martes, 15 de noviembre de 2016

“En Estados Unidos la Guerra Civil aún no terminó”

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“Si no lo resolvemos no habrá futuro para la humanidad (…) el Partido Republicano es la organización más peligrosa que ha existido en toda la historia. Literalmente. Porque sus políticas conducirán a la destrucción de la especie”.
Inteligencia artificial: “No hay nada remotamente cercano a la inteligencia humana. Los sistemas artificiales de reconocimiento visual son muy primitivos. Los automóviles autónomos no distinguen bien entre peatones y objetos. Nos habremos extinguido a causa del cambio climático o tras una guerra nuclear mucho antes de cualquier rebelión de las máquinas.”

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En su doble faceta de lingüista y crítico del poder, Noam Chomsky analiza a fondo el ascenso de Donald Trump, las características de la sociedad y el sistema político estadounidenses y las amenazas que asoman detrás de la creciente conectividad. 


oam Chomsky está solo. Sin guardaespaldas, asistentes, secretarias o una estela de estudiantes y admiradores que lo acompañen, el lingüista de 87 años abre la puerta con timidez y mira a ambos lados en busca de una cara conocida. Uno de los intelectuales más importantes del siglo XX y de lo que va del XXI ingresa en la oficina E19-623 del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en Cambridge. Con un jean gastado y un sweater gris oscuro, luce cansado. Se sienta, cruza las manos y, flanqueado por un té, aguarda con calma.
No sonríe. Chomsky está preocupado. Sabe que el sorprendente ascenso de Donald Trump abrió heridas en un país tan complejo y contradictorio como Estados Unidos.
—¿Cómo explica lo sucedido en los últimos meses en el campo político norteamericano?
—Trump es muy hábil a la hora de incitar el miedo. Si uno observa a los que apoyan a Trump, son en su mayoría blancos de medios o bajos ingresos, poco educados. Curiosamente, entre estos grupos las tasas de mortalidad son altas. Muchos sienten que no hay nada para ellos. Hasta la irrupción de Trump en la escena política habían perdido toda esperanza. Son personas que piensan que se les ha quitado todo. Creen que les han arrebatado su país y que pronto los blancos serán minoría. No hay nada como el movimiento de supremacía blanca en otros países. Creen que el movimiento feminista les ha quitado su rol en las familias patriarcales. De ahí creo que viene tanto fanatismo por las armas. Tienen que tener armas para mostrar que son hombres reales. Además, el aumento de la atomización de la sociedad que deja a las personas solas y aisladas hace que se sientan impotentes frente a fuerzas que los aplastan. En ese clima no es difícil estimular miedos e incitar la bronca y el odio hacia los inmigrantes, hacia otras minorías y hacia el gobierno, como lo ha hecho el candidato republicano.
—¿A qué se debe esta actitud de muchos de los seguidores de Trump?
—Hay una diferencia entre lo que los ciudadanos reciben del gobierno y lo que creen que reciben. Gran parte de lo que reciben no lo ven. En estados como Mississippi hay actitudes anti-gobierno, pero viven en su mayoría con subsidios. Estados como Nueva York y Massachusetts están subsidiando a personas que viven en estados como Arkansas. Allí el gobierno es presentado como un ente que les roba. Se ha instalado muy fuerte la idea del “hard working american” (el trabajador estadounidense), víctima de un gobierno que no tiene clemencia. Candidatos como Ted Cruz y Donald Trump han construido sus campañas alrededor de esta figura. La gente termina cayendo en esas trampas.
—¿Qué le llamó la atención en las campañas presidenciales en términos de retórica o de lingüística?
—No tanto en retórica. Me sorprendió la irrelevancia de los hechos. Ya no importan cuáles son ciertos y cuáles son falsos. La verdad es irrelevante. Trump es un maestro en eso. Fue sorprendente ver cómo no importaba cuán locas eran las cosas que decía. Repitió una y otra vez que los musulmanes festejaron los atentados contra las Torres Gemelas. O que el gobierno mexicano organizaba criminales y violadores para mandarlos a través de la frontera. Decía lo que se le antojaba y no importaba. Las cosas que la gente cree son muy extrañas. Los evangelistas creen que Trump es uno de ellos. Hace unos años, una buena parte de la comunidad afroamericana creía que Bill Clinton fue el primer presidente negro. Y fue devastador para esa comunidad.

El problema más urgente

Hay muchos Noam Chomsky. Está el Chomsky científico que revolucionó la lingüística moderna con el desarrollo del concepto de gramática transformacional y generativa según la cual el lenguaje se adquiere porque los seres humanos estamos biológicamente programados para ello. Y está el Chomsky activista político, el crítico del poder, uno de los referentes de la intelectualidad de la izquierda mundial que no deja pasar una oportunidad para denunciar las deficiencias democráticas de la sociedad estadounidense o de su política exterior o la manipulación de los medios de comunicación por parte de las corporaciones. Esas dos caras confluyen en este hombre nacido en 1928 en Filadelfia, profesor emérito del MIT, y al que se lo puede ver a diario recorriendo con tranquilidad los pasillos de una de las universidades más influyentes del planeta.
—¿Qué temas le sorprendió que no se hayan tocado en los debates presidenciales o en la campaña en general?
—Durante las elecciones primarias me llamó la atención que no se discutieran temas económicos. Sólo se hablaba de levantar muros o de bombardear Medio Oriente. El que se destacaba era Bernie Sanders que sí hablaba de temas serios. Eso forzó a Hillary Clinton a moverse hacia esa dirección. Tampoco se discutió sobre el cambio climático.
—¿Por qué pasó eso?
—En las grandes democracias las decisiones están siendo tomadas por una pequeña elite económica. Su interés no es salvar a la especie. Su interés es la maximización de sus beneficios. Por eso los candidatos del Partido Republicano, que es esencialmente el partido de los ricos y privilegiados, negaron y niegan sistemáticamente el calentamiento global. El Acuerdo de París fue un paso muy importante para la reducción de los gases que provocan el cambio climático. Pero en Estados Unidos no fue reconocido por el Partido Republicano que controla el Congreso. En febrero de este año, la Corte Suprema suspendió el programa Clean Power Plan (Proyecto para una Energía Limpia) con el que Barack Obama buscaba limitar las emisiones contaminantes de las centrales térmicas. Fue un mensaje para el mundo.
—Pero en septiembre finalmente Obama ratificó junto a China el Acuerdo de París por decreto sin pasar por el Senado. ¿Qué cree que se puede hacer contra esta permanente negación por parte del Partido Republicano?
—Nadie lo quiere poner en palabras, pero de hecho el Partido Republicano es la organización más peligrosa que ha existido en toda la historia humana. Literalmente. Sus políticas conducirán a la destrucción de la especie. La población quiere que se haga algo contra el cambio climático pero su voluntad no influye en las decisiones. Una iniciativa llamada Yale Project on Climate Change Communication mostró que sólo uno de cada cuatro estadounidenses no cree en el cambio climático a pesar del consenso científico internacional.
—Donald Trump y Marco Rubio llegaron a cuestionar la idea de que la acción humana sea la responsable del cambio climático. Ted Cruz declaró que todo lo relacionado con el calentamiento global es un engaño. ¿Cuán peligrosas pueden llegar a ser estas actitudes?
—El cambio climático es un problema urgente. Es el problema más importante que ha enfrentado la especie humana. Si no lo resolvemos, no habrá futuro para la humanidad.

