(COMO) EMPEZANDO DE NUEVO

"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

lunes, 29 de septiembre de 2008

ENTREVISTA CON EL SOCIOLINGüISTA FRANCES LOUIS-JEAN CALVET

ENTREVISTA CON EL SOCIOLINGüISTA FRANCES LOUIS-JEAN CALVET

“En América del Sur hubo una masacre lingüística”

El autor de Lingüística y colonialismo, suerte de “manual” de los europeos, africanos y latinoamericanos militantes de la diversidad cultural, arremete contra “los ayatollás de las lenguas” y propone la integración lingüística como herramienta de inclusión.


Por Silvina Friera

El hombre de remera, campera y pantalón de jean, que arrastra su cansada simpatía como puede, saluda con un apretón de manos y se desploma en uno de los sillones de la recepción del hotel, como pidiendo una tregua, antes de que la seguidilla de entrevistas le borre la sonrisa y le gane la partida a su sentido del humor. El sociolingüista francés Louis-Jean Calvet publicó en abril de 1974 Lingüística y colonialismo, un análisis histórico de las relaciones entre discurso colonial y discurso lingüístico, que pronto se convirtió en una suerte de devocionario entre los militantes europeos, africanos y latinoamericanos de la diversidad lingüística. El libro lo investía de un protagonismo que él no había elegido, le devolvía una imagen difícil de aceptar. Se sentía atrapado dentro del rol de denunciante de la “glotofagia”, la acción simbólica y punitiva de suponer las otras lenguas inferiores a la propia, pero al mismo tiempo las instituciones de la francofonía lo consideraban “un temible izquierdista” que accionaba contra su lengua. “Mi castellano es una mierda, pero podemos comunicarnos”, dice Calvet en un tono irónico, como si coqueteara con ocupar el espacio del indómito izquierdista.

¿Cuántas lenguas habla este buen señor, uno de los principales referentes de la sociolingüística francesa?, quiere saber PáginaI12 por una cuestión de curiosidad. “Es la pregunta que siempre nos hacen a los lingüistas. Puedo dar una conferencia en inglés, francés, español e italiano, pero también puedo sobrevivir en chino, alemán, árabe, ruso, griego, en dos o tres lenguas africanas, para comer, beber, pedir un cheque de avión. Es un mito que los lingüistas deben hablar un montón de lenguas. Eso es en el circo –bromea Calvet, invitado por la embajada de Francia y la Alianza Francesa, y se ríe con ganas—. Para dar una conferencia en inglés tengo que trabajar, no puedo improvisar. Puedo hablar tres o cuatro lenguas, pero nada más.” Calvet nació en Túnez, donde vivió hasta los dieciocho años. “En mi primera juventud el francés era la lengua de mi familia y de la escuela, pero en la calle se hablaba árabe y siciliano, un dialecto del italiano –recuerda el teórico francés—. Este multilingüismo ambiental despertó mi interés por las lenguas. La Babel es una realidad, una característica del mundo; si deseamos conocer otras culturas, otras visiones del mundo, debemos aprender las lenguas.”

Calvet confirma que se hablan aproximadamente 7000 lenguas en el mundo, “pero esto cambia cada día porque hay una tendencia a multiplicar este número, a considerar como lenguas formas habladas que antes eran dialectos”, aclara. “Así como hay lenguas que desaparecen, hay lenguas que nacen. Hoy decimos que hay una lengua que se llama español, pero mañana puede que haya lenguas que se llamen argentino, mexicano; hay una tendencia hacia la diferenciación –explica el sociolingüista—. Con la globalización te podés comunicar a escala mundial a través del inglés, que es la lengua hipercentral. Pero no es el inglés que se habla en Cambridge o en Oxford; es el globish, el inglés que se habla en la globalización, una forma muy pobre que sólo usa quinientas palabras. Si escuchamos a un alemán hablando con un japonés de comercio, el inglés que hablan no es el mismo que habla la reina de Inglaterra como representante del Estado. El problema de la reina es que no habla ninguna lengua.”

–Suena a comentario típico de un francés contra los ingleses...

–Pero también es un comentario típico de los americanos. Hay gente que dice en los Estados Unidos que Bush no habla en inglés. Hay libros muy humorísticos que llaman bushism a las formas lingüísticas de Bush, a los errores que comete.

–¿Cómo impacta la globalización en el entramado de las lenguas?

–En el modelo que llamo gravitacional, hay una lengua eje, el inglés, la lengua hipercentral, y alrededor gravitan una decena de lenguas, el francés, el español, el árabe, el ruso, el chino, el malayo. El predominio del inglés es una foto de una situación sincrónica; no sabemos cuál será la lengua central, el inglés del mañana.

–Al principio las lenguas debían pagar un “derecho de aduana” para acceder a Internet, pero usted señala que así como las lenguas pertenecen a aquellos que las hablan, Internet pertenece a aquellos que la utilizan. ¿Está creciendo la participación de las lenguas en la web?

–Sí, y eso es muy interesante. Al principio era imposible escribir en Internet en castellano o en francés con los acentos. Ahora Unicode permite escribir en todas las lenguas del mundo. Hace quince años Internet sólo estaba en inglés; hoy hay páginas en chino, francés, español, alemán, y hay montones de sitios en pequeñas lenguas. Un cambio técnico, el pasaje de Ascii a Unicode, ha dado como resultado un cambio cualitativo. Esto quiere decir que el dominio del inglés no es absoluto; las pequeñas lenguas pueden encontrar su propio lugar y su propio uso en la red.

–Uno de los miedos más extendidos entre los franceses es a “la contaminación” de la lengua al entrar en contacto con la inmigración árabe. ¿Por qué ese contacto es entendido como un peligro?

–A los que tienen ese temor los llamo “los ayatollás de las lenguas” porque siempre las lenguas han tomado préstamos de otras; por ejemplo, en castellano, todas las palabras que empiezan con “a” vienen del árabe, como “alcalde”, “almohada”... Si viven, todas las lenguas cambian. Una lengua que no cambia es una lengua muerta, como el latín o el griego antiguo. No hay que tener miedo a la contaminación, ese temor me parece francamente una estupidez. Hay que explicar a la gente que cada día necesitamos nuevas palabras, que podemos construir o tomar palabras de otras lenguas.

–¿Cómo toman los franceses este planteo?

–Una mayoría piensa lo contrario de lo que yo digo, pero hay que hacerles entender que una lengua que no cambia es una lengua que va a morir.

Todas las lenguas, tarde o temprano, morirán. Pero para Calvet, un teórico y militante de la diversidad que rechaza el discurso político lingüísticamente correcto (“no todas las lenguas son iguales”, advierte), no todas las muertes son iguales. “Hay muchas lenguas indígenas que se han perdido en nombre de la comunicación, en nombre del lenguaje”, plantea el autor de Lingüística y colonialismo, libro que abre con una cita de Roland Barthes: “Robar a un hombre su lenguaje, en nombre de ese mismo lenguaje: allí comienzan todos los asesinatos legales”.

“La globalización es un hecho, pero podemos organizar el mundo lingüístico a través del respeto por las otras lenguas, para que cada uno pueda comunicarse en inglés, si quiere viajar y trabajar en otros países, o hablar la lengua de su pueblo –propone Calvet—. Y eso es difícil porque hay una tendencia a olvidar la lengua de los padres. Tal vez los padres deciden no hablarles a sus hijos en sus propias lenguas porque un quichua o un guaraní puede pensar que es mejor para sus hijos que hablen el español, para tener éxito en la vida, en la escuela, en la universidad. Pero cómo explicar que es importante hablar en inglés, pero que también es importante conservar la lengua identitaria. En Africa la gente habla en diferentes lenguas, pero en América del Sur hubo una masacre lingüística. Sólo en Perú, Ecuador y Bolivia se hablan lenguas indígenas.”

–En Paraguay se habla guaraní...

–Dicen que Paraguay es un país bilingüe, que el guaraní y el español están en el mismo nivel. ¡Pero es una broma! En el aeropuerto de Asunción no hay ni una palabra escrita en guaraní, sólo en español o en inglés. Los nombres de las calles no están escritos en guaraní.

–La dictadura de Stroessner prohibió el guaraní.

–Pero hoy tienen una democracia.

–Las herencias de las dictaduras en América latina aún se sienten...

–Es obvio que casi toda la población paraguaya es bilingüe, pero es más importante hablar el español que el guaraní. Hay un problema de función social de las lenguas. El guaraní es la lengua de la calle, de la familia, del mercado, de la proximidad, pero el castellano es la lengua de la universidad, de la política; no tienen las mismas funciones sociales. Y decir que en Paraguay hay un bilingüismo real es casi una broma.

Calvet subraya que hay que proteger la diversidad de las lenguas. “El inglés es obviamente la lengua más importante del mundo, pero el guaraní, el quechua, también tienen su importancia. Por eso creo que debemos defender la diversidad lingüística. Cada lengua es una visión diferente y necesaria de la cultura.” En Francia hay tres millones de hablantes árabes que van a la escuela. “Lo interesante es que el árabe que hablan no es el árabe oficial de sus países de origen. En los países árabes, la lengua oficial es el árabe clásico, el árabe del Corán, que ninguno habla. Entonces hacen una mezcla de árabe y francés para comunicarse con los amigos de la misma edad, y tal vez también mezclan algunas lenguas africanas. Y están en su derecho. El único problema es saber si pueden hablar el francés estándar.”

–Si no hablan un francés estandarizado se les cierran todas las puertas, ¿no?

–Claro, porque la lengua es una llave social. Para encontrar un trabajo interesante, importante, hay que hablar el francés oficial, como hay que hablar aquí el castellano oficial. El deber de la educación, de la escuela, para los niños que hablan esa mezcla de árabe y francés, es enseñarles a hablar otra forma de francés. Hay diferentes niveles de lengua: no hablamos el mismo francés dando un curso en la universidad o jugando a las cartas en un café. Pero si hay gente que no puede hablar una variedad alta, se origina una fractura social que produce una fractura lingüística. Y esto es un problema democrático. El deber del Estado es dar la lengua del Estado a todos los inmigrantes; tenemos el derecho de hablar la lengua del país. Si no hablamos la lengua del país, se van a construir ghettos, pequeñitos grupos, y eso es lo contrario de la integración.

–¿Cómo es la situación ahora: hay intentos de integración o prevalece la construcción de ghettos?

–Es difícil de responder. Hoy no podemos saber qué forma de lengua hablarán los hijos de los inmigrantes, y éste es un punto importante. No sabemos si los padres les van a transmitir el francés estándar o una mezcla. Si les transmiten la mezcla, entonces se va a dar una fluctuación muy difícil, lo contrario de la integración. No sé cuál será la lengua central, el eje de la comunicación global, el inglés del mañana en dos siglos, pero va a cambiar. También las lenguas de los pequeños pueblos van a cambiar. Pero una vez más los ayatollás de las diferentes lenguas piensan que el autor de Lingüística y colonialismo debe defender las pequeñas lenguas, y no preocuparse del francés o del español. ¡Es una estupidez! Hay que inventar una política lingüística que les dé su propio sitio a todos los idiomas del mundo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

La lección de Mailer

La lección de Mailer

En los próximos días se distribuye Un arte espectral (Emecé), el testamento literario de uno de los mayores narradores del siglo XX: el estadounidense Norman Mailer. Bitácora de un escritor y manual sobre el ofi cio, este libro analiza los misterios técnicos de la novela y muestra el ajuste de cuentas de un creador inigualable con la pasión de toda su vida
Sábado 27 de setiembre de 2008 |

Por Norman Mailer

Estilo

El estilo, por supuesto, es lo que todo buen autor joven busca adquirir. En el acto del amor, su equivalente es la gracia. Todos lo quieren, ¿pero quién puede encontrarlo trabajando directamente hacia la meta?

En mi caso, Advertencias a mí mismo fue el primer libro que escribí con un estilo que pudiera llamar propio, pero no lo empecé hasta 1958, diez años después de que se publicara Los desnudos y los muertos . En el medio habían llegado Costa bárbara y El parque de los ciervos , y no quería tener otra vez dos novelas tan difíciles de escribir.

