viernes, 18 de abril de 2008

Psicólogos debaten sobre la tortura

Psicólogos debaten sobre la tortura

Publicado el 9 de Abril de 2008
Por Amy Goodman

El año pasado, el Doctor Steven Reisner y otros psicólogos conformaron la Coalición por una Psicología Ética en contra de la participación de miembros de la Asociación Estadounidense de Psicología en interrogatorios agresivos. Este año, Reisner recibió el mayor número de votos en la nominación para la presidencia de la APA. Se opone al uso de psicólogos para supervisar interrogatorios abusivos realizados a presos de Guantánamo, de las prisiones secretas de la CIA o de cualquier otro lugar donde se alegue que la Convención de Ginebra es irrelevante.

Imaginen a un candidato a presidente a quien, hace un año, nadie habría considerado con posibilidades para ser elegido. Ahora esa persona es el principal candidato, con un enorme apoyo de las organizaciones de base, y amenaza el sentido de inevitabilidad que poseen los candidatos del establishment. No, no estoy hablando de la disputa electoral por la presidencia de EE.UU., sino de la candidatura a la presidencia de la mayor asociación de psicólogos del mundo, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). En el centro mismo de la elección se libra un feroz debate sobre la tortura y los interrogatorios. Mientras que las otras profesiones relacionadas con la salud, incluyendo a la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en ingles) y a la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en ingles), prohíben a sus miembros participar en interrogatorios, la dirigencia de la APA ha luchado contra esa restricción.

Frustrado con la postura de la APA, un psicoanalista de Nueva York, el Doctor Steven Reisner, se ha lanzado a la palestra. El año pasado, Reisner y otros psicólogos disidentes conformaron la Coalition for an Ethical Psychology (Coalición por una Psicología Ética) en un intento de forzar una moratoria contra la participación de miembros de la APA en interrogatorios agresivos. Durante la fase inicial del proceso electoral de este año, Reisner recibió el mayor número de votos para la nominación a la presidencia de la asociación. Está al frente de una plataforma que se opone al uso de psicólogos para supervisar interrogatorios abusivos y coercitivos realizados a prisioneros de Guantánamo, de las prisiones secretas de la CIA o de cualquier otro lugar en el que se asuma que no se aplican las leyes internacionales ni la Convención de Ginebra.

El tema llegó a su punto más álgido en la convención anual de la APA de 2007. Tras días de negociaciones hasta entrada la madrugada, la propuesta de moratoria llegó a una votación determinante. En ese momento, se vivió una escena surrealista en la sede de la convención: militares uniformados habían acudido en masa. Hombres y mujeres vestidos con camuflajes para el desierto y miembros de la Marina de blanco impecable se acercaron para influir sobre el Consejo de Representantes de la APA, y oficiales vestidos con relucientes uniformes de gala tomaron los micrófonos.

Los psicólogos del Ejército insistieron en que ayudan a que los interrogatorios sean seguros, éticos y legales, y citaron casos en los que los psicólogos presuntamente intervinieron para impedir abusos. “Si retiramos a los psicólogos de estos lugares, ¡va a morir gente!” gritó alarmado el Coronel Larry James, del Ejército de EE.UU., psicólogo jefe de la base de la Bahía de Guantánamo y miembro del Consejo Directivo de la APA. La Dra. Laurie Wagner, una psicóloga de Dallas, contraatacó: “Si hacen falta psicólogos allí para que los detenidos no acaben muertos, entonces las condiciones son tan horrendas que lo único ético y moral que se puede hacer es protestar contra ello saliendo de allí”.

La moratoria no logró ser aprobada, y en lugar de ello se aprobó una resolución lavada, que describía 19 técnicas agresivas de interrogación que serían prohibidas, pero únicamente “si fueran usadas de forma que suponga un dolor o sufrimiento significativo o de manera que una persona razonable considerara que puediera provocar un daño duradero”. En otras palabras, este vacío legal te permite tratar mal a los detenidos, sólo no les causes daño permanente.

Inmediatamente tras la votación, Reisner habló ante una colmada asamblea: “Si no somos capaces de decir ‘No, no participaremos en interrogatorios agresivos en las prisiones secretas de la CIA’, creo que tenemos que preguntarnos seriamente qué es lo que somos como organización y, desde mi punto de vista, cuál es mi lealtad para con esta organización, o si tendremos que criticarla desde fuera de ella en este momento”.

Reisner y otros comenzaron a no pagar sus cuotas. Miembros prominentes de la APA renunciaron, y la autora del best-seller “Reviving Ophelia” (Revivir a Ofelia), Mary Pipher, devolvió el premio “Mención Presidencial” que le había entregado la APA. Tras varios meses de publicidad negativa y negociaciones internas, un comité de emergencia volvió a redactar aquella resolución, eliminando los vacíos legales y declarando la total prohibición de esas 19 técnicas de interrogación, tales como los simulacros de ejecución y el “submarino”.

Cuando pregunté al Dr. Reisner, hijo de sobrevivientes del Holocausto, por qué quería dirigir la organización contra la que luchó durante varios años, me respondió: “Si tengo la oportunidad de cambiar las cosas, tengo la responsabilidad de hacerlo. Nunca había tenido la intención de involucrarme, pero la única forma de asegurarse de que esto cambie es reivindicar el proceso democrático en nombre de los derechos humanos y lajusticia social. Tenía la esperanza de que el rechazo masivo de los socios a pagar sus cuotas y las renuncias en masa avergonzarían a la APA lo suficiente como para que recuperara la sensatez. Les hizo dar un gran paso pero no fueron lo suficientemente lejos”.

Siguió explicándome: “Los estadounidenses están hartos de la reputación de torturador que tiene Estados Unidos , de gente que abusa de las personas detenidas. Los estadounidenses quieren que se restauren los valores en pos del cuidado de la salud en lugar de mantener los valores de la guerra. Creo que lo que ocurre en la APA debería indicar un camino para todo el país”.

La próxima reunión anual de la APA tendrá lugar este verano en Boston. Se espera que los interrogatorios sean el principal asunto que enfrente a los miembros de la asociación que se den cita allí. La votación definitiva para el cargo de presidente de la APA comienza en octubre. La APA y Estados Unidos decidirán quiénes serán sus próximos presidentes más o menos en la misma fecha. Un debate profundo sobre la tortura debería ser central en ambas elecciones.
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Inglés: http://www.truthdig.com/report/item/20080409therealantitorture_president/
traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

martes, 15 de abril de 2008

Una enciclopedia 'online' recoge los genocidios y masacres del siglo XX

Una enciclopedia 'online' recoge los genocidios y masacres del siglo XX

El proyecto ha sido desarrollado por historiadores e investigadores franceses y alemanes
EFE - París - 15/04/2008

Internet se ha convertido en el lugar donde todo se puede encontrar. Desde que apareció la Wikipedia, la principal enciclopedia 'online' abierta a la participación de cualquiera que quiera compartir sus conocimientos (o sus ganas de divertirse a costa de la credulidad de los demás) han surgido las más diversas páginas que recopilan información sobre los más diversos temas.


Ahora, los estudiantes, los curiosos o la gente que busque simplemente conocer más el mundo en el que vive; pero también ONG, expertos en derecho internacional, politólogos y periodistas disponen de una nueva herramienta, la Enciclopedia de Violencia Masiva. En este caso, no se basa "en la participación espontánea de los internautas", sino que es un compendio de artículos elaborados por investigadores, académicos y doctorandos en la materia. "Esto otorga fiabilidad al proyecto", indica su director, el historiador y politólogo Jaques Sémelin.

La web es una iniciativa lanzada en 2004 por el Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales de París junto con otras instituciones francesas y alemanas y está accesible en la Red desde hace unos días. Documenta y clasifica, en inglés, el conocimiento histórico sobre los crímenes, organizado por continentes, países y épocas, al tiempo que ofrece descripciones y análisis. Contiene índices cronológicos, estudios de casos concretos, contribuciones analíticas sobre violencia socio-política, un glosario de los términos más usados en estudios de genocidio así como análisis teóricos escritos por los autores más representativos en este ámbito.

Algunos de los artículos aún no aparecen completos. Según los autores, este retraso responde a los estrictos procedimientos científicos y académicos que siguen a la hora de elaborar los documentos. "Hemos querido convertir la enciclopedia en una web de referencia internacional para extender el conocimiento de la violencia masiva", subraya Sémelin.

El nombre de la enciclopedia no está elegido al azar. Los autores descartaron los términos "genocidio" y "masacre" porque creen que no designan todos los tipos de violencia de grupo, por lo que optaron por el de "violencia masiva". Con este término pretenden hacer referencia "al fenómeno humano de la destrucción colectiva por causas culturales, religiosas, sociales y políticas", añade Sémelin, que considera que el término se refiere a la violencia que sufre la población civil, "tanto en tiempo de guerra como de paz". Además de completar la información pretenden dar otro paso y traducir los textos de cada país a su lengua para que así pueda consultarla cualquiera en cualquier parte.

lunes, 14 de abril de 2008

“Yo no tengo nada de qué quejarme”

“Yo no tengo nada de qué quejarme”

De paso por la Argentina para acompañar a The Beats en el Gran Rex, el baterista de The Beatles entre 1960 y 1962 deja constancia de que es mayor la satisfacción por esos años que la frustración por haberse perdido la Beatlemanía.


“Me molesta cuando dicen que Stu no era buen intérprete. Lo que tocaba iba justito con lo que hacía falta.”
Imagen: Pablo Piovano
Subnotas

La vida antes de The Cavern
The Beats, los anfitriones



Por Facundo García

Que una banda decida dejar afuera a alguno de sus integrantes es frecuente y cualquier músico debería prepararse para enfrentar esa situación. Excepto si esa banda es The Beatles. Estar ahí lo más bien y ver de pronto que aparece el manager para decir “lo lamento, los muchachos decidieron reemplazarte por otra persona” es una de las fórmulas que podría usarse para construir la pesadilla perfecta. Eso es lo que le pasó al bigotudo que espera sentado para conversar, en la penumbra tristona de un teatro todavía vacío de la calle Corrientes. Detrás del jogging y las zapatillas deportivas puede reconocerse a Pete Best, el baterista que compartió más de mil shows con tres de los cuatro tipos más famosos de Liverpool.

Pete Best: los que se hayan asomado a la historia de los Fabulosos Cuatro quizá recuerden que George Harrison, Paul McCartney y John Lennon lo fletaron en agosto de 1962, tras los primeros dos años de tocar juntos. Poco después, “Love Me Do” la rompía en todas las radios y el nuevo baterista, Ringo Starr, conseguía su asiento en el expreso que iba sin escalas al tope de la fama mundial. El delirio posterior y el merchandising se encargarían de opacar otra versión posible, la que puede contar hoy el único ex Beatle que sigue viviendo en Liverpool; el único que además fue panadero y trabajador social antes de poder volver al escenario y el mismo que, a pesar de no haber recibido nunca una explicación acerca del penoso raje, aprendió a canjear el rencor por la alegría de haber sido parte de algo mágico. Como si fuera el médium de una juventud perdida, Pete susurra en su inglés cerrado que no excluye los chistes ni el candor un poco inocente de aquellos días gloriosos.

¿Cuál es la etapa que más le gusta de The Beatles?

–Por la intensidad, me quedo con el período que va del ’60 al ’62. En segundo lugar, diría que el ’63 y el ’64 también son especiales. ¿Sabe por qué? Porque hasta ese momento los chicos todavía estaban experimentando. Tocaban algunos covers, los investigaban, y cada tanto salía un tema propio. Más tarde la cosa cambió. Empezaron a sacar una canción tras otra. Investigaban sonidos, sí; pero había desaparecido esa obsesión por pensar qué era lo que finalmente iban a grabar, o cómo lo iban a hacer cuando llegara “el gran instante” en que se abriera la puerta del estudio.


Todo es historia

El recorte que propone Best tiene que ver directamente con su biografía. Decidió unirse al grupo en 1960, cuando Paul lo llamó por teléfono y le comentó que precisaban un percusionista porque les había salido un viaje para tocar durante varios meses en Alemania. Pete se presentó ante sus amigos –los conocía desde hacía un año–, pasó por una sencilla audición y a las pocas horas estaba embarcándose con ellos hacia Hamburgo. Así, The Beatles salían a la cancha con John, Paul y George en guitarras, Stuart “Stu” Sutcliffe en el bajo –puesto que con el tiempo ocuparía McCartney–, y Best marcando el ritmo con furia desde el fondo. Se vestían con camperas y pantalones de cuero negro, un atuendo que sólo usaban los que andaban en moto. Tenían trabajo y chicas, y aunque las cinco o seis presentaciones semanales que debían hacer eran larguísimas, les quedaba un resto para escaparse a la zona roja y a bares donde “sólo se tomaba alcohol”, aunque en cantidades psicodélicas. De esas jornadas no quedó dinero, pero sí una lluvia de anécdotas que el entrevistado se divierte en difundir allí donde esté.