Nuevas caras, viejos fantasmas

El 9 de julio de 1955, Albert Einstein y el filósofo Bertrand Russell redactaron un manifiesto en el que alertaban sobre los peligros de la proliferación del armamento nuclear y exigían a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales. “Recordad vuestra humanidad y olvidad el resto”, escribían estos dos intelectuales en el momento más crudo de la Guerra Fría.
Este año Chomsky, el italiano Toni Negri y el fundador de la New Left Review, Tariq Ali, continuaron aquella tradición precautoria y encabezaron un manifiesto por los derechos y libertades civiles en el Viejo Continente. “Europa marcha hacia su decadencia
–afirmaron–. El continente que pretendió emerger de la posguerra como garante de las libertades y derechos civiles se está hundiendo en la naturalización de la barbarie y en el vacío de una forma de gobierno crecientemente autoritaria. Enfrentada a la crisis más severa de su historia reciente ha elegido el peor de los caminos emprendiendo políticas que creíamos erradicadas”.
—¿Cuáles cree que serán las consecuencias de esta crisis en Europa?
—Desgraciadamente lo que ocurre ahora es una reminiscencia de lo que sucedió en 1930. El ascenso de Trump recuerda al ascenso del fascismo en Alemania. Entonces en Europa el centro colapsó. Los principales partidos decayeron, y la izquierda y la derecha se hicieron más extremas. Todos saben lo que pasó después.
—¿Y en el resto del mundo?
—Las desigualdades han aumentado en todos lados. Es uno de los efectos del neoliberalismo. Pero han aumentado más en los países anglosajones y en especial en Estados Unidos. En 2014, la organización internacional Oxfam calculó, en su reporte anual, que 90 individuos tenían la mitad de la riqueza del mundo. En 2015, eran 62 individuos en China, Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. Bernie Sanders fue el único que lo hizo visible en su campaña.
—¿Cómo llegó el Partido Republicano a su situación actual?
—Hasta hace unas décadas era el partido del progreso y también el partido anti-esclavitud. Todo cambió con el tiempo, pero en especial en la década de 1960. El Movimiento por los Derechos Civiles tuvo un efecto polarizador. Los presidentes racistas –Nixon, Reagan, entre otros– se dieron cuenta de que podían usar el antagonismo y el racismo en el Sur a su favor. A muchos no les gusta hablar del tema, pero basta con mirar la campaña de Reagan. Fue el último líder mundial que apoyó el apartheiden Sudáfrica. Se negaba siquiera a admitir que existía tal cosa. Decía que era sólo un conflicto tribal.Reagan vetó sanciones contra el país africano aprobadas por el Congreso. Su guerra contra la droga fue organizada a partir de argumentos racistas. Aumentó la encarcelación de hombres negros. El Partido Republicano continuó la tradición racista del Sur. Si uno mira las elecciones presidenciales de 2012 y ve los estados rojos y los estados azules, o sea republicanos y demócratas, observa un mapa de la Guerra Civil.
—En los estados del Sur muchas personas no hablan de Guerra Civil sino de la “Guerra de la Independencia sureña”. ¿Está diciendo que en términos políticos aún se sigue peleando la Guerra Civil?
—Estados Unidos nunca desarrolló un sistema político basado en clases. Es un sistema político geográfico y se remite a los tiempos de la Guerra Civil. Que nunca terminó. Nixon explotó estos viejos rencores y miedos. Los grupos racistas y extremistas se alienaron en el Sur. En los últimos años, tanto el Partido Demócrata como el Republicano han girado hacia la derecha. Y el Partido Republicano salió del espectro. Sus políticas están orientadas a los más ricos y al poder corporativo. Si tuviéramos una sociedad democrática los impuestos a los ricos serían mucho más altos. En Estados Unidos los impuestos son bajos si se los compara con otros países, por eso muchas infraestructuras están colapsando y ciertos servicios son malos.
—¿Qué rol juega la religión en la política estadounidense?
—La gran base del Partido Republicano son evangelistas y fundamentalistas cristianos. Ese es un aspecto muy llamativo y curioso de Estados Unidos: es una sociedad extremadamente religiosa. No hay nada parecido entre otros países desarrollados. No se encuentran otras sociedades en las que un tercio de la población piense que el mundo fue creado hace algunos miles de años. Dos tercios de la población están esperando la “Segunda Venida” del Mesías. Es un fenómeno único de Estados Unidos y ha sido movilizado por el Partido Republicano porque necesita una base. En las elecciones primarias cada candidato se peleaba por mostrarse más religioso que el resto de sus contrincantes. No es algo nuevo. Esto se profundizó en los 80 cuando los tres candidatos –Carter, Reagan y Anderson– comenzaron la tradición de destacar su religiosidad para captar el voto creyente. Desde entonces, todos los candidatos a presidente se muestran religiosos. Y los que no lo son, como Bill Clinton o incluso Donald Trump, aparentan.
—Usted siempre ha sido muy crítico con el financiamiento de las campañas políticas. ¿Por qué?
—En Estados Unidos, los políticos siempre están en campaña y buscando recaudar fondos. Esto ha sido siempre un factor importante que socava la democracia representativa. El politólogo Thomas Ferguson estudió el tema en su libro Golden Rule: The Investment Theory of Party Competition en el que muestra que la financiación es un factor fundamental a tener en cuenta para predecir futuras políticas. Restringir esto sería importante.

Más conectados y más espiados

—Su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media fue escrito en 1988. Desde entonces el ecosistema mediático ha cambiado. ¿Tiene nuevas hipótesis acerca de cómo afectan las redes sociales en la conformación de la opinión pública?
—Hay gente que usa internet para tener acceso a más información. Pero creo que ese es un porcentaje muy bajo. Los estudios muestran que la gente va hacia aquello que ya cree, a sitios con los que uno ya está de acuerdo. Las redes sociales son una cámara de eco. Uno de los efectos más sorprendentes es la dispersión de teorías conspirativas. Es como si los hechos ya no importaran. Las redes sociales en lugar de conectar, aíslan. Cada joven tiene un celular y habla con alguien que cree que es un amigo. Pero lo que tiene son contactos muy superficiales. Lo veo en mis nietos. Ellos creen que tienen muchos amigos. Pero no son amigos. El efecto que esto tiene es que los aísla mucho más de lo que ya estaban. Es un ambiente muy superficial. Recibo muchas cartas y mails de personas que me dicen que cada vez les cuesta más leer. No leen. Ojean. Rastrillan algo con la mirada durante tres segundos y saltan a otra cosa. No veo que tengamos una población cada vez más educada. Al contrario. Y eso tiene consecuencias políticas.
—En 2015, usted dijo que Estados Unidos debería recibir como un héroe a Edward Snowden, refugiado en Rusia tras revelar secretos de Estado, y juzgar a quienes autorizaron la vigilancia de la población que Snowden denunció. ¿Considera que sus revelaciones tuvieron algún efecto en la defensa de la privacidad?
—Me hubiera gustado que así fuera. Pero la vigilancia de los ciudadanos sigue en alza. Y cuando al fin llegue la llamada “internet de las cosas”, la interconexión de todos los objetos, creo que será monstruoso. Cualquier cosa que mires va a estar mandando información privada a la Agencia de Seguridad Nacional.
—Junto a figuras como Elon Musk y Stephen Hawking, usted también alertó recientemente sobre los peligros de usar la inteligencia artificial para el desarrollo de armas. ¿Cree que a largo plazo estos avances pueden tener consecuencias sociales?
—Hay que tener cuidado. Pero al mismo tiempo hay que señalar que hay un gran despliegue publicitario o hype (bombo) alrededor de la inteligencia artificial. Está muy lejos de los logros que se le atribuyen. Hay que ser cautelosos. Sí, se han hecho grandes avances, los automóviles autónomos son muy lindos, pero no hay nada remotamente cercano a la inteligencia humana. Los sistemas artificiales de reconocimiento visual son muy primitivos. Los automóviles autónomos no distinguen bien entre peatones y objetos. Nos habremos extinguido a causa del cambio climático o tras una guerra nuclear mucho antes de cualquier rebelión de las máquinas. Otro tema a tener en cuenta es todo lo que refiere a investigaciones de ingeniería genética. Aún hay mucho que no sabemos sobre el genoma. Por eso las consecuencias de modificar un solo gen podrían ser impredecibles.
—A comienzos de 2016, el FBI llevó a Apple a los juzgados por negarse a desbloquear el iPhone de uno de los terroristas del atentado en San Bernardino. ¿Cómo ve los choques entre gobierno y corporaciones por el tema de la privacidad?
—Es un conflicto interesante. Personalmente espero que Apple gane a largo plazo. Básicamente hay un conflicto entre dos centros de poder en este asunto. No se trata de la primera batalla. El gobierno está dominado por el poder corporativo, pero aún así hay conflictos. Otro caso sucede en Irán. Las corporaciones estadounidenses se mueren por entrar al mercado iraní pero el gobierno no las deja. Lo mismo en Cuba. Durante décadas distintas empresas estuvieron a favor de la normalización de las relaciones: farmacéuticas y corporaciones de energía quieren entrar al mercado cubano. Pero el gobierno las bloquea.