No sabía lo que estaba haciendo. Aparte del vértigo que ataca a cualquier atleta, actor o joven empresario que tiene un éxito inicial enorme, yo tenía mi propio problema particular, una preciosura: no conocía mi oficio . Los desnudos y los muertos había sido escrito a partir de lo que podía aprender de leer a James T. Farrell y John Dos Passos, con buenas dosis de Thomas Wolfe y Tolstoi, más tintes homeopáticos de Hemingway, Fitzgerald, Faulkner, Melville y Dostoievski. Con semejante ayuda, fue un libro que se escribió solo.

Yo sabía, sin embargo, que no era un logro literario. Había hecho un libro con un estilo general prestado por muchas personas y no sabía lo que tenía por decir yo mismo. Aún no había tenido suficiente de mi propia vida. Incluso podría adelantarse la idea de que el estilo les llega a los autores jóvenes más o menos en la época en que reconocen que la vida también está dispuesta a herirlos. Hay algo allá afuera que no es necesariamente engañoso. Eso explicaría por qué autores que estuvieron enfermos en la infancia casi siempre llegan temprano en su carrera como estilistas desarrollados: Proust, Capote y Alberto Moravia son tres ejemplos; Gide ofrece otro. Esta noción explicaría, por cierto, el desarrollo temprano y completo del estilo de Hemingway. Tuvo, antes de cumplir los veinte, la sensación inconfundible de estar herido, tan cerca de la muerte que sintió que su alma se deslizaba fuera de él y después volvía.

El joven autor promedio no está así de enfermo en la infancia ni es tan duramente golpeado por la vida temprana. Sus pequeñas muertes sociales son equilibradas a veces por sus pequeñas conquistas sociales. Así que escribe en el estilo de otros mientras busca el propio, y tiende a buscar palabras más que ritmos. En su apuro por dominar el mundo (raro es el escritor joven que no sea un pendejo consumado), también tiende a elegir sus palabras por su precisión, su capacidad de definir, su acción acrobática. A menudo su estilo cambia de escena a escena, de párrafo a párrafo. Puede conocer un poco acerca de crear atmósferas, pero la esencia de la buena escritura es que instala una atmósfera tan intensa como la de una obra teatral y después la altera, la amplía, la conduce hacia otra atmósfera. Cada frase, precisa o imprecisa, jactanciosa o modesta, cuida no meter un dedo hiperactivo a través del tejido de la atmósfera. Tampoco las frases se vuelven tan vacías de cualidad personal como para que la prosa se hunda en el suelo de la página. Es un logro que llega por haber pensado en la vida de uno hasta el punto en que uno la está viviendo. Todo lo que pasa parece capaz de ofrecer su propia suma al autoconocimiento. Uno ha llegado a una filosofía personal o ha alcanzado incluso esa rara meseta donde está atado a su propia filosofía. En esa coyuntura, todo lo que uno escribe proviene de la atmósfera fundamental propia.

Un desarrollo semejante debe de haberse producido en mí en los diez años pasados entre la publicación de Los desnudos y los muertos y el comienzo del trabajo en Advertencias a mí mismo . En todo caso, se convirtió en el libro en el que traté de separar mi bilis espiritual legítima de mi autocompasión, y tal vez fue la tarea continuada más dura que me había planteado. Lo que agravaba cada problema era que también estaba tratando de dejar de fumar, y como corolario de abandonar la nicotina, me vi lanzado al problema del estilo mismo. En aquellos días, mi psiquis se sentía tan distinta sin cigarrillos como mi cuerpo al pasar del aire al agua. Era como si percibiera con sentidos distintos, y las reacciones claras se vieran embotadas. Escribiendo sin cigarrillos, el mundo que buscaba casi nunca llegaba, no en un tiempo rápido. En compensación, tenía garantizada una sensibilidad al ritmo de lo que escribía y eso me ayudaba a volcar mi mano en dirección de la mejor prosa. Empecé a aprender lo difícil que es pasar de la hegemonía de la palabra a la resonancia del ritmo. Esto puede ser un salto más grande que un brinco a la poesía. Así, Advertencias a mí mismo fue un libro cuya escritura me cambió la vida.

En El parque de los ciervos había estado tratando de encontrar un estilo a través de tres borradores. El primero había sido proustiano: no un Proust de primera categoría, desde luego. Proust intentado. Proust fracasado. El segundo borrador estaba ubicado en algún lugar entre la novela inglesa de costumbres y Scott Fitzgerald: no del bueno, pero en esa dirección general. Encajaba con el material esencial. Así que aprendí cómo el estilo repele literalmente ciertos tipos de experiencia y puede equivaler a una esposa dominante que siempre está dispuesta a elegirte los trajes. Si un escritor insiste en un tono específico, a pesar de todas las advertencias internas, incluso puede limitar la variedad de experiencias que entren en el libro.

Encontrar la manera propia de escribir es algo elusivo. Aunque por cierto ayuda a desarrollar un estilo único, primero tienes que aprender cómo escribir. Allá en los años cincuenta, Nelson Algren estaba dando una clase de escritura en Chicago y me invitó a asistir. Leyó un cuento de uno de los chicos. Hemingway de cuarta. Después, le dije a Nelson: "¿Por qué le prestaste tanta atención? Sólo estaba copiando a Hemingway". Y Algren, que tenía diez años más que yo y sabía mucho más, dijo: "Sabes, estos chicos están mejor si se atan a un escritor y empiezan a imitarlo, porque aprenden mucho haciéndolo. Si son buenos en algún sentido, tarde o temprano se librarán de la influencia. Pero antes tienen que atarse a alguien". Eso fue útil.

Por otro lado, lleva tanto tiempo encontrar tu propia manera de escribir. Se reduce a un conjunto de decisiones sobre qué palabra es valiosa y cuál no, en cada frase que escribes. ...se es un elemento. Otro es la coherencia general. Tienes escritores que son excepcionalmente talentosos pero siguen siendo lo que yo llamaría grandes aficionados. El ejemplo más notable sería una escritora tan dotada como Toni Morrison. Su estilo puede cambiar de un capítulo a otro: su vigor no reside en proteger el tono. Puede escribir con belleza durante páginas enteras, y después, al capítulo siguiente, se demora en un modo pedestre. Viola lo que es ella en su mejor momento, su voz distintiva, esas percepciones distintivas. [...]

El estilo es también un reflejo de la identidad. Dado un sentido firme de ti mismo, puedes escribir en una veta coherente. Pero si tu identidad cambiara, también cambiará tu presencia en tu prosa. Es innecesario decir que la enfermedad, la tragedia, la frustración enorme, la propia edad están destinadas a alterar toda noción firme de ti mismo.

Y, desde luego, el tema de uno también afectará las palabras de uno. Una voz periodística puede meterse en el funcionamiento de unas cuantas novelas de actualidad. Pero la verdad es que no quisieras ser Henry James para describir la vida de Gary Gilmore. Existe el vicio de la escritura demasiado espléndida. Para lo que Henry James quería hacer, sin embargo, su lenguaje era ideal. Reconoció antes que ningún otro que la educada vida social, a pesar de sus aspectos ridículos o afectados, también ofrece un espectro de pequeñas opciones presentes en cada momento. En la vida social, una persona a menudo elige entre tres o cuatro alternativas igualmente agradables, incluso para elegir ser un poco más cálido o un poco más frío de lo que originariamente esperaba ser hacia una persona dada. James tenía un sentido extraordinario de esa vibración imprevista dentro de lo casi totalmente esperable, y creó un mundo narrativo a partir de tal percepción, un mundo que dependía por entero de su voz única.

Es reconfortante sostener que algunos escritores importantes desarrollan un estilo a partir de evitar sus debilidades mayores. Hemingway no era capaz de escribir una oración larga, compleja, con buena arquitectura en la sintaxis. Pero convirtió esa incapacidad en su habilidad personal de escribir breves frases declarativas o largas oraciones fluidas conectadas con conjunciones. Faulkner, por el contrario, no era capaz de escribir con sencillez, pero sus oraciones demasiado opulentas, congestionadas, producían una atmósfera extraordinaria. A su vez, Henry Miller rara vez podía contar bien toda una historia. Prefería sus excursiones apartadas de la historia, y esos apartes son lo que lo hizo excepcional.

Bestsellers

Ahora que el deseo desmesurado que había en mí por las grandes ventas se ha asentado en expectativas más razonables, bien puedo ofrecer algunos pensamientos posteriores sobre el tema.

Escribir un bestseller con intención consciente de hacerlo es, después de todo, un estado mental que no deja de tener puntos de comparación con el acto de casarse por dinero sólo para descubrir que la ausencia de amor es más costosa de lo previsto. Cuando un supuesto y modesto escritor de bestsellers al fin se vuelve lo bastante profesional como para escribir un libro ganador, él o ella piensa que ha logrado una gran hazaña, al igual que un hombre desprovisto de amor (y dinero) verá un casamiento pródigo como una unión espléndida.

Lo ideal, y cuando te pones más viejo tratas de acercarte a lo ideal, es escribir sólo lo que te interesa. Puede resultar de interés a otros o no, pero si tratas de dirigirte hacia el éxito, no debieras ser un escritor serio. En cambio, harás bien en estudiar los trucos de los autores de bestsellers constantes mientras te aseguras de mantenerte apartado de cualquier cosa que esté bien escrita . Leer buenos libros puede envenenar tu satisfacción por haber conseguido un bestseller. No creo que Jackie Susann se vaya a dormir con Rainer Maria Rilke sobre la mesita de luz.

Hoy, los grandes cuadros literarios por lo común se dejan para los novelistas de bestsellers. Tendrán un elenco de cuarenta o cincuenta personajes, e historias que atraviesan de cincuenta a cien años. Incluirán varias guerras mundiales, más cambios asombrosos en las vidas de varias familias. Hacen todo eso para mantener su libro en movimiento. Lo que caracteriza por lo común a estas novelas es que nada hay en ellas con lo que no te hayas cruzado antes. La mayoría de los buenos escritores tienden en estos días a trabajar sobre panoramas más pequeños. Entonces, al menos, tienes la confianza de que lo que estás haciendo incluye alguna verdad en cuanto ficción. Eso es razonable. Al menos estás contribuyendo al conocimiento en vez de aumentar el barro de la cultura. Desde luego, eso puede hacer más difícil enfocar un tema amplio. En este momento el único gran escritor que puede manejar cuarenta o cincuenta personajes y tres o cuatro décadas es García Márquez. Cien años de soledad es una obra asombrosa. Logra hacerlo, pero cómo, no lo sé. En mi novela sobre Egipto, me llevó diez páginas pasar más allá de una curva del Nilo.

Es contraproducente pensar: voy a poner esto porque venderá ejemplares. Por lo común, eso no funciona. Hay una integridad en el bestsellerato: es el mejor libro que el autor es capaz de escribir en ese momento. ...l o ella cree en el libro. Por eso es un bestseller. Stephen King era un escritor torpe y repetitivo cuando empezó, pero los lectores de bestsellers respondieron a su sinceridad. Eso estaba presente en cada página mal escrita. La popularidad de la mala escritura es análoga al disfrute de la comida chatarra.

Debo decir que King ha mejorado en estilo desde que empezó. Es de esperarse que sus lectores también, pero eso no es tan seguro.

Una estrategia del bestseller es seguir agregando ingredientes nuevos a la historia. ¡Pero cuidado! La trama es igual que una droga. Puede estimular a un novelista hacia hordas de energía creativa, y por cierto mantendrá a un lector sobre la página, pero tarde o temprano, la trama presenta su factura, y exigencias graves caen sobre el escritor. El autor que está sobrecargado de trama a veces se ve obligado a entrar en la mente del personaje para mantener las cosas claras.

Exactamente aquí es donde todo se empantana. La confianza de un lector en lo que está leyendo se verá traicionada sutilmente o incluso dilapidada en caso de que un novelista elija entrar en la mente de un personaje pero falle en transmitir el don indispensable para que el lector pueda ahora saber más que antes sobre el personaje. Los monólogos interiores por lo común son rutina e insisten en contarnos lo que ya sabemos. Casi no existe una calidad garantizada de la mente.

