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"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

martes, 16 de diciembre de 2014

LOS PSICÓLOGOS DEL HORROR

Los psicólogos del horror: los "expertos" detrás de las torturas de la CIA
Guerra antiterrorista- Ganaban 1.800 dólares por día y eran los encargados de guiar los interrogatorios de los sospechosos de terrorismo. El método que aplicaban data de 1967 y fue testeado con perros.
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Washington. Corresponsal
 
Ganaban 1.800 dólares por día y entre los dos llegaron a embolsar unos 81 millones de dólares. Los psicólogos estadounidenses que guiaban los interrogatorios de los sospechosos de terrorismo bajo tortura, atrocidades que fueron reveladas el martes en un espeluznante informe del Senado de Estados Unidos, fueron contratados por esa suma por la CIA para que aplicaran un método de 1967 que fue testeado con perros.
Una de las revelaciones del informe fue que Abu Zubaydah, uno de los primeros detenidos en la guerra contra el terrorismo, fue interrogado en Tailandia por agentes del FBI, a quienes confesó que Khalid Sheik Mohammed había sido el cerebro tras los ataques del 11 de septiembre. Pero como querían saber más, la CIA intervino y, según The Washington Post, envió a un psicólogo para hacerle un test que haría que "revelara todo, produciéndole una severa pérdida de su personalidad y asustándolo casi hasta la muerte". La CIA entonces le armó una especie de ataúd y encerró a Zubaydah por 300 horas, según el reporte del Senado. También le aplicaron la técnica del "submarino" (intento de ahogamiento) 83 veces en 17 días. Pero no reveló a la CIA ninguna otra información relevante que no hubiera dicho antes al FBI.
Según The Washington Post, los psicólogos Jim Mitchell y Bruce Jessen fueron los que guiaron el interrogatorio con un método llamado "indefensión aprendida" que, a pesar de que en ese momento no funcionó con el sospechoso, persistió en el tiempo y guió atrocidades en otros prisioneros.
Este método derivó de una investigación de psicólogos de la Universidad de Pennsylvania, que fue publicada en 1967, que intentaba mostrar qué pasaba cuando alguien perdía el control de su vida. Uno de los conceptos, según el informe, es la aparición tras los tormentos de "una actitud apática derivada de la convicción de que ninguna acción tiene el poder de cambiar la situación". "Indefensión aprendida" es que la persona está tan quebrada que no intentará escaparse pese a que se le presente una oportunidad.
Las pruebas originales del estudio fueron designadas para perros, como parte de un tratamiento de depresión en humanos. El autor del trabajo, Martin Seligman, sometió a los animales a electroshocks y los dividió en dos grupos: un grupo tenía una puerta de salida para escaparse y el otro no. A pesar de los tormentos, ninguno se escapaba. "El resultado -dice el informe-- lleva al concepto de la "indefensión aprendida" o "desesperanza".
Décadas más tarde, el psicólogo Mitchell quedó fascinado con ese concepto y lo aplicó a los humanos. El autor del reporte de 1967 se declaró "horrorizado" de que su trabajo hubiera derivado en esa aplicación, ya que fue pensado para el diagnóstico de la depresión.
Antes de trabajar para la CIA, Mitchell y Jessen habían estado involucrados en un programa del ejército estadounidense que entrenaba a pilotos y otros miembros de servicio de alto riesgo a sobrevivir entre el enemigo y resistir tácticas brutales si eran capturados. El reporte del Senado destacó que fueron contratados por la CIA a pesar de que"ninguno tenía experiencia como interrogador, ni conocimientos especializados en Al Qaeda o terrorismo".
Consultado por varios medios, el psicólogo Mitchell no confirmó ni desmintió haber participado de esos procedimientos, pero criticó el informe del Senado y dijo que había sido "manipulado políticamente".
Entre las torturas descriptas por el reporte -que suscitó el repudio mundial- se mencionan el "submarino" (sumergir la cabeza del detenido en el inodoro, que en algunos casos provocaron convulsiones), privación del sueño, la negativa a brindar atención médica, amenazas sexuales, alimentación o hidratación a través del recto, encadenamiento, golpes, etc. El informe señala que los abusados sufrían alucinaciones, paranoia, insomnio y algunos intentaron mutilarse.
 Diario Clarín – 11 de diciembre de 2014

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