Una de las más conocidas es la que cuenta cómo una vez The Beatles decidieron salir a robar. Se habían dado ánimo y se escondieron a la espera de algún perejil. Vieron venir a un marinero inglés, y cuando llegó la hora de salir a punguearlo arrugaron todos, menos Pete y John, que entre los nervios y su escasa capacidad pugilística salieron corriendo. Creyeron, no obstante, que tenían en su poder la billetera de la víctima, aunque el pánico les había hecho tirar todo. Con relatos como ése, Best cautiva audiencias de todos los continentes, presentándose al mismo tiempo con la Pete Best Band y también con algunos amigos.

–Si andaban en ese tipo de actividades no deben haber estado muy cómodos. ¿Cómo era vivir con The Beatles en Hamburgo?

–Dormíamos en un lugar que para ser descripto necesita de una expresión que usamos mucho en Liverpool. Me refiero a la palabra crap (“mierda”). Eran unas piezuchas al fondo, nada más. Lo mejor es que esa pobreza no nos afectaba para nada. Eramos muy jóvenes y sentíamos el rock and roll en el alma. Esa era la clave. Habíamos conseguido llegar a Hamburgo de una forma divertida, teníamos un sueldo, mujeres que nos seguían. Ahí estábamos John, Paul, George, Stu y yo, súper conectados y tocando seis o siete horas cada noche. Se imaginará que todo lo demás era parte de la aventura, bancábamos casi todo mientras pudiéramos seguir conectados con la música. Y subrayo esto de la música como eje, porque fui viendo poco a poco cómo se metían en nuestras vidas las fans, los clubes que pagaban mejor, las fiestas y tantas otras variables que empezaron a jugar. Por entonces éramos una combinación perfecta. Nuestras presentaciones eran lo que los jóvenes –sobre todo los de Alemania– estaban esperando: mucha fuerza, más la posibilidad de beber, estar de fiesta o hacer lo que se nos diera la gana ahí arriba, permanentemente sobre el escenario.

–O sea, la “etapa alemana” podría interpretarse como el período “romántico” del grupo, una antesala bohemia del éxito comercial que vino después...

–Yo lo veo más bien como un tramo de desarrollo, cada uno metido hasta el cuello en la búsqueda. Necesariamente eso te hacía crecer en el manejo del escenario, en profesionalismo, en capacidades de ejecución. Cuando regresamos a Liverpool éramos una máquina. Sentimos que habíamos ganado mucho. Nos hacían tocar seis o siete horas, y cuando volvimos a Inglaterra nos pedían un show de una, a lo sumo dos. La potencia que lográbamos concentrar en ese ratito era increíble.


Flequillos

Cuenta la leyenda que en Alemania, George, Paul, John y Stu decidieron usar flequillo por consejo de la novia de este último, la fotógrafa y artista plástica Astrid Kirchherr. El dato quizá demuestre que Sutcliffe era un importante eslabón entre cierta vocación plástica y los sonidos. Como sea, su muerte por derrame cerebral dejaría una marca profunda en todos, especialmente en Lennon. “La vida de John ya estaba teñida de un aire medio trágico –explica Best– y lo de Stu le sentó definitivamente mal, porque ambos eran muy unidos.” Para el primer baterista oficial de Los Beatles, los que contaron el cuento han tenido olvidos notorios respecto del aporte de aquel muchacho: “Me molesta cuando algunos dicen que Stu no era buen intérprete. Era un músico sencillo, es verdad, pero lo que tocaba iba justito con lo que hacía falta. Otros dicen que tocaba de espaldas al escenario. Tonterías. Yo mismo a veces, mientras toco, miro para abajo. El simplemente se ponía así (gira el torso 45 grados), un poco de costado”.

–El aporte de Sutcliffe quizá pueda valorarse teniendo en cuenta una estética más general. Lo que lleva de vuelta a un tema clave, porque las fotos de la época muestran a todos con flequillo, menos a usted. ¿Tan mal le quedaba?

–¡No, después me lo dejé! (risas). No ahí, sino a mediados de los ‘60. Estaba harto de que siempre apareciera uno que decía que me habían dejado afuera por no usar flequillo. Entonces fui y me hice el “mop top”, solamente para demostrar que ése no había sido el problema de fondo para que me echaran. Un día me dije: “Ok, suficiente de este peinado”, y me puse el pelo más o menos como lo tengo ahora.

–Recapitulando: cuando terminaron estas volteretas iniciales por Europa la banda regresó a Liverpool. Aparece un contrato de grabación con EMI. Usted ya había participado en la grabación de un demo con una versión de “Love Me Do” que –salvo por alguna diferencia sutil en el tempo– no es muy distinta a la que quedó finalmente en Please Please Me (1963). Sin embargo, un día Epstein le dice que han decidido que salga usted y entre Ringo. ¿Empezaría ahí una etapa menos “apasionada”?

–Algo así. Ahí arranca otra onda. Se acabó esa locura del principio, los chicos fueron perdiendo energía y simultáneamente ganaron habilidad y técnica a pasos agigantados. Desde el punto de vista formal, eso trajo también sus consecuencias, porque pasaron de usar un sonido que contenía un mensaje a la elaboración de un mensaje que transportaba sonidos. Fíjese que hay una diferencia sustancial. Una propuesta musical que tenía un background se fue convirtiendo en un mensaje que tenía una especie de fondo sonoro que lo acompañaba. También es un camino interesante, por cierto.

Las décadas se llevaron la bronca. Algún suspicaz podría pensar que la tranquilidad tiene que ver con el dineral que Best ganó cuando a mediados de los ‘90 el disco Antology 1 incluyó grabaciones en las que él había participado. Un análisis más atento lo muestra como un tipo sencillo y honesto que tuvo que yugarla todas las mañanas para ganarse el pan. Cuando se le consulta acerca de su opinión sobre otros protagonistas de la movida, responde como un caballero. De Brian Epstein, el hombre que le comunicó su expulsión, dice que “se han destacado demasiado los aspectos polémicos de Brian. Que era gay o que era una persona naïf para manejarse en el negocio, por ejemplo. Lo cierto es que sin él conseguir un contrato hubiera sido muchísimo más difícil”. Reserva la misma actitud para el recientemente fallecido Neil Aspinall, con quien mantuvo una amistad que no impidió a Neil convertirse en el hombre fuerte de Apple, la empresa que administra hasta el día de hoy las ganancias de los Fab Four. Con George, Paul y John, en cambio, no volvió a tener comunicación.

Se han tejido todo tipo de especulaciones sobre el reemplazo de Best. Algunos dicen que no llevaba una vida tan salvaje como sus compañeros, otros opinan que lo echaron porque tocaba mal la batería, y hasta se ha dicho que el despido tuvo que ver con que el muchacho tenía demasiado levante con las chicas y eso despertaba celos en los otros. Como sea, sólo unos pocos saben la verdad, y lo más probable es que el hecho se mantenga como uno de los grandes misterios de la historia del rock. Para el entrevistado, la respuesta, en todo caso, consiste en cambiar de perspectiva.

–Cada uno tiene interrogantes con los que tiene que aprender a convivir como mejor puede. ¿Cómo resolvió usted el misterio personal de que lo relevaran justo antes del éxito masivo, sin darle nunca una explicación?

–Mire, llega una instancia en la vida en la que uno conquista cierta paz, y si tiene suerte también consigue autoconfianza. Tarde o temprano, si aprendiste algo, te proponés fortalecer tu carácter y lo que te hace mal empieza a verse cada vez más lejano. Al final uno descubre que la vida tiene que ver fundamentalmente con el hoy y el mañana. Con el ayer, lo mejor que se puede hacer es tomarlo con humor. Cuando aprendés a verlo de esa manera, te das cuenta de que podés encontrarle un sentido alternativo a eso que tanto te angustiaba. Redescubrís la salud, la felicidad, los amigos. Yo tengo una esposa hermosa, dos hijas, cuatro nietos. Estoy acá, esta tarde, conversando. Me siento vivo y muy contento de andar de paseo por Argentina. ¿De qué me puedo quejar? Cuando uno es capaz de percibir eso, se terminó el misterio.

sábado, 12 de abril de 2008

Cada tres segundos, muere un menor de cinco años

Cada tres segundos, muere un menor de cinco años

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año diez millones de niños en el mundo mueren antes de llegar a esa edad.
11.04.2008 Una niña de Yemen, país de Oriente, llora mientras es vacunada en un centro de salud en una campaña de vacunación. Allí sufren uno de los peores registros de mortalidad infantil. (EFE)

Cada tres segundos muere un niño menor de cinco años. El objetivo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es evitar dos tercios de estas muertes hasta 2015, partiendo de las cifras registradas en 1990.

Casi un cuarto de los 68 países que más sufren de altas tasas de mortalidad infantil está en vías de cumplir los Objetivos de las Naciones Unidas, según expertos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en la revista británica The Lancet, especializada en temas médicos.

Según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente casi diez millones de niños en el mundo mueren antes de cumplir los cinco años, al igual que medio millón de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto.

Entre los 16 países que se están acercando a los Objetivos están Brasil, Bangladesh, México e Indonesia, pero ya estaban en esa instancia al comenzar la cuenta regresiva, en 2005. Desde entonces, China, Haití y Turkmenistán mostraron progresos en la asistencia sanitaria y médica de madres y niños lactantes. En cambio, en África el déficit es enorme, e incluso la sanidad empeoró.

lunes, 7 de abril de 2008

Un homenaje a Madres y Abuelas en Francia

Un homenaje a Madres y Abuelas en Francia

Cristina Kirchner inauguró una plaza dedicada a las mujeres por su lucha contra la impunidad; la Presidenta pidió afianzar la alianza con París en materia de derechos humanos
Lunes 7 de abril de 2008 |





En la fría mañana parisina, antes de reunirse con su par Nicolas Sarkozy, Cristina Kirchner participó de la inauguración del Jardín de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo junto al alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoe.

La Presidenta encabezó el acto del que también participaron la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y Marta Vázquez, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

En un breve discurso durante la ceremonia, Cristina Kirchner aseguró que en la Argentina "se ha derribado el muro de impunidad" que se había construído a partir de las leyes de obediencia debida, de punto final y de los indultos. "El respeto a los derechos humanos nos universaliza, más allá de nuestras pertenencias ideológicas o partidarias", sostuvo la Presidenta ante los asistentes al acto.

Además abogó por que la Argentina y Francia constituyan "una alianza profunda y verdadera para sostener la vigencia de los derechos humanos a lo largo y ancho del mundo".

Compromiso. Antres de terminar, la Presidenta demandó un "compromiso militante y activo" en esa lucha por los derechos humanos y las libertades democráticas, y agradeció el trabajo de Madres y Abuelas en este sentido.

El jardín inaugurado está situado en la orilla del Sena, en la esquina de las calles Balard y Quai Javel, a pocos metros del puente Mirabeau, en el exclusivo suroeste de la capital francesa.

domingo, 6 de abril de 2008

La campaña del terror

La campaña del terror

Una ONG de discurso discriminatorio da charlas sobre sida auspiciadas por gobiernos provinciales en escuelas públicas.

Por Mariana Carbajal

El presidente de una ONG española, famoso porque predica que los condones no sirven para prevenir el contagio del VIH, que la única prevención válida es la abstinencia sexual y la fidelidad, y que el sida es una enfermedad promovida por los homosexuales, está dando talleres de educación sexual en escuelas públicas y privadas de distintas provincias argentinas. En Mendoza, donde está abriendo una sede de su entidad, “ya está trabajando” dentro del ámbito del gobierno en la Dirección General de Escuelas provincial, “en la capacitación de docentes, padres y alumnos”, según confirmó a Página/12 la directora de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario, María Eugenia Carbonari. Se trata de Pedro Pérez Cárdenas, titular del llamado Comité Independiente Anti–Sida (CIAS), una ONG con sede en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, que trabaja en la lucha contra la epidemia, apelando a un discurso muy conservador, alineado con el Vaticano, cuestionado por reconocidos especialistas en el tema por generar confusión en los jóvenes y no tener fundamentos científicos. El mayor cuestionamiento es que esté amparado por el Estado para ofrecer sus talleres de “educación sexual” a adolescentes.

Pérez Cárdenas informó a Página/12 que desde hace aproximadamente cuatro años viene periódicamente a la Argentina, invitado por diversas instituciones, y brinda sus charlas a estudiantes, docentes y padres, en escuelas públicas y privadas de “Salta, Mendoza, San Luis, San Juan y Entre Ríos”.

–¿En escuelas públicas y privadas? –le preguntó este diario.

–Sí, públicas y privadas. Nuestra forma de trabajar es, además de hacer acompañamiento a enfermos y difundir carteles, dar talleres informativos y de concientización a muchos jóvenes que creen que no les va a pasar (contraer el VIH).

–Usted sostiene que el preservativo es ineficaz para prevenir el contagio del VIH...

–El mal llamado preservativo. Su auténtico nombre es condón.

–Pero está probado científicamente que impide el contagio del virus...

–Las políticas que se basan en el uso del condón han fallado (para evitar que se extienda el sida). Hay que promover la estabilidad en la pareja. Yo promuevo una sexualidad racional. Si usted apuesta a la monogamia, es de los nuestros. La monogamia sí favorece la lucha contra el sida, la poligamia lo incrementa.