Por supuesto, el daño es limitado, porque las reflexiones internas de los personajes en la mayoría de los megabestsellers son más o menos lo que uno espera. Los lectores de megabestsellers desean poder leer y leer y leer: no desean reflexionar sobre ninguna revelación realmente inesperada. La realidad puede estar allá afuera, pero ése no es el motivo por el que estamos leyendo.

La corrección o edición tiende a hacer que los bestsellers se lean como más semejantes entre sí. Por ejemplo, pocos bestsellers no sufren de una avalancha de adjetivos. Porque cuando un escritor no puede encontrar el matiz de una experiencia, por lo común la recarga de adjetivos. Eso le dice al lector qué debe pensar. Esto acompaña una tendencia en las editoriales de poner el énfasis en el entretenimiento a toda costa. Por supuesto, un cansancio penetrante podría invadirnos debido al ritmo al cual somos entretenidos.

Mi generación literaria estaba bajo el paraguas de Maxwell Perkins: cualquiera que se convirtiera en editor deseaba ser como él. Los editores jóvenes sentían fidelidad hacia sus escritores. Había casamientos espirituales, por así decirlo. Sigue siendo verdad hasta cierto punto, pero las probabilidades contra el sostenimiento de semejante lealtad ahora son mucho más altas. El mundo editorial de hoy dicta que un editor tiene que aportar libros que hagan dinero. Este casi absoluto tiene que penetrar en los intersticios del pensamiento de un editor joven. (Y en sus intestinos.) Imagino que sería difícil para la mayoría de los editores jóvenes no empezar a presionar un poquito a sus autores para que traten de ser más populares. Eso, desde luego, ejerce presión sobre el vínculo.

Justo ahora el dinero inteligente apostaría contra la novela seria. Las editoriales se están deprimiendo por el futuro de la ficción de buena calidad, y es obvio que los directores editoriales son los que más determinan ese futuro. Es probable que la supervivencia dependa de los editores jóvenes. Cuando una novela seria de un desconocido se publica en estos días, por lo común es porque algún editor joven se lo ha tomado a pecho. Por lo general, el director editorial le sigue la corriente. De hecho, ése es el costado caritativo del mundo editorial, y seguirá mientras los directores editoriales mantengan alguna fe en sus editores jóvenes, que, a su vez, logren apegarse a su coraje.

Los gerentes de librerías pueden preguntar: "¿Por qué no escribes un libro corto?" No necesitan manifestar su motivo. Los dos sabemos. Los libros cortos son libros delgados, y así ocupan menos espacio en las estanterías. Ergo, las estanterías pueden rendir más ingresos por metro. Pero ¿novelas cortas? Por desgracia, fui influido a edad temprana por Thomas Mann, quien decía que sólo lo exhaustivo es realmente interesante. Confía en Mann para hacer de uno un elitista encubierto.

[Traducción: Elvio Gandolfo]

martes, 23 de septiembre de 2008

Hawking hace el camino

Hawking hace el camino

La visita del prestigioso científico británico a Santiago de Compostela causa un enorme revuelo
AGENCIAS - Santiago de Compostela - 22/09/2008


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El científico británico Stephen Hawking visitó este lunes Santiago de Compostela entre la admiración y la curiosidad de universitarios, turistas y peregrinos, a su llegada a la plaza del Obradoiro. El prestigioso físico, de 66 años, recorrio un tramo símbolico del Camino de Santiago que culminó en la catedral.

Stephen william Hawking

A FONDO
Nacimiento: 08-01-1942 Lugar: (Oxford)

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Hawking, que viaja junto a su hija Lucy, con la que ha escrito su libro La clave secreta del universo. Una maravillosa aventura por el Cosmos, fue recibido por el alcalde compostelano, Xosé A. Sánchez Bugallo, quien mostró su "admiración" por su doble "capacidad de superación" en su carrera profesional y en su vida cotidiana.

El experto en física teórica, que se desplaza desde hace varias décadas en una silla de ruedas debido a una esclerosis lateral que le produjo una parálisis casi total, ha sido invitado a la capital gallega por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y por el Ayuntamiento para recoger el premio Fonseca.

Hawking, que además de estar confinado en una silla de ruedas por su enfermedad perdió la voz en 1985, utiliza un sintetizador vocal para facilitar la comunicación.

Pese a esos impedimentos físicos, el científico ha mantenido su capacidad de proseguir, aunque de manera limitada, conferencias e intervenciones en diversos puntos del planeta, en los últimos meses en Johannesburgo, Washington y Santiago de Chile.

Hawking, que prolongará su estancia en la capital gallega durante una semana con el objetivo de reunirse con la comunidad científica universitaria y de impartir una conferencia, ha dicho estar "muy contento" de visitar en Compostela y de poder recoger el premio, algo que consideró "un honor".

domingo, 21 de septiembre de 2008

Reconstruyen un invento de Einstein, 80 años después

Reconstruyen un invento de Einstein, 80 años después

Un equipo de ingenieros desarrolló un prototipo de un refrigerador ecológico patentado por el genial físico en 1930; la ventaja: no se alimenta con electricidad


LONDRES (EFE).- Una prueba de que la genialidad perdura a través del tiempo: un equipo de científicos británicos de reconstruyó un prototipo de un refrigerador ecológico inventado por el genial físico Albert Einstein en 1930, que tiene la ventaja de no alimentarse de electricidad.

Los refrigeradores modernos son muy perjudiciales para el medio ambiente ya que funcionan mediante la compresión y expansión de gases llamados freones, que contribuyen poderosamente al llamado efecto invernadero.

En un intento de remediar esa situación, Malcolm McCulloch, un ingeniero eléctrico de Oxford que se dedica a las tecnologías verdes dirige un proyecto que desarrolla mecanismos que pueden utilizarse sin electricidad, según informa hoy el dominical "The Observer".

El equipo que dirige logró fabricar el prototipo de un refrigerador patentado en 1930 por el premio Nobel y su colega, el físico atómico húngaro Leo Szilard.

El modelo. El diseño, que utilizaba sólo gases a presión para congelar los alimentos, se aplicó parcialmente en los primeros frigoríficos domésticos, pero la tecnología se abandonó al ganar popularidad otros compresores más eficaces a mediados del siglo pasado.

El modelo inventado por Einstein y Szilard no requiere los freones y usa en cambio amoniaco, butano y agua y aprovecha el hecho de que los líquidos hierven a temperaturas inferiores cuando la presión del aire es menor.

"En la cima del monte Everest, el agua hierve a una temperatura muy inferior a la que se necesita cuando uno está a nivel del mar", explica McCulloch.

En un lado está el evaporador, un recipiente que contiene butano. "Si se introduce allí vapor, baja la temperatura a la que hierve el agua y, al hacerlo, roba energía del entorno, lo que produce el efecto de refrigeración", añade el científico.

Mayor eficiencia. McCulloch cree que el diseño original de Einstein y Szilard no era muy eficiente, pero si se mejora el diseño y se utilizan otros gases, será posible multiplicar por cuatro su eficiencia.

El experto británico quiere llevar la idea más lejos aún: la única energía que necesita el refrigerador es para calentar una bomba y McCulloch ha estado trabajando en la posibilidad de utilizar para ello energía solar

miércoles, 17 de septiembre de 2008

los cambios en la cultura adolescente a partir de cromañón

los cambios en la cultura adolescente a partir de cromañón

Jóvenes desamparados y con miedo

Un estudio sociológico analiza las consecuencias que la noche del 30 de diciembre de 2004 tuvo sobre la juventud argentina. La precariedad del cuidado institucional y la falta de lugares de expresión. La conciencia del autocuidado.

Por primera vez los jóvenes han tomado conciencia de los riesgos eventuales que corren.

“Los adolescentes están desamparados después de Cromañón”. Sobre eso trabajan las investigadoras Violeta Rosemberg y Cecilia Flachsland, quienes desde hace dos años estudian lo que sucedió en la noche de aquel 30 de diciembre y sus implicancias en la cultura argentina. Para eso han recorrido escuelas secundarias rastreando “el comportamiento de los jóvenes a partir de conocer los riesgos eventuales que corren”.

Los adolescentes tienen nuevos miedos, “porque las instituciones que antes se encargaban ya no están, y eso se vio en Cromañón”. Ante esa circunstancia, las investigadoras creen que hay un autocuidado de los jóvenes parecido al que existió aquella noche, donde el 60% de los muertos fueron chicos que entraron a salvar a otros. “Había cierta solidaridad que hay que tener en cuenta”, aseguran las especialistas.

“No hubo una gran enseñanza para la sociedad y los jóvenes en particular, sino sobre todo miedo”, dicen. Y agregan que eso se ve en que las cláusulas que se hicieron cumplir a rajatabla luego de la tragedia hoy ya no se cumplen. “Es pedirle a las culturas juveniles que se comporten bien cuando nadie se los enseñó, y cumplir con reglamentaciones de países centrales en la Argentina, se sabe, es imposible”, aseguran las profesionales que están compilando su trabajo para un libro de próxima aparición.

Según Rosemberg, “las condiciones, quizás no en la ciudad de Buenos Aires pero sí en Buenos Aires, están dadas para que Cromañón vuelva a pasar en cualquier lado, en cualquier momento. Aunque, sin dudas, hay sectores más proclives”.

“Ante la muerte masiva de jóvenes, la sociedad se ciega o prefiere no mirar”, asegura Rosemberg. Esto trae como consecuencia que Cromañón aparezca sólo como un hecho judicial, y eso se hace patente –al decir de las investigadoras– cuando el movimiento Cromañón convoca a una marcha: sólo participan los sobrevivientes, los familiares y los amigos.

Al visitar escuelas medias, notaron que los jóvenes que van hoy al secundario lo ven como algo distante y “no sienten que les haya pasado como generación”. Para Rosemberg, “nadie se quiere apropiar de lo que pasó”, y el fenómeno “quedó muy aislado y no pudo hacer alianza con nadie”.

Rosemberg y Flachsland dicen que en los recitales de Callejeros se ve que “los pibes siguen yendo y entiendieron que no pueden llevar más bengalas”, lo que genera un marco de diversión más cuidado. Aunque, aclaran, “no todos lo entendieron”. No obstante, “la idea de que la muerte está cerca y uno no se puede sentir tan seguro”, dicen las investigadoras, permite que resurja la frase que decía el Indio Solari: “Cada uno tiene que cuidar su culito”.

Otro problema que surge unido al incendio del boliche es el de los “pibes que hacen rock”, porque las nuevas bandas no tienen dónde tocar, “el fenómeno rock chabón bajó su popularidad”, y eso, “unido al aumento de los consumos tecnológicos”, hace que sea difícil encontrar lugares donde los jóvenes se junten y puedan sentirse cómodos. Muchas veces, ellos, y sus padres, prefieren la seguridad hogareña.

“Es notorio que después de Cromañón un montón de bandas quedaron de lado y si no podés tocar en el Pepsi Music no tenés dónde –asegura Rosemberg-. Entonces, muchos jóvenes se escapan de espacios de expresión y diversión como la música porque no tienen dónde tocar”.

Para las investigadoras se pueden comparar las muertes de jóvenes en Cromañón con Malvinas y el terrorismo de Estado –si bien no de manera directa–, porque “las muertes de los jóvenes en la Argentina son recurrentes”. Y aseguran que así como en aquel momento aparecía el “por algo será”, hoy se impone el “a mí no me hubiera pasado”.

“Cromañón está muy mal leído por la sociedad, porque no quiere ver lo que sucedió y prefiere no hacerse cargo de las muertes de los jóvenes”, aseguran las investigadoras que se dedicaron al tema porque percibían que “no había nada escrito” que buscara una reflexión sobre Cromañón y lo viera “como una problemática social y no como un mero accidente o una tragedia de la cual las ciencias sociales no deberían ocuparse”, en la que el lugar de los adolescentes quedaba pegado a la vulnerabilidad. Y a eso le sumaron su diagnóstico, que dice que los teóricos no pudieron explicar lo que pasó desde la caída de De la Rúa a hoy.

“Cromañón llega con tres años de demora al 2001 –asegura Rosemberg– y puede ser leído de esa forma, porque muestra las consecuencias de un Estado que no se hace cargo ni de una generación ni de las condiciones necesarias para que los jóvenes se junten y salgan a divertirse. Llega tarde al 2001 y, de hecho, Ibarra, que era el único político que había zafado, con Cromañón tiene que retirarse. Es un quiebre absoluto en el que se ve el desamparo de los sectores populares como consecuencia de las políticas neoliberales de los 90”.

