lunes, 29 de junio de 2009

¿Un futuro berlusconiano?

¿Un futuro berlusconiano?

Con los resultados en caliente, queda en claro que estas nuevas figuras siguen un modelo sin raíces, surgido de los negocios y supuestamente “eficiente”. Y el gran símbolo de este estilo es un señor italiano llamado Berlusconi.


Por Osvaldo Bayer

Para los que hemos vivido tantas elecciones argentinas, la de ayer nos pareció más de lo mismo. Se eligieron personas y no programas, influencias y no conductas. Si Cobos, si Juez, si Schiaretti, si Michetti, si Scioli. Los programas, nada. Ausentes sin aviso. Se votan rostros, sonrisas, eslóganes. La mayor influencia las tienen por supuesto los que tienen más medios financieros para aparecer. Hay peronistas K, peronistas D, peronistas anti y peronistas pro. Hay radicales personalistas y antipersonalistas, como en la década del veinte. La gente supo el nombre de los candidatos, pero no el del partido que representan. ¿Y después? Alguna vez se conocerá el 2009 como el año del atolladero. ¿Y ahora qué? El primer título a las 18 menos un minuto que largó radio Mitre fue: “El kirchnerismo perdió la mayoría en el Senado de la Nación y en Diputados”. Y luego comenzaron los tira y afloja de los porcentajes. El macrismo volvió a ganar en la Capital Federal, tal vez con menos votos, pero ganó. (Me cabe la misma reflexión de hace dos años: 1902, la Capital eligió a Alfredo L. Palacios primer diputado socialista de América, un siglo y cinco años después, al macrismo. Nos pusimos a nivel berlusconiano.) Justamente cuando el sistema económico mundial deja al desnudo sus crisis, sus injusticias y su pésima administración de los bienes del mundo y avanza cada vez más rápido en la destrucción de la naturaleza.

Si se confirma lo anunciado por esa radio un minuto antes del cierre de los comicios, nos esperan dos años difíciles. La indefinición, otra vez las tácticas y estrategias de los arreglos. ¿Los llamaremos nuevamente a Cavallo y a María Julia? ¿O las organizaciones obreras sabrán interpretar el futuro poniendo el cuerpo a los problemas y se sentirán protagonistas de la vida pública? Un gobierno debilitado en el Congreso puede traer como consecuencia otra vez la inflación. (Que como siempre la pagan los que tiene que vivir con lo justo.) Y en política exterior la Argentina, con estos resultados, muestra una trayectoria contraria al ritmo de los últimos años latinoamericanos. El grito de alarma se oyó justamente ayer en Honduras. ¿La Argentina con ese nuevo Parlamento se convertiría en una imitadora de Colombia o del Perú de Alan García? ¿O tal vez los resultados de ayer sacudan a los dormidos y haya un panorama más claro de los que quieren un verdadero cambio?

Veremos. Esperaremos ver las nuevas estadísticas después del cambio, o no, de ayer. Estará bien en claro si nuestros niños desnutridos aumentan o disminuyen y las villas miseria se agrandan o se achican, para medir la responsabilidad de los responsables. En los titulares de los diarios de hoy ya sabremos lo que nos espera. Pero, sin ninguna duda, la responsabilidad de todos ante la sociedad no aconseja ni la melancolía ni lavarse las manos. En el horizonte puede ir asomándose la amenaza del berlusconismo. Y por eso, reiniciar el debate público, la movilización, el protagonismo que vale más que el conformismo aquel de cada dos años limitarse a poner el papelito en la hendija de la cajita.

Tratar de caminar por los anchos caminos de las alamedas y no permitir que se nos encauce a andar a contramano de la historia que se imaginaron aquellos que alguna vez adivinaron que sí es posible llegar a niños sin hambre, al fin de las villas de emergencia, y que todos los habitantes salgan a las 7 de la mañana de sus casas rumbo al trabajo del salario digno. Los próximos días nos dirán claramente qué futuro nos espera y cuáles serán nuestras próximas responsabilidades para llegar a la sociedad de la dignidad solidaria.

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