidentes en Bogotá, donde grupos de mujeres pedían que se aplique una decisión de la Corte Constitucional que obliga al Gobierno a informar en las escuelas sobre los tres casos en los que el aborto está despenalizado (violación, malformación del feto y riesgo para la vida de la madre). La idea surgió del caso de una niña de 13 años violada por un vecino que, pese a tener derecho legal a abortar, fue rechazada en siete hospitales. Incluso un juez le negó protección jurídica. Finalmente, la Corte dio la razón a la niña (que ya había tenido al bebé) y recordó que el Gobierno tiene la obligación de informar en las escuelas de secundaria. El rechazo de la Iglesia fue total. "Los educadores católicos no vamos a enseñarles eso", dijo Juan Vicente Córdoba, portavoz de la Conferencia Episcopal.

En Perú, el debate de la despenalización en esos tres casos, pendiente del Congreso, ha provocado la amenaza de dimisión del ministro de Defensa, Rafael Rey, y de otros altos cargos del Gobierno de Alan García. La Iglesia, por su parte, ha organizado esta misma semana manifestaciones para contrarrestar a los grupos de mujeres que salieron a la calle a reclamar el derecho a abortar en caso de violación y malformación del feto. El presidente del Congreso deberá ahora decidir si somete directamente a votación la propuesta de ley o si la envía para su debate en la comisión de Justicia.

En Chile, uno de los países más modernos de América Latina, la dictadura cambió la ley para que la vida de la madre esté supeditada a la del feto y ni la presidenta Michelle Bachelet ha podido suprimir tanta brutalidad.

La posición de la Iglesia católica, absolutamente combativa, resulta decisiva. La mayoría de los obispos latinoamericanos no sólo condena, sino que persigue con saña a quienes se atreven a practicarlo. Hay que recordar al obispo brasileño que quería obligar a una niña de 10 años, violada por su padrastro, a tener mellizos o la campaña desatada este mes por el obispo de Tucumán (Argentina) que envió a sus fanatizados fieles a insultar y atacar a las 20.000 participantes en el XXIII Encuentro de Mujeres, porque exigían que pusieran en marcha la ley federal que garantiza el reparto gratuito de anticonceptivos.

En República Dominicana, otro país gobernado por un dirigente progresista, Leonel Fernández, se aprobó en septiembre una modificación de la Constitución que pretende modernizar el país. El artículo 30 de la reforma establece "la inviolabilidad de la vida desde la concepción hasta la muerte", lo que vuelve a convertir en delito penado con hasta cinco años de cárcel cualquier aborto. Todo esto cuando el 80% de la población está de acuerdo con la despenalización del aborto terapéutico. Lo mismo ha sucedido ya en Nicaragua, donde el corrupto Daniel Ortega se ha aliado con el obispo de Managua para penalizar todo tipo de aborto, con una legislación tan brutal, que las organizaciones internacionales de derechos humanos la han calificado directamente de "irracional".

"Lo peor es que existe una enorme resistencia a discutir siquiera el problema", explica Mariana Carvajal, que acaba de publicar en Argentina El aborto en debate: aportes para una discusión pendiente (Editorial Paidós). Lo mismo opina Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema de Justicia y una de las pocas voces que intenta colocar el tema en la agenda pública. "Reconozcamos que el aborto es algo que existe".

La capa de invisibilidad con que se quiere cubrir el problema no evita que la realidad asome: en Argentina se practican entre 460.000 y 600.000 abortos anuales. "Es una cuestión de salud pública y muchos médicos son conscientes de ello", admite Argibay.

Carvajal cuenta que los médicos y los políticos más preocupados por esa realidad intentan encontrar atajos para mejorarla. "Por ejemplo, la estrategia de reducción de daños, que se puso en marcha en Uruguay y que supone una consejería "pre y post" aborto. Los médicos saben que no pueden practicarlo ni recomendarlo, pero sí "informar" a las mujeres sobre las maneras de llevarlo a cabo. Y, además, pueden atenderlas una vez que lo han practicado.

En Chile, por ejemplo, Bachelet, que es médico, impuso que los facultativos de los hospitales públicos no pudieran denunciar a las mujeres que hubieran abortado ni negarles su ayuda. En Argentina, el ex ministro de Salud Ginés González García puso en marcha una guía para la atención de Abortos No Punibles, que obliga a los médicos a mantener una actitud más humanitaria y profesional con quienes han abortado.

Estos pequeños pasos son importantes pero tienen poco impacto sobre la cifra de abortos clandestinos y de muertes. De hecho, México DF, con una nueva ley de plazos, como la cubana, es la única gran ciudad americana donde ha bajado sustancialmente el número de víctimas. Da la impresión de que lo que está ayudando más a las latinoamericanas en esta década no es la llegada al poder de mujeres presidentas o de gobiernos de izquierda, sino la aparición de un medicamento que se llama Misoprostol, que se receta para el tratamiento de úlceras gástricas, pero que tiene un efecto abortivo. La información boca a boca y los farmacéuticos comprensivos han resultado un camino no siempre eficaz pero sí, al menos, de riesgo más reducido.

"El problema es que muchas veces ni tan siquiera se aplican las legislaciones actuales que, en muchos países, consideran no punible que una mujer aborte si está en riesgo su vida o si ha sido víctima de una violación (aunque en Argentina, por ejemplo, ese supuesto se reserva sólo para mujeres violadas que sean idiotas o dementes)", explica Carvajal. Salvo Chile, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana, donde no se puede abortar ni para salvar a la madre, en todos los demás países de la región se admite el aborto por violación, incesto o grave peligro para la salud de la madre, pero la influencia de las diferentes iglesias, la falta de información y la falta de voluntad de los políticos han hecho que ni tan siquiera en esos casos tan reducidos las mujeres puedan interrumpir su embarazo de forma segura. Excepción hecha, claro, de las de clase alta, económicamente potente, que abortan sin problemas y en secreto en las clínicas privadas de todos esos mismos países.


Pequeños avances, drásticos retrocesos
- Argentina. Está despenalizado el aborto en caso de violación de mujeres "idiotas o dementes", o cuando está en peligro la vida de la madre, pero la legislación no se aplica prácticamente ni el Estado garantiza esos dos supuestos.

- Bolivia. La nueva Constitución habla vagamente del derecho de hombres y mujeres al ejercicio de sus derechos sexuales, pero no dice nada del aborto, que continúa prohibido.

- Brasil. No se castiga en caso de violación y de peligro para la vida de la madre. Un proyecto para que el Estado se hiciera cargo de esos supuestos de forma gratuita quedó paralizado. En julio de 2008, la Cámara de Diputados votó contra cualquier posibilidad de ley de plazos.

- Chile. El aborto terapéutico estuvo aprobado entre 1931 y 1986, hasta que la dictadura militar lo volvió a prohibir. La vida de la mujer está supeditada a la del feto. La Constitución garantiza la protección de la "vida que está por nacer".