El caso Cromañón y la comunicación en la era de la precariedad

Tras el dolor causado por estas muertes, sobrevino la perplejidad: esta vez los jóvenes no habían caído en manos de las fuerzas represivas del Estado directamente sino que quedaron atrapados en lo que consideraban su propia fiesta.

Tanto el grupo musical, cultor de un género conocido como “rock barrial”, como el dueño del boliche, pertenecían a una escena artística que intentaba buscar alternativas –precarias, y por ende en más de un caso fuera de la ley– en una ciudad trazada por la vocación privatista y por una marcada ausencia de políticas de Estado que incluyan a los jóvenes de sectores populares. El 60% de las víctimas provenía del Gran Buenos Aires, el cordón que bordea a la ciudad capital en el que viven sectores humildes de la población.

En esa misma ciudad que los expulsa es donde los familiares y amigos de los jóvenes muertos y los sobrevivientes han establecido su lucha por la justicia y por la memoria. Las luchas derivadas de Cromañón tienen lugar en diferentes frentes: el judicial, el político y el comunicacional.

El rock, en tanto práctica comunicacional que se mueve entre la conspiración cultural y el diseño mercantil, es uno de los lenguajes con los que habla la mercancía, y por ende una superficie posible para pensar las tensiones entre culturas massmediáticas, populares y subalternas, y las formas en que los jóvenes negocian y expresan dichas tensiones.

En la Argentina especialmente, porque el rock nacional ha sido tematizado como un espacio de resistencia a los disciplinamientos impuestos a los jóvenes durante el período del terrorismo de Estado.

Por Florencia Enghel, Cecilia Flachsland y Violeta Rosemberg

La mirada de las ciencias sociales

Violeta Rosemberg y Cecilia Flachsland investigan hace dos años el caso Cromañón desde las ciencias sociales. Rosemberg es politóloga y Flachsland es licenciada en Ciencias de la Comunicación, ambas de la UBA. Entrevistaron a padres, sobrevivientes y especialistas, fueron a recitales de Callejeros, estudiaron con detenimiento el santuario intentando responder por qué Cromañón quedó como un hecho aislado en la sociedad argentina y bajo la premisa de que las 194 muertes se dieron en el marco de un Estado que se retiró en la década del 90.

domingo, 14 de septiembre de 2008

El estrés gasta las neuronas

El estrés gasta las neuronas

Las situaciones de tensión permanente pueden causar un daño cerebral, ya que el cuerpo no está preparado para hacerles frente.

Federico Kukso14.09.2008 Futuro. Refojo trabajará cinco años en Alemania al frente de un equipo de investigadores.

Médico, biólogo, 24 papers publicados, un libro, tres premios, 16 ponencias en congresos internacionales, una esposa y un hijo de tres años: el currículum de Damián Refojo, 36 años, es impresionante por donde se lo mire. Y como si fuera poco, acaba de recibir una nueva ampliación después de resultar ganador de la beca del Programa de Formación de Jóvenes Investigadores que llevan adelante el Ministerio de Ciencia de la Nación, la Sociedad Max Planck de Alemania, el Conicet y la Fundación Volkswagen. Con la seguridad que le dan los cien mil euros de financiamiento que recibirá y el hecho de saber que dirigirá por cinco años un equipo de investigación joven en Munich, Refojo podrá enfocarse en el tema que lo apasiona: la biología del estrés. “Los seres humanos no estamos preparados para soportar las permanentes tensiones de la sociedad moderna”, dice este científico que en 2014 volverá al país para continuar sus investigaciones en el Instituto de Ciencias Biomédicas de Max Planck, que funcionará en el Polo Científico en las ex Bodegas Giol.

–¿Cómo maneja el organismo el estrés?

–El cerebro tiene un sistema complejo no localizado en una única región que permite que el organismo se adapte a una situación estresante. Todos los seres vivos precisan de él para decidir rápidamente entre luchar o escapar ante un evento amenazador. Un choque o cruzar una calle donde el semáforo no funciona son situaciones de estrés donde el cuerpo se adapta para responder fisiológicamente. Ese estrés es un tipo de estrés agudo que puede durar dos minutos. Es el mismo estrés que utiliza una cebra para escapar de un depredador. El problema aflora cuando esas situaciones de tensión, como la presión continua de un jefe o la presión social por tener trabajo o el tránsito porteño, por ejemplo, se prolongan indefinidamente.

–Se convive con el estrés.

–Claro. El problema en las sociedades actuales es que no nos adaptamos al estrés crónico, un fenómeno reciente. Estamos activando un sistema que no está preparado para eso. Sucede algo similar con los trastornos metabólicos: el cuerpo no está preparado para ingerir la cantidad de calorías que consumimos.

–¿Y tanto estrés daña el cerebro?

–Absolutamente. De todos modos, hay una interacción entre lo genético y lo ambiental. Dos personas que trabajan en la misma oficina, una al lado de la otra, con un mismo jefe pueden sufrir el estrés de distintas maneras.

–¿Existe algún vínculo entre estrés y enfermedades neurológicas?

–Nuestras investigaciones indican que está muy clara la correlación entre estrés crónico y el desencadenamiento de síntomas depresivos.

–¿Y cómo se investiga esto?

–Uno puede centrarse en una familia de moléculas que ya se sabe que están involucradas en este proceso o analizar todas las moléculas disponibles para encontrar nuevos actores. Yo trabajo con ratones transgénicos y cultivos celulares, pero hoy en día hay metodologías que nos permiten acompañar nuestras investigaciones en humanos.

–¿Qué ocurre en el cerebro de una persona con estrés?

–Primero se activan ciertos tipos de nervios en la periferia del cerebro y ciertas hormonas tienden a que el cuerpo se adapte a esa situación: que aumente la frecuencia cardíaca, que la sangre se redirija hacia los músculos y no al sistema gastrointestinal, o sea, el cuerpo se adapta a una situación de lucha o huida que uno puede imaginar en cualquier calle de Buenos Aires. Al mismo tiempo, hay un correlato conductual. Si queremos pelear vamos a necesitar una serie de “programas” de agresión tanto innatos como adquiridos que van a condicionar nuestra respuesta.

–O sea, lo que sugiere es que cualquier persona, por más pacífica que sea, en una situación de estrés se vuelve agresiva. ¿No?

–Siempre hay una conducta agresiva innata. Pero en nuestro caso está esculpida por la cultura.

–¿Y hormonalmente qué sucede?

–Se libera una cantidad de hormonas llamadas glucocorticoides y de adrenalina que ejercen efectos sobre el sistema nervioso central y modulan conductas como la agresión, la huida, y que influyen en la memoria. Por eso ante un evento muy traumático muchas veces uno no recuerda lo que pasó, quién era el agresor, cómo era.

–¿Y qué no saben?

–Por ejemplo, la manera en que las neuronas modifican su capacidad de interconectarse, la sinapsis. Se sabe ahora que estas conexiones se modifican por la experiencia y a lo largo del desarrollo. Una de las hipótesis es que el estrés altera la función de la sinapsis o incluso la elimina definitivamente. Los mecanismos moleculares a través de los cuales esto ocurre son desconocidos. Precisamos conocerlos para desarrollar medicamentos más eficaces.

–¿Y estos conocimientos le ayudaron a manejar sus situaciones de estrés? ¿Tiene algún secreto?

–La frase que dice “No hay peor paciente que un médico” es totalmente cierta. No importa cuánto sepa sobre el estrés; lo sigo sufriendo igual. Nuestra sociedad impone límites que tarde o temprano son evidentes: infarto, colesterol alto o una esposa que te dice “Hasta la vista, baby”.

La fuente y el alba

La fuente y el alba

Por Osvaldo Bayer

Desde Río Gallegos

Aquí estoy, con los docentes patagónicos. Hemos celebrado el Día del Maestro. Una reunión con música y más de ochocientos docentes. De pronto, alguien brindó por ellos y dijo: “Sois la fuente del saber, sois el alba de una sociedad más digna. Fuentealba, salud”.

Fuentealba, el maestro asesinado por la policía de Neuquén. Hubo un momento de silencio. La emoción cubrió los rostros y paralizó los cuerpos. El héroe de la docencia. El héroe de dar la mano a los niños y guiarlos en el camino de la solidaridad y de la vida sin violencias.

En esta semana que termina me ocurrió algo que nunca me había sucedido. Me recibió por primera vez en mi vida un presidente de la Nación, en este caso la presidenta Cristina. Es decir, que en ese sentido perdí mi virginidad política –en términos anarquistas– para expresarme en conceptos recientes expresados por el “padre” Grassi, quien sostuvo recientemente que es virgen desde los 19 años, claro, en otra cosa.

Fue el martes pasado. Entré en la Rosada, pero de acuerdo con el principio de pedir sólo cuando se trate de defender a los comedores infantiles, siempre sólo cuando se trate de defender a las bibliotecas populares, siempre sólo cuando se trate de defender los derechos de los pueblos originarios y de los presos políticos. Sí, entonces sí hay que aguardar en la sala de espera de quienes representan al poder.

Bien, allí llegamos. En primer término solicité a la señora Kirchner que creo que ha llegado el momento de que el país revea la política efectiva con los pueblos originarios. Hacer una profunda autocrítica histórica. Como lo acaban de llevar a cabo los gobiernos de Canadá y de Australia, que han tenido el coraje de reconocer los crímenes cometidos con los pueblos originarios de esos lugares, política caracterizada por el crimen, la opresión y el robo de sus tierras, en la conquista que llevó a cabo el hombre blanco de paisajes que jamás les pertenecieron. Le dije que en nuestro país siempre se ha rehuido esa autocrítica. Todo se tapa con monumentos y honores a los ejecutores de esa política. Hay que comenzar por un documento básico que podría ser el resultado final de un congreso de historiadores. En segundo lugar, propuse a la Presidenta que su gobierno de raigambre peronista debiera reconocer el error brutal de 1946, en que se reprimió violentamente el “malón de la paz”, cuando un grupo de 147 kollas vino caminando desde Abra Pampa para pedir la devolución de sus tierras comunitarias, robadas por el blanco. Ese “malón pacífico” terminó en Buenos Aires cuando esos hombres silenciosos fueron reprimidos y embarcados por la fuerza en un tren de carga por la Gendarmería y la policía, y se los arrojó nuevamente en Abra Pampa. Y de eso no se habló más. Le solicitamos a Cristina Kirchner que por lo menos se diera una pensión de 500 pesos a los cuatro últimos kollas que quedan con vida de aquel “malón”, que se encuentran en la miseria más absoluta, y a los cuales hasta ahora se les ha negado toda ayuda.

Mi tercer pedido fue que la Presidenta apoye el proyecto de la SEA, Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos, por el cual se otorgaría una pensión a escritores que en su vejez no tienen medios de subsistencia. En el proyecto se menciona el nombre de escritores de profundo talento que murieron en la extrema pobreza. Ante la actual inmoralidad de las jubilaciones de privilegio, nada más justo y ético que dar la mano a profundos pensadores y artífices de la poesía que desatendieron sus propias vidas para pensar en un mundo abierto con jardines en el cielo.

El cuarto pedido fue para los presos paraguayos. Son campesinos guaraníes que los argentinos tenemos presos desde hace más de dos años y medio en una cárcel común junto a los criminales de la desaparición de personas. Los tenemos presos a esos trabajadores de la tierra por “pedido de la Justicia paraguaya”. La Justicia de los Stroessner y los Duarte Frutos. Se los acusa de un crimen que no cometieron. Son auténticos campesinos que lucharon por su tierra y su gente. Actualmente llevan treinta días de huelga de hambre. El tema ha sido muy poco difundido y es casi desconocido en el ambiente político argentino. Las familias de esos campesinos –con numerosos hijos– padecen toda clase de privaciones.

Pero nadie se define. Todos se callan la boca. La huelga de hambre avanza en las últimas reservas de esos cuerpos color de la tierra. La Presidenta me señala que estudiará cada uno de los casos.