Los orígenes del lenguaje

A diferencia de otros investigadores que no salen de su campo de estudio y deslizan bajo la alfombra de la privacidad sus opiniones políticas, Chomsky no traza límites. Sabe que su especialidad –la lingüística– y aquella facultad que lo desvela –el lenguaje– no están aisladas de la sociedad y de los conflictos de poder que la atraviesan, moldean y definen. Por eso, no le cuesta saltar de un tema a otro como si prendiera y apagara un interruptor.
—Junto al especialista en ciencias de la computación Robert C. Berwick escribió el reciente libro Why Only Us: Language and Evolution en el que exploran los grandes enigmas del lenguaje humano, cómo los seres humanos adquirimos esta capacidad distintiva. ¿Qué es lo que la hace única?
—El lenguaje humano es totalmente distinto a cualquier otro fenómeno del mundo animal. No hay análogo alguno. Ninguna otra forma de comunicación en la naturaleza está al nivel del lenguaje humano. Lo que descubrimos en las últimas décadas es que el lenguaje es como cualquier otro sistema biológico. Todos tenemos básicamente el mismo sistema visual, pero las primeras experiencias a las pocas semanas de vida son cruciales para su desarrollo. En el caso del lenguaje, hablamos distintos idiomas y hay evidencia que demuestra que las diferencias se limitan a la exteriorización, aquella que permitió la interacción social y llevó a la emergencia de estructuras sociales más complejas. La internalización, en cambio, parece ser uniforme. Las capacidades cognitivas y lingüísticas son las mismas en todos los humanos. Las diferencias son superficiales. Existen muy pocas evidencias de la llamada hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el lenguaje determina la manera en que pensamos.
—O sea, el lenguaje nos cambió por fuera y por dentro.
—Ese rasgo es único en el lenguaje: es un sistema internalizado. La visión sólo responde al ambiente. Nada es creado por la visión per se. No hay una generación de “oraciones visuales” ni representaciones. El lenguaje es único porque es un sistema interno y generativo. Por eso, que sepamos, los humanos tenemos un tipo de pensamientos que el resto de los animales no tienen. Eso es llamativo. Los humanos somos radicalmente diferentes de cualquier otra cosa en el mundo biológico. Los Homo sapiens somos recientes: tenemos 200 mil años. Eso es nada en términos evolutivos. Y parece que el lenguaje emergió casi inmediatamente.
—¿Cómo lo saben?
—Todos venimos de África. Pero hay evidencias genéticas de que un grupo, los San (los llamados bosquimanos. N. del E.), se habría aislado del resto hace aproximadamente 120 mil años. Y esta tribu también tiene lenguaje. Eso da a pensar que el lenguaje se originó entre 200 y 120 mil años atrás. El lenguaje es genético y hay fuertes evidencias de que no evolucionó desde que el humano salió de África.

La imposibilidad de debatir en el ring

En 1971, Noam Chomsky tuvo un recordado debate con el francés Michel Foucault sobre la naturaleza humana. Fue en la Universidad de Amsterdam dentro del International Philosophers Project. Las pocas grabaciones que quedaron de aquel encuentro muestran a estos dos gigantes del pensamiento del siglo XX serios, serenos, como dos boxeadores midiéndose sobre un ring.
—¿Por qué cree que esos debates entre intelectuales ya no tienen el peso que tenían en otra época?
—Ese debate fue en Holanda. No están dadas las condiciones para que se pueda repetir algo así en Estados Unidos. En muchos países europeos, e incluso en América Latina –como en Argentina–, se dan discusiones en los medios de comunicación que no existen en Estados Unidos. Una vez me invitaron a La Habana para discutir la situación de los negocios en Cuba y hablamos con total normalidad. Cada vez que estoy en la televisión iraní o rusa puedo hacer duras críticas al gobierno norteamericano. Pero no puedo hacerlo en la propia televisión de Estados Unidos. Además, si estás en la televisión de Estados Unidos sólo te dan 30 segundos… Se perdió el pensamiento crítico.
—Más allá de eso, ¿en qué sí es optimista?
—No se puede negar que hubo cambios significativos en las últimas generaciones. En ciertos aspectos, Estados Unidos es un país más libre. Cuando llegué al MIT en 1955 estaba dominado por hombres blancos, obedientes, que hacían sus tareas. Ahora es totalmente diferente. Y ocurre en todo el país. Lamentablemente no hay activismo. La campaña de Bernie Sanders fue interesante por esa razón: despertó ese activismo dormido en cierto sector de la sociedad estadounidense. Estaba ahí. Sólo había que espabilarlo.
Por Federico Kukso* / Le Monde Diplomatique nº 209 – Noviembre de 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

Protestan en EE.UU. por policía que mató a afroamericano


Alton Sterling fue asesinado luego de que, por una llamada anónima, la policía acudiera para investigar qué estaba pasando con el vendedor de CD
Un testigo informó que cuando la policía le disparó a Alton Sterling, éste no tenía arma en las manos; aunque sacaron una que presuntamente estaba en el bolsillo del hombre, cuando ya estaba tirado en el suelo con más de cuarto disparos.