En sus charlas, Pérez Cárdenas cuestiona las campañas que promueven el uso del preservativo: “Se ha querido pensar en un instrumento de barrera cuando no era ni barrera para los embarazos. ¡Mucho menos lo va a ser para un virus quinientas veces más pequeño que el espermatozoide!”, suele repetir.

Entre las entidades que lo han invitado a dar talleres sobre educación sexual figuran la Universidad Católica de Cuyo, que lo llevó a escuelas públicas y privadas de San Luis, la Cámara del Tabaco a Salta, el Concejo Deliberante de San Rafael, en Mendoza, la sede de Paraná de la UCA. En la página web del Comité Anti-Sida, www.sinsida.com, se puede leer extensamente el pensamiento que pregona Pérez Cárdenas a adolescentes argentinos y también de otros países de Latinoamérica, a los que también visita con frecuencia como Guatemala, Bolivia, Uruguay, Chile, México y Perú (ver aparte). Entre las fotos colgadas en el sitio de Internet, hay una de Pérez Cárdenas mientras daba una charla en una escuela de San Luis.

Pérez Cárdenas es licenciado en Ciencias Químicas y doctor en Psicopedagogía de la Universidad de Valladolid, según se detalla en el curriculum vitae que presentó en la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario de la cartera educativa del gobierno de Mendoza. Ahí mismo señala que ya recorrió unas 260 escuelas en Argentina, informó a este diario María Eugenia Carbonari, a cargo de esa dependencia.

“El programa de talleres que da el doctor Pérez Cárdenas está instalado como una oferta de nuestra dirección. Está haciendo cursos de capacitación para padres, docentes y alumnos de nivel medio y EGB. Son talleres vivenciales. Tiene tres: ‘Educación de la personalidad y sexualidad’, ‘Autoestima para la libertad’ y ‘Educación y prevención al sida’. Aquí en Mendoza, ya empezó a recorrer escuelas”, detalló Carbonari. Llamativamente, el vocero del Ministerio de Educación de Mendoza, Federico Valenti, negó a este diario que hubiera un vínculo contractual entre Pérez Cárdenas y la provincia.

De todas formas, un empleado de la Dirección de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario confirmó a este diario que el español “viene por aquí los lunes y está haciendo tareas de coordinación para los cursos de educación sexual”.

Tan buena recepción ha tenido en el país Pérez Cárdenas, que decidió abrir una sede de su ONG en la ciudad de Mendoza, según él mismo confirmó a Página/12.

jueves, 3 de abril de 2008

INFORME SOBRE LAS “CONDICIONES DE DETENCION” EN INSTITUCIONES PSIQUIATRICAS

INFORME SOBRE LAS “CONDICIONES DE DETENCION” EN INSTITUCIONES PSIQUIATRICAS
“Vidas arrasadas”

Acaba de publicarse la investigación de dos organismos de derechos humanos sobre las instituciones psiquiátricas argentinas, donde “25.000 personas están detenidas”, “pueden ser encerradas de por vida sin audiencia judicial”, incluso sólo por “afectar la tranquilidad pública”; “no reciben rehabilitación” y “son segregadas”.



Por CELS y MDRI *

Aproximadamente 25.000 personas están detenidas en las instituciones psiquiátricas argentinas (en este informe se utilizarán indistintamente los términos “personas institucionalizadas”, “internadas” o “detenidas”, ya que, de acuerdo con los estándares internacionales de derechos humanos, “por privación de libertad se entiende toda forma de detención o encarcelamiento, así como el internamiento en un establecimiento público o privado del que no se permita salir a la persona por su voluntad”). Más de un 80 por ciento de estas personas son encerradas durante más de un año, y muchas lo son de por vida. Dos tercios de las camas psiquiátricas pertenecen al sistema público. A pesar de que en muchas partes del mundo se han clausurado los grandes asilos psiquiátricos, el 75 por ciento de las personas en el sistema argentino de salud mental público se encuentran detenidas en instalaciones de 1000 camas o más.

Este informe registra graves hechos de abuso y negligencia en las instituciones psiquiátricas argentinas y documenta, incluso, casos de personas que han muerto incineradas en celdas de aislamiento, que han sufrido actos de violencia física y sexual y que han sido sometidas a la privación sensorial mediante el aislamiento (restricción de estímulos de uno o más de los sentidos, que puede inducir daño psiquiátrico severo, y producir asimismo agitación profunda, ansiedad extrema, ataques de pánico, depresión, pensamientos desorganizados; el daño por aislamiento y privación sensorial puede resultar en una discapacidad psiquiátrica prolongada o permanente). El informe también detalla condiciones de vida peligrosas e insalubres. La vasta mayoría de las personas detenidas en las instituciones psiquiátricas argentinas debe sobrevivir en condiciones de casi total inacción y sin posibilidad de pensarse a futuro por fuera de la institución.

La institucionalización a gran escala y los abusos que la acompañan se deben, en gran medida, a décadas de una política que invierte en grandes instituciones que segregan a las personas, en lugar de elaborar políticas y destinar los recursos necesarios para el desarrollo de servicios adecuados de atención en salud mental y apoyo en las comunidades.

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El desarrollo de estrategias innovadoras de atención para la salud mental –tales como el subsidio económico para la vivienda, la rehabilitación psicosocial y el apoyo de los pares– ha probado que la gran mayoría de las personas con discapacidades mentales puede vivir y prosperar en la comunidad. No obstante, en la Argentina estos servicios alternativos prácticamente no existen (aunque en este informe se presentan algunas excepciones, desarrolladas en las provincias de Río Negro, San Luis y Buenos Aires). Muchas de las personas con discapacidades mentales que carecen de recursos personales o de una familia que pueda financiar una atención privada no tienen otra opción que las instituciones asilares.

El alto grado de hospitalización a largo plazo en grandes instituciones consume los recursos públicos que, en su lugar, deberían ser usados para desarrollar servicios integrados a la comunidad. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, las tres instituciones psiquiátricas más grandes absorben el 80 por ciento del presupuesto de salud mental.

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Las autoridades admiten que entre el 60 y el 90 por ciento de las personas detenidas en las instituciones son “pacientes sociales”, personas que permanecen internadas como consecuencia de la falta de los servicios y el apoyo necesarios en la comunidad. Dada la ausencia de estos servicios, estas personas detenidas tienen poca o ninguna esperanza de retornar a sus comunidades. La gran cantidad de “pacientes sociales” hace más difícil que las personas que requieren servicios urgentes en salud mental reciban la atención que necesitan.

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Las leyes argentinas de internación involuntaria no cumplen con los estándares internacionales que protegen a las personas de la detención arbitraria. En la Argentina, las personas pueden ser encerradas de por vida sin recibir nunca una audiencia judicial. Las leyes nacionales no regulan el derecho a una revisión independiente o imparcial de la internación psiquiátrica. El Código Civil argentino está escrito en términos tan generales que permite la detención de cualquier persona que pueda llegar a “afectar la tranquilidad pública”. A los individuos internados en las instituciones psiquiátricas no se les garantiza el derecho de recibir asistencia jurídica o de presentar pruebas en su favor. Dada la ausencia de estas salvaguardas legales básicas, casi todas las personas que se encuentran en los asilos psiquiátricos argentinos están detenidas arbitrariamente.

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Las normas argentinas no garantizan de manera adecuada el derecho de las personas institucionalizadas a designar a un defensor para que las represente en procedimientos de internación involuntaria. Según el Código Civil argentino, el juez debe designar a un defensor especial cuya labor será, en la medida de lo posible, evitar la internación o, si ésta fuera necesaria, asegurar que no se prolongue más de lo imprescindible. Pero la ley no determina que el defensor especial necesariamente represente el interés del individuo, y tampoco garantiza el derecho del individuo a testificar o presentar pruebas en representación propia.

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La vasta mayoría de las personas institucionalizadas no recibe una rehabilitación adecuada. El principal problema es la generalizada inactividad, marcada por un importante número de personas que se encuentran acostadas sobre sus camas o en el piso, completamente inactivas. Funcionarios, trabajadores de la salud mental y personas internadas señalaron a los investigadores que los medicamentos psicofarmacológicos son usados, con frecuencia, para castigar o sedar a los internos, y no con propósitos terapéuticos. Es común que las instituciones estén sobrepobladas.

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La segregación a gran escala de la que son objeto las personas institucionalizadas en el sistema de salud mental argentino es injustificada, dada la riqueza de profesionales de salud mental capacitados de los que dispone el sistema y la existencia de programas alternativos centrados en la comunidad en varias regiones del país. Argentina es uno de los países con más psiquiatras y psicólogos per cápita del mundo. Amplios sectores de la población urbana argentina financian individualmente su psicoterapia durante largos períodos de tiempo. Sin embargo, esta riqueza de recursos no se traduce en políticas generales conducentes. Las personas con discapacidades mentales que carecen de los fondos para pagar estos servicios se ven forzadas a recibir atención en un sistema público de salud mental que, frecuentemente, es inadecuado, las segrega de la sociedad y viola sus derechos humanos fundamentales.

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En general, la formación en salud mental en la Argentina enfatiza el psicoanálisis como enfoque privilegiado. Como modalidad de tratamiento éste se orienta hacia la terapia individual más que a la rehabilitación psicosocial, componente esencial que las personas dadas de alta de las instituciones psiquiátricas requieren. Hay profesionales entrenados en psicoanálisis que plantean dificultades para trabajar en grupos interdisciplinarios; atienden a las personas de manera individual, no se capacitan para trabajar con grupos y se resisten a trabajar en las áreas de promoción y prevención. Los investigadores constataron que en las universidades argentinas no se capacita, en general, en tratamientos de salud mental interdisciplinarios. Por supuesto, hay excepciones. Por ejemplo, en la Facultad de Psicología de la UBA existen materias sobre salud pública, salud mental, prevención y epidemiología de muy buen nivel. Por lo demás, el psicoanálisis no debería ser entendido como incompatible con una mirada psicosocial, tal como procura demostrarlo, con su trabajo, el Equipo de Salud Mental del CELS.

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La ausencia de programas de capacitación del personal y de concientización ciudadana respecto de la estigmatización y violación de los derechos de las personas con discapacidades mentales fue mencionada por diferentes actores del campo de la salud como un obstáculo para la reforma del sistema de salud mental.

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La existencia de servicios adecuados en la comunidad permitiría que los individuos con las primeras manifestaciones de una enfermedad mental reciban una atención apropiada antes de que su salud se deteriore, y permitiría que aquellos que han estado institucionalizados por varios años se reintegren a la comunidad.

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La falta de servicios de salud mental comunitarios impacta también en los individuos con discapacidades intelectuales. En general ni las personas institucionalizadas ni las personas con discapacidades intelectuales que residen en la comunidad reciben la atención necesaria que las ayudaría a manejarse con independencia en la comunidad. Los miembros de la organización no gubernamental Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI) informaron que, a pesar de que el derecho a la salud está reconocido en la Argentina, no está garantizado para las personas con discapacidades intelectuales. No hay programas de intervención temprana en los hospitales públicos y los niños con discapacidades intelectuales no reciben terapia adecuada a una edad temprana. En general, los profesionales no son entrenados para diagnosticar las discapacidades intelectuales y las universidades, en su mayoría, no tienen un cuerpo docente especializado en el trato de los niños con discapacidades intelectuales. La carencia de programas de intervención temprana y de otros tipos de apoyo especializado en la comunidad disminuye radicalmente las posibilidades de que los niños con discapacidades intelectuales se vuelvan miembros activos de la sociedad.

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A pesar del tamaño y la complejidad de los problemas y desafíos detallados en este informe, la Argentina es un país en el que existen las condiciones necesarias para llevar a cabo una reforma de los servicios de salud mental que sea respetuosa de los derechos humanos. La base altamente capacitada de profesionales de la salud mental dedicados a la atención individual es un recurso inestimable, el cual, reorientado, podría participar en la provisión de servicios ubicados en la comunidad.

La Argentina tiene también una gama de funcionarios, profesionales, técnicos, académicos especializados y organizaciones de derechos humanos interesados en lograr una reforma de salud mental sostenida e integral. Algunas de las experiencias de reforma en los servicios de salud mental más reconocidas del continente han sido implementadas en las provincias de Río Negro y San Luis.

Existe también un inmenso potencial de apoyo entre las familias de las personas con discapacidades mentales, así como entre los usuarios y ex pacientes de los servicios de salud mental. Las familias suelen ser el principal sostén de la mayoría de las personas con discapacidades mentales; sin embargo, al no contar con el respaldo del Estado, muchas de estas familias terminan empobrecidas y marginadas socialmente. Asimismo, los investigadores se reunieron con algunos de los grupos de usuarios o ex usuarios comprometidos y activos, tales como el Frente Artistas del Borda, Radio la Colifata y Pan del Borda. Estos grupos ofrecen una voz legítima que pide el cambio de los servicios de salud mental. Con una pequeña inversión, los grupos de familiares y usuarios o ex pacientes pueden ser un recurso inmenso que permitiría desarrollar iniciativas de apoyo y defensa de los derechos de las personas con discapacidades mentales en la comunidad.