Salgo a la Plaza de Mayo. La palabra tiene que servir de algo, pienso. Me detengo ante la Pirámide y me viene, de pronto, la letra del Himno: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.

Los héroes de Mayo nos entregaron esa consigna. ¿Qué hemos hecho hasta ahora de estas tierras tan fructíferas y exuberantes? Me siento en un banco cercano. En mí entran las imágenes del domingo pasado en la Biblioteca Nacional. Los niños de la villa de emergencia de la Cárcova presentaron su libro Corcoveando, de cuentos y relatos, nada menos que en el gran salón Jorge Luis Borges. Sí, las fantasías de la realidad: los chicos de una villa miseria, en la Biblioteca Nacional, con sus maestras. Hablaron, hicieron teatro –dos de ellos se disfrazaron de Romeo y Julieta– y cuando terminó todo fueron agasajados en el restaurante de la bilioteca con sandwiches de miga y gaseosas. Para ellos fue tocar el cielo con las manos. Los sueños algunas veces también se cumplen.

La Plaza de Mayo ha quedado vacía, me levanto del asiento y canto otra vez: “Ved en trono a la noble igualdad... Libertad, libertad, libertad”.

Viene gente que me mira. Alguno se detiene. A lo mejor me acompaña y se siente como yo, en 1810.

CARTA ABIERTA DEBATIO EL CONTENIDO DE SU CUARTO DOCUMENTO

CARTA ABIERTA DEBATIO EL CONTENIDO DE SU CUARTO DOCUMENTO

Un laberinto intelectual

El texto será difundido la semana que viene. Intelectuales, artistas y académicos se reunieron ayer en la Biblioteca Nacional para discutir los últimos detalles de su redacción. La mayoría avaló el borrador que circuló por Internet.


Unos trescientos miembros del espacio Carta Abierta, compuesto por intelectuales, artistas y académicos, discutieron ayer en la Biblioteca Nacional su cuarto documento, que se conocerá la semana próxima y se titulará “El laberinto argentino”. La mayoría dio su visto bueno, no sin notas al pie, al borrador que circuló en la web. Las intervenciones incluyeron desde elogios a la abstinencia de cámaras de la banda rockera La Renga, pasando por reclamos de criticar “al corrupto de Jaime” y de no simplificar el lenguaje para TN, hasta ironías sobre el “bloque sojero sindical” de la CTA.

Gran parte de las intervenciones se refirieron a cuál es el rol del espacio en la actual coyuntura. “Carta Abierta no tiene nada que enseñar al pueblo. Se debe hablar con el lenguaje propio, sin travestirse. Ya nos proletarizamos y nos fue mal. Este es un espacio que trabaja con la palabra y, como no estamos dentro de una campana de cristal, ponemos el cuerpo”, explicó un orador. La referencia alude a las manifestaciones de las que participan los miembros del espacio. La próxima, el lunes a las 15, partirá desde Diagonal Norte y 9 de Julio hacia la Embajada de Bolivia. El miércoles marcharán a la Jefatura de Gobierno porteño.

El cantante y compositor Juan “Tata” Cedrón destacó la calidad literaria de los textos difundidos y en elaboración, pero planteó el problema que implica llegar al gran público. “El encanto literario de la carta es un hito político. Pero en un país con tanta autodestrucción, con tantos espacios devorados, pienso cómo ganar la opinión pública. Me sorprendió (el autor volvió del exilio el año pasado) saber que un grupo, La Renga, rechaza aparecer en los medios”, admitió. Cedrón recordó que “la intelectualidad liberal se reunió en Rosario a debatir qué hacer con América latina”, hecho que le recordó el acercamiento de la UCeDé al peronismo. El músico advirtió sobre la necesidad de “anticipar las crisis” y señaló que “el Gobierno todavía no supo ver la crisis de representatividad política de 2001”.

El filósofo Ricardo Forster, uno de los tres miembros de la comisión de redacción junto a Horacio González y Jaime Sorin, también se refirió al valor de la palabra. “Kant mencionó como acontecimientos parteaguas de la humanidad a la Revolución Francesa y al Emilio de Rousseau, 500 páginas densas sobre educación. Sabe que las masas no lo leerán pero ve allí una nueva fraternidad posible. No tenemos un Kant ni un Rousseau pero sí intencionalidad, queremos decir algo que no estaba presente. No hay que simplificar el lenguaje para TN. Los medios lanzaron la palabra al zócalo de la historia. Carta Abierta reclama la posibilidad de pensar sin complacencia la complejidad del drama argentino y latinoamericano”, explicó.

No faltaron críticas al borrador. “Las tres primeras cartas estaban escritas desde el interior de los acontecimientos. La cuarta, desde un escritorio”, fue una de las más duras. Las reacciones no se hicieron esperar. “Lo que cambió entra la primera y la última carta es el proceso político. El diálogo con las centrales sindicales es lo central del momento. Discutir con la CGT o la CTA es tan importante como con los movimientos sociales”, replicaron. González también remarcó que “escribir es estar en la acción, no hay nada contradictorio”.

Uno de los ejes centrales del nuevo documento es la valorización de la política de derechos humanos como “nudo troncal de la época” y la crítica al agravio gratuito de quienes hablan de su “uso” para desconectar el ciclo post 2003 de sus bases expresivas y sus raíces de legitimación profundas. “Hay algo de miserable en quienes critican la política de derechos humanos que es difícil de perdonar”, advirtió un orador.

“La legitimidad es el tema en juego de la política argentina. La carta lo dice pero vacila. Si CGT y CTA cuestionan la movilidad jubilatoria es porque algo hay. Atrás hay decisiones políticas. Falta definir quiénes son los amigos”, fue otro de los cuestionamientos. Tampoco faltaron críticas a funcionarios: “El tema ferrocarriles implica resolver la situación de doce millones de personas que viajan todos los días desde el GBA. Elijamos el modo pero digámoslo: Jaime es un corrupto”.

“Un problema a incorporar es el de la renta urbana”, planteó un arquitecto de la comisión de hábitat. “Vivimos en un mundo construido, aunque los cientistas sociales lo ignoren. Techint tiene 400 hectáreas, desde el Riachuelo hasta Berazategui. Ahí hay un plus de valor que merece retenciones. La renta inmobiliaria es enorme”, reclamó.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El gran acelerador europeo de partículas arranca con éxito

El gran acelerador europeo de partículas arranca con éxito

El superacelerador de hadrones se ha puesto hoy en marcha con el objetivo de hallar el bosón de Higgs.- Es la última pieza del 'puzzle' subatómico y puede abrir por fin la ventana al 'Big Bang'

JAVIER SAMPEDRO / ELPAÍS.com - Madrid - 10/09/2008


Poco más de 50 minutos ha tardado el primer haz de protones en recorrer esta mañana, en el sentido de las agujas del reloj, los 27 kilómetros del túnel circular que constituye el Gran Colisionador de Hadrones (LHC en sus siglas inglesas), el acelerador de partículas europeo que busca reproducir las condiciones físicas que dieron lugar al Universo. Este primer paso, solventado con éxito, ha sido recibido con aplausos entre el público congregado en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN). A lo largo del día de hoy está previsto que se emita un segundo haz de protones en el sentido contrario a las agujas del reloj. Todavía habrá que esperar para el primer choque de partículas, informa Alicia Rivera desde Ginebra.


La hora de la verdad para 10.000 físicos de 80 países
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La historia de este mastodóntico proyecto, que por fin echa a andar, se remonta a varias décadas en el pasado. La sala de reuniones del partido tory está llena de militantes que charlan tranquilamente cuando, de pronto, la señora Thatcher entra por la puerta. A medida que Thatcher camina por la habitación, los militantes más cercanos forman corrillos a su alrededor y, en consecuencia, dificultan el movimiento de su líder.

Los militantes representan el campo de Higgs, una forma de energía que impregna todo el espacio y confiere masa a las partículas (como Thatcher). Un protón, por ejemplo, no tendría masa si no fuera por el campo de Higgs. Sin ese campo misterioso, todos seríamos livianos como el fotón, y nos moveríamos, como él, a la velocidad de la luz.

La anterior parábola, debida al físico británico David Miller, es un pequeño clásico de la divulgación científica. En 1993, el ministro británico de Ciencia, William Waldegrave, reparó en que su departamento estaba gastando mucho dinero en la búsqueda de una cosa llamada "el bosón de Higgs", y lanzó el desafío: "No sé si financiaré la búsqueda del bosón de Higgs, pero le pago una botella de champán a quien logre explicarme qué es". Miller se ganó el champán con la historia de la señora Thatcher.

El Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, o LHC), que ha entrado hoy en funcionamiento, a las 9.30 de la mañana, junto a Ginebra, tiene también otros objetivos, pero el principal es encontrar el bosón de Higgs, apodado "la partícula-Dios" por el premio Nobel Sheldon Glashow. Es una predicción central del modelo estándar con el que los físicos describen el mundo subatómico, y observarlo requiere las altas energías de colisión que alcanzará el LHC, un esfuerzo de 6.000 millones de euros.

Esas altas energías también han llevado a algunas personas a temer que el LHC pueda causar una catástrofe planetaria, mediante la creación de un agujero negro u otros fenómenos. Estos catastrofistas han llegado a presentar dos demandas judiciales contra el acelerador de Ginebra.

El grupo de físicos reunidos en el Consejo Asesor de Seguridad del LHC (LHC Safety Assessment Group, o LSAG) ha concluido, sin embargo, que "incluso si el acelerador llegara a producir microagujeros negros -una posibilidad contraria al modelo estándar de la física de partículas-, estos serían "incapaces de agregar materia en torno a ellos de una forma que resultara peligrosa para la Tierra".

El campo de Higgs -el conjunto de los militantes tories que llenan la habitación- fue postulado en 1963 por media docena de físicos, de los que el británico Peter Higgs ni siquiera era el más destacado (de hecho, hay quien prefiere llamarlo "campo de Higgs-Brout- Englert-Guralnik-Hagen-Kibble"). Pero fue Higgs el primero en hablar del "bosón de Higgs".

El campo de Higgs y el bosón de Higgs son dos formas de ver el mismo fenómeno. Esta dualidad se deriva de uno de los principios más desconcertantes -pero también mejor establecidos- de la física cuántica (la antiguamente llamada "dualidad onda-corpúsculo"). El caso más familiar es el de la doble naturaleza de la luz, que consiste a la vez en un campo electromagnético y en un chorro de partículas, o fotones.

El modelo estándar de la física subatómica divide las partículas en dos grandes grupos: las que constituyen la materia (fermiones, como los quarks) y las que transmiten las fuerzas (bosones, como el fotón). El propuesto bosón de Higgs, por tanto, sería una partícula, y eso es lo que los físicos esperan observar en el nuevo superacelerador de Ginebra.

En la parábola de Miller, el bosón de Higgs se puede visualizar así: imaginemos que, en vez de la señora Thatcher, lo que llega a la habitación es el mero rumor de que Thatcher va a venir. Los militantes más cercanos a la puerta forman un corrillo para oír la noticia. Luego pasan el rumor a los siguientes, que forman un corrillo, etcétera. Ese corrillo virtual que se propaga es el bosón de Higgs. También tiene masa, pero esta vez gracias a sí mismo.

Fue el físico teórico norteamericano Steven Weinberg quien encajó los campos de Higgs en el mismo centro neurálgico del modelo estándar de la física de partículas (o más bien creó con ellos el modelo estándar). El trabajo de Weinberg y sus colegas Abdus Salam y Sheldon Glashow tiene que ver con uno de los principales objetivos de la física actual: la unificación entre las fuerzas fundamentales de la naturaleza, es decir, la formulación de una teoría que explique todas esas fuerzas de una sola tacada.

Los grandes avances en la comprensión científica del mundo suelen consistir en unificaciones de ese tipo. La misma física en su conjunto recibió el impulso definitivo cuando Newton desarrolló el concepto de gravedad, que explicaba a la vez la órbita de la Luna, los movimientos de los planetas y el comportamiento de los objetos en tierra firme: una unificación.

La revolución de la energía eléctrica se debe al trabajo de Faraday y Maxwell, que comprendieron que dos fuerzas previamente percibidas como dispares, la electricidad y el magnetismo, eran en realidad dos formas de mirar a una única fuerza: el electromagnetismo. La gravedad y el electromagnetismo se convirtieron en las dos "fuerzas fundamentales" de la naturaleza conocidas a finales del siglo XIX.