Un oficial de policía del estado de Lousiana mató a un afroamericano en una supuesta confrontación que tuvo lugar en la ciudad de Baton Rouge. Este caso de violencia policial es un de los tantos que tiene una connotación racial en Estados Unidos (EE.UU.) y que ha provocado manifestaciones por parte de la ciudadanía.
Alton Sterling, de 37 años de edad, murió este martes por múltiples heridas causados por impacto de balas en el pecho y la espalda.
El incidente, ocurrido en las afueras de un mercado en la capital estatal. Se desarrolló luego de que la policía recibiera un llamado anónimo, porque supuestamente un hombre que vendía CDs estaba amenazando a las personas con una pistola.
Los oficiales que acudieron al llamado tuvieron una seuda pelea con el hombre y uno de ellos terminó disparándole al afroamericano.
Los dos agentes fueron dados de baja administrativa, que es la política estándar del departamento, mientras se desarrollan la investigaciones del caso.
Un testigo, el propietario de la tienda frente a la que ocurrió el incidente, Abdul Muflahi, informó que el primer agente empleó una pistola eléctrica contra Sterling mientras el segundo trataba retenerlo.
Cuando Sterling trató de quitarse de encima al segundo agente, el primero le disparó "de cuatro a seis veces", dijo Muflahi.
"Sterling no tenía una pistola en la mano en ese momento", dice el testigo, pero sí vio cuando los agentes sacaron un arma del bolsillo de Sterling, después del tiroteo cuando éste ya estaba neutralizado.
El capitán L'Jean McKneely indicó que hasta los momentos no se podía confirmar esa descripción de los hechos ni cualquier otro detalle sobre la investigación.
Momento del asesinato de Sterling:

miércoles, 4 de mayo de 2016

Chomsky sobre el candidato Sanders

Noam Chomsky: los simpatizantes jóvenes de Sanders son una “fuerza movilizada que podría cambiar el país”


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Durante el encuentro del martes en la Biblioteca Pública de Brooklyn, le preguntaron a Noam Chomsky, reconocido disidente político, lingüista, escritor y profesor, acerca de la campaña de Bernie Sanders camino a la Casa Blanca. “Lo consideran un extremista y un revolucionario, caracterización que es bastante interesante, dado que básicamente se trata de un demócrata del New Deal común y corriente”, dijo Chomsky. “Sus opiniones no hubieran sorprendido al presidente Eisenhower, quien, de hecho, sostuvo que todo aquel que rechace los programas del New Deal no pertenecía al sistema político estadounidense. Eso ahora es considerado muy extremista”. Chomsky concluyó señalando que Sanders “movilizó una gran cantidad de jóvenes que dice ‘Miren, no vamos a dar más nuestro consentimiento’. Y si se convierte en una fuerza capaz de organizarse y movilizase de forma continuada podría cambiar el país, quizás no en estas elecciones, pero sí en el largo plazo".

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domingo, 20 de marzo de 2016

Entrevista a NOAM CHOMSKY

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Las elecciones presidenciales de 2016 ponen a Estados Unidos en peligro de “un desastre completo”