- Colombia. Está despenalizado en caso de violación, incesto o malformación grave del feto. Una nueva iniciativa para que las escuelas expliquen estos tres supuestos a las jóvenes adolescentes ha despertado una furiosa reacción de las distintas Iglesias y grupos conservadores. El Gobierno garantiza que se pueda ejercer en esos tres supuestos.

- Costa Rica. La Constitución declara al país "católico, apostólico y romano" y autoriza a la Iglesia a participar en supuestos relativos a la sexualidad y reproducción. Pese a todo, se autoriza el aborto para casos de grave riesgo en la vida de la madre.

- Ecuador. Una nueva legislación de salud reconoce que el embarazo de adolescentes y el aborto en condiciones de riesgo son problemas de salud pública y garantiza el acceso gratuito al aborto en caso de peligro para la vida de la madre o violación de mujer con problemas mentales.

- México. El Distrito Federal aprobó en 2007 una ley de plazos, que ha bajado sustancialmente los casos de mortalidad.

- Nicaragua. Desde 1893, Nicaragua es un estado laico, donde estaba permitido el aborto terapéutico. En octubre de 2006 se penalizó por primera vez cualquier tipo de aborto, a instancias de las distintas Iglesias, católica y evangélicas.

- Perú. Se acepta el aborto terapéutico pero no se garantiza el acceso gratuito. Actualmente, hay una gran polémica porque se quiere aprobar una ley que amplíe los supuestos a violación, incesto y malformación del feto, no sólo el riesgo para la vida de la madre.

- Venezuela. Se permite sólo en caso de peligro para la vida de la madre y hace falta el permiso de la mujer y de su marido (o tutor si es menor de edad).


Esperanzas frustradas
El país al que todos los movimientos feministas y de derechos humanos de América Latina miraban con expectación, Uruguay, acabó por defraudar todas las esperanzas. El año pasado, con un Gobierno progresista encabezado por Tabaré Vázquez, el Congreso y el Senado aprobaron una ley de plazos, equivalente a las que existen en Europa o en Estados Unidos. Un triunfo y un momento esperanzador para todo el continente que, sin embargo, se vino abajo estruendosamente porque el presidente, por su única y exclusiva voluntad, decidió vetar la ley.

Tabaré decidió ignorar al 60% de la población que apoyaba la iniciativa y respaldar la feroz campaña de la Iglesia católica (y de las Iglesias evangelistas, que suelen ser todavía más radicales y violentas en su rechazo, en toda América Latina). La jerarquía católica uruguaya llegó a afirmar que las mujeres carecían de la condición fundamental del libre albedrío como para poder decidir sobre su cuerpo.

Los grupos feministas uruguayos no han dado la batalla por perdida: lo intentarán de nuevo con el Gobierno que salga elegido este domingo, especialmente si vuelve a triunfar el Frente Amplio, con un candidato distinto de Tabaré. La batalla se centra además en el desarrollo de una nueva ley de Defensa de la Salud Reproductiva, que supone un avance real al garantizar el acceso universal a los anticonceptivos y la información sobre métodos para prevenir embarazos no deseados.

lunes, 19 de octubre de 2009

UN DOCUMENTAL SOBRE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y SUS EXTERMINIOS

UN DOCUMENTAL SOBRE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS Y SUS EXTERMINIOS

Awka Liwen, la otra historia

Con guión de Osvaldo Bayer, el documental hila hechos históricos con documentos nunca revelados, desde Roca hasta el conflicto de las retenciones. El racismo en el país y sus próceres enarbolados de la Patria.



Por Ailín Bullentini

El lugar que “los ideólogos de la Independencia” les dieron a los pueblos originarios asentados en Argentina mucho antes de que ésta fuera un país; su exterminio y el robo de las tierras comunitarias donde vivieron, implementado desde la Campaña del Desierto y otros operativos similares; el restablecimiento de la esclavitud, medio siglo después de su eliminación con la Asamblea del año XIII, cuyas víctimas ya no fueron los negros de Africa sino los aborígenes que sobrevivieron a la matanza. El reemplazo en el centro de prácticas racistas, entrado el siglo XX, de las comunidades indígenas por los obreros inmigrantes, anarquistas y socialistas, para culminar en la “batalla por las retenciones” que llevaron a cabo los mismos terratenientes que hace 200 años. Ese es el recorrido que el documental Awka Liwen propone, en el que la voz de su guionista, el escritor Osvaldo Bayer, hila hechos históricos con documentos nunca revelados y la experiencia de descendientes de aquellos pobladores originarios, “los primeros desaparecidos de la historia argentina que, por primera vez, expresan sus experiencias y su forma de ver a la sociedad que los excluye y los excluyó siempre. Es la voz de ellos”.

Luego de tres años de iniciado el proyecto, Awka Liwen está listo para salir a escena y sacar a relucir aquello que, según sus realizadores, Bayer y los cineastas Mariano Aiello y Kristina Hille, la historia oficial escondió siempre, a propósito. “Es hora de revisar las cosas. Nadie nunca lo dijo, pero fue un genocidio. El primero del país”, consideró el escritor en referencia al violento racismo que sufrieron los pueblos originarios en manos de los que, hasta hoy, son los próceres enarbolados de la patria. El trabajo se presentará el mes próximo en el Espacio para la Memoria.

–¿Por qué considera que “la historia oficial” oculta esos hechos?

O. B.: –Hay una frase que le pertenece al General Rauch, contratado por Julio A. Roca para exterminar a los ranqueles, en la que opinaba que los indígenas no tenían salvación porque no tenían sentido de la propiedad. Como si la propiedad englobara la moral, la ética y el progreso en sí misma. Ese fue el problema con ellos, que no encajaban en la idea de progreso. Pero ¡ojo! Hay que medir adónde nos llevó ese progreso: a niños con hambre, a villas miseria, a campesinos sin tierras. La versión liberal de la historia se está cayendo. Se han descubierto demasiadas cosas.

Entonces, como sumando más fuerza para acabar por completo con “el cuento liberal”, propone el cambio de los nombres de las calles de la ciudad de Buenos Aires y de todo el país, el rediseño del billete de 100 pesos, el derrumbe de todas los monumentos levantados en homenaje a Roca, el “peor genocida de la historia argentina” (ver aparte). Y el documental, una propuesta revisionista íntimamente ligada a la educación. “Fue construido sobre bases pedagógicas, siguiendo un método científico histórico”, explicó Aiello, para despejar dudas sobre la veracidad de lo expresado en Awka Liwen. “La educación es una herramienta más para adoctrinar y contar la historia de un país de la manera en que lo quisieron quienes siempre detentaron el poder no es inocente”, completó.

Si las promesas que desde el gobierno nacional le hicieron al dúo de directores y al guionista se cumplen, la red de escuelas y universidades de todo el país será la principal vía de distribución del documental. Así, los hechos históricos que el audiovisual pone sobre la mesa, además de los documentos que nunca fueron conocidos y estudios actuales que se mantienen ocultos, facilitarán la puesta en práctica de lo que Aiello identificó como “el uso público de la historia”, algo así como una “memoria social”.