* Fragmentos del libro Vidas arrasadas. La segregación de las personas en los asilos psiquiátricos argentinos (ed. Siglo XXI), informe de la investigación efectuada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Mental Disability Rights International (MDRI), sobre derechos humanos y salud mental en la Argentina. Página/12 anticipó sus principales conclusiones el 25 de septiembre de 2007.

miércoles, 2 de abril de 2008

La ciudad tendrá manicomios último modelo

La ciudad tendrá manicomios último modelo

El jefe de Gobierno porteño anunció la creación de diez nuevos centros de internación psiquiátrica para 500 pacientes y el cierre de los actuales neuropsiquiátricos. La OMS recomienda que las personas con discapacidad mental sean atendidas en hospitales.

“Le he pedido al ministro que el nuevo modelo esté funcionando en un plazo de veinticuatro meses”, afirmó Macri.
Imagen: Télam
Subnotas

“Incumple la Ley de Salud Mental”
Los ejes del nuevo modelo

Por Pedro Lipcovich

El gobierno porteño anunció la creación de diez nuevos establecimientos de internación psiquiátrica cerrados, con capacidad para casi 500 pacientes, y el cierre de los actuales hospitales psiquiátricos porteños –cuyos predios se mantendrían como espacios públicos– en un plazo de dos años. Las medidas forman parte del plan de “Reforma del Modelo de Atención de la Salud Mental” en la ciudad de Buenos Aires, que incluye también la creación de un Centro de Evaluación y Derivación, que estaría ubicado en el centro geográfico de la ciudad, desde donde los pacientes serían enviados a los distintos establecimientos. Se anunció también la inauguración de doce nuevos hospitales de día y la creación de casas de medio camino para la externación de pacientes, aunque sin precisar su número ni el presupuesto que se destinaría a estas últimas. La inversión total prevista es de 169 millones de pesos. El plan contradice las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que priorizan la atención de la salud mental en hospitales generales y desalientan la construcción de nuevos establecimientos psiquiátricos.

El Plan fue presentado por Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y Jorge Lemus, su ministro de Salud. Macri destacó que la internación psiquiátrica en la ciudad corresponde a “un modelo asilar, ya agotado” y señaló la “injusticia de que el que puede pagar tiene acceso al sistema privado” de atención, mientras que los establecimientos públicos presentan “una estructura edilicia obsoleta, con edificios que datan del siglo XIX”.

Lemus explicó el “Nuevo Modelo” por el cual, desde las guardias hospitalarias, los centros de salud y los centros de salud mental, los pacientes irían al Centro de Evaluación y Derivación (CED), “que estará situado cerca del centro geográfico de la ciudad y atenderá las 24 horas del día –precisó el ministro–. En este centro, y dentro de un plazo de 72 horas, se efectuaría la orientación de cada paciente a una modalidad de tratamiento”.

Una modalidad de tratamiento sería el alojamiento en un centro de internación. “El plan contempla la construcción de diez centros de internación, con capacidad de 48 camas cada uno, monitoreo por circuito cerrado, ventanales y aberturas con vidrios de seguridad sin rejas, dispositivos que el ministro de Salud porteño denominó “contenciones arquitectónicas”. Estos centros de internación “se distribuirán en las distintas regiones sanitarias en que se dividirá la ciudad”, agregó Lemus. En cuanto a la duración de las internaciones, “pensamos que no superarán los 90 días”, anticipó el funcionario.

–¿Por qué el plan anunciado no se atiene a los criterios de la OMS, que requiere la atención de la salud mental en hospitales generales y desalienta la construcción de nuevos lugares de internación psiquiátrica? –preguntó Página/12.

–Los planteos de OMS impulsan la desinstitucionalización, cosa que aceptamos –contestó Lemus–. Aconsejan la internación de pacientes psiquiátricos en hospitales generales de agudos, pero nosotros no contamos con las condiciones para lograr este objetivo. Los hospitales de agudos, muchos de los cuales tienen más de cien años, no tienen las condiciones adecuadas ni la contención que necesitan los pacientes psiquiátricos. Debemos hacer una transición y por eso abriremos estos centros, cuya modalidad permitirá externaciones rápidas.

El Plan también incluye otros dispositivos: “Se abrirán 12 nuevos hospitales de día, que ofrecen tratamiento a jornada completa, y se incluirán acompañantes terapéuticos”, anunció el ministerio. Para la externación, se contaría con “familias sustitutas, a cada una de las cuales se asignará la tutela de un paciente con buen nivel de autonomía; también se incluirán, por primera vez en forma sistemática, acompañantes terapéuticos”, anticipó Lemus, quien anunció también la creación de nuevas casas de medio camino –en las que convive un número reducido de personas con discapacidad mental–, si bien, interrogado por este diario, no precisó la cantidad de casas ni el presupuesto asignado a ellas.

En cuanto al tiempo que demandaría concretar el plan, Macri precisó: “Le he pedido al ministro que el nuevo modelo esté funcionando en un plazo de 24 meses”. Tras ese lapso, los actuales establecimientos psiquiátricos “quedarán desafectados de la actividad; se verá qué destino se les asigna, manteniéndolos como espacios públicos”.

Lemus agregó que “en cuanto a los más de 2000 pacientes internados en el Borda, el Moyano y el Tobar García, estudios previos muestran que más del 50 por ciento está por problemas sociales, no psiquiátricos; otros se beneficiarían con otros tratamientos distintos a la internación”.

En cuanto a la financiación del plan en su conjunto, Lemus aseguró que “cuenta con partidas presupuestarias, no sólo para este año sino para el que viene; solamente lo que íbamos a invertir este año en refaccionar pabellones de los hospitales psiquiátricos cubre buena parte de los costos”. Macri precisó que “se invertirán 169 millones en el nuevo plan”.

El ministerio anunció que el plan “fue presentado a la Academia de Medicina, la Asociación Médica Argentina, la Asociación de Médicos Municipales, la Federación Médica de la Capital Federal (Femeca) y la OPS, entre otros”. Un vocero de la OPS aclaró a este diario que la entidad “no recibió todavía por escrito el plan y no formula opinión respecto del mismo”.

lunes, 31 de marzo de 2008

Estamos todos locos

Estamos todos locos


Por Ernesto Tenembaum

El conflicto entre el sector rural y el Gobierno puede ser analizado desde distintos puntos de vista. Como siempre, las perspectivas ideologizadas, maniqueas y moralistas suelen ser más estruendosas y vendedoras que las posiciones moderadas. También, suelen ser las que más daño le hacen al país. A mi entender –que, naturalmente, es discutible– hay dos posiciones extremas que evitan abordar lo que realmente es el tema de discusión. Para una de ellas –expresada por el Gobierno y por sus simpatizantes– se trata de un conflicto entre el campo popular y la oligarquía. Según esta concepción, el Gobierno, en defensa de los intereses de todos los argentinos, impone retenciones al campo, y la oligarquía reacciona con un lockout patronal con tufillo golpista. Algunos de los defensores de esta posición la atenúan, al destacar que el poder político debería atender los reclamos de los pequeños y medianos productores, pero que el eje del problema no es ése, sino el intento desestabilizador que pusieron en marcha los sectores del privilegio para evitar la distribución del ingreso. La posición opuesta sostiene que la voracidad fiscal del Estado oprime al campo, que mantiene al país y es víctima de una actitud autoritaria y rapaz. Por lo tanto, la única alternativa que les queda, para ser escuchados, consiste en desabastecer de alimentos al resto de la sociedad.

Es un clásico argentino. Demasiada gente grita, utiliza conceptos ideológicos, recurre a medidas extremas, patotea, alza las banderas para que pase la farolera, y muy pocos discuten realmente los hechos. Siempre fue así. Hubo bandos desde que comenzó la historia del país. Y palabras grandilocuentes, estruendosas que justificaban las peores locuras y ubicaban en el lugar del traidor a cualquiera que dudara: a izquierda y a derecha, siempre fue así. En este caso, quizás haya una lectura intermedia que permita percibir otros elementos. A mi entender, lo que ha ocurrido en la Argentina en los últimos quince días refleja la existencia de un serio problema de relaciones sociales que afecta a todas las partes y que las referencias ideológicas sólo contribuyen a disfrazar.

El Gobierno anuncia hace quince días la imposición de nuevas retenciones al sector rural, que se suman a las que ya existían. Esa medida, ahora se sabe, no representa demasiado –al menos en sí misma– ni para distribuir el ingreso, ni para nada. Es una medida de efecto marginal. Con toda la furia, permitiría recaudar aproximadamente 1500 millones de dólares. Para el Estado, eso es poco. Tan poco que representa apenas la tercera parte del tren bala, o la mitad de los fondos extras destinados para esa extravagancia, ya que esta misma semana el Gobierno anunció que deberá invertir 4000 millones y no los 1200 anunciados originalmente. Es decir que el Gobierno tenía margen para tomar la medida o para no tomarla.

No era de vida o muerte.

Podía darse un tiempo para agotar los esfuerzos para que tuviera consenso al menos en los sectores más débiles.

No hizo ni una cosa ni la otra: no contempló a los más vulnerables ni tampoco apeló a la política para tener una mínima red de consenso. Y no había incendio que justificara la urgencia.

Tanto es así que la argumentación oficial posterior al conflicto confirma esos elementos. Sostener que al campo le ha ido bien en estos años es una obviedad. Agregar que las retenciones son una medida justa, en fin, hasta Mario Blejer lo defiende. Insistir en que es necesario distribuir el ingreso es correcto. Recordar que la oligarquía rural siempre conspiró contra los gobiernos populares ya lo enseña Felipe Pigna en sus libros. Recitar que en el campo usan cuatro por cuatro es una pavada. Pero son todos artilugios, picardías, chicanas, para evitar el fondo de la cuestión.

Las preguntas clave sobre la manera en que se aplicaron las retenciones móviles son otras: ¿sabe el Gobierno cuál es el ingreso promedio de los productores de cincuenta o cien hectáreas, diferenciados por tipo de cultivo y región del país? ¿Sabe cuántos son? ¿Realmente ellos “la levantan en pala” o, en cambio, aunque les va mejor que hace unos años, están al límite, ganan menos, por ejemplo, que un jefe de Gabinete o un ministro o un periodista o un camionero? ¿Sabe cómo serían afectados por la ampliación de las retenciones? Esas preguntas no fueron respondidas en ningún discurso presidencial, por ningún reportaje de los concedidos por ministros, en ningún paper de los distribuidos por Economía. Esto es: o no lo saben –lo que era un requisito previo para tomar las medidas– o lo ocultan porque es un dato que no conviene difundir. Y es muy importante por varias razones: este paro no tendría ninguna legitimidad sin el aporte de los pequeños productores, ellos son los más duros en el conflicto; y, además, si se aplica un impuesto a un sector débil se lo pone ante la disyuntiva de entregar su propiedad a sectores más concentrados. Eso ha pasado muchas veces cuando la ideología va despegada de cierta solvencia técnica: se la justifica por izquierda pero suele tener efectos por derecha.

Hasta aquí, por lo menos en mi opinión, el Gobierno no ha conseguido explicar cuál era la urgencia de la medida, por qué no se intentó consensuarla, ni cuáles eran sus efectos sobre los sectores más débiles de la economía rural. Revistió el conflicto de recursos ideológicos muy eficientes en la sociedad argentina, que siempre tiene gente tan dispuesta a alzar las banderas, para que pase la farolera, mantatirulirulá.

Pero no explicó lo central.

La ampliación de las retenciones desató un nivel de irracionalidad sin precedentes. La decisión de los piquetes rurales de desabastecer el país, como primera medida de fuerza, tiene una magnitud difícil de encontrar en la historia democrática argentina. Es extraño que entre los ruralistas no haya aparecido al menos una voz sensata que advirtiera sobre la obscenidad de dejar pudrir alimentos en las rutas. Por donde se lo mire, es una canallada. Es mentira que la culpa de semejante barbaridad sea del Gobierno. Cualquier dirigente sabe que entre todo y nada hay un camino intermedio para recorrer. La decisión de cortar los caminos durante quince días parece más bien un intento revolucionario que una resistencia a una medida impositiva sectorial. Faltaban Pancho Villa o los coroneles franquistas y estábamos todos. La simpatía que semejante disparate generó en sectores diversos de la sociedad –los medios conservadores, sectores urbanos profesionales, entre otros– refleja, en todo caso, que la desmesura, el autoritarismo, el doble discurso, no afectan sólo al Gobierno.

Es decir: a partir de una medida difícil de justificar –por sus maneras y por la extensión de los afectados y por la ignorancia oficial sobre sus consecuencias en los eslabones más débiles–, se produce una respuesta de dimensiones aún más escandalosas que la medida en sí, con un agravante: la reacción podría haber causado muertes. El corte de los caminos por parte de los productores rurales debería marcar un ejemplo sobre lo que no debe hacerse en un país democrático. Podrá ser cierto que los pequeños y medianos productores no están en una situación holgada, pero tampoco son los más desesperados de la sociedad argentina. Y ellos, los que peor la pasan, jamás han respondido de manera extrema ante su sufrimiento.