Truthout

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Vivimos tiempos críticos y dramáticos. El neoliberalismo sigue siendo la doctrina político-económica suprema al tiempo que las sociedades se siguen deteriorando a medida que se reducen tanto las inversiones públicas como los programas y servicios sociales para que los ricos puedan enriquecerse más. Al mismo tiempo el autoritarismo político está en auge y en opinión de algunas personas se dan las circunstancias para que emerja un régimen protofascista. Mientras tanto, aumenta la amenaza del cambio climático en la medida en que los dirigentes políticos siguen careciendo de valor y de visión de futuro para avanzar con sistemas energéticos alternativos, con lo que ponen en peligro el futuro de la civilización humana.Por estas y por otras razones las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 son clave para el futuro de este país y para el mundo en general. De hecho, esta puede ser la última oportunidad que tenga Estados Unidos de elegir a un dirigente que pueda cambiar el curso de su política interna y externa, aunque si se observa el actual paisaje político hay pocas posibilidades de que esto ocurra.
En efecto, como declaró Noam Chomsky a Truthout en esta entrevista exclusiva, los candidatos políticos para las elecciones presidenciales de 2016 apenas abordan los problemas fundamentales a los que se enfrentan tanto el país como el mundo. Mientras tanto, el auge del Trumpismo y la lucha de los candidatos republicanos a ver quién es más racista y extremista son reflejo de las muy arraigadas “ideas de pérdida y miedo” de muchos estadounidenses.
Sin embargo, en opinión de Chomsky estas elecciones son decisivas y tienen una enorme importancia.
C.J. Polychroniou: Noam, empecemos analizando cómo se desarrollan las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 en lo que se refiere a la situación del país y al papel que desempeñan en los negocios globales, así como los puntos de vista ideológicos expresados por algunos de los principales candidatos de ambos partidos.
Noam Chomsky: No se puede ignorar que hemos llegado a un momento único en la historia de la humanidad. Por primera vez hay que tomar inmediatamente decisiones que determinarán, literalmente, las posibilidades de una supervivencia humana decente y en un futuro no distante. Ya hemos tomado esta decisión para una enorme cantidad de especies. La destrucción de especies está al nivel de hace 65 millones de años, la época de la quinta extinción que acabó con la era de los dinosaurios. Aquello también abrió el camino a los mamíferos pequeños y en última instancia a nosotros, una especie con capacidades únicas, incluida, por desgracia, la capacidad de destruir fría y salvajemente.
Joseph de Maistre, un autor reaccionario del siglo XIX opuesto a la Ilustración, criticó a Thomas Hobbes por adoptar la locución latina “el hombre es un lobo para el hombre” ya que la consideraba injusta con los lobos, que no matan por placer. Esta capacidad se hace extensible a la autodestrucción, algo de lo que ahora estamos siendo testigos. Se supone que la quinta extinción fue causada por un asteroide descomunal que chocó contra la Tierra. Ahora nosotros somos el asteroide. El impacto sobre los seres humanos ya es significativo y pronto será incomparablemente peor a menos que se emprendan inmediatamente acciones decisivas. Además, cada vez es mayor el riesgo de una guerra nuclear, una sombra siniestra que siempre planea sobre nosotros. Esto debería acabar con cualquier otra discusión. Podemos recordar la respuesta que dio Einstein a la pregunta sobre qué armas se usarían en la siguiente guerra. Respondió que no lo sabía, pero que la guerra que siguiera a aquella se lucharía con hachas de piedra. Si se examinan los impactantes antecedentes vemos que casi es un milagro que hasta ahora se haya evitado el desastre y los milagros no duran eternamente. Y, por desgracia, también es demasiado evidente que el riesgo es cada vez mayor.
Afortunadamente, hay otras capacidades que contrarrestan estas capacidades destructivas y suicidas de la naturaleza humana. Hay buenas razones para creer que figuras ilustradas como David Hume y Adam Smith, y el pensador y activista anarquista Peter Kropotkin tenían razón al considerar que la simpatía y la ayuda mutua eran propiedades esenciales de la naturaleza humana. Pronto descubriremos qué características están en alza.
Volviendo a su pregunta, podemos preguntarnos cómo se están abordando estos problemas formidables en el gran espectáculo de las elecciones cuatrienales. Lo más sorprendente es que ninguno de los partidos se refiere apenas a ellas.
No hace falta volver sobre el espectáculo de las primarias republicanas. Los comentaristas casi no pueden ocultar su disgusto y preocupación por lo que las primarias nos dicen acerca del país y de la civilización contemporánea. Sin embargo, los candidatos respondieron a estas cuestiones cruciales. O bien niegan el calentamiento global o insisten en que no se puede hacer nada al respecto, con lo que pretenden, en efecto, que nos precipitemos aún más rápidamente al abismo. En tanto que tiene políticas predecibles, parecen decididos a aumentar la confrontación militar y las amenazas. Solo por esas razones la organización republicana (uno duda en denominarlo partido político en el sentido tradicional) supone una amenaza novedosa y verdaderamente espantosa para la especie humana y para las otras que se convierten en “daños colaterales” cuando la inteligencia superior sigue adelante con su trayectoria suicida.
En el lado demócrata hay al menos cierto reconocimiento del peligro de catástrofe medioambiental, aunque haya muy pocas propuestas políticas de peso. No he logrado encontrar ninguna posición clara en los programas de Obama para mejorar el arsenal nuclear o en cuestiones tan críticas como los rápidos (y mutuos) preparativos militares en las fronteras rusas.
En general, las posiciones ideológicas de los candidatos republicanos parecen ser más de lo mismo: abarrotar los bolsillos de los ricos y dar una patada en la cara a los demás. Los dos candidatos demócratas van desde el estilo New Deal de los programas de Sanders a la versión “nuevo demócrata/republicano moderado” de Clinton, que se escora levemente a la izquierda bajo el impacto del reto de Sanders. Respecto a las cuestiones internacionales y las tareas formidables a las que nos enfrentamos, en el mejor de los casos parece ser “más de lo mismo”.
En su opinión, ¿qué ha llevado al auge de Donald Trump y acaso no es sino uno más de aquellos personajes típicos de extrema derecha y populistas que suelen emerger en el curso de la historia siempre que las naciones se enfrentan a graves crisis económicas o a una decadencia nacional?
En caso de que Estados Unidos se enfrente a una “decadencia nacional” en gran medida es autoinfligida. Es cierto que es probable que Estados Unidos no pudiera mantener el poder extraordinariamente hegemónico del periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero sigue siendo el país potencialmente más rico del mundo, con unas ventajas y una seguridad incomparables, y en la dimensión militar casi iguala a todo el resto del mundo, además de ser mucho más avanzado en el ámbito tecnológico que cualquier rival.
Parece que el atractivo de Trump se basa ampliamente en ideas de pérdida y de miedo. El ataque neoliberal a las poblaciones del mundo, que casi siempre ha sido perjudicial para ellas y a menudo de manera muy grave, no ha dejado de afectar a Estados Unidos, aunque en cierto modo haya sido más resistente que otros países. La mayoría de la población ha sufrido un estancamiento o un deterioro, mientras que se ha acumulado una riqueza extraordinaria y ostentosa en muy pocos bolsillos. El sistema democrático formal ha padecido las consecuencias habituales de las políticas socioeconómicas neoliberales y se encamina hacia una plutocracia.
No hace falta revisar los detalles sombríos, por ejemplo, el estancamiento de los salarios reales de los varones durante 40 años y el hecho de que desde la última quiebra financiera aproximadamente el 90 % de la riqueza creada haya ido a parar al 1 % de la población. O el hecho de que la mayoría de la población (las personas con menos ingresos) se encuentre de hecho privada del derecho al voto en el sentido de que sus representantes ignoran sus opiniones y preferencias, y prestan atención a los superricos que les proporcionan fondos y a los corredores de bolsa con poder. O el hecho de que Estados Unidos, con todas sus notables ventajas, se encuentre casi en los últimos puestos de los 31 países desarrollados de la OECD [siglas en inglés de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos], junto con Turquía, Grecia y México, en cuestiones como la desigualdad, la escasez de beneficios sociales y el alto índice de pobreza.
Los partidarios de Trump (que al parecer son predominantemente personas de clase media-baja, de la clase trabajadora y con menor educación) reaccionan en parte a la idea, en gran medida exacta, de que simplemente se les han dejado por el camino. Resulta instructivo comparar la situación actual con la Gran Depresión. Objetivamente las condiciones en la década de 1930 eran mucho peores y, por supuesto, Estados Unidos era entonces un país mucho más pobre. Sin embargo, subjetivamente las condiciones eran entonces mucho mejores. A pesar de que tanto el índice de paro como el sufrimiento eran muy altos, entre la clase trabajadora había un sentimiento de esperanza, la creencia de que de alguna manera saldríamos de aquello juntos . Lo alentaban los éxitos del activismo combativo obrero que solía actuar conjuntamente con activos partidos de izquierda y con otras organizaciones. Una gobierno bastante comprensivo respondió con medidas constructivas, aunque siempre estaba limitado por el enorme poder de los demócratas del Sur, que estaban dispuestos a tolerar medidas del Estado de bienestar siempre y cuando se marginara a la población negra a la que despreciaban. Es importante destacar que había la sensación de que el país se encaminaba hacia un futuro mejor. Todo esto falta hoy en día, en particular debido al éxito que tuvieron los duros ataques a la organización obrera que se iniciaron en cuanto terminó la guerra.