Uno de los estudios que más se destacan en el film revela una situación que pocos argentinos conocen o que muchos no quieren reconocer: según un estudio realizado por investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Buenos Aires, el 63,1 por ciento de la población argentina tiene descendencia amerindia, de aborígenes o criollos. “Ahí es donde entra en juego el deber de la memoria. ¿Cómo un país puede estar plagado de estatuas al asesino de la mayoría de los abuelos de su población y nadie dice nada?”, se preguntó el cineasta, con más bronca que sarcasmo. Por eso, algunas partes del documental fueron ficcionalizadas. “Son segmentos en que había demasiada información que, narrada, confundía. Así fluye mejor”, apuntó Kristina Hille.

El proyecto contó con la participación de más de 100 personas entre realizadores, productores, actores y entrevistados y cuenta entre sus escenarios con espacios de Santa Fe, Chubut (ver aparte), Buenos Aires y Alemania. Si bien la etapa de edición tomó más de cuatro meses de trabajo, Awka Liwen se convirtió en un coleccionista de distinciones incluso en su etapa de producción. Cuenta con más de 15 provenientes de autoridades gubernamentales, entre ellas la del Ejecutivo nacional, y algunas más de instituciones internacionales. Sin embargo, como todo coleccionista, el documental tiene una “figurita difícil”. El Incaa se negó a agregarla entre las producciones recomendadas, ya que “no las consideraron dentro de sus prioridades”, explicó Aiello.

La idea de desarrollar un proyecto como el de Awka Liwen nació hace tres años en el living de “El tugurio”, como se llama la casa del escritor. Hasta allí había llegado Kristina Hille, que además de cineasta es politóloga, para entrevistar a Bayer para su tesis de posgrado. En medio de esa charla, el escritor le habló sobre su interés de acompañar la lucha de los pueblos indígenas por sus derechos. Esa militancia tendió un puente entre ellos, al que más tarde se sumó Mariano Aiello, cineasta y abogado, que conoció a la joven alemana durante la década del ’90 en Guatemala. Allí, cuando decidieron documentar en películas la cruda realidad de ese país centroamericano nació Macanudo Films, la productora que ambos dirigen y que enmarca el trabajo realizado en Awka Liwen. Y también su pasión por develar una problemática que se extiende en gran parte de América latina. Los tres realizadores decidieron ubicar el desenlace del audiovisual en 2008, “con la crisis que provocó el sector agroexportador a raíz de las retenciones”.

–¿Por qué?

M. A.: –Son los beneficiarios de las campañas que mataron a los indígenas, los que se quedaron con sus tierras de manera casi gratuita y los mismos que paralizaron al país por no querer pagar impuestos. En 1911 provocaron una crisis similar en la provincia de Buenos Aires. Paralizaron el país porque saben que tienen el poder de la tierra y que pueden lograrlo sorteando las vías democráticas. Es una constante.

La línea que recorre Awka Liwen demuestra que en el país el ejercicio del poder sigue siendo de unos pocos que “no hicieron y hacen más que perpetrar la división de la sociedad, una desigualdad impresionante”, apuntó el director. Es justamente “una invitación a destruir esa desigualdad”, comentó Hille, el mensaje que deja el audiovisual.

–¿Qué otra acción debería sumarse al documental?

O. B.: –La autocrítica y el pedido de perdón de los gobernantes. Ha llegado la hora. El gobierno argentino nunca se disculpó por la matanza de sus pobladores originarios. Y la devolución de las tierras comunitarias donde vivieron, tema del que ni siquiera se habla.

martes, 13 de octubre de 2009

Los indígenas americanos reivindican sus derechos en el Día de la Resistencia

Los indígenas americanos reivindican sus derechos en el Día de la Resistencia


Ruben Pascual
Gara

Las comunidades indígenas de América organizaron diversas actividades ecológicas, culturales, políticas y educativas en el día de ayer para celebrar el Día de la Resistencia Indígena y alzar la voz para seguir reivindicando sus derechos y mostrar su rechazo al modelo neoliberal vigente.

En Guatemala, al igual que en otros muchos países, miles de indígenas y campesinos llevaron a cabo diversas protestas, como manifestaciones y cortes de carretera. En el bloqueo realizado en el municipio sureño de Mixco, una persona disparó contra los manifestantes que impedían el paso, matando al menos a una persona -un joven de 19 años identificado como Iner Orlando Boror- e hiriendo de bala a otras dos.

Además, el Movimiento de Renovación Nacional reivindicó el apagón que dejó sin luz a todo el país el domingo, argumentando que respondía a «la violación sistemática» de los dere- chos de los indígenas que lleva a cabo el Gobierno.

«Día de luto»

Por otra parte, el presidente boliviano, Evo Morales, reivindicó que el 12 de octubre es un «día de luto» para América Latina, porque conmemora una «invasión» que trajo «hambre, miseria y enfermedades».

«Nuestros antepasados estaban preparados para enfrentar cualquier situación de emergencia, especialmente de carácter alimenticio. La invasión nos trajo hambre, miseria, enfermedades», aseveró.

En Venezuela, el Partido Socialista Unido de Venezuela, del presidente bolivariano, Hugo Chávez, celebró una manifestación, en la que invitó a participar a todos los pueblos indígenas. El diputado venezolano Darío Vivas anunció que, tras la marcha, tendría lugar un acto de homenaje a los pueblos indígenas y al padre de la Patria Venezolana, Simón Bolívar.

Por su parte, las comunidades originarias de Argentina también expresaron su rechazo al «Día de la Raza», al entender que esta efeméride refleja la visión de los conquistadores españoles de América en perjuicio de sus antepasados.

En su lugar, algunas comunidades del país sudamericano celebraron el domingo el «Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios de América», mientras que otras se decantaron por homenajear ayer la resistencia de sus antepasados.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091013/161297/es/Los-indigenas-americanos-reivindican-derechos-Dia-Resistencia

Tucumán tuvo un nuevo día de la independencia

Tucumán tuvo un nuevo día de la independencia

Las conclusiones del Encuentro Nacional de Mujeres que este año se celebró en Tucumán establecieron como meta reclamar la despenalización del aborto. Además, se denunció el aumento de la violencia de género y la trata para explotación sexual.



Por Luciana Peker

Desde San Miguel de Tucumán

“Algo cambia en cada mujer que participa”, dice el lema del 24º Encuentro de Mujeres que terminó ayer en Tucumán con la decisión de que la próxima sede de una tradición (que ya va a tener un cuarto de siglo) sea Paraná, Entre Ríos. Al mediodía, en el Club Tucumán Central se leyeron las conclusiones finales de los distintos talleres: la principal fue defender la posibilidad de discutir cómo avanzar en la legalización del aborto seguro, legal y gratuito. También, a nivel local, se reclamó que la provincia adhiriera a la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable que garantiza el reparto gratuito de anticonceptivos y que implemente la Ley de Educación Sexual Integral y se deroguen las clases de religión en las escuelas públicas.

Además, entre las conclusiones se denunció el aumento de la violencia de género, se repudió el secuestro y tráfico de mujeres y niñas para explotación laboral y se reclamó la implementación de medidas contra la desigualdad en el ámbito laboral.