Pero la exploración interna de la estructura del átomo reveló pronto otras dos "fuerzas fundamentales" más. Se llaman fuerza nuclear "fuerte" y "débil", y son las que mantienen unido el núcleo atómico y provocan los varios tipos de desintegración radiactiva. En total, cuatro fuerzas a unificar.

Cada una de estas fuerzas se asocia a una partícula mensajera (denominada bosón, como vimos antes). La partícula mensajera de la fuerza electromagnética es el fotón. Weinberg y sus colegas se dieron cuenta de que la fuerza nuclear débil podría explicarse mediante una partícula idéntica al fotón en todo excepto en su masa. El fotón no interactúa con el campo de Higgs, y como consecuencia no tiene masa. Pero el nuevo mensajero debía interactuar con el campo de Higgs adquiriendo una masa considerable (unas 90 veces la masa del protón).

Los mensajeros de la fuerza nuclear débil (los bosones W y Z) aparecieron poco después en los aceleradores de partículas, y tenían las propiedades predichas por Weinberg: idénticos al fotón en todo excepto en que tenían cerca de 90 veces la masa del protón.

Weinberg, Salam y Glashow recibieron el premio Nobel en 1979. Su teoría había unificado las fuerzas electromagnética y nuclear débil. El mismo tipo de idea se puede extender a otras partículas y fuerzas fundamentales. El campo de Higgs es por ello un elemento central del modelo estándar de la física de partículas.

Si el bosón de Higgs aparece en el LHC en los próximos años, la última pieza habrá encajado y el modelo estándar habrá recibido el espaldarazo definitivo. En caso contrario, habrá que modificar el modelo en sus fundamentos más básicos.

En la parábola de Miller, la "masa del protón" no es una sustancia que acompaña al protón en su desplazamiento: ahora son estos diez militantes y un segundo después son otros diez distintos. Pero siempre son diez, porque ése es el atractivo típico de la señora Thatcher. Por eso todos los protones tienen la misma masa.

Y también por eso las distintas partículas tienen diferentes masas: porque su atractivo para el campo de Higgs tiene distinta magnitud. El físico teórico Brian Greene -un string theorist, o especialista en la "teoría de cuerdas" que aspira a unificar las cuatro fuerzas fundamentales, incluida la gravedad- lo ha explicado con una variante de la parábola de Miller en que los militantes tories son reemplazados por una turbamulta de paparazzi que esperan a la entrada de un estreno de Hollywood.

Si llega un coche y se baja Brad Pitt, los paparazzi se agregarán en torno a él y apenas le dejarán moverse: el actor habrá adquirido una gran masa. Pero si el que aparece es una vieja gloria de Hollywood de la que no se acuerda ni su agente artístico, los paparazzi le dejarán pasar sin apenas oponer resistencia. La masa de la vieja gloria será por tanto muy pequeña. Y uno puede imaginar todo un espectro de masas intermedias.

El bosón de Higgs es también un componente esencial de las actuales teorías sobre el origen del universo, conocidas genéricamente como "inflación cósmica" o "universo inflacionario". La inflación -el bang del big bang, en palabras de Greene- es una expansión cósmica rapidísima, más veloz que la velocidad de la luz, que según estos modelos ocurrió una fracción de segundo después del origen del cosmos.

La inflación parece una teoría extraña, pero es necesaria para explicar que el universo actual sea homogéneo a gran escala: es decir, que consista en todas partes del mismo tipo de agregados de galaxias y supercúmulos de galaxias, pese a que las regiones distantes del cosmos no han tenido ocasión de interactuar para ponerse de acuerdo sobre cuáles han de ser sus propiedades básicas.

La carrera de los físicos para experimentar en aceleradores de partículas cada vez más potentes puede verse como un viaje hacia atrás en el tiempo. Como el universo era en su origen inconcebiblemente pequeño y denso en energía, y a partir de ahí empezó a expandirse y enfriarse, cada nuevo acelerador emula al universo primigenio en una fase algo anterior de su evolución inicial.

Visto desde el prisma de la unificación de las fuerzas fundamentales, cada incremento en la energía de las colisiones en los aceleradores nos acerca un poco más a la época remota en que todas las fuerzas eran en realidad la misma: como la electricidad y el magnetismo son la misma fuerza en la actualidad, y como el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil resultan ser lo mismo a las energías de colisión que se alcanzaron en los años setenta.

En el origen del universo, todas las partículas y todas las fuerzas eran iguales: los campos de fuerza estaban evaporados a aquellas altísimas temperaturas, y sólo se fueron condensando después (donde "después" significa una fracción de segundo).

El campo (o una serie de campos) de Higgs fue el primero en condensarse, y ello eliminó en cascada la simplicidad del universo primitivo: las partículas elementales adquirieron distintas masas, y también los bosones mensajeros, con lo que la única fuerza primordial se separó en las actuales fuerzas fundamentales.

Todas las partículas elementales conocidas tienen masas distintas. Los protones y los neutrones que constituyen el núcleo atómico no son partículas elementales, sino que están hechos de dos tipos de quarks, up y down (un protón consiste en dos quarks up y uno down; un neutrón consiste en dos down y un up). Esto es lo que había predicho la teoría, pero los aceleradores han revelado además otros cuatro tipos de quarks, y todos tienen masas distintas, que cubren un intervalo entre 0,05 y 190 veces la masa del protón.

Todas esas partículas gratuitas con masas tan disparatadas quedarán explicadas si los experimentos proyectados en el LHC logran encontrar el bosón de Higgs. Quizá el apodo de "partícula Dios" que le puso Lederman le quede un poco grande, pero ni siquiera el santo grial ha sido tan buscado en la historia.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Política y periodismo en el límite del pecado

Política y periodismo en el límite del pecado

La línea entre lo público y lo íntimo se hace cada vez más difusa - Las elecciones de EE UU y los bulos sobre Aznar marcan el último capítulo

FRANCISCO PEREGIL 07/09/2008

Durante su reciente visita a Londres, el ex presidente del Gobierno José María Aznar cenó tres noches seguidas en el restaurante Paparazi, de Bond Street, en compañía de la modelo británica Naomi Campbell. El ex presidente y la modelo fueron vistos también practicando footing a primera hora de la mañana del miércoles en los alrededores de Buckingham Palace.



Pons, portavoz del PP: "Mi forma de vivir dice mucho de mi forma de pensar"

"El político no ha de hablar de sus sentimientos", dice el filósofo Innerarity

"Lo más importante de los políticos es su vida íntima", dice Javier Gomá

Rui Ferreira: "Es natural hurgar en el pasado de Palin, a quien nadie conoce"

Cualquier chisme en la Red toma en minutos dimensión planetaria

Alborch: "A las políticas nos hacen preguntas que nadie haría a un hombre"
¿Debería Aznar desmentir semejante patraña? ¿O debería hacerlo sólo en caso de que Campbell quedase embarazada y se le atribuyera la paternidad del hijo a Aznar? El párrafo anterior, inventado para la ocasión, adolece en principio de la misma solvencia que el artículo publicado por el diario digital marroquí L'Observateur el pasado miércoles en el que se aseguraba que el bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, soltera de 42 años, es hijo de Aznar.

En España sólo algún medio digital sin apenas resonancia se había hecho eco del infundio publicado por el diario marroquí. Pero Aznar a las seis y diez de la tarde del miércoles, a través de la fundación FAES, emitió un comunicado en el que amenazaba con "emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas". A partir de ese momento, los medios digitales recogieron la mentira y su desmentido. Y al día siguiente hubo diarios de difusión nacional que le dedicaron al chascarrillo hasta dos páginas con sus correspondientes análisis.

¿Tiene que desmentir el ex presidente el siguiente bulo en el que se le pueda vincular con una tenista bielorrusa, una profesora de inglés o una monitora de pádel? Ya el pasado 23 de noviembre, a las ocho menos cuarto de la tarde y ante otros infundios (como su posible separación de su esposa), llegó a las redacciones un comunicado del propio matrimonio: "Esta infamia forma parte de la campaña permanente de intento de desprestigio personal de don José María Aznar. El matrimonio Aznar-Botella ha dado ya instrucciones a sus abogados para que emprendan acciones legales con carácter inmediato contra todos aquellos que han vertido calumnias sobre ellos".

Los chascarrillos de cafetería que casi nunca lograban salir de la tasca de turno, y si lo hacían rara vez se les dejaba penetrar en las redacciones de los medios, ahora, gracias a Internet, adquieren una dimensión planetaria en cuestión de horas.

"Los medios digitales hacen más fácil que se propalen todo tipo de infundios", explica Ramón Salaverría, profesor de periodismo especializado de la Universidad de Navarra y autor del blog e-periodistas. "Cuando algo es publicado en un medio impreso es perfectamente detectable quién lo ha publicado en primer lugar. Pero en la Red al final no sabes quién ha escrito qué ni de dónde proviene. A cambio de eso, la Red ha traído más democratización, hay más pluralidad. Y nunca hay que olvidar que la información no habría pasado de simple chascarrillo si no hubiese entrado la FAES a desmentirlo".

¿Por qué nos interesa tanto la vida íntima de los políticos? "Lo único verdaderamente importante de los políticos es su vida privada", dice Javier Gomá, premio Nacional de Ensayo en 2003. "Cuando se contrata a una niñera uno no sólo se interesa por si sabe cocinar. No basta tampoco que los políticos te digan si cuentan con antecedentes penales. Ellos influyen sobre mi patrimonio, mi vida cotidiana, mi libertad. Por tanto, yo puedo pedirles lo que Cicerón llamaba decorum y podría traducirse como uniformidad de vida. Han de ser ejemplares en su vida íntima. Después, cada país interpreta la ejemplaridad de forma distinta, pero es esa cualidad la que los hace dignos de nuestra confianza".

Si Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, hace uso en política de su postura contra el aborto, se muestra contraria a los programas de educación sexual en las escuelas y al reparto de preservativos en los colegios... ¿es relevante y necesario informar sobre el hecho de que su hija de 17 años está embarazada de cinco meses?

Para el portavoz del PP, Esteban González Pons, sí que lo es. "Mi forma de vivir dice mucho sobre mi forma de pensar. Asumo que se debe informar sobre la intimidad de los políticos", sostiene Pons.

Para Daniel Innerarity, profesor de filosofía de la Universidad de Zaragoza y docente invitado en La Sorbona, no es necesario hablar sobre el estado de la hija de Palin, ni de los sentimientos de los políticos.

"El hecho de que un político te diga que es optimista me pone muy nervioso. No me interesan sus sentimientos; prefiero que hablen de las cosas. En ese sentido, que la hija adolescente de Palin tenga un comportamiento distinto del de su madre no me parece incoherente con lo que la candidata a vicepresidenta dice. Puedo pensar que no tiene autoridad moral para imponer sus convicciones sobre la hija. Pero eso no cambiará mi forma de pensar sobre ella. Otra cosa sería si ella misma hubiera abortado estando en contra del aborto o si hubiese presionado a la hija para abortar. Eso sería una incoherencia entre lo que defiende y lo que practica".

"En Francia", añade Innerarity, "todo el mundo sabía que el presidente François Mitterrand viajó de vacaciones a Egipto con dos aviones, uno en el que iba su familia oficial y otro con su amante y su hija no reconocida legalmente. Y la gente no lo veía ni bien ni mal. Lo habrían visto mal si Mitterrand hubiera defendido un modelo de familia tradicional. Ahí sí que habría una incoherencia".

Sin embargo, Innerarity cree que es necesario informar sobre la intimidad de los políticos. "Porque concederles un derecho a la intimidad sin limitaciones les aseguraría un poder excesivo de control sobre el discurso público y rebajaría la calidad del debate democrático. Pero habría que distinguir entre el chisme y la información relevante".

¿Y cómo distinguirlos? "Que Aznar salga con una modelo sería irrelevante. Que se divorcie, no. Como ciudadano tengo derecho a saber el estado civil de mis políticos. Pero si yo fuera periodista ese dato lo daría con una cierta moderación, casi de forma similar al del lugar donde haya nacido".