Para colmo, del lado del Gobierno, ante la contundencia de la protesta, les enviaron a los camioneros de Pablo Moyano para amenazarlos, mientras los funcionarios respondían al “campo” –así, en términos generales, sin diferenciación– con insultos y provocaciones. Sobre llovido, mojado: a la medida original discutible, le siguió el intento de desabastecer al país y después el envío de patotas para desarticularlo. Luego, el discurso presidencial que abroqueló a todos los sectores rurales involucrados en contra y la reacción de cacerolas y manifestantes en todo el país para repudiar al Gobierno, pintadas a favor de Videla incluidas. Por si fuera poco, los Kirchner envían a Luis D’Elía a pegarles a los manifestantes disidentes. Todo esto, mientras en las rutas había situaciones delicadísimas: un enfermo cardíaco murió en Córdoba por los piquetes.

Es decir que durante quince días, a partir de una medida muy discutible tomada por el Gobierno –y, además, de no demasiada magnitud cuantitativa–, los argentinos estuvimos a punto –realmente, a punto– de agarrarnos a tiros.

Ese es el elemento central de esta semana.

A mi entender, el Gobierno tiene más responsabilidad que los ruralistas en todo lo sucedido, simplemente, porque un Gobierno es más responsable que los demás respecto del clima que crea en un país. Los funcionarios deberían medir la reacción que podría provocar una medida o un discurso. Pero, al mismo tiempo, es indignante percibir la magnitud de la respuesta y la condescendencia de los medios conservadores respecto de los piquetes más salvajes que tuvo la historia argentina reciente. Los Kirchner tienen una extraña vocación por la violencia callejera cuerpo a cuerpo. El envío de D’Elía a golpear disidentes –y su jerarquización en el palco oficial de Parque Norte– recuerda los cadenazos que recibieron otros caceroleros por parte de una patota oficial en Río Gallegos en diciembre del 2001, o el increíble aval oficial que recibió Daniel Varizat luego de arrollar con su cuatro por cuatro (no sólo las tienen los productores rurales) a una docente, o las patoteadas en el Hospital Francés. La derecha tiene una notable vocación por la violencia cuando justifica, defiende y promociona los piquetes que desabastecen a un país. Hay pocos inocentes en esta historia que, vale la insistencia, en cualquier momento, por un motivo u otro, provocará muertes que nunca son las de familiares de los dirigentes, de un lado u otro del espectro.

Con todo respeto, sin ánimo de ofender, es una historia demasiado triste y, por momentos, parece que están todos locos. La Argentina tiene una oportunidad única en estos tiempos: no hay amenaza militar, no hay amenaza de crisis económica. No ocurrió eso en un siglo. Hay plata y tiempo para reformar la educación, la salud, la ciencia, la infraestructura del país y cambiar la historia. Estaría bueno que, en el medio, no nos agarráramos a tiros por una medida fiscal de relativa importancia. Y que no revistamos de ideología, dignidad o lucha de clases lo que, simplemente, parece el reino de la estupidez, la ambición (de dinero, de poder), la exageración y la paranoia. Por momentos parece que el gran enemigo para el crecimiento de este país es la locura, que a ambos lados del espectro político se disfraza con conceptos ideológicos poco apropiados para lo módico que fue el disparador del conflicto.

Por supuesto, es más sencillo ubicarse de un lado o del otro. Calificar de traidor a todo el que duda o marca las incoherencias en ambas partes y alzar la bandera para que pase la farolera. En este país siempre hemos sido muy coherentes, siempre hemos tenido razón, siempre justificamos nuestra actitud en las barbaridades de los otros.

Y nos ha ido realmente muy bien.

¿O no fue así?

Las cirugías mentales

Las cirugías mentales

Por Sandra Russo

En lo que llevamos de democracia hubo, creo, tres momentos como éste. La Semana Santa de las Felices Pascuas, la renuncia de Chacho Alvarez y el 2001. Momentos que históricamente son como un caldito de ésos que uno le pone a lo que cocina para darle sabor. Sustancia altamente concentrada. Momentos que fueron puntualmente el lugar en el que los caminos se bifurcan.

En los tres casos anteriores, si uno los roe un poco, se deja ver el hilo en común con éste que hoy nos agita y que los supera a todos. Allá por las Felices Pascuas todavía las Fuerzas Armadas se resistían a perder el poder, y terminaban entregándolo, presionadas por una enorme movilización colectiva, a cambio de impunidad. Los tratos de la negociación fueron secretos.

Cuando renunció Chacho Alvarez después de denunciar las coimas en el Senado, y de decir que la luz verde para la compra-venta de leyes bajaba desde la Presidencia, las cosas hubieran podido ser distintas. Había dos caminos y esta sociedad eligió el que dirigía la rabia, la desilusión, el resentimiento hacia Chacho Alvarez. El progresismo también y especialmente anidó en ese nicho mental. Afuera del nicho quedaba un Senado corrupto y la ley que permitió liquidar la mayoría de las conquistas gremiales peronistas.

El 2001 está fresco. Sobre todo por la liturgia del espontaneísmo que inauguró. También fue el momento en el que se intentaron las asambleas. Las asambleas terminaron deshojadas y lo del espontaneísmo, como valor en sí mismo, quedó. Como si las reacciones espontáneas de la gente o la gente “suelta”, sin vínculos con ninguna organización social, fueran más valiosas o más justas. En TN, esta semana, se pudo escuchar a los cronistas de las marchas “del campo” en Plaza de Mayo describir “lo espontáneo” de esa protesta, contraponiéndola a la respuesta “organizada” de D’Elía. Había muchas maneras posibles de presentar el escenario confuso que se vivía esas noches, pero los cronistas eligieron una, probablemente llevados por una inercia mental que a esta altura es “operación”. Del lenguaje, pero una operación. Describir una marcha como “espontánea”, dejó que sobre esa palabra cayera toda una cadena semántica (espontáneo, libre, legítimo, verdadero, natural, educado, independiente, creíble, etc.), mientras que no sólo D’Elía, sino también la multitud de Parque Norte fue descripta como “organizada”, lo cual reforzó la “operación” con la cadena semántica de lo “políticamente organizado” (clientelismo, pago, ignorancia, segundos intereses, insincero, patotero, etc.).

En un magnífico ensayo titulado La política y el idioma inglés, George Orwell decía que “es claro que la decadencia del lenguaje ha de tener, en última instancia, causas políticas y económicas. Pero un efecto se puede convertir en una causa, reforzar la causa original, y producir el mismo efecto de manera más intensa, y así sucesivamente”. Cuando los medios masivos dejan decaer su propio lenguaje “por impericia o dejadez”, están abandonando clandestinamente la objetividad que proclaman.

Lo espontáneo y lo organizado son apenas un par de nociones opuestas que se usan en los medios masivos, ajustadas a un contexto ya pasado, que las cargó con un sentido que hoy favorece a la reacción. Poner las cosas en esos términos es seguir sobrevalorando lo espontáneo, cuando en sí el espontaneísmo no sólo puede hablar de sinceridad, sino también de ignorancia; no sólo puede connotar independencia, sino también resistencia a la asociación y a la cooperación con los demás. A estas dos últimas virtudes sociales se puede acceder más fácilmente a través de la organización. Pero la palabra organización sigue siendo usada de modo peyorativo en los medios masivos. Termino con Orwell, que lo dice mejor que nadie: “Esta mezcla de vaguedad y clara incompetencia es la característica más notoria de la prosa inglesa moderna, especialmente de toda clase de escritos políticos. Tan pronto se tocan ciertos temas, lo concreto se disuelve en lo abstracto y nadie parece capaz de emplear giros del idioma que no sean trillados; la prosa emplea menos y menos palabras elegidas a causa de significado, y más y más expresiones unidas como las secciones de un gallinero prefabricado”.

sábado, 29 de marzo de 2008

La revolución cibercultural

La revolución cibercultural

Hace quince años los argentinos comenzaban a familiarizarse con una nueva forma de la técnica que produjo modificaciones decisivas en la vida cotidiana. Hábitos diarios de consumo y de relaciones humanas se fueron desplazando paulatinamente de la realidad al espacio virtual de la computadora. Hoy, las notas dominantes de ese proceso de cambio introducido por la informática son el reinado indiscutido de Internet en la tecnología de las comunicaciones, la globalización y la crisis de las instituciones, fenómenos que están vinculados entre sí de un modo profundo e irreversible
Sábado 29 de marzo de 2008 |


La revolución realmente revolucionaria deberá
lograrse, no en el mundo externo, sino en las
almas y la carne de los seres humanos.

Aldous Huxley, Un mundo feliz

Hace quince años, los argentinos colmaban las bibliotecas públicas para conseguir información, estudiar o investigar, iban de los shoppings a los locales para comparar precios de diferentes productos, ponían anuncios en carteleras urbanas para publicitar la compra o venta de sus bienes o utilizaban masivamente los libros de quejas para calificar un servicio en forma negativa, entre otras prácticas. Hoy, esas mismas costumbres perduran, pero también -y cada vez más- tienen lugar en la pantalla de la computadora, sin la riqueza insustituible del contacto personal. La llamada "cibercultura" llegó para quedarse, y ha producido un cambio de paradigma del que no parece haber vuelta atrás.

Los riesgos de hacer futurología se acrecientan, pero, como señala Alejandro Piscitelli en La generación Nasdaq (2001), es "fácil e inútil hacer prospección respecto de Internet. Todos los días aparecen mil promesas de cambio radical de la tecnología y de la vida cotidiana. Sin embargo, estos anuncios rara vez sobrepasan el nivel de una publicidad ingenua y descarriada. Es imposible entender el futuro de Internet sin hacer un poco (o mucho) de historia de los medios y, sobre todo, sin calibrar los modelos de negocios en relación con la evolución tecnológica y los cambios psicológicos y culturales de productores y consumidores".

Por ahora, en la cibercultura reina Internet. Algunas de sus características habían surgido primero en el ámbito de la ciencia ficción, por ejemplo en Neuromante (1984), de William Gibson, novela en la que el autor describe un universo lúdico y experiencias militares de comunicación a través de la mente. Poco antes, en su cuento "Quemando Cromo" (1981), Gibson llamaba "trocha" a la superautopista de la información y hablaba de unos "vaqueros de consola".

En este marco, para muchas personas, las prácticas on-line son parte de la vida diaria. En la Argentina, 14 millones de usuarios distribuyen su tiempo on-line entre la lectura del e-mail , el hallazgo de información y otros contenidos en los motores de búsqueda; el comentario vertido en un blog , la reserva de un pasaje aéreo o el pago de una cuenta a través de la banca electrónica son algunos eslabones de una cadena. Pero dado que la vida cibernética no es tanto una actividad individual como una experiencia compartida, también se tiene la posibilidad de construir comunidades de usuarios en torno a intereses comunes, con un único inconveniente todavía irresoluble: la ausencia del contacto cara a cara.

Cómo analizar la Web

La revolución de Internet no se limita exclusivamente al ciberespacio. En la "sociedad en Red" (una definición del sociólogo español Manuel Castells) convergen la Web (el gran generador de un cambio de paradigma que permite, al menos en los papeles, vencer las barreras espacio-temporales de las personas que habitan el planeta), la globalización y la crisis de las instituciones.

En Postales electrónicas , recopilación de ensayos sobre medios, cultura y sociedad publicada en 1996, el escritor, periodista e investigador Jorge Rivera decía: "Un panorama histórico de los medios puede optar por el enfilamiento cronológico o en proponer una perspectiva de análisis histórico-cultural, una presentación abierta de problemas, genealogías, reciclamientos, cruces y zonas de contacto y fuga entre los componentes de un sistema".

Esta última es la elección. Hay una evidencia: la tecnología no tiene impacto por sí misma sino en determinados contextos históricos, sociales, económicos y culturales. Entonces, el camino elegido es describir algunas tendencias, señalar cambios en los hábitos de producción, consumo y distribución de información, observar cómo la Web se despliega con su doble personalidad de plataforma de servicios y generadora de monopolios de conocimiento, y compartir una visión crítica sobre algunas zonas oscuras en el establecimiento de esta nueva tecnología de la información y la comunicación.

Estamos inmersos en la "sociedad de la información", una categoría promovida por las esferas gubernamentales de Estados Unidos y Europa en los años 90, que señala una era en la que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se convierten en motores del desarrollo. "La irrupción de Internet como red de acceso público impulsó esta expresión, que estaba basada en que la circulación sin obstáculos de la información emergía como garante de una nueva sociedad transparente y descentralizada", explica Armand Mattelart, uno de los analistas contemporáneos más preocupados por el debilitamiento de la reflexión crítica sobre los procesos de comunicación y su vinculación con los intereses industriales. Para el sociólogo belga, las lógicas de exclusión social, la concentración de los medios de comunicación y el peso del mercado conspiran contra el advenimiento de la Sociedad de la Información.

¿Cuáles son los hábitos vinculados al consumo cultural que modificó Internet? ¿La red incentiva la diversidad cultural o genera un monopolio de conocimiento?

Estos problemas se vuelven interrogantes porque mientras que algunas voces, como la de Nicholas Negroponte en Ser digital (1995), aseguran que estamos en presencia de un hito único en la historia de la comunicación, solo comparable a la imprenta como medio de transmisión, otras, más escépticas, sostienen que la Red es un simple y veloz vaso comunicante entre personas, tal como otras innovaciones que en su momento no eliminaron a sus antecesoras, sino que las obligaron a reacomodarse en un nuevo escenario, a reciclarse.