Aunque, en realidad, la mayor ventura de las conclusiones fue que el Encuentro pudiera realizarse y que llegaran 20.000 mujeres de todo el país. Ya que la oposición y de las iglesias católica y evangélica al evento se sintió fuertemente, con intimidaciones a las organizadoras, avasallamientos en los talleres sobre estrategias para que el aborto sea legal, seguro y gratuito, y fieles que demonizaban a las mujeres que marchaban para denunciar la alta tasa de mortalidad materna, la trata de personas, los femicidios y los abusos sexuales cometidos en la Argentina. También, por primera vez desde sus orígenes, se sintió un gran despliegue policial con tiros al aire, algunos gases lacrimógenos y un grupo de policías antimotines entre las manifestantes.

“El obispo (de Tucumán) Luis Héctor Villalba hace muchos meses que generó un ejército de ocupación para que vengan a intervenir este espacio que tiene como objetivo defender los derechos de los mujeres con un discurso totalmente contrario a los derechos de las mujeres. La Iglesia pretende disciplinar un espacio que es adverso al encasillamiento de la mujer en el rol de madre abnegada”, define la psicoanalista y pionera del movimiento feminista argentino Martha Rosenberg.

El conflicto con la Iglesia impidió que se pudieran sacar conclusiones de muchos talleres y que, incluso, la Comisión Organizadora de Tucumán se dividiera en relación con qué posición tomar con las fieles católicas que coparon los espacios de debate y que, finalmente, fueron expulsadas de las escuelas en donde se intentaban realizar los intercambios de experiencias. “Se repudió a la Iglesia, que tiene técnicas militares de copamiento de los lugares de discusión: llegan más temprano, llenan el territorio, no dejan de hablar y ocultan su oposición, entre otras cosas. Por eso, una de las conclusiones fue repudiar esa metodología y la de cualquier otro grupo que quiera impedir el trabajo en los talleres”, relató Rosenberg.

La resistencia in crescendo que generan los Encuentros de Mujeres no refleja su debilidad, sino el poder que genera la unión de mujeres de diferentes segmentos sociales y regiones del país cuando se juntan. “El Encuentro es un espacio de valor político tan importante que se convirtió en una especie de territorio en disputa. La posibilidad de que las mujeres intercambien sus experiencias aparece con una potencialidad tan peligrosa que la Iglesia no la puede tolerar y, por eso, genera una especie de invasión”, advierte Rosenberg. Y también critica a otros grupos: “Las otras fuerzas que disputan territorio son algunos de los partidos de izquierda, que tratan de imponer una metodología que no es la de los Encuentros y que no pueden tolerar que las conclusiones se tomen por consenso y que los talleres tengan opiniones diversas”.

La comunicadora Liliana Daunes también hace su balance: “Quedó claro que la Iglesia fanatiza a sus seguidores/as y los mandan en cruzadas contra las mujeres, como en los tiempos de la Inquisición. Protegen los templos, como si fueran fortalezas. Y actúan de manera militarizada, en connivencia, en este caso, con las fuerzas represivas, que compartieron la ‘custodia de la fe’. Aunque, por otro lado, vemos crecer el ideario y las prácticas feministas, sobre todo en los grupos juveniles que intentan vivir más libremente”.

Pero además de cerrarle la puerta a la Iglesia y de sumar a más chicas jóvenes, en Tucumán se abrieron nuevas ventanas regionales: “Una novedad fue la presencia de feministas latinoamericanas, convocadas por la articulación Feministas Inconvenientes y el Espacio de Mujeres del Frente Darío Santillán. Se realizó la denuncia del golpe de Estado en Honduras y la creación de redes de apoyo a las Feministas en Resistencia de ese país. Se convocó a una campaña internacional por la libertad de la maestra Agustina Flores López y de todos los presos políticos de Honduras. Y también a la solidaridad con el Movimiento Sin Tierra de Brasil, que está sufriendo la persecución y judicialización de sus militantes. Por eso, se mostró la vitalidad de un feminismo inconveniente para el patriarcado y para el capitalismo, que teje sus costuras finas, en los telares del pueblo”, resalta la educadora popular Claudia Korol.

¿Cómo sigue en 2010 en Paraná? Rosenberg visualiza: “Las feministas que estamos en el origen de la idea de encontrarse con las mujeres de base creemos que vamos a tener que crear otros espacios de seguridad, no sólo físico (hubo golpes contra algunas de las participantes), sino para poder estar con gente de buena fe en los talleres, ya que la mala fe de la Iglesia fue terrible en Tucumán”. La periodista y psicóloga Liliana Hendel también apunta con esperanza a la próxima reunión en el Litoral argentino: “Sueño con una marcha sin banderas, con miles de mujeres cantando la consigna de la campaña a favor del derecho al aborto, con la exigencia del cumplimiento de todos nuestros derechos y, también, del derecho a decidir”.


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Los encuentros hacen historia

“Existe algo en los encuentros que se vive desde el cuerpo. Es allí donde quienes escuchan el llamado a participar se sienten interpeladas. Ese cuerpo es historia, ese cuerpo que es cultura, ese cuerpo por donde se vive el placer y se experimenta el dolor. Ese cuerpo por donde circula el poder. Es un cuerpo expropiado para muchas, es una batalla recuperar la decisión sobre el cuerpo para todas”, define Mujeres que se encuentran, una recopilación histórica de los Encuentros Nacionales de Mujeres en Argentina, de 1986 al 2005 (identidad, feminismo, historia, voz, lucha, autonomía, decisión), escrito por las investigadoras de Ciencias de la Comunicación Amanda Alma y Paula Lorenzo, coordinado por Claudia Korol y editado por Feminaria. El libro mete en la biblioteca la trayectoria, giros y avances que produjeron los Encuentros de Mujeres en la Argentina.

Más información: mujeresqueseencuentran@gmail.com

sábado, 10 de octubre de 2009

“Hay una campaña en contra”

“Hay una campaña en contra”

El encuentro se lleva a cabo en la provincia donde desapareció Marita Verón y donde aún no se aplica la Ley de Salud Reproductiva. La Iglesia ya inició una campaña en rechazo al aborto y convocó a sus fieles a participar del evento.


Por Luciana Peker

Desde San Miguel de Tucumán

“Hay grupos fascistas que han hecho una campaña sistemática contra el encuentro de mujeres”, apunta Vicky Disatnik, psicóloga e integrante de la Comisión Organizadora del 24º Encuentro de Mujeres en Tucumán que se realiza, a partir de hoy, con una masiva concurrencia, pero también con una fuerte resistencia de la Iglesia y de sectores conservadores.