Además, Trump obtiene un importante apoyo de nativistas* y racistas. Vale la pena recordar que, como demostraron de manera convincente los estudios comparativos de George Fredrickson, Estados Unidos es uno de los lugares donde el supremacismo blanco es más fuerte, más aún incluso que en Sudáfrica . Estados Unidos nunca ha superado en realidad la Guerra Civil y el horrendo legado de opresión de los afroestadounidenses durante 500 años. Existe también un largo historial de alusiones a la pureza anglosajona amenazada por oleadas de emigrantes (y por la libertad para los negros y, de hecho, para las mujeres, lo cual no es algo baladí entre los sectores patriarcales). Los partidarios de Trump, que son mayoritariamente blancos, pueden ver que está desapareciendo ante sus ojos su imagen una sociedad dirigida por blancos (y para muchos, por varones blancos). También vale la pena recordar que aunque Estados Unidos es un país inusualmente seguro y fiable, también es posiblemente el más asustados del mundo, otra característica de su cultura que tiene una larga historia.
Factores como estos se mezclan en una peligrosa amalgama. Repasando simplemente los últimos años, en un libro de hace más de una década yo citaba al eminente académico de la historia alemana Fritz Stern, que escribió en el periódico de la clase dominante Foreign Affairs sobre   “la decadencia en Alemania que iba desde la decencia hasta la barbarie nazi”. Y Fritz Stern añadía enfáticamente: “Hoy me preocupa el futuro inmediato de Estados Unidos, el país que acogió a los refugiados de habla alemana en la década de 1930”, incluido él mismo . Con unas repercusiones para el aquí y ahora que no podrían pasar desapercibidas a ningún lector atento, Stern revisaba el demoníaco llamamiento de Hitler a su “misión divina” como “salvador de Alemania” en una “transfiguración pseudorreligiosa de la política” adaptada a las “formas cristianas tradicionales” que rigen a un gobierno dedicado a los “principios básicos” de la nación, con “el Cristianismo como la base de nuestra moralidad nacional y la familia como la base de la vida nacional”. Además, la hostilidad de Hitler hacia el “Estado laico liberal”, que compartía una gran parte del clero protestante, impulsó “un proceso histórico en el que el resentimiento hacia un mundo laico desencantado encontró su liberación en la extasiada huida de la sinrazón”.
Las resonancias contemporáneas son indudables.
Desde entonces no han faltado razones “para preocuparse por el futuro de Estados Unidos”. Podemos recordar, por ejemplo, el elocuente y conmovedor manifiesto que dejó Joseph Stack cuando se suicidó al estrellar su avioneta contra una oficina del Servicio de Impuestos Internos [el servicio de impuestos del gobierno federal estadounidense]. En el manifiesto relataba su amarga historia de trabajador que hacía todo respetando las normas y había sido aplastado por la corrupción y la brutalidad del sistema corporativo y de las autoridades estatales. Hablaba por muchas personas como él. En general se ignoró o ridiculizó su manifiesto, pero se debería haber tomado muy en serio, junto con otros muchos indicios claros de lo que estaba ocurriendo.
Sin embargo, me parece que tanto Cruz como Rubio son mucho más peligrosos que Trump. Me parecen unos verdaderos monstruos, mientras que Trump me recuerda un poco a Silvio Berlusconi. ¿Está de acuerdo?
Lo estoy y, como sabe, en Europa se suele comparar a Trump con Berlusconi. También añadiría a Paul Ryan a la lista. Se le retrata como el pensador profundo de los republicanos, el analista político serio, que utiliza hojas de cálculo y otras herramientas de los analistas sesudos. Los pocos intentos de analizar sus programas después de prescindir de la magia que se suele introducir en ellos llegan a la conclusión de que sus políticas reales son destruir prácticamente todas aquellas partes del gobierno federal que sirven a los intereses de la población en general al tiempo que se expande lo militar y se garantiza que también se atiende a los ricos y al sector empresarial. Esto es, lo esencial de la retórica republicana cuando se dejan de lado las trampas retóricas.
La juventud estadounidense parece estar cautivada por el mensaje de Bernie Sanders. ¿Le sorprende lo bien que aguanta?
Me sorprende. No preví el éxito de su campaña. No obstante, hay que tener en cuenta que sus propuestas políticas no habrían sorprendido al presidente Eisenhower y que sintonizan bastante con lo que durante mucho tiempo han sido los sentimientos populares. Por ejemplo, a ctualmente alrededor de un 60 % de la población apoya su muy denostada defensa de un sistema nacional de seguridad social como suele haber en sociedades similares, lo cual es una cifra muy elevada teniendo en cuenta que es objeto de una constante condena y que pocas personas se expresan en su defensa . Y este apoyo popular se remonta muy atrás. En los últimos años de la presidencia de Reagan aproximadamente el 70 % de la población pensaba que la Constitución debería garantizar la salud pública y el 40% pensaba que ya lo garantizaba, lo que significa que es una aspiración tan obvia que debería estar en ese documento sagrado.
Cuando Obama abandonó una opción pública sin tomarla en cuenta, casi dos terceras partes de la población apoyaban esa opción. Y existen todos los motivos para creer que se ahorraría una enorme cantidad de dinero si Estados Unidos adoptara los mucho más eficaces sistemas de salud pública de otros países, que tienen aproximadamente la mitad de los gastos en sanidad pública que Estados Unidos y generalmente mejores resultados. Se puede decir lo mismo acerca de sus propuestas de aumentar los impuestos de los ricos, la educación superior gratuita y otras partes de su programa respecto a Estados Unidos, la mayoría de las cuales son reflejos de compromisos del New Deal y son similares a opciones políticas de los periodos de mayor crecimiento en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuál es el escenario en el que Sanders puede ganar la nominación demócrata?
Evidentemente, se necesitarían unas considerables actividades educativas y organizativas. Pero, con franqueza, a mí me parece que estas actividades se deberían dirigir fundamentalmente a desarrollar un movimiento popular que no desaparezca después de las elecciones, sino que se una a otros para formar el tipo de fuerza activista que en el pasado fue fundamental para iniciar y llevar adelante los cambios y reformas necesarios.
¿Estados Unidos sigue siendo una democracia y, en caso de no serlo, realmente tienen importancia las elecciones?
Con todos sus defectos, Estados Unidos sigue siendo una sociedad muy abierta y libre en términos comparativos. Por supuesto que elecciones tienen importancia. En mi opinión, sería un completo desastre para el país, para el mundo y para las generaciones futuras si alguno de los candidatos republicanos viables llegara a la Casa Blanca y si siguieran controlando el Congreso. Para llegar a esta conclusión basta con tener en mente las extraordinariamente importantes cuestiones de las que hemos hablado antes, pero eso no es todo. Por las razones que aducía antes, la siempre limitada democracia estadounidense se ha ido escorando considerablemente hacia una plutocracia. P ero estas tendencias no son inamovibles . Contamos con un inusual legado de libertades y derechos que nos legaron nuestros antepasados, los cuales no se rindieron y en ocasiones en unas condiciones mucho más duras que las condiciones a las que nos enfrentamos ahora. Y esto nos proporciona amplias oportunidades para que hacer un trabajo que es muy necesario y en muchos sentidos, en el activismo directo y para presionar en defensa de importantes decisiones políticas, en la creación de organizaciones comunitarias viables y eficaces que revitalicen el movimiento obrero y también en el ámbito político, desde la escuela de cuadros hasta las asambleas legislativas estatales y mucho más.
Nota:
* Nativistas son aquellas personas que consideran que solo pueden ser consideradas ciudadanas de una nación aquellas personas que han nacido en ella. En la historia de Estados Unidos se ha esgrimido frecuentemente el nativismo como argumento en contra de la emigración. En el siglo XIX los nativistas eran esencialmente los ciudadanos blancos y protestantes. Actualmente el movimiento nativista comprende sobre todo a los WASP, es decir, blancos, anglosajones y protestantes. (N de la t.)
Copyright, Truthout. Esta traducción se publica con permiso.
C.J. Polychroniou es un economista político/politólogo que ha enseñado y trabajado en universidades y centros de investigación de Europa y Estados Unidos. Sus principales áreas de investigación son la integración económica europea, la globalización, la economía política de Estados Unidos y la deconstrucción del proyecto político-económico del neoliberalismo. Es colaborador habitual de Truthout, así como miembro del Proyecto Intelectual Público de Truthout. Ha publicado varios libros y sus artículos se han publicado en diferentes publicaciones, periódicos, revistas y páginas web populares de noticias. Muchas de sus publicaciones se han traducido a varios idiomas, incluidos el croata, el francés, el griego, el italiano, el portugués, el español y el turco.

