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"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

jueves, 14 de octubre de 2010

Mineros en cadena internacional

La salida del primer minero tuvo más audiencia que la final del Mundial sudafricano. Cómo se vivió en el mundo. Las particularidades de la transmisión en Argentina.

Por Emanuel Respighi

En una suerte de cadena internacional cargada de emoción, el rescate de los mineros se convirtió en un acontecimiento de repercusión mediática mundial. El impacto de la tragedia, el “milagro” que en su momento significó el hallazgo con vida de todos los operarios y la transmisión en vivo y en directo del “regreso a la vida” de los 33 mineros tras 70 días en las penumbras del centro de la tierra, se conjugaron como el guión ideal para que la industria mediática pusiera en funcionamiento todos sus recursos para transmitir un hipnotizante “drama de la vida real”. Acontecimiento global de la escala de las caídas de las Torres Gemelas en 2001, el hecho de que el rescate fuera programado con varios días de anticipación funcionó, en este caso, como un “evento” televisivo de una audiencia internacional que se sentó frente al televisor, la computadora o la pantalla de celular para ser testigos del “milagro de Copiapó”. Basta un dato para comprender la magnitud del acontecimiento: según informó la cadena estatal TV Chile, el rescate del primer minero, Florencio Avalos, fue visto por mil millones de personas en todo el mundo, superando los 800 millones de espectadores que vieron la final de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010.

Desde que se anunció que el comienzo del rescate se adelantaba de la medianoche a las 20 del martes, justo en el momento en el que comienza la franja horaria de mayor audiencia, las especulaciones sobre la estrategia de convertir al salvataje en un evento televisivo mundial comenzaron a tener asidero. Los más de 1500 periodistas extranjeros que se asentaron alrededor del yacimiento en el desierto de Atacama dejaban en claro las expectativas que la prensa de todo el mundo tenía puesta en una tragedia que, como uno de esos tantos films de cine catástrofe hollywoodenses, se presumía iba a tener final feliz. La presencia como jefe político y espiritual del rescate de Sebastián Piñera, que permaneció estoico al lado del túnel para abrazar calurosamente a cada uno de los mineros salvados, pareció representar mucho más que la felicidad genuina de todo un pueblo. El esfuerzo valía la pena: su imagen, siempre sonriente debajo de su casco de operario y rodeado de hijos y/o nietas de los operarios, se retransmitió como una postal por todo el mundo.

Buscadores implacables de dramas que combinen suspenso, emoción y tiempo real, la mayoría de los medios internacionales (desde la CNN hasta Euronews y Al Jazeera, pasando por las francesas iTele y BFM o las británicas Sky News o BBC World) se hicieron eco de un rescate que, encima, ofrecía imágenes atractivas desde el punto de vista audiovisual. Desde las penumbras del refugio de la mina San José, a casi 700 metros de profundidad, desde la parte superior de las cápsulas Fénix I y II o desde el exterior del yacimiento, las imágenes generadas por TV Chile y retransmitidas por diversas cadenas de noticias aportaron una espectacularidad que difícilmente las películas y series televisivas por venir sobre la tragedia logren emular desde su ficcionalización. En este sentido, el rescate de los mineros puede pensarse como el “primer reality show” programado de audiencia global.

A nivel local, la TV argentina siguió minuciosamente el proceso de rescate, con coberturas que fueron monopolizando la pantalla a medida que la atracción televisiva era un hecho. Sin ir más lejos, en la noche del martes, cuando los preparativos del operativo se pusieron en marcha y el rating minuto a minuto comenzó a marcar que la audiencia de la TV abierta comenzaba a emigrar al cable, los canales de aire comenzaron a modificar su programación. El primero en hacerlo fue América, que desde las 23 emitió una edición especial del noticiero de dos horas. Casi veinte minutos después, Telefe levantó Clase turista para incluir un especial del noticiero que midió 9,6 puntos de rating y quedó segundo en su franja (luego siguió con una larga emisión de Diario de medianoche que se extendió, casi, hasta las 2 de la mañana). La edición extra large de Visión Siete Medianoche, que continuó hasta la 1.15, marcó 1,3 punto, su marca más alta de las últimas semanas.

A diferencia de otros acontecimientos de interés, El Trece prefirió seguir imbuido en los escándalos, peleas y amoríos berretas de ShowMatch. Ni la “hazaña humana” con la que ayer se refirió Telenoche al rescate de los mineros pudo con Ricky Fort y sus “novias”. Recién cuando a partir de las 23.15 la audiencia del programa de Marcelo Tinelli comenzó a bajar considerablemente, hasta llegar a un pico de 20 puntos a la medianoche, el canal decidió emitir un flash informativo de seis minutos con el salvataje del primer minero. “Nos detuvo a todos esta historia de vida, es muy emocionante”, dijo Tinelli al regresar de la tanda comercial y dar por finalizado el show para cederle la posta a En síntesis. Lo que no pudieron las ficciones de Telefe lo lograron los mineros: los 27,5 puntos de rating que promedió ShowMatch transformaron el envío del martes en uno de los de menor audiencia del año. El cable, de todas maneras, se llevó el mayor rédito: con la cobertura del rescate en las cadenas de noticias nacionales, de 20 a 24 el encendido de la TV por cable subió 7,5 puntos respecto del martes pasado. Por el contrario, el encendido de la TV abierta sufrió una baja de cinco puntos en comparación con el martes de la semana anterior.

Con las planillas de rating en mano de la noche del martes, ayer en la TV abierta argentina no hubo programa que no haya hecho referencia al rescate. Tema ineludible, tanto por su interés periodístico como por su capacidad de atraer audiencia, nadie quiso quedarse afuera y los especialistas en supervivencia, biólogos y científicos se paseaban por las señales de noticias dando testimonio de lo que ocurría. Hasta Intrusos transmitió en vivo desde la mina. Cuando el rescate con vida de los 33 mineros ya era un hecho, la TV argentina no pudo ocultar sus miserias: el morbo por la historia de Jhonny Barrios, su mujer y su amante dio lugar a toda clase de bromas y suspicacias. “Jhonny: una mina y dos mujeres”, fue una de las tantas placas que hizo referencia a su bigamia. Era el final, local, de una jornada en la que la TV mundial montó su propio y perverso show televisivo.

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