Vicky tiene 57 años y sus años son experiencia. Por eso, intenta poner calma para que el temor a posibles enfrentamientos no aplaque la alegría de juntarse. Pero no son sólo las mayores las que tejen esta red federal femenina. Zulma Juri tiene 25 años. Nació apenas un año después de la primera reunión y hoy lo organiza porque sabe que en la facultad –donde ella estudia psicología– sigue existiendo el machismo. Y en la calle también. Paula Retambay tiene 30 años y estudia letras; igual que las demás, es tucumana. Y ser tucumana implica saber que la violencia de género no son sólo palabras. En Tucumán nació y desapareció Marita Verón, el caso más emblemático de secuestro, explotación, esclavitud y trata de mujeres. Verónica Camacho también hace días que trabaja para que su ciudad se convierta en un hospedaje abierto, público y privado, que toma las casas y las plazas para contar que Tucumán todavía no adhirió a la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable (25.673), votada en el Congreso en octubre del 2002. Después de siete años, las mujeres de la provincia esperan la implementación de un programa que sistematice el reparto gratuito de anticonceptivos y preservativos como en el resto del país.

En el día previo a la inauguración del Encuentro –que será hoy a las 10–, frente a la Catedral de la plaza Independencia se realizó una marcha antiaborto. No para fomentar la educación sexual y el reparto de anticonceptivos que evite los abortos clandestinos, sino para demostrar que algunos le hacen la cruz a una multitud de mujeres. Juntas y para adelante.

–¿Qué esperan del 24º Encuentro de Mujeres que, este año, se realiza en su provincia?

Vicky Disatnik: –Primero teníamos miedo, pero ahora estamos muy contentas. Consideramos que van a participar alrededor de 20 mil mujeres. Tenemos más de 14 mil pedidos de alojamiento y sabemos que toda la plaza hotelera va a estar ocupada (más de 4 mil camas). Hay gente que va a parar a las Termas de Río Hondo. Es una multitud.

Verónica Camacho: –Estamos en un momento histórico de debates de gran profundidad porque, si bien han sido muchas las conquistas, todavía tenemos que avanzar sobre algunos dolores que nos quedan.

–¿Cuáles son las deudas pendientes?

Verónica: –Tucumán es una de las tres provincias que no adhirieron a la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, junto con San Luis y Formosa.

–¿No hay reparto gratuito de anticonceptivos?

Verónica: –Si bien llegan algunos insumos, no es como en otras provincias. Acá muchas veces hay anticonceptivos y los tiran porque se vencen. Eso pasa porque no está reglamentada la ley. Además, acá no sólo no hay educación sexual sino que religión es una materia obligatoria.

–¿Y si hay un chico o una chica atea/o, judío/a o musulmán/mana?

Vicky: –Lo mandan a la dirección en la hora de la religión.

–Zulma, vos naciste casi junto con los encuentros, hace 25 años. ¿Qué te lleva a formar parte, ahora, de la comisión organizadora cuando se supone que en este tiempo se ha avanzado tanto en los derechos de las mujeres?

Zulma Juri: –Soy mujer y siento que seguimos siendo oprimidas. Este es un lugar horizontal, en donde las mujeres pueden hablar libremente y es una experiencia única en el mundo.

–Para mucha gente ya no existen desigualdades entre varones y mujeres y un encuentro de género no tiene sentido. ¿Qué de-sigualdades siguen vigentes?

Zulma: –El sólo hecho de tener miedo a ser violada te muestra la desigualdad. En la facultad, especialmente en carreras como Física o Matemática, también se ve mucho el machismo de los docentes, cuando dicen, por ejemplo: “Hay muchas mujeres, no va a andar bien este curso”.

–¿Cuál es la importancia que tiene que el encuentro sea en Tucumán?

Paula Retambay: –Una de las razones para que Tucumán sea la sede es la trata de personas: acá tenemos a Marita Verón desaparecida. No sabemos dónde está. También está el caso de Paulina Lebbos, una estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras. De-sapareció el 26 de febrero del 2006 y apareció asesinada a los quince días. Se sabe que hay gente del poder involucrada, pero hasta el día de hoy no hay ni un sospechoso. Por eso, se ha formado la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad que marcha todos los martes, sistemáticamente, y que ya junta más de 150 casos.

–A partir de estos casos, ¿sienten que la violencia de género excluye o amedrenta a las mujeres para ocupar el espacio público?

Paula: –La inseguridad está en todos lados. No sólo por ser mujer te puede pasar algo, pero sí es cierto que las mujeres somos más vulnerables. Igualmente, yo no tengo miedo de salir a luchar por nuestros derechos.

–La Iglesia sacó un suplemento pago, como espacio de publicidad, en el diario local La Gaceta, donde se consigna “Tucumán está en contra del aborto”, entre otros lemas, justo antes de la llegada de la Comisión por la Despenalización del Aborto. ¿Cómo evalúan este embate de la Iglesia?

Vicky: –Nosotras planteamos un encuentro en donde la esencia es la diversidad. Por eso, invitamos a todas las mujeres tucumanas a que participen. No hemos hecho declaraciones que generen más enfrentamientos con otros sectores. Ya hay pintadas en contra del aborto y una llamada de la Iglesia a sus fieles a participar del Encuentro. Estamos preocupadas por que eso no se transforme en una provocación a los miles de ciudadanas que vienen a debatir la problemática de las mujeres en libertad.

–¿Qué sectores boicotean el encuentro?

Vicky: –Hay una agrupación que se llama La Barbarie, que ha hecho un ataque real al movimiento de mujeres, a los judíos y a los homosexuales y una campaña sistemática contra el Encuentro de Mujeres. Puede haber debates democráticos, pero nosotras convocamos a avanzar.

martes, 6 de octubre de 2009

NOBEL PARA UN ESTUDIO SOBRE LA DEGRADACION CELULAR QUE ABRE UNA NUEVA VIA CONTRA EL CANCER

NOBEL PARA UN ESTUDIO SOBRE LA DEGRADACION CELULAR QUE ABRE UNA NUEVA VIA CONTRA EL CANCER

Los peligros de la eterna juventud
Tres científicos recibieron el Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la división de las células y su ciclo de vida. También descubrieron que una enzima que las protege del envejecimiento está relacionada con células cancerosas.


Por Pedro Lipcovich

En cada célula del organismo hay un reloj que lleva escrita la hora de nuestra muerte, y es mejor que sea así. Esta fórmula puede resumir las investigaciones por las cuales, ayer, Elizabeth Blackburn, Carol Greider y Jack Szostak recibieron el Premio Nobel de Medicina. Los tres, en Estados Unidos, estudiaron la función de unas formaciones llamadas “telómeros”, que están en las puntas de los cromosomas y hacen posible la división celular: sucede que, cada vez que una célula se divide, el telómero se acorta; llegado cierto número de divisiones, el telómero se ha vuelto demasiado chico, la célula ya no puede dividirse y muere; el resultado es que el organismo, en su conjunto, envejece y ha de morir. Es mejor que sea así porque la forma de evitarlo, paradójicamente, resultaría mortal: hay una enzima llamada “telomerasa” –también descubierta por estos científicos– que impide el acortamiento del telómero, lo cual permite que las células se dividan indefinidamente, sin morir; pero esta enzima se encuentra en las células cancerosas y es lo que las faculta para proliferar sin límites. Precisamente, la mayor apuesta clínica vinculada con estos descubrimientos es encontrar una droga que combata los tumores anulando los efectos de la telomerasa, es decir, haciéndolos mortales otra vez.