"El problema en Internet no es que el conocimiento sea monopolizado por unos pocos sitios porque, a diferencia de lo que ocurre en otros medios de comunicación, la barrera de entrada para publicar en la Red es muy baja; lo que genera inquietudes es que la clasificación y recuperación de todo el conocimiento almacenado on-line está a cargo de pocos sitios", dice Laura Siri, escritora, docente y periodista especializada en tecnologías de la información. Y añade: "Buscar en Internet ya es sinónimo de googlear . Si algo no aparece indexado en Google, es como si no existiera en la Red. Es tan difícil de hallar como un libro guardado en un estante que no le corresponde. Y si algo aparece en el buscador, pero en la página 300 de un listado de resultados, también es como si no existiera. Sería deseable, por ejemplo, que si uno busca información sobre Mali, aparecieran en primer término fuentes propias de ese país africano, y no lo que dice el FactBook de la CIA sobre él. Cuesta creer que ese país no tenga nada que decir sobre sí mismo".

En el mismo sentido, sería deseable que si se googlea a una persona para buscar información sobre qué piensa, a qué se dedica y qué tiene para aportarle a este planeta, no aparecieran como primeras opciones comentarios difamatorios vertidos por otros ciberusuarios amparados en el anonimato que permite la dinámica digital.

El ejercicio de señalamiento de algunas tendencias nos desafía a no caer en la futurología. En materia de Internet, todo lo que se diga puede ser usado en nuestra contra en pocos meses. En algún momento se predijo que el pay per view digital se impondría como modelo de negocio, pero hasta las prestigiosas cabeceras digitales de El País y The New York Times decidieron abrir su contenido a las audiencias. En otro momento, la burbuja de Internet prometía barrer con todos los negocios off-line , pero su pinchazo destruyó proyectos (y billeteras) y generó una fuerte incredulidad en el potencial del nuevo medio, que se arrastra hasta nuestros días.

Lo que antiguamente impulsaba la tecnología digital era la capacidad de procesar y distribuir información. Sin embargo, en la actualidad el proceso de digitalización se define por la capacidad para comunicarse con otras personas. En este sentido, Castells afirma que "estamos pasando de la sociedad de la información a la sociedad de redes" donde cada uno de los usuarios es un nodo de diferentes entramados que se cruzan (laborales, familiares, amistosos). Esto explica el pasaje de la Web estática del siglo pasado a la Web participativa de esta era, en la que el concepto de web 2.0 ilustra un movimiento incesante y multidireccional basado en blogs (según Technorati.com, ya se crearon más de 100 millones de bitácoras), redes sociales, wikis y la actividad de la comunidad de usuarios en el centro de la escena.

La revolución multimedia tiene numerosas ramificaciones en la que Internet ocupa un lugar central, pero donde coexisten otras redes digitales. En términos de Giovanni Sartori, se trata de la convivencia y lento desplazamiento del homo sapiens , producto de la cultura escrita, al homo videns, que rinde culto a la imagen.

Sin embargo, ¿cómo se explica que los libros todavía convivan con otros soportes de lectura, como ya ocurre en los mercados de los países más desarrollados? Se trata de soportes alternativos al papel, porque muchos jóvenes y adultos no tienen, aunque cueste creerlo, la experiencia directa con ese objeto encantador llamado libro. El libro no va a desaparecer como soporte, pero es probable que en los próximos años presente extensiones digitales. Por ejemplo, los blooks -contenido de blogs llevados a libros-, los audiobooks (libros narrados por ilustres y desconocidos en formato CD) y las versiones multimedia de las obras mencionadas en algún espacio del soporte papel. Estas formas alternativas no matarán el libro, lo complementarán. Basta pensar en una cadena que enlaza la creación del autor con los diferentes soportes, el espacio on-line como generador del feedback motivado por el consumo de esa obra, las calificaciones (positivas o negativas) de los lectores, la búsqueda on-line de mayor contenido vinculado al autor y los espacios de publicación digitales generados a partir de la lectura de la obra original, entre otras opciones.

Para llegar a este momento de "ilusión" de la conexión total con el resto del mundo, el sociólogo francés Dominique Wolton enumera cuatro fases de instalación de una tecnología de la información y la comunicación, como puede ser el caso de Internet: conocimiento (es decir, la etapa de la fascinación o el descubrimiento), la aplicación (donde se produce la batalla industrial), el servicio (una fase de reglamentaciones) y la recepción (o el uso efectivo de esa tecnología). Y destaca que es importante diferenciar información de comunicación. "Hoy la gran ruptura es que informar no es suficiente para comunicar, porque hay demasiados mensajes y receptores. Hoy circula mucha información, pero estamos incomunicados. El mundo es muy visible, pero incomprensible, porque para compartir información hay que tener una cultura común", afirmó Wolton en una entrevista publicada en LA NACION.

A mediados de la década del 90, cuando los primeros proveedores de Internet eran los mismos vendedores de PC y las conexiones eran tan lentas como tediosa la experiencia de navegación, la cultura impresa no suponía que vería amenazada algunas prácticas que parecían clausuradas en el contacto con ese soporte. Más de una década después, estamos sumergidos en un proceso de transición hacia un cambio cultural profundo que modifica gradualmente la forma de producir conocimiento y de compartirlo con otros seres humanos.

La agresiva introducción de las nuevas tecnologías genera una brecha entre la sociedad on-line (más de 1300 millones de personas en todo el mundo) y la off-line , pero también entre unos pocos sitios que monopolizan la audiencia y los negocios y otras esferas digitales más humildes.

¿Qué pasará cuando los nativos digitales, es decir, los jóvenes menores de 30 años que no conciben su existencia sin artefactos que les permiten estudiar, relacionarse, comprar e informarse, constituyan el grueso de la población mundial, todavía dominada por los inmigrantes digitales (fronterizos en la cultura papel y tecno) y los análogos (casi los tecnoluditas de este tiempo)? Para los nativos digitales, Internet, el teléfono celular, el correo electrónico y las consolas de videojuegos son tan necesarios como el auto u otros bienes y servicios para las generaciones anteriores.

Por empezar, una gran problemática de la actualidad es cómo hacer el esfuerzo de entender a las audiencias actuales y potenciales sin conocer sus consumos y necesidades. ¿Es posible reinventarse sin tomar contacto con ese nuevo paradigma a través de la experimentación? "No digo que el esquema de eficiencia del mercado esté mal, digo que el esquema digital contribuye a la diversidad en un tema central como la cultura. Antes esto era difícil de percibir por la uniformidad de los mercados. Tampoco digo que se terminó una época y llega otra. Simplemente creo que los hits , los discos que vendían más de dos millones de copias y las megaproducciones de Hollywood no van a subsistir como en el siglo pasado, porque en el espacio digital hay una natural distribución de las posiciones de mercado, en perjuicio de los grandes vendedores y en beneficio de la diversidad", aseguró hace unos meses en la revista Rolling Stone Chris Anderson, editor de la revista Wired y autor del best seller The Long Tail (2004), uno de los libros más taquilleros sobre la nueva cibereconomía.

Para Anderson, las revistas y los libros tienen una gran ventaja en este escenario digital porque esa experiencia de consumo no puede reemplazarse digitalmente. Según Laura Siri, si bien las encuestas reflejan que muchas prácticas de consumo cultural (mirar la televisión, escuchar la radio o leer los diarios y los libros) se realizan a través de Internet, esto no implica la desaparición de algunos medios. "Se trata de formas culturales muy arraigadas en los esquemas perceptuales de las audiencias, y no es fácil ni mucho menos inexorable que pierdan del todo la confianza del público. Sí es cierto que todos esos medios deben cambiar para sobrevivir en el nuevo ecosistema mediático", afirma.

En el marco de las industrias culturales y, como apunta Diego de Charras en Redes, burbujas y promesas (2007), Internet -como antes lo hicieron la televisión por cable, la televisión por satélite, el pay per view y el video on demand - generó una ruptura con las características más o menos generales de los medios de comunicación de masas: segmentación y exclusión. "A pesar del exponencial crecimiento de la oferta, provocado por la enorme facilidad técnica y económica que implicaba poner en funcionamiento un site en la Web, la demanda se caracterizó desde sus inicios por ser altamente diversificada y con un fuerte componente de fragmentación", afirma De Charras. La evidencia está en la conformación de las llamadas "comunidades de usuarios" globales que se conectan y comunican entre sí alrededor de intereses comunes gracias a la Red. Por ejemplo, muchas de las comunidades on-line más exitosas de la actualidad apuntan a nichos específicos de usuarios como videofans (YouTube) y segmentos de diferentes edades que quieren compartir experiencias con otros usuarios en torno a temas de interés común (redes sociales del tipo Hi5, Facebook u Orkut).

Pero el hecho de que Internet se pretenda masiva y la maquinaria publicitaria haga su trabajo de manera eficiente, no significa que lo sea. En todo caso, como señala De Charras, se trata de una masividad segmentada: "Uno de los mayores limitantes de la masificación de Internet es su naturaleza excluyente. Se requiere de un capital económico que garantice una infraestructura básica para poder acceder y un capital cultural que permita manejar una PC [u otro dispositivo] y ordenar, procesar y seleccionar la información disponible".

Para Pablo Boczkowski, investigador de medios on-line en la Northwestern University, Internet presenta una doble personalidad de espacio que promueve la diversidad cultural, pero donde la mayoría de la audiencia está en unos pocos sitios. Estos grandes jugadores adquieren una posición dominante en el mercado de bienes digitales de tipo cultural -explica Boczkowski- y a pesar de la aparición de competidores de nicho por los bajos costos operativos que tiene un proyecto digital (en comparación con otros negocios), "estamos en presencia de un espacio donde unos pocos tienen mucho, y muchos tienen poco".

Internet es tan poderoso en su mensaje a la audiencia (por su características autorreferenciales y desterritorializantes), que en los últimos tiempos la dicotomía real-virtual parece haberse corrido a un costado. Como en la vida misma, donde la diversidad social genera conflictos de intereses y puntos de vista, en la Web esa misma diversidad y la oportunidad de generar múltiples identidades allana el campo para que grupos sin voz o contrarios al sistema imperante descarguen su artillería verbal y logística. Aunque, como señala Wolton, si bien el terrorismo se beneficia por algunas características de la sociedad de la información, esa revolución tecnológica es un modo de arrogancia contra muchas sociedades antisistema, que consideran Internet y otras tecnologías como una forma de violencia de los más ricos y poderosos. "No hay que confundir desarrollo tecnológico con cultura y, mucho menos, jerarquizar la cultura usando como parámetro el desarrollo técnico. Un campesino iraquí es culturalmente mucho más rico, con sus cinco mil años de historia, que un campesino norteamericano subido a su tractor climatizado", dice el sociólogo francés.

En esta línea, una de las grandes descripciones sobre esta nueva era tecnologizada la realiza el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, quien en Amor líquido (2005) habla sobre una sociedad que se mueve a gran velocidad a través de individuos "líquidos", es decir, personas sin vínculos que tienen la necesidad de desarrollarlos y establecen modos de contacto efímeros basados en la conexión. Internet, desde la óptica de Bauman, implica un ejercicio de conexión y desconexión continua, en un entramado de relaciones virtuales que tienen facilidad de acceso y salida. Cualquier semejanza con la Matrix cinematográfica no es mera coincidencia.

En el pasaje del mundo sólido a la fase líquida de la modernidad plasmada por Bauman hay una lucha entre el poder globalizador de Internet basado en la conexión y las problemáticas locales de cada individuo o comunidad. Es evidente que Internet es un medio global, pero la mayoría de los investigadores destaca que sus prácticas adquieren significado en el marco local. Los sitios de mayor tráfico en la Argentina son buscadores (Google, Yahoo! y Windows Live) que son la puerta de acceso a la navegación de intereses individuales y colectivos, grandes compartimentos de contenido multiformato (Fotolog y YouTube), usinas de información locales (diarios digitales argentinos) y espacios para comprar y vender productos (DeRemate y Mercado Libre) cuya utilidad solo adquiere significación en el intercambio de productos y servicios de alcance local. Muchos hablan del reino de la glocalidad , es decir, sitios globales por su alcance pero con foco local para capturar la atención de una audiencia específica.

En este cuadro de revolución digital, filósofos como el francés Alain Finkielkraut advierten sobre la presencia de un nuevo instrumento de las sociedades disciplinarias tan bien descriptas por su compatriota Gilles Deleuze. Esas eran sociedades de encierro, de la familia a la escuela, de la escuela al cuartel, del cuartel a la fábrica, y estaban dotadas de máquinas energéticas. "Equipada, de ahora en adelante, con máquinas informáticas, la sociedad ya no funciona por encierro sino al aire libre, por control continuo y comunicación instantánea", sostiene. Aunque esta práctica de ultracomunicación encierra también algunos aspectos negativos como la pérdida del contacto cara a cara (la dimensión antropológica fundamental de la comunicación) y un deterioro creciente del lenguaje por las limitaciones tecnológicas de los dispositivos.