Fuente: http://www.truth-out.org/news/item/35138-noam-chomsky-2016-election-puts-us-at-risk-of-utter-disaster
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión como fuente.

miércoles, 17 de febrero de 2016

TARIQ ALI


Que Tariq Ali es un hombre informado lo demuestra que salpica sus respuestas, cortas y expresivas, con detalles de las noticias que ha leído en el periódico. Esta mañana ha visto que Podemos presentaba a su fichaje para defensa, el militar Julio Rodríguez, jefe de estado mayor con el PSOE, y Ali lo critica por “oportunismo” y porque cree que “no funcionará” presentarse como un partido inofensivo para la OTAN: “intentas cambiar tu imagen y pierdes electorado”.
Ha estado en España para presentar El Extremo Centro (Alianza), un libro dedicado a Hugo Chávez, en el que Tariq Ali, referente del movimiento de la nueva izquierda británica, alerta del peligro en el que se encuentra la democracia por el auge de lo que ha denominado “extremo centro” una síntesis en forma de partidos políticos que es fruto del suicidio o el derrumbe de la socialdemocracia europea. Entre lo que plantea Ali, destacamos este párrafo:
“Las élites dirigentes de Estados Unidos y Europa, que tan enérgica y desvergonzadamente publicitaron su sistema político para ganarse el apoyo de los pueblos de Europa oriental, ahora están desembarazándose sigilosamente de ese mismo sistema. El capitalismo contemporáneo requiere un andamiaje jurídico adecuado, tanto nacional como internacional, y árbitros que se pronuncien sobre las disputas entre las empresas y sobre los derechos de la propiedad, pero en realidad no necesita una estructura democrática, salvo como escaparate. Durante cuánto tiempo nuestros gobernantes se tomarán la molestia de preservar las formas de la democracia, al tiempo que la vacían de cualquier contenido real es el argumento de un serio debate.”
¿Cuándo se produce el momento de auge de lo que llamas extremo-centro?
Creo que el extremo centro llegó a su auge justo antes del crash de 2008, porque se sentía muy confiado, pensaba que nada le afectaba, el capitalismo era un sistema muy exitoso, no había alternativa, no se enfrentaba a desafíos reales. Y se comportó de esa manera prepotente y altiva. No solo en España, donde está muy claro: PP y PSOE tuvieron su propio mecanismo clientelar para pagar, sobornar… se enriquecieron, eran corruptos, estaban muy vinculados al sector de la construcción.
Pero pasaba lo mismo en otras partes de Europa: en Francia se juzgó a varios políticos socialistas por corrupción, por sus negocios con oligarcas; en Reino Unido ahora sabemos, porque se ha hecho público, que Tony Blair se hizo multimillonario usando su puesto de Primer Ministro y que muchos integrantes del partido laborista británico propiciaron la privatización de empresas en las que luego acabaron trabajando; y en Italia… qué vamos a decir: es un culebrón de corrupción.
Alemania, de hecho, posee el extremo centro con más tradición en la historia europea por sus orígenes: los gobiernos de coalición SPD/ CDU empezaron poco después de la Segunda Guerra Mundial; pero era algo excepcional, y ese modelo ya no es excepcional.
Y el factor adicional que hay que tener en cuenta es que este nuevo extremo centro se desarrolla durante un periodo de hegemonía estadounidense: hegemonía militar, ideológica, política… entonces, la política se “estadounidiza”. Así se vio a Veltroni, uno de los líderes del Partido Demócrata, gritando en una calle de Roma “Yes we can! Yes we can!” como Obama.
¿Qué significa eso para el electorado italiano? Es la política dominada por spin doctors, intervenciones mediáticas, etc. Eso empieza a llegar a su fin con la crisis de 2008, surgen nuevos retos –algunos fuertes otros débiles–, pero ha perdido su auge, y ahora está en crisis. Lo vemos en España, en Gran Bretaña… en Francia de la extrema derecha está alcanzando unas cifras elevadas en intención de voto… no es que sea la izquierda la única al acoso, pero el extremo centro está sitiado.
¿En qué se diferencia de los partidos tradicionales?
Son partidos sin democracia interna… los partidos básicamente son grandes aparatos burocráticos con escaso contacto cotidiano con las personas que les han votado, sin mecanismos de representación del electorado dentro del partido porque los partidos han pasado a estar muy aislados de las personas. Esto explica la rebelión entre los votantes que, o no votan, o votan por algo distinto; la mayoría, todavía no, pero sí una minoría considerable. Eso es lo que sucede en la política europea.
Esa rebelión anticipa la gran batalla entre la democracia real y los partidos del extremo centro?
Ahora vemos grandes enfrentamientos políticos entre movimientos populares (de derechas e izquierdas) contra el extremo centro. El problema de la izquierda es que no puede actuar como la derecha populista, primero por su política y, segundo, porque no deberíamos comportarnos como ellos en nada, necesitamos un programa político bien definido. Pero la izquierda ha sufrido una gran derrota en Grecia.
No concuerdo con la postura de [Pablo] Iglesias, no se puede decir al público que ni de derechas ni de izquierdas, y menos en España, donde el electorado es inteligente y sabe de dónde viene cada uno, ¿qué quiere decir que ni derechas ni de izquierdas? Nada, y está pensado para no decir nada, solo: “Confía en nosotros”. Pero la gente no confía en ti salvo que seas claro con lo que vas a hacer.
¿Hay una resaca a partir del derrape de Tsipras en Grecia?
Esa pérdida de confianza ha pasado a ser un gran problema con la capitulación de Syriza ante la Troika porque es un partido creado por los movimientos, en parte; otra parte, por antiguos miembros de la izquierda. No prometió mucho, pero sí dar la vuelta a la austeridad. Convocaron un referéndum, que ganaron por el 61%, contra las exigencias de la Troika. Y Tsipras se asustó de su propio pueblo y aceptó todo. Pero si querías hacer eso, ¿por qué el referéndum? ¿Por qué mentir a la gente? En las elecciones que ganó Tsipras, el 44% no votó, muchas personas.
Entonces, Syriza se ha convertido en parte del problema, no de la solución. Creo que Iglesias no tuvo mucha visión al ir a felicitarlo. ¿Qué mensaje envía a los españoles? ¿Qué apoya esa formación ? Si la apoya, ¿qué piensa hacer en España? ¿Qué ofrece a los votantes españoles? Aquí tenemos problemas con Podemos.
Siempre fue algo inocente imaginar que los medios iba a dar cobertura a Podemos, en la figura de Iglesias, que no gusta, así que la derecha creó Ciudadanos, una formación con raíces en la extrema derecha española, con gran rapidez, la prensa los cubre… Ahora Ciudadanos es tercera fuerza política y con un papel decisivo en la coalición que se formará tras las elecciones. Me preocupa mucho lo que va a pasar en el Estado español en diciembre. Creo que Podemos tomó decisiones equivocadas y cometió errores estratégicos.
¿Qué tipo de organización política se debe construir para el siglo XXI?
Creo que la única manera de que las organizaciones políticas del siglo XXI tengan éxito es que mantengan contacto habitual con sus bases, no digo todos los días, pero sí una asamblea al mes, por ejemplo, en Madrid, por barrios… como sea; en algunos momentos, deben realizar una asamblea conjunta.
Y que se comente: “no estamos contentos; o sí lo estamos, pero necesitamos que se haga esto o lo otro; o estamos enfadados y te votamos para que retiraras la medida tal o cual”. No hay razón para no hacerlo, es posible. En Podemos, los círculos tuvieron un gran protagonismo en todo esto, pero el líder optó por una estructura que dicen es democrática, pero no es democrática salvo que una organización política dé espacio habitual a sus militantes, a sus activistas, para que participen.
La gente se va, en especial la juventud, porque, por su espíritu, los jóvenes no quieren tonterías. Si hay demasiada tontería, se van. Y puede estar pasando, si no ha pasado ya, con estos mecanismos, con el puesto de secretario general. ¡Qué término tan terrible, no trae buenos recuerdos, eso viene de la tradición comunista con el secretario general como comandante supremo y la policía política, su subordinada!
No es una respuesta correcta, pueden decir que son más democráticos porque se les pueden mandar mensajes al muro de Facebook, pero eso no basta: puedes tener las redes sociales, pero eso no es una respuesta. Necesitas un espacio en el que la gente pueda hablar entre ella de una manera no alienante.
¿El auge de estos partidos de ha extendido desde las democracias occidentales?
Si hablamos con alguien que apoye a Erdogan, y le decimos: “estáis acabando con la democracia, estáis haciendo las cosas muy mal, la policía espía a la gente”, nos dirá: “¿Dónde hemos aprendido eso? Mira las elecciones en Europa: dos partidos que piensan lo mismo se presentan a unas elecciones, es como una pelea de gallos, y luego uno gana y se hace rico. ¿Eso es correcto?” Y no, no lo es. De todas maneras, ¿por qué debería ser el modelo? Pero lo es.
Porque en los medios de todo el mundo se dice que Europa y y EE.UU. son la tierra de la civilización y de la democracia, y eso tiene un efecto en las personas. El espionaje de la NSA que expuso [Edward] Snowden, se mantiene, no para. Así que puedes exponer algo así y que la gente diga: “bueno, qué se puede hacer, es terrorismo, necesitan esa información…”. Por eso, personas como Putin, que lleva un régimen autoritario con rostro democrático, dice: “No necesitamos vuestras lecciones, muchas gracias, pero no, lo vamos a hacer a nuestra manera”. Ya nadie se toma en serio a las democracias occidentales.
Por último, ante este auge de la extremo derecha nos preocupa en qué estado se encuentra ésta. Países del Este de Europa, Francia o Grecia están viviendo un auge de estos grupos.
Se viene la extrema derecha y quiere llegar al poder, atacando el extremo centro desde su propia perspectiva política e, incluso, robando cosas de la izquierda, como hace Marine Le Pen, que defiende el Estado de bienestar.
Nadie en el partido socialista puede decir que va a nacionalizar industrias francesas que hayan sido privatizadas, sino que lo que dice es que el extremo centro –Le Pen no utiliza esa palabra– está saqueando los derechos sociales de la clase trabajadora francesa –francesa, no migrante: la clase trabajadora blanca francesa– y que hay que devolverle sus derechos.
El discurso más poderoso en el parlamento griego contra la capitulación lo hizo un fascista de Amanecer Dorado. Me dijeron que todo el mundo en el parlamento estaba hipnotizado, todo lo que dijo era cierto, no había manera de rebatirlo. Por eso necesitamos una izquierda que luche, que no haga concesiones, intransigente.
Pablo Elorduy, Mariajo Castro / Diagonal