En los extremos de los cromosomas –esos cordones, compuestos por ADN, en los que está contenida la información genética–, se hallan los telómeros, que han sido comparados con las protecciones que los cordones de las zapatillas tienen en las puntas para que no se deshilachen. Los telómeros habían sido visualizados en la década de 1930 pero, dado que todavía no se conocía el ADN, mal podía establecerse su función. En 1980, Elizabeth Blackburn, estudiando los cromosomas de un organismo unicelular, determinó que a los telómeros correspondía una determinada secuencia de ADN. En 1982, en conjunto con Jack Szostak, lograron precisar la función de estas formaciones.

Para que una célula se reproduzca, primero tienen que hacerlo sus cromosomas: los telómeros hacen posible que, al dividirse, la transcripción del ADN se efectúe sin errores; en este sentido, contribuyen a que no se produzcan enfermedades hereditarias. El telómero cede un poquito de su propio ADN para que el cromosoma pueda reproducirse, pero esto implica que, con cada división, el telómero queda un poco más corto; al sucederse las divisiones celulares, llega el momento en que el telómero ha quedado demasiado corto, la célula ya no puede reproducirse más y, cuando esto sucede, envejece y muere.

Daniel Gómez –titular del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes– lo grafica así: “Supongamos que se toma una célula de la mucosa bucal de un recién nacido y se la cultiva: se reproducirá unas 70 veces. Si se hace lo mismo con la de una persona de 30 o 40 años, la célula se reproducirá unas 35 o 40 veces y no más. Si la persona tiene 75 años, la célula en cultivo se dividirá sólo unas diez veces. Quiere decir que en la célula hay un reloj biológico que le indica cuántas veces duplicarse. Ese reloj corresponde al telómero; cuando termina su programa biológico de reproducción, entra en otro programa biológico, de senescencia o envejecimiento, y después en un programa de ‘apoptosis’, de muerte celular programada”.

Los descubrimientos no terminaron ahí. El día de Navidad de 1984, Blackburn trabajaba en su laboratorio junto con una joven de 23 años, Carol Greider, que efectuaba con ella su tesis de doctorado: esa tarde, ambas lograron discernir una enzima –que después fue llamada “telomerasa”– capaz de restituirle al telómero el pedacito que pierde en cada duplicación. Esto implica lograr que la célula se reproduzca indefinidamente, es decir, que no entre nunca en envejecimiento y muerte. Pero apostar a la telomerasa en busca de algún elixir de la vida eterna podría ser –por lo que se sabe hasta ahora– algo así como un pacto con el diablo.

Daniel Alonso –codirector del mismo laboratorio de la Universidad de Quilmes– advirtió que “la telomerasa está presente en el 85 por ciento de las formas de cáncer: es lo que permite que el tumor avance indefinidamente, que sus células no mueran nunca” (ver recuadro). Pero, entonces, ¿no tiene ninguna función positiva esa enzima? Sí, pero no tanto para el individuo como para la especie: “La telomerasa se expresa mucho en las células que, en los testículos y los ovarios, han de constituirse en óvulos y en espermatozoides: es lo que, tras la fecundación, permitirá tantas divisiones como sean necesarias en la vida embrionaria”, agregó Alonso.

La laureada Elizabeth Blackburn, de 60 años, nació en Tasmania, Australia; actualmente es profesora en la Universidad de California en San Francisco, y ciudadana de Estados Unidos. Tiene un hijo de 22 años, y su esposo también es científico. En investigaciones más recientes, Blackburn examinó la hipótesis de que, en las mujeres sujetas a estrés crónico, los telómeros se acorten más rápido que en las demás, “lo cual podría explicar por qué el estrés crónico es dañino para la salud”, comentó ayer.

Jack W. Szostak, de 56 años, nació en Gran Bretaña y se educó en Canadá. Actualmente enseña en la Universidad de Harvard y tiene ciudadanía estadounidense. “Sólo queríamos aclarar algunas cuestiones –comentó ayer–: ninguno de nosotros sospechaba que nuestras respuestas iban a resultar revolucionarias.” Tiene dos hijos, de 12 y 9 años.

Carol W. Greider, de 48 años, nació en Estados Unidos y actualmente investiga en la Universidad Johns Hopkins. “Nuestro premio muestra la importancia de los descubrimientos motivados por pura curiosidad”, comentó ayer. Tiene dos hijos, de 13 y 9.

domingo, 4 de octubre de 2009

SEA

Muere Mercedes Sosa, la Voz de América Latina

Muere Mercedes Sosa, la Voz de América Latina

La folklorista argentina, de 74 años, popularizó la música popular latinoamericana en todo el mundo

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 04/10/2009


La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.

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Su muerte ha sido acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Shakira, Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad (la actriz de La promesa de sus ojos), Julieta Venegas, Drexter o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora esta nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. "La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina", ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de "la voz de América Latina", que le parecía excesivo.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, que se encontraba el viernes visitando precisamente el pueblo natal de la folclorista chilena Violeta Parra, expresó su cariño y su admiración por Mercedes Sosa y recordó la amistad que mantuvieron ambas cantantes. La Negra Sosa cantó insuperablemente algunos de los temas más famosos de Parra, entre ellos su Gracias a la vida. "Ella era, quizás, la voz mas vigorosa de América Latina", lamentó Bachelet.

"Mercedes fue un ser bondadoso, sin ningún tipo de maldad y su presencia era una necesidad para todos los que actuamos o grabamos con ella", ha resumido el letrista Antonio Tarragó Ros, en nombre de los músicos argentinos.

Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos. Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una reciente entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: "Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede".

Viuda, con un hijo y dos nietas, Mercedes Sosa se distinguió por su magnífica voz, con registros de soprano y de una belleza muy singular, y su conexión con todas las grandes figuras del folklore latinoamericano, desde Atahualpa Yupanqui a Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo ella siempre se consideró una "negra petisa (una mujer pobre, morena y pequeña), sin glamour, tal y como se refiere a mí la oligarquía de mi país". "Este es un país de negros", decía con ironía, "en el que todos son rubios".

En los últimos tiempos, cansada y enferma, aseguraba encontrarse feliz, rodeada de afecto. "Tengo suerte", decía, "...pero me ha costado mucho". La Negra Sosa luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenia 28 años, y en el que se proponía renovar la canción argentina popular para conseguir que "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas".

La pobreza es muchas cosas

La pobreza es muchas cosas


Por José Natanson

Tradicionalmente, la pobreza se mide de manera muy simple, en función del ingreso monetario. El Banco Mundial, por ejemplo, considera que una persona es pobre si gana menos de dos dólares por día e indigente si gana menos de uno (el organismo sostiene que este parámetro apunta a superar el caos metodológico y estandarizar criterios de medición, aunque sus críticos argumentan que se impuso como una forma de diluir los efectos sociales negativos de las reformas de los ’90). La Cepal toma para sus mediciones las estadísticas oficiales de los países, pero a veces construye canastas propias. El Indec también se basa en este criterio: el umbral de indigencia, fijado por la Canasta Básica Alimentaria, es de 454,57; la línea de la pobreza, calculada en base a la Canasta Básica Total, que incluye alimentos y servicios no alimentarios, es de 1025,13.