Un nuevo poder comenzó a instaurarse con Internet, el poder de las audiencias, la interactividad que empieza a desplazar al monólogo unidireccional, un lector que no va en busca del contenido sino un contenido que se cuela entre sus poros, el reino de la apertura a la opinión y la producción desindustrializada y la libertad ejercida por los usuarios.

Pero, como señala Finkielkraut, tal vez se trate de una "libertad fatal" semejante a la de algunas películas de Federico Fellini. Así como existen espectadores comprometidos con la obra, capaces de reconstruirla pieza a pieza para prolongar su vigencia en un esfuerzo intertextual en el tiempo y el espacio, Internet dio nacimiento a un espectador tirano, "un déspota absoluto que hace lo que quiere y que día a día está más convencido de que el cineasta es él, o al menos el que muestra las imágenes que está viendo".

Este tirano de la pantalla de rayos luminosos es el mismo que está dispuesto a romper el esquema originario de la comunicación: emisor activo-receptor pasivo. El ciberusuario no necesita ir a la caza del contenido porque este va en su búsqueda a través de diferentes plataformas. Además, en la interacción on-line el ciberusuario enriquece con sus puntos de vista la producción original, comparte sus experiencias con otros usuarios y es capaz de producir, almacenar y distribuir su propio contenido. Los objetivos quedan a la vista: construir su propia audiencia, eliminar intermediarios y ejercer su libertad de expresión, independientemente de la tecnología.

Por Gastón Roitberg
De la Redacción de LA NACION

lunes, 24 de marzo de 2008

Perros de Pavlov

Perros de Pavlov

El rabino Bergman lanzó la versión. El carapintada Breide y la matrona castrense Cecilia Pando oraron en desagravio. Y el abogado Manfroni recurrió a la Justicia. El quién es quien de un mito urbano. Rock’nd roll y subversión.

El abogado católico Carlos A. Manfroni denunció a Hebe de Bonafini.

Por Horacio Verbitsky

Primero fue el rabino Sergio Bergman. Desde una columna del diario La Nación, el nuevo niño mimado de la derecha argentina, quien reescribió la letra del himno nacional para que el pueblo en vez de libertad clamara por seguridad, seguridad, seguridad, informó que Hebe Pastor de Bonafini había profanado la Catedral, mientras aguardaba que el gobierno de la Ciudad respondiera a un planteo sobre los fondos presupuestados para su empresa constructora de viviendas populares. Después el golpista indultado Gustavo Breide Obeid y la matrona castrense Cecilia Pando organizaron un acto de oración y perorata en desagravio al templo profanado. Por último, el abogado católico Carlos A. Manfroni denunció a Bonafini y a su asociado Sergio Shocklender por extorsión. La leyenda urbana que todos ellos propagan sostiene que el altar de la catedral fue improvisado como baño. No les importó que el Arzobispado de Buenos Aires aclarara que el propio cardenal Jorge Bergoglio había habilitado baños privados para Bonafini y sus acompañantes porque los públicos estaban cerrados. Bonafini, Bergman, Bergoglio, Breide y Pando son personalidades más o menos conocidas. Pero ¿quién es el doctor Manfroni?

Dirige una Fundación de Etica Pública y un curso en la Universidad Católica auspiciado por la embajada de Estados Unidos sobre reglas contra la corrupción, es columnista del diario La Nación, reclama mano dura por la “hiperinflación de inseguridad”, objeta el criterio de la Corte Suprema sobre los crímenes de lesa humanidad, participa en las actividades del servicio de información de la embajada de los Estados Unidos, USIS, e integró el grupo de expertos que participó en la redacción de la Convención Interamericana contra la Corrupción. Durante la dictadura militar la firma de Carlos A. Manfroni fue habitual en el mensuario surrealista Cabildo. Por la Nación contra el caos. Estas son algunas de las opiniones, publicadas a lo largo de 1983 en dos series de artículos sobre “Iglesia y Progresismo” y “Rock y Subversión”, titulados “La Soberana Soberbia”, “La Injusticia del Igualitarismo”, “Amor e Ideología del Amor”, “El poder de la música”, “Verdad y Libertad”, “El progresismo es judaico”, “El mimetismo del Rock”, “Entre la Violencia y la Castración”, “Música Antinacional Contemporánea”, “La soledad de los Materialistas”, “El Anticristianismo y el Rock”:

- La democracia y la libertad son productos de la hedionda Revolución Francesa, que para peor también fabricó el amor a la Humanidad, puro onanismo intelectual.

- Es una herejía pensar que la autoridad suba de abajo hacia arriba, mientras que, en la organización de la Iglesia, el poder desciende de arriba hacia abajo.

- El progresismo es un infeccioso mal.

- El materialista pueblo judío instruye a los hijos de Sión para consquistar el poder. El progresismo lleva el estigma del temporalismo judaico y masónico.

- La música rock es el movimiento “artístico” más subversivo, anticristiano, antimetafísico y contracultural de todos los tiempos. Convierte a los jóvenes, como perros de Pavlov, en una jauría descontrolada.

- El ritmo destemplado exacerba las pasiones contra el espíritu y crea un estado hipnótico en este lavado cerebral.

- El adolescente adolece de una falta de control de los impulsos instintivos.

- Toda deformación de la cultura debe ser considerada subversiva y, como tal, erradicada.

- La “filosofía” del rock conduce al deseo desesperado de la muerte e induce al suicidio, como lo demuestran las letras de las canciones de Charly García, Spinetta y Moris. Ofrece la posibilidad de convertirse en un animal o un marica.

- El juez que rechazó el pedido de una fiscal de perseguir como apología de las drogas el tema de Eric Clapton “Cocaine” censuró los derechos que tiene el Orden contra la subversión y no tuvo en cuenta el pecado original.

- El rock es anticristiano y transmite mensajes satánicos, que pueden escucharse cuando se pasan al revés ciertas canciones, como “Congratulations” de Pink Floyd. El mensaje secreto del diablo dice “comunícate con el viejo”.

- Uno de los máximos exponentes de satanismo es el grupo Kiss, cuyos integrantes se maquillan de una manera diabólica. “Todos ellos, como tantos otros, son homosexuales y drogadictos (en este ambiente, la excepción es la contraria).”

- Los artistas son parásitos sociales, voluntariamente inservibles en el papel de hombres de bien, chicos caprichosos que expresan su rebeldía con gestos como teñirse el bigote a dos colores, hasta justificar la guerrilla marxista, pero condenan la guerra por las Malvinas. “Perros de Pavlov o dulces mariposas, lo real es que en ninguno de ambos casos son lo que necesita nuestra querida Patria, hoy tan sedienta de hombres.”

sábado, 22 de marzo de 2008

La novela de Hawking


La novela de Hawking

ALICIA RIVERA 22/03/2008



Stephen Hawking, de 66 años, sólo mueve los ojos. Vive atrapado en una silla de ruedas pero sigue tremendamente activo. En La clave secreta del universo, su primer relato de ficción, escrito con su hija Lucy, propone un fantástico viaje por el sistema solar.

Cuando una va a entrar en el despacho de Stephen Hawking por primera vez no puede evitar sentir cierta ansiedad. ¿Cómo es el gran científico? ¿Cómo encarar el encuentro con alguien que padece una durísima enfermedad? ¿Cómo saludarle para facilitar su respuesta, si es que puede responder de alguna manera? ¿Detrás de esa puerta hay un despacho de un cosmólogo, de un físico teórico, o una sala hospitalaria con todos los equipos imprescindibles para mantenerle con vida? ¿Por qué tarda tanto la secretaria en abrir esta puerta?


Los agujeros negros no son tan negros
La alegría de vivir


"Descubrir algo nuevo que nadie sabía hasta ese momento. No hay nada más emocionante que eso"

"Cuando George viaja por el sistema solar, se da cuenta de que el planeta Tierra es único, precioso, ¡y tan frágil!", dice Lucy

"Tengo la esperanza de que la ciencia tenga en la sociedad más importancia que los prejuicios "
Por fin, la jovial secretaria te invita a pasar, cuando Hawking (Oxford, Reino Unido, 1942) ha sido atendido y dispuesto para recibir a una visita. Dos ventanales, pizarras en las paredes, muchas fotos, un sofá, una mesa con un ordenador... Es un despacho normal, de tamaño medio, en una esquina del Centro de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Cambridge, a las afueras de la ciudad. Hawking, sentado en una aparatosa silla de ruedas que sujeta todo su cuerpo maltrecho, incluso la cabeza ladeada en su postura ya característica, te mira. Sus ojos, prácticamente lo único que puede mover a voluntad, son una mezcla de dolor y de inmensa curiosidad, como los ojos de un crío muy enfermo que no por ello deja de sentir atracción insaciable por cualquier novedad que detecte a su alrededor.

Su hija, Lucy Hawking, le atusa el flequillo y le da un beso. La secretaria recoge y ordena papeles. Un humidificador, encima de la mesa, produce a borbotones el vapor que inunda la habitación, imprescindible para que Stephen pueda respirar.

Casi inmediatamente, tal vez porque es inquieto, tal vez porque tiene mucho trabajo que hacer y poco tiempo que perder, Hawking pone sus ojos a funcionar y se oye el bip bip bip del ordenador acoplado a la silla de ruedas, cuando él va eligiendo palabras en una pantalla con la mirada y compone la frase. Poco después se oye su voz artificial: "Hola, ¿cómo está?".

Sentada a su lado, casi se agota una presenciando el enorme esfuerzo que hace para comunicarse. Bip bip bip durante un rato que se hace interminable y se oye otra vez su voz: "He podido contestar sus cinco primeras preguntas, no he tenido tiempo para más". Es perfectamente comprensible: ha tardado algo más de cuatro minutos en componer la frase. ¿Cómo puede desarrollar tanta actividad un hombre así, con una enfermedad degenerativa que en 45 años le ha ido devorando toda capacidad de movimiento del cuerpo hasta dejarle sólo el parpadeo? Hawking está inmerso diariamente en sus investigaciones cosmológicas, se ocupa de sus alumnos, da conferencias, viaja y escribe libros. Su última obra es, por primera vez, una novela infantil, La clave secreta del universo (Montena), que ha escrito en colaboración con su hija Lucy.

Es una aventura trepidante de un niño y una niña que viajan por el sistema solar subidos en un cometa, que ven desde el espacio la Tierra, tan bonita y tan frágil, que disfrutan de un ordenador prodigioso, que van al colegio, que desobedecen a sus padres, que vencen a los malos. Y a la vez, el último libro de Hawking es un espléndido libro lleno de explicaciones sencillísimas sobre el Big Bang, sobre los agujeros negros, sobre el universo, sobre la física que lo rige y que Hawking ha ayudado a desvelar. Además, es un canto a favor de la alianza entre la ciencia y la ecología para salvar este planeta. El libro salió el año pasado en el Reino Unido y se publica ahora en España.

Todas las sociedades han tenido su cosmología, su visión e interpretación del mundo. ¿Es la teoría del Big Bang la cosmología de nuestra sociedad contemporánea? ¿Y si lo es, está al alcance de la comprensión de la gente o es demasiado difícil?

"La especie humana siempre ha intentado comprender el universo en que se encuentra", responde Hawking. "En el pasado construimos teorías basadas en pocas pruebas, pero nuestra imagen moderna está bien fundamentada por las observaciones, y la idea de un universo en expansión que empezó con una gran explosión es fácil de comprender".

Pidió las preguntas por adelantado y ha preparado las respuestas, contestado cinco de ellas, como ha dicho, con una economía de palabras más que justificada.

¿La aventura de George y Annie en La clave secreta del universo pretende comunicar esa visión científica del cosmos a las nuevas generaciones o es una manera de llegar a todos explotando al niño que llevamos dentro? "Tenemos ese doble objetivo, es un libro apto para todas las edades".

Lo más asombroso de Hawking, lo que admira y conmueve, es su pasión por vivir superando todos sus impedimentos, su terrible enfermedad, casi como intentando hacer que no le pasa nada. Y la ciencia debe ser uno de sus motores secretos. ¿Qué le produce más satisfacción en la ciencia, qué es lo que más le divierte? "El descubrir algo nuevo que nadie sabía hasta ese momento. No hay nada más emocionante que eso", contesta.

¿Debería tener más peso el conocimiento científico en nuestra cultura contemporánea? "Por supuesto, tengo la esperanza de que la ciencia tenga en la sociedad más importancia que los prejuicios y las supersticiones, de lo contrario la perspectiva que tiene el mundo es muy pobre", dice.

Hawking es un pozo de sorpresas. Cuando todo el mundo le hace flotando con el pensamiento en algún lejano recoveco del cosmos, resulta que también está pendiente, y mucho, de los problemas medioambientales. En su nuevo libro la preocupación por el entorno es casi tan protagonista argumental como la ciencia. ¿Es su mensaje para los niños y no tan niños? Su respuesta es contundente: "Estoy realmente preocupado por la forma temeraria en que estamos tratando nuestro planeta. A menos que cambiemos de orientación ya mismo, tendremos el azote del desastre en los próximos cien años. No podemos esperar a que las cosas empeoren más aún antes de actuar, porque entonces será demasiado tarde".

