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"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

lunes, 5 de noviembre de 2007

Coppola: "Hago el cine que quiero hacer"

Coppola: "Hago el cine que quiero hacer"

El cineasta dio una clase abierta en el Enerc
Lunes 5 de noviembre de 2007 |


"Todos, finalmente, vamos a morir", dijo Francis Ford Coppola (con acento en la segunda de las "o"), como conclusión a las dos horas de diálogo con los 300 alumnos de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc). Y se preguntó en voz alta: "¿Qué es preferible en ese momento? ¿Decir «soy rico» o «hice lo que quise»? Me quedo con lo segundo". El microcine de la institución y el gran hall que fue en otros tiempos un local señorial dedicado a la industria textil, en la esquina de Salta y Moreno. El cineasta, que cumplió 68 años y acaba de presentar en estreno mundial Juventud sin juventud en la Fiesta de Roma, parece preocupado por el tema del inexorable paso del tiempo. Lo demostró al elegir el relato del filósofo rumano Mircea Eliade y, frente a los estudiantes de cine, al hablar con emoción acerca de sus años como estudiante en la UCLA que pensaba en escribir guiones y ya le interesaba el cine. Reconoce que hubo tiempos en los que no tenía dinero siquiera para comprar una hamburguesa. "Me va muy bien con el negocio del vino -se sinceró- y eso me permite invertir en mí mismo, lo que tiene como resultado presupuestos mucho más realistas que los de Hollywood y hacer lo que realmente quiero hacer sin que nadie me lo impida."

Eisenstein y la familia

Coppola habló de la gran preocupación de la industria del cine por las películas seriadas (de las que él mismo de alguna forma fue pionero, con la saga de El padrino ). "Los ejecutivos de Hollywood piensan en películas que tienen que funcionar como la Coca Cola", dice, mientras levantaba la botellita de la gaseosa que le sirvieron. "El cine de Hollywood es muy caro, porque se gasta mucho y de más en sostener estructuras, intermediarios, y los negocios que éstos tienen con los proveedores de la industria", asegura, y explica que si hay algo que no soporta es la cantidad de vehículos que habitualmente se usan en rodajes que en verdad requieren sólo de uno con todo lo necesario dentro.

"Mi vida cambió cuando descubrí a Eisenstein una tarde, en una proyección de la facultad. Antes que cineasta, Eisenstein fue un hombre de teatro. Esa película cambió mi vida: iba a hacer un posgrado en teatro y, sin embargo, me inscribí en la carrera de cine", dijo a los atentos oídos de una multitud que no tuvo una sola deserción por las casi tres horas en que se extendió la charla, incluida la proyección de Coda: Thirty Years Later , el backstage de su última película dirigido por Eleanor, esposa del realizador.

"Es muy importante que sepan que primero fui estudiante de teatro y eso me ayudó a entender que un director de cine es quien tiene que lograr que un buen guión sea interpretado por buenos actores", insistió. Coppola dijo que su próxima película, Tetro -a rodarse en el verano porteño, con un elenco encabezado por los españoles Javier Bardem y Maribel Verdú, el norteamericano Matt Damon y los argentinos Paola Krum y Mike Amigorena-, además de ser en blanco y negro, tendrá un staff técnico casi enteramente argentino. Si bien confesó estar en deuda con el cine local (dijo que sólo vio las películas de las que le alcanzaron en DVD), se mostró satisfecho por el resultado de su recorrida por las salas teatrales porteñas. "Uno abre cualquier puerta de Buenos Aires y se encuentra con un espectáculo", dijo, feliz de esa particularidad de la ciudad a la que perdonó, incluso, la falta de seguridad que terminó con el robo de su notebook .

Tetro , dijo, será la historia de una dinastía de artistas italianos en Buenos Aires, que contendrá anécdotas de la propia familia de Coppola acerca de la competencia entre sus integrantes (su padre Carmine y su tío Anton eran músicos). Otros pilares de su proyecto son Adriana Rotaru, en producción; el director de fotografía, Mihai Malaimare, y el compositor platense, Osvaldo Golijov.

"Hace algunos años, en una charla organizada por Panavision dije que el futuro era el cine digital y creí que se me había ido la mano", recordó. "Pero no fue así: ¿Vieron cuando filmábamos en Super 8 y un día desaparecieron las cámaras y al siguiente la película virgen? Bueno, creo que en cuatro años más todo será digital. El celuloide está muerto, pero no el cine, todo lo contrario. Ustedes y yo todavía tenemos mucho cine por hacer y de aquí a cuatro años, la tecnología avanzará todavía más", dijo, seguro de sus predicciones.

Por Claudio D. Minghetti
De la Redacción de LA NACION

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