El filósofo cree que la desviación de la agenda pública a la esfera privada ha despolitizado a la sociedad. "Me temo que en la campaña americana se habla muy poco de política. Y que no se hable de economía, de política exterior, de la ONU, de seguridad social... beneficia a la derecha... Si yo fuera del Partido Demócrata no escarbaría en las cuestiones privadas. Obama tiene que hablar de política. Ni de raza, ni religión, ni familia".

"El affaire Clinton-Lewinsky desplazó en los medios a otras cuestiones como las nuevas propuestas políticas sobre la Seguridad Social, la financiación de las campañas, y la posición de Estados Unidos respecto a Irak, cuya preparación militar ya se estaba cociendo", añade el filósofo.

Rui Ferreira, periodista y bloguero de origen portugués afincado en Miami desde 1995, cree que Barack Obama tiene muy claro que desea hablar de política. "Pero ahora hay una natural curiosidad por hurgar en el pasado de una persona de quien hasta hace una semana nadie sabía quién era. Lo peor está por venir. Puede que salgan informaciones sobre si prohibió la difusión de algún libro clásico en la biblioteca pública de su pueblo. O si no pagaba los impuestos en algún negocio que tuviera. Y eso ya no sería una cuestión de vida íntima. Eso ha de interesarnos a todos".

El portavoz del PP Esteban González Pons asume que un político no tiene derecho a la intimidad. Pons está casado en segundas nupcias y en su familia conviven los hijos del primer matrimonio suyo y de su esposa y otro hijo común. "Yo estoy acostumbrado de que mi vida íntima salga a la palestra, porque se supone que no es la tradicional en un político del PP. Y he aceptado vivir con cierto grado de desnudez. ¿Dónde está el límite? Para mi persona, no puede haber ningún límite. Para mi familia, todos. Yo no tengo derecho a la intimidad. Pero mi familia no ha de cargar con mi decisión de dedicarme a la política".

Pons, experto en cuestiones de Internet durante su etapa como portavoz del partido en el Senado, cree que en España el tratamiento de los medios es "impecable". Y el adjetivo sirve para los medios digitales también. "Internet no es ninguna amenaza, es un campo abierto a la libertad. Lo que pasa es que aún no nos hemos acostumbrado a distinguir en los medios digitales entre cabecera con credibilidad o sin credibilidad, como lo hacemos con el resto de los medios".

González Pons considera que en España hay un doble rasero según se informe de hombres o mujeres. "En España la vida íntima de las políticas es más pública que la de los políticos. Nadie sitúa mi modelo familiar en primera línea de mi currículo. Si fuera mujer, sí que lo harían".

Carmen Alborch, ex ministra de Cultura (1993-1996), senadora socialista y concejal en el Ayuntamiento de Valencia, recuerda que a menudo las políticas han tenido que decir al periodista de turno: "¿Esa pregunta que usted me plantea sobre mi imagen se la plantearía a un ministro?". "A pesar de todo", asume Alborch, "en este país, hasta hace muy poco tiempo, ha habido un gran respeto hacia la vida privada de los políticos. Yo me he considerado una persona muy respetada. Y para una persona poco tradicional como yo eso es muy de agradecer".

Un lunes de 1994 el diputado conservador británico Stephen Milligan, de 45 años, fue hallado muerto en la cocina de su domicilio londinense. Vestía medias de mujer y una bolsa de plástico le cubría la cabeza. Tenía un cable eléctrico de espiral ceñido al cuello. Se le paró el corazón mientras intentaba asfixiarse en una compleja sesión masturbatoria. El caso, en medio de varias dimisiones que sufrió el Gobierno de John Major a causa de escándalos sexuales, sirvió para ilustrar cuánta distancia puede haber entre un político rodeado de apretones de manos, flashes, aplausos y abrazos y su intimidad. Incluso, la distancia entre la vida íntima de alguien y su vida interior. John Major declaró a su muerte: "Debió de ser un hombre muy infeliz, pero no dejó que lo notáramos".


Cazados 'in fraganti'
- El ex presidente Bill Clinton (1998) reconoció haber tenido "contactos íntimos inapropiados" con Monica Lewinsky en el Despacho Oval.

- James McGreenvey (2004). El gobernador de Nueva Jersey, casado y con dos hijas, dimitió tras anunciar una relación extraconyugal homosexual.

- El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa (2007), reconoció semanas después de separarse de su esposa, haber mantenido una relación con una reportera de televisión.

- El senador estadounidense Larry Craig (2007) fue denunciado por un policía que le acusó de acoso sexual.

- El alcalde de Detroit (2008), Kwame Kilpatrick, no podrá postularse a un cargo público en los próximos cinco años después de haber sido declarado culpable en una serie de delitos cometidos para encubrir su relación con una secretaria.

- El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi (2007) se topó una mañana con una carta escrita por su esposa, Veronica Lario, en la portada del diario opositor La Repubblica en la que ella le exigía disculpas públicas por los coqueteos con una diputada de Forza Italia durante una gala de televisión. Berlusconi escribió otra carta en la que pedía excusas en público.

- El ex concejal del PP en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca Javier Rodrigo de Santos (2008) gastó en clubes de alterne para gays 50.800 euros de la empresa pública que presidía.

- El gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer (2008) dimitió por su implicación como cliente en una red de prostitutas de lujo. Llevaba 16 meses en el cargo y se había fraguado una imagen como abanderado de la moralidad.

- François Miterrand, presidente de Francia desde 1981 a 1995, tuvo durante 20 años una amante y una hija ilegítima de la que no se hablaba en los medios. Para ocultar la existencia de su hija Mazarine a los medios llegó a organizar una red de escuchas ilegales. En 1994 la revista Paris Match publicó la noticia de la hija ilegítima de Miterrand

El periodismo ya no atrae multitudes

El periodismo ya no atrae multitudes

Las dificultades para encontrar una salida laboral y la falta de credibilidad en quienes ejercen el oficio son algunas de las causas de la caída de la matrícula. La mayoría de los alumnos que recién se inician no tiene referentes en la profesión.



Tamara Smerling 07.09.2008

Ser periodista está fuera de moda. Si hasta fines de los 90, estudiar Comunicación o Periodismo era la novedad, ahora ya no. En la era K, donde Cristina les pega todo el tiempo (las famosas “letras de molde” a las que hace referencia en cualquier discurso), la profesión ya no atrae a tantos: la matrícula cayó un 30% en las universidades de Buenos Aires, Rosario y La Plata en los últimos cuatro años. Docentes y alumnos creen que la baja se debe a las dificultades para encontrar una salida laboral, al desencanto con el oficio, a la ausencia de paradigmas en el periodismo o a la falta de credibilidad que se plasma en la frase de Luis Majul: “No creas todo lo que te dicen los medios”.

“Hubo una disminución de las inscripciones”, confirma el director de Comunicación de la UBA, Alejandro Kauffman, y el secretario académico, Jorge Lulo, precisa que el ingreso bajó de 1.200 a 800 alumnos por año: “El boom fue entre 2001 y 2004, donde había 10 mil alumnos que cursaban en la facultad. De 2004 a 2008 se produjo una baja en la matrícula que quedó en 25% y actualmente cursan sólo 7.700 estudiantes”.

Vera Adler tiene 27 años, está por rendir la última materia en la UBA y estudió periodismo en una escuela privada. “Quería ser periodista y me anoté en TEA porque me parecía que era una carrera práctica. Pero necesitaba el sustento teórico, arranqué Ciencia Política y en la mitad del CBC me cambié a Comunicación: lo que buscaba era abrir la cancha, darle un valor agregado a mi profesión”. Lo mismo piensa Gastón Bourdieu, 21 años, 3º de la UBA y DeporTEA: “Estudié Comunicación porque tenía miedo que sólo con un terciario me quedara corto. Quiero ser periodista pero la ‘chapa’ de la UBA todavía pesa, la formación que te da”.

En Rosario, los alumnos tampoco se inscriben como antes en Comunicación Social. El secretario de Planificación y Gestión, Franco Bartolacci, dice que el boom se dio entre 1998 y 2002: “En los últimos tres años se notó una disminución: de 600 estudiantes pasamos a 380, casi un 30% menos”. En la Facultad de La Plata, en 2001 ingresaron 819 alumnos y la cifra se mantuvo hasta 2003 –cuando hubo 1.194 estudiantes– pero el ingreso volvió a caer en 2007, cuando llegó a 841 chicos.

Bartolacci cree que entre las razones de la caída figura “la gran cantidad de institutos privados de periodismo que surgieron” ya que “se trata de carreras más cortas o específicas”. Bourdieu reflexiona: “Alguien que estudia Derecho sabe que va a trabajar en un juzgado, pero en Comunicación no tenés ni idea”.

En las escuelas privadas, el fenómeno es inverso: la mayor práctica, los cursos de 20 alumnos y la escasa carga horaria facilitan el aumento de la matrícula. “En TEA no bajó la inscripción. El año pasado, el mismo día que abrimos ya no quedaba cupo para las 900 vacantes”, dice el rector Fernando González. Lo mismo ocurre en la Universidad de Belgrano y en Palermo, donde el director Pablo Mendelevich sostiene que “hubo un aumento”.

Un profesor, que pide reserva de su nombre, dice que cuando arranca el año le pregunta a sus alumnos a qué periodistas se querrían parecer. La respuesta siempre lo sorprende: la mayoría no sabe qué contestar. “Los más ilustrados responden Lanata, pero la mayoría dice Pergolini o Fantino, que ni siquiera son periodistas. Nadie nombra a Santoro o Morales Solá porque no se fijan en ellos como modelos ni los leen”.

Adler agrega otro dato para justificar la caída: en la ceremonia de egreso de TEA un profesor recordó lo difícil que estaba el mercado “porque habían echado a 400 periodistas de Clarín”. La chica asegura que la falta de formación de los nuevos periodistas (“que se conforman con una carrera terciaria, porque nadie les exige más que eso”), el auge de los medios digitales (“donde hay que escribir corto”) y la falta de pretensiones de los lectores hacen el resto.


Antes éramos como héroes



Jorge Halperín: La revolución en las comunicaciones produjo un fenómeno mediático que llevó a 50 mil chicos a estudiar periodismo: veían en la profesión una actitud enigmática, un éxito social, el deseo de ser famosos. Eran como héroes que destapaban ollas podridas. Pero hoy ya no cumplen con ese papel, ya no se investiga, estamos viviendo una época gris, mediocre del oficio.

Hay menos romanticismo

Mónica Gutiérrez: Hoy hay una versión menos romántica de los medios. En los 90, el periodismo tenía una función de extremo protagonismo. Muchos actos de corrupción fueron develados con investigaciones. Ahora, el nivel bajó notablemente, ningún gobierno contó con tanto consenso del periodismo como el K. Bajó el nivel de denuncias. El periodismo tiene una mirada más expectante
y no crítica.

Se perdió la épica y la mística

Luis Majul: En los 90 el periodismo tenía épica y mística. Una profesión de carácter fuerte y atractivo. Ahora, muchos periodistas comparten algunas cosas que hizo el gobierno K. De hecho, las operaciones que hizo el Gobierno en los medios obligaron a dejar de lado las investigaciones periodísticas. Y justamente: el mayor atractivo para los estudiantes de periodismo es la práctica de la investigación.

viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Por qué fuimos injustamente arrestados sin motivo?

¿Por qué fuimos injustamente arrestados sin motivo?

Por Amy Goodman



SAINT PAUL, Minnesota. – La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.

Las Convenciones Nacionales demócrata y republicana se han convertido en caros y prolongados eventos de teatro político, básicamente, cuatro días enteros de publicidad para promocionar a los principales candidatos a la presidencia. Del otro lado de las rejas de seguridad, se han convertido en importantes encuentros para los movimientos de base, para que la gente se reúna–en medio de las banderas, banderines, banderolas y guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca la adopción de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación de agravios.”

Detrás de toda la hipérbole patriótica que acompaña a las Convenciones, y los miles de periodistas y trabajadores de los medios que acuden a cubrir los eventos organizados para la ocasión, ocurren serias violaciones del derecho básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar sobre los eventos oficiales de la Convención Nacional Republicana, pero no la libertad de informar sobre la violencia policial y los arrestos generalizados llevados a cabo contra aquellos que han venido a hacer una petición a su gobierno, manifestándose.