Delgadísimo, vestido impecable -"le gusta ir elegante", comentará luego Lucy-, con un traje marrón de pana fina, camisa marrón y zapatos de ante del mismo color que tiene colocados inertes en los soportes de la silla, el físico británico sigue afanándose por escribir con su mirada y el bip bip bip es constante. Un sensor colocado delante de sus gafas capta la dirección de sus ojos sobre una lista de palabras distribuidas en columnas en la pantalla que está acoplada a la silla de ruedas. Así, con los ojos, mueve filas y columnas de vocablos, elige cada palabra y va componiendo la frase, que al final un sintetizador de voz artificial pronuncia por un altavoz. Y no por el esfuerzo que tiene que hacer parece que quiera ahorrarse ni un comentario que se le ocurra.

Encima de la mesa tiene una pequeña fotografía en la que aparece él, muy joven, junto con dos personas más. En uno de ellos reconozco a Kip Thorne, un físico estadounidense, gran amigo y colega suyo, con el que ha hecho varias apuestas de lo más peculiares sobre resultados difíciles de la física que comparten. "Aquí está usted con Thorne", le digo. Suena el bip bip bip durante un minuto, me mira, y sale la voz: "Y con Roger Penrose". Efectivamente, el tercero es Penrose, con el que hizo algunos de sus descubrimientos científicos más importantes. ¿Y sigue haciendo apuestas con Thorne? "Sí, claro".

En la repisa de un ventanal del despacho hay varios marcos con más fotos. Una es de Richard Feynman, un grandísimo físico estadounidense ya fallecido. Se lo comento y ni siquiera esta vez ahorra la respuesta, aunque obvia: bip bip... "Sí".

Ha llegado el momento de las fotos. La secretaria y Lucy mueven la aparatosa silla hasta la posición idónea y la hija le vuelve a arreglar el flequillo a su padre. Mientras tanto Hawking no deja de charlar: (bip bip bip) "¿Ha visto mi busto? ¿Le gusta?". Ante una pared hay un busto de bronce de la cabeza inclinada y la expresión contraída de Stephen Hawking. La hija aclara que es del escultor Ian Walters, que también hizo el de Nelson Mandela.

En la pantalla del ordenador que está sobre la mesa, el salvapantallas muestra unas fotografías del científico vestido con un mono de color azulón, los brazos sujetos por delante del cuerpo y todo él flotando, inclinado hacia un lado, sin sujeción alguna. Tiene una expresión feliz. Junto a la puerta de su despacho hay colgadas más imágenes de la misma serie. Son el recuerdo de una experiencia que para cualquier ser humano ha de ser impresionante, pero más para él, condenado desde hace tanto a la silla de ruedas. Hace un año, Hawking fue invitado a participar en un vuelo parabólico, uno de esos ejercicios que se hacen en un avión que sube y baja en picado logrando imitar en su interior las condiciones de microgravedad durante unos pocos minutos en que no se siente el peso del cuerpo y uno flota como si estuviera en el vacío.

Y el despacho de Hawking tiene más y más rastros de su pasión por la vida. Hay, por ejemplo, varios objetos chinos: "Estuvo hace algo más de un año en Pekín y le gustó mucho, trajo muchos recuerdos", dice Lucy. "La verdad es que no para. Con su actitud es toda una inspiración para otras personas discapacitadas".

Lucy no recuerda a su padre sin su silla de ruedas. Tenía 21 años, era un joven físico entusiasmado con la cosmología y la relatividad general, cuando se le diagnosticó una enfermedad que más bien era una condena fatal: esclerosis lateral amiotrófica, o enfermedad de Lou Gehrig, una dolencia neuromotora incurable que le iría inutilizando su cuerpo progresivamente hasta una muerte presumiblemente temprana. Pero Stephen Hawking reaccionó justo al contrario de como muchos lo habrían hecho en su caso y decidió vivir a tope el tiempo que le quedase. Se casó con Jane Wilde, obtuvo su doctorado en 1966 y se dedicó intensamente a su ciencia, con éxito más que notable. La enfermedad no le mató en unos meses, como le habían pronosticado. Tuvo tres hijos y una vida familiar normal, aunque su salud siguió deteriorándose inexorablemente. Empezó ayudándose con bastones, luego tuvo que ser la silla de ruedas. Hasta 1974, cuenta él mismo, podía alimentarse por sí solo, levantarse de la cama sin ayuda e incluso coger en brazos a sus niños, pero el curso de la enfermedad avanzaba.

En 1985 sufrió una neumonía que en un momento dado le impedía respirar y hubo que practicarle de urgencia una traqueotomía. Investigación, conferencias, viajes, congresos... Hawking continuó imparable. Unos años después se divorció de Jane, se volvió a casar y luego se ha divorciado de nuevo. Cuando ya no pudo hablar recurrió a un sistema informático que le permitía escribir con la mano que aún le respondía y un sintetizador de voz leía sus mensajes. Luego la parálisis siguió ganando terreno y ahora prácticamente no tiene movimiento alguno en el cuerpo, excepto los ojos, con los que maneja el sistema avanzado con el que se comunica.

Pero los ojos le dan también esa mirada intensa y expresiva. Es la hora de hablar con Lucy sobre el libro, sobre la colaboración literaria con su padre, sobre su padre. Pero mejor no molestarle en el despacho. Hawking dice un adiós visual difícil de olvidar. Además de pensar en física, en ciencia -"todos los días, constantemente", dice Lucy-, en el mundo que rodea y que él se empeña en vivir, ¿en qué más piensa Stephen Hawking?

El Centro de Ciencias Matemáticas está en un edificio moderno del King College a las afueras de Cambridge. "A mi padre no le gusta mucho, prefería su antiguo despacho en el centro, donde además tenía cerca los restaurantes, los pubs, las tiendas, pero ya era demasiado pequeño aquello y se ha tenido que mudar", explica Lucy. ¿Le gusta salir a comer o de tiendas? "Sí, muchísimo, le encanta la comida india, muy picante, y la tailandesa. Y disfruta cuando sale de compras, tiene muy buen gusto y es un excelente asesor para comprar ropa. También es muy generoso y siempre está haciendo regalos a los demás".

El viejo despacho está en la planta baja de las históricas dependencias del Trinity College, el Gonville and Caius Porter's Lodge, en el centro de Cambridge, y todavía está la placa con su nombre en la puerta, que da a un patio ajardinado con un césped impecable y los bellos edificios de piedra alrededor. Dentro quedan papeles del gran científico y sus libros.

La clave secreta del universo es el tercer libro de Lucy Hawking, periodista, 37 años. Pero éste es el primero que escribe a medias con su padre -más la colaboración de Christophe Galfard- y el primero de ficción. Escribir un libro es una tarea muy dura, y casi más cuando se hace en colaboración. ¿De verdad está hecho a cuatro manos o lo ha escrito usted incorporando ideas de su padre? "Él ha trabajado realmente en el libro, es un trabajo a medias. Toda la parte científica es suya, como, por ejemplo, cuando Eric, el padre de Annie, explica lo que es un agujero negro, la ha escrito él enteramente. Tal vez la idea inicial de este libro fuera mía, pero lo hemos escrito los dos y muchas cosas son un reflejo de su carrera, de su trabajo".

En la novela -"para niños a partir de los ocho años y de ahí en adelante, porque no ponemos límite de edad del lector", dice Lucy- se nota la mano del científico. Por ejemplo, el ordenador, Cosmos, es capaz de facilitar viajes maravillosos por el universo saliendo por la ventana de casa. Pero la máquina no hace los descubrimientos, los hace el ser humano, Eric. "Sí, el ordenador, por muy inteligente que sea, no lo es tanto como el cerebro humano, el descubrimiento lo tiene que hacer la persona", dice la hija del científico.

¿Es difícil colaborar con su padre? Los científicos, a veces, exigen unas precisiones que alejan sus escritos de quienes no son expertos. "No, ha sido muy fácil, mi padre tiene una mente muy clara y tantos conocimientos que es una auténtica felicidad trabajar con él. Las cosas que pasan en el libro, las cosas que contamos, son cosas que él no tiene que buscar, las sabe porque se trata de su trabajo. Además, sabe cómo contarlas con el lenguaje claro y directo. También tiene una gran imaginación, así que ha sido un gran placer escribir con él". ¿Recuerda que su padre les explicara cómo es el universo o los planetas cuando usted y sus hermanos eran niños, como hace Eric, el científico de La clave secreta del universo con su hija Annie y el niño de los vecinos, George?

"Sí, claro que me acuerdo de mi padre explicándonos cosas. Tengo dos hermanos mayores, uno es ingeniero de tecnologías de la comunicación y George se parece mucho a él, así que su relación con mi padre era similar a la del protagonista del libro con Eric". ¿Y usted se parece más a Annie, que está interesada en la ciencia como algo habitual aunque sus pasiones sean otras? "Sí, soy más parecida a Annie, interesada por la música, la danza, el teatro... De nuevo aquí hay un paralelismo con nuestras vidas familiares".

Lucy tiene un hijo de 10 años (Hawking tiene otro nieto, de año y medio, de su hijo mayor). "Hemos utilizado algunas de las explicaciones de mi padre a mi hijo sobre cosas de ciencia, porque él siempre tiene una tendencia hacia los argumentos sencillos, es un divulgador brillante".

La clave secreta del universo, que en España se publica sin las ilustraciones de la versión en inglés, cuenta la historia de un niño que vive en Cambridge con unos padres ecologistas bastante radicales que no le dejan tener ordenador y que le obligan a comer alimentos "naturales" exclusivamente, rechazando las tecnologías de la vida moderna. Pero un día conoce a la niña de la casa de al lado, Annie, hija de un científico, Eric, con su prodigioso ordenador Cosmos. A partir de ahí empieza la aventura de la vida y la ciencia, con malos, acoso escolar, intenciones perversas para utilizar el envidiable ordenador, trampas morales, trajes espaciales para niños y viajes por los planetas y los agujeros negros.

En toda la primera parte, los ecologistas padres de George aparecen casi ridículos, exagerados y aburridos, aunque luego congenian con los vecinos científicos. "Mi padre y yo compartimos la preocupación por las cuestiones medioambientales y la necesidad de defender un planeta que es único, porque los demás son inhóspitos, muy fríos o muy calientes. Cuando George viaja con sus vecinos por el sistema solar, montados en un cometa, se da cuenta de que el planeta Tierra es único, un sitio precioso, ¡y tan frágil!", explica Lucy. "Sus padres también quieren defenderlo pero con su rechazo inicial de la ciencia y la tecnología no se dan cuenta de que están perdiendo la posibilidad de utilizarlas, pese a que son tan útiles para proteger la Tierra. La idea final es que todos tienen que trabajar juntos para ayudar al planeta, o será muy difícil lograrlo. Esa excursión por el espacio que hace George con Annie y Eric es lo que le abre a la ciencia".

¿Hay algo de Harry Potter y sus personajes en George y los suyos? A Lucy no le gusta mucho la pregunta. "Creo que la mayoría de los libros de ficción para niños, la literatura infantil clásica, incluido Harry Potter, tiene en común muchas cosas: las aventuras, los protagonistas infantiles con los que los pequeños lectores pueden identificarse...". Lucy y su padre están trabajando en la segunda entrega de George, Annie, Cosmos y los demás. "Serán los mismos personajes, pero con aventuras muy diferentes", adelanta.

Y mientras tanto, Stephen Hawking sigue con su actividad frenética. Incluso saca tiempo para hacer algo tan laborioso como seleccionar y editar una colección de escritos de Albert Einstein, lejos en este caso de la divulgación apta para todos los públicos. Y lo ha hecho en el volumen La gran ilusión. Las grandes obras de Albert Einstein. Una mesa junto a una chimenea y unas sillas casi explican por sí solas por qué a Hawking le gusta más el despacho del antiguo edificio en el centro de Cambridge que el que ahora ocupa, pero estas viejas dependencias deben ser muy incómodas para un hombre que necesita la atención constante de un equipo de enfermeras que le ayudan a vivir cada día un día más.

¿Cómo está de salud? "Estacionario", contesta Lucy. "Trabaja mucho, escribe, da conferencias... La verdad es que está tremendamente ocupado todo el día y hace un enorme esfuerzo para intentar hacer muchísimo más de lo que haría una persona que no tuviera sus problemas. Sí, su enfermedad está estacionaria, pero está haciéndose mayor, ha cumplido 66 años y, lógicamente, esto también influye. Pero esta bien", dice con una sonrisa cariñosa. Y no pasa por alto las aficiones de su famoso padre: "Escuchar música, le gusta mucho la ópera, Wagner, va al cine, sale a cenar...". Así que no debe ser nada raro, en algún restaurante indio o tailandés de Cambridge, oír un bip bip bip entre las conversaciones de los comensales. Será el profesor Stephen Hawking, titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas, charlando con unos amigos.


La clave secreta del universo sale a la venta el próximo viernes, 28 de marzo. Stephen y Lucy Hawking. Traducción de Laura Martín de Dios. Montena. Barcelona, 2008. 224 páginas. 18,95 euros. La clau secreta de l'univers. Traducción de Anna Jolis Olivé. Montena. La gran ilusión: las grandes obras de Albert Einstein. Stephen Hawking. Varios traductores. Crítica. Barcelona, 2007. 696 páginas. 29,90 euros.