jueves, 11 de febrero de 2016

La visión de NOAM CHOMSKY

Es el momento más crítico en la historia de la humanidad
En una extensa conversación, Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadunidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia
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GUERRA Y CAMBIO CLIMÁTICO FORMAN UN CÍRCULO VICIOSO . Los efectos del calentamiento global agudizan los conflictos internacionales en AsiaFoto Ap
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Occidente es responsable en gran parte de la crisis que vive ahora Medio Oriente, señala el lingüista y activista estadunidenseFoto Ap
Agustín Fernández Gabard y Raúl Zibechi
 
Periódico La Jornada
Domingo 7 de febrero de 2016, p. 2
Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas,asesinando a un par de cientos de miles de personas.
Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.
Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.
Un sistema de partido único
En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.
Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.
Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.
La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses.
En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.
Invasiones y cambio climático se retroalimentan
Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.
Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.
Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.
Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.
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Noam Chomsky en imagen de septiembre de 2009 durante una visita a MéxicoFoto Carlos Ramos Mamahua
En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.
Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.
Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer”.
A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.
Guerra nuclear, posibilidad cierta
Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.
El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porquetiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.
La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.
Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.
Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.
En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.
El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.
La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.

sábado, 6 de febrero de 2016

Julian Assange

Para la ONU, la detención de Assange es ilegal

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Tras conocerse la decisión del panel de la ONU, el abogado de Assange dijo que Londres, “si respeta sus compromisos internacionales con la ONU”, debe “liberar” a su cliente. Pero para Gran Bretaña y Suecia el dictamen no cambia nada.

El grupo de trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria considera ilegal la detención del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que vive recluido en la embajada ecuatoriana en Londres desde 2012 para eludir una orden de captura.
La vocera de la Cancillería sueca, Katarina Byrenius Roslund, dijo que el gobierno de Suecia vio el informe final que el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias tiene previsto publicar mañana y agregó que el organismo concluyó que es una “detención arbitraria”. “Es una evaluación diferente a la que han hecho las autoridades judiciales suecas”, dijo la vocera, sin querer hacer más comentarios. El panel de la ONU, con sede en Ginebra, no reveló aún su informe y ayer reiteró que no lo hará hasta hoy, dijo el vocero de la oficina de Derechos Humanos de la ONU, Christophe Peschoux.
Sin embargo, esta decisión no tiene impacto en la investigación en curso en Suecia, señaló la fiscalía sueca en un comunicado. Tras conocerse la decisión del panel de la ONU, el abogado de Assange, Christophe Marchand, dijo que Londres, “si respeta sus compromisos internacionales con la ONU”, debe “liberar” a su cliente.
El australiano de 44 años volvió al centro de la actualidad el jueves al anunciar que estaba dispuesto a salir de la embajada del país suda- mericano si el panel de la ONU dictaminaba que su detención es legal. “Sin embargo, si gano, y se concluye que los Estados parte actuaron ilegalmente, espero que me devuelvan mi pasaporte y acaben las tentativas de detenerme”, afirmó.
Por su parte, el gobierno británico dijo que detendrá y extraditará a Assange si sale y negó que esté detenido ilegalmente. “La acusación de violación sigue en pie y la orden de arresto europea sigue vigente, así que el Reino Unido tiene la obligación legal de extraditar a Assange a Suecia”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores británico.
“Hemos sido consistentemente claros en que Assange nunca fue detenido arbitrariamente por el Reino Unido, sino que, de hecho, está evitando voluntariamente una detención legal al elegir quedarse en la embajada ecuatoriana”, añadió el Foreign Office.
Assange presentó en 2014 una demanda contra Suecia y el Reino Unido ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU. En ella denuncia que su confinamiento en la embajada ecuatoriana (de la que no sale porque el Reino Unido le niega un salvoconducto a Ecuador, que le concedió asilo) constituía una detención ilegal.
El fallo del panel no es jurídicamente vinculante, pero en general los Estados los aceptan. Vaughan Smith, un amigo de Assange, dijo que “sería increíblemente arrogante por parte del Reino Unido ignorar un dictamen cuando es en su contra”. Assange, agregó, “tiene una existencia miserable, así que le gustaría salir”, pero no está claro que lo haga si Londres insiste en detenerlo.
El australiano, de 44 años, se refugió en la embajada ecuatoriana en Londres el 19 de junio de 2012 después de agotar todos los recursos en contra de su extradición de Gran Bretaña a Suecia, donde ha sido acusado de violación, pese a que lo niega. Assange teme que Suecia lo entregue a Estados Unidos, donde podría ser procesado por haber revelado documentos diplomáticos estadounidenses en la página web WikiLeaks.
El australiano creó WikiLeaks en 2006, y desde entonces la organización filtró millones de documentos, incluyendo 500.000 despachos militares confidenciales sobre las guerras en Afganistán e Irak y 250.000 cables diplomáticos, en los que abundaban comentarios insultantes a dirigentes locales, que irritaron a Estados Unidos. La fuente de estos documentos, la soldado estadounidense Chelsea Manning, fue condenada a 35 años de cárcel por violar la ley de espionaje.
WikiLeaks afirma que la manera en que Suecia manejó el caso es una “mancha negra” en el historial de derechos humanos de este país. Tras pasar años reclamando que Assange fuera a Suecia a declarar, la fiscalía sueca llegó en 2016 a un acuerdo con Ecuador para ir a interrogarlo a la embajada.
Antes, en agosto de 2015, Suecia anunció que dos de los delitos de los que era sospechoso acoso sexual y coacciones habían prescrito, aunque sigue en pie el más grave, el de violación. En este caso, la prescripción se produciría en 2020.
Hace más de tres años y medio, y después de una serie de apelaciones para no ser extraditado a Suecia, entró en la embajada y, durante gran parte de ese tiempo, la policía británica instaló un fuerte dispositivo de seguridad para detenerlo si salía.
El Ministerio de Relaciones de Exteriores británico convocó al embajador ecuatoriano en octubre para expresarle su “profunda frustración” por el encierro de Assange. La habitación en la que vive Assange está dividida en una oficina y una sala de estar. Tiene una cinta para hacer ejercicio, una ducha, un microondas y una lámpara de rayos de luz solar artificial.