El 1º de septiembre era el Día del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba llevando a cabo una manifestación contra la guerra que contaba con una gran asistencia de gente, con familias de esta misma ciudad, estudiantes, veteranos y gente de todo el país que se había dado cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes superaban enormemente en número a los delegados republicanos.

Había un ambiente positivo y festivo, unido a una creciente ansiedad por la trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y por si Nueva Orleans sería devastada una vez más. Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una manifestación espontánea no autorizada. Los policías – uniformados con equipamiento antidisturbios, con cascos, protectores para la cara, porras y latas de gas pimienta—cargaron contra la manifestación. Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a esposarlos.

Nicole estaba grabando la escena. La grabación de su propio arresto, muy violento, resulta escalofriante. Policías con uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron: “Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa! ¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba atrapada entre los coches estacionados. La cámara cae al suelo en medio de los gritos de dolor de Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto, estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho; su brazo estaba sangrando.

Yo me encontraba en el Xcel Center, sede de la Convención, entrevistando a los delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada telefónica que me informaba que Sharif y Nicole habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido. El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban mis compañeros. Sin aliento, llegamos al estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo, diciéndoles que habían detenido a periodistas acreditados.

No habían pasado unos segundos cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro lado de la barrera policial, me retorcieron los brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y me esposaron con unas rígidas esposas de plástico que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de prensa colgándole del cuello. Volví a decir que éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó del cuello mi acreditación de prensa para la Convención. Me llevaron al garaje de la policía de St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para detener a los manifestantes. Se me acusó de obstrucción a las tareas de un oficial de paz. Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados de provocar disturbios.

El ataque y posterior arresto contra mi persona y los productores de Democracy Now! no fue un suceso aislado. Una organización de videastas llamada I-Witness Video (Video soy testigo) había sufrido una redada dos días antes. Integrantes de otro grupo de documentalistas, el Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus cámaras y computadoras fueron confiscadas. El miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y finalmente fueron obligados a abandonar la casa en la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté al jefe de policía de St. Paul, John Harrington, cómo se supone que deben trabajar los periodistas en semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de patrullaje.”

La noche del lunes, horas después de que fuéramos arrestados, y después de una gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes del oficio.

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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.

© 2008 Amy Goodman

Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!

Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pino Solanas, el último director político, presenta su documental más cinematográfico y conmovedor

Pino Solanas, el último director político, presenta su documental más cinematográfico y conmovedor

“Siempre amé al tren, es una pasión que heredé de mi padre”

El estreno, este jueves, de La próxima estación, nuevo documental del creador de La hora de los hornos, es una buena excusa para acercarse a una de las voces –y miradas– más lúcidas del cine argentino. Un señor capaz de transformar las ideas, la información y la emoción en una única cosa.

Leonardo M. D’Espósito 03.09.2008

El hombre que amaba a los trenes. “Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Esa pasión por el tren la heredé de mi padre.”

Para algunos –desgraciadamente menos de los que deberían–, Pino Solanas es como parte del paisaje. Se sabe que hizo películas, se sabe que es un señor importante en el mundo del cine. Se sabe, además, que es un político e incluso hay quien recuerda que fue diputado. Se sabe menos que es un andariego sin pausa.

Cuando vamos a entrevistarlo a su oficina del Moreno (Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora, la ONG de Solanas), la encargada de prensa de su última película nos confiesa su dificultad a la hora de armarle la agenda, porque el hombre recorre el país todo el tiempo. Hoy Córdoba, mañana Mendoza, pasado Cafayate, y así. Solanas viaja, filma, habla, da conferencias. Solanas no puede cortarse sólo como cineasta (aunque sea uno de los más importantes paridos por este país) ni como político (aunque su discurso mantenga ideas y coherencia poco habituales). Es ambas cosas o no es, y Pino es.

Embarcado desde 2001 en retratar la Argentina con una serie de documentales, presenta esta semana la cuarta entrega, La próxima estación, un film dedicado a los ferrocarriles. O más bien a lo que queda de ellos. “En la construcción de una nación –dice con esa mezcla de vehemencia y precisión tan suya–, el circuito ferroviario es esencial. Por eso la destrucción de los trenes fue una medida intencional para quebrar la integración económica del país.

Su desaparición fue el golpe más fuerte que se les dio a las economías regionales porque el ferrocarril permite el comercio de la carga difusa en el radio de influencia de la región, entonces pequeñas cantidades comercializadas con los pueblos vecinos. No en balde más de mil pueblos se empobrecieron al límite. Y un millón de personas emigró a las capitales de las regiones.”

Entonces el cine, que es además una herramienta política en manos –en ojos– de Solanas, implica una elección ética en cada imagen. En una escena, uno de los ferroviarios que narra el desguace se quiebra y llora ante cámara. Pino no corta. “Cuando uno está rodando –dice–, tiene que filmar todo hasta las últimas consecuencias, y después poner a consideración del protagonista si lo deja.

En ese caso, una vez que monté la película se la mostré en mi casa y le pregunté si para él había quedado bien, si lo dejábamos. Uno tiene que ser el puente, el vehículo para poder transmitir esa emoción que se relata: el hombre que, al cerrar un taller de los ferrocarriles, se sintió como en un ejército vencido que entrega las armas, y no puede aguantar y se quiebra con el recuerdo de esa idea de campo arrasado.

El verdadero conflicto que tiene el director de cine es inventar la película. La información o las ideas las pueden aportar otros. Lo difícil es qué selecciono de lo que miro a través de la cámara y luego qué lente, qué ojo le pongo a esa cámara para darle unidad estética y fuerza expresiva a la película, o qué personajes elegir, cómo rescatar su humanidad para que nos conmuevan.”

El hombre conoce el tema del que se ocupa; a la hora de dar números, no deja nada al azar. “Yo vine reflexionando sobre la Argentina en los últimos 50 años –cuenta–. Desde los 18, 19 años me preocupo por el tema recursos. Me la pasaba leyendo la historia de los ferrocarriles de Scalabrini Ortiz, de hecho lo he tratado a Scalabrini y fui amigo de sus hijos. Siempre me ocupé de esos temas.

Cuando se produce la hecatombe con la caída de De la Rúa, con la mitad del país quebrado, yo salí a hacer un testimonio de esa Argentina; mi intención era lograr un fresco de ese momento, un poco como hice con La hora de los hornos, que era un gran fresco histórico-político. Y entonces salgo a hacer algo en esa línea.

Ahora bien, el material que fui encontrando fue tan grande que surgió un conjunto de cinco películas. Y esta cuarta se la dedico a los ferrocarriles porque es imposible hablar de reconstrucción nacional sin pensar en esa fuerte herramienta de integración.” Hay más motivos, y por eso es que La próxima... es, de la serie de documentales, la que tiene mayor peso cinematográfico.

“Siempre amé los trenes. Nací en Olivos e iba a San Isidro al colegio o al centro por trabajo en tren. Iba de vacaciones en tren. Mi primera aventura, a los trece años, fue irme a Posadas en tren con tres compañeros. Adoraba los trenes; esa pasión la heredé de mi padre.”

El viaje (después de todo, sus films siempre implican el desplazamiento constante) es mucho más que una figura de estilo para el director. “Yo tengo vocación de explorador –declara y sonríe–. Me gusta mucho encontrar, me gusta mucho el cine de descubrimiento. No sólo de lugares, sino de gente. Si vos ves todas estas películas juntas, hay cien personajes del pueblo argentino que te están diciendo ‘mirá con qué justicia pensamos, mirá cuánto conocemos de estos temas’. Cuando yo veo un guarda, un conductor de ferrocarril que me da una lección de historia, me produce una gran emoción y una gran esperanza. Esta película es el testimonio de 15 o 20 personajes que dan testimonio de esperanza permanente.”

La debacle del sistema ferroviario argentino es, efectivamente, la historia de esas personas que Solanas encuentra yendo a lugares donde la televisión no llega (“vivimos en una mediocracia, en una sociedad mediática: la agenda la fijan los intereses de los medios”), a buscar a las personas que tienen un conocimiento cierto de lo que realmente sucede en el país.“Esos personajes denuncian el destrozo –dice–, pero al mismo tiempo la película está conteniendo una propuesta. Y todo eso termina con una crítica fuerte al tren bala y el caos del transporte, diciéndote que la salida de la Argentina está, que Argentina puede.

Con la mitad de lo que sale el tren bala, el país puede reconstruir a cero toda su red ferroviaria. Si los gobiernos que pasaron hubieran tenido una política de información y comunicación, esto sería otra cosa. Canal 7 tiene tres señales satelitales que no utiliza. Y no has visto un programa de información o de debate en ese canal. Es complicidad: además el gobierno Kirchner les prorrogó la licencia diez años a los privados.”

Solanas hizo de su cámara una tribuna. Y considera al cine como una gran síntesis: por lo tanto, una herramienta poderosa. “Una buena proyección de esta película bien anunciada en horario nocturno tiene una audiencia fenomenal porque el tren lo padecemos todos. Es tan poderoso porque es perdurable. El cine es el único medio de expresión que congela momentos de la vida. Dentro de cien años, quien vea La próxima estación verá cómo hablaban, cómo vestían, cómo sufrían los argentinos. El cine es un verdadero desafío a la inmortalidad porque congela momentos de vida”.

Y el cine de Solanas sin duda implica ese desafío: el de conservar lo que se elude para cambiar el presente. ¿Cine de denuncia? Sí. Y de compromiso, en el sentido más amplio y artístico de esa palabra desprestigiada.

De la tierra a la vida de Scalabrini

El próximo film de Solanas es el quinto documental de la serie La tierra sublevada. “Es un proyecto para el año que viene y ya está la mitad filmada –cuenta–. Es la protesta de la tierra frente al saqueo y la contaminación que han hecho con sus recursos. Quiero descubrir a los argentinos los bienes de la tierra: la minería, que es apasionante y nadie tiene ni la más remota idea; el petróleo, la explotación agraria y la explotación marítima, más la protesta de los ambientalistas frente a la contaminación que está produciendo esto.

La cuestión es la defensa de la tierra y la recuperación de los recursos nacionales.” Cuando termine, seguirá con su primera ficción desde La nube, de 1998: una biografía de Scalabrini Ortiz que, en realidad, iba a ser La próxima estación. “La idea era mezclar la biografía con el documental, pero por cuestiones de presupuesto no se pudo.” La vida de Scalabrini según Pino Solanas llegará a las salas de cine en 2010.

Testimonio del crédito que se transformó en desencanto

En 2004, Solanas estrenó el film que comenzó la saga. Memoria del saqueo le valió un premio especial en Berlín. De allí partió el proyecto de estos cinco documentales: le siguieron La dignidad de los nadies (sobre la resistencia y la organización popular ante el vacío político, 2005); Argentina latente (2007, sobre las posibilidades del desarrollo científico en el país) y el último de ellos, La próxima estación, al que le seguirá La tierra sublevada en 2009.

Las cinco películas nacieron como una urgencia, pero se fueron articulando hasta convertirse en un documento de lo que hubo y lo que hay en el país, incluso como una esperanza de desarrollo.

El primero, estrenado cuando Néstor Kirchner fue electo presidente, culminaba con un fundido a negro donde se dejaba abierta la posibilidad de una esperanza, entonces encarnada de alguna manera en el patagónico. Pero el desencanto creció y estas películas son, al mismo tiempo, el tránsito desde el crédito abierto hacia un gobierno hasta el desencanto.

“Es una aberración que desde Menem hasta hoy, pasando por el desastre de De la Rúa y los cinco años de gobierno Kirchner, ninguno se pusiera a pensar en la reconstrucción del transporte –dice–. No hay mirada estratégica ni proyecto de reconstrucción. Hace cinco años que este gobierno sabe que Aerolíneas está quebrada, pero no sólo no la denuncia por el vaciamiento que nos hizo, sino que no reconstruye ninguna aerolínea de bandera y entrega el cabotaje a las compañías extranjeras.” Todos los films de la serie están editados en DVD y tienen más difusión allí que desde las salas de cine. La resistencia existe.