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"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

viernes, 11 de enero de 2013

'La vida es eterna en cinco minutos...' VICTOR JARA

“Víctor Jara estaría marchando con los estudiantes”

Después de más de 39 años del asesinato del cantautor chileno Víctor Jara, ocho exoficiales fueron responsabilizados por el crimen. En esta entrevista, su viuda Joan Turner reconoció el largo proceso que tiene por delante y que sintió “más que odio, asco” cuando vio por televisión los rostros de los inculpados.

POR Carolina Rojas N.


Está cansada. Para Joan Alison Turner, los últimos han sido días entre conferencias de prensa y estudios de televisión. Cada tanto, se frota la cara en un gesto para despertar y responde las preguntas de forma entrecortada, suspira y sus ojos se vuelven acuosos al recordar a Víctor Jara. El 28 de diciembre se enteró por la prensa de la orden de captura internacional del magistrado Miguel Vázquez para los ocho militares involucrados en el crimen de su compañero. Dos de ellos, Hugo Sánchez y Pedro Barrientos, imputados como los autores materiales de su asesinato y el ensañamiento a quemarropa (56 lesiones, 44 por disparos y el resto golpes contundentes en cuello y costillas) que Joan todavía trata de explicarse.
Recuerda que con la noticia se le apretó el corazón. No podía creer que después de casi cuatro décadas de espera al fin hubiera un avance real en el caso. “Fue un golpe fuerte, una sensación de incredulidad frente a lo que estaba pasando, pero lo hemos tomado con mucha cautela, porque han habido tantas pistas falsas respecto al asesinato de Víctor”, responde rodeada de libros en una oficina de la Fundación Víctor Jara. “Esta investigación ha sido muy seria, tenemos una esperanza, aunque sabemos que todavía queda mucho por hacer”, agrega y esboza una sonrisa.
A Víctor Jara lo asesinaron el 16 de septiembre de 1973, cinco días después del golpe. Ese 11 de septiembre, 600 estudiantes y profesores se amotinaron en la Universidad Técnica del Estado (UTE) y al día siguiente llegaron los militares. A patadas, empujones y culatazos, los trabajadores fueron trasladados al estadio Chile. Entre ese grupo se encontraba el cantautor, entonces maestro de la escuela de Artes y Oficios de la casa de estudios. Los militares apartaron al "al prisionero Jara" luego vino la tortura, el horror, la historia que ya es conocida: el dedo índice de un oficial y la orden “¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!” Los testigos vieron el rostro deformado de Jara producto de los golpes y el odio parido del militar apodado El príncipe. Joan se queda en silencio unos segundos y deja escapar una confidencia. “Siempre tuve la ilusión de que hubiera escapado en la noche, antes que los llevaran al estadio, pero habría sido imposible...”.

-¿Cómo recuerda esa mañana del 11 de septiembre?

-Víctor partió como un día normal, hasta que supimos por la radio todo lo que estaba pasando… Hizo un llamado donde logró averiguar algo sobre el golpe. Nadie imaginó la brutalidad y lo que vendría en ese momento, uno pensaba que en Chile no pasaban esas cosas. Él sabía que estaba bajo amenaza, pero la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) estaba llamando a presentarse en los lugares de trabajo, existía la esperanza de que una masa de personas pudiera resistir lo que estaba pasando. Víctor partió a la Universidad y me llamó cuando llegó, sabía que él estaba en peligro. Me pidió que no fuera a trabajar y que me quedara con mis hijas...Todo fue una sorpresa, pocas personas, ni los conspiradores del golpe, podían imaginar lo que venía con los militares.
-El ejército ha sido muy hermético para aportar información al caso...
-Amenazaron a los conscriptos para que no hablaran, pero a pesar de eso, hubo un conscripto que declaró y ahí se empezó a saber sobre los oficiales que estuvieron en el estadio ese día y sobre todo los que estaban abajo, en los camarines que fueron los que practicaban las torturas y las ejecuciones. El ejército nunca dio información que ayudara a encontrar una estructura de mando, otorgaban mucha información que no servía. Según el ejército nadie estuvo en el estadio Chile, ningún oficial, por eso los careos entre ellos serán importantes.
-¿Cómo se puede explicar el ensañamiento que hubo con Víctor Jara?
-Víctor fue un embajador de la Unidad Popular hacia afuera, una figura que cantaba directamente las aspiraciones de su pueblo, una persona que venía de estrato bajo y que no tenía pelos en la lengua para cantar sobre diferentes temas éticos y políticos. Vino la famosa canción “Preguntas por Puerto Montt” sobre la masacre en la ciudad, donde le cantó al Ministro del Interior de ese tiempo y pasó el incidente en el colegio Saint George donde fue apedreado por unos estudiantes en el que estaba uno de los hijos de Edmundo Pérez Zujovic (ministro del Interior durante la masacre de Puerto Mont, a quien Jara menciona en la canción). Víctor era una persona muy notoria dentro de quienes hacían música política, un referente cultural y fue objeto de mucho odio.