Las críticas a esta forma de medir la pobreza han alcanzado un sólido desarrollo teórico y práctico, en buena medida como resultado de los trabajos pioneros de Amartya Sen, el Premio Nobel de Economía cuyas investigaciones en Bangladesh demostraron que en 1978, cuando la región atravesaba su peor período de hambruna del siglo, las exportaciones de alimentos se incrementaron exponencialmente. A partir de estos hallazgos, Sen propuso redefinir los índices de bienestar, cuestionó al PBI como parámetro principal de riqueza de un país (el argumento clásico es: la construcción de un basurero a cielo abierto en un municipio hace aumentar el PBI, y lo mismo la construcción de una bomba nuclear), sentó las bases de nuevos y más complejos índices (como el Indice de Desarrollo Humano, que integra seis indicadores) y avanzó en una redefinición del concepto de pobreza.

La idea de Sen es que la línea de pobreza no permite apreciar los diversos grados de vulnerabilidad y que es necesario, por lo tanto, elaborar una medición basada en el bienestar de los individuos, lo que implica reincorporar la dimensión ética y humana a los problemas –e indicadores– económicos. Bajo la noción de que los factores geográficos, biológicos y sociales pueden agudizar o mitigar el impacto de los ingresos en cada individuo, Sen sostiene que no alcanza con estimar el dinero que recibe una persona para saber si es pobre. Un ejemplo simple: dos personas pueden tener el mismo ingreso, pero si la primera vive en una villa, sin cloacas y agua corriente, y la segunda en una casa del Fonavi provista de los servicios esenciales, no tiene sentido situarlas en el mismo nivel. Conceptualmente, entonces, la pobreza debe ser vista como una privación que impide a los individuos, socialmente considerados, el desarrollo pleno de sus capacidades. La pobreza es, en última instancia, falta de libertad.

Dos semanas atrás, el gobierno francés recibió las recomendaciones de una comisión de alto nivel presidida por Sen y por Joseph Stiglitz e integrada por Jean Paul Fitoussi, encargada de proponer una nueva forma de evaluar la situación económica y social, que propuso cambiar el modelo estadístico para reorientarlo a la medición del bienestar y la felicidad de los ciudadanos. El hecho de que el muy derechista Nicolas Sarkozy haya sido el impulsor de la iniciativa revela la flexibilidad y la audacia de la nueva derecha europea (no todo lo bueno viene de la izquierda, ni siquiera en Francia).

Indicadores a la argentina
La semana pasada, el director de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, Claudio Comari, explicó a Página/12 que el organismo buscará modificar la metodología de medición. Para Comari, la estimación de ingresos actual no da cuenta del fenómeno de la pobreza en su totalidad, por lo que es necesario incorporar al índice otros beneficios (mencionó el programa Remediar, el plan de Seguridad Alimentaria y los planes de vivienda).

La declaración de Comari sería sensata si no fuera porque apenas dos días antes el Indec informaba que la pobreza había caído en el primer semestre, en forma interanual, de 17,8 a 13,9 por ciento, al igual que la indigencia, que se situaba en 4 por ciento, convirtiendo a la Argentina en el único país de América latina cuyos indicadores sociales mejoran en tiempos de desacaleración económica, alza del desempleo e incremento del precio de varios productos que componen la canasta básica.

No es una novedad. La intervención del Indec, que lleva ya dos años y medio, es una decisión oscurantista en el sentido más medieval de la palabra, cuyo corazón es la negativa a difundir las bases de datos a partir de las cuales se elaboran las estadísticas (si lo hicieran, los cuantitativistas nerds podrían construir sus propias canastas, y sus propios índices, con información confiable). La decisión genera una serie de efectos negativos largamente comentados: distorsiona estadísticas que le permitirían al Estado mejorar sus decisiones; afecta las expectativas de la población y del sector privado, que especula con tasas inflacionarias superiores a las reales; echa una sombra de dudas y desconfianzas sobre el conjunto de las decisiones gubernamentales; produce costos políticos –y electorales– imposibles de estimar; y permite un festival de estadísticas de grupos privados, ONG y universidades de desigual confiabilidad (el Barómetro de la Deuda social Argentina elaborado por la UCA, cuyos resultados suelen ocupar la tapa del diario La Nación, por ejemplo, se sustenta en una encuesta nacional de 1100 casos, contra 40 mil hogares de la EPH).

Pero hay otras consecuencias. En un país con una larga historia inflacionaria, los sectores más privilegiados tienen el know how necesario para cubrirse de los efectos de la suba de precios: acumulan stock, patean el pago a proveedores, difieren los egresos con cheques a corto plazo. La clase media también tiene herramientas, si no para evitar al menos para mitigar el impacto de la inflación. Como la pareja de Federico Luppi y Julio de Grazia en Plata dulce (olvidable película cuya linealidad argumental sorprende incluso para los cánones cuadriculados del cine argentino), puede apelar a instrumentos financieros simples, como los plazos fijos, la compra de bonos o de dólares. E incluso dentro del universo de aquello que los peronistas definen como trabajadores, la inflación impacta de manera diferencial: los empleados formalizados pueden reclamar, a través de sus sindicatos, aumentos salariales por encima de los índices oficiales, sumas no remunerativas, incrementos de las asignaciones familiares, rebajas en el impuesto a las ganancias: el aumento del 17 por ciento conseguido por los camioneros ya en abril de este año es una muestra de la potencia negociadora de los gremios fuertes.

En cambio, los trabajadores informales, los excluidos y los pobres carecen de estos colchones para los momentos difíciles. De entre todos los efectos negativos que produce la intervención del Indec, tal vez el más grave sea el redistributivo. Y es que, utilizado con inteligencia y criterio social, un instituto de estadística puede funcionar como una herramienta del Estado para proteger a sectores que –careciendo de un sindicato que los proteja o un banco para especular o un salario mínimo– al menos cuentan con una cifra oficial a partir de la cual plantear sus reclamos.

Dentro de los límites
Desde su asunción, el kirchnerismo apostó a la idea de que la mejor vía de inclusión social es el trabajo. Los avances de los primeros años de la Era K no se apoyaron en el despliegue de nuevas políticas sociales, sino en la mejora del mercado laboral producto del crecimiento económico y de las políticas de salario implementadas: el desempleo, que arañó el 25 por ciento en el peor momento de la crisis, comenzó a bajar, mientras que el trabajo formal inició un proceso de recuperación bastante sorprendente. En este marco, la pobreza comenzó a caer, desde el techo del 54 por ciento al que había trepado en el segundo semestre del 2002, hasta niveles que hoy, intervención del Indec mediante, resultan difíciles de estimar.

La idea de que los avances sociales debían producirse como efecto de la recuperación del trabajo emparentaba al Gobierno con las experiencias nacional-populares del pasado y revestía de un progresismo auténtico a su política económica. En efecto, los grandes impulsos redistributivos de la América latina moderna –el populismo de los ’40 y ’50, las revoluciones nacionales, el desarrollismo de los ’60 y ’70, las reformas agrarias– concebían a la cuestión social y la cuestión económica como partes de un todo indivisible.

