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"Si la libertad significa algo será,sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oir" George Orwell

lunes, 4 de febrero de 2008

Historias solidarias

Historias solidarias

La cultura solidaria busca el Nobel

Red Solidaria, creada hace 13 años, fue nominada al preciado galardón de la Paz, en Oslo
Lunes 4 de febrero de 2008 |

Están felices. Más allá de la nominación en sí, los emociona el reconocimiento a una nueva forma de comprometerse con los otros. El Comité Nobel de Oslo aceptó la postulación para el premio Nobel de la Paz de Red Solidaria, una organización civil creada hace casi 13 años, que dio forma a un nuevo modelo de participación social.

"La red funciona por el compromiso y la respuesta de todos los argentinos. Por eso creemos que esta nominación es un reconocimiento al avance y al compromiso que tuvo la Argentina como sociedad", asegura el coordinador local de la red, Manuel Lozano.

La postulación fue realizada por el director de la cátedra de Educación para la Paz y la comprensión internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Marcelo López Birra. En los fundamentos, Birra destacó "la esencia, la motivación y la acción de la entidad argentina, que se relaciona con la cultura del servicio, con la cultura del prójimo, y con la participación y la comunidad".

A punto de cumplir sus 13 años de vida, Red Solidaria nació de la preocupación del veterinario Juan Carr y cuatro amigos. El objetivo era unívoco: si lograban salvar una sola vida, estaban conformes. La idea era crear un mecanismo que permitiera dar respuesta rápidamente, sin intermediarios que dilataran la ayuda.

La propuesta tuvo una respuesta inesperada. Cada pedido de ayuda recibe miles de respuestas. "Por eso queremos compartir esta noticia con todos los que se sienten parte y también con los que no saben que son parte, pero a diario edifican y construyen una sociedad para todos", dice Carr, que hoy es director de Red Solidaria en América latina.

Es que sumando voluntades de a una consiguieron números impresionantes. En estos años de andar, recibieron 230.000 llamadas y más de 99.000 e-mails. Y cuentan con humildad.

"Acompañamos a 110 pacientes trasplantados, colaboramos con 18.000 personas, que necesitaban medicación oncológica y 700 pacientes con sida -enumera Carr-; ayudamos a 230 escuelas rurales, junto con Missing Children participamos de la búsqueda de 2300 chicos y colaboramos para encontrar a 190 jóvenes y adultos perdidos."

La red tuvo picos extremos de convocatoria. La última fue durante el regreso de Soda Stereo a los escenarios: 10.350 personas se anotaron para donar un día de su vida a partir de abril de este año luego de ver la invitación que Red Solidaria lanzó durante los recitales. En una de las crisis de seguridad, a su iniciativa "Tres minutos para decir basta" se sumaron seis millones de personas y cerca de 10.450.000 aportaron su ayuda para los afectados por las inundaciones en Santa Fe, en 2003.

"Estamos en un momento de crecimiento exponencial -se alegra Carr-. Estamos presentes en 23 países y en 79 ciudades, nuestro sueño es estarlo en las 850 del país. El que sabe lo que hacemos, quiere sumarse."

La red trabaja en varios frentes: adultos mayores, cárceles; chicos, jóvenes y adultos perdidos; violencia doméstica, seguridad vial, trasplantes, escuelas rurales, hogares de chicos y de madres, medio ambiente. Su página es www.redsolidaria.presencia.net

Segunda nominación

No es la primera vez que se acercan al Nobel de la Paz. El año pasado, la Unesco de Argentina propuso a Carr para el premio. Pero lo ganó el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, por su trabajo para generar conciencia sobre los riesgos del cambio climático.

"Es una alegría enorme, una emoción muy grande, porque la red no es una organización, sino un hecho cultural y funciona por la respuesta de todos los argentinos que se comprometen en cada campaña", agrega Lozano, que hace cinco años, cursó en la Cátedra de Solidaridad, que dicta la red. "Tenía 19 años y se resistían, pero a fuerza de insistir me aceptaron como voluntario", se ríe.

"Estamos muy contentos. Es increíble pensar en llegar a esta nominación cuando recordamos cómo se inició", explica Silvia Romero, una de las "históricas" voluntarias. Uno de sus perros era paciente de Carr y él la invitó a sumarse. "Era un trabajito de hormiga y la gente se fue enganchando. Juan me pidió que atendiera el teléfono los lunes a la mañana", dijo Romero, que todavía es parte del voluntariado telefónico de la red.

Ese trabajo ya dio sus frutos. "Si logramos aportar para que en nuestra sociedad el dolor no se muestre indiferente, vamos por buen camino. Porque, en realidad, la red somos todos", se emociona Lozano.

Es casi imposible saber cuánta gente integra la red. Ya cuenta con cerca de 50 redes en el interior y las manos se multiplican como por arte de magia cuando aparece una necesidad concreta. "La respuesta siempre es increíble. Esta nominación es también un reconocimiento a muchas organizaciones que trabajan a la par nuestro y nos han apoyado", afirma Lozano.

Si uno de los requisitos de cualquier organización es la estructura, nadie podría decir que la red lo es. Buenamente anárquicos, la red funciona sin jerarquías. Por eso en la postulación se habla de que es un hecho cultural más que una organización. "Su esencia, su motivación y su acción se relaciona con la cultura del servicio, del prójimo, del otro, de la participación y de la comunidad", explica Carr.

Habrá que esperar hasta octubre, cuando se conozcan los ganadores. De todos modos, ya se sienten galardonados. "Si el primer objetivo era salvar una vida y salvamos muchas, la Argentina ha mejorado. Cada logro nuestro es el logro de la sociedad -sostiene Lozano-. Esto va más allá de los que trabajan en la red. Este es un premio para los que luchan por una cultura solidaria."

Por Cynthia Palacios
De la Redacción de LA NACION

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