El cuerpo de Víctor
Sobre el día que tuvo que reconocer el cuerpo de Jara, Joan se recuerda caminando entre cadáveres de hombres y mujeres jóvenes apilados en un pasillo largo que se le hizo infinito. Entonces no podía llorar, ni gritar, tenía instrucciones de no hacer ninguna demostración de tristeza. Hasta ahí llego gracias a Héctor Herrera,  enviado en comisión de servicio al Instituto Médico Legal y le contó que el cuerpo de Víctor Jara estaba en la morgue. Un acto de humanidad que jamás olvidó.
“Él logró tomarle las huellas digitales y volvió a su oficina y me encontró registrada como su familiar y estaba mi dirección, llegó hasta mi casa y me dijo que no tuviera miedo. Me acompañó hasta el Instituto Médico Legal donde entramos con su pase, aunque estaba totalmente prohibido”, recuerda. En el segundo piso, ya en la administración, vino otro largo pasillo. Joan reconoció a Víctor Jara que yacía con el pecho y las piernas descubiertas. “Vi su cuerpo, vi como estaba, no me pueden mentir”. Después hizo el papeleo para sacarlo. Joan lo enterró en silencio, lo más rápido posible. “Años después cuando exhumaron su cuerpo, tuve miedo de que no fuera él, que alguien lo hubiera cambiado de lugar, por suerte no fue así”, confiesa.
-¿Qué le sucedió cuando vio en la televisión el rostro de los imputados como autores materiales del asesinato?
-Fue terrible, muy impactante verlos como felices mintiendo y diciendo que no habían estado en el estadio. Sentí asco y desprecio por ellos. Nunca me han pedido perdón, yo no he vivido estos años con odio ni mucho menos, incluso me lo han preguntaron otras veces, y no tengo palabras para ellos. Más que odio, lo que siento es asco.
-Pedro Barrientos fue sindicado como la persona que le disparó en la cabeza a Víctor Jara. ¿Fue a la embajada norteamericana para informarse qué pasará con su extradición?
-Hay una esperanza, me dijeron que no tiene ninguna importancia que Pedro Barrientos tenga la nacionalidad norteamericana. La mala noticia es que es un trámite muy largo, primero tiene que pasar por la Corte Suprema de acá y luego en Estados Unidos. En este momento, Barrientos está en su casa con el teléfono descolgado, pero no puede cruzar la frontera por la orden de arresto internacional.
-¿Qué espera del gobierno chileno?
-No espero nada, no quiero que el gobierno hable oficialmente, ni que digan que quieren justicia, no quiero que tengan ese privilegio. Hay gente de este gobierno que estuvo en la conspiración del golpe, con Pinochet, no corresponde. “Justicia para Víctor Jara”, es una campaña para los ciudadanos. Víctor es del pueblo.
-Y su música sigue tan vigente entre los jóvenes…
-Primero lo encuentro maravilloso, porque admiro a esta juventud que con tantas cosas que han pasado se organizan y luchan, no solamente por la educación sino por cambiar muchas otras cosas; por otra parte me da pena que muchos de los males que Víctor tocaba en sus canciones todavía existen. La música de Víctor está vigente porque aún están vigentes los mismos males. El otro día después de una entrevista en la televisión, me encontré con Giorgio Jackson (ex dirigente estudiantil) que me dio una abrazo enorme...Víctor estaría marchando con los estudiantes con sus ochenta años bien puestos, estoy segura.

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