El problema es que, en tiempos de globalización e hipercompetitividad supertecnificada, este esquema no es suficiente para resolver los problemas sociales de economías de alta desigualdad como la argentina. En un país en el que alrededor del 40 por ciento de la población trabaja de manera informal, con una tasa de sindicalización que no supera el 37 y que se reduce al 20 si se cuentan los empleados no registrados, una parte importante, quizá mayoritaria, queda afuera de este tipo de beneficios. La idea de incorporación social mediante el trabajo es excelente, pero insuficiente para atender las necesidades de una sociedad cuya economía excluye estructuralmente a un porcentaje importante de la población.

Retomando el planteo inicial, la pobreza es un fenómeno complejo que, en sociedades sofisticadas y fragmentadas, resulta cada vez más difícil de solucionar. Tratar de capturar su complejidad mediante un cambio en las mediciones nunca será una buena idea si no se implementa de manera técnicamente transparente y profesionalmente confiable, de modo de devolverle al Indec la legitimidad perdida (el Indice de Desarrollo Humano Argentino, que se presenta este lunes, utiliza en parte datos del 2006, al no poder acceder a los del 2009). En este marco, el Ingreso Universal para la Niñez quizá no sea una solución perfecta pero sí podría ser un avance, cuyo consenso es cada vez mayor: el hecho de que Francisco de Narváez haya presentado su propio proyecto no debería leerse como una simple señal de oportunismo sino como un indicio de un clima político que sería tonto no aprovechar.

sábado, 3 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA

Padang, epicentro de la desolación

Miles de personas buscan a sus familiares bajo las ruinas de los 20.000 edificios destruidos por el terremoto de Sumatra.- Unas 3.000 personas siguen desaparecidas

CRISTINA GALINDO | Padang (Enviada Especial) 02/10/2009



Las voces de los niños atrapados en un colegio del centro de la localidad de Padang se han dejado de oir. El terremoto que el miércoles pasado arrasó la costa oeste de Sumatra (Indonesia) los pilló en clase. Unos 60 seguían dentro este viernes por la manana. "Antes se escuchaban sus voces pidiendo ayuda, pero ya no", comentaba un vecino a un medio de comunicacion local. En el epicentro de la desolación, miles de personas siguen buscando a sus familiares desaparecidos con la esperanza, cada vez menor, de encontrarlos con vida. Miembros de los equipos sacan de los escombros cadáveres, cuerpos mutilados, algunos irreconocibles. Las calles están llenas de casas destrozadas, mientras cientos de personas hacen cola en las gasolineras para intentar conseguir carburante para su vehículo y para generar electricidad.


Yakarta pide ayuda internacional
Destrucción en el anillo de fuego
Lucha contra el reloj en Indonesia

Así se produce un terremoto
GRAFICO - El Pais - 22-01-2003
Placas tectónicas, terremotos, maremotos y sistemas de medición. -



El olor a muerte se apodera de la ciudad sumatra de Padang- EFE


Aumentan a 1.100 los muertos por los terremotos de Indonesia
VIDEO - AGENCIA ATLAS - 02-10-2009
El Gobierno teme que haya más víctimas ya que hay numerosas zonas donde los equipos de rescate no han llegado. - AGENCIA ATLAS

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Al anochecer, cae la oscuridad total sobre Padang. Empieza a haber electricidad, pero gran parte sigue a oscuras a la fuerza. Desde el aire, apenas se puede ver una pequeña parte de esta ciudad de 900.000 habitantes que se ha sumido en la negritud. Dos días después del seísmo, se cree que unas 3.000 personas siguen desaparecidas. Los equipos de rescate, venidos de varios países, buscan contrarreloj a los posibles supervivientes. Hacen turnos para cubrir las 24 horas. Pese a los cortes de luz, siguen trabajando con potentes focos.

La magnitud de la tragedia crece hora a hora. Más de 20.000 edificios han sido destruidos o dañados gravemente, según la Agencia de Gestión de Catástrofes. Las condiciones no son fáciles. Necesitan más maquinaria pesada para remover los escombros, pero la esperanza de que se produzca algun milagro -siempre los hay, como una niña que ha sido rescatada 40 horas despues del seísmo- les da fuerzas para seguir. Las organizaciones humanitarias empezaron a llegar con fuerza este viernes. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Ayuda Humanitaria y Catástrofes se instaló por la mañana en la mansión del gobernador de la provincia para empezar a organizar las tareas internacionales de ayuda.

El número oficial de muertos asciende ya a 850, pero puede haber mas de mil. En algunos hospitales, las temperaturas de más de 30 grados y la elevada humedad aceleran la descomposición de los cadáveres. Las grietas de las calles del centro de Padang, una de las ciudades mas afectadas, muestran las tremenda fuerza del terremoto de magnitud 7,6 en la escala de Richter que golpeó la zona. Si como se teme la cifra de muertos se dispara, se puede superar el seísmo registrado en la isla de Java en 2006, en el que murieron mas de 5.000 personas y 1,5 millones se quedaron sin hogar. Los geólogos llevaban años advirtiendo que Padang, situada en el área conocida como el anillo de fuego del Pacífico, acabaría siendo destruida por un terremoto.

En la oficina de viajes que gestiona, muy cercana a varios eficios destrozados, Wahyu Rahmadani, de 22 años, se siente un joven afortunado después de todo. Su negocio ha sobrevivido y tambien su casa. "Cuando empezó el terremoto, por la mañana, iba al trabajo. Me asusté. El coche dio un giro tremendo y volco. Pensé: otro tsunami!", recuerda en referencia al maremoto que en 2004 mató a 230.000 personas en una docena de países de la zona, incluida Indonesia. "Mira, esa era una escuela de idiomas", dice mientras señala con el dedo. "Ese edificio era de seis plantas, y no queda nada", sigue explicando. La lista es larga: dos hoteles completamente destruidos, uno muy dañado, un hospital destrozado...

El miedo se respira en la ciudad. Muchos de los que hacen cola para cargar la moto o el coche de gasolina han decidido irse temporalmente. Temen otro terremoto. Isti Qamah ha decidido quedarse, pero no puede ocultar su cara de susto mientras enseña en Youtube vídeos del terremoto. "Estaba en casa cuando todo pasó. Tembló el suelo, las paredes... mi casa se ha quedado llena de grietas", explica esta universitaria de 19 años. "El centro comercial se cayó y se incendió y, mira, la calle de los grandes hoteles, toda resquebrajada", explica mientras señala con el dedo las imágenes en el ordenador.

La comida empieza a escasear. El mercado de abastos de Padang se vio muy afectado por el seísmo. Algunas instalaciones se incendiaron. En los supermercados, se están agotando los productos. Los residentes tienen que racionar el contenido de la despensa, para no quedarse sin nada. Algunos establecimientos de comidas han vuelto a servir, pero nadie sabe por cuántos días.